Al carajo, al carajo todo, estoy enojada, y una vez más en mi país se ríen en nuestras caras diciéndonos que somos una democracia cuando imponen a un bueno para nada como presidente, ¿sabían que le pidieron mencionara 3 libros que había leído y respondió puras tonterías? Damas y caballeros, ese es el presidente que nos han impuesto. ARGH! Perdón si no son de México ni debe importarles pero no puedo evitarlo!

En fin, pasando a lo que nos importa, nos vamos acercando chicos, estoy trabajando ahora mismo en algo así como el rescate, pero no puedo darles muchos detalles. En fin, no mas testamento aquí…

Sam POV

-Oh dios… oh no… oh, oh, maldición… tu puedes Sam… espera… espera…

-¿Sam estas bien? –Preguntó por fin Freddie mirándome con extrema preocupación.

-Un segundo Freddie… -Contesté respirando profundamente y tome otro trago de agua, cerré los ojos y me recosté en el sillón –Esto es horrible…

-¿Se pasó ya?

-Sí, creo que estoy bien… o no… -Dije y corrí al baño. A pesar de todos mis intentos de mantener mi desayuno en mi estomago termine tirándolo todo en el retrete. Sentí las manos de Freddie sostener mi cabello y frotar mi espalda.

-¿Estas mejor cariño?

-¿Acaso luzco mejor Freddie? –No era mi intención desquitarme con él, no después de todo lo que habíamos hablado pero simplemente no podía evitarlo. Me mordí la lengua en seguida –Lo siento, yo…

-Está bien, sé que no lo hiciste a propósito, debe ser horrible…

-Oh, valla que lo es… -Tire de la cadena del retrete, lave mi boca y luego me senté ahí en el piso del baño recargada en la pared y Freddie se sentó al lado de mí. -¿sabes? Una vez en la clase de salud dijeron que muchas veces los papás también tienen síntomas, me pregunto ¿Por qué tu no? ¡Sería justo!

-¡Sam! No puedes estar hablando en serio

-Estoy hablando muy en serio, así sabrías lo que sufro…

-Créeme que a mí me duele verte así…

-Oh no comiences con sentimentalismos Freddie, porque estoy segura de que no sabes lo que es no poder mantener tu comida dentro de ti ¡Ayer me dio asco el olor de la carne asada! Es el colmo… en serio no quiero esto…

-Yo tampoco amor, pero… ¿Qué podemos hacer? Además ayer leí en uno de esos libros que es temporal, los ascos se irán pronto

-Sí, y entonces llegara la bipolaridad, o los calambres, o los antojos, y si de por sí ya tengo antojos, se volverá insoportable ¿Qué haremos cuando quiera un licuado de licuados locos? –Freddie cerró los ojos y suspiro.

-Ojala pudiera hacer algo… -Dejo ir su cabeza hacia atrás golpeándose fuertemente con la pared pero no dijo nada, se quedo así, respirando profundamente. Entonces me di cuenta que tenía razón, no era un sentimentalismo, era la realidad. Se sentía impotente frustrado y encima yo le reprochaba todo como su fuera su culpa. Cada uno tenía su propio peso, su propia carga, ninguno la estaba pasando mejor que el otro. Me arrodillé frente a él y lleve mis manos a la parte trasera de su cabeza, inclinándolo un poco hacia adelante para frotar el lugar donde se había golpeado.

-No te lastimes Freddie –Susurre trazando círculos con las yemas de mis dedos

-Es que… en serio quisiera poder encontrar algo que te hiciera sentir mejor, una manera de poder evitar todas estas molestias por las que estás pasando… ¡Y apenas va el primer trimestre! Ayer se cumplieron tres meses, tenemos tres y medio aquí y me parece que han sido años… -frotó su frente con las palmas de sus manos. Este asunto nos estaba consumiendo a ambos. El se estaba sintiendo de lo peor y necesitaba desesperadamente distraerlo. Levante su rostro poniendo ambas manos en sus mejillas y él me miró fijamente, con tristeza, como si me estuviera pidiendo perdón por algo que ni siquiera era su culpa.

-¿sabes que esto no es tu culpa cierto? De ninguno de los dos, Freddie, no puedes culparte por algo que no puedes hacer

-Lo sé… es solo que… me siento…

-¿Impotente? –Asintió tristemente –te entiendo, yo también me siento así. Pero hey –levante su barbilla con mi dedo –estamos juntos en esto ¿no?

