Advertencias: Lenguaje Soez. Errores ortográficos (para mis lamentos).
Vamos a dar un paseo, Hinata.
Tome tu mano suavemente, mis sentimientos no lograron llegar a ti
Ino abrió la puerta de la casa mientras le gritaba a la madre donde se encontraba el secador de cabello. Se quedó con los labios abiertos y los ojos desencajados al ver la figura de piernas largas, medias a las rodillas, falda de uniforme y hermoso abrigo negro. El acampanado de los bolsillos y cadera le confería la imagen de vestido, más el pecho militar con las solapas y cuello cerrado le daban elegancia y buena postura. El cabello le brillaba aún cuando la luz del porche estaba apagada. ¿Era una broma, no? ¡Una modelo había tocado la puerta de su casa! Cerró la puerta de la impresión y decidió que solo había sido una alucinación. Volvió sus pasos hacia la escalera, cuando tronó de nuevo el timbre esta vez con más insistencia.
Yamanaka dudó con el cuerpo apoyado en la baranda, a cinco escalones del piso. La madre gritó desde la cocina: "Abre de una buena vez Ino, debe ser tu amiga Hinata". Ino negó aún en shock. "No, me quieren hacer creer que es mi amiga, pero realmente debe ser otra persona". El gritó de la madre ante la segunda serie de toques a la puerta la despertó del letargo: "Ino, hazme el favor de abrir la puerta, no me hagas acercarme."
Corrió por el recibidor llevándose el paraguas de por medio. Cuando abrió la puerta consiguió a una Hinata con los cachetes bien hinchados y las cejas fruncidas de la molestia, sin poder aún creérselo, recibió un sermón de parte de su amiga:
— ¡De que se trata esto, Ino! ¡Cerrarme la puerta en la cara! —cargaba también un lustroso bolso de charol que brillaba al igual que los botones dorados de la chaqueta. Ino se mojó los labios y tragó gordo— ¡Ino! ¿Ino?
Sus manos se fueron contra la figura para comprobar la tela; era tan suave como aparentaba ser. Se probó el bolso luego de arrebatárselo, desarregló su cabello y finalmente pinchó uno de sus cachetes ante la mirada horrorizada de Hinata, que decidía si mantener la distancia o salir corriendo. Ino sonrió con un escalofriante gesto de placer, que se le quedó grabado en el rostro, rió como una cacatúa herida y al final soltó:
— Realmente eres tú…—la euforia le tomó en ese mismo instante y jalando a su amiga dentro de su casa, saltaba por todos lados: arreglando y desarreglando el vestido de Hinata, así como la entrada de su casa— ¡Dios mio! ¡No puedo creerlo, realmente eres tú! ¡Hinata Hyuuga vestida con ropa de marca! ¡Hinata Hyuuga la novia de Naruto Namikaze!
Hinata estaba siendo hamaqueada por todo el recibidor y varias veces sus piernas golpearon contra un banco que había puesto la señora Yamanaka como decoración, este estaba al lado de una mesita con lámpara que también se tambaleó. Hinata estaba enrojecida; sabía que se veía totalmente distinta pero tampoco era para hacer una fiesta. Pudo notar la sombra del padre de Ino pasando de un cuarto a otro para escapar de la bulla y luego la madre que con una sonrisa le saludaba:
— ¿Cómo estas, Hinata? —la miró de arriba abajo sonriente— ¡Qué bien te ves! ¿Es por el novio, no? —volvió a desaparecer en la cocina dejando a una más acalorada Hinata que no sabía qué hacer entre los gritos de su amiga y los comentarios de todos. Aunó la madre de Ino alzando su voz para que se pudiera oír en el pasillo— ¡Por cierto, felicidades por pescar a alguien como Naruto Namikaze! ¡Tienes mucha suerte, Hinata-chan!
