Al fin... el capitulo que todo el mundo espera..! Claro que merece su nombre..xD veamos que tal reacciona nuestro Alecsito cuando conozca esos ojos de gato..! por cierto que a partir de ahora me basaré más en los libros..! si ya los leyeron entenderán un poco mejor, supongo..xD espero disfruten este nuevo capi..!=D

Seika Lightwood: No la dejare.. claro que no..! de hecho tengo ya varios capítulos escritos... llevo mucho tiempo escribiendo este fic y nadie mas ke mi Parabatai lo leía.. así que a veces olvido que ya lo publiqué..-.- lo siento..! y si.. aquí empieza esta complicada relación Malec..! ya verás lo que le espera al pobre Brujo que no sabe en la que se va a meter..xD espero te guste este nuevo capítulo..!=D

AyleenXime: lamento la tardanza.. sé que tardo mucho pero es que olvido por completo actualizar..!-.- llevo tanto tiempo escribiendo este fic que se me olvida que ya lo publique de verdad..-.- ahora.. aquí un poquito de felicidad para Alec... Magnus Bane..!=D espero te guste y dejes review..!=D

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Magnus Bane..!

Dos meses después, los Lightwood ya eran todos unos Neoyorquinos. A pesar de haber vivido en el campo en Idris, la ciudad los había cautivado y encantado. Además que, habiendo tanta población, los demonios no eran nada escasos, tenían diversión para días y días. Lo único que les había costado había sido adaptarse a los Mundanos. Las personas en Nueva York no eran para nada amables, pero, gracias a toda su arrogancia Nefilim, fueron capaces de acostumbrarse y transformarse en uno más de los locales. Al menos todos menos Alec. Con lo callado y penoso que era, fácilmente podrían maltratarlo en el metro o en cualquier lugar. Era bueno que Alec fuera tan enorme. Su altura y musculatura demandaba respeto.

Michael y Jonh prácticamente vivían en el Instituto también. Se quedaban tres semanas en Nueva York y se iban una a Idris. Si no fuera porque Michael tenía que seguir reuniéndose con sus compañeros que estaban en contra de Valentine para intentar encontrarlo, la familia Wayland no volvería a Idris. Los Lightwood se habían ofrecido a ayudarlos. Pero con su historial todos habían rechazado la ayuda a pesar de las buenas palabras que Michael había dicho a su favor. No que importara mucho, en realidad los Lightwood ya no querían saber nada de Valentine por lo que les quedaba de vida. Aunque eso estaba a punto de cambiar.

Era martes por la noche y los padres Lightwood habían salido de caza. Michael se había quedado a vigilar que los chicos, que estaban castigados, no se escabulleran fuera del Instituto. Podrían haberlos dejado con Hodge, pero el pobre hombre no tenía la autoridad suficiente para controlar a cuatro adolescentes. Era muy bueno como profesor, pero no podía con la disciplina. Michael estaba en la biblioteca leyendo un libro después de enviar a los chicos a sus habitaciones, un poco de paz y tranquilidad, rara en un lugar con cuatro adolescentes de casi la misma edad. Pero su paz y tranquilidad duraría poco.

-Michael!- el rubio casi lanza su taza de té al pegar un salto.

-Robert, que pasa?- preguntó al ver a los dos padres Lightwood entrar a toda prisa a la biblioteca- es temprano aun, como fue la caza?

-Robert y yo encontramos el salón de apuestas clandestino de ese Brujo que mencionaron los chicos- dijo Maryse rápidamente al llegar frente al rubio.

-Están bien?- preguntó Michael rápidamente bajando el libro- los chicos dijeron que había al menos cincuenta Subterráneos ahí. No debieron atacar solos, es muy peligroso...

-No atacamos- dijo Robert haciendo ademanes con las manos para que Michael dejara de hablar- escuchamos información importante.

-Como?- Michael dejó el libro a un lado.

-Escuchamos una conversación en una de las mesas- siguió Maryse- era un grupo de vampiros, aparentemente Valentine está escondido aquí, en Nueva York.

-Valentine?! En Nueva York?!- preguntó Michael.

-Nosotros también nos sorprendimos- le dijo Robert- aparentemente tiene seguidores fieles aquí.

-No conocemos a todos los Nefilim que habitan Nueva York, así que lo creo posible- dijo Maryse. Ellos sabían que los habitantes del Instituto en Idris no eran los únicos miembros del Circulo. Valentine tenía una gran lista de contactos alrededor del mundo, eran demasiados como para que ellos se aprendieran algún nombre.

-Pero... que hace Valentine en Nueva York? No tiene sentido- dijo Michael frunciendo las cejas buscando una explicación lógica. Los Lightwood se miraron antes de seguir.

-Esos vampiros, dicen que Jocelyn está escondida aquí- dijo Maryse, Michael abrió mucho los ojos.

-Jocelyn? Jocelyn, Jocelyn?- preguntó Michael sin creerlo.

-Si, Jocelyn Jocelyn- le dijo Robert- si eso es verdad entonces que Valentine esté en Nueva York tendría lógica.

-Tenemos que encontrar a Jocelyn entonces!- saltó Michael poniéndose de pie.

-Creo que sería mejor encontrar primero a Valentine- le dijo Maryse- si Valentine se entera que estamos buscando a Jocelyn sabrá que sabemos que está escondido aquí.

-Tengo que informar de esto al resto, a la Clave- Michael caminó a paso rápido hacia la puerta para empacar algo e irse. Los Lightwood caminaron detrás de él y Robert casi choca contra la espalda del rubio cuando este se detuvo de golpe y se giró para mirarlos- vengan conmigo.

