Perdon por la tardanza, es que no se me venia la inspiracion para continuar D: pero bueno, les presento el capitulo final de, "El Demonio y La Dama" .
Cuando el destino cruzo a la Dama y al Demonio.
Al día siguiente, el youkai estaba caminando por el bosque junto con su fiel sirviente Jaken, -Ese antídoto no me hizo efecto, aun me siento extraño… Necesito una cura-decía este en sus pensamientos.
-Amo Sesshomaru, ¿Qué paso con esa tonta humana?-indagaba Jaken algo extrañado.
-Ella no vendrá más con nosotros, Jaken-contestaba el youkai desviando la mirada.
-¡Por fin!, la pudo echar de nuestro grupo-festejaba su sirviente corriendo de un lado a otro y tan emocionado.
Sesshomaru no se sentía tranquilo, porque cuando ella estaba todo era más interesante para él, aparte del reto… Después que le salvo la vida a aquella mujer, los favores fueron lo que ponían las cosas más interesantes, era como un juego. Porque también los dos querían destruir el orgullo del otro, esta vez no hay ni ganador y ni mucho menos un perdedor…Solo un empate, porque el demonio también se enamoró de la miko, los efectos de la poción de amor ya se terminó, además la humana lo eligió a él…
En la aldea, la joven de cabellos negros caminaba junto con la pequeña y con el pequeño zorrito, durante todo el día, Sesshomaru no había aparecido y tampoco no vino a visitar a Rin, ella lo esperaba ansiosa pero ningún rastro del youkai y menos de su fiel sirviente, era tan extraño para la niña. Kagome aunque sonreía antes ellos, por dentro se sentía tan triste,-Seguramente desde que lo elegí a él, se sintió confundido…Ese demonio no quería perder su orgullo-se decía ella en sus pensamientos.
–Creo que el señor Sesshomaru no me quiere-dijo Rin desanimada. La pelinegra se agachaba para luego abrazarla, -Rin, Sesshomaru te quiere mucho, aunque él no te lo demuestre pero estoy segura que se fue a buscar un regalo para ti-le decía Kagome consolando a la niña.
-Gracias señorita Kagome-musito la pequeña limpiándose las lágrimas,-Yo presiento que el vendrá y vamos hacer una familia feliz-
Kagome y Shippo quedaron percatados por las palabras de aquella niña,-Y también cuando la señorita Kagome y el señor Sesshomaru, no estaban en la aldea…En la noche vi una estrella fugas y le pedí tener una familia-dijo Rin con sinceridad y brillo en sus ojos. Una lágrima pasaba por la mejilla de la joven, las cosas que decía la pequeña eran conmovedoras, a pesar que también ella se pasó cuidándola como si fuera su propia hija, el pequeño zorrito voltea y notaba que la chica estaba llorando.
-Kagome ¿Qué te sucede?-preguntaba Shippo notando la tristeza de su amiga.
-No te preocupes Shippo, estoy bien…-contesto la joven miko fingiendo una pequeña sonrisa y limpiándose las lágrimas.
Los tres caminaron cerca del rio, Rin y Kagome, se limpiaban sus rostros en el agua dulce, la pelinegra miro en el agua y aparecía el reflejo de ese demonio por la cual ella extrañaba tanto.-Sesshomaru-susurraba en voz baja, voltea para atrás y nadie estaba detrás de ella…-Por un momento creí que él estaba atrás mío-se dijo en su mente.
-Mira señorita Kagome- decía la niña señalando el atardecer, la chica levantaba la vista en el atardecer, era hermoso y eso le recordaba cada momento que había pasado con aquel demonio, para ella era imposible olvidarse de él, la miko recordaba cuando la beso por el primer favor que desperdicio, luego como se comportaba con ella, por la "poción de amor" y más cuando evito que comiera la sopa envenenada que prepara Kikyo especialmente para la joven.
-Ahora espero un milagro, ¿Qué pasará conmigo?-dijo Kagome en sus pensamientos, -Vamos Rin y Shippo, antes de que sea tarde-pronuncio desanimada, ambos pequeños la agarraron de la mano y se fueron a la casa de la anciana Kaede, quien los esperaba para darles la cena.
-Kagome, te noto algo triste…-musito la anciana mientras le servía la sopa a Sango, quien estaba sentada al lado, de la miko.
-Sí, anciana Kaede, lo odiaba pero por dentro lo extraño y mucho-pronuncio Kagome desviando la mirada.
