Oyasumi-nasai.

Bueno, sé que debería estar actualizando otro fic en lugar de este, pero que hacerle, estaba inspirada.

Espero que les guste este capitulo.

Advertencia: lemon.

Capitulo 9: Alcanzando objetivos

Aquellas manos se movían intrépidas desde su cintura hasta su espalda, subiendo y bajando, acariciándola con esmero.

Su corazón no dejaba de latir a un compás vertiginoso y casi salvaje, estaba demasiado abrumada por todas las sensaciones que él provocaba en su cuerpo al momento de tocarla.

-N-Naruto-kun… - Logró articular con dificultad, pues los constantes besos del rubio en sus labios no la dejaban hablar. Él no dijo nada, sólo bajó sus labios por el cuello de la chica, deleitándose con la suavidad de su piel.

Estaba harto de reprimirse, harto de que cada vez que la viera esos deseos de poseerla le quemaran por dentro y él no pudiera hacer nada. Esta noche se olvidaría de todo por un momento y simplemente la haría suya de una vez.

Naruto la empujó hasta cruzar el umbral de la puerta de su habitación. La había llevado hasta su departamento y ella había ido sin objeción alguna.

-Hinata… - Susurró Naruto a su oído, tan dulce que ella sintió como se derretía en sus brazos – Te he extrañado tanto Hinata…

-Yo también… no sabes cuanto – Respondió la ojiperla enredando una vez más sus dedos entre los cabellos dorados. En ese momento, para ella todo estaba olvidado, el que Naruto hubiese sido hostil y altanero desde el momento en que se habían reencontrado la tenía sin cuidado, sólo quería estar con él una vez más y recordar junto a sus besos y caricias aquella mágica noche en que se entregó a él por primera vez.

Naruto no esperó demasiado para comenzar a quitar los botones de la blusa de Hinata, lo hizo rápido, no tenía deseos de parar, así que finalmente arrojó la prenda al suelo mientras besaba los hombros de la chica y luego su cuello nuevamente.

Hinata también comenzó a quitar los botones de la camisa de Naruto, pero ella lo hizo uno por uno, disfrutando de aquel momento, de poder quitarle lentamente la ropa. Desde hace seis años había guardado aquel recuerdo de la noche que pasó con él, no la había podido olvidar jamás y ahora más que nunca no quería olvidarla, ahora que ambos la estaban reviviendo. Y mientras sentía sus suaves caricias, se dejó empujar hasta la cama, en donde ambos cayeron sin separar sus labios y por un momento se miraron directo a los ojos, sin decir nada por un eterno segundo.

-¿Por qué Hinata? – Cuestionó Naruto observándola fijamente, clavando tan potentemente su mirada en ella que Hinata se sintió completamente perdida, hundida en el más profundo mar, simplemente no podía apartar su vista.

-¿Por qué que?

-¿Por qué… a pesar de todo, no he podido olvidarte? – Preguntó mientras acariciaba la mejilla de ella. Hinata esbozó una pequeña sonrisa, era demasiado obvio que ella tampoco lo había olvidado, si no, no estaría así con él en este momento.

-Porque… lo que sentimos es más fuerte – Respondió justo antes de besarlo, de forma apasionada y demandante. Naruto no podía creerlo, pero sus besos le volvían loco, tanto así que ya no era capaz de pensar en nada más, sólo quería sentirla su mujer, quería hacerla sentir, quería que ella fuese suya y nunca de nadie más.

Aquel odio y esos deseos de venganza, en este momento no importaban.

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-¿Qué pasa Sakura? – Preguntó Sasuke soltándose de la mano de la pelirrosa, quien lo había jalado hasta quedar afuera del edificio del hospital y lo llevó detrás, donde había un pequeño parque.

-Sasuke… - Sakura bajó la mirada, la verdad era que no había pensado que decirle, sólo quería alejarlo de esa extraña escena que se había inusitado en el cuarto de Hime – B-bueno yo…

-¿Vamos a seguir ignorando aquel tema? – Habló de pronto él, haciendo que Sakura levantara la cabeza y lo quedara viendo algo confundida – Sakura… lo que viste no fue…

-No intentes decirme una mentira, sé lo que vi – Lo interrumpió la pelirrosa – Pero no es a mi a quien debes darle explicaciones, sino a tu esposa, yo sólo soy tu amiga, nada más.

-Sakura ambos sabemos que eres mucho más que eso – Afirmó Sasuke haciendo que ella se sorprendiera – Eres mi mejor amiga, la persona que siempre ha estado a mi lado.

-Pero no soy quien más te conoce, creí que lo era pero no es así – Dijo Sakura volviendo a bajar la mirada. Se sentía frustrada, como una tonta ¿Por qué estaba enamorada de él? Cuando él le dijo que era mucho más que una amiga, aunque sea por un segundo tuvo una leve esperanza, pero era una ilusa totalmente ¿Cómo iba a ser eso posible?

-Mira, tengo algunos problemas con Hinata ¿De acuerdo? – Explicó Sasuke algo malhumorado al recordar que clase de problemas tenían - Karin es…

-Es tu amante, la que te ayuda a olvidar los problemas, bla, bla – Completó Sakura con cierto sarcasmo. A Sasuke no le pareció que ella estuviese hablando así, así que la jaló del brazo con brusquedad para hacer que lo mirara a los ojos – Suéltame ¿Qué pasa contigo?

-No ¿Qué pasa contigo? – Contraatacó el azabache – Desde ese día estás muy extraña ¿Sabes? No te entiendo, sé que te puede molestar el hecho de que esté con otra mujer, pero eso es asunto mío y de mi familia ¿Por qué te lo tomas personal?

-Suéltame Sasuke – Exigió la ojijade ya un poco molesta, pero él no le hizo caso, al contrario, la tomó con más fuerza.

-Explícame.

-Por favor, me estás lastimando, Sasuke… - Pidió Sakura ahora en un tono algo más sumiso, pero seguía muy molesta con él – Si no me sueltas gritaré.

-¿Qué vas a gritar eh? Hazlo si te atreves – La desafió el Uchiha con una media sonrisa, de esas típicas llenas de arrogancia.

-¿Crees que no lo haré? Que poco me conoces – Amenazó Sakura, para después tomar un poco de aire - ¡Auxilio, un violador! ¡Me quieren violar, alguien ayúdeme!

Sasuke se sorprendió al ver como Sakura gritaba con descaro que él era un violador y por más que trataba de callarla ella no le hacía caso. La soltó y trató de hacer que parase.

-¡Por favor ayuda!

-Sakura basta, basta que puede venir alguien y creer que de verdad soy un violador.

-¡Ayuda! – Gritó Sakura nuevamente, haciendo caso omiso a las palabras del azabache.

-¡Basta Sakura! – Insistió Sasuke tomándola por la cintura y poniendo una mano sobre la boca de la chica. Ahora si que iban a creer que era un violador, pero no le importaba mucho, pues se había quedado perdido en los ojos de ella.

La pelirrosa trató de hacer que la liberara, pero al no tener éxito no le quedó otra más que morderle la mano, haciéndolo dar un olímpico grito y que la soltara de inmediato, comenzando a sobar su mano lastimada.

-¡Eres un idiota Sasuke! – Gritó molesta para luego irse corriendo. No sabía que había pasado, pero cuando se quedaron viendo a los ojos sintió algo raro, como si Sasuke de pronto la viera de forma diferente – Que tontería, él siempre me verá como la mejor amiga – Pensó deprimida.

