semanas sin actualizar ¬3¬ ojala les guste este capitulo, y muchas gracias por los rv

Quiebre

Camino a casa a paso apresurado, tratando de enlazar los acontecimientos para poder entender. Sabía que las palabras de Orihime no eran ciertas, pudo verlo en sus ojos, así como también pudo ver que no le diría lo que estaba pasando; comenzó a preguntarse si ella no confiaba en el, o si Ulquiorra la había amenazado. No sabía que pensar, solo sabía que tenía que descubrirlo.

Nunca habían discutido de esa manera, toda esa escena fue tan desagradable, y por supuesto, su novia se veía más afectada. Entonces Ichigo se hizo la pregunta que no quería hacerse…

¿Ella seguía siendo su novia, verdad?

"Digo que…tal vez…tal vez Ulquiorra me…gusta y que deberías alejarte de mí", recordó Ichigo.

No, eso no lo dijo en serio…yo sé que no; se dijo a sí mismo.

Cuando llego a casa, vio que Renji salía de la casa de Rukia, muy contento. Parecía que había dado un paso con Rukia. Su interior se removió, se sintió incomodo al darse cuenta de que Renji estuviera tratando de conseguir algo mas con Rukia…debía alegrarse, y se alegraba en verdad por ellos, pero…aun así, algo le molestaba de ese hecho.

Pensó en la mejor manera de enfrentar sus problemas con Orihime, y entonces su mente fue iluminada. Sabía como llegar a la cabeza de Orihime sin que ella supiera.

Su diario.

Eso era, solo debía ir a hurguetear en lo que ella escribía y resolvería el problema.

Una vez más, Ulquiorra le miraba fijamente, vigilándola.

Ya no le intimidaba, que peor podía pasarle. Estaba harta de estar encerrada, además de que Ulquiorra solo había dicho que venía a vigilarla, no a encarcelarla.

Aún no anochecía, y necesitaba desahogarse. Sin siquiera mirar a Ulquiorra, tomo su chaqueta y fue a la salida.

-¿Dónde crees que vas?-pregunto mecánicamente.

Orihime con valor siguió caminando, sabía que mientras su padrastro le considerara el objeto de su fijación, Ulquiorra no le pondría una mano encima, no para dañarla. Se volteo solo para responderle

-¿piensas encerrarme aquí? Iré por ahí, y no te preocupes, no iré a los brazos de Ichigo, ya no estamos juntos…gracias a ti- y salió del departamento. Ulquiorra esbozo una casi imperceptible sonrisa de suficiencia.

-vaya, vaya…que genio el de esa mujer…ni siquiera se arrugo al contestar…eres una mujer fuerte en el fondo ¿eh?...tal como tus padres-sonrió de nuevo, y se fue a un rincón, a esperar a que regresara.

Una vez más, miraba maravillada esa mansión abandonada. Se sentía especial en aquel lugar. El aspecto desgastado de las paredes, el efecto del sol al entrar por las aun cristalinas ventanas, solo opacadas por un poco de polvo, le relajaba en sobremanera…se sentía como en casa.

Era una mansión digna de una princesa, una que no cuidaba de su casa desde hacía años. Fue al lugar donde guardaba su diario, lo saco y comenzó a escribir. Estaba segura que tal vez no tendría muchas oportunidades de volver a escribir en el, así que escribió todo lo sucedido en el último tiempo. Desde su noviazgo con Ichigo…hasta lo de su padrastro.

Cuando lo devolvió a su lugar, derramo una pequeña lagrima, pensó que si no volvía, alguien lo encontraría y sabría algo de ella, sintió que su diario fuera quizá la única prueba de que ella alguna vez fue feliz. Lo dejo ahí, sintiendo como si una etapa muy importante se cerrara.

Fue al parque a dar una vuelta, por supuesto no iría a casa, no le apetecía, no aun.

Se sentó a ver a un grupo de muchachos jugando futbol, sin verlos en realidad.

-¿Orihime?-una voz la saco de su ensoñación, Tatsuki estaba detrás de ella, Orihime se alegro mucho de verle.