-Entonces, te enamoraste…Y ¿él lo sabe?-indago la castaña sonriendo de lado.
-Sí creo que si-respondía la pelinegra comiendo la sopa.
-Kagome, a pesar que tú lo odiabas, te terminaste enamorando de ese demonio…Desde que todo termino con Inuyasha, te habías sentido sola pero tu destino cambio-dijo Kaede haciendo una pausa en sus palabras.-Es como, "del odio al amor". Kagome, te enamoraste atrás vez de tu odio, pero también él te salvo la vida, ¿lo recuerdas?-
-Si lo recuerdo muy bien, además creo que debería hablar con el-le decía la chica con una leve sonrisa.
La noche cayo de repente, todos los aldeanos se encontraban dormidos, menos Inuyasha quien se encontraba arriba de un árbol y Kagome salía de la cabaña, -¿Acaso no puedes dormir?-una voz que se le hacía muy familiar.-Inuyasha-murmuraba al verlo.
El hanyou bajaba del árbol para acercarse a la chica,- ¿Por qué estas triste?-le preguntaba este confundido.
-No, no estoy triste.-contestaba ella desviando la mirada.
Mientras tanto del otro lado de la aldea, el youkai venia caminando lentamente, sentía ese olor de su tonto medio hermano y de esa humana.-Ambos están juntos-susurro este en tono frio.-Ese estúpido de Inuyasha no se cansa de molestar a esa mujer- Cada vez el demonio se acercaba más a la cabaña de la anciana, pero apenas asomaba su rostro y escuchaba la conversación de aquellos dos;
-"Así es Inuyasha, me enamore de tu medio hermano"-escucho el youkai reconociendo esa voz femenina.
-"A mí no me preocupa en nada eso, pero te diría que él…"-el hanyou había tomado una pausa,-"No creo que este interesado en ti"-
Sesshomaru al escuchar eso, le dio rabia su tonto medio hermano no sabía nada, además tenía unas ganas de ir y matarlo, pero tranquilizo un poco sus instintos. –"Pero cuando lo vea te voy a visar, Kagome"-escucho una vez más la conversación entre ellos dos, -"Kagome recuerda lo que te dije"-
El youkai golpeo con fuerza un árbol, hasta derribarlo por completo. La joven miko escucha ese ruido y agarraba sus cosas para ir a averiguar, de que si fue un monstruo u otro espíritu maligno, la bestia comenzó a olfatear y se sorprendió al sentir ese olor;
-Kagome…Parece que Sesshomaru volvió-musito el de cabellos plateado, mirando a la joven humana.
-¡¿Qué?! Entonces iba a venir a visitarme-decía ella con ilusión.
-Puede que sí o puede que no, ajaja-dijo este riéndose, Kagome lo miraba molesta, porque ese hanyou intentaba romper sus ilusiones que tenía sobre el demonio. Ella presentía que en cualquier momento Sesshomaru iba a volver a la aldea, pero no para venir a visitar simplemente a Rin, sino también que la viene a buscar a ambas para irse juntos, como si fueran una familia.
-Inuyasha, ¡Abajo!, ¡Abajo!-repetía una y otra vez con una pequeña risita malvada y haciendo que la bestia se golpeara una y otra vez la cabeza contra el suelo, todos los aldeanos se despertaron porque habían escuchado el ruido del impacto, del árbol que cayo. Ellos estaban en alerta al igual que Sango y el Monje Miroku.
-Kagome ¿que fue eso?-pregunto Sango señalando el árbol caído.
-No fue nada, no te preocupes Sango, no había ningún espíritu maligno-contestaba la joven miko tratando de calmar las cosas.-Solamente fue Inuyasha-, Ella lo señalaba y el hanyou estaba tirado al suelo…-Estábamos jugando-insinuó con una sonrisa nerviosa.
-hmm, bueno como digas… Señorita Kagome-dijo Miroku alejándose junto con los demás.
-¿Por qué hiciste eso?, Kagome-le preguntaba Inuyasha tocándose la cabeza quejándose de dolor.
-Porque no me gusto lo que dijiste-respondía ella desviando la mirada. El hanyou seguía siendo un caso perdido para la chica, porque siempre llegaban a una discusión o más bien ella lo castigaba de esa manera, como si fuera un simple cachorro o un juguete, pero a la vez se divertía o se entretenía, para no volver a pensar en el youkai.
