Capitulo 9

-¡Papá! – chillaba divertido Gus desde los hombros desde su padre a la espera de que lo volviese a tirar al agua.

Los cuatro se encontraban en la piscina climatizada disfrutando de una tarde en familia. Se acercaba la hora de cenar y aun tenían que bañar a los niños por lo que Justin le había pedido a Gus que saliese de la piscina.

El niño iba a comenzar toda una retahíla de excusas para no salir aun del agua cuando una mirada autoritaria de Brian le hizo comprender que lo mejor era salir sin protestar demasiado y dejarse abrigar por Justin, que lo aguardaba con una toalla recién salida de uno de los calentadores que había en la sala.

La pequeña Aline se encontraba acurrucada en el regazo de Brian. Las actividades del día la habían dejado derrotada por lo que no puso demasiada resistencia ni a la hora de salir del agua ni cuando Justin comenzó a secarla con la toalla, cosa que en condiciones normales no hubiese pasado ya que era de las que formaban un pequeño drama cuando esto sucedía.

Viendo que la pequeña no aguantaría demasiado sin quedarse completamente dormida, decidieron adelantarle la cena y después bañarla con el fin de que durmiese toda la noche sin demasiados sobresaltos.

Una vez en la habitación de la niña, Aline miraba fijamente a Justin y quedaba vueltas por la habitación recogiendo la ropa para lavar y guardando algunos juguetes que se encontraban desperdigados por el suelo. Mimi se encontraba con ellos, pero en vez de guardarlas con el resto de las muñecas la dejó en la cama al lado de Aline, que la abrazó en cuanto la muñeca estuvo a su alcance. Poco después también llegó Brian, que se quedó en la puerta observando.

Aline estaba muerta de sueño pero no podía evitar que la cabeza le siguiera dando vueltas a un mismo tema. Gus llamaba al tio Bri papá y al tio Tin Jus o pá y a ellos no parecía importarles ya que le contestaban siempre. Eso le hizo pensar, era más sencillo para ella llamarlos también de ese modo, ya que no se le liaba la lengua al decirlo y sonaba parecido a mamá, y comprendía lo suficiente para saber que ellos serían ahora como su mamá. Y con ese último pensamiento se durmió, no sin antes…

- Sueña cosas bonitas pequeña – dijo Justin mientras la besaba en la frente y le subía la colcha de la cama.

- Buenas noches princesa – añadió Brian mientras también la besaba en la frente.

- ¡Buenas noches pá! ¡Buenas noches papá! – contestó Aline dejando a los chicos helados con su contestación.

Justin se había olvidado en esos momentos de cuales eran los movimientos que posibilitaban que el oxigeno llegase a sus pulmones. Su alma bullía en una espiral de sentimientos encontrados y enfrentados entre sí, las palabras de Aline lo había sumido en la más profunda alegría al saber que estaban haciendo las cosas correctamente, pero a su vez no pudo evitar que la tristeza se apoderada de él. Esas simples frases le habían recordado dolorosamente que su amiga ya no se encontraba entre ellos y el papel que ella debía cumplir en la vida de Aline ahora recaía en sus hombros. Aline era su responsabilidad y no estaba seguro de estar preparado para el trabajo que se le avecinaba.

Brian no se encontraba en un mejor estado, aunque el sentimiento que más abundaba en su interior era el miedo. Miedo a no saber hacer las cosas correctamente, a fallarle a esa criatura que se había quedado dormida en su cama tras desearles buenas noches a ambos. Con Gus ya había sufrido un sentimiento parecido pero siempre había tenido presente que ante todo él tenía a sus madres que lo protegerían sin dudar de cualquier error que él pudiese cometer, pero esa niña dependía exclusivamente de ellos y Dios, si es que existe, era testigo que sus padres no fueron lo que se puede llamar unos padres ideales.

A ambos les bastó conectar sus miradas para saber lo que bullía en el interior del otro y dos segundos más tarde comprender que, aunque las cosas no serían fáciles, si estaban los dos juntos todo saldría bien.

El lunes llegó a Britin y con él la rutina laboral. Justin era consciente de que debía de volver a trabajar en Kinnetick. Su departamento no estaba preparado para aguantar largos periodos de tiempo sin su supervisión y entre el viaje a Vermont y lo de Aline hacía cerca de un mes que no pasaba toda una mañana entera en la oficina.

