No juegues con mi libertad

Los personajes son de alguien maravillosa, que se apellida Meyer, la historia es mía, igual que algunos personajes... No permito copias o modificaciones.

Capitulo Beteado por Pichi Lg (Betas FFAD. groups/betasffaddiction/)


-Presentaciones-

Como león enjaulado, Edward caminaba de un lado a otro mientras su ira se acrecentaba. ¡Esa mujer…! Es…es ¡Ah! ¿Cómo se atreve a negarse ante mis insinuaciones? ¡Ninguna se había negado hasta ahora! ¿Qué le pasa? Esperó cinco minutos hasta que pudo calmarse y salir, seguía de mal humor pero lo estaban esperando. Llegó hasta donde estaban los empleados reunidos y, sin preámbulos, comenzó a ejercer su poder de dictador, como siempre.

—Señores, buenos días. Han sido citados aquí para hacerles la presentación oficial de la señorita Isabella Swan, la nueva jefa del Departamento de Ventas. —Al instante, varios murmullos se escucharon en la sala de conferencias. Edward estaba furioso, cerró los ojos, apretó su mandíbula y respiró profundo—. ¡Señores! ¡Hagan silencio de una maldita vez! Tengan claro que no les estoy consultando esta decisión, solo se las estoy informando, el que no quiera o se sienta incómodo, sírvase pasar por su liquidación.

Era evidente el descontento de los empleados, Bella lo notó pero no le pareció extraño, fue la misma reacción que hace años atrás tuvo que presenciar cuando Charlie informó a todos los empleados que su hija, de 16 años para aquel entonces, tomaba las riendas de la inmobiliaria.

—Todos deben estar a su entera disposición y deberán colaborar en lo que ella les pida. Esto es todo, los dejo con su nueva jefa, y no quiero chismes, comentarios ni nada que se les parezca, si no quieren pasar a engrosar la larga lista de desempleados de este país. —Todos estaban petrificados en sus lugares, habían sido amenazados de despido dos veces en menos de diez minutos. Sin embargo, esto tampoco le sorprendió a Bella, Charlie hacía lo mismo; ya estaba acostumbrada.

Al pasar cerca de Isabella, Edward habló en su oído, muy bajo para que nadie escuchara. —Espero que seas tan buena como dice Billy, al primer error, te despido. —Y como alma que lleva el diablo salió de la sala de juntas cerrando de un portazo.

Un silencio incómodo se cernió sobre aquel espacio. Bien Bella, es tu momento. —Señores, buenos días a todos, como les dijo el señor Cullen, soy Isabella Swan y seré su nueva jefa, quiero… —De pronto, vio cómo un señor de mediana edad alzó la mano por lo que interrumpió lo que iba decir—. Dígame señor, ¿cuál es su nombre?

—Harry Fields, señorita. No quiero ser descortés pero usted es muy joven, entienda que este es un departamento vital para la empresa, hay mucho trabajo aquí, siempre estamos bajo presión y necesitamos gente con experiencia y perdone pero… no creo que…

—¿Que tenga la suficiente experiencia y madurez para ponerme al frente del Departamento? —Vio cómo Harry y casi todos los demás empleados asentían—. Es normal que piensen eso… Es cierto que me gradué hace un par de días, pero también es cierto que desde muy temprana edad tomé las riendas de una empresa y lo hice muy bien hasta hace un par de semanas. Estoy acostumbrada a este tipo de reacciones y a trabajar con grupos más grandes que este. Como les dije, dirigí una empresa bastante grande, pero no se preocupen, yo no vengo aquí a intimidar a nadie, solo exijo de su parte el respeto que tendrán de la mía. — Hablaba con seguridad—. Bien, ahora quiero que cada uno me presente su currículo para saber con quienes voy a trabajar. ¿Quién era la asistente del jefe anterior?

—Yo señorita, mi nombre es Rita. —Era una señora entrada en años, en su cabello ya se dejaban ver unas cuantas canas, y sonreía tiernamente.