Antes de que pudiese dar unas apenadas gracias, que no sabía de dónde venían ya que ella no había hecho nada para conseguirlo o si quiera para estar feliz por dicha situación, Ino le jaló hacia su habitación mientras pedía explicaciones jugosas. Ya dentro del cuarto reinó el silencio:
— No puedo creerlo… —Ino que le había dado la espalda todo ese tiempo, le miró con lagrimas en los ojos— ¡Luego de tantos años te puedo ver vestida hermosa para un chico! ¡Mejor que eso, mi mejor amiga es famosa! ¡Es novia de un famoso!
Hinata se estaba empezando a cansar con la reacción de los demás. Ni Neji parecía "muy" preocupado ante la situación de ser novia de un artista de la envergadura de Naruto, todos estaban complacidos con dicha alocada idea. Se sentó en la cama en silencio sin ver a su amiga, no quería decirle nada sobre ese tema porque sentía que iba a explotar. Terminó tirándose en las sabanas con las manos en la cara; no quería pensar en nada, mucho menos en Naruto.
— ¿Hinata…? —Ino se sentó a su lado preocupada.
— No sé, no sé lo que estoy haciendo. ¡No he sido consecuente con lo que digo y hago! —Suspiró mientras lanzaba las manos al cielo, sentía que el abrigo le compactaba el pecho, aunque también parecían ser un montón de sentimientos queriéndose abrirse paso— Un momento siento que algo está correcto, al otro minuto le odio. Me gustan esas ropas… ¿Pero soy yo? ¿O es la novia de Naruto? ¡Todo es una farsa, pero creo que me agrada tener toda la atención! ¡No!
Se incorporó molesta. Ino no le entendía bien pero sabía que su amiga estaba confundida, se le podía ver en el rostro cuyos ojos querían mirar a todos lados sin ver a uno en particular. ¿Qué podría hacerle sentir tan incómoda?
— Cuando entre realmente pensé que había llamado su atención, digo, me trató tan bien… —Hinata miró a Ino con gran molestia— Odio a Naruto Namikaze, cerrado el caso. ¡Es un horrible hombre! ¡Cómo puede comportarse de esa manera, un momento ser agradable y otro un ogro!
— Espera…—Ino se sentó sobre sus rodillas mirando a Hinata— ¡No entiendo nada! ¿Paso algo con Naruto?
— Sí y no. No paso nada y a la vez paso todo. Quería restregarle en la cara que me podía ver bien si tenía la ropa adecuada, por eso me esforcé tanto en seguir ese manual, mi orgullo se infló… —Hinata escondió la cara en las manos— Yo de verdad pensaba que él me había visto con otros ojos y podríamos colaborar; que trabajaríamos en paz. ¡Pero no! ¡Todo lo que me había dicho era mentira! ¡Se estaba burlando!
"Ahora entendiendo menos.", pensó Ino. Llevó sus manos hacia la boca de Hinata que quería seguir hablando. Le calló; las dos se miraron sorprendidas y terminaron riendo. Acostadas en la cama se quedaron un momento suspirando, había tantas cosas que pensar, todo había ocurrido tan rápido que no habían podido hablar de ello con tranquilidad:
— Antes de que me hables que ocurrió en la reunión —Ino se volteó para ver mejor el perfil de su amiga, apoyando su cabeza en la palma de la mano— ¿Te gusta Naruto?
— ¡No! ¡Para nada! —gritó Hinata desencajada.
— Bien…— Ino se llevó la otra mano bajo la barbilla— ¿Te parece atractivo de alguna manera?
— Bueno… —una imagen sobre cómo se veía hoy con la sencilla camisa negra y los bluejeans azul oscuro le hizo querer decir que sí, más su forma de actuar la obligó a negar—, prefiero otro tipo de chicos.
Ino asintió aunque no estaba del todo segura de compartir esa idea:
— ¿No hay nada que puedas salvarle? ¿Algo, aunque sea minúsculo, que te agrade de él?