Pero no se sentía con valor para dejar a Aline con Celia toda una mañana. No es que desconfiara de ella ni mucho menos, sino que directamente no se veía capaz de estar separado más de una hora de la pequeña. Estaba pensando de qué forma le plantearía el problema a Brian cuando éste apareció con Aline en brazos.

- Pá, nena va tambén a tabajá – anunció sonriente Aline.

- No pensarías dejarla en casa ¿no? – comentó Brian con cierto toque de ironía. Sabía de sobra cuál era el origen de los constantes cambios de posturas de Justin durante la última noche. – Celia tiene muchas cosas que hacer y no hay necesidad de que tenga que entretener a la princesa durante toda la mañana. Para eso están los becarios.

- En absoluto, acostarse con el jefe debe tener algún beneficio que otro – contestó Justin mientras que se acercaba a Brian – y estoy seguro de que no le importará que se quede la niña en el departamento de arte.

El beso que compartieron fue dulce y demasiado prolongado para la paciencia de Aline que comenzó a moverse cual culebra entre los brazos de Brian para así poder volver a tener la atención de sus papás. Una vez conseguido el objetivo de separarlos se lanzó a los brazos de Justin.

- Nena quere bibi pa yuná.

- Esta bien, seguro que Celia ya lo estará preparando – le contestó Justin mientras que comenzaba a salir de la habitación baja la mirada incrédula de Brian por la maniobra de Aline.

Un delicioso olor a café guió a Brian hasta la cocina donde le esperaba una humeante taza acompañada de un zumo de guayaba y un par de tostadas recién hechas.

- Por lo menos en esta casa hay gente que me aprecia – dijo dirigiéndose a Celia y besando a la mujer en la mejilla.

- Anda zalamero – contestó la mujer mientras que le daba con un trapo de cocina – siéntate a desayunar que se enfría.

Poco después Justin metía en su coche las cosas de Aline, inclusive una gran cantidad de juguetes para mantenerla entretenida. Las últimas correas que mantenían a la niña segura en su silla infantil fueron ajustadas por Brian para después entrar al coche por la puerta del conductor.

Aunque el coche era de Justin oficialmente, fue su regalo cuando se mudaron definitivamente a Britin después de volver de Nueva York, sólo lo conducía cuando Brian no iba con él. En muchas ocasiones esa actitud que mantenían le recordaba a cuando no existía demasiada exclusividad entre ellos con respecto al sexo en los últimos tiempos. Con Brian era el único con el que era pasivo, con el resto de desconocidos era siempre el dominante.

Sacudió un poco la cabeza para alejar esos pensamientos cuando el sonido del claxon del coche le informó que su "marido" estaba perdiendo la paciencia por momentos. Por mucho que decía que una de las ventajas de ser jefes es que no le tenía que dar cuenta a nadie, no le gustaba llegar tarde para así poder echarle la bronca a los que lo hacían.

Sólo Ted y Cynthia ya se encontraban en sus despachos cuando llegaron. Los chicos se dirigieron ambos al despacho de Justin con la niña sin levantar tanto revuelo como la última vez que ella estuvo allí.

Aline observaba todo con curiosidad infantil desde su sillita de paseo. La vez anterior que pasó por allí estaba demasiado asustada para fijarse bien en los reflejos provocados por la luz cuando chocaba con los cristales y la gran cantidad de objetos brillantes que había en la oficina formando pequeños haces de luz de colores.

Pero no tuvo mucho tiempo para poder acercarse a ver los distintos arco iris cuando llegaron a una inmensa sala en la que había infinidad de dibujos por todas partes: en las paredes, las sillas, las paredes e incluso algunos en el suelo.

Se dirigieron a una puerta que había al fondo de la habitación y pasaron a otra un poco más pequeña, donde también predominaban las pinturas y diverso desorden. Sin embargo, donde a cualquiera se le iba la vista al entrar eran a los diversos cuadros colgados en las paredes que iban desde el más puro arte abstracto, donde los colores y texturas te dejaban ver lo que sintió el autor al realizarlas, cuadros donde las figuras destacadas era una especie de superhéroe y un chaval al más puro estilo del comic hasta diversos retratos hechos simplemente a carboncillo. Sin duda el despacho era un fiel reflejo de la personalidad de su dueño. Esto era posible gracias a que las reuniones importantes se realizaban en la sala de juntas o el despacho de Brian, por lo que muy pocos clientes tenían el placer de verlo personalmente.