El de cabellos plateados volvió a subirse en el árbol para dormir otra vez, Kagome se quedó sentada en el suelo contemplando la luna llena.-Todo me recuerda a él, lo extraño-murmuraba ella desanimada.
Mientras tanto, el youkai la estaba espiando desde el bosque, observándola como también los ojos de aquella humana se cristalizaban, se sentía culpable de todo…El mismo no quería terminar de esa manera, esa mujer la recordaba a una humana que había conocido antes, "Sara" la princesa que se había enamorado de él, pero Sesshomaru no quería romper su orgullo, al fin y al cabo lo destruyo o ambos lo destruyeron al mismo tiempo.-"No me digas así, mi nombre es Kagome"-recordaba el en su mente, con la misma voz de ella.
-Lo siento huma…digo Kagome-susurro este alejándose del lugar.-Ya nos volveremos a encontrar, pero aun no es el momento indicado.-dijo en sus pensamientos.
La joven miko volvió a entrar a la cabaña para así podía tratar de dormir, se acostaba en el suelo tapándose con una tela tan cálida,-Sesshomaru, yo te amo…Quisiera escuchar de tu voz diciéndome mi nombre y que pronuncies cuánto me amas-dijo en sus pensamientos-El demonio por la cual me enamore, te seguiré esperando….-
Paso una semana, desde que Sesshomaru no volvió a la aldea, la pequeña Rin aún seguía preocupándose por el al igual que Kagome, ambas tenían la esperanza de volverlo a ver, también Kikyo dejo de molestar a la chicas, ambas se hablaron con tranquilidad y paciencia…Además la sacerdotisa había quedado embarazada, del hanyou quien se quedó sorprendido al recibir esa noticia por parte de la anciana Kaede.
La sacerdotisa estaba adentro de la cabaña haciendo reposo, mientras que Inuyasha le hacía compañía a la joven de cabellos negros, en las caminatas que ella sola se iba junto con la pequeña, esta vez llevaba sus cosas; como el arco y varias flechas para proteger a la niña.
-Señorita Kagome, ¿adónde vamos?-preguntaba Rin poniendo una rostro inocente pero dulce.
-Vamos a pasear por el bosque-contestaba la muchacha mirando horizontal y a la vez sonreía.
-Kagome, siento una presencia maligna-insinuaba Inuyasha poniéndose en posición de ataque.
La niña se ponía al lado de la chica, agarrándose del brazo con fuerza por miedo, la pelinegra sostenía su arco y su flecha apuntando hacia los arbustos, el hanyou mantenía la vista fija entre los árboles, era posible que el espíritu maligno o el monstruo estuviera por arriba o que ataque por arriba. Entre los arbustos salió un monstruo que tenía tentáculos, que se parecía más como un pulpo grande y agarraba rápidamente a Kagome y a Rin,-¡Auxilio!-gritaban ambas chicas.
-¡Garras de acero!-grito el de cabellos plateados, cortándole unos tentáculos e liberando a la pequeña niña.
- ¡Señor Inuyasha, salve a Kagome!-grito Rin desesperada. El monstruo la lanzo a la pelinegra hacia arriba y abría la boca para comérsela, pero alguien la salvo rápidamente a ella antes que cayera dentro de la boca… -Gracias por salvarme-dijo la joven miko con los ojos cerrados.
-De nada, humana-le dijo una voz masculina, por la cual la joven lo reconoció esa voz y lentamente abría los ojos, se sorprendió al volverlo a ver;-Sesshomaru-pronuncio ella con una sonrisa.
-Otra vez estas en problemas-dijo el youkai sonriendo de lado cosa que la miko se sonrojaba y permaneció callada por unos minutos.
La bestia seguía peleando contra ese raro monstruo, esta vez los tentáculos lo golpearon haciendo que chocara contra algunas rocas e ramas caídas, -¡Inuyasha!- grito la chica algo preocupada.
-No te preocupes yo me encargare de esto-dijo Sesshomaru en tono burlón, la soltaba y Kagome corría para agarra a Rin, ambas se acercaron a Inuyasha que estaba herido… La de cabellos negros lo ayudaba a levantarse. Mientras el demonio se encargaba de matar al extraño animal maligno.-Inuyasha vamos-musito la chica ayudándolo a levantarse y se iban a la aldea.