—Mucho gusto, Rita. ¿Sería tan amable de darme un recorrido por nuestro lugar de trabajo?

—Claro, con gusto. Sígame. —Ambas se dirigieron hasta la puerta, pero antes de salir, Bella volteó para hablarle al resto de los empleados.

—En media hora nos reuniremos aquí otra vez.

Al salir se escuchó nuevamente la algarabía de los que quedaron dentro. —Perdónelos señorita, el hecho de que usted sea tan joven los incomoda, trabajamos mucho y muy duro, tanto que a veces no nos damos abasto.

—No se preocupe Rita, es entendible. ¿Me indica cuál es mi oficina?... Luego me muestra lo demás, quiero hablar con usted.

La oficina estaba totalmente vacía, solo un viejo escritorio y un par de sillas.

—El señor Cullen mandó que la oficina fuera acondicionada como usted disponga señorita, por eso está así, la estábamos esperando.

—Bien, eso lo haremos después. Quiero que me diga cómo es el ambiente aquí, quién es bueno, quién no lo es, qué problemas tienen… En fin, un análisis detallado de todo. —Vio cómo la cara de la muy cálida Rita se desfiguró de horror.

— ¿Piensa hacer despidos?

—No, Rita; no es eso. —Tomó una de sus manos para inspirarle confianza—. Sí tengo pensado hacer varios cambios, más no hacer despidos… a menos que alguien lo merezca realmente. Por ejemplo, me llama mucho la atención que siendo un departamento con tanto trabajo y tantas responsabilidades tenga tan pocos empleados; vi más trabajadores en Recursos Humanos. Lo que quiero es crear estrategias para mejorar el ambiente de trabajo, eso es todo.

Vio cómo la señora se relajaba. —¿De verdad, piensa hacer eso? Nuestro antiguo jefe no tomaba en cuenta nuestras inquietudes, solo nos ponía a trabajar como máquinas, por eso muchos han perdido el amor por su trabajo.

—Eso es lo que yo quiero corregir. Por experiencia sé que, mientras mejor sea el ambiente, más efectivo y eficiente se vuelve el trabajo; si el trabajador está feliz y cómodo su trabajo, va a ser mejor cada día.

—¡Vaya! Nunca habíamos tenido propuestas como esas pero, ¿para qué los currículos?

—Como les dije, para saber con quienes voy a trabajar. Si vamos a trabajar juntos, hay que conocernos, ¿no? Además, tal vez los empleados tengan más habilidades que nos ayuden a hacer nuestro trabajo mucho mejor.

Durante un rato, Rita estuvo hablando con Bella y poniéndola al corriente de todo, luego fue a la sala de juntas, donde estaban todos revolucionados en búsqueda de sus fichas. Muchos le preguntaron qué hablaba con "la nueva", como le decían; sin embargo, no dijo nada y se dirigió nuevamente a la oficina.

Juntas se sentaron a revisar y Bella le pidió que tomara notas. Había gente con estudios y especializaciones; descubrió que tenían mucho potencial. Estaban concentradas cuando unos pequeños toques las distrajeron, era Carmen.

—Señorita Swan, el señor Cullen le enviará las llaves electrónicas y otros implementos de trabajo; llegarán en un momento, y también le manda decir que con esta tarjeta puede comprar lo necesario para su oficina, que todo corre por cuenta de la empresa —dijo colocando un sobre con una tarjeta a nombre de la empresa y se marchó nuevamente.

Un rato después, regresó a la sala de juntas, donde todos parecían más calmados aunque estaban en incertidumbre.

—He revisado cada uno de sus currículos y pude ver que son un equipo bastante preparado. Sé que este Departamento tiene muchas fallas, es por eso que quiero escuchar sus propuestas, dudas e inquietudes; así, juntos, podemos armar una gran propuesta que será presentada al señor Cullen para que se hagan las modificaciones necesarias. —Tomó asiento—. Como ya le dije a Rita, no vengo a despedir a nadie, vengo a mejorar las cosas para que trabajemos mejor.

