CAPÍTULO DIEZ

CPOV

Jeremy estaba parado en la puerta, su mirada era fulminante, ¿Que hacía él aquí? poco a poco me fui separando de Tyler, ya es mala suerte de todos los que podían aparecer tuviese que ser él, esto no iba ayudar mucho a que cambiara su opinión sobre mí, el ambiente era tenso, no sabía que decir, estaba segura de que si abría la boca las cosas iban a empeorar, pero tampoco podríamos estar en este silencio incomodo, carraspeé para aclararme la garganta.

- Hola Jeremy, que sorpresa que estés aquí - dije para romper el hielo - este es mi amigo Tyler Lockwood, Ty este es Jeremy Gilbert uno de los mejores amigo de Klaus - pero mi presentación no sirvió de nada, ninguno de los dos hizo el más mínimo movimiento para saludarse, cuando me fijé en Ty también estaba tenso y con los ojos entrecerrados mirando a Jeremy.

- ¿Y qué te trae por aquí, Jeremy? - pregunté, tenía que hacer que la tensión se disolviera, aunque no supiera cómo.

- Por lo que veo, ni siquiera vas a considerar explicarme lo que he visto, te creía más inteligente - lo último lo dijo en tono despectivo.

- Creo que no eres nadie para que te den explicaciones - espetó Ty por la forma en la que Jeremy me había hablando.

- Ty déjalo, ya estoy acostumbrada a las palabras de Jeremy, no quiero empeorar las cosas - supliqué a mi amigo, poniéndome delante de él para calmarlo y dando la espalda a Jeremy.

- Me va a encantar decirle a Klaus que te encontré con tu amante, si te das prisas todavía puedes defenderte - dijo con desdén Jeremy a mi espalada, Ty apretó los puños con fuerzas dispuesto a lanzarse sobre Jeremy.

- ¡Basta de una vez Jer! - el grito de Klaus hizo que me girara rápidamente, allí estaba él, detrás de Jeremy y con cara de pocos amigos - hasta cuando vas a seguir atacándola, eres mi amigo pero todo tiene un límite y no voy a dejar que sigas despreciando a mi prometida, te lo he repetido mil veces, ella no es Ana y comprendo tu modo de pensar pero ya va siendo hora de que vuelvas a ser el de antes y no este tipo resentido y lleno de odio hacia las mujeres.

- ¡Vete a la mierda! - Jeremy se giró para mirar cara a cara a Klaus - pero una cosa te voy a decir, cuando ella te haya quitado todo lo que tienes, no vengas a pedirme ayuda - las palabras de Jeremy fueron bastante duras y llenas de resentimiento, vi en el rostro de Klaus lleno de decepción, y eso me dolió, yo sabía lo mucho que Klaus apreciaba a Jeremy.

Después de esas palabras todos nos quedamos en silencio, y sin decir nada más Jeremy se fue, me acerqué a Klaus y le abracé, no podía ser fría ni mantener mi distancia con él en estos momentos, Klaus me había defendido con uñas y dientes frente a su amigo, y yo debía estar a su lado dándole apoyo, y algo se me tenía que ocurrir para arreglar toda esta situación, si podía ser antes de la boda.

Volví a mirar a Klaus y esta vez me fijé que él tenía su vista clavada en mi amigo, creo que era la hora de hacer las presentaciones correspondientes.

- Bueno creo que los presento formalmente, aunque sé que saben quién es cada uno, Klaus este es mi amigo Tyler, Ty este es Klaus mi prometido - ambos se tendieron la mano y se la estrecharon, no me pasó desapercibido que Ty miraba con odio a Klaus.

- Bien, será mejor que me vaya, gracias por hablar conmigo Care, te prometo que no volveré a decepcionarte - mi amigo me dio un abrazo - adiós Mikaelson - se podía sentir la hostilidad en sus palabras.

- Adiós Lockwood - dijo Klaus todavía un poco tenso - ¿Han arreglado las cosas entre ustedes? - preguntó Klaus mientras nos sentábamos.

- Si, se ha disculpado, la verdad es que me alegro de recuperar a mi amigo, me dolía el distanciamiento. - dije acomodándome en mi sillón, mientras Klaus quedaba enfrente mía - Lo malo es que Jeremy piensa todavía peor de mí.