Ningún atributo se le venía a la mente, quiso poder decir que jamás se daba por vencido, pero hasta esa cualidad le hacía tener ganas de estrangularle. No podía imaginarse algo de Naruto que le resultase agradable más que sus ojos. Tenía unos hermosos ojos azules.
— Sus ojos, y ni siquiera, porque siempre anda amargado… —Hinata fijó su mirada en la de Ino que parecía complacida con dichas palabras—. Amiga, empecemos a aceptar algo… ¡Yo no le agrado y el tampoco a mí! No voy a esforzarme en caerle bien.
Ino asintió contrariada. Tal vez ninguno de los dos se había dado tiempo para conocerse y de allí venía la tensa situación. Hinata no era una chica muy abierta para las nuevas amistades, mucho menos era simpática con todo el mundo, tal vez esto había logrado sacar lo peor de Naruto. ¿De verdad él era así? ¿Tan obstinado? ¿Por qué se comportaba de dicha manera? Debía tener un punto débil y Hinata debía conseguirlo para dejar las cosas en paz.
— No sé qué solución puede tener todo esto… —apoyó su pecho contra la almohada y hundiendo la mitad de su rostro le pidió a Hinata—, pero, cuéntame que paso hoy que te tiene tan molesta.
— ¡Claro! ¡Ya vas a ver porque digo que es un demonio! ¡Es que te juro que si pudiese estrangularlo lo haría con mucho placer!
Kurenai fue la que le invitó a pasar luego de que el molesto silencio empezó a ensordecerles. Para su sorpresa, Naruto no era el único en esa habitación, también estaban presentes dos de los miembros de la banda y una linda chica que era la más encantada — a simple vista—. Su rostro y cabello le parecían conocidos, pero, por los nervios no quiso detallarla demasiado. La mirada de Naruto la hacía sentir incomoda, no quería hablar con él porque temía decir algo que desatara su ira, quería de verdad cambiar la relación entre los dos y empezar a llevarse al menos con cortesía.
No le importaba lo que él pensara de ella, fácil podría esforzarse a que él cambiara su opinión. Si le agradaba el vestido y los tacones se los dejaría, solo quería que todo saliera bien y pudiese lo más pronto abandonar ese trabajo. No pensaba ser la novia de Naruto toda la vida, unos meses fingiendo no serían insoportables.
— ¿Qué les parece? —Mostró Kurenai— Nos costó, pero creo que he conseguido el tipo de ropa que le queda perfecta.
— Pienso que has hecho un estupendo trabajo, Kurenai —acotó Kiba sonriendo, no pudo encontrar la mirada de Hinata porque tenía los ojos en el suelo.
Sasuke asintió, más no comentó nada. Sakura quiso decir algo pero fue interrumpida por una Kurenai emocionada por su éxito. Remitió a Naruto, que estaba estancado cerca de la mesa con la mano apoyada en la silla mientras miraba a Hinata. Tenía en el rostro un gran gesto de indecisión.
— ¿Qué te parece, Naruto? —Kurenai sonrió cuando descubrió unos ojos azules sorprendidos.
— Se ve bastante bien —fue lo que logró decir, esto permitió que sus ojos se encontraran por unos segundos, Hinata los retiró apenada.
Se sentó en una silla desocupada que habían apartado especialmente para ella, tuvo cuidado de no arrugar el vestido, a su lado se colocó Naruto que había estado mudo luego de aquella respuesta. No quería verle a los ojos. Namikaze pensaba totalmente distinto. La verdad se veía como una chica de reparto, pero su comportamiento: su vergüenza y su mentón alzado, le seguían dando un aura distinta. Debía ser sincero: prefería el demonio que le gritaba; hubiese podido saber que decirle en esa situación. Pero así: actuando como una chica normal, tan delicada y atenta; se le sería imposible poder encontrar palabras adecuadas sin que no sonaran con intenciones de agradarle. Debía ya quitarse esa tonta sonrisa del rostro que siempre se le desarrollaba cuando veía una linda chica, era Hinata Hyuuga, más nadie. Poco a poco se fue enfriando hasta que pudo recuperar la tranquilidad, había sido un tonto al pensar que aquella gritona chica podía verse adorable.
