Capitulo dedicado a: Payne B, Samira Vongola, AomeAzakura, perita182000 y Kabaguzjone.
Gracias por sus comentarios

XI: Al punto de la mordida.

Hikaru:

Cuando estaba a punto de hacer del tal Housen de la naturaleza, abono para la misma…una mano fría sostenía mi tobillo. Retire el pelo que se me había colado a la cara y no me permitía ver quien había osado a detener mi gloriosa patada mortal.

Entonces me encontré con la "persona" más molestosa de la academia, mi "compañero". Como siempre-o como lo he visto estos tres días que llevo aquí- estaba con el cuello de la camiseta manga larga blanca sin abotonar, la corbata floja y la chaqueta abierta, sin abotonar. Su pelo platinado brillaba aún más con la luna como única fuente de luz natural y la briza nocturna hacía que su pelo se revolviera aún más. Sus ojos lilas me contemplaban molestos, frunciendo el ceño se le hacía unas cuantas arruguitas en el medio de las cejas.

— ¡Zero, suelta!-grité furiosa, el me miro con disgusto.

Seguro pensará: "¿A quién crees que le estas gritando?".

— ¿Planeabas matarlo y que yo me encargara de los cargos?-me pregunto ignorando al vampiro detrás de él.

Housen desvió la vista de mis nalgas «maldito depravado sexual, cuando te agarre te corto el pene» hacia donde Zero sostenía mi pierna y notó que estaba haciendo fuerza. Su cara fue como un poema al notar las cuchillas que salían de las suelas de mis zapatos.

Soy una cazadora que pelea más cuerpo a cuerpo, aunque las armas de fuego se me dan bien, prefiero escuchar cómo se quiebran los huesos.
Me encanta el sonido que hacen los huesos al salirse de lugar y quebrarse.
Sí crearan una orquesta que se dedicara a recrear los sonidos de los huesos quebrándose y que su nombre sería "Tu dolor me fascina", compraría las boletas más caras.

— Tienes una forma muy peculiar de exterminar-una leve sonrisita se le escapó de los labios y aleje mi pierna de él, porque eso significaba que nada bueno vendría. No fue hasta que vi el suelo rocoso que me percate que mi parte superior descansaba en su espalda y lo otro en su parte delantera. Empecé a patalear.

Tengo que practicar un poco más mis reflejos frontales, me atacan más fácil del frente que de atrás.

No importaba que hiciera, me tenía bien agarrada de las rodillas y tampoco le podía hacer daño con mis armas porque «desgraciadamente» era mi compañero.

Dejé de moverme como lombriz electrocutada y resignada le grite al jodido chupa cabras:

— ¡Housen, usted y yo no hemos terminado!- golpeaba la espalda de Zero en lo que el mismo empezaba a caminar y alejarme del vampiro, entre gritos claro está.

El pelo verde sonrió con diversión-aunque levemente asustado por cómo me libere de sus ramitas- y en cuestión de segundos desapareció de mi campo de vista.

Los vampiros no son magos…no, son criaturas del diablo que les gusta jugar con la mente humana como forma de entretenimiento con el fin de obtener alimento.

En el camino a no sé dónde, ya que no conocía tanto los alrededores y Zero decidió irse por el camino más rocoso y lleno de árboles. De vez en cuando lo golpeaba en la parte baja de la espalda-no con mucha fuerza, pero si la suficiente como para que se enojara- por lo que el chocaba "accidentalmente" contra un árbol haciendo que me pegara en la cabeza.

Gracias al ángulo en el que estaba, a veces me sentí tentada a apretarle el trasero que se le movía por su manera tan recta de caminar.

Era como sube una nalga, baja la otra.

Vaya que te gusta verle el trasero a tu compañero, ¿esto tiene que ver con tus intereses pasados?

¿Qué intereses pasados ni que nada? Todas las mujeres miramos el trasero bien formado de los hombres, así que shhh Hikaru pervertida.

— De acuerdo, ya llegamos-informo Zero a lo que sospeché abría la puerta de una habitación.

Dio cuatro pasos y no sabía de quien era la habitación.

Piso de madera, techo blanco y una repisa llena de libros-me subí un poco y logre ver lo que él tenía al frente. Un gran ventanal de cortinas blancas y negras, una cama para una sola persona -sin embargo bastante amplia para dos- y una mesita de noche en la que descansaba Bloody Rose, el arma anti-vampiro de Zero.

— Esta no es mi habitación-dije media mareada porque en verdad toda la sangre se me había ido literalmente a la cabeza.

Después de que hablé, sentí como apretaba el agarre en torno a mis rodillas y me tiraba a lo que supuse una cama-la suavidad en mi espalda y unas cuantas almohadas que rebotaron me lo confirmaron.

