CAPITULO 10: MI DECISIÓN ESTÁ TOMADA
Residencia Urameshi, 13:15 p.m.
Narrador P.O.V
Después de que Kagome terminara nadie hizo más preguntas, ahora todos sabían el porqué de la actitud de la azabache y no la presionaban. Un ambiente muy tenso los envolvía hasta que uno de ellos decidió romperlo
—¿Ahora qué va a pasar? —preguntó Botan intentando desviar la tensión
—Tenemos que averiguar todo lo que podamos sobre Leviatán—contestó Hiei como si fuera lo más obvio
—¿Estás segura que podemos confiar en tu amigo? —le preguntó Yusuke a la pelinegra que se había mantenido en silencio—quiero decir, puede que esté siendo manipulado de alguna manera—comentó mientras veía la tristeza en los ojos de Kagome
—Él no está siendo manipulado—aseguró—tengo pruebas de eso—agregó abriendo el tubo y revelando una espada de aspecto antiguo
—¿Qué es eso? —preguntó intrigado Kurama
—Esta es Colmillo de Acero o Tessaiga, es la espada destructora del mundo humano y es capaz de asesinar a 1000 espíritus de un solo movimiento—aseguró la pelinegra mientras la desenvainaba dejando ver una espada vieja y oxidada
—¿Estás segura? no lo parece—comentó Yusuke mientras una gotita estilo anime bajaba por su nuca
—¿Si la espada es tan poderosa como es que la tienes tú? —le preguntó dudoso Kuwabara
—Sí, ¿y cómo es que Leviatán le permitió que te la entregara? —le apoyó Yusuke
—Inuyasha me la entregó, dijo que no podría usarla para herirme. Además, Leviatán no puede utilizarla, la condición se lo impide—les aseguró la pelinegra acomodando la vaina en sus piernas y sosteniendo en alto la espada
—¿Qué condición? —preguntó Botan interesada
—Colmillo de Acero no puede ser tocada por cualquier ser, solo puede ser tocada por aquellos que tengan el deseo de proteger a otros, quienes carezcan de este deseo serán repelidos por un campo de fuerza, además de que no podrán ver la espada transformada—les explicó mientras todos querían ver la espada
—¿Se transforma? —preguntó interesado Kuwabara
—Colmillo de Acero puede transformarse en una gran espada capaz de absorber ataque de sus enemigos y tomarlos para sí misma, tal como el Meidou Zangetsuha o el Aluvión de Dimanatinas—les explicó la pelinegra seriamente
—¿Qué hay de las otras espadas? —le preguntó Kurama igual de serio, aunque se le notaba la preocupación en los ojos
—Colmillo Sagrado o Tenseiga es la espada hermana de Colmillo de Acero, es la destructora del mundo de los espíritus, capaz de resucitar a 1000 humanos de un solo movimiento. Por lo que Sesshomaru me explicó la espada permite ver al usuario a los sirvientes del otro mundo y asesinarlos para evitar que se lleven las almas, pero funciona una vez por persona y para poseerla se debe sentir compasión por otros, quienes no sientan ni un poco no deberían poder usarla—les explicó mientras todos la escuchaban atentamente
—¿Deberían? —le preguntó dudoso Yusuke
—Sesshomaru en un principio aseguraba no sentir ningún tipo de compasión, además de que consideraba a Colmillo Sagrado indigna de él puesto que esa espada no puede matar a los vivos, ni siquiera puede herirlos. Solo la utilizo en contadas ocasiones, por eso no estoy tan segura de que tenga alguna protección, aunque lo más seguro es que no la tenga—le respondió tranquilamente
—¿Hay otra espada? —preguntó Hiei
—Bakusaiga o Colmillo Explosivo, era una espada que estaba oculta en el cuerpo de Sesshomaru y no podría usarla sino hasta que superara su obsesión por Tessaiga, es la espada más fuerte y destructiva de todas las que tuvo Sesshomaru y tiene la habilidad de destruir toda sustancia orgánica que ataque, impidiendo la regeneración de la misma. Desconozco si esta tiene una protección puesto que nadie había sido tan fuerte o tan tonto como para querer quitársela a Sesshomaru o siquiera intentarlo—les explicó la pelinegra cruzándose de piernas mientras el resto analizaba la información obtenida
—¿Alguna otra cosa que quieras comentarnos? —le preguntó Yusuke exhausto