- Papá, mia Gus – dijo Aline señalando uno de los dibujos de Gus.

- ¿Te gusta? – le preguntó Brian a la pequeña mientras la bajaba de la silla. La niña asintió –

- Pues convence a Jus para que te haga a ti otro y también lo colgamos. ¿Quieres?

Aline comenzó a buscar a Justin con la mirada ya que éste había salido de su campo de visión para prepararle a la niña un rincón tranquilo donde pudiera jugar sin molestar y él tenerla a la vista siempre.

- Pá, quero dibu mio, ¿si? – pidió Aliene a Justin cuando este se acercó de nuevo a ella.

- Están en casa, en el estudio. Cuando volvamos los vemos y elegimos el que más nos guste para colgarlo. Pero ahora mismo debes ser una niña muy buena peque. Tenemos que trabajar, pero tú puedes quedarte jugando aquí con Mimi mientras tanto. ¿Vale?

- Ta ben – contestó Aline mientras que se sentaba en la alfombra y comenzaba a pasar torpemente las hojas de un libro infantil.

- Adiós princesa. Si te portas bien seguro que Debbie te tiene un postre especial para después de comer – se despidió Brian de la pequeña.

El beso de despedida entre la pareja, aprovechando que la niña estaba entretenida, fue demasiado pasional para el momento en él que se encontraban. Antes de perder el control completamente Brian recobró la cordura y quien se encontraba en el despacho con ellos. Justin tardó un poco más dejando salir un quejido de frustración.

- Será mejor que me marche. Nos vemos luego – se despidió Brian manteniendo esa sonrisa de superioridad que tanto le gustaba a Justin.

La mañana pasó con tranquilidad y sin muchos sobresaltos. La niña estuvo durmiendo un rato lo que le dio a Justin un mayor margen de movimientos para controlar el trabajo de sus chicos. La única novedad se encontraba en que esta vez era el propio jefe el que visitaba el despacho de Justin y no al revés. Aunque se habían acostumbrado a que sus jefes tuviesen más de un encuentro conyugal a lo largo de la jornada laboral, era un secreto a voces, se les hacía raro que se moviese de su despacho para ir visitar personalmente a la niña cada poco tiempo.

- Brian, Melanie está al teléfono. Dice que es sobre el asunto de Aline – la voz de Cynthia desde el interfono resonó en el despacho.

- Está bien, pásamela – contestó mientras esperaba que la luz cambiara de color indicándole que ya se había enlazado la línea – Dime Melanie

- Acabo de ponerme al día con el caso de Aline y puesto en marcha el proceso de legalización definitiva de la tutela, así que no estaría mal que os paséis por casa o mi despacho en cuanto podáis para poneros al día sobre lo que os vais a tener que enfrentar, ya sabes, visitas programadas y sorpresas de asistentes sociales, evaluaciones psicológicas tanto vuestras como de la niña,…, ese tipo de cosas.

- ¿Te viene bien si vamos a tu despacho en más o menos media hora? – preguntó

- No veo problemas

- Entonces nos vemos allí.

- De acuerdo, os espero aquí.

Apenas colgó el teléfono a Melanie cuando pulsó la extensión del despacho de Justin.

- ¿Si?

- Sunshine, recoge tus cosas y las de la niña. Debemos pasarnos por el despacho de Melanie para solucionar lo de la tutela.

-De acuerdo, estaremos listos en unos momentos.

Melanie revisaba los últimos informes llegados desde Londres, planificando cuál sería la mejor estrategia ante posibles complicaciones, porque tenía claro que iba haber complicaciones. Dos hombres gays sin ningún tipo de parentesco sanguíneo con la niña y la vida libidinosa que han estado llevando hasta hace relativamente poco no ayudaba mucho, aunque la fama de ambos en sus respectivos campos laborales jugaba a su favor, o por lo menos eso esperaba.

Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no fue consciente que su ayudante acababa de entrar en su despacho hasta que la oyó llamarla.

- Mel, el señor Kinney y el señor Taylor ya están aquí.

- Hazlos pasar y que no nos molestes mientras estén aquí. Gracias

La puerta volvió a abrirse para dejar paso a los chicos y a la niña que iba en brazos de Brian. Aunque Justin no había dicho ni una palabra al respecto, había reconocido los síntomas nada más verlo llegar con la niña en brazos. La sujetaba con los dos brazos, escondiendo así el leve temblor de su mano derecha. Por suerte, Aline casi se tiró al suelo para ir hasta donde él estaba y en cuanto salieron del coche, pidió a Brian que la tomara en brazos, a lo que Justin no puso ninguna pega.