-Eso me dolió – Dijo Sasuke mientras se sobaba la mano y miraba hacia donde se había ido Sakura. Estaba intrigado - ¿Qué fue lo que sucedió?

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Gaara y Matsuri se encontraban en un restaurante bastante lujoso, al cual él la había llevado después de por fin lograr que ella aceptara salir con él. No había sido fácil, Matsuri era una chica difícil, cualquier otra hubiera aceptado a la primera pero ella se había hecho de rogar y eso le gustaba, comenzaba a tomarle el gusto a eso de los retos, sobre todo si el premio era tan bueno.

-¿Qué quieres de cenar Matsuri? – Preguntó cortésmente, notando como ella lo miraba de reojo y algo avergonzada.

-La verdad no sé que se pide en un lugar como este, jamás había venido a un restaurante tan caro – Respondió un poco apenada, pero era cierto, su familia aunque tenía buena posición no era tampoco tan adinerada y su novio, bueno él si tenía mucho dinero pero no la invitaba a lugares como ese porque tenían muy poco tiempo para estar juntos.

Llevaba dos años con Sasori, pero casi nunca se veían, era más una relación a distancia. Ellos habían sido presentados por los padres de Matsuri, quienes le insistieron fervientemente en que saliera con él, porque según ellos les serviría para subir de posición social, pero Matsuri simplemente había aceptado porque él le gustaba. Hace seis meses Sasori le había propuesto matrimonio y ella aceptó, pensando en irse a vivir con él a los Estados Unidos y él, regresaría dentro de unos meses para concretar esos planes, pero nunca había estado cien por ciento segura de que lo amara, él era el único novio que había tenido así que no sabía si lo que sentía por él era realmente amor.

Gaara la miró con cierta ternura, era una chica como pocas que había visto, de cierta forma comenzaba a gustarle.

-¿Pero que tontería es esa? – Pensó casi enojado consigo mismo – Yo jamás… jamás me volveré a enamorar, todas las mujeres son unas falsas y Matsuri, ella sólo es una más – Bueno, entonces pediré algo por ti ¿Te parece?

-Me parece perfecto señor – Respondió Matsuri con una sonrisa alegre. Gaara la quedó mirando y apoyó ambas manos sobre la mesa, para luego apoyar la barbilla sobre las mismas, mirando fijamente a la castaña.

-No me gusta que me llames señor, para ti soy sólo Gaara ¿De acuerdo?

-Sólo Gaara – Asintió la chica con la cabeza mientras lo miraba fijamente – Gaara… ¿De verdad eres lo que todos dicen de ti? ¿Eres simplemente un mujeriego sin sentimientos? – Pensó intrigada. No sabía por que pero de verdad deseaba conocer la respuesta.

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Aquella habitación estaba sumida en el más profundo calor queemanaba de esos dos cuerpos. Ambos se encontraban extasiados mientras se besaban y acariciaban como nunca, como ninguno de los dos lo había hecho antes.

Las caricias quemaban, incendiaban la piel de cada uno, pero eso era trivial en este momento. Los besos eran cada vez más intensos, más apasionados, se llevaban todo el oxígeno de sus pulmones, pero no les importaba, simplemente volvían a respirar.

-N-Naruto-kun… ahh… - Gimió levemente Hinata al sentir como una mano de Naruto se deslizaba con lentitud hacia su zona intima, palpando sobre la tela de su ropa interior, mientras la otra mano se dedicaba a quitarle el brasier, dejando al descubierto sus pechos suaves y redondos.

Naruto la miró embelesado, en verdad ahora era mucho más hermosa, casi tan perfecta y sublime como un ángel, era su diosa, no podía parar de mirarla a los ojos y, aunque teniéndola así comenzaba a recordar aquella mañana en que despertó sin ella, mirándola a los ojos sentía que esta vez sería distinto.

Cada día que pasa puedo ver tus ojos

En palabras de las cartas que dejabas ir,

Y Faltan tanto aquí, me faltan tanto.

La mano de Naruto subió lentamente por la pierna de Hinata hasta llegar a su muslo, deteniéndose para acariciar insistentemente aquella zona, pues recordaba que a ella le gustaba. Poco a poco ambos iban rehaciendo el camino que años atrás habían forjado juntos.

Hinata llevó su mano hasta el borde de la ropa interior de Naruto –que era lo único que él llevaba puesto- y lo comenzó a deslizar con cuidado. No quería esperar más, lo necesitaba.

Como si la vida fuera casi eterna,

Casi como los recuerdos de tus labios y

Y me faltan tanto aquí, me faltan tanto.

Naruto comenzó a pasar su lengua por el cuello de Hinata de forman en que ella no pudo dejar escapar un gemido de sus labios. El rubio bajó más, llegando hasta sus senos y comenzando a darles leves mordiscos, mientras sus manos finalmente se deshacían de la última prenda de la ojiperla.

En ese minuto ambos sintieron miedo, de que todo volviese a salir mal, pero no querían detenerse a pensar.

Es tan difícil pensar en volver a empezar.

-Hinata… no puedo más, necesito sentirte mía de nuevo o moriré… - Le murmuró Naruto al oído, haciendo que el cuerpo de ella se estremeciera completo por el sólo hecho de sentir tan cerca su aliento. Hinata deslizó sus manos por la espalda del rubio y se abrazó a él con fuerza.

-Yo tampoco puedo más Naruto-kun – Le dijo con un leve sonrojo en sus mejillas, y es que aquella situación era bastante vergonzosa, demasiado, pero eso no le importaba, sólo quería estar con él.

El rubio no dijo nada más, simplemente la besó en los labios de forma dulce y no demandante como las otras veces, para comenzar a penetrarla despacio. Sintió como ella movía ligeramente sus caderas y separaba un poco más sus piernas para darle un mayor acceso, pero pareció quejarse de dolor.

A ella le había dolido un poco, después de todo era apenas la segunda vez que hacía esto y su cuerpo no estaba para nada acostumbrado. No podía creer la situación en que se encontraba, con Sasuke se había negado tanto y con Naruto sucedió de forma espontánea, no había podido detenerse y no quería hacerlo.

Y si los dos volvemos a amar, volvemos al lugar,

Podremos comenzar otra vez.

Y si los dos contamos la verdad, miramos el final,

Podremos comenzar otra vez.

Él comenzó a moverse despacio, entrando y saliendo muy lentamente pues sentía que ella era demasiado frágil y no quería romperla, pues era como un delicado pedazo de cristal. Hinata comenzó a gemir despacio mientras sentía como Naruto la envestía, aumentando cada vez el ritmo.

Ambos estaban experimentando la sensación más hermosa que podían sentir dos seres que se aman, los dos se sentían en el cielo y hechos el uno para el otro. Aunque hubiesen sufrido, aunque hubiesen intentado apartar de sus corazones todos aquellos sentimientos sabían que era imposible, jamás podrían dejar de amarse, nunca.

Naruto se sentía como un estúpido, llevaba seis años deseando vengarse de ella, alegando que ya la había olvidado, pero sólo bastó volver a verla para caer como un idiota en su hechizo, porque ella seguramente lo había embrujado, era la única explicación para sentir tal pasión por ella, para amarla tanto hasta llegar al punto de olvidar lo que ella le había hecho. Aunque trató de odiarla, sabía que sólo era una excusa para proteger a su corazón herido.

Quise refugiar mis miedos escondiéndome,

De lo que ya no estabas entregándome.

Y ya nada es como ayer, ya nada es como ayer.