-Siempre –Murmuró y le sonreí. Luego recargue mi frente a la suya e inhalé su aroma. Sentí sus labios sobre los míos pidiendo acceso total. Y se lo di. Pronto el beso se torno intenso, sus manos fueron a mis costados para llevarme más cerca de él, hasta que estaba de rodillas entre sus piernas con nuestros pechos el uno sintiendo la respiración del otro. De pronto me levantó y me llevó hacia la sala, sin dejar de besarme. Debo admitir algo que no sabía y descubrí en estos últimos días. El sexo en el embarazo es tan jodidamente intenso. Había veces que él ni siquiera llegaba a desvestirme por completo cuando yo ya estaba jadeando y gritando como loca, al borde del orgasmo. Podía sentirlo, la sensibilidad de mi cuerpo había aumentado increíblemente. A veces me asustaba un poco. Incluso el, a veces se detenía para asegurarse que los sonidos eran de puro placer y no dolor o algo más.

Sus manos se deslizaron por debajo de mi camisa y los escalofríos me recorrieron inmediatamente. Le ayudé a sacar la camisa y la arrojó a un lado, acariciando mi piel donde el sostén no cubría, deslizando un dedo por dentro rozando uno de mis pezones y cerré los ojos fuertemente a la sensación. Trazó con su otra mano la curva de mi espalda y mi cuerpo se sacudió a la intensidad de la sensación. Él sonrió, el pequeño infeliz disfrutaba mi tortura.

-Freddie… sin juegos –Jadeé tratando de llevar aire a mis pulmones. El solo dejó salir una carcajada, pasando uno de sus dedos por mi centro, encima de la ropa. Mi cuerpo se volvió a sacudir violentamente y cerré los puños en torno a su cabello, haciéndolo jadear. Mis manos desesperadas buscaron el borde de su camisa, sacándola violentamente por encima de su cabeza y arrojándola a algún lugar lejos. Cuando mi piel y la suya se tocaron los escalofríos me recorrieron de pies a cabeza, me aferré fuertemente a él, tratando de sentirlo cerca. Pero no era suficientemente cerca. Yo misma me senté un poco para llevar mis manos a mi sostén y quitármelo, prácticamente arrancándolo de mi piel.

-Woah… creo que alguien tiene un poco de prisa –Dijo el mirándome divertido, yo simplemente lo callé con un beso, mientras mi manos iban rápidamente hacia su cinturón, desabrochando su pantalón y bajando su zipper –Hey, Sam tranquila, no tenemos que…

-Cierra el pico nerd –Dije tajante. Ni siquiera yo sabía qué clase de espíritu maligno del sexo se había apoderado de mi cuerpo, pero de lo siguiente que fui consiente es que había empujado a Freddie hacia atrás, y había bajado su pantalón y arrancado sus bóxers.

-Hey Sam, amor yo… -Me apoderé de su boca en un salvaje beso mientras el trataba de balbucear algo que obviamente no entendí. Cuando mi mano se cerró en torno de su miembro dejó de intentar hablar. Los balbuceos se convirtieron en gemidos cuando comencé a trazar un camino de húmedos besos por su quijada, su cuello, su pecho, su abdomen, su pelvis, la base de su miembro. Freddie dejó salir un gruñido cuando decidí tomarlo en mi boca. Me daba una sensación de poder tenerlo completamente a mi merced, además de que estaba en un frenesí de sensaciones. Él ni siquiera estaba tocándome y yo sentía la electricidad recorrer mi cuerpo conforme la intensidad de sus gruñidos y gemidos aumentaba, -¡Espera! Tienes que detenerte ahora o no podre seguir aguantando –Dijo jadeando tratando de incorporarse para separarme, pero en lugar de eso simplemente trepé encima de él, empujándolo de nuevo atrás, asaltando su boca en un fiero beso mientras mi mano desabrochaba mis (recientemente ajustados) jeans. Como pude me los quite, junto con la ropa interior que no estoy segura si salió en una sola pieza. Sentir la mano de Freddie acariciar mi trasero me hizo retorcerme en una oleada de placer. Aunque fueran pocos estar embarazada tenia algunos puntos buenos. Freddie me miró divertido, comenzó a besar mi cuello, sus manos yendo de aquí para allá por cada parte de mi piel, todo era increíble. -¿Se siente bien Sam? –murmuro mordiendo el lóbulo de mi oreja, haciéndome ronronear como un gato

-Oh si, muy bien. Pero no es suficiente –Lo besé de nuevo mientras trataba de alinear nuestros cuerpos, desesperada por alcanzar esa conexión que solo podía sentir con Freddie. Así que con mis manos en sus hombros baje mi cuerpo hasta que estuvimos conectados por completo, ambos dejando salir un fuerte y largo gemido.