Hinata decidió concentrarse en los otros presentes. El que estaba sentado al frente de ella era Sasuke Uchiha; lo conocía por las revistas de Ino. Era tan guapo como lo describían, aunque más alto y con el cabello más brillante. No hablaba, mas cuando se sentó una fría sonrisa apareció en su rostro. Hinata imaginó que había hecho ese gesto solo para agradarse; ya que sólo la hizo sentirse más tensa. Tenía fama de ser hombre frío y desalmado, aunque no quería juzgarlo a la primera vista por las descripciones de las mismas revistas que hablaban de un encantador Naruto —nada más alejado de la realidad—. A su lado estaba el chico sonriente, tenía una loca mirada perruna y el cabello revuelto marrón; parecía afable y amable. Podía jurar que esa persona debía ser Kiba Inuzuka; era él quien se había ofrecido a prestarle el dinero antes de que Iruka interviniese. No sabía si decir que era un tipo muy desprendido o tenía alguna intención oculta tras tanta sonrisita que le mandaba.
Suspiró cansada de tener que soportar todas las miradas.
— Esperaremos a Iruka, le acabo de notificar que ya estás lista —Kurenai la reconfortó colocando su mano en el hombro, le agradeció con la mirada un gesto familiar que le quitaba la rigidez al asunto. Quería escuchar a Iruka y largarse lo más rápido posible, estar cerca de un Naruto tan diferente, le producía nervios.
Decidió dar una tímida mirada hacia el puesto más alejado. La chica pelirosa estaba mirándola con una radiante sonrisa, tenía unos ojos de un hermoso verde claro, los labios largos y llenos, la piel blanca y bien tratada; todo su cuerpo era flaco pero esbelto; el cabello corto le daba distinción a un largo cuello y a unas clavículas marcadas. Cuando sus ojos se encontraron, la sonrisa de ella se hizo más amplia dejando pasar una perfecta dentadura y una mueca de diversión.
— ¡Que linda que es! ¡Es aún más linda en persona! —Comentó Sakura mirando a Kurenai que sonriendo, asintió— ¡Tienes tanta suerte, Naruto! —Este último ni se dignó a mirarla— ¡Soy Haruno Sakura, me puedes llamar sólo Sakura! ¡Esperemos que seamos amigas! —se levantó para tenderle la mano.
¡Era Sakura Haruno! ¡La famosa modelo! ¡Mejor dicho: la exnovia de Naruto! Tragó hondo, quería estrecharle la mano con buenas intenciones, pero, se sentía contrariada sobre que pudiese entender Naruto sobre dicho gesto; después de todo, habían sido novios… ¿Se sentiría cómodo al saber que la chica que odiaba tocaba la mano de su ex? ¿Se sentiría bien que fuesen amigas? Mas cuando miró a Naruto su rostro no mostraba nada. La sonrisa que había estado en sus mejillas cuando entró, había desaparecido por completo y quedaban sus labios moviéndose por el fastidio, no le miraba ni a ella, ni a Sakura.
Se levantó también, trastabillando contra la mesa; y luego de mucho esfuerzo, logró tocar la mano de Haruno que sonrió sinceramente:
— Cualquier cosa que necesites o que tengas dudas, puedes acudir a mí.
La mano de Naruto la jaló hacia el asiento. Hinata cayó pasmada en la silla mientras miraba a su pareja; este no la veía a ella, si no a Sakura con un gesto de pocos amigos. Antes de que Hinata pudiese protestar por una actitud tan grosera, él habló:
— No te pases de lista, Sakura —Haruno abrió los ojos sorprendida, no esperaba esa reacción por parte de Naruto, últimamente estaba obstinado— No sé cuáles son tus intenciones, pero mantente alejada, ¿Vale?