-Qué?- preguntó Robert, confundido.

-A Idris, asistan a la reunión- le explicó.

-Michael, no nos quieren allá- dijo Maryse.

-Ustedes son los que consiguieron la información- dijo Michael seriamente- gracias a ustedes tenemos una pista, ellos deben de ver eso.

Robert y Maryse se quedaron en silencio un momento. No habían vuelto a Idris en dos meses, no que quisieran regresar por algo en especial, pero se sentían despreciados por los demás. A pesar de que ellos ya no ayudaban a Valentine o al Circulo, aun no les creían. Para la mayoría de los habitantes de Idris, ellos eran unos traidores. Michael los miró con las cejas alzadas, esperando una respuesta.

-Vamos a Idris?- preguntó Robert mirando a su esposa. Maryse lo pensó un momento. Esa era su oportunidad de limpiar el apellido de la familia. Habían corrido con muchísima suerte al escuchar esa conversación, tenían que aprovechar.

-Vamos a Idris- respondió Maryse firmemente.

-Perfecto- Michael les sonrió a ambos y los tres adultos salieron rápidamente de la biblioteca para preparar su viaje.

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Habían organizado el viaje en tiempo record. Maryse y Robert se habían llevado al más pequeño de la familia, dejarían solo a Hodge y no querían sobrecargarlo de responsabilidad. Jonh también había decidido ir, mas por la gran lista de cosas que los chicos Lightwood le pidieron que les llevara que por otra cosa. Irían solo unos cuantos días, en lo que daban la información y se debatía si debían confiar en los Lightwood, que Michael sabía sería una larga discusión. El mismo día de la partida de los padres, los chicos Lightwood habían salido de caza.

-Yo también quería ir a Idris- se quejó Isabelle mientras caminaban a paso rápido en dirección al club donde sabían encontrarían algo para destazar y calmar el enojo que cargaban.

-Todos queríamos ir, Izzy- le dijo Alec. Él más que nada quería ir a Idris para alejarse de Nueva York un rato. Le incomodaba que hubiera tanta gente, que siempre estuvieran entre una multitud, y en especial odiaba ir a ese estúpido club en el que no había espacio ni para respirar.

-Ya, tranquilos- les dijo Jace, caminando frente a ellos- vamos a Pandemonium y nos desquitamos con unos cuantos demonios, si? Será divertido. Además, Jonh nos va a traer flan de con los Frostlace.

-Oh, no puedo esperar a que regresen- dijo Isabelle con la boca hecha agua, era su postre favorito.

-Podemos aplicar las runas ya?- pidió Alec cuando pasaron por otro grupo de chicas que miraban a Jace lujuriosamente.

-Sí, mejor ahorita para no tener que burlar al de seguridad a la entrada- dijo Jace sacando su estela.

Alec se aplicó la runa rápidamente, hasta el momento era su favorita ya que le permitía pasar desapercibido. Aunque en esa ocasión no le serviría para esquivar un problema pelirrojo que vendría a poner de cabeza su vida. Durante su visita de desestres a Pandemonium se encontraron con una chica pelirroja que sorprendentemente podía verlos a pesar de sus runas. Isabelle y Alec no quisieron involucrarse en el asunto, y pensaban que Jace tampoco, ya que los tres se fueron del lugar sin volver a mirar a la chica. Hasta que de pronto, Jace aparecía en la puerta del Instituto con la chica pelirroja y un Mundano.

-Es en serio?- preguntó Alec al verlo salir del elevador con los otros dos siguiéndolos.

-Fue una emergencia- dijo Jace encogiéndose de hombros, y a partir de ahí todo fue caos.

Resulta que la chica pelirroja era hija de Jocelyn Fairchild, la esposa de Valentine, y estaban ocultándose en Nueva York desde hacía años. Pero no sabían mucho mas. Jace se había empeñado a ayudar a la chica, Clary, y su investigación los había llevado nada más y nada menos que a una fiesta Subterránea. El Gran Brujo de Brooklyn, Magnus Bane, había puesto un hechizo en la mente de Clary. Todo pasó muy rápido después de esa fiesta. Vampiros, la Copa Mortal, Valentine y el Circulo. Y de pronto, Alec estaba muriendo debido a una herida horrible causada por un Demonio Mayor...

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La oscuridad era sofocante. Parecía querer aplastar a Alec. El chico no veía nada, extendió sus brazos frente a él, tratando de descubrir en donde estaba. Su corazón latía desbocado y no sabía por qué. Avanzó lentamente y de pronto un rayo de luz apareció a lo lejos. Alec avanzó hacia la luz hasta que sus manos al fin tocaron algo solido. Era una puerta. La luz que veía se escabullía por debajo de ella. Giró la perilla con cuidado y abrió la puerta. La luz lo cegó unos segundos y después se dio cuenta que estaba en la sala de entrenamiento del Instituto.

-Jace?- preguntó al ver al rubio de pie en mitad de la habitación.

-Que estás haciendo aquí?- preguntó Jace girándose para mirarlo.

-No... no lo sé, yo...

-No deberías estar encerrado en tu habitación con una herida mortal en el pecho?- preguntó Jace burlonamente, Alec lo miró confundido.

-Qu... qué?

-No sé porque te pedí que fueras mi Parabatai- dijo Jace venenosamente, Alec luchó por mantener las lagrimas a raya- eres demasiado débil.

-Jace...- murmuró Alec. Las luces parpadearon tenebrosamente y de pronto Jace cambió. Ahora veía a un Jace tres años menor. Alec bajó la mirada hacia sus propias manos, dándose cuenta que eran más pequeñas ahora. Entonces una mano grande se cerró en una de sus muñecas. Levantó la mirada aterrado y se encontró con su peor pesadilla- no! Suélteme!