Ambos habían esperado tanto este momento que no podían dejar de besare mientras hacían el amor de la forma en que siempre lo quisieron, demostrándose todo lo que sentían el uno por el otro.

Hinata sintió como el placer se apoderaba de su cuerpo y la hacía gemir cada vez más fuerte, mencionando el nombre de Naruto en cada envestida que él le daba. Mientras que Naruto no hacía más que gemir de forma ronca, sin decir nada, le era demasiado difícil decírselo, decirle que aún la amaba.

Siempre complicado fue, tan delicado,

Pintado dibujado, vivo malherido,

Y que pena estar así, que pena estar así

Sin poderte alcanzar, cuando te quiero besar.

-Naruto-kun, te amo… - Le susurró Hinata al oído, justo antes de sentir como llegaba al clímax. Naruto la besó en los labios mientras se derramaba dentro de ella y Hinata le correspondió con la misma intensidad.

Como deseaba que ella jamás lo hubiese dejado.

Y si los dos volvemos a amar, volvemos al lugar,

Podremos comenzar otra vez.

Y si los dos contamos la verdad, miramos el final,

Podremos comenzar otra vez.

Después de culminar su acto, ambos se miraron a los ojos una vez más, manteniéndose abrazados.

Hinata fue cerrando lentamente sus ojos, quedándose dormida mientras Naruto la seguía viendo, sin perder detalle de su hermosura. Sonrió levemente y se recostó a su lado para cerrar sus ojos también.

-Yo también Hinata… - Dijo comenzando a quedarse dormido, sólo que ella no pudo oírlo.

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Shikamaru soltó un suspiro mientras apoyaba su espalda contra su auto. Justamente hoy tenía que suceder, el muy maldito se había quedado varado y no había forma de hacerlo partir, además ya era bastante tarde y no sabía como se iba a ir a casa ahora.

Todo hubiese sido horrible de no ser porque alguien había llegado a salvarlo.

-¿Shikamaru? – Se preguntó Temari deteniendo su auto en el lugar. Ella había salido de la empresa hace unos minutos y se encontró con alguien varado en medio del camino, sin sospechar que se trataba de su presa favorita. Sonrió levemente y se bajó de su auto para ir hacia él – Shikamaru ¿Qué haces aquí?

-¿T-Temari? – Pronunció el pelinegro dejando caer el cigarrillo que intentaba encender, quedándose con el encendedor en la otra mano. Esto era peor de lo que había pensado, la chica que lo ponía tan nervioso estaba ahí y ambos estaban completamente solos – Ah y-yo… es que mi motor no quiere funcionar ¿Puedes creer que porquería?

-A muchos nos pasa – Comentó la rubia sonriendo – Si quieres podemos llamar a la grúa y yo te llevo a tu casa – Ofreció amablemente – De esta no te escapas Shikamaru Nara, ya verás que no.

-No es necesario – Respondió con su risita nerviosa, pero luego pensó en que parecía un verdadero tonto ahí, tan nervioso y teniendo a una mujer tan hermosa frente a él ¿Qué clase de idiota se suponía que era? ¿Un payaso quizás? – El que me vea se reiría de mí, que patético – Pensó algo deprimido.

-¿Estás seguro de que no quieres? – Insistió Temari. Tenía que lograrlo, no podía permitir que él siguiera escapándosele de las manos – Pues si es así no te obligaré – Estaba a punto de irse cuando Shikamaru la llamó.

-Espera Temari… - Dijo algo dudoso – Gracias por tu ofrecimiento, y claro que acepto – Dijo esbozando una pequeña sonrisa. Había decidido superar su estúpido miedo ¿Qué malo podía pasarle? En verdad era sólo una tontería.

Temari sonrió y sacó su teléfono celular para llamar a la grúa, mientras veía como el Nara recogía su cigarrillo y lo encendía, sin dejar de mirarla.

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-Que día más pesado – Dijo Kiba estirando sus brazos. Se sentía cansado pues había estado todo el día trabajando y además se había quedado horas extras ordenando unas cuantas cosas en su oficina. Ahora se encontraba saliendo y cerró con llave.

-Buenas Kiba – Escuchó la voz de una mujer que lo saludaba alegremente. El castaño se dio la vuelta y la miró algo sorprendido.

-¿Tú? ¿Qué haces aquí a esta hora? – Cuestionó intrigado.

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Tenten se encontraba caminando por el parque junto a su amigo Kankuro. Estaba muy oscuro y sólo algunas luces iluminaban las calles, haciendo que el ambiente fuese bastante romántico.

-Así que sigues peleada con el antipático de Hyûga – Comentó Kankuro soltando una risa estruendosa, mientras que Tenten lo miraba de mala manera.

-No es gracioso ¿Sabes? Es un completo idiota e insoportable, te juro que no lo aguanto – Dijo enfadada, de sólo recordar la expresión de arrogancia en el rostro de Neji.

-Yo creo que él está enamorado de ti – Arrojó Kankuro sin tacto alguno, haciendo que Tenten abriera los ojos desmesuradamente y detuviera sus pasos, para después soltar una fuerte carcajada.

-¿Pero que dices Kankuro? Se nota que estar lejos te afectó seriamente la cabeza – Dijo la castaña, quien simplemente no podía creer tal tontería – Si Neji está enamorado de mi entonces Gaara se va a casar mañana- Bromeó.

-Hey ¿Por qué siempre las comparaciones son con mi hermano? – Refutó el castaño algo molesto, mientras Tenten reía un poco más.

-Lo siento, es que nada sería más increíble que eso – Dijo tratando de disculparse. Kankuro se rio también.

-Eso es cierto, Gaara casándose sí que sería raro de ver.

-Pero bueno, en serio eso que dijiste es una locura, ese idiota me odia tanto como yo a él – Dijo la chica poniéndose ya más seria – Además ¿Quién trata tan mal a la persona que ama?

-Tenten, pequeña Tenten… - Dijo Kankuro moviendo su dedo índice en señal de negación – Como se nota que no conoces a los hombres para nada amiga mía, algunos son unos idiotas que no saben demostrar lo que sienten, quieren decir te amo y terminan diciendo te odio.

-Algunas mujeres también son así – Opinó Tenten. Ambos comenzaron a caminar de nuevo – Pero amar y odiar a una persona al mismo tiempo… eso debe de ser realmente difícil ¿No crees? Porque… ¿Cuál de los dos sentimientos sería más fuerte, el amor o el odio?

-La verdad es que es difícil de responder – Dijo el castaño metiendo ambas manos a los bolsillos – Nunca he amado y odiado a una persona al mismo tiempo, ni siquiera estoy seguro de si eso sea posible.

-Tal vez sí… - Tenten se adelantó un poco, pensando en aquel idiota que le hacía hervir la sangre de rabia, pero que al mismo tiempo le hacía sentir algo extraño y acogedor dentro de su pecho ¿Sería ese aquel sentimiento?

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Amar y odiar al mismo tiempo… estar con esa persona sin saber cual de los dos sentimientos predomina en tu corazón ¿Serías capaz de acabar con esa persona, de destruirla? ¿O serías capaz de dar todo por ella?

Naruto se dio una vuelta en la cama abriendo los ojos. Aún era de noche, habían pasado apenas unas horas desde lo sucedido con Hinata. Lo que habían hecho se había grabado a fuego en todo su cuerpo y aún podía sentir sus caricias, sus manos gráciles y delicadas deslizándose por todo su cuerpo. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras se sentaba sobre la cama, pero al mismo tiempo la duda se sembró en lo más profundo de su corazón.

