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10: La vida es injusta.


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Judy contemplaba a través de la ventanilla del coche, algunas gotas impactaban contra el vidrio, no hablaba, no había palabras que rompiesen el tenso silencio que invadía aquel tan reducido espacio en el auto, el momento de hacia unas horas antes, no paraba de sonar en sus adentros, en su mente, retumbaba más duro que aquel dolor de cabeza.

A la mierda el acuerdo, Judy… recordaba la voz del pelirrojo.

No, Nick –contestó impetuosamente interrumpiendo el profundo beso.- No hagas esto, por favor.

Oh vamos, tu no hagas esto! –respondió alejándose ligeramente de ella. Niégame que no sientes algo –le pidió.

La rubia suspiró y no pensó más allá de 3 segundos, su mirada se centró en los ojos verdes de Nick para darle una respuesta convincente.

No –lo miró con cierta frialdad. No siento nada por ti.

Si, claro –se cruzó de brazos. Repítelo hasta que te lo creas. (1)

Porque piensas que siento algo?

Por cómo te estás comportando –aseguró. No soy ningún imbécil, sé cuándo le gusto a una mujer, cuando quiere tenerme cerca, y tu Judy –comenzaba a aproximarse a ella. Tú no quieres tenerme lejos.

Llévame a la orilla –interrumpió.

Judy.

Llévame de regreso –le pidió de nuevo. No voy a jugar este juego contigo.

Que juego?

La rubia se puso de pie sobre la balsa, cerraba sus ojos en un intento de reprimir todo lo que en realidad sentía dentro.

Judy vamos, siéntate por favor –tomaba su mano para evitar que se cayera.

Ese en que finges sentir algo para después usar esa persona.

Si mal no recuerdo, en eso habíamos quedado –comprendía a la perfección lo que decía.

Bien, he cumplido, tu haz cumplido, entonces creo que ya no hay más acuerdos que decretar –intentaba soltarse de las manos de él.

El verano aún no termina, Judy –le recordó.

Para mí si –soltó la mano de Nick. Llévame a la orilla.

Aún tenemos que hablar…

La rubia saltó al agua y comenzó a nadar a la orilla.

Oh vamos Judy, esta oscuro! –le gritaba desde la balsa. Puede haber sanguijuelas!

Finnick observó la silueta de Judy entre la penumbra, venia totalmente empapada, se abrazaba a sí misma y dedicó una sonrisa nerviosa al hermano mayor, quien arqueaba su ceja ante lo que visualizaban sus ojos.

Estoy bien, no te preocupes –entró a la cabaña.


Había acabado para ella, no podría permitir más, todo estaba yéndose muy lejos, ese "acuerdo" se les estaba saliendo de las manos. Esa noche no permitió que Nick durmiera junto a ella, ni tampoco hubieron buenos días en la mañana, solo una píldora en sus manos que llevó a su boca, se encontraba meditando sobre sus acciones en esas últimas semanas, lo mejor era regresar a su rutina, que todo volviese a su lugar.

Apenas tocaron pie en la casa de los Wilde, Judy rápidamente comenzó a alistar sus cosas, era el momento de hacer su retirada, por el bien de ella, por el bien de Nick, por el bien de todos.

—Entonces solo asi… te vas? –Nick aguardaba en el umbral.

—Si –respondió mientras terminaba de empacar.

—No tienes que irte Judy, nadie te está corriendo.

La rubia se gira para verle, tendría que aprenderse el rostro de aquel chico, pudiera ser que no lo tuviera tan de cerca de nuevo.

—Agradezco mucho el recibimiento de tu familia, en verdad, son unas lindas personas y han sido muy amables conmigo.

—Entonces porque quieres irte?

—Porque si –no sabía que más responder.

La rubia avanzaba hacia el umbral ya con su maleta lista, pero Nick le impidió el paso atravesando su brazo.

—Esa no es una razón.

—No tiene que haber una razón –respondió.

—Judy te estoy deteniendo porque yo si tengo una razón para hacerlo.

—No quiero escucharlo –lo interrumpió estrepitosamente.

—Déjame hablar al menos! –exclamó.

—No! –le gritó con euforia—. No quiero escucharte!

La rubia se abrió paso entre el pelirrojo y el umbral, pero Nick la tomó con fuerza del brazo.

—Es por lo que Jennifer ha dicho, cierto? –había dado en el blanco.

—Si! –respondió en voz alta.

—Ajá, ya estamos progresando (2) –analizó el pelirrojo.

—Ya déjame en paz! (2) –contestó malhumorada soltándose violentamente del agarre de Nick.

—Al menos ten la cortesía de despedirte de mi familia.