- ¡Hola Mel! – saludó Justin besando la mejilla de Melanie nada más entrar.

- ¡Hola cariño! – por mucho que Justin ya fuera un adulto en todos los sentidos no podía dejar de verlo como el adolescente que pasaba una noche que otra en su sofá o jugaba con Gus.

- Me alegro de volver a verte pequeña – continuó esta vez dirigiéndose a Aline, que se acercó un poco más al cuerpo de Brian, pero no escondió su rostro

- Bien, terminado los saludos, no estaría mal que comencemos de una jodida vez. – soltó Brian viendo que la cosa se podía alargar demasiado con sentimentalismos absurdos.

- ¡Brian! Por favor… - intervino Justin a la vez que lo golpeaba ligeramente con su mano izquierda – ya habíamos quedado que nada de palabrotas en presencia de la niña. ¿Quieres que las repita por ahí?

- Eso debéis tenerlo muy en cuenta. Os van a revisar con lupa y no os podéis permitir ningún tipo de error – añadió Melanie antes de que la cosa fuera a más y se convirtiera en una pelea absurda de pareja – Aunque tenéis muchos puntos a vuestro favor, como el testamento de Daphne y capacidad para darle una vida estable a la niña, no os lo pondrán fácil. La niña es muy pequeña y es carne de cañón para ser adoptada por una pareja hetero, cosa que utilizarán si consideran que no sois su mejor opción.

- Pero creía que con el testamento de Daphne la custodia pasaba directamente a nosotros. – dijo Justin con cierta preocupación. Hasta ahora no se le había pasado por la cabeza que alguien podía quitarles a Aline.

- Yo solo os prevengo sobre los problemas que pueden suceder y sus consecuencias. Es verdad que en condiciones normales las voluntades de los padres biológicos son determinantes, por eso es un gran punto a vuestro favor, pero es el juez quien os tiene que conceder la custodia definitiva y creedme que ser una pareja homosexual no juega a vuestro favor – Melanie dejó las familiaridades aun lado. Sabia por experi9encia que lo mejor en esos casos era ser clara desde el principio y no dar falsas esperanzas a nadie.

- Antes que nada no hay que perder la calma Sunshine – añadió Brian al observar que Justin se ponía cada vez más blanco por momentos, tomándolo suavemente de la mano – Según me comentó Summers Daphne nos nombraba tutores de Aline de manera individuales, es decir, que en él no indicaba que somos parejas ni nada parecido.

- Esa puede ser un arma a nuestro favor, ya que legalmente ahora mismo cada uno posee la mitad de la custodia temporal de Aline sin necesidad de que estéis juntos y es lo que os posibilitará la adopción ya que aun no es legal que lo hagáis como pareja.

-Bien, entonces dinos que es lo que debemos hacer – volvió a intervenir Brian ante el mutismo de Justin.

- Antes que nada debéis preparar Britin para una posible inspección sorpresa. Con ello me vengo a referir a que la casa sea completamente segura para la niña: enchufes protegidos, los productos de limpieza y similares, cuchillos u objetos peligrosos, fuera de su alcance, barreras en las escaleras,…, ese tipo de cosas. No creo que sea necesario advertir que la niña tenga su cuarto propio adaptado a sus necesidades.

- No veo problemas en eso. Estoy seguro de que Celia ya se ha encargado de quitar del alcance de Aline cualquier cosa peligrosa de la cocina. Lo demás no nos llevará mucho tiempo – comentó Justin tras un largo suspiro. Era bueno tener unos objetivos claros a corto plazo para no perder la perspectiva y evitar dejarse llevar por el pánico.

- Entonces, si no hay nada más que añadir, nosotros deberíamos marcharnos. Aun podemos pasarnos por el centro comercial para comprar lo necesario antes de la cena – argumentó Brian mientras se levantaba con Aline de su asiento.

- Por mi no hay más por hoy. Intentaré informarme cual es la asistenta social adjudicada a vuestro caso antes de hacer más movimientos - contestó Melanie levantándose también para acompañarlos hasta la puerta.

Una vez traspasada ésta, no pudo evitar abrazar a Justin y susurrarle – Todo saldrá bien, no te preocupes.

Capitulo 9

-¡Papá! – chillaba divertido Gus desde los hombros desde su padre a la espera de que lo volviese a tirar al agua.