-Te encanta, no es así?- preguntó Aldergold acercando a Alec hacia él. El chico se removió e intentó alejarse.

-Es asqueroso- Alec se giró para ver a su Parabatai, miraba todo con asco.

-Jace! Jace, por favor, ayúdame!- gritó desesperado, pero Jace lo miró con odio.

-Eso es lo que quieres, no?- dijo el rubio antes de girarse y alejarse hacia la luz.

-No... Jace! Por favor!- Alec intentó correr hacia su Parabatai, pero Aldergold tiró de su muñeca hasta estrellarlo de frente contra la pared.

-Alexander, se buen chico- escuchó una voz en su oreja mientras sentía que un cuerpo mucho más grande lo presionaba contra la pared. Podía sentir el aliento caliente de Aldergold golpear su oreja. Sollozó cerrando los ojos. Estaba por rendirse cuando escuchó un chasquido, como si alguien hubiera tronado los dedos. De pronto la presión en su espalda desapareció y pudo despegarse de la pared. Aldergold no estaba por ningún lado.

-Me llamarás?- Alec se giró hacia la ronroneante voz, unos ojos de gato le dedicaron un guiño antes de que el chico despertara de golpe. Miró a su alrededor respirando agitadamente. Las pesadillas con Aldergold habían disminuido bastante a lo largo de los años, pero durante todo ese tiempo que duró sufriendo por el ataque de Abbadon, había sido como si estuviera atrapado en sus pesadillas sin poder escapar. Hasta el momento en que llegó Magnus Bane.

Que hacía Magnus Bane en su sueño? Se sentó y bajó las piernas de la cama, poniendo las plantas de los pies en el frio suelo para intentar despejarse. Había conocido muy poco a Magnus en la fiesta, había notado sus miradas furtivas y sus nada sutiles coqueteos, pero había logrado ignorarlos. O al menos eso pensó. Alec se levantó sabiendo que ya no podría volver a dormir. Era aun muy temprano, ninguno de sus hermanos estarían despiertos. Sus padres habían regresado después de enterarse que Hodge había escapado y básicamente no los dejaban salir del Instituto porque era demasiado "peligroso".

Maryse y Robert habían dejado a Max con Michael y Jonh en Idris. Alec sabía que solo habían regresado para poder llevárselo a él y a sus hermanos a Idris, pero al ver que Alec estaba herido habían decidido esperar a que se recuperara totalmente. El ojiazul llegó a la cocina y se preparó una taza de café. Los ojos de Magnus seguían rondando en su cabeza. Sabía que el Brujo había ido a ayudarlo a sanar, pero de eso a comenzar a soñar con él? Escuchó pasos por el pasillo y se giró para ver quien se había parado a semejante hora de la mañana.

-Buenos días- dijo Alec al ver a su hermana entrar en la cocina.

-Alec, como te sientes- fue el saludo de Izzy, el chico rodó los ojos.

-Estoy bien. Que haces despierta tan temprano?- le preguntó mientras se servía una taza de café.

-Planeo hacer hot cakes para todos- dijo Izzy. Alec soltó una risa, pero se detuvo al ver que su hermana de verdad comenzaba a sacar los ingredientes para preparar el desayuno.

-Hablas en serio, entonces?- preguntó con los ojos muy abiertos. Ahora fue Izzy quien rodó los ojos. Se giró para dejar los ingredientes en la mesa en la que estaba Alec.

-Que haces tú despierto tan temprano?- le preguntó al mayor. Alec se encogió de hombros dándole un trago a su café. Izzy se inclinó y puso una mano sobre la frente de su hermano. El chico retrocedió lentamente, mirándola con una ceja alzada- seguro que te sientes bien? Ya no sientes dolor por el ataque de Abbadon?

-Estoy bien, Izzy. Ya llevo días sintiéndome bien. Sin dolores, sin secuelas, estoy perfectamente sano.

-Hmm, si. Magnus Bane hizo un buen trabajo, no es así? Me agrada- dijo Izzy alegremente.

-Eso creo. No lo sé, apenas si lo conozco.

-Y aun así, él vino hasta acá a sanarte. Totalmente gratis. Y él es muy caro! No pidió ni un centavo- miró a Alec de reojo- y es guapo, no lo crees?

-Como voy a saberlo, Izzy- dijo Alec bajando la mirada hacia su café.

-Oh, Alec. No pongas ese tono conmigo- le dijo la chica- no crees que deberías agradecerle?

-No tengo su teléfono- dijo Alec encogiéndose de hombros.

-Sabes donde vive.

-En verdad crees que es necesario?

-Alec, en donde están tus modales?!- dijo Izzy, sabía que estaba siendo muy dramática- lo menos que puedes hacer es agradecerle en persona- Alec no respondió. Izzy lo miró de reojo estudiando su reacción- además, creo que le gustas.

-P... por qué me debería de importar eso?- preguntó Alec con la mirada fija en su café- y además eso no lo sabes.

-Jace lo comentó también- Alec levantó la mirada asustada hacia ella. Isabelle pasó saliva, tenía que andar con cuidado- quiero decir, cuando regresaron él y Clary, le preguntó si era el "Nefilim de ojos azules". Eso quiere decir algo, no?

-No lo sé- dijo Alec pretendiendo indiferencia, pero la verdad era que lo que había dicho su hermana lo había puesto sumamente nervioso.

-Como sea, muestra la buena educación de mamá- le dijo volviendo a su tarea de hacer el desayuno- ahora te prepararé unos hot cakes.