Todos estaban atónitos, ningún jefe anterior había escuchado sugerencias, propuestas o inquietudes que pudieran tener; eso les inspiró confianza y se abrieron un poco más con la nueva jefa. Uno por uno fueron exponiendo su opinión mientras Rita y Bella tomaban nota de todo. Así se fue toda la mañana. Edward no apareció más, así que estaba tranquila. Escuchó muchas quejas e incomodidades, lo cual le preocupó bastante; hasta se atrevió a pensar que le habían entregado un Departamento de Ventas en crisis.

—Bueno, debo decir que la situación es más difícil de lo que imaginé. Necesito que armen equipos de cinco personas para que juntos elaboremos una propuesta que nos permita solventar los problemas que tenemos. Mañana nos reuniremos aquí nuevamente para planear todo, ya pueden retirarse a su hora de almuerzo.

Todos estaban entusiasmados y habían bajado la guardia; uno a uno fueron agradeciendo. Al salir todos, Rita, que estaba de pie detrás de la silla de Bella, posó su mano sobre su hombro.

—Bien hecho señorita, le aseguro que todos están entusiasmados con su propuesta.

—Esa es la idea, necesito reunirme con el jefe de Recursos Humanos para reevaluar los sueldos, hay muchos que no ganan lo que deberían de acuerdo a sus capacidades, y quiero tratar también lo de los aumentos, fue una de las quejas más sonadas.

—Yo me encargo de pautarle una reunión. ¿Va a salir a almorzar?... Si quiere, podemos hacerlo juntas. —Iba a responder que sí cuando su celular comenzó a sonar. Vio en la pantalla y era Caroline, ya había olvidado que Jasper llegaba.

—Dime, Caroline.

—Amiga, te necesito, es urgente. ¿Estás en tu hora de almuerzo?

—Sí. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Jasper ya llegó?

—Aún no. Su vuelo se retrasó por mal tiempo y, al parecer, fue cancelado hasta mañana. Necesito que vengas a mi casa para que me ayudes a escoger unas cosas que compré; aparte, necesito tu opinión sobre la decoración del departamento de mi Jazzi.

—Está bien, ya salgo para allá. —Colgó, tomó sus cosas y vio con cara de disculpa a Rita—. Lo siento Rita, pero tengo un compromiso urgente. Mañana almorzamos, ¿sí?

—No se preocupe, váyase tranquila. —En el ascensor se encontró con Emmett.

—¡Bella! ¡Aún respiras! Has revolucionado la empresa, todos hablan de ti.

—De la nueva…

—Sí, has causado revuelo, ya hasta inventaron que eres ex convicta. —Estalló en risas.

—¿Tengo cara de eso? —rio igual que Emmett—. Solo espero que las cosas me salgan bien.

—Debo decir que eres el personaje más nombrado en los pasillos. ¿Cómo se portaron los estresados?

—¿Estresados?

—Sí, aquí cada departamento tiene su apodo, te explico… Las de Presidencia son las operadas, los de Jurídica son los estirados, los míos son los alocados —Igual que tú, pensó Bella—, y los tuyos son los estresados, los otros departamentos también tienen apodos.

Bella no pudo evitar reír. Al llegar al lobby de la empresa vio cómo se le quedaban viendo, lo que confirmó lo dicho por Emmett.

En su auto iba pensando lo sucedido en la empresa. Tenía grandes planes y, al parecer, las cosas iban a funcionar bien; también pensó cómo comunicarse con Jasper, era evidente lo emocionada que estaba Caroline y estaba casi segura de que él no regresaba con ánimos de volver con ella.

Una vez en su casa, la recibió en la sala, ordenó que les llevaran el almuerzo y subieron a la recámara.

—Bella, mira todo lo que he comprado… Este vestido me encanta…es el indicado, ¿verdad que sí? —El vestido era muy… ¿revelador? Era todo de encaje con transparencias, bastante corto y bien escotado.

—¡Wow! Está hermoso… bastante sexy, sin duda llamarás su atención… ¿Ya hablaste con él?