-Oh… dios Sam, si… -Puso sus manos en mi cintura, moviéndonos juntos hasta alcanzar un ritmo apropiado. La velocidad con que alcanzaba un orgasmo ahora era increíble, antes de que Freddie terminara yo había tenido cerda de cuatro clímax, lo cual era alucinante. Cuando su orgasmo llego hundió su cara en mi cuello, y nos quedamos totalmente quietos tratando de recobrar la respiración.

-Eres increíble –murmuré contra su cuello.

-Bueno, en realidad me sentí mas como un muñeco inflable –Dijo con un tono divertido y yo reí, aun incapaz de mover un musculo.

-Lo siento, es solo que, tu sabes… no se qué le pasa a mi cuerpo

-Entiendo, está bien, de hecho me gusta –Levante la cabeza para ver su expresión burlona, y reí dejando caer mi cabeza nuevamente en su pecho.

-No puedo moverme… -Murmure con mis labios pegados a su piel.

-Tampoco yo… -Contestó medio dormido.

-Entonces vamos a quedarnos aquí. –Dije finalmente antes de cerrar los ojos.

Carly POV

Me miré una última vez en el espejo antes de tomar mi bolso.

-¡Carleeee! –Gritó Spencer desde abajo. –¡Brad está aquí!

-¡Ya voy! –Grité en respuesta, me apresure a bajar las escaleras, hacer esperar a Brad no me gustaba nada, ya que Spencer siempre lo miraba amenazadoramente haciéndolo sentir incomodo. Y ahí estaba, parado cerca de la puerta mientras Spencer lo observaba como un águila desde el pie de la escalera, tratando de mirar a todos lados. –Hola Brad

-Hey Carly, ¿Cómo estás? –Preguntó tratando de evadir la mirada de Spencer mientras yo me acercaba a él.

-Bien, muy bien. Spencer gracias por tu compañía puedes irte –Dije mirándolo amenazantemente

-¡Esta bien! Pero puedo aparecer en cualquier momento ¿Me escuchan?

-¡Spencer solo vamos a cenar! –Dije irritada -¡Ahora largo de aquí! –Spencer le dio una última mirada a Brad mientras señalaba hacia sus ojos con su dedo índice y medio y luego los apuntaba a Brad. Cuando desapareció detrás de su puerta deje salir un suspiro. Desde el sábado pasado que fui con Brad al cine, seguimos saliendo toda la semana, estar en compañía de él me hacía sentir menos sola, de hecho me sentía bastante a gusto. Pero Spencer había dejado salir ese clásico 'hermano mayor celoso' que llevaba dentro. Y aunque yo no entendía mucho porque tenía esa actitud con Brad, sospechaba que era por mi incidente con Steven. Spencer solo trataba de protegerme. Hoy sábado había planeado una cena en mi casa, seguido por un juego en el boliche al lado de los premier. –Vamos Brad, toma asiento. –Ambos nos encaminamos a la mesa de la cocina que estaba previamente arreglada y cuando Brad se sentó comencé a servir mis albóndigas especiales con espagueti. –Sabes, Sam ama las albóndigas

-Si, lo sabia –Me miró con una sonrisa triste, a veces ni siquiera era consciente de cuando me ponía melancólica.

-Lo lamento Brad –Dije poniendo los platos en la mesa –Se que hablo mucho de Sam y Freddie, pero es solo que los extraño tanto que no puedo evitarlo. –Agache la mirada, me sentía apenada.

-Hey, está bien Carly –Dijo levantando mi barbilla con un dedo. –Lo entiendo completamente, yo también los extraño mucho y apenas nos íbamos conociendo, ¡Imagínate tu! Toda tu vida con ellos a tu alrededor. –Suspiré. Me senté a su lado tras servir agua. La manera en que me comprendía era acogedora.