-Tengo que comerlos?- se quejó Alec.

-Me amas?- preguntó Izzy con el entrecejo fruncido.

-Qué clase de pregunta es esa?- devolvió la pregunta su hermano.

-Me amas?- volvió a preguntar Isabelle.

-Claro que lo hago- respondió Alec.

-Entonces te comerás los hot cakes- dijo la chica, satisfecha.

-Eso no suena nada justo- dijo Alec.

-Lo sé- le dijo Izzy con una sonrisa mientras ponía una sartén en la estufa. Después se giró y besó la cabeza de Alec- yo también te amo, hermanote.

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Magnus subió sus pies a la mesita de centro, suspirando contento. Tenía un enorme bote de palomitas a un lado y una copa de vino tinto en la otra. Con un movimiento de su mano encendió el televisor y el último episodio de Real Housewives of New York apareció en la pantalla. Presidente Miau saltó al sillón y se recostó a su lado.

-Oh, ahora si quieres acurrucarte conmigo cuando hace unos minutos me siseaste?- dijo juguetonamente mientras acariciaba al gato. Apenas si le iba a dar el primer trago a su vino cuando el timbre sonó. El Brujo gimió. De verdad? Justo cuando estaba por proseguir a hacer nada? Tronó los dedos mientras se ponía de pie y la imagen en el televisor se paralizó. Fue hacia la puerta principal y gritó por la bocina - QUIEN SE ATREVE A INTERRUMPIR AL GRAN BRUJO?!

-Erm... soy yo. Quiero decir, Alec Lightwood- se escuchó una titubeante voz del otro lado.

Magnus se quedó en silencio un momento, miró a Presidente Miau y alzó las cejas como diciendo "Es el Nefilim de ojos azules!". El gato bostezó y bajó del sillón de un brinco justo cuando Magnus presionó el botón para dejar subir al chico. Después de veinte chasquidos con los dedos, el departamento y el mismo Magnus quedaron presentables. Abrió la puerta esperando que el Nefilim subiera. Lo estudió con la mirada mientras subía los escalones. En definitiva se miraba mucho mejor que la última vez que lo había visto, prácticamente muerto en la cama de la enfermería del Instituto.

-Alexander Lightwood- dijo cuando el chico llegó junto a él- a que debo la honorable visita?

-Um... estas ocupado?- preguntó el joven, echando una mirada hacia el departamento. Magnus se cruzó de brazos.

-Depende.

-Puedo entrar a hablar?- preguntó Alec, moviéndose nerviosamente de un lado al otro. Magnus lo observó en silencio un momento. Parecía como si le hubiese costado muchísimo esfuerzo ir hasta ahí. Se veía nervioso y casi asustado. Magnus suspiró.

-Bien, porque no?- se giró para volver a entrar en su departamento y caminó hasta sentarse en el lugar que había dejado. Alec fue a sentarse en el sillón dorado frente a él, sentándose en la orilla, como si estuviese listo para saltar y ponerse de pie de ser necesario- quieres beber algo? Café, té?- Alec simplemente asintió- ambos?

-Um... cierto, erm... un té estaría bien- Magnus sonrió cuando Alec pegó un salto al sentir el vaso caliente de Joe's aparecer en su mano- por el... acaso acabas de robarte esto?- preguntó completamente alarmado, señalando el vaso de papel.

-Adorable- rió Magnus.

-Qué?

-Entonces, de que quieres hablar?- desvió el tema rápidamente. Alec le dio un titubeante trago a su té.

-Yo... erm... quería... quería agradecerte por lo que hiciste... por sanarme.

-Viniste hasta Brooklyn solo para agradecerme?- preguntó Magnus.

-Salvaste mi vida. Isabelle dijo que no cobraste nada. No tenías que haber ido, pero lo hiciste, y no sé cómo mostrar mi gratitud propiamente, así que... sí, eso, gracias- dijo Alec con las mejillas encendidas. Magnus en realidad no creía lo que veía. De verdad había ido hasta su departamento solo para agradecerle? Había conocido muchos Lightwoods a través de las décadas. La mayoría de ellos eran arrogantes y escurridizos. No confiaba en ellos. Pero Alec era todo lo contrario, honesto, y ciertamente inocente.

-Pues, de nada- le dijo. Alec se mordió el labio y dejó el vaso en la mesa de centro.

-Debería irme.

-En serio viniste hasta acá solo para agradecerme?- lo detuvo Magnus.

-Bueno, no tenía tu numero...

-Ahora lo tienes- dijo el Brujo, el chico lo miró confundido- revisa tu teléfono.

Alec sacó su celular y lo revisó. Después de buscar por un momento, miró la pantalla sorprendido. Magnus no pudo evitar una sonrisa. Su expresión era encantadora. Definitivamente nada típica de un Lightwood.

-Magnus, el Magnifico?- preguntó Alec alzando una ceja.

-Me queda perfecto, debes de admitirlo- Alec soltó una risita y sonrió- deberías hacer eso más seguido.

-Hacer qué?- le preguntó Alec, guardando su celular.

-Sonreír, te queda bien.

Alec frunció las cejas, sus ojos ensombreciéndose repentinamente. Magnus se inclinó hacia adelante, acariciando suavemente la mejilla del chico. Sintió como una corriente eléctrica lo recorría al tocar la cálida mejilla. Pero Alec inmediatamente retrocedió, poniéndose de pie a una velocidad increíble.

-Lo siento- se disculpó el muchacho, bajando la mirada. Magnus frunció las cejas ante la reacción.

-Por qué lo sientes?- le preguntó. Alec hizo un esfuerzo por mirarlo a los ojos nuevamente.

