Hola lectores, ¿qué tal la están pasando? Espero que estén deseos para la segunda parte de Leyendo el Pasado, porque aún nos quedan 5 libros por terminar así como a nuestros personajes favoritos. Espero que estén listos.
Resumen: Rose y los demás siguen atrapados en la sala a la esperad e que alguien pueda quitar el sistema de alarmas y sacarlos pronto, por suerte para ellos, una saga de seis libros están a la espera de ser terminados. Pero la preguntan aún sigue… ¿quién los escribió?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Leyendo el Pasado II ~
Capítulo 9:
.: Lissa :.
Sonreí divertida, esperando la lectura. Rose se movió de donde estaba y se sentó con las piernas cruzadas en donde Christian y yo habíamos estados sentados, en el lado izquierdo al lado de Mikhail, cerrando el círculo que había quedado incompleto.
La miré extrañada y ella se encogió de hombros. Dimitri la miró un par de segundos y luego miró a libro.
– Capítulo 9 – Comenzó a leer.
No vi a Dimitri por un tiempo después de eso. Más tarde ese día me envió un mensaje diciendo que pensaba que deberíamos cancelar nuestras próximas dos sesiones debido a la proximidad de sus planes sobre abandonar el campus.
– A mi parecer no era cierto – Ella recargo su mentón en la palma de su mano que a su vez su brazo derecho, donde se recargaba, estaba apoyado con el codo en su pierna derecha. Y su tono de voz había salido tan desinteresado y despreocupado.
– Como yo lo veo, tenía razones – Apoyé el lado de Dimitri.
Las clases estaban a punto de acabar de todas maneras, dijo; tomar un descanso de las practicas parece ser algo razonable.
Dimitri frunció el ceño, mirando la página,
– ¿De verdad pensabas eso? – Preguntó Dimitri mirando a Rose.
– ¿Qué cosa? – Pregunto ella confundida. Él miró el libro.
Era una pobre excusa, yo sabía que esa no era la razón por la cual él las cancelaba.
– Ah, sí – Dijo despreocupada, arrancando el césped del suelo – Pienso que exciten excusas mejores, como aquella…
– ¿Aquella? – Pregunté confundida.
Dimitri miró el libro.
Si me quería evitar, hubiera preferido que inventara algo sobre como él y los otros guardianes debían reforzar la seguridad de los Moroi o debían practicar algún movimiento ninja súper secreto.
– ¿Movimiento ninja? – Se rió Dimitri.
Rose le guiñó el ojos.
No tuve en cuenta su historia, yo sabía que me estaba evitando por causa del beso.
– El cual no pude gritar – Miré a Christian molesta. Él se rió y me besó en la mejilla.
– Me estabas dejando sordo – Se rió.
Ese condenado beso.
– Pensé que te había gustado – Dijo Dimitri riendo.
– Sigue leyendo – Dijo ella sonriendo.
No me arrepentía, no exactamente. Solo Dios sabe cuanto he estado esperando para besarlo, pero lo hice por las razones equivocadas, debido a que estaba molesta y frustrada y solo quería probar lo que podía hacer.
– Rose, sabemos que odias no hacer nada y sentirte impotente, pero a veces las cosas que haces están mal – Dije – O al menos la forma en como lo haces, solo en ocasiones
– Lo siento – Dijo encogiéndose de hombros.
– No parece que lo sientas realmente – Dijo Christian.
– Porque no lo hago – Dijo Rose sonriendo despreocupada. Dimitri se rió un poco.
Estaba tan cansada de hacer siempre lo correcto, lo inteligente. Estaba tratando de tomar el control pero parece que todo empeoró.
– No me digas – Dijo Sydney riendo.
– Si te digo – Se rió Rose.
No había olvidado la advertencia que una vez me dio –que estar juntos no solo se trataba de la edad, sino que interferiría con nuestros trabajos.
Presionándolo en el beso… bueno, yo había abanicado las llamas de un problema que podría herir a Lissa finalmente, no debería haberlo hecho.
Dimitri se detuvo, pensando y luego le sonrió a Rose, quien parecía confundida, termino sonriendo también.
Si tan solo pudiera saber que piensa ella. Cada vez que se miran, se sonríen o se hablan parece ser un verdadero acertijo para mí. Es como si hablaran solo con mirarse y me enloquecía.
Wow, nunca pensé que sentiría lo mismo que los demás cuando Rose y yo usamos el vínculo para comunicarnos.
Ayer había sido incapaz de detenerme, hoy puedo ver todo más claro y no puedo creer lo que he hecho.
– En ese momento la oscuridad se desvanecía – Dijo Sonya sonriendo.
– Sí – Dijo Rose dejándose caer de espaldas, se quejo porque debió doler – Fue… realmente no entendía porque lo hacía, como veces, no sabía nada de lo que era la oscuridad y tampoco sabía porque cuando me enojaba eran peligroso. Nunca tome en cuenta el comentario de Víctor de que la pasión y la ira… – Parecía pensar – Llegue a desesperarme
– Y yo tengo la culpa – Dije suspirando pesadamente.
– No – Se inclino hacia delante sonriendo – No ha sido tu culpa.
La miré con una sonrisa y luego a Dimitri para que siguiera leyendo.
Me reuní con Mason la mañana de Navidad, y nos encontramos con los otros para salir. Era una buena oportunidad para sacar a Dimitri de mi cabeza. Me gustaba Mason –bastante, y no era como si tuviera que casarme con él. Como dijo Lissa, sería saludable para mí salir con alguien nuevamente.
– Nunca pensé que tomarías en cuenta mis consejos – Dije riendo. A todos le hizo gracia, pero no a Dimitri, de hecho tenía una mirada demasiado seria.
– ¿De qué te sorprende? – Preguntó levantando una ceja.
– De que eres tú – Dije riendo.
Rose pensó un poco y sonrió – Sigo sin ver el problema. Camarada sigue con la lectura
Tasha había estado organizando nuestro desayuno-almuerzo de Navidad en un salón elegante de las habitaciones de huéspedes de la Academia. Muchas actividades en grupo y fiestas estaban ocurriendo en toda la escuela, pero rápidamente me di cuenta que la presencia de Tasha creaba una perturbación.
– A ti no, eh – Sonrió Christian.