El youkai utilizo sus garras envenenadas e le traspaso la panza a ese pulpo raro,-Ja!, no era tan difícil de matarlo-dijo este con orgullo.-Ahora debo irme a la aldea-
En Sengoku, los aldeanos estaban haciendo sus respectivos trabajos como sacar los cultivos, construir nuevas cabañas, entre otras cosas más. Kagome venia caminando lentamente con el hanyou y atrás de ellos le seguía la pequeña, Rin. Shippo desde a lo lejos los reconoce y salió a buscar ayuda; llamando a Kaede y a Miroku.
-Kagome ¿qué paso?-pregunto el zorrito asustado.
-Un extraño monstruo nos atacó y Inuyasha está herido-contestaba la chica llevándolo hasta la cabaña de la anciana.
-¡Inuyasha!-pronuncio Kikyo al ver a su esposo lastimado, Miroku y Kagome se encargaron de acostar a la bestia en el suelo.
-Dejen que yo lo voy a curar…-dijo la sacerdotisa.-Kaede quiero que me ayudes-
-Si-dijo la anciana agarrando algunas vendas y unas plantas medicinales.
-Tranquila señorita Kagome, Inuyasha s pondrá bien-le dijo el monje apoyando su mano en el hombro de ella.
Rin estaba sentada en el suelo esperando que su amo llegara,-Viste Rin, el volvió-le dijo la chica despeinándola el cabello.-Si, señorita Kagome, usted tenía razón… El regreso.-le decía la niña sonriendo alegre.
-Toma Rin-dijo el youkai apareciendo al frente de ambas chicas, él le entregaba un regalo que estaba envuelto con un suave cuero, la niña lo agarra y empezó a abrir con cuidado; era otro kimono, pero de color rojo y tenía detalles blancos, decorado con unas flores de color rosado.
-Me encanta-dijo la niña con una sonrisa.-Ahora mismo me iré a ponérmela-ella salió corriendo para ir a ponerse el nuevo kimono que le trajo el demonio.
-Humana quiero hablar contigo-dijo el youkai en tono serio, la pelinegra asintió con la cabeza y ambos se fueron caminando cerca del rio.
-Sesshomaru, ¿Por qué tardaste tanto en venir?-preguntaba ella, mientras ambos caminaban y miraba horizontal.
-Porque, yo siempre vengo una vez a la semana o depende de mí-respondió Sesshomaru mirándola de reojo.
-Jejej, creo que tienes razón-reacciono la muchacha, con una sonrisa torcida.-Creo que me olvide de eso-
-Ingenua, Kagome.-le decía el demonio sonriendo de lado.
-No soy ingenua, es que me olvide de eso nada mas-contra decía la chica un poco molesta.-Espera, ¿me llamaste por mi nombre?-
-Te falta memoria, Kagome…-dijo este en tono burlón, la joven miko se sonrojaba, ni ella misma podía decir porque se sentía así; será ¿porque seguía molesta? Por las cosas que él le decía, o ¿Por qué el la llamo por su nombre?, la chica se sentía confundida, era como que recibió un golpe de emoción al volverlo a ver. –Sabes cuándo me salvaste de ese extraño pulpo, recordé algo que hiciste por mí-le dijo la joven con una sonrisa.
-¿Cómo que recordaste?-indago el demonio con curiosidad, él ya sabía a qué se refería esa mujer, era cuando el destino los volvió a cruzar en ese peligro en la que ella estaba metida, cuando él le salvo la vida y desde ahí fue donde las cosas fueron interesantes para ambos.
-Te debo un favor-respondió la muchacha desviando la mirada.
-No, eso ya no es necesario-le dijo Sesshomaru en tono frio y serio. -Recuerdas que me debías dos favores…Bueno uno lo desperdicie pero falto el segundo-
Kagome se percató por lo que dijo el demonio, él tenía razón, en ningún momento Sesshomaru desperdicio el segundo favor, entonces "¿qué será lo que va pedir esta vez?"…El demonio la tomo de la barbilla, sus miradas chocaban; era como si hubiera una chisma entre ellos,-Quiero un beso tuyo, Kagome-susurro este, acercando un poco más su rostro hasta que unieron sus labios en un apasionado beso.
-¿Señorita Kagome?, ¿Señor Sesshomaru?-le dijo la pequeña niña acercándose. Los dos se separaron rápidamente, la chica se ruborizaba por cómo se les quedo viendo la niña, -Rin que hermosa te ves-le dijo la joven miko cambiando el tema.
-Gracias, señorita-
-Si se ve hermosa nuestra hija…-dijo Sesshomaru en tono burlón.
-¿Hija?-reacciono Kagome sorprendida, Rin miraba a la señorita y noto que en el cuello tenía una luna creciente dibujado en ese lugar.-Señorita Kagome, tiene una luna ahí-dijo ella señalando.
