Notas iniciales:
Para empezar, quisiera agradecerles a las personas por sus comentarios. A The Mother Fucker, LilSykesMixer, Lizey01, Anti Seiya y Serena Forever, y también a Ravenqueen 666. Y respecto a la opinión de este último me gustaría comentar que no considero que esta circunstancia se haya transformado en un lío demasiado dramático, más bien lo contrario. Sin embargo, creo que estoy en todo mi derecho de crearme una cuenta propia en esta página para publicar esta historia desde ella, como también, estoy en todo mi derecho de atribuirle a esta circunstancia la importancia que yo más estime necesaria. Lo vuelvo a repetir: "estimo que estoy en mi derecho de eso también". Sin embargo, confieso que aprecio bastante su comentario ya que tuvo ese detalle de llamarnos y categorizarnos como "Escritores" ¡Sin duda eso es un gran cumplido! Y gracias por eso.
Y respecto a las personas que ya han leído esta historia con anterioridad y se sientan reacias a volver a empezar a leer de nuevo, pues les comento que si no lo creen necesario no lo hagan, pienso inquebrantablemente que si uno está aquí, consumiendo esta clase de escritos, es por uno lo hace por placer. Y si no vuelven a leer estos capitulo (que ya conocen) desde esta nueva cuenta, no creo que eso le quite méritos a lo que he hecho hasta ahora, en lo absoluto. A esas personas, sólo les anuncio que subiré los capítulos que ya conocen diariamente, hasta aquel que publiqué por última vez, me refiero al que se titula: Disculpas o Confesión. Luego de aquel publicaré el nuevo. Primero lo haré en la página de fanfices y luego, de inmediato en esta. Así que eso, sólo les solicito un poco de paciencia.
CAPITULO VII
EL ENFRENTAMIENTO CON RYUKOUSHIN
Jamás había visto en su vida una pelea como aquella. ¡Esto era real, en vivo y en directo! Parecía de película e incluso más impresionante aún, como las batallas fantásticas con superpoderes que ponen los japos en sus animes, ahora sabía cómo se inspiraban, tenían bastante materia prima de donde sacar.
Le sorprendía mucho la velocidad y la habilidad del platinado, cuando se movía, en ocasiones, por leves segundos, parecía que su cuerpo se desdoblara varias veces, como una serie de fantasmas que lo siguieran atrás, y de la nada sacaba un látigo luminoso con el que atacaba diestramente. Por otro lado, el sujeto con el que se enfrentaba no se quedaba atrás; producía bolas azules con sus manos que al parecer contenían un poder eléctrico extraño, y las lanzaba contra su adversario, en muchas ocasiones lo alcanzó. Y en cuanto a la espada que poseía... ¡Si que era impresionante! Con un sólo sablazo era capaz de destruir todo a su paso, desintegraba absolutamente... todo. Bueno... lo más terrible era el paisaje, ¡pobre de él! ¡Las reformas definitivamente, no estaban quedando del todo bien!
A pesar de que Melisa observaba deleitada la escena (sólo le faltaba el paquete de palomitas), tenía que correr de un lugar a otro para asegurarse a sí misma, esto era impresionante pero demasiado peligroso. Sin embargo, notó que el tal Sesshomaru estaba teniendo una seria desventaja contra aquel sujeto de cabello negro. Era esa espada. Y de tanto esquivar ataques estaba terminando por agotarse, además su látigo no estaba teniendo una ofensiva muy eficaz que digamos.
El otro sujeto reía extasiado al suponerse ya el ganador.
—¡Ja ja ja! ¡Sesshomaru, ríndete! ¡No tienes oportunidad alguna! ¡Perecerás igual que tu padre! ¡Al fin y al cabo, somos más poderosos!
Melisa observó detenidamente al sujeto con el que se enfrentaba Sesshomaru, quizás era ese el tal enemigo que lo había robado y lo dejó gravemente herido. Y esa espada, probablemente pertenecía a él y no al que la portaba. Muchas veces Inuyasha, el monje, Aome y hasta la propia Lin le preguntaron sobre el famoso adversario saqueador, el que fue capaz de tumbar al gran Sesshomaru, pero por más que intentaron sacarle información fue inútil, no lo conocía y esta era la primera vez que lo veía. Tenía un cabello largo, negro, liso, muy propio de los orientales. Sus ropas tenían un color negro metálico; unos pantalones tipo bombacho, y un especie de taparrabo largo caía por delante y por detrás, y la parte de arriba se cruzaba en v dejando al descubierto sus brazos y gran parte de su tórax. Sin embargo, lo que más le llamó la atención fueron los tatuajes que dejaba ver en sus brazos y pecho ¿Qué era?, ¿un dragón? Y lo otro, eran los curiosos cuernos que sobresalían notoriamente en su cabeza. Se acordó de las orejas de Inuyasha.