—Sí, hablamos. Le dije que quería decorar su apartamento, ya que tiene mucho tiempo fuera de él y me dijo que sí, ya tengo a unos empleados trabajando en eso, pero necesito que me ayudes a decorarlo, tú eres buena en eso. —Bella quería estudiar Diseño de Interiores pero Charlie no se lo permitió, tenía talento para eso.

—Entonces, ¿entre ustedes todo va a ser como antes? —Quería cerciorarse antes de que se siguiera ilusionando.

—Mejor, amiga… mejor. Ahora dime… ¿qué color es mejor?

—¿Por qué compraste el mismo vestido en tres colores diferentes?

—Porque los tres me gustaban, y como estaba indecisa y no tenía una opinión imparcial, me los traje todos para que me ayudes a decidir.

—Bueno, pues… los tres están magníficos, pero... ¿el verde no es color favorito de Jasper?

—Sí, por eso me lo traje también… bueno, el verde será. ¿A qué hora sales del trabajo? Por cierto, ¿cómo te fue?

—Bien, tengo bastante trabajo que hacer, el Departamento es un caos, pero voy a solucionarlo todo, ya verás.

—¿Y, Edward?

—Igual de idiota, como siempre, se las está dando de seductor. —Sin embargo, Caroline estaba muy concentrada en sus vestidos como para prestarle atención. Jasper era la única razón por la que el tema de Edward pasaba a segundo plano. Espero que todo esto sea verdad y no sufras otra vez… Tengo que comunicarme con Jasper…

Luego de almorzar y planear la decoración del departamento de Jasper, regresó al trabajo. Quedó de encontrarse con Caroline en una mueblería del Centro luego que saliera del trabajo.

Una vez en la sala de juntas comenzó de nuevo con la faena junto con los trabajadores. A las tres de la tarde, Edward la mandó a llamar, quería presentarle a una ejecutiva de la empresa y, sin muchas ganas, se dirigió hasta Presidencia.

Al llegar, Carmen le informó que estaba ocupado, que esperara un poco. Unos minutos después vio a una chica salir, su nombre era Bree, trabajaba como secretaria en el Departamento de Ventas, ya habían sido presentadas y Bella era buena recordando el nombre de sus empleados. La chica salió agitada, un tanto despeinada y arreglando su falda, sus mejillas rojas y su maquillaje corrido demostraban claramente lo que había pasado adentro.

Bella no supo por qué esto la hizo molestar, una ira que no comprendía surgía desde el fondo de su ser. La chica, al verla, se sintió evidentemente apenada y, con la cabeza baja, le dijo que Edward la esperaba.

¿Será que estaban…? ¡Es una estúpida! Contrólate Bella, no caigas en provocaciones.

Cuando entró, Edward estaba en el baño; al salir, la encontró sentada frente a su escritorio, y sonrió con malicia, como era de costumbre.

—Señorita Swan, que placer verla otra vez. ¿Cómo estuvo su almuerzo?

—Hable rápido señor Cullen, estoy trabajando.

—¿Está de mal humor? Bueno, por si le interesa saber, el mío estuvo exquisito, comí tanto que estoy algo agotado. —Bella sabía que sus palabras tenían un doble sentido.

—¿Me llamó para eso?

—No, la llamé para presentarle a una de las ejecutivas de la empresa. No tuve tiempo de hacerlo esta mañana, aparte de eso, ya envié a su oficina las llaves electrónicas, las firmas de los bancos y un teléfono para uso exclusivo de los asuntos de la empresa. En cuanto a su oficina, Carmen tiene el número de un decorador bastante bueno.

—Gracias, pero de decorar mi oficina me encargo yo. ¿Dónde está la ejecutiva? Tengo bastante trabajo que hacer. —En ese momento la puerta se abrió, y una mujer castaña, con un vestido rojo bastante corto, muy pagada de sí misma, entró.

Literalmente se arrojó a los brazos de Edward, ignorándola completamente. Bella sentía cómo se hundía en la silla de la rabia tan extraña que sentía al ver tantos arrumacos.