¿Qué iba a pasar ahora?

Había estado por fin con la mujer que tanto amaba, ella le había dicho que lo amaba, pero aún no podía perdonarla, no sabía cuales habían sido sus razones para huir de él y haberse casado con otro hombre. Y encima de todo eso ella era la hija del asesino de su padre.

¿Cómo podría amarla sin odiarla?

-No quiero pensar en nada ahora… - Susurró cerrando sus ojos, volviendo a recostarse sobre la cama. Hinata abrió los ojos al sentir el movimiento que él había provocado y lo miró fijamente, para luego sonreír con ternura.

-Naruto-kun… - Ella aún se encontraba medio dormida, así que no sabía muy bien lo que estaba diciendo – Naruto-kun… tengo que decirte algo sobre Hime-chan…

-Después Hinata – Le respondió Naruto acariciando su cabello – Después me dices todo lo que quieras, por ahora sólo duérmete, que mañana será otro día.

Hinata le hizo caso, aunque quería, moría por decirle que Hime era hija suya y no de Sasuke, pero mañana tendría todo el tiempo del mundo para explicarle todo a Naruto, o al menos eso creía ella.

La ojiperla lo abrazó y se quedó dormida otra vez, mientras Naruto trataba de hacer lo mismo. Tenía que pensar en que haría mañana ¿Qué hacer?

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Después de aquella elegante cena en donde hablaron un montón de cosas triviales, Gaara y Matsuri se dirigían al auto de éste para que él la llevara a su casa. La castaña subió en silencio y se puso el cinturón de seguridad.

-¿Y entonces Matsuri, por que ese repentino cambio? – Interrogó intrigado el pelirrojo, notando como ella se tensaba un poco – Es decir… ayer cuando llegaste eras una persona completamente diferente ¿Qué te hizo cambiar así?

-Bueno… - Inventa algo rápido, maldita sea… - Pensó poniéndose muy nerviosa, cuando de pronto se le ocurrió algo – La verdad es que pensé… que teniendo un trabajo nuevo y además donde es tan importante la presentación personal… pues debería lucir un poco mejor para estar a tono, eso es todo.

-Eso es todo… - Repitió Gaara con su sereno pero grave tono de voz, aquel que le gustaba usar cuando estaba solo con una mujer - ¿Sabes? Ayer me llevé una impresión diferente de ti, pensé que eras más… tímida – Dijo acercándose a la chica, casi respirando en su oído, pero luego se alejó – Por la forma en que estabas vestida parecías salida de un convento.

-B-bueno… las apariencias engañan señor – Respondió Matsuri, quien se encontraba extremadamente nerviosa, sobre todo por lo que acababa de hacer Gaara al acercarse de esa forma. El pelirrojo frunció el ceño.

-¿No quedamos en que me tratarías de tú? Eres muy mala para cumplir las indicaciones de tu jefe.

-Lo siento, pero una persona que se da a respetar también respeta a los demás, sobre todo si se trata de su jefe – Dijo Matsuri mostrándose algo enojada. Gaara sonrió de medio lado y se puso el cinturón de seguridad para luego encender su auto.

-Vaya, eres brava, mira que hablarle así a tu jefe – Dijo en tono arrogante al tiempo que comenzaban a moverse - ¿Eres de esas típicas lobas con piel de oveja?

-Dígame algo, es decir… dime una cosa – Dijo Matsuri ignorando al anterior comentario de su jefe - ¿Eres de esos típicos hombres que creen que con una cena lujosa y un montón de bonitas palabras ya pueden llevarse a una mujer a la cama?

Esta vez si que no sabía que decir, ella le había dado en su punto por decirlo de alguna forma, le estaba desafiando y eso no era nada bueno, ella no se burlaría de él de ninguna forma. Detuvo el auto en una carretera bastante solitaria y la miró fijamente.

-Matsuri, eres una mujer realmente extraña… y si quieres saberlo, no, por supuesto que no tengo esas intenciones contigo – Dijo aparentando ser una blanca paloma – No sé si habrás escuchado algo en la oficina respecto a lo que yo hago con mis secretarias, pero eso no es verdad.

-No necesito oír nada de ti para darme cuenta la clase de persona que eres – Al decir esto último, Matsuri se bajó del auto y dio un portazo – Con permiso.

-Espera Matsuri, no te puedes ir sola a esta hora – Dijo Gaara con algo de fastidio en su voz mientras se salía de su auto también. Notó a la castaña cruzada de brazos y mirándolo con furia, se notaba que era una mujer difícil y por eso mismo ahora le gustaba más, sólo porque para él era divertido conseguir algo que parecía tan imposible – Escucha… - Se acercó a ella – Sé que empezamos con el pie izquierdo, pero vamos a hacer algo, que todo empiece de nuevo.

Matsuri sólo lo miraba sin decir o hacer nada, hasta que vio como él le extendía su mano y le sonreía, pero esta vez no parecía ser una de esas sonrisas que usaba para conquistar a las mujeres, sino una mucho más sincera.

-Soy Sabaku No Gaara, mucho gusto en conocerla señorita Matsuri – Dijo Gaara tratando de sonar amigable, aunque eso le costara bastante pues no solía ser así con las chicas.

-Mucho gusto Gaara – Respondió Matsuri sonriendo mientras le estrechaba la mano al pelirrojo – De cierta forma, me gusta que seas así…

-¿Por qué será que al mirarte veo algo en ti que en las demás no? – Pensó Gaara algo confundido, mientras seguía estrechando la mano de la castaña.

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-Si quieres vengarte te tengo un plan infalible – Le dijo Gaara apareciendo de la nada como solía hacerlo. Neji lo miró con el ceño fruncido, sólo esperando a que él hablara – Enamórala.

-Estás loco… - Respondió el Hyûga dándole la espalda para irse.

-Si, le dije que estaba loco ¿Entonces por que ahora lo estoy considerando? – Se preguntó Neji mientras salía de la ducha. Debía de estarse volviendo loco como para no tener un plan mejor, pero en verdad era una buena idea ¿Qué mejor que hacer que ella se enamorara de él para después humillarla? Sería el plan perfecto, pero… ¿De verdad sería capaz de hacerlo?

Se sentó sobre su cama y se quitó unos cuantos mechones de cabello húmedo de la cara, mientras soltaba un largo suspiro.

-No, que tontería, no tengo tiempo para esos juegos – Se dijo, aunque no quitaba de su cabeza aquella idea.

A veces odiar a una persona puede llevar a cometer locuras ¿Pero que pasa cuando el amor sobrepasa al odio? ¿Sería motivo suficiente para perdonar?

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-Pues… vine a verte… - Respondió la chica con una sonrisa dibujada en sus labios. Kiba la miró y sonrió también, después de todo no tenía por que haber una excusa para visitarlo, era su amiga.

-Pero es muy tarde para que estés aquí ¿Qué va a decir tu papá Hanabi-chan? – Preguntó el chico acercándose a ella. La ojiperla frunció el ceño.

-Ya te he dicho que no me gusta que me llames Hanabi-chan, no soy ninguna niña, y en cuanto a mi padre, él está cuidando de mi sobrinita así que no hay problema – Dijo Hanabi volviendo a sonreír.

-Ya veo ¿Y como está Hime-chan? Escuché que tenía apendicitis.

-¿Es tu ahijada y no la has ido a ver? – Cuestionó la Hyûga cruzándose de brazos, mientras a Kiba le aparecía una gotita en la frente. Después de todo ella tenía razón.