-No... no lo sé, yo...- Alec frotaba sus manos una con la otra nerviosamente.

-Alguien lo sabe?- preguntó Magnus. Alec se tensó inmediatamente.

-Saber qué?

-Que eres gay- a Alec lo recorrió un escalofrió.

-No... no soy gay- dijo el ojiazul y Magnus alzó una ceja. El pobre chico no podía mentir ni aunque su vida dependiera de ello.

El Brujo suspiró, ese chico estaba tan escondido en el closet que ya se había perdido en Narnia. Magnus pudo haberlo dejado ahí. Dejar que el chico lo negase y no verse involucrado en la vida personal del Nefilim. En definitiva no necesitaba involucrarse con un adolescente al que le aterrorizaba su sexualidad, que ni siquiera era capaz de aceptarla. Entendía su lucha, de verdad lo hacía. Pero ya estaba demasiado viejo como para querer lidiar con eso. Sin embargo, había algo en ese chico que lo llamaba. No podía decir que era, pero se sentía ligado al Nefilim.

-No tienes por qué ocultar tu sexualidad, al menos no aquí- Alec negó con la cabeza. Presidente Miau apareció en ese momento frente al Cazador de Sombras, y se restregó contra su pierna, ronroneando alegremente. Olvidándose de su incomodidad, Alec miró al gato- a Presidente le gustas.

-Eso es bueno?- preguntó el Nefilim, agachándose y acariciando la suave piel del gato.

-Tiende a ser muy bueno juzgando el carácter de las personas- le dijo Magnus. Alec se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas y dejó que el gato brincara sobre ellas hacia su regazo. Presidente Miau se acurrucó junto a Alec y Magnus vio al chico acariciar distraídamente al gato con la mirada fija en el suelo.

-Tal vez... no lo sé, podríamos ser amigos?- preguntó el ojiazul aun sin levantar la mirada.

-Tú y el gato, o tú y yo?- preguntó Magnus alzando una ceja, sorprendido. Alec levantó la mirada al fin.

-Tú y yo- le dijo sonrojándose un poco. Era adorable.

-Bueno, si fuéramos niñas de doce años te daría un brazalete de la amistad y eso fuera todo, pero debo saber si me estas preguntando esto porque no sabes cómo hacer amigos sin que tu familia los adopte o porque quieres dejar en claro que quieres que seamos solo amigos- le dijo Magnus. Alec parpadeó, lo miró unos segundos desconcertado.

-Yo... no lo sé- dijo volviendo a jugar con el gato. Magnus se recargó hacia adelante, mirando como Alec jugaba con su gatito.

-Usualmente no hago amistad con los Nefilim, pero tú me intrigas- le dijo mirándolo fijamente.

-No soy tan interesante- dijo Alec sin levantar la mirada.

-No estoy de acuerdo en eso, joven Nefilim. Tu eres diferente.

-Diferente a otros Cazadores de Sombras?- le preguntó Alec mirándolo al fin.

-Diferente a otros Lightwood- le respondió y Alec alzó las cejas, sorprendido.

-No sabía que conocieras a mi familia.

-Probablemente he conocido a mas Lightwoods que tú- le dijo Magnus encogiéndose de hombros.

-Y como es que soy diferente?- la pregunta fue amarga, como si no quisiera ser diferente a los demás.

-Eres menos arrogante y astuto.

-No sé si debo tomarlo como un cumplido o como un insulto- dijo Alec realmente confundido. Magnus sonrió.

-No me siento parcialmente atraído hacia los molestos y arrogantes Nefilim que se creen mejor que otros por tener la sangre de Raziel recorriendo sus venas- dijo Magnus encogiéndose de hombros.

-Y tú no eres arrogante?- le preguntó Alec alzando una ceja. Magnus ladeó la cabeza.

-Ser seguro de mi mismo no es igual a ser arrogante- aclaró el Brujo.

-Y como sabes que no siento que soy mejor que tú?

-Porque eres honesto aun sin decir nada. Y en la fiesta me dijiste que no era mi culpa como había nacido- Alec se mordió el labio. Magnus estaba seguro que Alec lo había dicho tanto para él mismo como para Magnus- y ahora estas aquí, sentado en el piso y jugando con el gato de un Brujo.

-Creo que debería sentirme ofendido, por el bien de mi familia- dijo Alec mirando nuevamente a Presidente.

-Pero aun así sabes que tengo razón- insistió Magnus.

-Mis hermanos no son así- le dijo Alec.

-Bueno, entonces supongo que hay esperanza para la nueva generación de tu estimada familia- dijo quitándole importancia al tema con un movimiento de su mano. Los ojos de Alec brillaron al sonreír, se puso de pie moviendo suavemente al gato.

-Debería irme. Probablemente se estén preguntando en donde estoy. Les dije que iría a caminar- dijo Alec con una sonrisa. Magnus se puso de pie y acompañó al muchacho hasta la puerta. Alec se giró para mirar al Brujo al llegar a la puerta principal. Magnus de verdad quería acercarse y besar al Nefilim. Su labio inferior estaba algo hinchado en el punto que había mordido. Los rosados labios del ojiazul serían perfectos para besar, pensó Magnus inconscientemente. Pero se contuvo, no quería traumatizar al confundido adolescente.

-Bueno, querido Cazador de Sombras, ya veremos a donde vamos con esto- le dijo y Alec asintió con la cabeza.

-Gracias- le dijo luciendo demasiado serio.

-Por salvarte la vida, no hay de que- le dijo con una sonrisa.

-Por todo- dijo Alec rápidamente antes de dar media vuelta y bajar saltando los escalones del edificio. Magnus se quedó ahí, mirándolo y preguntándose qué más le estaba agradeciendo.