—Quería pedirte que me llevaras con la maestra Genkai, quiero que me entrene—le pidió la pelinegra con una expresión seria mientras que todos en la habitación la voltearon a ver sorprendidos
—Dijiste que no querías ser una detective del Mundo Espiritual—le recordó Keiko
—Lo sé, y no esta en mis planes serlo, pero Leviatán no se detendrá y no voy a quedarme de brazos cruzados viendo como usan a mis amigos y atacan a mi familia—le aclaró la azabache sin dejar de mirar a los ojos de su prima
—Eso es lo que Leviatán quiere, le estas permitiendo que juegue contigo—le explicó Kurama queriendo que ella desistiera
—Me está provocando, no voy a fingir que no sé nada, ahora usa a Inuyasha, mañana podría atacar a mis tíos o a mi madre, no puedo no hacer nada—se defendió la pelinegra igual de neutral
—¿Es eso o solo quieres vengarte por lo del tal "Sesshomaru"? —le preguntó Hiei directamente
—Estás herida y es comprensible pero no estás considerando las cosas—Kurama no estaba feliz con su decisión y no estaba dispuesto a permitir que ella cargara con el peso de una venganza
—Ya perdí a mis amigos y a Sesshomaru, no voy a perder a un miembro de mi familia—se defendió la joven de ojos café mientras el resto la miraba con pena
—Admite que quieres vengarte—le presionó Hiei
—¿Y si así fuera el caso? Leviatán me quitó al amor de mi vida, si ustedes estuvieran en mi lugar ¿no querrían vengarse? —les preguntó mientras ellos bajaban la mirada
—Kagome...—empezó Kurama, pero Yusuke lo interrumpió
—Cuando la maestra Genkai murió todos quisimos venganza y la mayoría no compartió tanto con ella como Kagome lo hizo con Sesshomaru, es algo hipócrita el recriminarle por sentirse así—le apoyó Yusuke mientras miraba al resto
—Es diferente Yusuke, nosotros sabemos lo que es tomar una vida—le reprendió Hiei sintiéndose frustrado
—Yo también lo sé, he tomado cientos de vidas de youkais, no me creas tan inocente—le respondió la pelinegra sintiéndose igual de frustrada, aunque no lo demostraba—sé que lo parezco, pero no soy una niña pequeña, sé que es estar al borde de la muerte, sé lo que es tomar una vida, aunque sea en defensa propia, sé lo que es el dolor—la pelinegra estaba cansada de ser considerada débil
—¿Por qué no nos calmamos todos? —les sugirió Yusuke algo incómodo por las miradas que Hiei le enviaba a Kagome, aunque por dentro estaba sorprendido ya que no había muchas personas que le sostuvieran la mirada a su amigo, y menos de la forma tan desafiante en que lo hacia Kagome, pero antes de que alguien pudiera hacer algo más un ruido en la ventana los alertó y al fijar la vista en ese punto de la habitación se sorprendieron, ahí estaba parado Inuyasha con su traje rojo de rata de fuego
—Inuyasha—susurró Kagome con verdadero sentimiento en la mirada mientras corría a abrirle la puerta, siendo recibida por un gran abrazo
—Perdóname Kagome—se disculpó el peliplateado
—¿Por qué? —preguntó la azabache confundida
—Anoche creí que había eludido a Leviatán, pero ahora sé que quería que te dijera lo de Sesshomaru, Kagome él quiere enfrentarse a ti a cualquier costo y yo como tonto caí en su trampa—le explicó el oji-dorado mientras miraba al resto del grupo en la habitación y al percatarse que Hiei y Kurama lo miraban de muy mala manera decidió separarse de Kagome lentamente, pero ella envolvió sus brazos en su cintura para que no se separara de ella
—No importa, me alegra que volvieras a ser tú, Inuyasha—le dijo mientras cerraba los ojos para recordar los viejos tiempos y una suave sonrisa aparecía en su rostro
—Kagome ¿tienes contigo a Colmillo de Acero? —le preguntó mientras se separaban lentamente
—Si, ¿por qué lo preguntas? —cuestionó la pelinegra alegremente
—Solo confirmaba, me siento extraño al no tenerla conmigo—aseguró el peliplateado mirando en otra dirección
—Es cierto, no puedes alejarte de Colmillo, tu sangre de demonio ¿cómo es que...—la pelinegra estaba sorprendida detallando más a Inuyasha y notando otra cosa diferente en él—el collar de subyugación desapareció—señaló tocando con su mano el lugar donde debería estar el collar en el peliplateado mientras este sonreía arrogantemente