Judy se detuvo en seco a mitad del pasillo, no estaba contemplando esa otra parte, seria grosero solo irse sin decir adiós, después de que la han recibido tan amablemente y la consideraban ya parte de su familia, sus padres no tenían la culpa de las acciones de ella y de ese chico, se giró lentamente para verle a los ojos.

—Una vez que mire a todos en tu familia, me despediré como se debe, después de eso, me llevaras al aeropuerto –le dijo casi en tono de órden.

La rubia regresó a la habitación del chico una vez más, esperando algunas horas a que el padre de Nick hiciera presencia en la casa para poder proceder a la despedida oficial, a Nick le agradó ese perfecto pretexto, le haría ganar más tiempo para convencerle de que se quedara, algo tenía que idear para ello, Judy no debía irse tan pronto, no aún.

Judy intentaba evadir a Nick el resto de la tarde, se le hacían eternas las horas a que llegara la noche y apareciera el padre de Nick, se dedicó a curiosear el resto de la casa por su cuenta, no quería toparse con nadie y que se diera cuenta de la situación y vinieran las preguntas para las cuales no tendría respuestas convincentes.

Nick se limitaba a mirarla a través de los ventanales, la observaba vagar sobre el jardín, miró como tenía en sus manos un libro, vio cómo se sentó cerca de la piscina para leer un rato, la contemplaba en silencio, a decir verdad sin pensar, aun no tenía ni idea de que hacer para retenerla más tiempo, incluso se preguntaba por qué quería que ella no se fuera aún, se interrogaba si era para seguir aparentando frente a su familia y que el numerito no se viniera abajo. O realmente los sentimientos que estaban apareciendo estaban interfiriendo en impedir su partida.

—Es muy interesante ver cómo has echado todo a perder –escuchó a Finnick detrás suyo—. Y mírate ahí estas –lo señaló en forma teatral—. Pensando en cómo remediarlo y no tienes ni una puta idea de que has hecho.

—Porque? –sus ojos se abrieron más de lo normal—. Te ha dicho algo?

—Crees que ella lo haría? –el hermano se llevó las manos a los bolsillos.

—No sé –se encogió de hombros—. Nada es seguro con ella, no la conozco del todo.

—Sí, lo sé –apoyó Finnick acercándose más a la ventana para poder apreciar también a la rubia—. Puedes ser bastante idiota con las mujeres a veces.

—Ella es diferente.

—Si, lo he notado –Finnick agudizaba la vista para verla mejor—. Hablaste con ella con respecto al medicamento?

—Solo ha dicho que es por las migrañas que le causa el estrés y esas jergas –respondió el pelirrojo.

Finnick quedó pensativo, no era ninguna respuesta convincente, puede que engañara a Nick, pero no a él –¿Tú le has causado esos moretones en los brazos? –indagó.

—Jura que he sido yo cuando jugamos en el lodo, pero no fui rudo con ella –se cruzaba de brazos pensativo—. ¿Sabes a qué pudo deberse?

—Algún efecto secundario del medicamento –divagó—. No puedo asegurar nada, hasta no saber su historia clínica, y no puedo saberla hasta que ella autorice a su doctor para proporcionármela.

—¿Que sospechas que puede ser? Es grave? –Nick comenzaba a mostrar interés por primera vez por el bienestar de Judy.

Finnick suspiraba en alguna respuesta, pero lo cierto es que no sabía que podía decirle a su hermano tratándose de su novia –Es difícil decirlo, no sé, podría ser alguna tontería por la que uno no deba agobiarse, o podría ser algo mortal –meneaba su cabeza intentando pensar-. Solo ella tiene la respuesta, Nick, debes preguntarle en lugar de adivinar.

—En estos momentos no quiere ver ni mi retrato –se llevaba las manos a la cabeza.

—Típico de ti, Nikkito –se burló Finnick—. Pues, comienza a contentarla –se retiraba del lugar.

—Quiere irse –confesó en un intento desesperado por pedir ayuda a su hermano.

Finnick se detuvo y se volteó a verle –vaya que entonces has liado un tremendo problemón, hermanito –casi se reía—. ¿Qué has hecho para que la pobre quisiera salir huyendo?

Nick suspiró, no era muy unido a Finnick en aspectos sentimentales, pero hasta entonces no se le había ocurrido nada para hacer que Judy desistiera de la idea de irse, su hermano ya era un hombre más maduro, casado y sabia, aunque no le gustase reconocerlo, más experiencia que él, cualquier cosa que pudiera aportar, sería muy útil.

—Todo empezó con una llamada de Jennifer que Judy ha respondido.

