Sentimientos encontrados:

Lo único que podía escucharse en aquel momento era el silencio, no había ningún ruido ni siquiera el susurro del viento entre las hojas y eso era cuanto menos inquientate, tampoco había nada que dejará entrever que hubiera rastro de vida allí, parecía que la mano de la parca hubiera pasado por allí, llevándose todas las almas que había podido. Tenma de Pegaso acompañado de Dohko de Libra y Shion de Aries, estaba inquieto mirando a su alrededor con el rabillo del ojo, el Libra se percató de como se encontraba su alumno, puso su mano en el hombro del castaño apretandolo con suavidad, sin embargo, Tenma no era el único que se encontraba inquito, Shion parecía estar perdido en sus pensamientos, sin prestar atención a su alrededor, en aquel momento tenía demasiados pensamientos rondando por su mente, en concreto su última conversación con Sage, el Patriarca.

Flasback de Shion:

Me presente ante el Patriarca, arrodillandome ante él y ante Athena, quien estaba situada a su lado.

_ Patriarca, mi Señorita Athena_ Salude con formalidad.

_ ¿Para qué querías esta audiencia, Shion? _ Preguntó Sage.

Tras inspirar hondo, les hable de aquella espectro, Selene de Quimera, nuestro primer encuentro que tuvo lugar en Rodorio, acompañado de Manigoldo y la última vez que vio a la muchacha cuando vestía la Sapuri de la Quimera, que fue ella quien impidió el avance de los Santos de Plata congelándoles y del corto e inconcluso enfrentamiento que habían tenido hasta que se había interrumpido por el ataque de Minos de Grifo, Juez del Infierno y todo lo que aconteció después.

Sage me escucho con atención, al igual que Athena, ambos se mantuvieron en silencio hasta que termine de hablar, intercambiaron una breve mirada. Sage fue el primero en hablar.

_ ¿Qué es lo que despierta tus dudas?_ Preguntó con calma.

_ Ella_ Respondí casi sin pensarlo_, la bondad que reside en su corazón.

_ Has dicho que la joven es un espectro.

_ Sí, pero..._ Quede un momento en silencio, pensando las palabras adecuadas_... Cuando la ves... Cuando sientes su cosmos, no sientes maldad, es un cosmos cálido... Bondadoso...

Volví a quedarme en silencio, exhalando después un largo suspiro, no estaba seguro de como exponer todas y cada una de las dudas que habitaban en mi mente y en mi alma... Incluso en mi corazón, pero eso era algo que en aquel momento preferí callar. El sonido de las puertas al abrirse hizo que todos los presentes miraramos hacia ellas. Nunca me alegre tanto de callar mis dudas en cuanto vi a Manigoldo entrar por las puertas.

_ Hay que llamar antes de entrar_ Le recordó Sage con un tono de regaño paternal.

Mi compañero hizo un gesto con la mano para restarle importancia. Había estado escuchando tras la puerta todo el tiempo y corroboró todo lo que había dicho respecto a aquella joven, confesó que él también tenía dudas. Athena nos miro a todos, guardando un profundo silencio, yo solo podía mirar de reojo a Manigoldo. El Santo de Cáncer exponía más abiertamente sus dudas, incluso insinuaba sus dudas respecto a los sentimientos que habitaban en su corazón.

_ Manigoldo, te conozco, ¿Seguro que no es sólo por qué es una joven hermosa?_ Preguntó Sage, no dudaba de los sentimientos de su alumno, pero le conocía, sin duda el Patriarca le conocía mejor que nadie en todo el Santurio.

_Selene es diferente_ Respondió casi como si estuviera ofendido por las dudas.

Sí, si que lo es. Pensé en aquel momento, ella era completamente diferente a cualquier otra mujer que habíamos podido conocer. Yo sabía que para Manigoldo no la veía como a otras mujeres, no podía evitar leer su mente a veces. Cuando el Santo de Cáncer pensaba en Selene no lo hacía como una chica con la que pasar una o dos noches de pasión para luego no volver a saber de ella, como había hecho en más de una ocasión con alguna que otra joven de Rodorio, veía en la espectro una muchacha con quien pasar días, meses, años... Una compañera a la que cuidar y proteger, para Manigoldo la joven no era cosa de una sola noche.

Me resulto curioso... y triste, ¿Por qué de todas las personas que hay en el mundo tanto Manigoldo como yo nos habíamos fijado en la misma persona? Había intentado negarmelo, pero... Sentía algo por Selene, quise creer que simplemente era simpatía por aquella muchacha, pero era estúpido engañarme a mi mismo, no podía negarme mis sentimientos por aquella joven.

Cuando escuche la voz de Manigoldo llamándome, parpadee y salí de mis pensamientos. Al parecer habían seguido hablando y yo no había presentado atención. Demasiados pensamientos en mi cabeza.

_ Me gustaría hablar con ella.

Los tres miramos a Athena quien esbozo una delicada sonrisa, ¿Habíamos escuchado bien?

_ Me gustaría conocer a Selene_ Dijo con voz suave_, tanto Shion como Manigoldo han dicho que no hay maldad en ella y estoy segura de que Albafica dirá lo mismo. Quiero hablar con esa joven yo misma.

_ Mi Señora Athena, eso sería peligroso... Seguramente éste acompañada de otros espectros_ Dije de inmediato, no temía que Selene atacará a nuestra señora mas si temía que sus compañeros de armas lo hicieran.

_ Y ella no vendría al Santuario sin más_ Le oí susurrar a Manigoldo. Tenía razón.

Athena dio un largo suspiro esbozando después una suave sonrisa, llena de calidez.

_ Estoy segura de que hayaremos el modo.

Ojalá pueda ser así, pensé, ojalá pueda ser.

Fin de flasback de Shion.

Al sentir una palmada en el hombro el Aries miro a su compañero quien le miraba con algo de preocupación, ¿Cuánto tiempo había estado ensimismado en sus pensamientos? No podía estar seguro. Tenía que estar atento, después de todo los tres se encontraban en una misión de reconocimiento de la zona. Tenía que estar alerta a cualquier cosa que ocurriese por los alrededores, sin embargo, Dohko esbozo una suave para restarle importancia, sabía que si su compañero estaba así se debía a algo importante. Tenma se encontraba más tranquilo, aunque seguía recelando por el silencio casi perturbador que reinaba en aquel lugar. Casi podían cortar el silencio con el filo de un cuchillo.

Los tres, tras varias horas de observar la zona, decidieron que era el momento de regresar.

Manigoldo se encontraba sentado en la rama de un árbol lo bastante gruesa para aguantar su peso, la suave brisa bailaba entre sus azules cabellos, sus ojos estaban cerrados mientras mantenía una expresión inusualmente tranquila en él. Quería verla. Quería ver de nuevo a esa muchacha de largos cabellos azules y de mirada dulce. Ninguna mujer le había hecho sentir de aquella manera, no iba a negar que había estado entre las sábanas de más de una mujer, pero Selene no solo despertaba su lujuria, cuando pensaba en ella sentía una cálida sensación que inundaba su pecho haciendo que su corazón latiera con fuerza provocando que casi le doliera el pecho, ¿Aquello era lo que se sentía cuando se estaba... Enamorado? El Santo de Cáncer no podía responder a aquello con seguridad, él nunca había estado enamorado, nunca le había puesto interés en ello, sin embargo, aquella espectro le encandilaba.

_ ¿Cuándo volveré a verte?_ Se pregunto en voz alta a la vez que abría los ojos_ ... Selene.

Pronunció aquel nombre como si de una caricia se tratase, tal vez si fuera amor lo que sentía. Tal vez.