-¡Tatsuki-chan! Que gusto verte-dijo sonriente

-¿Qué haces por aquí tan sola? ¿Por qué no has ido a clases? Ichigo se ha visto muy amargado estos días- Orihime al escuchar el nombre de Ichigo, cambio la expresión de su rostro, Tatsuki lo noto- lo siento…y perdón pero…¿ha pasado algo entre ustedes?-pregunto Tatsuki.

Orihime solo bajo la mirada. Tatsuki había sido muy amable con ella, y sintió que no era justo mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad.

-Tatsuki-chan…has… ¿has sentido que la única manera de proteger a alguien es alejándote de esa persona?-dijo Orihime, casi sin pensar, pero necesitaba una persona con la cual hablar, quizá por última vez.

-pues…no, pero creo que puedo imaginar lo difícil que debe ser tomar una decisión así...sobre todo si esa persona a la que quieres proteger la quieres mucho-dijo Tatsuki intentando ver por dónde iba la conversación.

Estaba confirmado, ella se dio cuenta de que algo muy grave estaba pasando entre Ichigo y Orihime.

-si…justo así se siente…muy difícil-dijo con tristeza Orihime.

-¿te es difícil tomar la decisión?-pregunto inquisitivamente Tatsuki, mirando con ternura y comprensión, Orihime la miro sin sorprenderse en realidad, de cierta manera, esperaba que Tatsuki supiera lo que quería decir, ya que de una extraña manera, sentía que ella sería la única capaz de comprenderle un poco.

-sí, lo es…yo…yo quiero quedarme a su lado-dijo la castaña mirando al horizonte.

Pensó en Ichigo, ya que estaba atardeciendo, y el cielo se había puesto naranjo, como el cabello de su novio.

-la pregunta seria… ¿Por qué deberías alejarte de él?-pregunto Tatsuki, quería saber cual eran los fuertes motivos detrás de esa triste mirada de Orihime.

-es porque es lo correcto, es porque si me quedo a su lado arruinare su vida. Ichigo era un buen muchacho antes de conocerme, que tenía una buena vida también, no quiero que eso cambie-contesto Orihime

-no creo que pueda darte un consejo al respecto, ya que algo me dice que es un asunto muy complicado…perdóname- concluyó Tatsuki.

-no, está bien, solo quería que alguien me escuchara-dijo Orihime sonriéndole con esfuerzo.

-¿quieres que te acompañe a casa?-ofreció Tatsuki, al verla tan triste, no quería dejarla sola

-¡no!-grito Orihime, recordó a Ulquiorra, no era conveniente que ella le acompañara-pero…gracias, nos vemos pronto…adiós Tatsuki-chan-

Orihime comenzó a alejarse a un paso apresurado; Tatsuki miraba su espalda, su caminar denotaba su personalidad, y particularmente ese día, su estado de ánimo.

-¿en qué andas metido, Ichigo?-se pregunto Tatsuki

No tenía ganas de volver con sus compañeros de futbol, así que mejor fue a casa.

Era un secreto a voces, algo pasaba entre Ichigo y Orihime, algo muy malo. Apenas se miraban en clases, bueno, Orihime apenas miraba a Ichigo, ya que este miraba hacia ella, pero ella le ignoraba olímpicamente.

Salieron al patio durante el almuerzo, el grupo de amigos de Ichigo se dividió en dos, las chicas y los chicos.

Ichigo no quiso hablar, Azano viendo el estado de su amigo, conto una de sus anécdotas para que los demás se distrajeran, Ichigo le dio las gracias internamente por eso, no tenía ánimos para nada.

Pero esa misma tarde aclararía todo, por lo menos, sabría de qué iba todo eso.

Orihime por su parte, sonreía disimuladamente, ni Tatsuki ni Rukia se atrevieron a preguntar qué pasaba, así que solo hablaron tonterías. Procuraron al menos, darle un momento de relajo a Orihime, que tenía una cara horrenda.

Así paso el día. Hasta que las clases terminaron.

Tatsuki y Rukia procuraron animar a Orihime después de clases, pero no pudieron, ya que Ulquiorra parecía esperarle a la salida. El chico no dijo nada, solo la miro y comenzó a caminar. Orihime se disculpo y sine expresión de sorpresa ni da, siguió a Ulquiorra.

Tatsuki y Rukia se miraron extrañadas, ambas se dieron cuenta de que algo muy malo pasaba justo en ese momento.