– No – Resopló Rose – No entonces
Las personas o la miraban fijamente en secreto o se apartaban de su camino para evitarla. Algunas veces ella podía desafiarlos, o mantenerse cabizbaja, pero hoy eligió mantenerse lejos del camino de las otras realezas y simplemente disfrutar esta pequeña y privada fiesta de aquellos que no le huían.
– Bueno, ahora tienen razones perfectas para hacerlo – Dijo Christian molesto. Le froté el brazo con suavidad y lo besé en la mejilla.
– Las elecciones de Tasha no son culpa tuya – Dije suavemente, en un susurro – Sé que te sientes traicionado…
Me sonrió ligeramente y me besó en la frente. Él se sentía muy mal por lo sucedido con Tasha, aún le daba vueltas al asunto en ocasiones, odiaba saber que su tía hizo aquello. Casi tanto como nosotros…
– Luego leerá Rose – Dije apuntándola con una sonrisa divertida. Ella me miró parpadeando y luego asintió, aunque confundida.
– Si intentas vengarte, yo creo que debería ser con un capítulo vergonzoso que conozcas y no uno desconozcas – Susurró Christian a mi oído.
– Hm, sí – Asentí sintiéndome como una tonta – Bien…
Christian se rió ligeramente.
Dimitri había sido invitado a la reunión y parte de mi resolución falló cuando lo vi. Estaba vestido elegantemente para la ocasión, okay, "vestido elegantemente" era una exageración pero era lo que más se le parecía.
Nos reímos. Dimitri sacudió la cabeza divertido.
Nunca lo había visto de esa manera, usualmente él lucía un poco rudo… preparado para entrar en una batalla en cualquier momento.
– Soy un guardián – Dijo Dimitri sonriendo – Hay que estar alerta ahora
– ¿Como ahora? – Preguntó Rose sonriendo.
Dimitri le guiño el ojo.
Hoy, su oscuro pelo estaba atado a la parte de atrás de su cabello, como si el realmente hubiera tratado de estar elegante. Estaba usando sus usuales jeans y sus botas de cuero, pero en vez de llevar una remera o su camisa termal, tenía puestos un fino buzo negro tejido.
– Es raro leer sobre mi mismo – Dijo riendo.
– Pss si eso piensan ustedes, ¿qué hay de mí? Están leyendo todo y cuando leo yo, es más que raro – Dijo Rose sonriendo.
– Es divertido – Dije sonriendo.
– ¿Qué se siente oír sobre tú y Christian? – Preguntó Rose sonriendo.
Parpadeé – Ok, si es raro
Era un sweater ordinario, no era de diseñador, ni caro, pero le agrego un toque de pulcritud que normalmente no tenía, y buen Dios, le quedaba muy bien.
– ¡Uhg, camarada! – Rose se acerco y se dejo caer en el regazo de Dimitri, mirándolo con una sonrisa – Haces que me vuelva loca
– Fue lo que te dije – Se rió ligeramente.
– No, dijiste otra cosa ese día – Dijo Rose sonriendo.
Dimitri se rió y miró el libro nuevamente.
Dimitri no era malo ni nada de eso, pero no salió de su camino para entablar una conversación conmigo. Sin embargo habló con Tasha, y miré con fascinamiento como hablaban tan fácilmente con ese modo que ellos lo hacían.
– Vale, ¿cuándo comenzaste a sentir celos de Tasha? – Pregunté. Rose me miró sorprendida – Estuviste de mal humor después de navidad, eso lo hablamos y tú dijiste que era por Mason, pero yo sé, bueno ahora lo sé, que no era así…
– En parte sí era verdad – Asintió Rose – Pero sigue escuchando la lectura y sabrás. Camarada continúa
Sabía que un buen amigo de él era un primo lejano de la familia de Tasha y así se habían conocido.
"¿Cinco?" Preguntó Dimitri asombrado. Ellos estaban discutiendo el número de hijos que tenía su amigo.
– Ouhh – Dimitri guardo silencio, respirando hondo y sorprendido.
Rose se quito de donde estaba y le toco el hombro, ambos sonrieron un poco y luego Dimitri volvió a leer. No hacía falta un vínculo mágico en dos direcciones o que pregunte, estaba claro que sucedía.
"Yo no había oído eso." Tasha asintió.
"Es insano. Lo juro, no creo que su esposa tenga más de seis meses libres entre cada embarazo. Ella es baja, también –así que debe de haber engordado y engordado."
Fruncí el ceño.
– ¿Es posible? – Pregunté.
– No tengo ni idea – Rose se encogió de hombros.
"Cuando lo conocí, ni siquiera quería hijos." Sus ojos se ensancharon excitadamente.
Rose gruñó.
"¡Lo sé! No puedo creerlo. Deberías verlo ahora, se derrite por ellos. Ni siquiera puedo entenderlo la mitad del tiempo. Lo juro, habla más como un bebé que Inglés." Dimitri sonrió con esa rara sonrisa suya.
– Una que no te está dando a ti – Dije sonriendo.
Rose gruñó de mala gana y yo me reí.
"Bueno… los niños provocan eso en la gente."
– A alguien se le derrite el corazón – Dijo Rose mirando a Dimitri. Él se rió y la besó en la mejilla.
– Es una pena que no puedan tener hijo – Dije con apenas una sonrisa. Rose me sonrió.
– Sí… – Fue una respuesta que arrastro la "i" por un buen rato. Rose sonrió despreocupada, poco después – Espera, ¿qué dijiste? – Se veía feliz.
Yo la miré sorprendida al darme cuenta de mis palabras. Entonces sacudí la cabeza en negación.
– No quise decir eso. Te vas a hacer esa prueba. Cambios de humor, apetito excesivo. Con eso me basta para imaginármelo –
Rose me gruñó y sacudió la cabeza con exasperación. Solté un suspiro pesado y asentí.
– Sigo pensando que es imposible – Dijo.
– Yo no. Ya oíste mi teoría –
Rose gruñó de nuevo.
"No puedo imaginarme que te pase eso a ti." Ella rió. "Tú no eres nada sensible. Por supuesto… supongo que habrás hecho habla de bebé en ruso, uno nunca sabe."
– Uno nunca sabe – Dijo Rose asintiendo.
Dimitri le sonrió.
Ambos se rieron de eso, yo me di media vuelta y me fui, agradablemente Mason estaba ahí para hablar, era una buena distracción de todas las cosas, porque adhiriéndole a que Dimitri me ignoraba, Lissa y Christian estaban charlando en su pequeño mundo.