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Pasaron otros cinco días antes de que los padres Lightwood decidieran que Alec ya estaba bien y podía viajar hasta Idris. Durante ese tiempo, Alec mantenía amenas charlas con Magnus todos los días. No había vuelto a visitarlo, pero lo llamaba al menos una vez al día y perdía al noción del tiempo mientras hablaba con él. Se sentía tan bien hablando con el Brujo, tan libre, tan él. Incluso se había emocionado muchísimo cuando sus padres dijeron que lo contratarían para hacer un portal y que el viaje fuera mas cómodo para él.

El chico odiaba como lo trataban, como si estuviese hecho de cristal. No solo sus padres, sino que también Jace y Michael. Aunque debía admitir que no les había dado muchas opciones. Tenía claro que él era débil, que había tomado muchas decisiones erróneas y que sentía cosas que estaban mal. Aunque por más que intentara cambiar, no lo lograba. Ahora caminaba distraídamente por las calles de Brooklyn intentando no pensar en eso. Se había ofrecido inmediatamente a contactar a Magnus para hacer el contrato del portal a Idris. No entendía por qué se sentía tan nervioso, hablaba con él todos los días. Presionó el botón del departamento del Brujo y esperó.

-QUIEN LLAMA AL GRAN BRUJO?!- el grito de Magnus lo hizo pegar un brinco.

-Soy Alec- dijo intentando que su voz sonara segura, pero estaba demasiado nervioso, la puerta se abrió casi de inmediato. Alec entró y subió las escaleras de dos en dos, Magnus ya lo esperaba en el marco de la puerta de su departamento.

-Hola, querido Nefilim- lo saludó Magnus, recargado casualmente en la madera. El rostro de Alec se iluminó al verlo, y no solo por que el Subterráneo vistiera una camisa ridículamente brillante con cristales pegados por todos lados.

-Magnus- lo saludó Alec.

-No te esperaba por aquí hoy, aunque extrañaba que me llamaras- dijo el Brujo y Alec se sonrojó.

-Mis padres me dijeron esta mañana que contratarían a un Brujo para hacer un portal a Idris, así que me ofrecí a... erm... pues a hacer el contrato y eso- en realidad no tenía idea de que era lo que debía de hacer para contratar a un Brujo. No había pensado muy bien su plan, solo quería una excusa para ver a Magnus.

-Oh, van de vacaciones?- preguntó el Brujo sonriendo al notar lo nervioso y sonrojado que estaba el Nefilim.

-No, tenemos que... mi hermanito esta allá y... erm...- el ojiazul, al darse cuenta que en realidad no sabía que hacia ahí, ya no podía pensar claro por la vergüenza.

-Alec, quieres pasar?- lo interrumpió el Subterráneo conteniendo una risita.

-Lo siento, vengo rápido, les dije a mis padres que iría a correr- dijo Alec bajando la mirada avergonzado.

-Si ibas a contratarme para algo por qué no les dijiste que venías?

-No, yo... es solo...- Alec se removió incomodo- mis padres me dijeron que solo te llamara. De hecho me dieron tu teléfono.

-Y de nuevo hiciste todo el viaje hasta Brooklyn solo para jugar con Presidente Miau?- le preguntó Magnus divertido. Alec no pudo reprimir una sonrisa.

-En realidad solo... solo... quería verte- dijo en voz muy, muy baja, Magnus apenas si pudo escucharlo. Magnus quiso lanzársele encima y comérselo a besos en ese instante, pero logro contenerse.

-Lástima que no puedas quedarte un rato- le dijo sonriendo tiernamente. Alec carraspeó.

-Podrías venir mañana al Instituto? Por la mañana- le dijo en tono un tanto formal.

-Claro que si, dulzura. Aunque para mi "mañana" son horas diferentes a las de los Nefilim, tendrás que ser mas especifico- le dijo y Alec soltó una risita.

-No le pregunté a mis padres, pero no creo que sea antes de las 10 de la mañana- dijo el ojiazul.

-Bien, creo que con eso puedo trabajar- sonrió Magnus.

-Y el pago?- preguntó el chico en voz baja.

-No te preocupes por eso- le dijo guiñándole el ojo.

-Oh, no, no podría...

-Alec, no es la primera vez que trabajo gratis para los Lightwood- Alec se sonrojó aun mas.

-No tienes por que... quiero decir, esta vez... yo...- Alec sentía la boca seca. No quería ser grosero con Magnus y rechazar su ofrecimiento a hacerlo gratis, pero Magnus ya había hecho mucho por él sin pedir un centavo, sus padres no se habían dado cuenta, pero eso seguro si lo notarían. Magnus se dio cuenta que Alec no quería que sus padres lo cuestionaran por la ausencia del pago. Soltó un pequeño suspiro y posó sus manos en la cadera.

-De acuerdo- dijo tronando los dedos y apareciendo un pedazo de papel frente a Alec- esa es la suma que pido por portal. No necesitas nada mas, solo mándame un mensaje de texto para recordarme que tengo que ir al Instituto mañana.

-Oh, eso es todo?- preguntó Alec guardando el papel en su bolsillo.

-Sip, es todo- le sonrió Magnus.

-Bien, entonces... erm...- Alec miró hacia las escaleras, preguntándose si ya debía irse.

-Que harás mas tarde?- le preguntó antes de que el ojiazul se girara.

-Tengo que empacar- respondió el Nefilim, él tampoco quería irse- no sé cuantos días nos quedemos en Alicante, así que...

-A que dijiste que iban?- preguntó Magnus.

