Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, todo lo demás es mío.

LA INTRUSA

Capítulo 10: Anger

Mierda ¿Qué está haciendo él aquí?

Me detuve en seco al ver la figura de mi mejor amigo de espaldas a mí, examinando con detalle nuestra nueva inversión. Agradecí el que estuviese distraído y aproveché para acomodar mi ropa y borrar cualquier señal que gritara: ¡Hey amigo, acabó de tener el mejor sexo de mi vida!

Me aclaré la garganta para llamar su atención, Jasper se volteó y avanzó hasta mi con los brazos abiertos. En otras circunstancias estaría feliz de verlo, pero ahora no podía ser más inconveniente.

—Hasta que apareces. —Nos saludamos con un abrazo fraternal. —¿Que tanto hacías ahí atrás? —Me vio con sospecha.

—Solo organizaba algunos pedidos. —Mentí, disimulando mi incomodidad con un gesto de hombros. —¿Qué haces aquí?

—¿Qué no puede un Bro visitar a su Bro sin ser cuestionado? —Se llevó una mano al corazón, puse los ojos. —Tenía que venir, la ciudad es una mierda aburrida.

—Que Alice no te oiga. —Murmuré divertido, sabiendo que su novia era toda una Nueva Yorkina. —¿Dónde la dejaste? —Me puse nervioso al recordar lo perceptiva que podía llegar a ser, sería mejor mantenerme alejado de ella al menos hasta que las cosas se solucionaran.

—No quiso venir, algo acerca del polvo de construcción dañando sus zapatos y la humedad de Forks arruinando su cabello. —Jazz puso los ojos. —Dijo que estaría aquí para la apertura.

—Genial, así no la tendremos cambiando el color de los azulejos a cada cinco minutos. —Me relajé un poco.

—Tienes razón. —Hizo una mueca —La remodelación en Manhattan tomó mucho más tiempo de lo planeado —Puso los ojos. —Definitivamente no queremos repetirlo, mantendré a Ali alejada, lo prometo.

—Eso fue lo que dijiste la ultima vez. —Lo vi serio, él puso los ojos.

—También dije que lo sentía. —Sonrió con orgullo —Y ya recuperamos todo lo que invertimos en la remodelación, tienes que admitir que las ideas de Alice no fueron tan malas, el bar quedó genial. —Frunció el ceño. —Sabes que solo quiere ayudar.

—Lo sé Jazz, a pesar de ser una enana jodidamente irritante, en el fondo la quiero. —Puse los ojos. —Además es perfecta para ti, te mantiene en la línea. —Bromee.

—No sabes cuánto me gustaría decir lo mismo. —Me vio serio, y me removí incómodo pues sabía que se refería a mi prometida. —¿Has tenido noticias de Heidi? ¿Sabes cuando regresa?

Un estruendo se escuchó desde dentro de mi oficina, interrumpiendo nuestra incomoda conversación.

¿Qué demonios estaba haciendo la rubia allá adentro? ¿Quería que nos descubrieran?

Ya era demasiado tarde, sin darme tiempo de reaccionar Jasper cruzó el salón y abrió la puerta con demasiada fuerza, provocando que esta se golpeara contra la pared.

Mierda.

—¿Qué demonios? —Mi amigo preguntó viendo a Rosalie con los ojos abiertos. Ella que aun estaba en el suelo se incorporó rápidamente al vernos llegar.

—Yo…he… —Balbuceó, lo que era extraño en ella. —Solo estaba limpiando y me caí. —Mintió con facilidad.

—¿Limpiando? —Jazz la observó incrédulo. —¿Es verdad? —Mi amigo me observó esperando una respuesta.

—Si, le pague para limpiar las ventanas. —Respondí viéndola molesto ¿Por qué demonios no se ocultó? —Pero como ves, no se le da muy bien.

Ella me fulminó con la mirada. Jasper lanzó una carcajada.

—No seas pesado. —Mi amigo me regañó. —¿Te has lastimado? —Se volteó para ver a Rosalie que continuaba de pie en una esquina, viéndonos con timidez.

—No, señor. —Negó viendo en dirección Jasper. —Estoy bien. —Aclaró antes de darme una mirada que no pude identificar.

—Jasper Whitlock, señorita. —Él sonrió, como lo hacía siempre que intentaba impresionar a una chica. No con mi chica, cowboy.