¡Esto es el colmo! ¿Y, esta quién es? ¿Por qué lo besa y lo agarra de esa manera? ¿Y esas risitas qué?

Como ya no soportaba la escena, aclaró su garganta para recordarles que ella estaba ahí, y Edward volteó a verla con una sonrisa cínica.

—Discúlpenos, señorita Swan. Por un momento olvidé que usted estaba aquí. —Esas palabras hicieron que Bella estallara por dentro de la ira—. Le presento a la señorita Tanya Roberts, ella se encarga de las relaciones sociales y publicitarias de la empresa. Tanya, ella es Isabella Swan, la nueva jefa del Departamento de Ventas. —Tanya alzó su ceja y la veía de arriba hacia abajo, como haciéndole un escáner.

¿Tanya? Qué feo nombre. ¿Y, por qué me mira así?

Por educación, le ofreció su mano. —Mucho gusto, señorita.

Con una sonrisa, evidentemente hipócrita y forzada, Tanya correspondió. —Igualmente, señorita… —Vio a Edward buscando recordar el apellido.

—Swan, querida… Isabella Swan.

—Igualmente, señorita Swan, bienvenida a la empresa.

Bella bajó la mirada hasta donde se encontraba la mano de Edward que estaba aferrada a la cintura de la fulana.

—Bien, si no es más, me retiro, tengo trabajo que hacer. —¡Es un idiota, un idiota! Primero me restriega en la cara que se acaba de acostar con la estúpida secretaria, y ahora me desfila a esa… ¡Zorra!

Decidió concentrarse en el trabajo y tratar de olvidar lo que pasó. En un instante que aprovechó para tomar agua, le preguntó a Rita por la secretaria que vio salir de la oficina de Edward.

—¿Por qué me pregunta por ella, señorita? —Ya sabía por dónde venía…

—Por nada en especial. —¡Porque es una estúpida!—. Es solo que la vi salir de la oficina de Presidencia un tanto… digamos que… en una forma un tanto inadecuada. —Rita bajó la mirada fingiendo leer unos documentos—. Rita, respóndame. ¿Usted sabe algo?

—Señorita, no quiero pasar como chismosa, pero todos sabemos que ella… ella es…

—¿Qué? Dígame qué.

—Se le facilita al señor Cullen.

¡Claro que lo hace! Es otra zorra más…

—¿A qué se refiere? Hable claro.

—Bueno… ella es su espía, transporta información para el señor Cullen.

Claro, ella se acuesta con él mientras le da información… es… ¡Ugh!

::&::

A las cuatro y media se estacionaba detrás del auto de Caroline, seguía de pésimo humor, y se reflejaba en su rostro.

—¿Qué te pasó? ¿Por qué traes esa cara?

—Nada, luego te cuento, dediquémonos a remodelar el apartamento, que no tenemos mucho tiempo.

Una hora después salían con los muebles necesarios para la remodelación.

—¿Fuiste al departamento a verificar que todo quedara como te dije?

—Sí, ya compré también las pinturas que me dijiste, y te traje ropa para que no ensucies esa que traes puesta.

A la media noche, ambas agotadas y llenas de pintura, miraban con orgullo la obra terminada.

—¡Muchas gracias, Bella! A Jasper le encantará, estoy segura. Todo te quedó perfecto, los cuadros, los muebles, la combinación de colores… ¡Todo! Creo que te equivocaste de profesión, si tu padre viera esto, estoy segura de que se arrepentiría de haberte obligado a estudiar otra cosa.

En efecto, el departamento estaba perfecto… Bella imprimió toda su ira en aquel trabajo; sin embargo, todavía guardaba en su mente la mano de Edward aferrada a la cintura de aquella fulana…


Nenas espero hayan disfrutado el capítulo...

¿Me dejan Reviews? No lo hagan por mí, háganlo por Edward...Que es muy buen jefe con las secretarias...

De nuevo gracias a todas por su apoyo, reviews, y followers...

**Besitos de colores para todas**

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