—Este tipo... Es más que evidente que no es humano, es como ellos.
Sesshomaru tenía un rostro fríamente aterrador, era consciente de sus dificultades pero no estaba dispuesto a perder por segunda vez, sería irrisorio, irónico, ¡un imposible! ¡La muerte de este sujeto era inminente, no había otra opción! ¡Nadie se burlaba de él de esta forma!
Esto sucedió rapidísimo, quizás sólo en segundos, no obstante, Melisa expectante de la batalla pudo observar todo, hasta sus más mínimos detalles. El sujeto se dignaba a realizar el ataque con la espada nuevamente, Sesshomaru avanzó directo a él, de frente. El sujeto tenía una enfermiza sonrisa en su rostro al ver cómo su oponente avanzaba de forma estúpida a su destrucción, pero luego..., ¡algo inesperado! El golpe de la espada fue detenido. En una fracción de segundo, Sesshomaru, le había arrebatado la funda y anuló el ataque utilizándola como otra espada. El sujeto se asombró, no se lo esperaba. Luego lanzó otro sablazo con la funda, y la famosa Bakusaiga salió volando incrustándose en la tierra en el otro extremo. Después de eso, lanzó un tercer golpe, y el sujeto fue impulsado hacia atrás por los aires. En ese momento, Sesshomaru, materializó su látigo, lo agarró por el tobillo devolviéndolo hacia él y alzó su brazo con la mano estirada con la intensión de asestarle la garra en pleno rostro. El sujeto instintivamente se cubrió con los brazos, y Melisa abrió sus ojos estupefacta, cuando observó como una extraña energía dorada corrió por su cuerpo, como si lo hiciera por sus venas, y entonces, una explosión.
—Esa energía... —susurró pálida.
Sesshomaru había saltado hacía atrás con la armadura rota, su instinto lo obligó a hacerlo, no comprendió del todo lo sucedido. Entre la humareda salió riendo el sujeto con la espada nuevamente en mano.
—¡Ja ja ja! ¡No lo intentes, es una pérdida de tiempo! ¡Acéptalo y MUERE!
Ella vio como el sujeto acumuló la energía para blandirla en el golpe y destruir finalmente a su oponente, era la potestad de aquella espada combinada con "esa energía", y habría acabado con Sesshomaru si Melisa no hubiese reaccionado.
—¡Eso es trampa!
Y al tiempo que el sujeto esgrimía el ataque ella salió de su escondrijo, y con su energía materializó una barrera y protegió al inugami.
—¿¡Qué!? —se irritó el sujeto. Sesshomaru abrió bien sus ojos al observar la barrera dorada que lo cubría. Y las miradas de ambos se fueron hacia la muchacha que se encontraba en lo alto de unas rocas con las manos alzadas, en una posición como si estuviese deteniendo el tránsito vehicular.
—¡Esa mujer! —masculló el sujeto de negro, y Sesshomaru entornó sus ojos.
El sujeto, irritado, lanzó una de sus bolas azules eléctricas contra la muchacha. Aún en la misma posición, Melisa vio como la extraña bola de energía se le vino encima.
—¡Hayayai! ¡No no no no no no no!
Y ya cuando estaba casi a punto de alcanzarla, saltó hacia un lado asustada.
—¡Dios mío, casi me frío! ¡Por qué rayos se me ocurre meterme donde no me llaman!
Sesshomaru aprovechó la distracción de su adversario y lo agarró por la muñeca de la mano que sostenía la espada, con su otra garra venenosa le atravesó el estómago. Y mientras sonreía frío y malicioso, le dijo:
—¡Ya has jugado bastante con mi espada, maldito! —comenzó a quemarle la muñeca emitiendo veneno—. ¡Suéltala! —le ordenó aún con esa sonrisa malévola.
El sujeto estaba indignado, pero no podía hacer nada, lo habían agarrado por las astas, ya no tenía control de la situación. La mano se le estaba casi derritiendo, pero su orgullo y su terquedad le impedían soltarla, jamás lo haría, ¡prefería morir a acceder a las órdenes de este perro desgraciado! Y en su desesperación apostó todo en su último intento. Melisa pudo ver como él volvía a acumular la energía en su cuerpo, y gritó:
—¡Sesshomaru, aléjate de él!