—Vete a casa, Rosalie. —Ordené sintiéndome como un imbécil por tratarla así, pero no quería tener que golpear a mi mejor amigo. —Es tarde.

—Mierda Emmett ¿Dónde están tus modales? —Mi amigo me reprendió, actuando de caballero en blanca armadura ante mi pequeño tormento. —No tienes que irte, Em solo está siendo un idiota reprimido. —Rose sonrió viéndome divertida. —Tal vez deberías ir emergencias, solo para asegurarnos de que todo esté bien.

Mis alarmas se accionaron ¿Cómo había sido tan desconsiderado? Rose había tenido un accidente y yo ni siquiera me había asegurado de que estuviese bien. Y el que Jasper fuese quien lo sugiriese me hacía sentir mil veces peor.

Tendría que hacer uso de todo mi autocontrol para evitar que los celos me dominasen. Esta chica me estaba volviendo loco, hasta antes de conocerla nunca había sido un hombre celoso, ahora incluso mi mejor amigo parece ser una amenaza.

—¿Emergencias? —Ella preguntó viéndolo como si estuviera loco. —No, no, no es necesario señor Whitlock, en serio estoy bien. —Balbuceó nerviosa.

—Será solo un chequeo. —Mi amigo insistió. —Para asegurarnos. —Le sonrió. —Yo mismo puedo acompañarte, incluso puedo sostener tu mano si tienes miedo. —Le habló con galantería haciéndome gruñir de nuevo. Jodido Jasper, iba a olvidar que era mi mejor amigo si continuaba con esta mierda.

—De verdad no es necesario. —Mi chica continúo negándose, incluso se volteó a verme en busca de ayuda.

—Jasper tiene razón. —La vi serio, ella me fulminaba con la mirada. —Además son políticas de la empresa, no queremos arriesgarnos a una demanda ¿verdad?

Jasper se volteó a verme molesto, claramente su plan no era ese, pero al menos había funcionado ya que a mi demonio personal no le había quedado otra que aceptar.

—¿Y a que te dedicas Rosalie? Además de limpiar ventanas, claro —Jasper preguntó mientras íbamos de camino al hospital.

—¿Estudio? —Respondió, pero sonó más como pregunta.

—Genial. —Mi amigo exclamó, asumiendo que mi pequeña estaba en la universidad. —¿Y que….

—Llegamos. —Anuncié, estacionando con brusquedad. —Jasper ve a ver si mi padre esta de turno. —Ordené queriendo tener un tiempo a solas con mi pequeña rubia.

—¿Por qué no simplemente llamas? —Preguntó confundido.

—Porque esta de turno, y no atiende el teléfono si es así. —Explique, y no estaba mintiendo. —Solo ve, te esperamos en la recepción.

Vimos como Jasper se alejaba de mala gana, cuando ya no podíamos verlo me gire a ver a Rosalie, que parecía querer volarme la cabeza, yo tampoco estaba muy feliz con su actitud tampoco.

—Eres un imbécil, Emmett. —Escupió con rabia. —Debería golpearte y dejarte aquí tirado.

—¿Y llevarte mi coche? —La vi incrédulo. —¿Robarme otra vez? ¿En serio Rosalie?

—¿Hasta cuándo? No robé tu estúpida sortija. —Exclamó irritada. —No puedo creer que sigas pensando eso, eres más estúpido de lo que creí. —Comenzó a caminar en dirección a la carretera, la detuve agarrándola del brazo.

—Lo siento. —La vi arrepentido, estaba llorando. —Solo estaba frustrado, no quiero que Jasper descubra lo nuestro.

—No es mi culpa que el señor Whitlock llegara. —Ella murmuró.

—Te dije que no hicieras ruido. —Mascullé entre dientes. —Estaba intentando distraerlo, y todo iba de maravilla hasta que…

—Hasta que caí de dos metros de altura por intentar escapar por la ventana. —Ella tenía razón era un jodido imbécil. —Escucha Emmett, no tengo ánimos de seguir discutiendo. —Suspiró. —Podemos hablarlo mañana, o nunca si lo prefieres. —Dijo con un aire de tristeza en la voz. —Lo que me preocupa ahora, es que no puedo permitirme ir al hospital por un simple chequeo. —Me vio seria. —No tengo seguro médico, porque un capullo hizo que me despidieran. —Me dio una mirada mordaz, haciéndome sentir culpable otra vez. —Y definitivamente no voy a gastar el poco dinero que tengo ahorrado en algo como esto.