-Lo sé, por más de la mitad de mi vida, mi mundo ha girado en torno de Sam y Freddie, después llego iCarly y fue aun más intenso el lazo. Sin ellos aquí, me siento… perdida… en algún punto creí que me acostumbraría un poco, pero Brad… han pasado casi cuatro meses y cada vez los extraño mas…

-Hey Carly, tu papá está haciendo un excelente trabajo, les ha seguido la pista y puedo verlo en su rostro, tiene algo, tal vez no quiere decírtelo para no hacerte ilusiones, pero algo me dice que tu papá ha hecho un progreso. Ten fe Carly

-Gracias Brad, muchas gracias… espero que se haga algo rápido

-Entonces… ¿casi cuatro meses? ¿En serio? –Pregunto tomando un bocado de su comida.

-Sí, cuatro meses la próxima semana. ¿Me pregunto cómo estarán?

-Lo sabremos pronto, ya verás. –Me aseguró con una sonrisa que me hizo tener una confianza integra. Creí entonces, que en realidad estábamos cerca. Ojala estuviéramos cerca.

El resto de la cena se nos fue platicando de cualquier cosa. De todo y de nada. Entre risas y demás.

-Muy bien –Brad me miró fijamente –Entonces, ¿quieres que nos vallamos ya?

-Seguro, se nos hará tarde.

-¿Quieres que te ayude a limpiar aquí?

-No, me encargaré de ello después, -Nos pusimos de pie, y él tomo mi mano, iba a comenzar a caminar cuando me di cuenta de la manera en la que me miraba. Me derretí inmediatamente, mirando también a sus ojos, en su profunda mirada. Tal vez fue mi imaginación, pero Brad se estaba inclinando, así que imite su movimiento, y mis dudas se disiparon cuando sentí sus labios rozar suavemente con los míos hasta que la presión fue firme. Nuestros labios se movieron a un lento compas, una cálida sensación me recorrió por todo el cuerpo. Nos separamos lentamente, cuando abrí los ojos él me miraba con una media sonrisa que hizo mis piernas sentirse de gelatina.

-¡No escucho ruido! –Gritó Spencer desde su habitación, rodé los ojos a la par que dejaba salir un gruñido de frustración, mi momento perfecto con Brad tenía que ser arruinado por mi molesto hermano celoso.

-¡Ya nos vamos! –Le grité en respuesta –Vamos Brad, será mejor que nos vallamos antes de que salga –Brad Rió

-Vámonos –Tomó mi mano y nuestras chaquetas, después salimos por la puerta directo al ascensor.

-Lamento la actitud de Spencer, esta algo loco

-Descuida –Contestó riendo –Supongo que es normal

-Solo está tratando de cuidarme, no era así antes de Steven. –Las puertas del ascensor se abrieron en el lobby, antes de que Lewbert pudiera decir o hacer algo como gritar, salimos directamente al estacionamiento.

-¿Steven? –Preguntó con el ceño fruncido abriendo la puerta de su auto para mí. -¿Quién es Steven y por qué Spencer lo odia? –Rodeo el auto una vez que entré y subió al asiento del conductor. -¿Qué te hizo? –Algo en sus preguntas lo hacía sonar molesto.

-Bueno, fue un chico que conocí, y fue mi novio, pasaba un tiempo aquí en Seattle y otro en los ángeles, Sam descubrió que me era infiel, y viajamos a Hollywood para averiguarlo, lo encontramos con una chica llamada Tori con quien salía desde más o menos el mismo tiempo que conmigo

-Pero que estúpido –Murmuró en un tono enfadado. -¿Cómo alguien quiere tener otra chica teniéndote a ti? Es simplemente estúpido –Dijo con los ojos fijos en la carretera, yo me quede sin habla. ¿En serio pensaba eso? ¡Era increíble! Ok Carly, no te emociones más de la cuenta. –Pero, dile Spencer que no tiene por qué preocuparse más por eso –Me miró por un segundo con una sonrisa, sentí el rubor recorrer mis mejillas, para suerte mía, el regreso la mirada a la carretera en seguida. Unos minutos después estábamos llegando al boliche. Esta iba a ser una noche espectacular.

Freddie POV.

Estaba mirando a Sam desde el marco de la puerta de nuestra habitación. Parada frente al espejo de cuerpo completo en el closet. Se paró del lado mirando su vientre y tocándolo suavemente. Entonces mis ojos lo notaron. No era muy evidente, pero se veía diferente. Siempre me había maravillado la forma en que Sam comía como todo un regimiento completo y no subía un kilo de peso. Era como un súper poder. Y ahora, si bien, definitivamente no se veía gorda, se veía un poco que el bebé estaba comenzando a hacerse notar. Suspiró frustrada.