- Lo siento por eso - suspiró Klaus - no sé cómo hacerle entender las cosas, odio estar peleado con mi amigo, Jer es como un hermano y que no me apoye y no ponga de su parte para solucionar las cosas me da rabia.

- Klaus no te mortifiques, tú has puesto todo lo necesario para que Jeremy entendiera la situación, pero él está en una fase en que todavía tiene mucho rencor, creo que es mejor dejar que el tiempo pase y que poco a poco vaya siendo como era antes - quería hacer que Klaus se sintiera mejor.

- Gracias Caroline, pero no me gusta que te ataque, tú me estás haciendo un favor y mi mejor amigo no hace otra cosa que insultarte y... - pero le interrumpí ante que se siguiera auto culpando.

- Basta Klaus, hago esto porque quiero y no es como si estuviera haciendo algo altruista, los dos sacamos beneficio - le sonreí y Klaus me devolvió la sonrisa - además ya me estoy acostumbrando a sus desplantes, no quiero que te vuelvas a pelear con él, es tu amigo y quiero que lo siga siendo. Y a todo esto ¿Qué hacen los dos aquí? - pregunté curiosa.

- Bueno se me había ocurrido una idea para que os llevarais mejor - dijo Klaus mientras se pasaba la mano por el pelo - había pensado que si Jer trabajaba contigo al final te llegaría a conocer, él es un gran publicista y seguro que es de gran ayuda, pero de camino a tu despacho, me encontré con Jesse, y nos quedamos hablando, y fue cuando Jeremy entró.

- Vaya, no sé qué decir - la idea de que Jeremy trabajara conmigo no me hacía mucha gracia, pero también era una buena idea para que él me conociera - Esta bien, habla con él y si quiere por mí no hay problema con que trabajemos juntos, total no creo que nos podamos llevar peor - dije bromeando al final, tenía que animar a Klaus.

- Esta bien, a ver qué me dice, aunque ahora no estoy seguro que acepte, no se - dijo Klaus mientras se levantaba - te dejo, seguro que tienes mucho trabajo y ya te hemos molestado lo suficiente - Klaus se acercó tanto que yo dejé de respirar, le había dicho que cuando estuviéramos a solas no quería que me besara, mi pulso se aceleró y la fragancia de Klaus inundó mis sentidos, cerré los ojos pensando que me besaría, pero no fue así, sus labios se posaron en la comisura de mi boca, dejando un extraño cosquilleo, Klaus se separó y yo abrí los ojos confundida, en su cara había una sonrisa maliciosa - te veo en casa Caroline.

Y tras decir eso le vi desaparecer por la puerta de mi despacho, dejándome aturdida y con el corazón desbocado, y lo peor de todo es que Klaus sabía el efecto que tenía sobre mi y lo utilizaba a su favor, tomé una respiración profunda para tranquilizarme y volver a centrarme en el trabajo, necesitaba sacar a Klaus de mi cabeza.

PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-P

- No sé como soportas la cara de ese amargado, y encima tu ánimas a Klaus para que trabaje contigo - gritaba Beca por toda la tienda.

- Quieres bajar la voz, no hace falta que se entere todo el centro comercial - me quejé mientras cogía un vestido en mis manos.

Había decidido salir con las chicas de compras, y de pasó contarle lo que había sucedido hace un par de días con Jeremy en mi despacho, Klaus todavía no me había dicho si había aceptado el trabajo, aunque si sabía que había hablado con él y que Damon estaba haciendo de intermediario.

- Esa mujer le marcó más de lo que piensa - dijo Bonnie quitándome el pantalón que tenía en la mano, yo la miré con los ojos entrecerrado - ese pantalón no te va a sentar bien, créeme, aquí yo soy la experta - bufé pero la hice caso.

- Bon todos hemos sufrido de desamor, y no por esa razón vamos insultado y menospreciando a los hombres - siguió diciendo Beca, mientras ella también cogía unas cuantas cosas.