— ¿Qué estás diciendo? —preguntó Hinata molesta mientras se levantaba y lo miraba acusadoramente. Naruto no levantó la mirada, pero sentía sus ojos en su coronilla juzgándolo. No le interesaba lo que ella fuese a reprochar, ella no sabía nada.
La presencia de Iruka esfumó sus intenciones de seguir pidiéndole respuesta. Fue sólo dos toquecitos a la puerta y pasó con una sonrisa diciendo:
— ¡Son excepcionales! Apenas se ven y ya están discutiendo… —Iruka abrió los brazos mientras sus mangas se replegaban. Llevaba un elegante traje azul verdoso, la corbata faltaba, mas lo bien planchada que estaba su camisa blanca le daba el aspecto de seriedad que merecía—, pelean como recién casados… ¿A qué no, Kurenai?
Hinata se dejó caer en la silla aún con la molestia alojada en la garganta. ¿Quién se creía Naruto? Tuvo que bajar la vista porque estaba segura que sus dientes rechinaban de la rabia y sus ojos se habían aguado por todas las palabras que pasaban por su mente describiendo a su "novio". Sintió el peso de Iruka cuando se apoyó en la mesa:
— Me imagino que ya saben todos los pormenores del plan, ¿No? Léanselo bien, no quiero errores —sonrió a Naruto— Las peleítas las dejan para los privados, ¿Vale?
No hubo respuesta de ningún de los dos. Namikaze miraba hacia la ventana sin intenciones de hablar, mientras que Hyuuga tenía las manos engarrotadas en la tela de su vestido.
— Bueno… creo que ya está todo listo —dijo mirando a Kurenai sorprendida por la brevedad de sus palabras— Estoy seguro de que tanto Hinata como Naruto lo harán perfecto. Este mismo lunes deberíamos iniciar en el colegio, les avisare la fecha de la entrevista. Estén tranquilos… —Iruka lanzó su mano dirección hacia Hinata asustándola, con una sonrisa se la ofreció, y esta para no insultarlo, se la agarró rápidamente. Sus dedos fueron apretados por los de él— Espero que te puedas llevar bien con todos y sigas el ritmo de la compañía, puede que sea algo agotador pero… estoy seguro de que te divertirás. Debes dar lo mejor de ti… ¿Vale?
Hinata asintió rápidamente. Sentía como si Iruka le hubiese puesto una gran responsabilidad en sus brazos. No había leído el contrato —en cuanto a las clausulas—, pero si recordaba con claridad que el manual se refería a: la violación de alguna de las normas se precedería a las instancias legales de una clausula que no conocía. No quería desconfiar, pero, tal vez, se había metido en la boca del lobo.
La reunión se dio por terminada unos minutos después de dicha conversación. Sasuke se quejaba entre en dientes sobre la inutilidad de su presencia, Kiba estaba más concentrado en tratar de buscar unas palabras con Hinata, pero las manos de Sakura lo guiaron fuera de la sala. Kurenai dio una corta reverencia y con los ojos llenos de respeto, susurró:
— Los dejare solos, deben tener muchas cosas de que hablar.
Sus pasos se escucharon hasta el pasillo siguiente. Hinata esperó que todos se alejaran para encarar a Naruto, pero él había sido más rápido y se dirigía a la puerta a paso apresurado. Tuvo que detenerlo tomando su mano, aunque el simple roce le hizo recordar sus palabras amables.
— Necesito hablar contigo… —empezó a decir sin soltar uno de los dedos de su mano, él seguía de espalda a ellas— Primero sobre lo que acaba de pasar con Sakura Haruno y segundo sobre cómo vamos a empezar a llevar las cosas de ahora en…
— Cállate —Fue lo único que escuchó mientras su mano era jalada para que sus dedos se soltaran de los de él— ¿No te dije ya que no tenía nada que hablar con una persona de tu clase?