Los cuatro se encontraban en la piscina climatizada disfrutando de una tarde en familia. Se acercaba la hora de cenar y aun tenían que bañar a los niños por lo que Justin le había pedido a Gus que saliese de la piscina.

El niño iba a comenzar toda una retahíla de excusas para no salir aun del agua cuando una mirada autoritaria de Brian le hizo comprender que lo mejor era salir sin protestar demasiado y dejarse abrigar por Justin, que lo aguardaba con una toalla recién salida de uno de los calentadores que había en la sala.

La pequeña Aline se encontraba acurrucada en el regazo de Brian. Las actividades del día la habían dejado derrotada por lo que no puso demasiada resistencia ni a la hora de salir del agua ni cuando Justin comenzó a secarla con la toalla, cosa que en condiciones normales no hubiese pasado ya que era de las que formaban un pequeño drama cuando esto sucedía.

Viendo que la pequeña no aguantaría demasiado sin quedarse completamente dormida, decidieron adelantarle la cena y después bañarla con el fin de que durmiese toda la noche sin demasiados sobresaltos.

Una vez en la habitación de la niña, Aline miraba fijamente a Justin y quedaba vueltas por la habitación recogiendo la ropa para lavar y guardando algunos juguetes que se encontraban desperdigados por el suelo. Mimi se encontraba con ellos, pero en vez de guardarlas con el resto de las muñecas la dejó en la cama al lado de Aline, que la abrazó en cuanto la muñeca estuvo a su alcance. Poco después también llegó Brian, que se quedó en la puerta observando.

Aline estaba muerta de sueño pero no podía evitar que la cabeza le siguiera dando vueltas a un mismo tema. Gus llamaba al tio Bri papá y al tio Tin Jus o pá y a ellos no parecía importarles ya que le contestaban siempre. Eso le hizo pensar, era más sencillo para ella llamarlos también de ese modo, ya que no se le liaba la lengua al decirlo y sonaba parecido a mamá, y comprendía lo suficiente para saber que ellos serían ahora como su mamá. Y con ese último pensamiento se durmió, no sin antes…

- Sueña cosas bonitas pequeña – dijo Justin mientras la besaba en la frente y le subía la colcha de la cama.

- Buenas noches princesa – añadió Brian mientras también la besaba en la frente.

- ¡Buenas noches pá! ¡Buenas noches papá! – contestó Aline dejando a los chicos helados con su contestación.

Justin se había olvidado en esos momentos de cuales eran los movimientos que posibilitaban que el oxigeno llegase a sus pulmones. Su alma bullía en una espiral de sentimientos encontrados y enfrentados entre sí, las palabras de Aline lo había sumido en la más profunda alegría al saber que estaban haciendo las cosas correctamente, pero a su vez no pudo evitar que la tristeza se apoderada de él. Esas simples frases le habían recordado dolorosamente que su amiga ya no se encontraba entre ellos y el papel que ella debía cumplir en la vida de Aline ahora recaía en sus hombros. Aline era su responsabilidad y no estaba seguro de estar preparado para el trabajo que se le avecinaba.

Brian no se encontraba en un mejor estado, aunque el sentimiento que más abundaba en su interior era el miedo. Miedo a no saber hacer las cosas correctamente, a fallarle a esa criatura que se había quedado dormida en su cama tras desearles buenas noches a ambos. Con Gus ya había sufrido un sentimiento parecido pero siempre había tenido presente que ante todo él tenía a sus madres que lo protegerían sin dudar de cualquier error que él pudiese cometer, pero esa niña dependía exclusivamente de ellos y Dios, si es que existe, era testigo que sus padres no fueron lo que se puede llamar unos padres ideales.

A ambos les bastó conectar sus miradas para saber lo que bullía en el interior del otro y dos segundos más tarde comprender que, aunque las cosas no serían fáciles, si estaban los dos juntos todo saldría bien.

El lunes llegó a Britin y con él la rutina laboral. Justin era consciente de que debía de volver a trabajar en Kinnetick. Su departamento no estaba preparado para aguantar largos periodos de tiempo sin su supervisión y entre el viaje a Vermont y lo de Aline hacía cerca de un mes que no pasaba toda una mañana entera en la oficina.

Pero no se sentía con valor para dejar a Aline con Celia toda una mañana. No es que desconfiara de ella ni mucho menos, sino que directamente no se veía capaz de estar separado más de una hora de la pequeña. Estaba pensando de qué forma le plantearía el problema a Brian cuando éste apareció con Aline en brazos.