Por su parte, Sesshomaru, no era capaz de prever el ataque, no podía ver la energía dorada, no podía percibirla, ya que no era parte de un poder demoniaco ni de ningún yökai, sólo podía verla cuando se manifestaba en su aspecto físico. Sesshomaru vio la luz que borró el cuerpo de su oponente y saltó de nuevo hacia atrás para alejarse. Una explosión, y luego de eso el poder se absorbió a sí mismo.
—¿Una implosión? —susurró Melisa.
Y el sujeto desapareció con espada y todo.
—¡Donde esta! —masculló rabioso el inugami.
—Escapó —respondió Melisa. Y luego en voz baja—. Lo ayudaron...
A lo lejos, Jaken, venía corriendo, al encuentro:
—¡Amo Sesshomaru! ¿¡Pero qué sucedió!? ¿¡Dónde está ese sujeto!? ¿¡Y Colmillo Explosivo!? ¿Amo bonito?
Pero Sesshomaru no contestó, sólo observaba la funda de su espada. Tenía tal expresión en su rostro que parecía que en cualquier momento rompería en ira o en llanto, era difícil definirlo, pero al juzgar por su carácter era más probable lo primero. Ni Melisa ni Jaken se atrevieron a pronunciar palabras por el momento, por temor a su reacción. Era mejor dejarlo sólo por un rato.
—¿Pero qué fue lo que sucedió? —preguntó Jaken.
—Pues no lo sé, si tú no lo entiendes menos yo —respondió la chica haciéndose la desentendida.
—Pero ese sujeto, ¿está muerto?
—No, escapo.
—¿¡Y cómo lo hizo!? ¿Lo viste? ¡Mi señor ya lo tenía, como es posible! A propósito, ¿¡qué haces aquí, mujer!? ¿¡Nos estás siguiendo o qué!?
—No...
Melisa había sentido levemente la presencia de esa energía fluyendo sigilosamente por algún lugar cercano y la rastreó, así se encontró con la batalla.
—Pero, ¿quién es ese sujeto?
Jaken cerró sus ojos por un momento, y luego dijo:
—Ryukoushin¹, ese es su nombre —respondió el pequeño yökai—. Pertenece a la familia de los espíritus dragones, es un descendiente del daiyökai, Ryukotsusei.
—¿Ryukotsusei? ¿Y quién es ese?
—¡Ryukotsusei!, ¡al igual que el padre del señor Sesshomaru, Inu-no-Taishö, son muy conocidos a los largo de todas estas tierras, por haber sido los daiyökais más poderosos! ¿¡Qué no sabes nada, niña!?
—¡Por supuesto que no! —pronunció entre dientes algo fastidiada—. Recuerda que no soy de estas tierras.
—Bueno, no importa. Ese sujeto apareció un día y retó al señor Sesshomaru con la intensión de hacerse con la espada, en retribución por lo ocurrido en el pasado.
—¿En el pasado?
—Eh... esto se remonta a la época del Señor Inu-no-Taishö.
—El padre de Sesshomaru, ¿verdad? —Melisa trataba de no perder detalles de la conversación. Pues sería muy fácil para ella desorientarse, sobre todo si hablaba de personas que jamás conoció.
—¡Sí! —respondió Jaken algo molesto e impaciente, no tenía ganas de explicar las cosas de nuevo si la tonta se confundía—. Verás, el señor Inu-no-Taishö tenía bajo su dominio tres grandes espadas. Una era Tessaiga; Colmillo de Acero, que se alegoriza con el poder terrenal.
—¿Esa no es la espada que porta Inuyasha?
—¡Así es, y no me interrumpas! Luego está Tenseiga, más conocida como Colmillo Sagrado, que es la espada que su padre le dejó a mi señor. Como su nombre lo dice, Colmillo Sagrado, es un arma de regeneración que se relaci...
—¡Déjame adivinar! ¿Con el poder celestial o algo parecido?