—Vaya ya veo –Finnick miraba a su hermano con cierta compasión, tal vez se apiadaría de él y le ayudaría—. Creo que puedo ayudarte, hermanito, pero antes, necesito saber ¿Que le ha dicho ella a Judy?


La noche había caído, Judy aun yacía sentada en el sofá cerca de la piscina, los pensamientos sobre Nick no habían abandonado su mente, en lo que más pensaba era en él, todo se volvía abrumador, se estaba cansando de seguir fingiendo ser algo que no era, la novia perfecta de alguien "perfecto", le estaba estresando todo el asunto, era más fácil mejor irse y dejar todo botado, pero en cierta forma se sentía comprometida, la familia de Nick no tenía la culpa de sus desplantes ni de su insensatez de sus acciones, y ese compromiso era debido a sentimientos, sentimientos que no deberían haber aparecido en primer lugar.

—Vamos nerd, mi padre ha llegado –Nick interrumpió los pensamientos de Judy—. Podrás despedirte de todos.

El momento se venía, Judy sintió un fuerte golpe en el corazón, como si quisiera salirse de su cuerpo, se levantó en silencio y se dirigió a Nick para entrar juntos a la casa, Judy procesaba una y otra vez las palabras correctas para despedirse y agradecerles a todos por su hospitalidad.

Nick se atrevió a tomar a la rubia de la mano y entrar por la terraza, todo estaba oscurecido, no había ninguna luz encendida.

—¿Se ha ido la electricidad? –Judy miraba a su alrededor—. Afuera todo está encendido.

La confusión se acrecentaba al ver el pequeño camino de velas que hacían un pequeño camino hacia el comedor principal.

—¿Nick que es esto? –frunció el ceño con confusión.

Nick no respondió a la pregunta, se limitó a dirigir a la rubia hasta el comedor, donde fue recibida por un montonal más de velas y una invasión total de rosas en el lugar, el exquisito aroma floral estaba bastante presente en el sitio, la rubia apenas podía ver la belleza con la que estaba adornada la mesa, Judy solo se confundía mas, no estaba segura de que sucedía, de cómo reaccionar o que decir, sentía un revoltijo en su estómago, una mezcla de nervios, confusión y estrés.

—¿Que es todo esto? –el latido de su corazón comenzaba a avisarle lo que se estaba avecinando.

—Judy… —tomó la mano de la rubia con más fuerza–. Sé que es algo apresurado…

—¿Qué? ¿Qué es apresurado?

—Aquí frente a mi familia como testigos…

La luz aumentaba en la habitación, Judy observó al final del largo comedor a los padres de Nick, a Finnick y a su esposa visualizando la situación, sonrientes a la expectativa de la confesión.

—Dime que es una jodida broma –le susurró nerviosa.

Nick rió y tomó su mano –no, no es una broma tonta, esto es real…

Judy no sabía para dónde dirigir su mirada, sentía como la respiración traicionaba su cuerpo al querer hacerse ausente.

—Nunca había hecho esto por nadie –murmuró el pelirrojo arrodillándose frente a ella.

—Hey no, que estás haciendo –le susurró de manera muy baja.

—Judy… —Nick tomó aire antes de soltar lo que desde hace tiempo quería decirle, sacó de su bolsillo un pequeño estuche de terciopelo rojo, lo abrió para mostrar un hermoso anillo—. Esta es una promesa, de que algún día, vamos a unir nuestras vidas.

—¿Es una broma? –le volvió a susurrar.

Nick negó con la cabeza, se levantó, saco el anillo del estuche y lo intentó poner en la mano de Judy.

—Esto es muy repentino –reía de los nervios y del coraje—. No sé qué decir.

—Solo di que si! –gritaba Finnick.

—Finnick! –le reprendió Olivia.

Judy miraba a Nick con cierto rencor, una treta de esas no eran nada divertidas, negó con su cabeza y alejó su mano de la de él, sintió un enorme malestar en su cuerpo, lagrimas querían salir de sus ojos, ese revoltijo en su estómago quería estallar.

–No puedo responder eso –fue lo que logró decir para salir corriendo de regreso a afuera.

Todos se miraron entre sí, no esperaban para nada que concluyera de esa manera, Nick se encogió de hombros ante la reacción de Judy, seguía sin comprender el porqué, miro a Finnick en señal de que la misión había sido fallida, el pelirrojo corrió tras la rubia.

—Pero que ha pasado? –preguntó Olivia con desconcierto.

—Finnick, no –intentó detenerlo su padre al ver que se dirigía afuera–. Es asunto de ellos.

—Si, hijo, deja que ellos arreglen ese altercado –pidió Olivia.

Finnick quedó a mitad de camino pensativo.