Fueron a buscar a Ichigo para decirle lo que había pasado, preguntaron a unos cuantos chicos de la escuela, y uno les dijo que Ichigo se había ido corriendo de la escuela unos minutos antes de la hora.

Un mal presentimiento se apodero de ambas. De seguro, algo muy malo pasaría ese día, decidieron salir a buscar a Ichigo a su casa, quizá estuviera ahí.

Ulquiorra caminaba en silencio, había tomado otro camino a casa, Orihime no lo había notado, ya que sumida en sus pensamientos, caminaba detrás sin subir la vista siquiera.

-¿quieres saber una verdad, mujer?-hablo fríamente Ulquiorra.

-¿"una verdad"?- pregunto sorprendida- ¿Cuál verdad?-

Ulquiorra se detuvo, acto seguido, se detuvo ella. Él se giró y la miro con esa mirada opaca.

-ven conmigo, haz lo que yo te diga y te la mostraré ¿está claro? Lo que yo te diga-inquirió Ulquiorra quien volteo nuevamente y comenzó a caminar.

Ella se le quedo viendo, temía seguirlo, pero a la vez quería saber que tramaba algo, sintió como si su deber era averiguar que había querido decir. Así que lo siguió, aunque algo temerosa.

Ichigo pasaba las páginas espantado de lo que leía. Sabía que Orihime no estaba bien, pero no sabía que el asunto era tan grave. Y mucho menos imagino la verdadera intención de Ulquiorra.

Está en el piso sentado tratando de asimilar las cosas que habían pasado, y como salir de semejante embrollo.

Un sonido lo saco de sus pensamientos, su mirada se dirigió hacia la entrada, y vio a aquel joven pelinegro. Su ira estallo de inmediato, se levanto para mirarlo desafiantemente.

-eres un bastardo-soltó Ichigo

-veo que ya te has enterado-dijo Ulquiorra parado en la entrada, mirándole burlonamente- ¿acaso la mujer te lo ha dicho?-

-no imbécil, lo he leído aquí-respondió Ichigo señalándole el diario de Orihime- ella escribe todo aquí, y cuenta que has hecho con ella.

-y… ¿desde cuándo sabes de la existencia de ese diario? ¿Desde hace cuanto tiempo lo lees?-pregunto Ulquiorra

-eso no es asunto tuyo-soltó Ichigo como respuesta

-te equivocas, es asunto mío- Ulquiorra usaba un tono insinuante a pelear, a cabrear a Ichigo.

Y el peli naranjo cayó de inmediato. Sin aguantar más las ganas de decirle la verdad, para que supiera que Orihime no estaba sola, y que jamás lo estaría, y que además, nunca la dejaría.

Se acerco a Ulquiorra rápidamente, que sequia parado junto a la puerta de entrada que había dejado abierta y sujetaba con una mano; lo tomo de la solapa y lo empotro en la pared a la espalda de Ulquiorra, y con una voz y una mirada de furia, le soltó todo lo que en ese momento sintió decirle.

-no digas que es asunto tuyo, porque no lo es, ya sé quién eres y no alejaras a Orihime de mi-dijo Ichigo enfurecido.

-¿tanto crees conocerla?-respondió Ulquiorra

-claro que si-la cara de Ichigo seguía con una expresión de furia

-¿acaso ella te ha contado todo?-pregunto de vuelta el muchacho de ojos verdes

Ichigo titubeo un poco para responder, pero lo hizo.

-no, pero lo sé porque he leído sus diario prácticamente desde que la conocí, incluso antes de que fuéramos novios, es como si ella me lo hubiera dicho, Orihime es mía y no la dejare nunca- grito Ichigo, Ulquiorra sonrió con una fría mueca en sus labios que ladeo la línea delgada de su boca.

-oh…-dijo burlonamente- te lo dije mujer- y miro hacia la puerta semi abierta, donde una pasmada Orihime se encontraba parada

Ichigo giro lentamente la cabeza hacia ella, su furia había pasado a horror, soltó a Ulquiorra y se la quedo viendo sin siquiera respirar.

Ulquiorra había dado indicaciones a Orihime que le acompañara, y que pasara lo que pasara, se quedaría justo en la entrada, sin decir nada, y a cambio, prometía dejar intacto a Ichigo una vez que se fueran.