—¡Sí, déjame hablar! —farfulló malhumorado—. Esta tiene la potestad de revivir a los seres fallecidos. Y luego estaba la espada Souunga², más conocida como la espada del infierno, que guardaba en su interior el alma de un dragón del averno. Las dos espadas anteriores fueron hechas con uno de los colmillos del señor Inu-no-Taisho, es decir, que pertenecían propiamente a él, pero en cuanto a Souunga... Esta espada estaba bajo el dominio del clan de los espíritus dragones, y era resguardada recelosamente. Incluso no todos los miembros de este linaje conocían la existencia de la espada, ni siquiera el gran Ryukotsusei. Verás, los dragones se caracterizan por ser muy egoístas y siempre codician con ansias el poder. El padre del Señor Sesshomaru retó al yökai que poseía la espada y la ganó. Por supuesto, el gran Ryukotsusei se enteró de esto, y ahí fue cuando empezaron los enfrentamientos. Al final, el padre del señor Sesshomaru selló a Ryukotsusei para que no fastidiara más, y el después murió a causa de las heridas de la batalla, y también a consecuencia de otros sucesos más que no vienen al caso, esa ya es otra historia.
—Así que el dragón quería recuperar su espada. Lógico, ¿no?
—Mm... Ryukotsusei no sabía nada de la espada, no era precisamente suya, pero cuando supo obviamente la codició y no sólo eso, ambos, el señor Inu-no-Taisho como Ryukotsusei peleaban por el título del daiyökai supremo. Bueno... eso es lo poco y nada que sé.
—Oye, ¿pero qué pasó con esa espada?
—Ya no existe. Fue sellada en el inframundo para que no causara más desordenes. ¡Era un arma terrible!
—¿Y qué cuento pega aquí la tal Bakusaiga? Porque ésta es otra espada, ¿verdad?
—Bakusaiga: Colmillo Explosivo, es la espada creada por mi amo Sesshomaru. Es de él.
—Creo que ya entiendo. En retribución por lo que ocurrió en el pasado, este sujeto reclamó la espada de Sesshomaru. ¿Cómo es que se llamaba el tipo?
—Ryukoushin
—¡Que nombre más raro, y así dicen que mi nombre es feo! ¿Pero por qué no se llevó mejor cualquiera de las otras dos espadas que pertenecieron al padre e vez de la de Sesshomaru? ¡Yo me hubiese llevado a Colmillo Sagrado! Para mi es más interesante y útil, no todos los días te encuentras con el poder de revivir a los muertos, podrías revivir a tus seres queridos que se encontraran en este proceso de la muerte, ¿no te parece?
—Pues el señor Sesshomaru la detestaba, porque es un arma ineficaz en la batalla. ¡Pero en fin!, ya no importa, esa son otras historias.
—Pues a mí me parece fantástica. Cualquiera puede destruir, cualquiera puede acabar con una vida o con cientos y reclamar el título de "el más poderoso", pero... ¿devolverla? ¡Ese es el poder más cercano a un dios! Además esa espada parece que estuviera viva, ella fue quien me llamó la primera vez que los encontré. Bueno... ¡en fin...! —Melisa suspiró y se echó hacia atrás recostándose en la tierra para mirar el cielo—. ¡Tanto lío por unas espadas! ¡Parecen niños caprichosos peleando por el juguete de moda! El problema es que son objetos peligrosos.
—Oye, ¿y por qué estoy contándote esto y dándote tantas explicaciones? —reparó Jaken, y Melisa comenzó a reír:
—¡Ah, no sé! ¡Dímelo tú! ¡A ti se te soltó la lengua!
—Sin embargo, hay algunas cosas que no me quedan claras, y no pude apreciar muy bien en la batalla. Creo que eso tú me lo puedes explicar, ¿no crees? —Jaken dijo esto en un tono de astucia, como diciendo... "Ahora es tu turno."
Melisa pensó por un momento antes de pronunciar alguna palabra.
Notas finales:
A pesar de que en la otra página, en ocasiones, publicaba pequeñas notas para explicar y comentar palabras u otras cosas dentro del fic, hacerlo en este lugar me parece un poco redundante, así qué sólo me limitaré a hacer las necesarias. Probablemente, ustedes ya reconocerán las explicaciones de muchas ellas, sobre todo de los nombres.
¹ Ryukoushin: Ryu=dragón; Kou=Resplandeciente o refulgente; Shin=Corazón. Eso se traduciría más o menos así: Corazón refulgente de dragón (o al menos algo parecido XD).
² Para saber sobre esta espada y sus referencias, sólo deben ver la 3era película de Inuyasha, La espada de la conquista. Aunque estoy segura de que ya la conocen muy bien y probablemente la han visto hasta la saciedad. =P