—Si, por fin soy libre de esa cosa, pero para serte honesto es extraño—le respondió mientras de su traje rojo sacaba el collar—si lo pones en mi cuello no podré quitármelo—le aseguró mientras se lo entregaba
—¿Por qué me lo das? siempre odiaste que lo usara contigo—le preguntó extrañada la pelinegra
—Leviatán me consiguió a Colmillo, pero recuerdo que le pedí a Shippo ser enterrado con ella, igual que hicimos con mi hermano, eso quiere decir que fue a nuestras tumbas y tomó las espadas—le explicó mientras Kagome veía espantada a Inuyasha—¿qué te ocurre? —le preguntó confundido
—¿Te-tenías el traje de rata de fuego c-cuando moriste? —le preguntó mientras señalaba la ropa del hanyou
—Pues sí, pero cuando fui a buscar el collar vi que mi cadáver aun lo tenía puesto, por lo que busqué una réplica que ponerme—le relató mientras la chica suspiraba completamente aliviada—tonta, ¿acaso creíste que iba a usar la ropa de un muerto? qué asco—le respondió cruzándose de brazos
—¿Cómo encontraste mi casa? —le preguntó Yusuke impaciente mirando al peliplateado
—Seguí el rastro de Kagome—respondió simplemente mirando el techo
—Supongo que no estas aquí por solo una visita ¿verdad? —le preguntó Hiei mirándolo fijamente
—Es verdad, no solo vine para ver a Kagome, quiero que me pongas el collar de subyugación nuevamente—le dijo directamente a la chica mientras ella lo miraba con dudas
—¿Por qué quieres eso? —le preguntó la pelinegra
—Tonta, no creerás que voy a permitir que ese sujeto me use en tu contra ¿o sí? —le respondió con una sonrisa arrogante—si ese sujeto quiere manipularme voy a encargarme de ponerle todas las trabas posibles y ese tonto collar es una de las mejores opciones—le contestó mientras Kagome sonreía levemente haciendo que el resto notara el brillo especial en sus ojos al ver al hanyou, brillo inexistente hacía unos momentos
—Está bien—accedió la pelinegra mientras le colocaba el collar—perdóname Inuyasha—se disculpó mientras se alejaba unos pasos
—¿Eh? ¿qué quieres decir? —le preguntó confundido el peliplateado
—Por esto, ABAJO—pronunció la pelinegra el conjuro mientras todos observaban al hibrido caer fuertemente de cara al suelo
—¿KAGOME, POR QUE DEMONIOS HICISTE ESO? —le preguntó el oji-ámbar molesto
—Es que tenía que probar que funcionara—le respondió mientras levantaba a Colmillo—supongo que tendrás que conservarla—le dijo mientras le pasaba la espada
—Fhe! prefiero ceder a mi sangre de demonio a que ese sujeto intente tocar la espada de mi padre—le respondió negándose a tomarla
—Recuerda a Setsuna no Takemaru, él pudo empuñar a Sounga usando el brazo que le cortaste a Sesshomaru—le recordó haciendo que todos los humanos miraran con pánico al hibrido mientras que Kagome parecía tranquila, como si estuviera hablando del clima
—Mi hermano se lo buscó por intentar matarnos, de todas formas, no voy a tomar la espada—se rehusó nuevamente
—En el castillo de Kaguya, cuando estábamos en el cuerpo de Naraku, cuando colmillo se rompió la primera vez... ¿debo seguir enumerando las ocasiones en las que tu sangre de demonio hacía que te volvieras incontrolable? —le preguntó mientras lo miraba divertida e Inuyasha se sonrojaba
—Aun así, no llevare la tonta espada, pero debes mantenerte lejos de Leviatán, deberías volver a Tokio o algo así—le comentó mientras miraba a otra dirección
—No lo creo, así como acabamos con Naraku, acabaremos con Leviatán. Pero esta vez no seré la dama en peligro—le aseguró la azabache recuperando su semblante serio
—Sigues siendo igual de terca—mencionó Inuyasha con nostalgia mientras se dirigía a la ventana—voy a intentar conseguirte una lista con los nombres de los resucitados, hay algunos que no querían regresar, pero él los trajo igual, intentare que ellos se me unan—le aseguró mientras saltaba y se perdía en la lejanía
—¿Crees que esté bien confiar en él? —le preguntó Yusuke mientras miraba a Kagome, ella solo mantenía la vista en la ventana y la espada en sus manos
—Sí, Inuyasha nunca me ha defraudado. ¿Entonces me ayudarán? —les preguntó mirando a Yusuke