-Es que no he tenido tiempo, pero mañana iré – Respondió llevando una mano a su nuca – Bueno ¿Me venías a pedir algo?

-Si ¿Quieres salir conmigo mañana Kiba? Lo que pasa es que con mis amigas vamos a salir al karaoke y no tengo a quien invitar, dime que sí – Pidió Hanabi juntando ambas manos como si estuviese haciendo una plegaria – No tenía a quien más invitar.

-Hanabi… - En verdad a Kiba no le parecía muy buena idea salir con los amigos de Hanabi, todos eran menores que él, aunque fuesen sólo tres años, tenían gustos diferentes, pero al ver la cara de súplica de la chica no se pudo resistir – Está bien ¿Mañana a que hora?

-A las ocho – Respondió la animada chica, para después acercarse a él y darle un beso en la mejilla – Te espero en mi casa – Le susurró al oído y después se alejó – Bye.

Kiba se llevó una mano a la mejilla y se quedó mirando por donde se iba Hanabi, sintiendo algo extraño.

-¿Por qué tengo un mal presentimiento de todo esto? – Se preguntó intrigado, ya que se había dado cuenta de que Hanabi se proponía alguna cosa que a él no le iba a gustar.

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Habían llegado hasta el edificio en donde vivía Shikamaru y estaban justo afuera de su departamento.

El Nara sacó la llave de su bolsillo dispuesto a abrir, pero antes de poder hacer cualquier movimiento la rubia lo tomó de la muñeca y lo acorraló contra la puerta.

-¿Qué sucede Temari? – Preguntó nervioso y tragando saliva. Temari lo miró con una sonrisa un tanto divertida y se acercó a su oído.

-Me preguntaba… ¿Tú me tienes miedo Shikamaru? – Inquirió mientras tocaba el pecho del moreno con una de sus manos. Ahora se comenzaba a poner más nervioso, pero si se suponía que iba a superarlo entonces lo haría.

-¿Por qué habría de temerte? – Respondió relajando un poco su cuerpo, bajando la mirada para ver a Temari a los ojos. La rubia lo siguió observando y la mano que descansaba sobre el pecho del pelinegro subió hasta su rostro.

-Siempre estás huyendo de mi… no me gusta que hagas eso… - Al decir esas palabras, unió sus labios con los de él, pero Shikamaru estaba demasiado sorprendido para responder enseguida. Sin embargo no se quiso quedar así y poniendo ambas manos sobre la cintura de la rubia, correspondió el beso con pasión.

Después de eso los besos se volvieron más apasionados y desenfrenados, y Shikamaru volteó la situación, dejando a Temari acorralada contra su puerta. Las manos de la rubia se paseaban por su espalda y las de él comenzaban a bajar por las piernas de la chica. Incluso habían olvidado que seguían en el pasillo, pero el sonido del ascensor los hizo darse cuenta en donde estaban.

El Nara observó con la boca abierta que Gaara y Matsuri salían del ascensor y si el pelirrojo lo encontraba besando a su hermana lo mataría seguro, o peor aún, lo castraría.

-Mierda, es Gaara – Masculló. Temari miró hacia donde se encontraba su hermano y sólo alcanzó a ver como éste besaba la mejilla de una chica, antes de que Shikamaru la jalara detrás de una enorme planta, cubriendo su boca, sin que ella pudiera decir nada.

-Así que aquí vives… - Dijo Gaara mirando el pasillo del lugar. Sonrió observando hacia el final – Al final del pasillo vive un amigo mío, el que te contrató.

-Sí, Shikamaru-san… - Dijo Matsuri con una sonrisa, mientras apoyaba su espalda contra la puerta de su departamento. Miró a Gaara –el cual no le quitaba la vista de encima- y se sintió un poco nerviosa ante su presencia tan imponente pero a la vez agradable – La pasé muy bien Gaara… de verdad no eres tan malo como dicen.

-¿Tú crees? – Preguntó el pelirrojo divertido. Miró a Matsuri y tuvo la tentación de besarla, al verla sonreír de esa forma no podía evitarlo, un extraño deseo lo estaba invadiendo por dentro. Se acercó a ella, apoyando ambas manos a los costados de la chica, yendo hacia sus labios – Eres muy hermosa… - Le susurró antes de rozar sus labios despacio, pero ella rápidamente desvió la mirada.

Gaara se separó, sonriendo un tanto arrepentido, seguro no debía ir tan rápido con ella.

-Idiota, casi lo arruinas – Se dijo mentalmente, regañándose pues se había dado cuenta de que Matsuri no era como todas las demás mujeres con las que había salido, ella era demasiado… ¿Inocente?

-Lo siento, será mejor que me vaya – Dijo antes de separarse por completo. Le sonrió una vez más y se perdió detrás de las puertas del ascensor. Los ojos de Matsuri lo siguieron hasta que las puertas se cerraron, para por fin poder respirar tranquilamente.

-Por Dios… me besó – Susurró tocando sus labios. En realidad había sido sólo un segundo pues ella misma había desecho el contacto, pero en verdad se había sentido tan hermoso aquel momento, jamás había sentido algo así con un beso, ni siquiera con su prometido. Su corazón estaba agitado y su rostro se sentía caliente, pero trató de calmarse, seguro todo eso que sentía era por la adrenalina del momento.

Nada más…

-No puedo sentir algo más por él… - Se dijo antes de entrar a su departamento.

Por otro lado, Gaara se sentía verdaderamente extraño ¿Por qué de pronto sentía un cosquilleo en su estómago? Sólo había rozado sus labios, ni siquiera fue un beso, pero aún así… aquella dulce sensación seguía ahí.

-Ya se han ido los dos – Dijo Shikamaru suspirando, pero notó la mirada asesina que le dedicaba Temari y se sintió algo asustado - ¿Sucede algo?

-¿Se puede saber que demonios fue eso? – Cuestionó la rubia roja de la ira - ¿Por qué nos escondimos de mi hermano eh? ¿Crees que no soy lo suficientemente grande como para hacer lo que quiera?

-Escucha Temari yo… - Iba a decir algo, pero fue interrumpido por la furiosa chica, la cual le dio un empujón en el pecho.

-No me digas nada, Shikamaru Nara eres un cobarde – Replicó antes de irse dando enromes pasos por todo el pasillo, hasta llegar al ascensor.

-Genial, lo he arruinado todo una vez más… - Suspiró el pelinegro resignado, justo antes de entrar a su departamento.

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Finalmente llegó el día. Los rayos del sol iluminaron toda esa habitación mientras ella abría lentamente sus ojos. De alguna forma se sentía diferente, algo en ella había cambiado y todo se debía a lo sucedido anoche, aunque en este momento le parecía que había sido un sueño, pero se convenció al notar que no estaba en su cama ni en su casa, sino en la cama de él, de su amado Naruto.

-Naruto-kun… - Susurró despertándose completamente y con una sonrisa en los labios. Abrió los ojos y notó que estaba sola, así que se sentó en la cama cubriendo su cuerpo con las sábanas - ¿Naruto-kun?

Miró hacia todas partes pero no lo vio, algo extraño estaba ocurriendo, aunque cualquier cosa que pasara no podría empañar su felicidad, la felicidad de estar junto a la persona que amaba. Nada podría hacerla infeliz, excepto lo que encontró sobre la mesita de noche.