—No vas a pagar nada, no soy tan capullo. —La vi sintiéndome un poco dolido. —Además Jasper cree que trabajas para mí… —Intenté razonar, pero ella negó.

—Tu y yo sabemos que eso no es cierto. —Habló molesta—Y no creas que voy a aceptar algún tipo de pago por lo que estábamos haciendo, Emmett. —Me vio indignada. —¿Sabes lo que eso me haría?

—¿Una mujer razonable capaz de aceptar ayuda cuando la necesita? —Ofrecí, esperando que aceptara mi ayuda y no fuera tan testaruda.

—Aceptar dinero de ti me haría una puta. —Soltó enfurecida. —Y yo no soy una puta.

Cuando no dije nada, ella me regaló una sonrisa triste antes de caminar en dirección a la carretera.

—Detente. —Ordené tomándola por el brazo cuando conseguí alcanzarla. Ella me fulminó con la mirada, no le gustaba recibir órdenes. —Por favor. —Pedí intentando suavizar mi tono de voz.

—Déjame Emmett. —Escupió viéndome dolida. —Solo quiero ir a casa.

—Y voy a llevarte a casa. —Razoné. —Después de que el médico diga que está todo bien.

—No voy a ir. —Se negó viéndome con los ojos entrecerrados. —Olvídalo, si quieres que vaya tendrás que cargarme porque no yo no voy a moverme. —Me desafío con la mirada. —Al único lugar al que iré es a casa.

—Nena… —Me acerqué peligrosamente hasta ella. —¿De verdad quieres hacer una escena? —La vi con las cejas alzadas. —Sabes muy bien cuanto me ponen los desafíos.

—Esta bien, tu ganas. —Accedió dándome una última mirada furiosa. —Terminemos con esto.

Cruzamos el estacionamiento, en silencio. Jasper nos esperaba en la recepción con cara de pocos amigos. Lo que me faltaba.

—Tu padre está en cirugía, vendrá cuando termine. —Anunció apenas nos vio.

—Bien. —Fue todo lo que dije, mi cabeza aun repasaba la discusión que acabamos de tener en el estacionamiento. —Rosalie ve a sentarte.

—Tu no me dices que hacer. —Escupió, olvidando todo tipo de protocolo, le di una mirada de advertencia. —Señor Cullen. —Terminó intentando arreglarlo, puse los ojos.

—Está bien, haz lo que quieras. —Me di por vencido. —Solo… —Me detuve, estaba demasiado frustrado, las cosas se estaban complicando, estábamos arriesgándonos demasiado.

Siempre hago lo que quiero. —Las escuché murmurar por lo bajo. —¿Qué tipo de preguntas son estas? —Exclamó mientras completaba la ficha que la recepcionista le había entregado, Jasper se largó a reír.

—Enumere su dolor en una escala de cero a diez. —Mi amigo leyó en voz alta. —¿Qué tiene de extraño?

—Esto es estúpido. —Mi pequeño demonio masculló. —No voy a demandarlos, solo déjenme ir a casa.

—Me ofendes Rosie, pensé que disfrutabas de mi compañía. —Jasper habló haciendo uso de todo su encanto, quise golpearlo una vez más.

—Lo siento señor Whitlock, ni el mismísimo Cris Pratt podría convencerme de quedarme en este estúpido hospital. —Masculló concentrada en la ficha que aún estaba completando —Y nunca vuelva a llamarme Rosie. —Advirtió haciéndome reír.

—No volveré a hacerlo, si tu dejas de decirme señor —Sonrió el muy idiota. —El sr. Whitlock era mi padre y ese hombre era un imbécil. —Rose lo vio divertida—Además me hace sentir viejo. —Le guiño un ojo, puto Jasper.

Era increíble lo que esta chica despertaba en mí, nunca había sido celoso hasta que apareció ella.

La mujer en la recepción me observaba con disgusto, por debajo de sus anteojos de bibliotecaria, probablemente se estaba pasando todo tipo de enredos en su cochina cabeza. Pero la pervertida recepcionista no era la única lanzando miradas inconvenientes en nuestra dirección, una de las enfermeras observaba con demasiado interés a mis acompañantes, y parecía no poder decidir cual de los dos estaba más apetitoso. La doctora Evans no había tenido ese problema, había decidido en cuanto puso sus putos ojos en él. Y su decisión no me gustaba ni un poco.