-¿Qué?, Sesshomaru ¿qué me hiciste?-preguntaba la pelinegra molesta, el demonio simplemente se reía, no podía evitar ver la ridícula cara que ponía esa humana, ella estaba roja de enojo –Se ve linda cuando se enfada, no creo que sea por eso.-pensaba este mientras se reía de aquella mujer.
-En la semana anterior, me quede reflexionando de ciertas cosas, aunque seas una humana…Mi medio hermano te cuidaba, ahora era su turno de protegerla-contesto el youkai en tono serio con confianza, a pesar que no la agradaba, que la tenía que soportar en esos días cuando se ponía terca. Ahora él se preocupaba por ella, quería cuidarla; tenerla cerca de él y de Rin, esta vez no quiere alejarse más de la miko. –Quiero que seas mi esposa, Kagome-musito este desviando la mirada, antes sus palabras eran frías, serias, amargadas e duras, etc. Pero desde que el destino la puso a Kagome en su camino, las cosas cambiaron y le dieron otro nuevo destino están con esa mujer.
La de cabellos negros se ruborizaba, por esas palabras, esta vez no está sola…Desviaba la mirada hacia la pequeña, quien sonreía alegremente. –Todo este tiempo, quería hacer la esposa de Inuyasha, pero el destino me puso en otro camino, pero eso no tiene importancia ya se lo olvido por completo, esta vez ella quiere ser feliz… Aunque fue inesperado de quien se iba a enamorar. La marco en el cuello como si fue se suya, pero ese dibujo de la luna creciente se desvanecía lentamente, Kagome lo miraba fijamente a Sesshomaru, -Si, acepto y quiero ser tu esposa.-respondió ella sin pensarlo dos veces, la miko lo eligió a él a pesar que Inuyasha le volvió a besar. Prefería a ese demonio.
El youkai la agarra de la cintura y la vuelve a besar a la joven, Rin comenzaba a correr de un lado para otro muy alegre porque ya tenía una madre, además la niña gritaba una y otra vez –"La estrella fugaz cumplió mi deseo"-
-Te amo, mi demonio Sesshomaru-dijo sonrojada
-Yo también te amo, mi dulce dama…Kagome-pronuncio este sonriendo de lado.
Paso dos años, y las cosas fueron cambiando… Las dos hijas y el hijo de Miroku y Sango, ya estaban un poco grandes, la sacerdotisa Kikyo tuvo un niño, o más bien, un hanyou de cabellos plateados, los ojos cafes igual que su madre.
Los problemas que tenía Inuyasha contra Sesshomaru, se fueron arreglando con el tiempo pero además el demonio se casó con su dama, con la que prometió amarla y respetarla…Quien también lleva una marca de la luna creciente en su frente, como diciendo "ella es de mi propiedad". Kagome venia caminando entre la pequeña colina de pasto llevando consigo una pequeña canasta con comida, atrás los seguían Rin y Sesshomaru; Rin creció un poco más ya casi iba ser toda una mujer, pero le faltaba un poco nada más y el youkai tenía entre sus brazos a la pequeña Tsuki, una hanyou de cabellos negros y de ojos amarillentos igual que su padre.
-La pequeña Tsuki, despertó-dijo el youkai entregándole a la nueva sacerdotisa.
-Pobrecita-musito ella agarrándola.
-Es hermosa-susurro este sonriendo.
-Tiene tus ojos-dijo la chica levantando la vista hacia el demonio y besando la mejilla.
-Seguiré los pasos de mi madre-musito Rin con una risita.
-Y yo las protegeré a las tres, aunque me cueste mi vida-insinuaba el youkai abrazándolas a sus chicas.
Un demonio y una dama, ella sufrió por un amor que no le correspondía y el un demonio calculador, frio y serio…El destino los llevo a un nuevo camino para ambos, una sorpresa más de la vida, terminar con la persona menos esperada. Pero detrás de aquel demonio hay un ser que protege y se preocupa, aunque no lo demuestre por el orgullo que antes poseía. Ahora Kagome era esa dama, la mujer inesperada para Sesshomaru y lo mismo era para ella, su demonio inesperado.
Fin
Y que les pareció el final ¿cursi? O algo más…
Muchas gracias por sus comentarios, pero esto no significa un adiós xD volveré pero con una nueva historia obviamente :D…
Sayonara
Atte. J.H