-¿Una nota? – Se preguntó mientras tomaba aquel papel entre sus manos. Con calma comenzó a leerla, pero al hacerlo varias lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, llevándose una mano a la boca para evitar dar un grito. Se levantó y tiró aquella nota al suelo, tomando todas sus cosas para vestirse e irse corriendo de aquel departamento – N-no puede ser… - Susurró sin poder contenerse, mientras sentía que cada una de esas palabras se clavaba tan fuertemente en su corazón, casi como si fuesen cuchillos sedientos de sangre, anhelando poder atravesarla, dejándola herida.

"Espero que comprendas lo que sentí cuando me desperté sin ti aquella mañana ¿Duele verdad? No seas tonta, no creas que yo podría perdonarte"

-¿Por qué me has hecho esto Naruto-kun? – Decía llorando mientras salía de aquel edificio. Esto era demasiado, incluso después de aquella hermosa noche Naruto le demostraba que la odiaba, y le había pagado con la misma moneda, le había hecho lo mismo y se daba cuenta de que nada le había hecho tanto daño en su vida, nada.

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-Soy un imbécil… no tenía que hacerle eso… - Se dijo Naruto mientras pateaba el suelo y arrojaba una colilla de cigarro. Se sentía la peor persona del mundo ¿Pero no se suponía que había venido a vengarse de ella? Eso que había hecho era una venganza, lo que esperó por tanto años ¿Pero por que no se sentía bien?

Se agachó y se sentó sobre el pasto de aquel parque. Cuando se había despertado junto a ella se sintió feliz, pero repentinamente todo se le vino de golpe a la cabeza, por más que la amara no podía estar con la hija del asesino de su padre, además habían muchas razones más que los separaban, pero esa era la principal.

Ahora se sentía confundido y como un idiota, no sabía si Hinata ya habría despertado, pero ciertamente no quería estar ahí cuando ella viese aquella nota. Seguro ya la había visto y ahora estaba odiándolo, o no, tal vez sólo estaba recibiendo una cucharada de su propia medicina, nada más.

-¿Por qué estoy tan preocupado? – Se preguntó revolviéndose la rubia cabellera.

Cierta persona lo visualizó desde el interior de un taxi y se quedó intrigada al verlo tan aproblemado. Ella bajó del taxi y pagó al conductor, dirigiéndose hacia el rubio.

-¿Naruto? ¿Te sucede algo? – Preguntó sentándose junto a él. Naruto la miró, dirigiendo sus ojos azules y clavándolos en aquellos verdes jade. La chica le sonrió y continuó hablando – Te veo algo preocupado ¿Todo bien?

-Estoy bien Sakura – Respondió soltando una pequeña sonrisa. Se sentía muy bien al estar al lado de Sakura, era como si se conocieran de toda la vida, a parte de Sai y de Sasuke, era la única persona con quien se sentía cómodo, sin mencionar a Hinata - ¿Qué estás haciendo aquí?

-Iba hacia el hospital a cuidar de Hime-chan – Respondió la pelirrosa – Pero te vi aquí y me pareció que no estabas muy bien ¿Seguro que todo está bajo control?

Bajo control, era como menos estaba todo. Todo en su interior era un completo caos, pero era su propia culpa, por la estupidez que había cometido anoche, por haberse acostado con Hinata cuando se supone debía vengarse de su familia asesina.

-Si, no me pasa nada, sólo me gusta pasar un rato aquí – Respondió Naruto poniéndose de pie. Le ofreció su mano a Sakura para ayudarla y ésta la estrechó – No tengo nada que hacer ¿Qué te parece si te acompaño a ver a Hime-chan y luego salimos tú y yo?

-Seguro Naruto – Dijo Sakura con una sonrisa alegre. Naruto realmente le caía muy bien, lo encontraba una persona interesante y divertida, aunque a veces le parecía que su sonrisa escondía un doloroso pasado.

Sin embargo cuando estaba con él pensaba en las palabras de Ino; que debía buscarse a otra persona a quien amar y olvidar a Sasuke para siempre, después de todo él le había dejado claro anoche que sólo eran amigos y nada más, los mejores amigos.

Naruto y Sakura subieron a otro taxi y él pagó. La pelirrosa aún no dejaba de pensar en lo de anoche, pero ya estaba decidida, olvidaría a Sasuke de una u otra forma.

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Sasuke se encontraba en su oficina. Estaba un poco preocupado y a la vez enfadado, pues Hinata no había llegado a dormir anoche y supo por las enfermeras que no se había quedado en el hospital con Hime ¿Entonces donde había pasado la noche?

Por más que pensaba no se podía quitar de la cabeza la idea de que ella se había quedado con otro hombre, pero eso era imposible, ni siquiera con él era capaz de pasar una noche haciendo algo más que dormir ¿Cómo iba a estar con otro? Aunque si se daba cuenta de lo extraña que ella había estado este último tiempo, justo antes de su sexto aniversario.

-No sé que pueda pasarle… - Susurró poniéndose de pie. De verdad necesitaba despejar su cabeza, además de todo, estaba lo sucedido con Sakura.

Anoche se habían peleado como nunca antes y ella hasta le había mordido la mano. Aún le dolía y no dejaba de pensar en ese momento, en que la sostuvo entre sus brazos y la miró a los ojos.

-Genial, como si lo de Hinata no fuera suficiente- Dijo mientras cruzaba la puerta. Al salir se dirigió hacia la cafetería, bebería algo y se relajaría por unos minutos, sin embargo pensaba interrogar a Hinata apenas la viera, no iba a dejar las cosas así – Karin – Dijo a su secretaria, la cual sólo lo miraba atentamente – Si llega mi esposa me avisas de inmediato.

-Si… señor… - Dijo la pelirroja bajando la mirada. Esto ya era el colmo "si llega mi esposa". Se sentía como una estúpida ¿Cómo podía pensar aún que Sasuke se iba a quedar a su lado?

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Ino se encontraba tomándose un par de fotos para la portada de una revista. Estaba muy concentrada, haciendo distintas poses mientras Sai la fotografiaba pues Shiro estaba ocupado en otras cosas. La rubia era realmente hermosa y era todo un espectáculo verla posar para las cámaras. Con esos ojos azules cautivaba al que la estuviera mirando y su cabello largo y rubio le daba un aspecto inocente, pero de vez en cuando atrevido y arriesgado.

-Muy bien, con esto terminamos por ahora – Dijo el moreno tapando la lente de su cámara. Aún siendo un policía, era realmente bueno tomando fotografías ya que antes de hacerse policía deseaba ser fotógrafo, pero debido a lo sucedido con su hermano mayor se había decidido a encerrar al o los culpables de su muerte.

-Cielos, que cansada estoy – Dijo Ino estirando sus brazos, haciendo que Sai pudiera apreciar con más detalle su perfecta anatomía – Oye Sai, quería hacerte una pregunta.

-Si, claro… - Dijo Sai quitándose la cámara, la cual llevaba colgada al cuello con una correa de color café. El pelinegro miró a la chica y le sonrió de su típica forma, lo que causó cierto temblor en el cuerpo de ella.

-¿Tú irías esta noche a mi casa? – Preguntó sin siquiera dudarlo un segundo. Sólo pretendía invitarlo para pedirle algunos consejos de moda, sin sospechar que él se había llevado otro tipo de impresión respecto a aquella invitación.

-Esto es definitivo… Ino-chan se me está insinuando – Pensó el pelinegro con una interna sonrisa. Miró a la chica y asintió con la cabeza – Está bien, si tú quieres así será.