– Yo lo siento tanto – Dije mirándola culpable.
– Fue una suerte que se me ocurriera invitarlo, o de lo contrario habría salido corriendo de esa fiesta – Suspiró Rose – No te preocupes, me basta con mis pensamientos
– ¿De qué hablas? – Preguntó Christian.
Me acerque a Dimitri y miré el libro. Dimitri se rió al ver mi interés y leyó.
El sexo parecía haberlos enamorado mucho más de lo que estaban, y me preguntaba si podría pasar algún tiempo con ella en todo el viaje de esquí.
– Vaya, leer esos libros hace que me dé cuenta de que no he sido… hm… una buena amiga – Suspiré. Estaba por comenzar con culpas cuando Rose me regaño. Le sonreí un poco.
– No tiene nada de malo que hayas querido pasar tiempo con Christian. Son novios de todos modos – Dijo Dimitri sonriendo – Además, con todos los problemas en que se metió durante ese viaje, supongo que es mejor
– Gracias – Dijo Rose con sarcasmo – Por cierto, no me la pase genial durante el viaje, pero tampoco lo pase tan mal
– Bien. No sé como, pero te lo he de compensar. Podemos irnos una semana juntas a… donde quieras ir – Dije sonriendo.
Rose me miró fijamente.
– ¿Estás loca? – Preguntó – ¿Alejarme de Dimitri? No, olvídalo
– ¡Podemos ir a la playa! – Dijo Christian emocionado – Todos juntos. Llevaremos los libros con nosotros y así podemos leer
– ¡Sí! ¿Qué mejor manera de aprovechar las vacaciones? – Preguntó Jill emocionada.
La miré igual de emocionada y luego a Rose. Ella me miró fijamente, insegura, y finalmente suspiro.
– ¿Podemos terminar de leer por esta noche y mañana ver que hacer? – Preguntó.
– ¿No te agrada la idea? – Pregunté.
Rose sacudió la cabeza, no era una respuesta negativa, pero tampoco afirmativa. Miró a Dimitri y le hizo un ademán para continuar.
Eventualmente se alejó de él para darme mi regalo de Navidad.
Abrí la caja y miré dentro, vi un cordón con cuentas marrones, y la esencia de rosas flotó el aire.
Ella bufó y yo me reí.
– Tú nombre me recuerda a las rosas. Ya sabes. Rose-rosa – Dije riendo – Diferencia de una vocal nada más
Ella se rió – ¿Lo haces para verme la cara, verdad?
Le guiñé el ojo.
Miré a Dimitri para que siguiera leyendo.
"Que…"
Saqué el cordón, y un pesado crucifijo de oro sonó desde el final de él. Ella me había dado un CHOTKI. Era parecido a un rosario, solo que más pequeño, del tamaño de un brazalete.
Miré a Rose y ella me enseño la muñeca en que lo tenía. Le sonreí de oreja a oreja por saber que lo usaba siempre. Y como dijo Dimitri, es probable que ella no se lo quite ni para dormir.
"¿Estás tratando de convertirme?" Pregunté socarronamente.
– ¿Enserio? – Abe me miró sorprendido.
– No – Dije – Aunque no estaría mal, pero bueno, cada quien con su creencia
– ¿Entonces… por qué el regalo? – Preguntó Janine intrigada.
– Dimitri, por favor… – Dije sonriendo.
Lissa no era una loca religiosa ni nada de eso, pero ella creía en Dios e iba a la iglesia regularmente. Como muchas familias Moroi que provenían de Rusia y el este de Europa, ella era una cristiana ortodoxa.
¿Yo? Era mucho más que una Agnostica Ortodoxa. Pienso que Dios probablemente exista, pero no tengo el tiempo ni la energía para investigar. Lissa respetó eso y nunca trato de presionarme en su fe, eso hacía su regalo mucho más extraño.
– Pero no lo era – Dije sonriendo.
– No – Rose sonrió.
"Póntelo" Ella dijo, claramente divertida con mi shock. Lo hice. En la parte de atrás de la cruz, había grabado en oro un dragón trenzado con flores.
La cresta de Dragomir. Yo la busqué, confundida.
– ¿Qué es? – Preguntó Jill intrigada. Yo la miré sonriendo y luego miré a Dimitri.
"Es una herencia familiar." Dijo. "Uno de los buenos amigos de mi padre mantuvo guardada una caja con sus cosas. Esto estaba entre ellas. Le perteneció al guardián de mi bisabuela."
"Liss..." Le dije. El chotki tomó un nuevo significado.
– Pero claro que sí – Dije sonriendo.
– Sin embargo quiero aclarar que yo era el guardián oficial – Dijo Dimitri.
– ¿Celoso, camarada? – Preguntó Rose riendo. Dimitri le hizo algo que no esperaba ver nunca: un puchero. Rose se rió ligeramente y lo beso en la mejilla, apoyando su mentón en el hombro de Dimitri en rolló sus brazos en el brazo derecho de Dimitri.
– No lo entiendo – Dijo Eddie.
– Aquí hay una pequeña explicación – Dijo Dimitir sonriendo.
"No puedo… no podéis darme algo como esto."
"Bueno, ciertamente no puedo quedármelo. Es para un guardián, mi guardián."
– ¿Qué hay de Dimitri? – Pregunto la madre de Rose – Él tiene razón. Era tú guardián oficial y Rose… había que saber si se iba a graduar
Rose rodó los ojos con una sonrisa divertida.
– Lo sé, pero… estaba destinado a Rose – Dije sonriendo – Sin duda…
Todos sonrieron. Dimitri volvió a leer.
Enrollé las cuerdas alrededor de mi muñeca. La cruz se sentía fría contra mi piel.
"Sabes…" me burlé. "Hay una buena posibilidad de que me pateen fuera de la escuela antes de convertirme en tu guardián."
Todos nos reímos.
– Juró que no sé como lo hiciste para que no sucediera – Dije.
– Sucedieron un par de cosas – Dijo Rose sonriendo.
Ella sonrió. "Bueno, después de que lo hagan me la podéis devolver."
Todos se rieron, incluso Rose, pero yo no lo hice. Recordaba perfectamente que cuando Rose se fue de la academia me lo devolvió. Ella ni siquiera estaba segura de si iba a volver y aún así me dijo que se lo diera cuando volviera.