-Mis padres tienen... erm...- Alec miró a Magnus unos segundos, no tenía idea de que tanta información tendría el Brujo- hay una reunión. Y desde el incidente con Abbadon no nos quieren dejar solos.

-Buen punto- dijo Magnus- no me gustaría verte así de nuevo.

-No me gustaría sentirme así de nuevo- dijo Alec pensando en lo horrible que había sido esa experiencia.

Magnus levantó la mano y quiso acariciar la mejilla de Alec. El ojiazul se dio cuenta de lo que el Brujo quería hacer, se esforzó por no apartarse, por no asustarse. Pero a pesar de sus esfuerzos, cerró los ojos fuertemente y su corazón se aceleró. Magnus lo observó con dolor, que le habría pasado a ese hermoso Nefilim para dejarlo afectado de esa manera? Cambió la dirección de su mano y le sacudió un mechón de cabello.

-Tenías una pelusa- dijo con una sonrisa. Alec abrió los ojos sorprendido, luciendo realmente aliviado.

-Oh, gracias- murmuró sacudiéndose el cabello, dejándolo aun mas despeinado que antes. A Magnus le pareció adorable.

-Deberías dejarme hacer algo con ese cabello rebelde alguna vez- dijo Magnus mirándolo con ojos entrecerrados, intentando imaginar a Alec con un corte asimétrico.

-Noup, eso no pasará- dijo el Nefilim antes de soltar una risita. Magnus se alivió de que la incomodidad del chico hubiera pasado.

-Ya lograré convencerte algún día- le dijo con un guiño. Alec le sonrió como respuesta.

-Entonces, nos vemos mañana?- le preguntó Alec girándose para irse.

-No puedo esperar- dijo Magnus sonriéndole ampliamente. Alec se sonrojó y bajó las escaleras rápidamente. Magnus lo miró hasta que la puerta que daba a la calle se cerró. Se mordió el labio pensando mientras entraba nuevamente a su departamento. Una reunión de la Clave con ex miembros del Circulo. Tenía el presentimiento de que algo importante estaba pasando y los Nefilim se lo tenían muy bien guardado.

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La mañana siguiente, los Lightwood estuvieron listos para irse desde las siete de la mañana. Alec se había apresurado a mentir y decir que había hecho el contrato con Magnus hasta las 10. Maryse, Robert e Izzy habían aceptado la hora y se habían dispuesto a desayunar, pero Jace tenía otros planes. Después de media hora de ruegos, al fin había logrado convencer al ojiazul de llamar a Magnus para modificar la hora del contrato. El Brujo, con voz adormilada y no muy feliz, había aceptado ir de inmediato.

-Por que quieres que Magnus venga más temprano?- le preguntó Alec al rubio. Jace lo ignoró olímpicamente mientras miraba hacia la entrada principal del Instituto. Alec sabía que Clary iría con ellos y también sabía la obsesión que su Parabatai había desarrollado hacia la chica. Alec suspiró, también mirando hacia la reja de la entrada, pero él no esperaba a la pelirroja.

-Dijo que vendría, cierto?- preguntó Jace, parecía quererse ir lo más rápido posible.

-Deja de presionarlo. Magnus dijo que vendría así que vendrá- le dijo Alec cruzándose de brazos.

-Alec...- el ojiazul lo miró alzando las cejas, pero Jace pareció pensarse mejor lo que iba a decir- olvídalo.

Cinco minutos después, Magnus aparecía en la reja que daba a la avenida. Robert, que era el que estaba más cerca, fue a recibirlo. Después de compartir un par de secas palabras con el padre Lightwood, Magnus se acercó al joven ojiazul.

-Hola, Magnus- sonrió Alec al verlo.

-Hola, dulzura- dijo el Brujo dedicándole un lindo y brillante guiño. Llevaba los parpados llenos de purpurina dorada. Magnus sonrió satisfecho cuando Alec bajó la mirada mientras sus mejillas se sonrojaban. Pero la sonrisa le duró poco cuando sus ojos dieron con unos furiosos ojos dorados. El rubio arrogante, hermano de Alec, lo miraba fríamente, casi amenazante- me prometiste que no trabajaría sino hasta las diez.

-Lo sé, lo siento, es culpa de Ja... Jace?- el rubio había desaparecido.

-Ese vampiro diurno amigo de ustedes estaba afuera- dijo Magnus señalando al rubio, que ahora hablaba en voz baja con Simon.

-Que hace él aquí?- preguntó Alec, confundido.

-Ni idea- Magnus, algo molesto por estar de pie a semejantes horas de su madrugada- entonces, en donde hago el portal?

-En realidad...

-En esa pared estaría bien- dijo Jace llegando junto a ellos nuevamente y poniéndose entre medio de los dos- si puedes hacerlo ahora sería perfecto.

-Después de que me hiciste pararme a deshoras me presionas?- preguntó Magnus alzando una ceja.

-Magnus! Hola- Isabelle llegó junto a ellos sonriendo ampliamente al Brujo. No había querido interrumpir la plática entre su hermano y el Subterráneo, pero al ver que Jace llegaba a separarlos tan descaradamente, se apresuró a reparar los daños.

-Isabelle- la saludó Magnus. Jace seguía mirando calculadoramente a Magnus, el Brujo simplemente lo ignoró.

-Gracias por venir más temprano, pero Clary aun no llega- le dijo la chica, Magnus alzó una ceja, lo habían hecho ir hasta allá cuando aun no habían llegado todos los que se irían?

-Clary no vendrá- dijo Jace.

-Como?- Izzy y Alec lo miraron confundidos.