-¿Sabes? –Dijo obviamente a mí y levante las cejas, creí que no me había notado. –Toda mi vida he pensado que es increíble que mi metabolismo sea exageradamente veloz, ahora, todo se irá por el retrete… estoy gorda. –me acerque a ella y la abrace.

-No estás gorda Sam, y solo es temporal, muchas mujeres tienen hijos y recuperan su figura. Tú lo harás fácilmente –Puse mis manos en su vientre, se sentía duro y un poco abultado. Pero lo increíble era que a la vez se sentía acogedor. –Vas a estar bien Sam, te preocupas mucho

-Me preocupo lo necesario, es mi cuerpo. –Dijo poniendo sus manos sobre las mías, y así nos quedamos. Cerré los ojos. Una vez escuche a mi mamá decirle a una amiga suya que comenzaría a sentir a su bebé a los tres meses y una semana de gestación aproximadamente. Sam estaba a tres meses y medio, me pregunto si puede sentirlo ya. –Cada día que pasa siento más y más cambios. Puedo sentirlo, como crece. Cada vez se hace más real. –comenzó a decir Sam acariciando levemente mis manos. –Ayer sentí algo, no estoy segura, pero creo que se movió. ¿Crees que sea posible? –Sonreí. Era como si pudiera leer mi mente. –Acababa de terminar de comer, y fue como… no lo sé… como… -Se quedó callada. –No sé como describirlo con palabras. Como cuando tienes un mal estar en es estomago, pero sin dolor, no es desagradable, es… lindo.

-Mi mamá dijo una vez que se podía comenzar a sentir a partir de los tres meses, casi tienes cuatro. Creo que es posible

-Es real, está pasando. –Murmuro y de pronto bruscamente quito mis manos y las suyas alejándose.

-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?

-No podemos dejarnos llevar Freddie –Dijo con la voz algo quebrada –No podemos perder el enfoque, debemos tener todo el tiempo en mente lo que hacemos aquí, lo que Bernat quiere de nosotros y lo que va a pasar…

-Sam…

-¡No puedes hacerte ninguna ilusión Freddie! –Continuó sin siquiera mirarme. –No tenemos ninguna oportunidad contra las cosas, tenemos que aceptarlo de una vez. –La tome fuertemente en mis brazos. Era obvio que lo decía más para convencerse a sí misma.

-Sam, tranquila… no te mortifiques con eso ahora, ya sabremos qué hacer cuando llegue el momento, ven aquí. –La jale a la cama conmigo, últimamente no había dormido bien y el cansancio en su rostro se notaba cada vez más. –Necesitas descansar cariño, duerme un rato.

-No hay esperanzas Freddie –Murmuró contra mi pecho. –No las hay.

Brad POV.

Eran exactamente las diez de la noche cuando Carly y yo nos paramos frente a la puerta de su apartamento. Había sido una noche fabulosa, me sentía feliz y orgulloso de mi mismo por poder ayudar a Carly a distraerse un rato. El secuestro de Sam y Freddie la tenia deprimida las 24 horas del día, pero yo estaba determinado a hacerle pasar ratos agradables. Y hoy definitivamente lo había hecho, y lo seguiría haciendo.

-Fue una noche increíble Brad, gracias –Dijo sonriendo, viendo nuestras manos entrelazadas. Le sonreí y me incline para darle un beso en la mejilla. Ya la había besado en los labios antes, pero debo admitir que aun me sentía algo tímido.

-Gracias a ti Carly, espero que salgamos otro día

-Claro –Dijo en seguida con una sonrisa que ilumino su rostro completamente. Aclaro su garganta dándose cuenta de que había dejado al descubierto su ansiedad, yo sonreí. A mí me parecía de lo más lindo. –Bueno… hum, llámame, ¿sí? Nos veremos el lunes en la escuela

-Seguro. Tu, hum… ¿Quieres que pase por ti para irnos juntos?

-Oh, sí, eso sería lindo –Esa sonrisa volvió a iluminar su rostro.

-Entonces te veo el lunes temprano en el lobby, te llamare cuando venga

-Claro, gracias Brad.