– ¿Sucede algo? – Preguntó Christian, notando que no me reía.
– Ah no, solo pensaba – Dije sonriendo un poco. Miré a Rose y la encontré hablando con Sonya sobre quien sabe que, no se dio cuenta de mis pensamientos, lo que podía ser bueno.
Todo el mundo se rió. Tasha empezó a decir algo, pero paró cuando miró la puerta.
– Chan, chan, chachan, chan chan chan – Comenzó Christian.
Lo miré confundida. Me reí ligeramente, aún así. El sonido que estaba haciendo era la canción de Darth Vader de Star Wars, típica canción que se suena para cuando algo malo sucede. Nos reímos.
– Te cociste Rose – Dijo Christian sonriendo maliciosamente.
– Era la época de perdonar – Dije riendo. Yo recordaba bien quien apareció ese día.
– Uhg, lo peor de todo era que ya tenía suficientes problemas – Dijo Rose tranquila. Miró a su madre. – No te ofendas
– No lo hago – Le sonrió tranquila.
– Entonces estás nerviosa – Dijo Rose sonriendo, confiada.
– No – Dijo Janine. Rose no dijo nada, apunto a su mano que golpeaba ligeramente el césped, frenéticamente, con el dedo índice. En cuanto Rose se lo enseño ella se detuvo y sonrió tranquilas.
– ¡Bruja! – Gritaron Christian, Eddie y Adrian.
– ¡Se llama lenguaje corporal! – Se quejó Rose – Mierda, entiendan…
Todos nos reímos y Dimitri volvió a la lectura.
"¡Janine!"
Mi madre estaba allí, estaba rígida e impasible como siempre.
"Siento llegar tarde." Dijo. "Tuve que encargarme de un negocio."
– ¿En navidad? – Preguntó Abe mirándola entre sorprendido y sonriendo, como si se lo esperara.
Janine le sonrió tranquila.
– Bueno, el trabajo es primero, ¿no? – Le sonrió ella.
– Pues este año no. No trabajo en navidad – Dijo Abe sonriendo.
– ¿Qué tan patético es que tus padres estén coqueteando frente a ti? – Preguntó Rose en un murmulló apenas entendible.
– Mucho – Dijimos Dimitri y yo que la habíamos escuchado. Rose Gimió.
– Sigue, camarada – Dijo ella.
Negocios. Como siempre. Hasta en Navidad.
– ¿Ustedes piensan igual o qué? – Bromeó Mikhail.
– No – Dijo Rose con el ceño fruncido, en un puchero. Todos nos reímos y Dimitri la besó en la frente.
Sentí que mi estómago se revolvía y mis mejillas se calentaban cuando los detalles de nuestra pelea volvieron a mi mente. Ella no había dicho ni una palabra de comunicación desde que ocurrió nuestra pelea dos días atrás, ni cuando estaba en la enfermería. Ni disculpas. Nada. Rechiné mis dientes.
– ¿Querías una disculpa? – Preguntó la madre de Rose sonriendo.
– Sí, quizá hubiera intentado hacer las paces, pero bueno, no se puede tener todo – Dijo Rose despreocupada.
– Sí lo hice – Dijo ella entrecerrando los ojos ligeramente, con una expresión dura. Rose parpadeó.
– Hhmm… preguntaste como estaba, no te disculpaste – Dijo Rose, pensativa, murmuró algo que no pude oír, tenía una expresión que resultaba bastante sospechosa y misteriosa.
– No me estabas escuchando, ¿verdad? – Rose se tenso. No sabía si reír o gemir por la falta de concentración de mi amiga. Un secreto ha salido a luz.
– Mejor sigamos escuchando – Dije sonriendo, para sacarla de un apuro. Ella me mustio un gracias no audible y Dimitri comenzó a leer.
Ella se sentó con nosotros y rápidamente se unió a la conversación. He descubierto que ella solo podía hablar de un tema: los negocios de los guardianes. Me preguntaba si tenía un hobbie. El ataque Badica estuvo en la mente de todos, y éste la condujo a hablar sobre una pelea similar en la que ella había estado.
– Eso está mal. Negocios en navidad – Abe sacudió la cabeza.
– Es por eso que en esta navidad, no van a trabajar – Dije con firmeza.
– Aún falta mucho – Dijo Rose tranquila.
Para mi horror, Mason se fascinó con cada una de sus palabras.
"Bueno, las decapitaciones no son tan fáciles como parecen." Dijo en su manera de la realidad.
– En especial cuando usas una espada sin filo – Suspiró Rose.
Aún abrazada a Dimitri, solo que apoyando su mejilla en el hombro de él. Hablando de Dimitri, él pareció notar algo en Rose, algo que se ocultaba tras el suspiro, además del dolor por lo que sucedió, y la besó en la frente susurrándole algo en ruso. Luego, al oído, me imagino que le susurro algo en español.
El silencio que se había formado, se desvaneció muy lentamente. Dimitri apoyo la cabeza sobre la de Rose y volvió a mirar el libro para leer nuevamente.
Nunca pensé que fueran nada fáciles, pero su tono sugería que ella creía que todos pensaban que era una pavada.
– ¿Por qué tienes que…? – Me detuve en mi pregunta al ver que Rose no parecía querer hablar. Suspiré. Lo dejaría pasar.
"Debéis pasar el cordón espinal y los tendones. Hasta el hueso." Vi como Lissa se mareaba. Ella no era buena para las charlas asquerosas.
– Y tú para verlo – Me reí. Afortunadamente ella también rió.
Los ojos de Mason se iluminaron. "¿Cuál es la mejor arma para hacerla?"
Mi madre lo considero.
"Un hacha. Podes tener más peso."
– ¿Por qué es importante el peso? – Pregunté intrigada.
– Su grosor y el peso harán más fácil el corte y costará menos para poder decapitarlos – Respondió Janine sonriendo.
– De pronto me siento mal por preguntar – Dije.
– ¿Sigo? – Preguntó Dimitri.
Todos asentimos. Yo sabía que él lo preguntaba solo por Rose, debido a como mato a los dos Strigoi en Spokane.
"¡Que bien!" Él dijo. "Hombre, espero que me dejen cargar un hacha."
Era una idea cómica y ridícula, ya que las hachas no eran para nada armas convenientes de cargar. Por medio segundo, el pensamiento de Mason caminando por una calle con un hacha sobre su hombro iluminó mi humor.