Nick encontró a Judy en el lugar más alejado de la casa, cerca de unos arbustos, la chica vomitaba, la escuchaba sollozar al mismo tiempo.

—Estas bien? –se atrevió a preguntar.

Judy soltó un par de vómitos mas antes de responderle –NO! –exclamó furiosa—. No estoy bien.

Judy limpió su boca con su mano y miró eufórica al chico –Que mierda ha sido todo eso?

—Que?

—Una cosa es pretender ser tu novia y otra diferente a fingir ser tu esposa…

—Cálmate, no te estaba pidiendo matrimonio todavía –intentaba tranquilizarla.

—No me pidas que me calme! –le gritó, las lágrimas salían sin control de sus ojos, ese sentimiento reprimido de impotencia estaba saliendo a la luz—. Quieres burlarte de mí acaso?

—Judy, cálmate, nadie quiere burlarse de ti –Nick se acercó a ella para tomarla de los hombros—. No hice eso para fingir algo, que acaso lo que te dijo Jennifer no fue claro?

Judy bajó su mirada, su corazón acelerado quería desbordarse.

—Quieres que te lo diga yo?

—No –levantó su mirada hacia él.

—Escucha por una vez, carajo –la interrumpió—. Si, teníamos un acuerdo, debíamos fingir al principio, pero te lo he dicho ayer, ahora me importa una mierda ese acuerdo.

Judy bajó su cabeza de nuevo, no quería escucharle más, cada palabra solo la lastimaba.

—Escúchame, me enamoré de ti… de verdad.

Nick dio justo en el blanco, las lágrimas no cesaban, todo se estaba volviendo más difícil para ella, estaba oyendo justo las palabras que no quería oír de su boca.

—Hice toda esa mierda cursi por ti, Judy, porque te estoy tomando en serio, ya no quiero que esto sea un juego para nosotros, así como para mi familia, quiero que sea real para nosotros.

Cada palabra impactaba sobre su corazón, todo dolía, dolía demasiado, sabía que ese momento llegaría, en el que todo iba explotar, no estaba preparada, no quería motivos para seguir furiosa, pero los tenia de sobra, el silencio de ella mataba a Nick, esperaba su respuesta, pero no veía más que lágrimas y una expresión quejumbrosa en el rostro de la rubia.

—Esto nunca podrá ser real, Nick –susurró con dolor, no dejaba de sollozar para dejar que las lágrimas cayeran sobre el césped.

—Dime ¿porqué no? –exigió una explicación—. ¿No sientes nada por mi acaso?

—No debiste involucrar tus sentimientos –evadía su pregunta.

—Dime, porque no podemos estar juntos –reclamó de nuevo.

—Porque no!

—Debe haber una razón, Judy, por Dios! –exclamó exasperado—. Es evidente que los dos sentimos algo el uno por el otro ¿porque te niegas a aceptar lo que sientes?

Las palabras de Nick retumbaban en su mente, estaba harta de callarse las cosas, de seguir evadiendo la realidad, y aunque por dentro moría por lanzarse a los brazos del pelirrojo, el dolor y su corazón la mantenían en la injusticia que le impedía seguir adelante y vivir su vida, miró con sus vidriosos e hinchados ojos a Nick, transmitía tanto amor y tristeza a la vez, que era difícil para él interpretarlo.

—Porque estoy enferma, Nick –lo confesó casi en voz baja—. Y no falta mucho para que muera.

Continuará…


(1)Referencia a la pelicula Piratas del Caribe, En el fin del mundo, la escena donde Elizabeth se despide de Jack diciéndole "Jamás hubiera funcionado lo nuestro"

(2)Referencia a la película Shrek, la escena donde Shrek le confiesa a Burro que quiere evitar a todo mundo queriendo poner un muro alrededor del pantano, a lo que Burro responde: "Ajá, ya estamos progresando"

Notitas para el lector:

Esta actualización me ha demorado un poquin más de lo usual y por ello pido disculpas, normalmente no suelo demorar más de una semana en actualizar, intento ser constante pero esta vez culparé a mi Office que ha vencido y aun no lo he comprado la suscripción, optaré por instalarlo de manera no legal :p haha

Muchas gracias por haber llegado hasta este punto de la historia, por dejar algún comentario o por simplemente tomarte la molestia de leer, lo aprecio un montón. Recuerdan que hace tiempo he dicho que esto iba a romper tu corazón peor que Ecos? Y acaso empezabas a preguntarte: pero a qué hora voy a sufrir?

Pues…. Aquí empieza la hora sad…

No me matéis, por favor, todo tiene un propósito y una lección…

En fin, los quiero y nos veremos en el siguiente capítulo.

Atte. Iva Ren.