- Estoy con Beca, yo no he hecho nada para que me trate así, además ni siquiera me ha dado una oportunidad para conocerme - aclaré, esto se estaba convirtiendo en una guerra dialéctica - ¿además porque insistes tanto en defender a Jeremy? - pregunté enarcando una ceja, mi pequeña amiga bufó y nos dio la espalda dirigiéndose a los probadores.

- ¡Te gusta! - chilló Beca, yo solo fui capaz de abrí la boca de la impresión.

- No digas tonterías - Bonnie se dio la vuelta para mirarnos con los ojos entrecerrados, pero sus mejillas estaban de color rosado.

- ¡Te has sonrojado! - ahora fue mi turno de chillar, Beca y yo nos miramos.

- Cuando se juntas son imposible, no dicen nada más que tonterías - dijo de forma defensiva, en la vida podía imaginarme que a mi amiga le pudiera gustar Jeremy, comencé a reír de forma histérica, porque el destino había querido que mis dos mejores amigas se fijaran en los dos mejores amigos de Klaus.

- ¿Se puede saber que te causa tanta gracia? - preguntó Beca intrigada por mi ataque de risa.0

- Que a ti te gusta Damon y a Beca Jeremy, Klaus y yo deberíamos recibir algún tipo de regalo o agradecimiento al respecto - dije una vez que me calmé pero con la sonrisa en mi cara, pero la reacción de mis amigas sonrojándose a la vez hizo que volviera a reírme.

Ambas me dejaron en medio de un pasillo riéndome como una loca, mientras ellas se iban a los probadores, yo hice lo mismo una vez que me calmé, al final todas salimos de la tienda con un par de bolsas, me encantaba pasar la tarde con mis amigas, por lo menos olvidaba al estúpido, semidesnudo y sexy hombre que había en mi casa, sabía que no podía soportar un día más por lo que tenía que poner en marcha mi plan, tenía que hacer que Klaus sintiera lo mismo que yo, iba a ser una dulce venganza y esperaba que placentera, porque ya había asumido que al llevar a cabo mi plan al final terminaría teniendo sexo con Klaus, porque tanta tensión sexual no había ser humano que la aguantara, así que con esa determinación empecé con el paso número uno, que era la ayuda de las chicas.

- ¿Podemos tomarnos una pausa para tomar un café? así de paso les pido un favor - dije mientras señalaba una cafetería que había a la derecha, ellas asintieron. Una vez con los cafés por delante fue la hora de exponer mi plan.

- Te quieres vengar de Klaus por pasearse medio desnudo por tu apartamento ¿no? - yo asentí a la pregunta de Bonnie - ¿Y por qué quieres hacer eso? Es decir, tu disfrutas de las vistas, eso sirve de juego previo, seguro que después lo disfrutas el doble - dijo con una sonrisa burlona, pero claro que ella no sabía que ahí es donde estaba el problema, ya que yo me quedaba frustrada, y no iba a caer en el juego de Klaus para que después me le echara en cara.

- Ya pero no quiero ser yo la que siempre babeé detrás de él, quiero que también sufra un poco - me quejé.

- Yo estoy con Caroline, terminaos el café y mover esos traseros, que vamos a ir a comprar la lencería más sexy que nadie haya visto jamás - dijo Beac con una gran sonrisa en su cara.

Creo a los 5 minutos de entrar en Victoria Secret's me arrepentí de haber pedido la ayuda a mis amigas, hoy era el día en el que Caroline Forbes había inventado un nuevo color de rojo en su cara, nunca había pasado tanta vergüenza en mi vida, y lo peor de todo es que a mis amigas le daba igual, incluso diría que disfrutaban verme tan mortificada, ellas no sabían otra cosa que gritar y lanzar prendas demasiado pequeñas a la cesta que cada una había cogido. Por orden de Bonnie me había sentado en un sillón mientras ellas se encargaban de coger las prendas que luego yo me probaría.

- Listo, ya tenemos las prendas más provocativas de toda la tienda, pruébate algunas para ver cómo te quedan - sugirió Bonnie poniendo su mejor cara de niña buena, yo me reí y me levanté para meterme en el probador.