Nos reímos de la imaginación de Rose. Y lo cierto es que imaginarlo con el hacha y una sonrisa de oreja a oreja resultaba graciosa. Lastima... que eso no sucederá nunca.
El momento pasó rápidamente.
Honestamente no podía creer que estuviéramos teniendo esta conversación en Navidad.
– Pensé que te gustaban esas cosas – Dijo Dimitri sonriendo.
– Hm… pensé que estabas leyendo – Dijo Rose. Dimitri se rió y le besó en la cabeza.
La presencia de mi madre había agriado todo.
– Para ti – Dijo Eddie.
Rose rodó los ojos.
Afortunadamente el grupo de personas se dispersó. Christian y Lissa se fueron a hacer sus propias cosas, Dimitri y Tasha aparentemente que ponerse al día un poco más.
Mason y yo estábamos bien en nuestro camino a los dormitorios dhampir cuando mi madre se nos unió.
– ¡Mala! – Le dije en su cabeza y ella gruñó.
– Liss… – Gimió.
Yo me encogí de hombros.
Ninguno de nosotros dijo nada. Las estrellas abarrotaban el oscuro cielo, algo y brillante, su brillo hacía juego con el hielo y la nieve alrededor nuestro.
– Ya estamos de nuevo – Gruñó Adrian.
Llevaba mi abrigo de marfil adornado con piel falsa, e hizo un buen trabajo manteniendo mi cuerpo templado, aunque no hizo nada contra las frías ráfagas que quemaron mi cara.
– ¿Todo lo tienes que describir como una experiencia única? – Pregunto Christian recostándose en el césped.
– Ay perdón, la próxima vez que piense iré directo al grano – Dijo Rose.
– Gracias, eso sería estupendo – Dijo Christian sonriendo.
– Sería sarcasmo – Sacudió la cabeza Rose.
– Ouch – Me reí ligeramente.
Caminamos todo el tiempo, yo seguía esperando que mi madre diera la vuelta hacia las otras áreas de guardianes, pero ella entro con nosotros.
– Ah, quería hablar contigo – Dije sonriendo. Rose pensó con una sonrisa divertida. Definitivamente algo estaba ocultando.
"He estado queriendo hablar contigo." Dijo finalmente.
– Te lo dije – Dije. Ella sonrió despreocupada.
Mis alarmas se encendieron, ¿qué hice ahora?
– ¿Enserio? – Sydney se rió – ¿Te preocupa eso?
– Cuando una persona seria quiere hablar contigo no puede ser nada bueno – Dijo Rose tranquila – Como tú
– Oye… – Se quejo ella. Rose sonrió tranquila.
Eso fue todo lo que ella dijo, pero Mason rápidamente entendió la indirecta. Él ni era estúpido ni era obvio con las señales sociales, justo como en ese momento, hubiera deseado que lo fuera.
– ¡Ah! ¡Dimitri! – Dijo Adrian colocado una mano en su pecho y fingiendo asombro – ¿Querías que Mason fuera estúpido para así no tener competencia?
Me sorprendió que Dimitri se riera en lugar de decir algo. No es como si confirmara aquello, pero se notaba que si fuera por él no dejaría que nadie se le acercara a Rose.
También encontré irónico que él quisiera pelear contra todos los Strigoi en el mundo pero le tuviera miedo a mi madre.
– ¡Wo! – Rose soltó a Dimitir y lo miró con una sonrisa que nunca había visto, no parecía ser una sonrisa devoradora de hombres, ni una sonrisa tranquila, era algo así como dulzura y cariño mezcladas – Ya tienen algo en común
Dimitri la miró sorprendido y luego se rió besándola en la frente.
– Espera, ¿tú le tienes miedo a la madre de Rose? – Eddie soltó una carcajada – Pero no a los Strigoi. Ah santo cielos, el mundo cada vez es más loco
Dimitri sonrió sin decir nada, Rose volvió a abrazarlo, de la misma forma que antes y él siguió con la lectura.
Miré a Rose con una sonrisa curiosa e inquisitiva.
Me lanzó una mirada de disculpa, se encogió de hombros y dijo. "Hey, debo irme, a, algún lado. Te veo luego."
Lo miré lamentando que se fuera, deseando poder correr tras él. Probablemente mi mamá me haría frente y me golpearía en el otro ojo si trataba de escapar.
Todos nos reímos por las locas ideas de Rose. Ella sonrió divertida e intercambió una sonrisa con su madre tranquilamente.
– No estaba siendo irónica ni sarcástica. Enserio pensé que eso podría suceder – Se rió Rose.
– Bueno, había que ver – Se rió Janine.
Mejor hacer las cosas a su manera y resolver esto.
– ¿Y desde cuando la manera de Rose Hathaway se queda en el olvido? – Pregunté riendo.
– Desde que me metí en muchos problemas apenas en tres días – Dijo Rose riendo. Asentí divertida: los Badica, su madre y Dimitri.
Moviéndome incómodamente, miré hacia todos lados menos a ella esperando que hablara. Desde la esquina de mi ojo pude ver unas pocas personas mirándonos.
– Testigos – Dijo Eddie con un tono misterioso.
Recordando como todo el mundo parecía saber como ella me había dejado el ojo negro, decidí repentinamente que no quería testigos alrededor que escucharan cualquier clase de lección que ella me fuera a dar.
– Se los dije – Sonrió Eddie.
"¿Quieres, um, ir a mi habitación?" Pregunté.
– El lugar perfecto para un asesinato – Dijo Adrian con un tono detectivesco.
Nos reímos.
– Eso ya es un comienzo – Sonreí.
– ¿Un asesinato? – Christian me miró sorprendido – ¿Querías que Rose muriera?
– No. Me refiero a que podían hacer las paces y viviré en un eterno mundo de paz y armonía – Dije sonriendo. Rose soltó una carcajada por mi idea, y yo estaba bromeando, al menos exagerando.
– Ay Lissa – Dijo ella tras terminar de reír, aún sonriendo – Vives en ese cuento de hadas que llamas vida
– Sí – Dije riendo en broma. Ambas nos reímos.
– Bien, chicas, si me dejan continuar se los agradeceré – Dijo Dimitri sonriendo.
Ambas le asentimos con la cabeza.