— Claro que no retrasada-contestó y yo me senté recuperando un poco la visión puesto que me había mareado y como que las cosas se salieron de sitio en mi vista.

Casi pego un grito digno de una profesional con título y licenciatura en gritos agudos cuando se empezó a desvestir frente a mí.

La Hikaru pervertida se quitó el chaleco de contención y empezó a darle vueltas en el aire mientras trataba de silbar, cosa que no sabía.

Mis ojos empezaron a darle una pequeña revisión a su torso desnudo, la clavícula marcada, los pectorales trabajados, abdominales marcados con sus divisiones que eran como para accidente automovilístico, la "V" de su pelvis sobresalía gracias a que sus pantalones estaban flojos.

Se me olvido respirar por un momento y sentí como si las bragas se me iban a bajar solas.

¡Pero no, contrólate fuego uterino! ¡No soy un animal en época de apareamiento! O por lo menos ahora no debería de estar así.

Invoque mi lado budista, por lo que la Hikaru religiosa había amarrado con cadenas de titanio a la Hikaru pervertida controlando mi fuero y fuego interno…Si es que alguien entendería a lo que me refiero.

— ¿Entonces qué hago aquí? Nos vemos-logré decir sin titubear.

La Hikaru religiosa movió su collar budista y se sentó en el suelo con su manto tranquila.

Había ganado esta tentación o eso creía.

Nuevamente me encontraba mirando el techo blanco de la habitación. La mano derecha de Zero de hizo presente en mi vista y agarro mi muñeca izquierda manteniéndola firme en la cama. Levante mi mano derecha para empujarlo pero fue más rápido y también la llevo a la parte trasera de mi cabeza, junto ambas muñecas y las sostuvo con una mano.

Lo mire confundida, consternada, avergonzada y sobre todo enojada. Pero él en cambio me miro divertido, sus labios se curvaron un poco y trague de manera sonora.

Sus ojos se desviaron a mi cuello y pensé lo peor.

— No te vas, dormirás conmigo devoradora de croquetas.

Me empecé a reír como una loca producto de mi nerviosismo.

— No, no, no. No me voy a acostar contigo, quiero estar pura y virgen para la persona que ame, no lo haré con pervertido y depravado sexual como tú. Por muy bello y condenadamente atractivo que seas, es un rotundo NO-dije retorciéndome como una lombriz debajo de él.

— ¿De qué diablos estás hablando?-pregunto juntando las cejas y soltando mis manos y sentándose a mi lado, yo le seguí con mi cabeza— Te quedaras a dormir aquí, conmigo en la habitación, tú en el sofá y yo en la cama. No quiero que vayas detrás de Housen.

Yo me puse roja de la vergüenza.

— Me hiciste malinterpretar todo, pensé que me ibas a violar.

— Tu malinterpretaste porque querías, yo no te provoque. Ahora, si quieres hacerlo…Eso ya es otro tema bastante caliente-mi mandíbula se desencajo y él se levantó con una sonrisa divertida en el rostro.

— ¡Largo!-le lance dos almohadas totalmente sonrojada. Yo solía ser "la provocadora", no "la provocada".

Él se retiró a lo que supuse era el baño y me levante totalmente molesta, tome el cubre camas y lo tire a su sofá en el que me acosté y tape hasta el cuello.

— Para llevar poco tiempo conociéndonos, ya sabes cómo podría actuar…Te detesto-susurre lo último antes de caer en un mundo lleno de oscuridad.

No siempre Morfeo te acoge una forma acogedora.
Las pesadillas se habían vuelto mi forma de soñar hace ya mucho tiempo.

***

Zero:

Maldita sea-molesto abrí la última reserva de tabletas que tenía y me las comí de un solo bocado. Unas diez de ellas y fueron como nada.

Corrí hacia el espejo y me apoye del lavamanos, mi reflejo me revelo lo alterado que estaba.

Despeinado, mi piel aún más pálida y mis ojos brillando en un demasiado inusual tono rojo.

La garganta me quemaba y antes de que me percatara de a donde me dirigían mis piernas, me encontraba frente al sofá en donde descansaba la devoradora de croquetas.

Me apoye del espaldar del sofá y acerque mi rostro de a poco a su cuello.

¡Maldita sea, para ya!

Me exigía, pero mis instintos me tenían dominado. Su corazón latente, las venas que ahora podía ver con suma claridad como si fueran de luces por sobre su piel. Me pase la lengua por los labios resecos y acerque aún más mi cara a su cuello.

¿Se puede saber que estas tratando de hacer Zero?

Su voz me fue irreconocible, me levante de nuevo y sin pensarlo me gire y la mordí.

Sabía que no podrías resistirte a mí, Zero.

Yuuki.

***
Hola! Chicos y chicas, gracias por comentar mi historia.
Sigan así y las actualizaciones serán más rápidas, digamos que sus comentarios me dan energías y creatividad.