- Pá, nena va tambén a tabajá – anunció sonriente Aline.

- No pensarías dejarla en casa ¿no? – comentó Brian con cierto toque de ironía. Sabía de sobra cuál era el origen de los constantes cambios de posturas de Justin durante la última noche. – Celia tiene muchas cosas que hacer y no hay necesidad de que tenga que entretener a la princesa durante toda la mañana. Para eso están los becarios.

- En absoluto, acostarse con el jefe debe tener algún beneficio que otro – contestó Justin mientras que se acercaba a Brian – y estoy seguro de que no le importará que se quede la niña en el departamento de arte.

El beso que compartieron fue dulce y demasiado prolongado para la paciencia de Aline que comenzó a moverse cual culebra entre los brazos de Brian para así poder volver a tener la atención de sus papás. Una vez conseguido el objetivo de separarlos se lanzó a los brazos de Justin.

- Nena quere bibi pa yuná.

- Esta bien, seguro que Celia ya lo estará preparando – le contestó Justin mientras que comenzaba a salir de la habitación baja la mirada incrédula de Brian por la maniobra de Aline.

Un delicioso olor a café guió a Brian hasta la cocina donde le esperaba una humeante taza acompañada de un zumo de guayaba y un par de tostadas recién hechas.

- Por lo menos en esta casa hay gente que me aprecia – dijo dirigiéndose a Celia y besando a la mujer en la mejilla.

- Anda zalamero – contestó la mujer mientras que le daba con un trapo de cocina – siéntate a desayunar que se enfría.

Poco después Justin metía en su coche las cosas de Aline, inclusive una gran cantidad de juguetes para mantenerla entretenida. Las últimas correas que mantenían a la niña segura en su silla infantil fueron ajustadas por Brian para después entrar al coche por la puerta del conductor.

Aunque el coche era de Justin oficialmente, fue su regalo cuando se mudaron definitivamente a Britin después de volver de Nueva York, sólo lo conducía cuando Brian no iba con él. En muchas ocasiones esa actitud que mantenían le recordaba a cuando no existía demasiada exclusividad entre ellos con respecto al sexo en los últimos tiempos. Con Brian era el único con el que era pasivo, con el resto de desconocidos era siempre el dominante.

Sacudió un poco la cabeza para alejar esos pensamientos cuando el sonido del claxon del coche le informó que su "marido" estaba perdiendo la paciencia por momentos. Por mucho que decía que una de las ventajas de ser jefes es que no le tenía que dar cuenta a nadie, no le gustaba llegar tarde para así poder echarle la bronca a los que lo hacían.

Sólo Ted y Cynthia ya se encontraban en sus despachos cuando llegaron. Los chicos se dirigieron ambos al despacho de Justin con la niña sin levantar tanto revuelo como la última vez que ella estuvo allí.

Aline observaba todo con curiosidad infantil desde su sillita de paseo. La vez anterior que pasó por allí estaba demasiado asustada para fijarse bien en los reflejos provocados por la luz cuando chocaba con los cristales y la gran cantidad de objetos brillantes que había en la oficina formando pequeños haces de luz de colores.

Pero no tuvo mucho tiempo para poder acercarse a ver los distintos arco iris cuando llegaron a una inmensa sala en la que había infinidad de dibujos por todas partes: en las paredes, las sillas, las paredes e incluso algunos en el suelo.

Se dirigieron a una puerta que había al fondo de la habitación y pasaron a otra un poco más pequeña, donde también predominaban las pinturas y diverso desorden. Sin embargo, donde a cualquiera se le iba la vista al entrar eran a los diversos cuadros colgados en las paredes que iban desde el más puro arte abstracto, donde los colores y texturas te dejaban ver lo que sintió el autor al realizarlas, cuadros donde las figuras destacadas era una especie de superhéroe y un chaval al más puro estilo del comic hasta diversos retratos hechos simplemente a carboncillo. Sin duda el despacho era un fiel reflejo de la personalidad de su dueño. Esto era posible gracias a que las reuniones importantes se realizaban en la sala de juntas o el despacho de Brian, por lo que muy pocos clientes tenían el placer de verlo personalmente.

- Papá, mia Gus – dijo Aline señalando uno de los dibujos de Gus.