Ella miró sorprendida, un poco insegura. "Claro"
La conduje al piso de arriba, manteniendo a una distancia segura mientras caminábamos. Una embarazosa tensión se construyó entre nosotras. Ella no dijo nada cuando llegamos a mi habitación, pero la vi examinar cuidadosamente cada detalle, como si un Strigoi estuviera oculto allí.
– ¿Podías sentirlos entonces? – Preguntó Sonya levantando una ceja.
– Uhm, no lo recuerdo – Dijo Rose despreocupada.
Me senté en la cama esperando mientras ella se paseaba, insegura sobre lo que debía hacer.
– Las paces – Dije con tono seguro. Rose rodó los ojos.
Pasó sus dedos sobre una pila de libros sobre el comportamiento y la evolución animal.
"¿Son éstos para un trabajo?" Preguntó.
– ¿Por qué todo el mundo piensa eso? – Gimió Rose – ¿Acaso es tan extraño?
– Más o menos – Dijo Christian sonriendo.
"No. Solo estoy interesada en eso, eso es todo."
– ¿Es difícil de creer? – Preguntó Rose.
– Mucho – Dijeron todos al unísono.
– Bien – Resoplo Rose.
Sus cejas se alzaron. Ella no sabía eso, ¿pero cómo iba a saberlo? No sabía nada de mí.
– Quizá sonó un poco duro pero… – Dije.
– Era verdad – Dijo Janine sonriendo.
Continuó con su apreciación, deteniéndose para estudiar pequeñas cosas mías que aparentemente la sorprendían.
Rose abrió la boca.
– No hagas tus comentarios sarcásticos ni irónicos – Dije. Ella guardo silencio.
Una foto de Lissa y yo vestidas de hadas para Halloween.
– Ay fue tan divertida la fiesta – Dije sonriendo.
– Es raro – Dijo Adrian – No puedo evitarlo, pero es Belikov a quien me imagino, no a ti, pequeña dhampir
Todos nos reímos a carcajadas mientras Dimitri se ponía rojo de vergüenza. Rose lo besó en la mejilla y luego hizo uno de sus típicos comentarios mientras Adrian seguía riéndose. Honestamente ya habían molestado a Dimitri en otras ocasiones, pero seguro que era la primera vez que lo veía tan cohibido, ni siquiera cuando leímos el hechizo de lujuria estaba tan rojo.
Un bolso de SweeTarts.
Fue casi como si mi madre estuviera viéndome por primera vez.
Abruptamente, se dio vuelta y me extendió su mano. "Aquí."
– Te iban a matar – Chilló Sydney.
– Diablos, te juntas mucho con Adrian – Dijo Rose.
– Soy su novio – Dijo Adrian sonriendo con orgullo.
Todos nos reímos.
Sobresaltado, me apoyé hacia delante y mantuve mi palma fuera debajo de la de ella. Algo pequeño y frío cayó en mi mano. Era un colgante redondo, uno pequeño, no mucho más grande que una moneda de diez centavos de diámetro. Una base de plata sostenía un disco llano de círculos de colores. Frunciendo el ceño, pasé mi pulgar sobre su superficie. Era extraña, pero los círculos casi lo hacían ver como un ojo. El interior de éste era pequeño, justo como una pupila. Era tan azul oscuro que parecía negra. Alrededor había un gran círculo azul pálido, que estaba rodeado por un círculo blanco. Un muy, muy delgado anillo del mismo azul oscuro rodeaba el exterior.
– ¿Qué era? – Preguntó Sydney levantando una ceja.
– Un nazar – Respondió sonriendo.
"Gracias" le dije. No esperaba nada de ella. El regalo era extraño -¿para que diablos me daría un ojo?- Pero era un reglo… "Yo… yo no te tengo nada para ti."
– Que linda navidad – Se quejo Abe.
Mi mamá asintió, cara inexpresiva e indiferente una vez más. "Esta bien. No necesito nada."
– ¿Por qué un ojo? – Preguntó Jill intrigada.
– Jill, eso lo sabrás conforme avancemos el libro y si no, bueno, te lo contaré después – Dijo Rose tranquila.
Giro nuevamente, y empezó a caminar por la habitación. No tenía mucho espacio para hacerlo, pero su baja estatura le daba un paso pequeño. Cada vez que pasaba por la ventana sobre mi cama, la luz capturaba su pelo y lo iluminaba. La mire curiosamente y me di cuenta de que ella estaba nerviosa igual que yo.
– ¿Eso puede ser bueno? – La miré y ella se encogió de hombros sin saber la respuesta.
Se detuvo y me miró. "¿Cómo está tú ojo?"
– La prueba de que estaba preocupada – Dijo Jill sonriendo.
– O tal vez un intento de entablar la conversación – Dijo Eddie riendo.
– Eddie no ayudes – Dijo Jill.
"Mejorando."
"Bien." Abrió la boca y tuve el presentimiento que estaba por disculparse.
Sonreí con un "te lo dije" estampado en la frente, pero Rose me sonrió de cierta forma que parecía decir "te equivocas". Rodé los ojos.
Pero no lo hizo.
Ahora ella me sonrió con un "te lo dije" mudo.
Cuando comenzó a pasearse nuevamente, decidí que no podía soportando la inactividad. Comencé apartando mis regalos. Había obtenido una linda pila de cosas esta mañana. Una de ellas era un vestido de seda, regalo de Tasha, rojo, con flores bordadas.
Dimitri se detuvo. Pensando. Y luego sacudió la cabeza para volver a leer.
Mi madre me miró colgarlo en el diminuto armario de la habitación.
"Tasha fue muy amable."
– Hasta que decidió meterte a la cárcel por algo que no hiciste – Dijo Christian enojado. Le froté el brazo preocupada y luego miré a Rose que estaba tranquila.
– No sé si arrepentirme de lo que dije o no – Miró a su madre.
Ella se encogió de hombros.
– Camarada continúa… – Sonrió Rose.
"Sí" estuve de acuerdo. Yo no sabía que me iba a regalar nada. Ella me agrada."
"A mí también."
– A mí también me agradaba – Dije con un suspiro pesado.
Hubo un pequeño silencio en donde estábamos y finalmente Dimitri lo rompió con la lectura nuevamente.
Me di la vuelta y la mire fijamente. Mi sorpresa reflejaba la de ella. Si no la hubiera conocido mejor hubiera dicho que estábamos de acuerdo en algo. Tal vez los milagros de Navidad si ocurrían.