—Absolutamente—aseguró Yusuke mientras Hiei y Kurama fruncían el ceño—¿cuándo quieres ir a hablar con la maestra Genkai? —le preguntó el pelinegro mientras se sentaba en el sillón
—Mañana, hoy quiero hablar con mi madre y decirle que me quedare más tiempo en Sarayashiki, no me iré hasta ver muerto a Leviatán—aseguró la miko mientras miraba al resto
—Deberíamos hablar con el príncipe Koenma, apuesto a que él te apoyará con los registros del Renkai—sugirió una peliceleste muy entusiasmada
—¿Eso está bien? digo, que una mortal vea esas cosas ¿es correcto? —preguntó dudosa Keiko
—Por supuesto, después de todo, Yusuke es el detective espiritual, no tiene nada de malo. Además, Leviatán amenaza al mundo, el príncipe Koenma nos apoyará—aseguró la oji-violeta
—Gracias—la azabache abrazó a Yusuke y Botan—de verdad, gracias por apoyarme—les susurró dulcemente mientras Kuwabara miraba divertido la escena
—Yo también te apoyo—aseguró el pelinaranja mientras la pelinegra sonreía y le daba un beso en la mejilla haciendo que Kuwabara estuviera en las nubes solo para ser bajado bruscamente al notar las miradas asesinas de Kurama y Hiei
—¿Por qué el tonto de Kuwabara recibe un beso y yo un abrazo? —preguntó Yusuke molesto
—Porque nos cuidaba anoche—respondió la pelinegra haciendo que todos miraran a Kuwabara
—Eso me recuerda... ¿dónde estabas cuando ese sujeto se llevó a Kagome? —preguntó Kurama acercándose peligrosamente a su amigo pelinaranja
—Pues...—comenzó Kuwabara
FLASH BACK
Kuwabara estaba sentado en una reposera en la azotea de la casa en frente a la de Keiko, ya era media noche cuando escuchó un ruido a sus espaldas y al voltear se encontró un gatito blanco de manchas negras en sus patas, estas daban la apariencia de que traía botas. De repente sintió un gran escalofrío recorrerle la espalda y al voltear un puño se estampó fuertemente en su cara haciendo que quedara inconsciente
FIN FLASH BACK
—...Y eso fue lo que pasó—terminó Kuwabara mientras una gota caía por la nuca de todos
—¿Te noquearon de un solo golpe? —preguntó Yusuke indignado
—¿No que eras el más rudo de toda la Secundaria Sarayashiki? —preguntó igual de indignada Botan mientras colocaba sus manos en las caderas en señal de molestia
—¿No que muy fuerte? —Hiei también lo acorralaba molesto
—Ya déjenlo en paz, seguramente fue uno de los ayudantes de Leviatán—aseguró Keiko mientras Kurama se acercaba a Kagome
—Pudo ser Inuyasha—sugirió Botan mientras Kagome la miraba con duda
—Inuyasha nunca haría eso, es muy impulsivo como para hacer un ataque sorpresa, supongo que se habría mostrado como con Hiei—aseguró Kagome mientras sonreía levemente a Kurama quien solo pudo suavizar su mirada con ella, era simplemente increíble como podía parecer tan dulce e inocente cuando hacia menos de 15 minutos había estado hablando de matar a alguien
—Aun así, debió estar alerta—argumentó Hiei no muy contento por la cercanía de la pelinegra con el zorro
—¿Estás bien? —le preguntó Kurama notando por primera vez las ojeras en el rostro de la pelinegra
—Sí, es solo que no dormí casi nada—le respondió la sacerdotisa mientras se frotaba los ojos
—¿Esa pesadilla otra vez? —preguntó el oji-verde preocupado
—Sí, pero esta vez fue diferente, se sintió más corta—le respondió mientras Kurama le tocaba la mejilla y ella cerraba los ojos recargando su cabeza en la mano del pelirrojo
—Deberías ir a dormir—le sugirió Hiei acercándose a ella
—Buena idea, te llevo a la casa de tus tíos—se ofreció Kurama mientras la tomaba de la mano y la llevaba a la salida dejando a un furioso Hiei y a una confundida Keiko en la casa de Yusuke
—Mejor ve con ellos antes de que Kurama la rapte o algo—le sugirió Botan mientras Keiko asentía y seguía a la pareja. Durante todo el camino nadie dijo nada, cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos, tanto que ninguno se dio cuenta del tiempo transcurrido sino hasta que estuvieron en la puerta del restaurante de la familia de Keiko
Residencia Yukimura, 15:45 p.m.