-¡Muchas gracias! – Dijo Ino con una enorme y alegre sonrisa. Para Sai ella era alguien realmente alegre y divertida, no había conocido a una chica así y ni siquiera había tenido demasiadas novias, no había encontrado a aquella persona especial que le robara el corazón, pero tal vez ahora si podría decirlo.

Por otro lado estaba feliz de haber conseguido que el caso fuese reabierto. El asesinado de su hermano y el de Minato Namikaze estaban siendo investigados nuevamente, y esta vez llegarían al fondo de cada uno de ellos y harían pagar al asesino.

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Hinata se sentía destrozada. No sabía hacia donde ir, no sabía si debía irse a su casa o a la oficina, ni siquiera a donde estaba su hija. No había parado de llorar, el dolor era demasiado grande, jamás pensó que su amado Naruto le haría algo tan cruel, nunca se le pasó por la cabeza que la hermosa noche que habían tenido no había sido más que una venganza en su contra.

Al pasar por fuera de una tienda escuchó como sonaba una triste melodía, que describía justo como se sentía en ese momento.

Porque ya no estoy aquí morí
Morí el día en que te fuiste así de mí
No estoy, camino por las calles sin pensar
Oigo sin escuchar, abrazo sin sentir
Soy el único muerto que puede caminar

Porque ya no estoy aquí morí
Morí el día en que te fuiste así de mí
No estoy, sólo existe este maldito amor
Que es más grande que el sol, no tiene compasión
no preguntes por mí, yo ya no estoy aquí

Así era como se sentía, como una muerta en vida. Y lo peor de todo era que no podía odiarlo, porque aún lo seguía amando con todo su ser y en este momento comprendía lo que él había sentido cuando lo abandonó.

Se sentía la mala del cuento a pesar de lo mucho que estaba sufriendo.

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Konohamaru se encontraba mirando hacia la chica a la cual pensaba invitar a salir esta noche. Ella estaba sacando sus libros de su casillero y el joven se acercó con su paso normal.

-Hola chicas – Saludó a las dos que se encontraban ahí. Hanabi lo miró con fastidio y soltó un suspiro.

-Konohamaru… - Susurró entre dientes - ¿Qué se te ofrece? Si es que vienes a invitarme a algo te digo que ya tengo una cita – Dijo rápidamente, pero se sorprendió al notar que el chico ni siquiera la miraba.

-Ah, no, no, no venía a invitarte a ti Hanabi – Dijo Konohamaru sonriendo ampliamente, dejando a la chica con una expresión desencajada en el rostro. El pelinegro volteó a ver a la amiga de Hanabi y habló de nuevo – Moegi-chan ¿Te gustaría salir conmigo esta noche? – Al decir lo último sonrió encantadoramente, haciendo sonrojar a la aludida, al mismo tiempo que la Hyûga fruncía el ceño ¿Quién se creía para ignorarla?

-Y-yo… Konohamaru-kun… etto… - La chica tenía la lengua completamente enredada, no sabía que decir, entonces Hanabi le dio un leve codazo y habló por ella.

-Moegi acepta encantada – Dijo con una sonrisa forzada – Pero ella y yo teníamos planes para esta noche, así que… ¿Por qué no vienes con nosotras?

-De seguro – Respondió Konohamaru muy contento – Entonces luego nos ponemos de acuerdo – Y después de eso se despidió.

Hanabi aún no podía creer que él ya no estuviera interesado en ella, incluso la había llamado por su nombre a secas y eso ya era mucho decir, pero bueno ¿Qué acaso no era mejor así? Por fin se desharía de él y además le iba a conseguir un novio a la lenta de su amiga, todo era perfecto.

¿Pero por que no le gustaba la idea?

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-¿Entonces que vas a usar para tu cena? – Preguntó una chica de cabello rubio y ojos entre perlados y violetas, la cual veía a su amiga probarse un montón de ropa frente a un espejo.

-No lo sé – Respondió la joven de cabello naranja con el rostro algo sonrojado. Su amiga le lanzó un vestido en la cabeza y comenzó a reír.

-¿Hasta cuando dejarás de pensar en ese Kiba, Sasame? – Preguntó la rubia divertida. La otra sólo le miró haciendo un puchero y le lanzó el vestido rojo de vuelta.

-No es tan sencillo, tú sabes que me gustaba desde que estábamos en la escuela Shion – Replicó Sasame sonriendo con cierta nostalgia, volviendo a verse al espejo – Ahora que lo he vuelto a ver me he dado cuenta de que es mucho más guapo, y además es tan amable… y tierno con los animales.

-Sasame… - Dijo Shion viendo que su amiga se había quedado perdida en sus pensamientos. Definitivamente ese Kiba era algo especial para ella, se veía muy encantada con él – Es inútil, cuando se mete así en sus pensamientos no hay como sacarla – Susurró frunciendo el ceño. Se levantó y buscó un vestido para probarse, ya que dentro de poco tendrían una importante cena con los socios de una importante empresa de modas con la que harían negocios.

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Sakura y Naruto estaban en el hospital junto con Hime, jugando con ella y haciéndola reír. Al verla Naruto no podía evitar sentirse culpable por lo que había hecho con Hinata ¿Cómo estaría ella ahora? ¿Dónde?

Cuando la pequeña se quedó dormida Naruto y Sakura comenzaron a charlar de sus vidas, hasta que ella tocó cierto tema.

-¿Y como es que conoces a Sasuke? – Preguntó la chica tomando un poco de café. Naruto miró a la niña, recordando que ella era la hija de Sasuke, su mejor amigo.

-Bueno, fue en Okinawa, cuando tenía once años – Respondió Naruto apoyando su espalda contra la fría pared blanca del cuarto de hospital – Desde ese momento nos hicimos muy buenos amigos, pero cuando cumplimos dieciséis sus padres regresaron aquí a Tokio por trabajo.

-Si, recuerdo cuando se fue a Okinawa, fue muy triste para mi pues éramos los mejores amigos, yo… siempre lo he apreciado mucho… - Sakura bajó la mirada y Naruto pudo notar cierta tristeza en ella, seguramente algo le dolía muy en su interior, pero él no era capaz de descifrar de que se trataba. Sonrió levemente y se acercó a la chica.

-Sakura… ¿Qué sientes por Sasuke?

-¿Eh? – La pelirrosa levantó la mirada, mostrándose sorprendida. Iba a decir algo pero no alcanzó cuando vio entrar a una enfermera a la sala.

-Doctora, la necesitan en otra habitación – Informó antes de salir rápidamente. Sakura asintió con la cabeza y se disculpó con Naruto antes de seguir a la enfermera.

El rubio sólo se quedó en silencio, apreciando a la pequeña dormida como un angelito.

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Neji subió al ascensor corriendo pues este estaba a punto de cerrar sus puertas, sin embargo al entrar notó con molestia que dentro se encontraba su peor pesadilla. La castaña lo miró con rabia y le dio la espalda, pero él sonrió con cierta arrogancia.

-Tan temprano y ya vas a empezar a comportarte tan altanera conmigo – Dijo mientras presionaba los botones de su piso. Tenten no le respondió, sólo se cruzó de brazos mientras pensaba en su conversación de anoche con Kankuro – Oh ¿Ahora me harás la ley del hielo?

-Cállate – Dijo en todo de fastidio Tenten, pero Neji no se rendiría tan fácil, hoy tenía ganas de molestarla, de hacerla enojar.

-Oye chonguitos… ¿Por qué estás molesta conmigo? No te he hecho nada que yo recuerde.