Ella accedió, sin saber lo que escucharía en ese momento

Ichigo siempre supo todo lo que ella nunca quiso decirle, había hurgueteado en sus secretos y le había faltado el respeto.

Nunca respeto su privacidad ni a ella, nunca amo por lo que ella quería ser para él.

Orihime, confundida por el inmenso dolor y vergüenza del momento, pensó que todo lo dicho por Ulquiorra de Ichigo había sido verdad. Y salió corriendo de allí.

Ichigo desesperado, salió detrás de ella gritando su nombre, mientras Ulquiorra arreglaba tranquilamente su ropa. Todo había salido a pedir de boca.

Entre los largos pastos del inmenso patio de aquella abandonada mansión, corría la silueta de una Orihime que llevaba el rostro lleno de lágrimas.

Se sentía avergonzada…y traicionada.

Todas las palabras dichas por Ulquiorra resonaban en su cabeza una y otra vez. Le decían que Ichigo solo alimentaba sus propios deseos, no era amor, no señor.

Y eso le dolía, solo quería huir donde jamás la encontrara.

Ichigo corría detrás de ella, con un dolor en el pecho que parecía que alguien se lo hubiera partido, y casi no podía respirar, por lo que corría mucho más lento que de costumbre.

Sintió como Orihime se le escapaba como agua entre los dedos, y sin querer, lágrimas comenzaron a nublar sus ojos, mientras jadeaba de cansancio y angustia. Entre más gritaba su nombre e intentaba alcanzarla, mas rápido corría ella y mas se alejaba de él.

Orihime llego a la reja de la mansión, la abrió y cruzo la calle corriendo. Ichigo por última vez, grito con todas sus fuerzas el nombre de Orihime; ella se detuvo al otro lado de la calle y se volteo a mirarlo. Él venía corriendo aun, con la vista llorosa puesta en ella. Orihime se sorprendió de la expresión destrozada en el rostro de Ichigo, aun más que la que había en su propia cara.

Ichigo iba a cruzar la calle y llegar a Orihime; no miraba nada mas, solo la silueta de ella al otro lado; y justamente ese fue su error.

Un hombre había seguido a Ichigo mucho tiempo, tenía la orden de acabar con él, y en ese instante, cuando Ichigo parecía tan fuera de sí, y la situación tan propicia, cumplió con su cometido al fin.

Ichigo avanzo hacia el otro lado, Orihime le miraba y no paraba de llorar, aunque quería escuchar las razones de Ichigo, y entonces, un auto acabo con el contacto visual.

El hombre aquel había arrollado a Ichigo con su auto, había estado esperando una oportunidad, y esa fue.

El cuerpo de Ichigo trisó el parabrisas del automóvil, y luego cayo inconsciente al piso. El hombre apretó el acelerador y se fugo lo más rápido que pudo. La satisfacción de haber cumplido su objetivo era embriagante para el, y riendo a carcajadas, se retiro para deshacerse del automóvil.

Orihime solo vio la escena horrorizada, Ichigo estaba sangrante en el piso; no se movía, solo miraba a Ichigo.

Las personas alrededor comenzaron a agruparse, alguien llamo una ambulancia, mientras Ulquiorra se acercaba lentamente al lugar de Ichigo, había visto todo, pero no estaba complacido. Le había dicho a Orihime que dejaría a Ichigo en paz, le pareció un contratiempo fácil de ignorar en todo caso.

Orihime dirigió sus pasos hacia Ichigo que no paraba de sangrar, acaricio con manos temblorosas la cabeza de Ichigo suavemente, lo llamo un par de veces, pero por supuesto, él no contesto. Miro sus manos ensangrentadas, y comprendió que ese era su límite, se cubrió el rostro llenándolo de sangre.

Después de un rato llego la ambulancia, pero no había nada que hacer ahí. Debían llevárselo de urgencias. Estaba muriendo. Orihime subió a la ambulancia con el, y antes de que cerraran la puerta, miro a Ulquiorra un segundo, y entonces todo se aclaro para ella. Ya no dudaría mas, la decisión estaba tomada. Pero por el momento, lo único que importaba era saber si Ichigo sobreviviría.

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gracias por leer, nos leemos pronto