—¿Emmett? —El señor Cullen apareció viéndose confundido. —¿Jasper? Vaya, que bueno es tenerte por aquí. —Saludó con un abrazo al rubio. —¿Pasó algo? ¿Esme, Edward están bien?

—Ellos están bien papá. —Em lo tranquilizó. —Rosalie tuvo un accidente, y creímos que era mejor traerla hasta acá para asegurarnos de que todo esté bien.

—¿Rosalie? —El doctor Cullen preguntó la curiosidad evidente en sus facciones. —La amiga de tu hermano.

—La misma. —Hablé finalmente, y aunque por dentro estaba muerta de nervios no iba a demostrarlo. —Buenas noches señor Cullen. —Le tendí una mano y le di mi mejor sonrisa. —De verdad no creo que nada de esto sea necesario.

—Queremos evitar posibles demandas. —Mi romántico novio admitió viendo a su padre, que se limitó a asentir con el ceño fruncido.

—Ya dije que no voy a demandarlos, pueden quedarse tranquilos. —Puse los ojos. —Dr. Cullen, solo dígale que estoy bien y déjeme ir a casa. —pedí cansada, este estaba resultando ser un laaaargo día.

—Será rápido. —Me tranquilizó. —Puede acompañar a la enfermera Katy. —La enfermera que minutos antes había estado fantaseando con mis acompañantes camino frente a mí, indicando que la siguiera.

—Eres la hija de Lilian ¿verdad? —La enfermera preguntó cuando llegamos a una sala demasiado blanca en la que había una camilla. ¿Cómo conocía ella a mi madre? —Eres igual a ella. —Hice una mueca, yo no me parecía en nada a mi madre.

—¿Cómo conoces a Lilian? —Cuestioné demasiado curiosa para fingir indiferencia. Ella levantó la mirada como dudando si responderme o no.

—Ha venido un par de veces. —Fue todo lo que dijo mientras me indicaba que me acomodara en la camilla para tomar mis signos vitales.

Hice una mueca, claro que ha estado aquí.

—¿Los bombones allá afuera, alguno sale con tu madre? —Cuestionó haciéndome sonrojar.

—Dios, no. —Negué rápidamente. —Emmett…digo el señor Cullen es mi…jefe. —Iba a decir novio, pero me arrepentí a último momento, Emmett aun creía que debíamos permanecer escondidos por nuestra diferencia de edad. —Y el señor Whitlock es su socio.

—Uau... —Exclamó, sonreí incomoda. —¿sabes si son solteros?

Iba a responder cuando el doctor Cullen entró.

—Rosalie, como ya sabes soy Carlisle Cullen y voy a ser tu medico esta noche. —Se presentó con profesionalismo. —Aquí dice que tuviste una caída. —Leyó mi ficha en voz alta.

—No fue nada, de verdad. —Puse los ojos. —Solo diga que me revisó y que todo está bien.

—No puedo hacer eso, señorita. —Me vio serio. —No tomará mucho tiempo. —Al notar mi incomodidad, su semblante se suavizó. —¿Prefieres que lo haga otro médico? Puedo llamar a la doctora Collins. —Ofreció.

—No es necesario. —Negué nerviosa. La doctora Collins era el mismísimo diablo.

—No quiero dejarte incomoda Rosalie. —él me vio con preocupación.

—Confío en usted. —Sonreí con sinceridad, siempre había escuchado buenas cosas del doctor Cullen, además era el padre de Emmett, no podía ser malo.

—Bien. —Sonrió de regreso. —Entonces ¿Podemos comenzar?


Hola

Sé que me tarde siglos con este capítulo, de verdad lo siento mucho. Pero cada vez que iba a escribirlo no me salían las ideas, fue muy difícil.

Espero de todo corazón que les haya gustado y que al final haya valido la pena.

Muchas gracias por los reviews, alertas y favoritos. Me impulsan a escribir, si no fuera por ellos habría desistido de esta historia hace un buen rato.

Las invito a unirse al grupo de facebook Emmettmccartysangelfics.

Xoxo

Ella Rose McCarty