-¿Llamarme de esa forma tan estúpida te parece nada? – Cuestionó la castaña volteándose hacia él, mirándolo con el ceño fruncido y una venita marcada en su frente. De verdad lo odiaba.

-No te agites Tenten, te puedes poner vieja antes de tiempo – Dijo volviendo a esbozar su arrogante sonrisa. Y la paciencia de Tenten estaba al límite, pero justo cuando estaba por gritarle sus verdades, las luces se apagaron y el ascensor se detuvo abruptamente.

Estaban atrapados.

-¿Q-que pasó? – Preguntó la castaña algo asustada por lo que había sucedido. Iba a dar un paso pero a estar todo tan oscuro tropezó y cayó, justo a los brazos de Neji, quien se le quedó viendo fijamente.

-Ten cuidado… - Dijo el ojiblanco muy cerca de sus labios. De pronto sintió como su corazón daba saltos enormes en su pecho y unas ganas incontrolables de besarla se apoderaron de su ser. Tenten sentía lo mismo.

-Lo siento… - Era extraño, era la primera vez que se disculpaba con él, por primera vez no lo odiaba tanto.

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Matsuri estaba tratando de tomar aire lo más que podía. Necesitaba calmarse, necesitaba que su corazón dejara de latir de aquella manera tan vertiginosa, porque sino no sería capaz de mirar a su jefe a la cara. No podía dejar de pensar en lo de anoche, él había tocado sus labios suavemente, casi estuvo a punto de besarla y eso la tenía con los nervios de punta.

Tomó un montón de papeles y los archivó rápidamente, cuidando de que los bordes estuvieran perfectamente alineados, pues de lo poco que llevaba ahí había aprendido que a Gaara le gustaba el orden y la limpieza sobre todas las cosas, tal vez más que las mujeres sexys, pero de lo último no estaba segura.

Entró a la oficina después de golpear tres veces y se acercó al escritorio de su jefe, el cual estaba leyendo un contrato o algo así.

-Señor Gaara, aquí están los papeles que me pidió sobre el negocio con la empresa de diseño de Shining Mind – Dijo en un tono de voz algo débil, aunque sabía que no debía mostrarse así ante él, el ser vulnerable sólo la llevaría a perder y no podía permitírselo.

-Gracias Matsuri – Dijo Gaara mirándola con esa sexy sonrisa que lograba revolver más de una cosa en su interior – Pero te dije que no me llamaras señor ¿Tendré que volver a regañarte por eso?

-Perdón Gaara – Matsuri esbozó su sonrisa y se dispuso a salir de la oficina. No comentaría nada acerca del beso, simplemente lo olvidaría, no tenía por que decirle nada, nada de nada.

Eso tenía planeado, pero no que él la tomara de la muñeca y la besara sorpresivamente como lo hizo. Se quedó con los ojos muy abiertos mientras un notorio sonrojo se apoderaba de sus mejillas y su corazón daba un vuelco.

Había sido un impulso por parte de Gaara, pero realmente lo estaba disfrutando.

Matsuri sintió como el pelirrojo la tomaba por la cintura con una de sus manos, mientras profundizaba el beso cada vez más. Separó un poco sus labios para sentir la lengua de él entrar en su boca, lo cual le agradó bastante pues besaba como todo un experto.

Lo único malo en todo esto era lo que ambos sintieron con ese beso, algo que no podía ser.

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Hinata llegó al hospital dispuesta a ver a su hija, tal vez así lograría sentirse un poco mejor, porque ahora lo único que quería era morirse.

Al llegar a la habitación notó que Naruto salía de ahí. Que estúpida se sentía, casi le dijo la verdad el día anterior, estuvo a punto de contarle que Hime era su hija ¿Y para que? Naruto no lo merecía, no merecía a Hime.

Naruto la observó; ella tenía los párpados hinchados, lo que ciertamente lo hizo sentir horrible. Era cierto que al principio pareció una buena idea, una buena venganza, pero a medida que el tiempo pasaba lo único que sentía era arrepentimiento. Ahora, al verla así, sentía mucho dolor, la había lastimado, la había destrozado y no se sentía orgulloso para nada.

-H-Hinata… - Le habló, pero una fuerte cachetada le impidió decir cualquier otra cosa. Miró a Hinata sorprendido, notando las lágrimas que se asomaban por sus ojos perlas.

-Eres despreciable… - Le dijo Hinata completamente dolida. No lo odiaba, pero jamás perdonaría lo que él le hizo - ¿Cómo pudiste ser tan cruel?

-Hinata, yo… - Naruto se llevó una mano a la mejilla, la cual estaba roja por el golpe de la chica. Sin embargo no sabía que decir.

-No quiero que vuelvas a ver a mi hija, así que vete de aquí – Fue todo lo que dijo Hinata antes de entrar al cuarto de Hime.

Eso era todo, desde hoy dejaría de sufrir por él, Naruto había roto por completo su corazón y no merecía nada de ella.

Ni siquiera sus lágrimas.

Continuara…

Avance:

Hinata ha decidido olvidarse de Naruto y para ello intentará que su matrimonio con Sasuke funcione, sin embargo descubre algo que la desconcierta. Naruto y Sai comienzan a averiguar cosas, mientras el rubio intenta dejar de pensar en Hinata acercándose más a Sakura, lo que inevitablemente causará los celos de Sasuke. Gaara se encuentra confundido por lo que comienza a sentir y Matsuri siente lo mismo, mientras Neji y Tenten aún permanecen encerrados en el ascensor. Y en la cita de Kiba y Hanabi suceden cosas inesperadas.

Próximo capítulo: Hazme olvidar.

Omake:

Salgo yo vestida de reportera, mientras me dirijo a los actores del fic. Primero voy donde Shikamaru.

-¿Qué hay Shikamaru? ¿Qué piensas sobre Temari? – Le pregunto poniendo un micrófono cerca de él.

-Pues… es muy bonita – Responde algo sonrojado.

-¿Qué puedes decir sobre su cita de hoy?

-Sin comentarios – Y se va muy furioso. Yo sólo lo miro con una gotita en la frente. Después veo a Hinata y voy a hablar con ella.

-Hinata ¿Qué opinas sobre el capítulo de hoy?

Me mira llorando y sale corriendo. Otra gotita aparece en mi frente. Esta vez voy donde Matsuri, la cual ni siquiera me mira.

-Eh… Matsuri ¿Qué nos puedes decir sobre lo sucedido con Gaara?

-Me besó… - Es lo único que dice mientras se sonroja y se pone en estado de shock. Al parecer está demasiado emocionada como para decir algo.

Sólo doy un suspiro y me dirijo hacia Hime-chan, la que está saltando la cuerda muy feliz.

-¿Qué opinas del capítulo Hime-chan? – Pregunto agachándome para quedar a su altura. Hime-chan sólo me mira y pone ojitos de borreguito.

-Hime-chan no entiende nada – Me responde.

Yo sólo vuelvo a suspirar.

Fin Omake.

¡No me vayan a matar!

Les prometo que todo se arreglará, pero no me vayan a amenazar de muerte o algo así, sé que Naruto fue muy cruel, pero pronto todo eso se arreglará y no tengan miedo por lo que puse en el avance jejeje.

Bueno, les quería preguntar, a parte de este lemon ¿Les gustaría ver el de alguien más? Yo estaba pensando en ShikaTema o SaIno, pero también de otros más como GaaMatsu, sólo que ese aún no, será más adelante ¿Así que que dicen?

¡Sayo!