- ¿Te gusta? – le preguntó Brian a la pequeña mientras la bajaba de la silla. La niña asintió –

- Pues convence a Jus para que te haga a ti otro y también lo colgamos. ¿Quieres?

Aline comenzó a buscar a Justin con la mirada ya que éste había salido de su campo de visión para prepararle a la niña un rincón tranquilo donde pudiera jugar sin molestar y él tenerla a la vista siempre.

- Pá, quero dibu mio, ¿si? – pidió Aliene a Justin cuando este se acercó de nuevo a ella.

- Están en casa, en el estudio. Cuando volvamos los vemos y elegimos el que más nos guste para colgarlo. Pero ahora mismo debes ser una niña muy buena peque. Tenemos que trabajar, pero tú puedes quedarte jugando aquí con Mimi mientras tanto. ¿Vale?

- Ta ben – contestó Aline mientras que se sentaba en la alfombra y comenzaba a pasar torpemente las hojas de un libro infantil.

- Adiós princesa. Si te portas bien seguro que Debbie te tiene un postre especial para después de comer – se despidió Brian de la pequeña.

El beso de despedida entre la pareja, aprovechando que la niña estaba entretenida, fue demasiado pasional para el momento en él que se encontraban. Antes de perder el control completamente Brian recobró la cordura y quien se encontraba en el despacho con ellos. Justin tardó un poco más dejando salir un quejido de frustración.

- Será mejor que me marche. Nos vemos luego – se despidió Brian manteniendo esa sonrisa de superioridad que tanto le gustaba a Justin.

La mañana pasó con tranquilidad y sin muchos sobresaltos. La niña estuvo durmiendo un rato lo que le dio a Justin un mayor margen de movimientos para controlar el trabajo de sus chicos. La única novedad se encontraba en que esta vez era el propio jefe el que visitaba el despacho de Justin y no al revés. Aunque se habían acostumbrado a que sus jefes tuviesen más de un encuentro conyugal a lo largo de la jornada laboral, era un secreto a voces, se les hacía raro que se moviese de su despacho para ir visitar personalmente a la niña cada poco tiempo.

- Brian, Melanie está al teléfono. Dice que es sobre el asunto de Aline – la voz de Cynthia desde el interfono resonó en el despacho.

- Está bien, pásamela – contestó mientras esperaba que la luz cambiara de color indicándole que ya se había enlazado la línea – Dime Melanie

- Acabo de ponerme al día con el caso de Aline y puesto en marcha el proceso de legalización definitiva de la tutela, así que no estaría mal que os paséis por casa o mi despacho en cuanto podáis para poneros al día sobre lo que os vais a tener que enfrentar, ya sabes, visitas programadas y sorpresas de asistentes sociales, evaluaciones psicológicas tanto vuestras como de la niña,…, ese tipo de cosas.

- ¿Te viene bien si vamos a tu despacho en más o menos media hora? – preguntó

- No veo problemas

- Entonces nos vemos allí.

- De acuerdo, os espero aquí.

Apenas colgó el teléfono a Melanie cuando pulsó la extensión del despacho de Justin.

- ¿Si?

- Sunshine, recoge tus cosas y las de la niña. Debemos pasarnos por el despacho de Melanie para solucionar lo de la tutela.

-De acuerdo, estaremos listos en unos momentos.

Melanie revisaba los últimos informes llegados desde Londres, planificando cuál sería la mejor estrategia ante posibles complicaciones, porque tenía claro que iba haber complicaciones. Dos hombres gays sin ningún tipo de parentesco sanguíneo con la niña y la vida libidinosa que han estado llevando hasta hace relativamente poco no ayudaba mucho, aunque la fama de ambos en sus respectivos campos laborales jugaba a su favor, o por lo menos eso esperaba.

Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no fue consciente que su ayudante acababa de entrar en su despacho hasta que la oyó llamarla.

- Mel, el señor Kinney y el señor Taylor ya están aquí.

- Hazlos pasar y que no nos molestes mientras estén aquí. Gracias

La puerta volvió a abrirse para dejar paso a los chicos y a la niña que iba en brazos de Brian. Aunque Justin no había dicho ni una palabra al respecto, había reconocido los síntomas nada más verlo llegar con la niña en brazos. La sujetaba con los dos brazos, escondiendo así el leve temblor de su mano derecha. Por suerte, Aline casi se tiró al suelo para ir hasta donde él estaba y en cuanto salieron del coche, pidió a Brian que la tomara en brazos, a lo que Justin no puso ninguna pega.