Lo primero que me pasaron fue un camisón de color azul, con un encaje en el escote y el dobladillo, apenas cubría mi trasero, tenía un fruncido debajo del pecho, la tela era semitransparente y venía a juego con unas pequeñas bragas, me miré al espejo y me sonrojé, yo no era de usar estas cosas, pero debo decir que me resaltaban la figura, cogí aire para abrir la puerta del probador para que me vieran.

- ¡Joder! estas muy sexy - chilló Beca.

- Te queda genial, ¡Klaus te lo va arrancar! - dijo Bonnie, yo dejé escapar una risita nerviosa y me volví a meter en el probador para seguir con más camisones, sujetadores y bragas, todo cortesía de mis amigas, todas las prendas elegidas eran muy sugerentes, no les faltaba las transparencia ni los encajes, aunque todo esto me daba mucha vergüenza era hora de esconder ese lado tímido y dejar salir a la Caroline atrevida.

Cuando llegué al apartamento no había nadie, era perfecto para esconder toda la ropa que había comprado, y poner en marcha la segunda parte del plan, antes de llevarla acabo decidí preparar algo de cenar, en eso estaba cuando oí la puerta y a los pocos segundos Klaus apareció en la cocina, aunque no estaba preparada para verlo de esa forma, con la camiseta pegada a su torso, con algunos mechones en su frente, estaba realmente sexy, no le hacía falta ir medio desnudo para que mis piernas se convirtieran en gelatina.

- Hola, ¿qué tal las compras con las chicas? se me ha hecho raro correr sin ti, creo que ya estaba acostumbrado a tu ritmo - dijo con una sonrisa torcida en su cara.

- Eso será porque no tenías a nadie a quien molestar - le dije rodando los ojos - la cena estará lista en 10 minutos - le informé volviendo a lo que estaba haciendo antes de ser interrumpida por su maldita imagen de dios griego.

Aproveché que Klaus estaba en la ducha para comenzar con mi plan, al principio sería sutil, quería torturarle unos cuantos días, y después cuanto estuviera débil lo remataría, una risita histérica salió de mi garganta, la verdad es que la idea de torturar un poco a Klaus era divertida. Abrí el cajón donde había guardado las bragas, elegí unas de encaje rojo, me parecieron muy atrevidas, luego cogí una camiseta que ponía en rojo "bite me" que cubría mi trasero, pero como moviera o levantara los brazos dejaban al aire mi culo, era perfecta para mandarle un mensaje, y por último decidí ir sin sujetador, me miré en el espejo y me gustó lo que vi, una chica sonrojada por lo que iba a hacer pero a la vez decidida.

Una vez de vuelta a la cocina, terminé la cena y empecé a colocar la mesa, aunque estaba nerviosa intentaba disimularlo lo mejor que podía, nunca había intentado seducir a un hombre con mi cuerpo, aunque Bonnie y Beca siempre me dicen que tengo un buen cuerpo con las curvas adecuadas yo siempre me he sentido inferior, sobre todo al lado de ellas, no podía evitar compararme, pero era hora de subirme la autoestima y ver hasta dónde puedo llegar.

- Eso huele genial Caroline - dijo Klaus entrando en la cocina, y como era costumbre en él iba sin camisa, dejando su pecho al descubierto, no pude evitar fijarme en sus malditos y bien definidos abdominales, y a mi mente vino imágenes de la noche que compartimos y como me encantó acariciarlos y lamerlos, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, sentí mis pezones endurecerse y mis bragas humedecerse ¡maldito Mikaelson! pero era hora de la revancha.

- ¿Quieres agua para cenar? - pregunté a lo que Klaus asintió, tomé aire era la hora de la verdad.

Fui hasta donde guardamos los vasos, levanté el brazo para alcanzarlos y sentí como la camiseta se subía dejando al aire mi trasero, oí un jadeo detrás de mí y sentí su mirada en mi trasero, una sonrisa se extendió por mi rostro, ¡punto para Caroline!, me giré y vi como su mirada seguía clavada donde antes estaba mi trasero.

- ¿Estás bien Klaus? - pregunté intentando reprimir la risa.

- Mmm… si esto... - se aclaró la voz - estoy bien, no es nada - vi como levantó la mirada y la fijó en mi pecho, estaba seguro que se había fijado en mis pezones.