Kagome P.O.V
Kurama y Keiko estuvieron callados todo el camino, yo igual, pero me sorprende de esos dos ¿estarán molestos porque quiero entrenar con la maestra Genkai?
—Es mejor que me vaya—escuché murmurar a Kurama
—Nos vemos, hay cosas que debo hacer—respondí entrando rápidamente, quiero hablar con mi madre y hacer ciertas cosas, preparar lo necesario para mañana y los días que vendrán después
Habitación de Keiko
Al entrar vi que mis tíos no estaban, quizá salieron a pasear. Sin tomarle mucha importancia decidí tomar el teléfono y marcar el número del templo
—Residencia Higurashi-escuché la voz de mi mamá al otro lado
—Mamá...es Kagome—le dije mientras miraba a la nada
—Kagome, que alegría escucharte ¿cómo la estás pasando mi amor? —me preguntó ella dulcemente
—Algo mal—le respondí casi sin ánimos
—¿Sucedió algo? ¿te arrepentiste de ir?—me preguntó preocupada, odiaba preocupar a mi madre
—Me encontré con Inuyasha—escuché como ella jadeo de sorpresa—mamá...él me dijo lo que le pasó a Sesshomaru—le digo mientras cierro mi mano izquierda en un puño, lo hago con tanta fuerza que mis nudillos palidecen al extremo
—¿Qué sucedió? —me pregunta con algo de temor
—Murió...lo asesinaron hace más de 400 años—le respondo apoyando mi cabeza en la pared cercana a la ventana, mi voz no tembló, tampoco hay lágrimas en mis ojos, pero aun siento dolor, dolor e ira
—Kagome...cuanto lo siento ¿cómo estás? —su voz sí tiembla, está aguantando las ganas de llorar
—Como si esto fuera un sueño...no parece real, pero lo raro es que no hay lágrimas, tampoco depresión, solo dolor e impotencia—le explico mientras escucho un gran suspiro
—¿Cuándo te enteraste?—me pregunta suavemente
—Anoche...mamá, hay algo que tengo que decirte—pensé en cómo decirle lo siguiente—hay alguien llamado Leviatán, él sabe que soy una sacerdotisa, no sé lo que quiere conmigo, pero está amenazando a los tíos. Aquí hay una mujer llamada Genkai, ella atiende un templo y quiero pedirle que me entrene...—ella me interrumpió
—¿Naoko y Hiedeo están bien? ¿y Keiko? —me preguntó muy preocupada y alterada
—Ellos están bien, de hecho, Keiko sabe que soy sacerdotisa y sobre la existencia de los youkais, ella conoce algunos también y ellos van a ayudarme a detener a Leviatán—escucho un suspiro de alivio que me hace sonreír—la maestra Genkai enseña artes marciales y quiero que me enseñe, de esa forma no correré tanto peligro en batalla—le comento esperando su respuesta
—¿Es necesario que pelees? —me pregunta tristemente
—Sé que quieres que lleve una vida normal, pero desde hace mucho deje de tener esa esperanza—reí sin gracia—después de todo, no se puede ser muy normal luego de viajar en el tiempo, amar a un youkai y haber sido la guardiana de una perla maldita—le respondí tranquilamente
—Lo sé, pero me cuesta saber que podría perderte—me confesó mientras ahogaba un sollozo—cada vez que saltabas al pozo me daba miedo de que no regresaras...pero cuando lo hacías sentía que el alma me volvía al cuerpo, no sabes cuantas noches pasé despierta pensando si estabas bien, si habías comido o si estabas feliz—me explicó llorando aún más haciendo que me sienta tan culpable
—Perdóname, pero te prometo que nunca me perderás, sin importar que pase siempre estaré contigo y los demás. Quería que supieras lo que pienso hacer y para que estés alerta, no sé qué planes tenga Leviatán, pero deben tener cuidado, si saben de los tíos también podrían saber de ustedes—le explico mientras ella se repone
—¿Qué es lo que debemos hacer?—me pregunta preocupada
—Mañana iré a ver a la maestra Genkai para pedirle que me entrene, después de eso voy a hacerme una pequeña escapada a Tokio y pondré unas protecciones en el templo, lo suficiente como para que nada les pase dentro, igualmente les pondré protecciones a ustedes. Si la maestra Genkai me acepta como alumna voy a esperar las dos semanas que me quedan de vacaciones poniendo algunas protecciones aquí también y en los tíos, después de eso tendremos que fingir que volví a casa, pero volveré aquí para iniciar el entrenamiento y esperar a que Leviatán aparezca—le expliqué mi plan mientras ella guardaba silencio