-Gracias a ti Carly –Le sonreí y ella me correspondió, hasta entonces me di cuenta de lo cerca que estábamos. –Y no te preocupes, todo va a estar bien –La abracé. –Estarán de vuelta, ya lo veras

-Eso espero, gracias Brad. –Se inclino hacia mí y la besé, sintiéndome seguro esta vez, sintiéndome completo. Cuando nos separamos la mire fijamente, tenía una sonrisa boba que estaba seguro yo mismo reflejaba. La abracé fuerte una vez más y luego estire mi mano para tomar el pomo de la puerta.

-Vamos, ve a descansar, hasta el lunes.

-Hasta el lunes –Se despidió con una sonrisa y desapareció tras la puerta.

Me di cuenta de que me había quedado allí inmóvil alrededor de 5 minutos, y no podía arriesgarme a que Spencer saliera o pensaría que era alguna clase de acosador o algo por el estilo. Ahora yo tenía que pagar los daños que había hecho ese tal Steven al serle infiel a Carly, pero estaba determinado a ganarme la confianza de Spencer, de mostrarle que yo quería a Carly, que quería estar con ella y con nadie más. Porque en serio, no entendía como ese tipo teniéndola había buscado a alguien más. Simplemente era estúpido. Sin embargo era una misión algo difícil, pero me ganaría la confianza de Spencer a toda costa. Y justo ahora tenía una idea bastante clara en mi mente.

Si algo teníamos en común Freddie y yo es que ambos éramos grandes aficionados de la tecnología, teníamos una cierta, conexión nerd como la había llamado Sam. Y esta situación había estado manteniendo mi mente ocupada por más de una vez.

Conocía el plan del padre de Carly, sabía lo que estaba haciendo. Y de pronto todo en mi mente se había entremezclado. Las ideas comenzaron a llegar y también las deducciones. Mi padre es también un gran técnico, su trabajo es instalar equipos de seguridad y redes computacionales, y desde que vivimos en Seattle ha instalado muchas cámaras de seguridad para tiendas y comercios.

Conseguí unos mapas como con los que trabajaba el coronel Shay, marque con un plumón las rutas que habían marcado ellos en los mapas y con otro color marque las tiendas en las rutas que sabia tenían las cámaras que papá había instalado.

El siguiente paso era el difícil, ir de tienda en tienda, tratando de convencer a los propietarios a que me dieran acceso a las cintas de las cámaras y revisarlas. Si Freddie había pasado por un semáforo sin cámara, tal vez, con un poco de suerte, yo encontraría algo en las cámaras de papá.

Era momento de que me hiciera completamente participe de la búsqueda.

Era suficiente, era momento de encontrar a mis amigos.

Spencer POV

Hubo un tiempo en el que me quedaba hasta tarde viendo películas con mi hermanita en nuestro sofá, platicando de cosas sin sentido, acariciando su cabello hasta que se quedaba dormida, entonces, la tomaba en mis brazos y la llevaba hasta su habitación, la acomodaba en la cama, la arropaba y le daba un beso en la frente para después bajar a mi habitación.

No sé en qué momento dejó de ser así. No sé en qué momento creció, no me di cuenta en qué momento comenzó a salir a citas con chicos, en qué momento dejo de ver películas conmigo para verlas en el cine con esos chicos o con sus amigos. ¿En qué momento comenzó a irse a la cama sola?

Eran casi las diez y estaba a punto de marcarle a Carly. Había salido de nuevo con Brad, y aunque en chico me caía bien no podía evitar sentirme incomodo con Carly saliendo con alguien. Después de lo que le hizo ese Steven, tenía miedo de que alguien hiriera a mi hermanita de nuevo. Carly es la niña más dulce del mudo, y simplemente no se lo merece. Sin embargo Brad era un buen chico, había estado ayudando a Carly a no estar deprimida, y en lo que podía estaba ayudándonos con los chicos, aun así, no podía bajar la guardia.

La puerta se abrió y mi hermanita entró con una enorme y boba sonrisa iluminando su rostro.

Oh-oh…

-Estaba por llamarte, son las diez ya –Dije desde mi asiento en el sofá.

-Tranquilo Spencer, estoy aquí. Ya te dije que no tienes por qué preocuparte, Brad es increíble

-¡Yo lo sé! Y es eso precisamente, -Suspire y la mire fijamente. –No quiero que te emociones demasiado Carly, quiero que lleves las cosas con calma, date tu tiempo con Brad.