– Eh, te lo dije – Dimitri la miró con una sonrisa. Rose rodó los ojos sonriendo.
– Sigue leyendo, no vas a decir lo mismo – Dijo rose sacudiendo la cabeza.
– ¿Te gusta matar la felicidad? – Pregunté.
Ella se encogió de hombros – Sé lo que paso, es mi vida.
"Guardián Belikov será una buena pareja para ella."
– Gracias – Dijo Rose.
– Yo no sabía que a tú estabas enamorada – Se defendió su madre.
– Nadie lo sabía – Dije con cierto rencor fingido.
– Oye ya, supéralo – Dijo Rose. Me reí.
Miré a Dimitri que miraba el libro fijamente, sus ojos se movían de un lado a otro. Estaba confundida, pero luego entendí.
– ¡Estás leyendo! – Lo apunté con un dedo. Él dejó lo que hacía y me miró con una sonrisa.
– Lo siento – Dijo. Miró a Rose y luego volvió al libro.
"Yo…" Pestañeé, no estaba segura sobre lo que estaba hablando. "¿Dimitri?"
"Guardián Belikov" Me corrigió severamente, todavía sin aprobar mi forma casual de nombrarlo.
– Si él no me decía "señorita Hathaway", ¿por qué yo sí tenía que llamarlo Guardián Belikov? Es tonto – Dijo Rose tranquila.
– No, es tú lógica – Dijo Christian riendo – Era mayor que tú
– ¿Y? – Preguntó Rose encogiéndose de hombros.
Dimitri se rió, volviendo a la lectura.
"¿Qué… qué clase de pareja?" Pregunté.
– Que comiencen los celos – Dijo Adrian riendo.
Rose gimió escondiendo el rostro en el cuello de Dimitri.
Ella levantó una ceja. "¿No me has escuchado? Ella le pidió que sea su guardián." Desde que no tiene uno.
– Comienzo a lamentar haber incitado a Tasha – Dijo Rose de mala gana. Dimitri la besó en la cabeza.
Me sentí como si me hubieran golpeado nuevamente.
– Mi segundo ojito – Dijo Rose con un tono de niñita adolorida. No pude evitar soltar una carcajada en grande, todos me miraron como si yo estuviera loca, pero no podía evitarlo. Rose realmente me hizo reír con ese tono, además de ser fingido, era algo que jamás podrías oír realmente.
"Pero él está asignado aquí. Y a Lissa."
– Buen punto – Dije sonriendo.
– Pues eso es pasado porque ahora está asignado a mí – Dijo Christian con una sonrisa de orgullo. Me reí ligeramente.
"Los arreglos pueden deshacerse. Sin tener en cuenta la reputación de Ozera… ella todavía es de la realeza. Si ella presiona, ella lo puede conseguir."
– Golpe bajo para Hathaway – Dijo Eddie con un tono profundo, como si tuviera un megáfono.
Miré fijamente. "Bueno, supongo que son amigos y todo."
"Más que eso –o probablemente lo podrían ser."
¡Bam! Golpeada otra vez.
– Por segunda vez, hubiera preferido otro puñetazo antes que seguir escuchando aquello – Dijo Rose sacudiendo la cabeza ligeramente.
– Seguro que sí – Dijimos todos sonriendo.
"¿Qué?"
– Eso está escrito con dos signos de interrogación – Dijo Dimitri sonriendo.
– Amigo, tienes que gritarlo – Dijo Adrian sonriendo – Así nos quitas las emoción
Asentí coincidiendo. Dimitri rodó los ojos y volvió a la lectura.
"¿Hmm? Oh. Ella está interesada en él." Por el tono de mi madre, estaba claro que los asuntos románticos en realidad no le interesaban.
– Sí, ahora hace unas muecas cuando leen un asunto romántico – Dijo Rose riendo. Janine desvió la mirada. Nosotros nos reímos.
"Ella está dispuesta a tener hijos dhampir, así que es posible que puedan hacer un acuerdo si él es finalmente su guardián."
– Oh Dios – Dije sorprendida. Pensé un poco. Dimitri quería ser padre y Tasha se lo estaba ofreciendo, pero él estaba aquí, con Rose, y con ella no puede tener hijos. Miré a Dimitri y a Rose estupefacta – ¿Cómo rayos terminaron enamorados?
– ¿Eh? – Rose me miró confundida. Se lo pensó un poco e hizo una mueca, seguramente tras leer mi mente – ¿Quieres que te explique toda la larga historia o quieres oírla por el libro?
– Buen punto – Asentí. Miré a Dimitri – ¿Por qué te negaste a ir con Tasha?
Dimitri me miró sorprendido, pero sonrió ligeramente.
– Había alguien más – Dijo simplemente, sonriendo.
No estaba segura de si era esa la respuesta que yo quería oír, pero estaba lo bastante claro para saber que se refería a Rose.
Oh. Mi. Dios.
El tiempo se congeló. Mi corazón dejó de latir.
– La hemos perdido – Dijo Christian sacudiendo la cabeza.
Me reí ligeramente.
Me di cuenta que mi madre estaba esperando una contestación. Estaba apoyada en mi escritorio mirándome. Podría ser capaz de cazar un Strigoi, pero no era consciente de mis sentimientos.
– Nadie lo era – Recalque cruzándome de brazos. Rose bufó.
"¿Él… él lo hará? ¿Ser su guardián?" Pregunté rápidamente.
– Tienes miedo – Dije sorprendida, pero ocultándolo con una sonrisa.
Rose no me dijo nada.
Mi mamá se encogió de hombros. "No creo que acepte todavía, pero por supuesto que lo hará. Es una gran oportunidad."
– Lo era – Dijo Janine asintiendo.
– Sí, pero realmente había algo que me lo impedía – Sonrió Dimitri.
"Por supuesto." Repetí. ¿Por qué iba Dimitri a despreciar la oportunidad de ser guardián de una amiga y de tener un bebé?
– Por ti – Dijimos Jill, Sydney y yo.
Dimitri se rió y Rose sacudió la cabeza divertida.
Creo que mi mamá dijo algo más después de eso, pero no la escuche. No escuché nada. Me quedé pensando en Dimitri abandonando la Academia, abandonándome a mí. Pensé en la manera que él y Tasha habían mejorado su relación. Y después de esos recuerdos, mi imaginación empezó a crear futuras escenas. Tasha y Dimitri juntos. Tocándose. Besándose. Desnudos. Otras cosas…
– Ay Dios – Gimió Rose. Nosotros nos reímos, principalmente yo.