-Jace!- Simon, después de pelear un rato con la reja para terminar convenciendo a Madeleine, la amiga de Jocelyn, para que le abriera.

-Por favoooor, podrías hacer el portal?- pidió Jace mirando a Magnus con expresión de pocos amigos.

-Jace- lo regañó Alec.

-Supongo que eso será la mayor amabilidad que obtendré de tu parte- dijo Magnus y después se giró hacia la pared que le habían indicado.

-Espera un segundo- Simon llegó junto a Jace y lo tomó por el hombro.

-Creí que nuestra conversación ya había terminado- le dijo Jace.

-No hubo conversación, tu hablaste puras estupideces y yo te escuché- le dijo Simon con el entrecejo fruncido. Escucharon a Magnus tronar los dedos y un portal color azul apareció frente a todos- no voy a dejar que te vayas sin una explicación.

-Quiero ver que me detengas- le dijo Jace alzando una ceja. Los hermanos Lightwood los miraban confundidos.

-No eres quien para andarme ordenando cosas y...

-Es un simple favor! Que no puedes hacer una tarea tan fácil como mantener ocupada a Clary?!- exclamó Jace mirando a Simon.

-Y que le voy a decir?- saltó el vampiro- que tiene que quedarse para que me acompañe a la venta de artículos de colección de Star Wars mañana?

-Que es Star Wars?- preguntó Alec en voz alta y Simon lo miró como si hubiese ofendido a todos sus ancestros. Magnus negó con la cabeza, divertido.

-Qué tal si te pasas por el departamento cuando regreses? Haremos pijamada y podremos ver la saga completa de Star Wars- le dijo Magnus sonriendo ampliamente.

-Alec estará ocupado- dijo Jace tomando a Alec por el brazo y tirando de él para alejarlo del Subterráneo.

-Jace, que demonios...- Isabelle se apresuró a regañar a su hermano adoptivo.

-Que jodidos les pasa a los Nefilim?- preguntó Simon mirando a los Lightwood mientras se dirigían al porta.

-Espera un par de décadas mas y... no espera, nunca los he entendido, si bien te surgirán aun mas dudas- le respondió Magnus. Simon bufó y fue nuevamente a encarar a Jace, pero no pudo llegar hasta él. Una fuerte explosión hizo que todos se giraran hacia la reja de la entrada. Un puñado de Repudiados ingresaron a los terrenos del Instituto lanzando golpes a diestra y siniestra.

-Isabelle! Alec!

-Jace, de prisa!- los padres Lightwood estaban junto al portal, evitando que los Repudiados se acercaran al portal.

-Magnus!- gritó Alec buscando al Brujo entre el caos. Pero Izzy lo empujó rápidamente hacia el portal.

-Alec! Vámonos!- ambos chicos Lightwood cruzaron el portal, seguidos rápidamente de sus padres y de Jace, que llevaba un extra. Los Lightwood llegaron a la entrada principal de la ciudad de cristal, algo desconcertados y preguntándose que era lo que había pasado. Maryse contó a sus hijos y se dio cuenta que traía un adolescente extra.

-Y Madeleine?- preguntó Robert mirando al rededor, el portal se había cerrado y la mujer no estaba en ningún lado.

-Está muerta- dijo Jace, tendiendo a Simon, que había perdido el conocimiento, en el suelo- uno de los Repudiados la alcanzó con un golpe.

-Por el Ángel- murmuró Maryse.

-Magnus- murmuró Alec mirando el punto en el que había desaparecido el portal.

-Estoy segura de que estará bien- le dijo Izzy tomándolo por el codo. Alec simplemente la miró de reojo.

-Alec, ayúdame- dijo Jace inclinándose para tomar a Simon por el torso. Alec se apresuró a ayudar a su Parabatai, tomando las piernas de Simon para poder llevarlo a la ciudad. Los padres Lightwood se adelantaron para arreglar el ingreso de un Subterráneo desmayado a Alicante.

-Quieres que le envié un mensaje de fuego?- preguntó Isabelle a su hermano mayor. Alec hizo todo lo posible por aparentar indiferencia hacia el Brujo.

-Estará bien, no se fijaron?- preguntó Jace, los hermanos Lightwood lo miraron interesados, sin detener su andar hacia las puertas de Alicante- los Repudiados lo estaban ignorando por completo, solo iban por nosotros.

-Si?- preguntó Alec esperanzado, luego bajó la mirada avergonzado. Jace lo miró fijamente unos segundos.

-Sí, seguro ya está en su departamento en Brooklyn haciendo una fiesta y bailando con algún hada- dijo Jace desviando la mirada, no pudo ver el dolor en la expresión de su Parabatai, pero Izzy sí que lo hizo. La chica se movió rápidamente a un lado de Jace y le dio un fuerte golpe en la espalda- ouch, que demonios!

-Eres un idiota- murmuró la chica antes de acelerar el paso para unirse a sus padres.

Jace giró la cabeza y observó a Alec. El ojiazul tenía la mirada fija en el suelo frente a él y parecía triste. Se detuvieron a la entrada de la ciudad mientras los padres Lightwood hablaban con los vigilantes. Jace se mordió el labio mirando a Alec. Podía ver que Alec sentía atracción por el Subterráneo, pero Jace sabía cómo eran las personas como Magnus Bane, como él mismo. Y si ese Brujo lastimaba a su Parabatai, Jace se aseguraría de que sufriera una muerte lenta y dolorosa.

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Jace... idiota..-.- que entendemos que quiere proteger a su Parabatai.. pero aun así..-.- bah.. espero no olvidar el próximo capítulo y subirlo rápidamente..xD muchas gracias por leer y espero sus comentarios..!=D