-Nos hemos dado nuestro tiempo, Spencer, Brad no es nada como Steven, confío en él, sé que puedo confiar en él. –Pase una mano por mi cabello. Ese era el problema con Carly, era una niña muy sensible y se emocionaba con cualquier cosa al instante, ese había sido su problema con Steven, incluso con Freddie. Freddie hizo algo por ella, y ¡boom! Pensó que estaba enamorada de él cuando todo lo que había era gratitud por haber salvado su vida.

-Yo se que Steven y Brad no tienen nada en común, es solo que… no quiero que te lastimen de nuevo Carly

-Sabes que agradezco mucho que te preocupes por mi Spencer –Dijo sentándose en el sofá al lado de mi. –Pero la experiencia con Steven me ayudo en muchas maneras, y… al principio también estaba algo a la defensiva con Brad, pero conforme el tiempo pasó… -Carly suspiro y sonrió viendo hacia el frente. –créeme Spence, él es diferente, no me haría daño a propósito

-Eso espero Carly, -La abrace. Una parte de mi tampoco quería dejar ir a mi hermanita bebé. –Eso espero…

Y me había tenido que dar cuenta de que había crecido a la mala, ese día en el que vi a mi hermanita bebé derramar amargas lágrimas porque su novio la había engañado con una chica en Los Ángeles. En ese momento me di cuenta de que mi hermanita estaba creciendo, y de que yo no podía hacer nada para detenerlo. Lo que me quedaba ahora, era cuidarla en todo lo que me fuera posible, y rogar porque no volviera a sufrir en ese aspecto, sin embargo, ahora mismo, no había mucho que pudiera hacer para frenar su dolor, que era también el mío propio.

Porque de la noche a la mañana, estaba perdiendo a mis dos hermanitas bebés.

Desde el momento en el que Carly y Sam se conocieron fuero inseparables, y no tomó mucho tiempo para que esa pequeña niñita rubia se colara en mi corazón. La vi de una manera en la que pocas personas la veían. Para todos era la agresiva, mal educada, mal humorada, hambrienta Sam Puckett. Para mí, era una niña asustada, que había aprendido por las malas que no podía confiar en muchas personas, que se las había tenido que arreglar para sobrevivir por su cuenta.

Varias veces durante su niñez Carly había llegado a mí con lágrimas en los ojos, pidiéndome permiso para que Sam se quedara a dormir aquí, porque su mamá estaba… de mal humor de nuevo.

No entendía porque si estaba de mal humor tenía que ir yo por Sam, pensé que tal vez le pegaba, pero a lo que las niñas se referían como mal humor no era nada más que Pam Puckett tan fuera de sí, que apenas y podía levantarse del piso de su sala al lado de cualquier tipo que se hubiera encontrado esa noche. Con el tiempo, ni siquiera dudaba en salir corriendo a rescatar a Sam de ese infierno. Después, incluso me encontraba preocupado por las noches cuando ella se quedaba en su casa y no aquí.

Cada día me aseguraba de que Carly y Sam estuvieran sanas, limpias y bien alimentadas. Había pasado de tener una hermanita a tener dos.

Y ahora, ahora no tenía idea de donde estaba una de mis hermanitas y eso me estaba matando, y a la otra, estaba sintiéndola más lejos cada vez, eso también me estaba matando.

Solo quería que las cosas fueran como antes, quería quedarme hasta noche jugando con ellas, haciéndolas sonreír, quería llevarlas a la cama y leerles hasta que se durmieran, darles un beso en la frente y arroparlas como cuando tenían ocho años.

Pero primero tenía que encontrar el camino de regreso a ellas.

u.u pobre Spence… perdonen a Sam por ser ruda, pero está muy asustada, yo lo estaría. Y quienes crean que la ruda Sam Puckett no estaría asustada nunca, bueno, creo que la situación en esta historia lo amerita…

que piensan de Brad? Jugara un papel importante de ahora en adelante, en fin….

Espero tener sus reviews pronto, me gusta saber que opinan y que les gustaría que pasara, me inspira para seguir escribiendo… creo que las vacaciones y la falta de actividad le están haciendo algo a mi cerebro…. *Bloqueo mental* me he atrasado un poco… pero no se preocupen, no los dejare abandonados y el próximo viernes puntual el capitulo! Nos leemos después!