- ¡Hola Mel! – saludó Justin besando la mejilla de Melanie nada más entrar.

- ¡Hola cariño! – por mucho que Justin ya fuera un adulto en todos los sentidos no podía dejar de verlo como el adolescente que pasaba una noche que otra en su sofá o jugaba con Gus.

- Me alegro de volver a verte pequeña – continuó esta vez dirigiéndose a Aline, que se acercó un poco más al cuerpo de Brian, pero no escondió su rostro

- Bien, terminado los saludos, no estaría mal que comencemos de una jodida vez. – soltó Brian viendo que la cosa se podía alargar demasiado con sentimentalismos absurdos.

- ¡Brian! Por favor… - intervino Justin a la vez que lo golpeaba ligeramente con su mano izquierda – ya habíamos quedado que nada de palabrotas en presencia de la niña. ¿Quieres que las repita por ahí?

- Eso debéis tenerlo muy en cuenta. Os van a revisar con lupa y no os podéis permitir ningún tipo de error – añadió Melanie antes de que la cosa fuera a más y se convirtiera en una pelea absurda de pareja – Aunque tenéis muchos puntos a vuestro favor, como el testamento de Daphne y capacidad para darle una vida estable a la niña, no os lo pondrán fácil. La niña es muy pequeña y es carne de cañón para ser adoptada por una pareja hetero, cosa que utilizarán si consideran que no sois su mejor opción.

- Pero creía que con el testamento de Daphne la custodia pasaba directamente a nosotros. – dijo Justin con cierta preocupación. Hasta ahora no se le había pasado por la cabeza que alguien podía quitarles a Aline.

- Yo solo os prevengo sobre los problemas que pueden suceder y sus consecuencias. Es verdad que en condiciones normales las voluntades de los padres biológicos son determinantes, por eso es un gran punto a vuestro favor, pero es el juez quien os tiene que conceder la custodia definitiva y creedme que ser una pareja homosexual no juega a vuestro favor – Melanie dejó las familiaridades aun lado. Sabia por experiencia que lo mejor en esos casos era ser clara desde el principio y no dar falsas esperanzas a nadie.

- Antes que todo, no hay que perder la calma Sunshine – añadió Brian al observar que Justin se ponía cada vez más blanco por momentos, tomándolo suavemente de la mano – Según me comentó Summers Daphne nos nombraba tutores de Aline de manera individuales, es decir, que en él no indicaba que somos parejas ni nada parecido.

- Esa puede ser un arma a nuestro favor, ya que legalmente ahora mismo cada uno posee la mitad de la custodia temporal de Aline sin necesidad de que estéis juntos y es lo que os posibilitará la adopción ya que aun no es legal que lo hagáis como pareja.

-Bien, entonces dinos que es lo que debemos hacer – volvió a intervenir Brian ante el mutismo de Justin.

- Antes que nada debéis preparar Britin para una posible inspección sorpresa. Con ello me vengo a referir a que la casa sea completamente segura para la niña: enchufes protegidos, los productos de limpieza y similares, cuchillos u objetos peligrosos, fuera de su alcance, barreras en las escaleras,…, ese tipo de cosas. No creo que sea necesario advertir que la niña tenga su cuarto propio adaptado a sus necesidades.

- No veo problemas en eso. Estoy seguro de que Celia ya se ha encargado de quitar del alcance de Aline cualquier cosa peligrosa de la cocina. Lo demás no nos llevará mucho tiempo – comentó Justin tras un largo suspiro. Era bueno tener unos objetivos claros a corto plazo para no perder la perspectiva y evitar dejarse llevar por el pánico.

- Entonces, si no hay nada más que añadir, nosotros deberíamos marcharnos. Aun podemos pasarnos por el centro comercial para comprar lo necesario antes de la cena – argumentó Brian mientras se levantaba con Aline de su asiento.

- Por mi no hay más por hoy. Intentaré informarme cual es la asistenta social adjudicada a vuestro caso antes de hacer más movimientos - contestó Melanie levantándose también para acompañarlos hasta la puerta.

Una vez traspasada ésta, no pudo evitar abrazar a Justin y susurrarle – Todo saldrá bien, no te preocupes.


Nota de autor: No se cuando podré continuar con la historia, llevo más de un año de secano por culpa de la Universidad, sin inspiración ninguna, pero al menos puedo subieros los capitulos que tengo escritos.