Puse los dos vasos de agua en la mesa, Klaus seguía quieto en el mismo sitio y con la mirada en un punto fijo, solté una risa, era muy gracioso ver a Klaus en esta situación.

- Klaus si no te sientas la comida se va enfriar - dije para llamarle la atención.

Klaus se sentó pero sus movimientos eran automáticos, todavía estaba metido en sí mismo, de pronto le vi sacudir la cabeza y mirarme a los ojos, pero después volvió la vista al plato sin decir nada, parecía muy confundido.

Tras la cena, que había transcurrido en silencio y con un Klaus bastante confundido, me fui a la habitación mientras Klaus terminaba de limpiar la cocina, me lavé los dientes, y me desmaquillé, pensé en ponerme algunos de mis pijamas que me había comprado pero mejor decidí no torturar más a Klaus, quería verlo sufrir un poco más, así que me acosté con lo que me llevaba puesto, ¡en verdad sí que quería seguir torturándolo! me acosté de forma que mis bragas fueran visibles, le oí entrar en la habitación y dejó escapar un gruñido.

- Esta mujer va a ser mi muerte - murmuró para sí pero alcancé oírle, cerró la puerta de baño un poco más fuerte de lo habitual y yo no pude reprimir más la risita al oír el agua correr, hoy no iba a ser yo la que durmiera frustrada.

PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-P

Llevaba dos días torturando a Klaus, me lo estaba pasando bomba, sobre todo me encantaba las caras de sufrimiento que ponía el pobre, ahora él también sabía lo que me hacía en sus propias carnes, aunque hoy estaba dispuesta a dar el paso final, y eso significaba ponerme el camisón azul que me probé en la tienda y que tanto me gustó, estaba segura de como terminaría la cosa si cruzaba esa línea, pero estaba dispuesta, iba a disfrutar el año que tenía por delante todo lo que pudiera, y eso por supuesto implicaba el sexo, intentaría por todos los medios dejar al margen mis sentimientos.

Antes de salir del baño me miré otra vez en el espejo, era hora de la verdad, a ver hasta donde aguantaba Klaus, me dirigí por el pasillo camino del salón, tomé una respiración para darme valor e intenté actuar lo más natural posible. Vi a Klaus sentado en el sofá con algunos papeles en la mano y con la televisión encendida.

- ¿Qué estás viendo? - pregunté mientas me sentaba junto a él.

- Nada, puedes...- oí como los papeles se caían al suelo giré mi cabeza y tuve que aguantarme las ganas de reírme a carcajadas, a Klaus se le había desencajado la mandíbula y los ojos los tenía totalmente abiertos de la impresión.

- ¿Entonces está bien si cambio de canal? - pregunté de forma inocente, Klaus seguía en shock - ¡Klaus! - le llamé para que me prestara atención, vi como tragaba en seco y se aclaró la voz para hablar, aunque continuo sin decir nada.

- Será mejor que te traiga a un vaso de agua - me levanté lentamente, me estaba excitando con la mirada que Klaus me estaba dando.

No había ni cogido el vaso cuando sentí el cuerpo de Klaus presionar mi espalda, además de sentir su erección en mi trasero, el calor viajó por todo mi cuerpo, alojándose en mi vientre.

- Eres mala Forbes y me la vas a pagar - su aliento rozó mi oreja y su voz ronca hizo que me mojase. - he intentado ser un caballero todos estos días, pero hoy se acaba el juego, voy a hacerte gritar tan fuerte que tendrás que pedir clemencia - tragué grueso ante sus palabras.

- No he sido yo quien ha empezado este juego, ¿a quién le gusta pasear medio desnudo por la casa? - mi voz estaba ronca, y no podía evitar mover mis caderas en busca de fricción.

- Yo solo te mostraba lo que te estabas perdiendo - Klaus me giró para quedar cara a cara, y segundos después estaba reclamando mi boca con desesperación, abrí mis labios y su lengua entro en mi boca, no era capaz de controlar mis gemidos, cada vez me sentía más excitada, habían sido muchos días los que había pasado frustrada.