– Eso hacen los celos – Dijo Christian sonriendo.
– Sí, de eso sabes tanto como yo – Dijo Rose riendo.
Me reí un poco y luego abracé a Christian que le había gruñido a Rose.
– ¿Dónde el acuerdo? – Preguntó mortificado.
"Estoy cansada"
– Sabía que no me estabas escuchando – Sacudió la cabeza Janine.
Rose se encogió de hombros con una sonrisa.
Mi mamá terminó su oración. No tenía ni idea de lo que había estado diciendo antes de que la interrumpiera.
"Estoy realmente cansada." Repetí. Pude oír el vacío de mi propia voz. Vacía. Sin emoción. "Gracias por el ojo… um, cosa, pero si no te importa…"
– Seguro habrían hecho las paces si hubieras hecho aquello – Dije suspirando.
– Venga Lissa, ya sé que estás molesta por eso – Dijo Rose tranquila.
Mi mamá me miró sorprendida, sus rasgos abiertos y confundidos. Luego, así como así, su fría pared de profesionalismo volvió a su lugar. Hasta ese momento, no me había dado cuenta de cuanto tiempo la había dejado fuera. Por un breve momento, ella se había hecho vulnerable conmigo. Esa vulnerabilidad ahora se había ido.
– Vale, no lo diré más porque ya me aburrí de la misma respuesta – Dijo Christian sacudiendo la cabeza.
– Yo no. Lo diré. ¿Cómo rayos lo haces, Rose, para saber todo lo que sienten los demás? – Preguntó Eddie.
– Ya les dije, se llame lectura corporal – Dijo Rose – Movimientos, rasgos faciales, respiración y todo eso. Solo es algo que se me da bien
"Claro" ella dijo aburridamente. "No quiero molestarte."
– A mí me sonó a desinteresada – Dije mirando a Janine. Ella se encogió de hombros tranquila.
Quería decirle que no era así. Quería decirle que no la estaba echando por ninguna razón personal. Y quería decirle que deseaba que fuera la amable, amorosa y comprensiva madre de la que siempre se oía hablar, una en la cual poder confiar. Hasta quizá poder ser una madre con la cual poder discutir sobre mi vida amorosa.
– ¿Ah sí? – Ella la miró sorprendida.
– Hm, sí – Dijo Rose tranquila.
Dios. Desearía poder decirle a alguien sobre eso, en realidad. Especialmente en este momento.
Pero estaba demasiado atrapada en mi drama personal como para decir ninguna palabra.
– Ni siquiera a Lissa le dije algo – Dijo Rose tranquila.
Sentí como si alguien me hubiera arrancado el corazón y lo hubiera lanzado al otro extremo de la habitación. Había un agonizante y caliente dolor en mi pecho, y no tenía idea de cómo podría llenarse alguna vez.
Dimitri guardo silencio, tragando saliva serio y luego besó a Rose sonriendo. Luego volvió a leer.
Había una cosa que aceptar, no podía tener a Dimitri.
– Dolor al alma – Dije preocupada. Rose respiro hondo y sonrió un poco.
No le dije nada más a mi madre, debido a que mis capacidades de hablar ya no existían. La furia centellaba en sus ojos, y sus labios se habían alargado en esa tirante expresión de disgusto que ella utilizaba a menudo.
– Uhh – Hice una mueca de disgusto.
Sin más palabras, se dio media vuelta y se marchó, golpeando la puerta tras ella. Golpear la puerta era algo que yo también hecho, en realidad. Supuse que sí compartíamos algunos genes.
– ¿Algunos? – Preguntamos todos riendo.
Rose se encogió de hombros.
Pero me olvidé de ella casi inmediatamente. Solo me quedé sentada pensando. Pensando e imaginando.
– ¿Intentas ser masoquista? – Pregunté.
– ¿No estuviste igual cuando rompieron contigo? – Preguntó Rose.
La miré sorprendida. Ella se disculpó y yo me reí. Christian me abrazo con fuerza, sonriendo contra mi cuello.
Pasé el resto del día haciendo un poco más que eso. Me salté la cena. Solté algunas lágrimas. Pero el mayor tiempo lo pasé sentada en mi cama pensando y poniéndome cada vez más deprimida. También descubrí que la única cosa peor que imaginar a Dimitri y Tasha juntos era recordar cuando estábamos juntos.
Hice una mueca débil, Rose no dijo nada durante un buen tiempo. Parecía pensativa. Dimitri la besó en la frente y luego volvió al libro.
Él nunca me tocaría de nuevo de esa manera, nunca me besaría otra vez…
Estas fueron las peores navidades de mi vida.
– Que forma de terminar el capítulo – Dijo Dimitri apenas. Miró a Rose y le entregó el libro. Ella sonrió, tomándolo y dejándola a un lado.
– ¿Vamos a pasear? – Preguntó.
– Sería bueno un descanso, después de cómo termino aquel – Dije sonriendo. Rose sonrió y se alejó con Dimitri. Me estiré mirando a Christian con una sonrisa.
– Espero que las cosas en el libro mejoren – Dije. Christian asintió.
– Majestad – Me giré y vi a un grupo de guardianes acercándose a nosotros. Miré a los demás y me puse en pie.
– ¿Sucede algo? – Pregunté.
– Hemos encontrado algo y usted lo tiene que saber – Dijo él agitado, con la respiración pesada.
– ¿Qué cosa? – Pregunté, presintiendo que era algo malo.
Se tomo su tiempo para respirar hondo y luego soltó un nombre – Víctor Dashkov
Continuara…
Aquí termina el capítulo. Bien, realmente no hay mucho que decir salvo que es el tema del tsunami, ya sé que todos están felices, pero a mí el tema no deja de preocuparme aún... vaya... mi fics quedará en la historia con mi comentario del tsunami... eiiig... ejem, como iba diciendo: yo sigo preocupada así que en cualquier momento podría suceder algo y eso podría afectar la continuación de la historia, pero ahora... ahora todo bien. Espero que les gusté el capítulo y el final uuuh
PD: Solo por hoy no responderé los comentarios porque no tengo muchas ganas de hacerlo, lo siento tanto
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Se despide Lira12 (L)