—¿Y qué pasaría si esa mujer se rehúsa a entrenarte?—me preguntó dudosa
—No lo creo, pero de ser ese el caso, entonces buscare la forma de aprender por otros medios, pero debo aprender a pelear para disminuir cualquier tipo de riesgo—le respondí mirando la calle por la ventana, Keiko y Kurama estaban hablando en la acera
—Está bien, ¿cómo está Inuyasha? —me pregunta desviando el tema
—Igual que siempre, terco, gritón, testarudo y tonto. Sigue siendo el Inuyasha que conocí, me atrevo a decir que un poco más maduro—le comento haciendo que ella ría suavemente
—Dile de mi parte que espero que te cuide—me pidió mientras yo no tenía corazón para decirle que ahora nos enfrentaríamos por culpa de Leviatán
—Mhpm...una cosa más, pase lo que pase, no le digas nada a los tíos, ellos no saben sobre mi o los amigos míos o los de Keiko, ellos creen que son humanos normales—le expliqué mientras observaba a Kurama marcharse y a Keiko entrar en la casa
—De acuerdo, te veré en unos días, cuídate y a tu prima, enséñale todo lo que tú sabes sobre los poderes espirituales—me pide confundiéndome
—¿A qué te refieres? —le pregunto extrañada
—A Keiko, estoy segura que ella necesitará ayuda para manejar sus poderes espirituales—me responde tranquilamente
—Mamá...Keiko no tiene poderes espirituales—le aseguro
—¿Estás segura? creí que como sus amigos eran youkais ella era una sacerdotisa igual que tú—me explicó apenada
—No, hace unos días se me presentó la oportunidad de averiguarlo y estoy completamente segura que ella no tiene poderes espirituales, pero conoce humanos que sí los tienen—le aseguro cerrando los ojos
—Oh...en ese caso te encargo que la cuides mucho ¿sí? —me pidió animadamente
—No te preocupes, te amo y nos veremos pronto—me despido colgando el teléfono, al voltear veo a Keiko mirándome fijamente
—¿Cómo lo tomó? —me preguntó sentándose en su cama
—Igual que cuando le expliqué lo del Sengoku, no está 100% de acuerdo, pero confía en que haré lo correcto—le respondí acostándome en la cama
—Deberías comer algo e intentar descansar, casi no dormiste nada—me sugirió mientras yo cerraba los ojos
—Eso no es importante ahora, lo mejor será empezar a preparar las cosas para poner las protecciones—le respondo levantándome de la cama
—¿Qué necesitas? —me preguntó levantándose ella también
—Papel, tinta y cinta adhesiva—le explico mientras ella busca lo que le pedí y yo me acomodaba en su escritorio. Ella me entrego las cosas e inmediatamente me puse a dibujar sellos que me había enseñado el monje Miroku en las hojas de papel
—¿Para qué es eso? —me preguntó viendo los símbolos que dibujaba
—Pergaminos, no son los mejores, pero servirán por ahora, cuando vaya al templo conseguiré de los que tiene el abuelo y traeré varios para poner una debida protección—le respondo mientras los extiendo en el escritorio para que la tinta se seque
—¿Te puedo ayudar en algo? —se ofreció tímidamente
—Claro, vamos a colocarlos en la casa, preferiblemente en lugares que no se vean. Los pondremos en la planta baja y en la planta alta—ella asintió estando de acuerdo, debíamos aprovechar que mis tíos estuvieran fuera para proteger la casa
—¿Llevan algún orden o algo? —me preguntó Keiko dudosa
—Estos van en las puertas delantera y trasera, estos van en las ventanas. Basta con que estén en la misma habitación, los debemos colocar donde no se vean o puedan ser quitados fácilmente—le expliqué mientras le entregaba algunos
—Bien—ella se fue a pegar los "pergaminos" que tenía con la cinta adhesiva
Fin del capítulo 10
Todo ya se puso en marcha. Como siempre, gracias por el apoyo que recibo, los adoro y no se pierdan el próximo capitulo "QUIERO QUE ME ENTRENE" que planeo subirlo en los siguiente días.
PD: Gracias a Jun Aoi por sus felicitaciones, la verdad es que estoy emocionada con esto de tener tiempo libre para escribir y actualizar sin la presión de no descuidar ninguna de mis tareas y mantener mis notas