Klaus puso sus manos en mi trasero y me estrechó contra él, dejándome sentir su erección en mi estómago, podía ver que estaba duro, mis manos intentaron desabrochar el botón de su pantalón pero Klaus se separó de repente.

- Todavía no llegamos a ese punto, primero quiero torturarte - y sin más me cogió y me subió a la encimera, solté un grito al sentir el frío en mi trasero.

Klaus se acomodó entre mis piernas y comenzó a atacar mi cuello, yo me sujeté a sus brazos y eché el cuello para atrás, él siguió bajado hasta llegar a mis pechos, retiró las tirantas dejando mis pechos desnudos.

- ¡Klauuuuuuss! - chillé cuando su boca mordió uno de mis pezones, podía sentir como me mojaba cada vez más, a la vez que la tensión se iba acumulando allí abajo, me arqueé y moví mi trasero para crear fricción y así liberar un poco de tensión.

Las manos de Klaus se posaron en mis caderas para impedir que las siguiera moviendo, hice un mohín al verme privada.

- Estate quieta, quiero verte sufrir de placer - dijo Klaus cuando se despegó de mi pecho para atacar el otro.

De mi boca lo único que salía era gemidos y suspiros, quería decir algo pero no podía pensar. Klaus dejó mi pecho, me miró a los ojos y sonrió, no pude evitar imitarle, parecía que poco a poco la tensión entre nosotros se iba evaporando.

- Levanta el culo pequeña, no quiero romper esas bragas, quiero verte este conjunto en nuestra luna de miel - me apoyé en sus hombros e hice lo me dijo, Klaus la fue bajando lentamente, se la llevó a la nariz y la olió, ese gesto me excitó sobremanera.

Klaus sonrió maliciosamente y abrió mis piernas lo más que pudo, segundos después enterró su cabeza entre mis entre ellas cogiendo entre sus dientes mi clítoris, eso hizo que gritara de puro placer, pero lo que definitivamente me volvió loca fue su lengua, entrando y saliendo, lamiendo y succionando. Mis manos fueron hacia su pelo para acercar más su cara, estaba al borde del abismo, unos minutos más tarde exploté en un delicioso orgasmos que hizo que mis huesos se convirtiera en gelatina, Klaus se separó, vi su boca brillante por mis jugos, se relamió los labios y eso me volvió loca, tiré de sus pantalones para que se acercará y estampé mis labios contra los suyos, era un beso hambriento y lleno de necesidad, podía sentir mi sabor en mi boca.

- Creo que es mi hora de torturarte - dije seductoramente, mientras desabrochaba los pantalones y se los bajaba junto a sus bóxers.

- Eso será otro día, ahora solamente quiero hundirme dentro de ti - dijo antes de volver a besarme mientras posicionaba su miembro en mi entrada.

Pero como quería torturarme no me penetraba sino que se limitaba a presionar un poco sobre mi entrada, ese pequeño movimiento me estaba llevando al límite, sin esperármelo Klaus agarró mis glúteos para acercarme a él y de una sola estocada me penetró, en ese momento lo único que salió de mis labios fue su nombre, al igual que Klaus gritó el mío, sus movimientos eran lentos, definitivamente este hombre que quería volver loca.

- Klaus por favor...más rápido...- sollocé sin apenas fuerza.

Klaus me hizo caso y comenzó acelerar, yo me sujeté bien a sus hombros mientras él me embestía una y otra vez.

- ¡Dios, estas tan estrecha…mmm…! – gimió Klaus completamente enloquecido.

- ¡Más…más fuerte..! – chillé, estaba absolutamente fuera de mi.

Sus embestidas fueron más fuertes y profundas, sentí como mis paredes se estrechaban y exploté en el segundo orgasmo del día, pocos segundos después Klaus me siguió, cayendo sobre mí extenuado, yo acariciaba su pelo, ambos teníamos una ligera capa de sudor sobre nuestros cuerpos.

-¿Esto significa que vuelves a tener sexo conmigo? - susurró Klaus, mientras levantaba la mirada para verme a los ojos, yo solo pude asentir porque dudaba que tuviera fuerzas para hablar.

PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE

REVIEWS! J

16/05/14