— ¿Perdón…? —Hinata no entendía su actitud, quería gritarle pero mantuvo la compostura— Ahora trabajamos juntos, lo mejor es llevarnos bien o al menos fingirlo.
— ¿Trabajar juntos? —Naruto le sonrió con malicia— No, no lo pienso. Renunciaras pronto, no soportaras la presión de este mundo. Y yo no pienso quedarme con una persona como tú.
Hinata no podía creer cuanto descaró en una sola persona. ¿Pensaba que podía liberarse de ella con alguna artimaña? Ella no iba a renunciar: ella iba a pagar todo con un buen trabajo, aunque él no quisiera colaborar. Podían llevar las cosas en paz, quería dejar todos los impases atrás pero él seguía insistiendo en crear guerra. Lo agarró por la camisa y lo acercó violentamente a su cara. Ya estaba harta de él.
— No pienso renunciar, Naruto Namikaze. ¡Que te quede bien claro! —él, entre sorprendido y rabioso, le soportó la mirada.
— Bien, entonces, la pasaras muy pero muy mal.
Hubo un incomodo silencio hasta que él se zafó de sus manos. Las miradas de los dos estaban más furiosas que nunca, esto era una ruptura sin lugar a dudas. Hinata caminó rápidamente a la salida reprimiendo las ganas de golpearle. ¡Era lo que se merecía!
Volteó la mirada hacia el pasillo donde estaba Namikaze, que también la estaba mirando partir, le sacó el dedo corazón mientras gritaba a todo pulmón:
— ¡Esto es la guerra!
Ino le ofreció otra galleta cuando terminó el relato, tenía la boca llena de chocolates, así que, cuando abrió los labios un hilillo del mismo se derritió por todo su mentón:
— Yo pienso que no le debes hacer caso —se limpió el mentón— Deberían darse tiempo para conocerse.
— ¿No estás escuchando, Ino? —Protestó Hinata levantándose de la cama— Trate, le di una oportunidad para llevarnos bien, o al menos respetarnos. ¡Pero él la mando al diablo! ¡Ahora va a conocer a Hinata Hyuuga! ¡No lo voy a ofender no, para nada, resistiré magistral a todas sus emboscadas! ¡Va a quedar como un completo imbécil!
Ino no sabía en qué iba a terminar todo esto, pero conociendo a su amiga no iban a parar a buen camino. Quiso decirle que aprovechara el momento, la ropa y al mismo Naruto para disfrutar de los placeres de los famosos sin pensar mucho en si hacía un buen trabajo o no, después de todo no a cualquiera se le permitía ser la novia del ídolo de Japón.
Sakura iba caminando con el maletín en la mano derecha y el café en la otra, debía llegar temprano a la cesión de fotos y todo el papeleo de los diseños se lo habían dejado a cargo. No tenía secretaria porque se sentía autosuficiente; había estudiado contaduría pública y diseño, podía encargarse de unos cuantos trasmites legales —sabía cómo se movía el mundo dentro de la moda y fuera de ella—. Los bluejeans y el blazer siempre la acompañaban: eran su outfit favorito, siempre combinaba uno y el otro con una bufanda la cual la caracterizaba. Hoy había tendido por la chaqueta negra y los pantalones claros algo usados, unos tacones altos marrones y una bufanda de animalprint.
Iba apurada y el café se tambaleaba. No se había quitado los lentes y la presión de llegar tarde le estaba comenzando a hacer estragos en la ulcera que se produjo al no comer bien la temporada pasada. Estaba a dos pasillos de la sala de fotografía cuando escuchó una voz que la llamaba:
— ¡Te estaba buscando Sakura! —Iruka venía caminando solo por el angosto pasillo de paredes falsas. La hilera de puertas con sus identificativos le dieron un terrible mareo, sin embargo sonrió resuelta.
— ¿Sí?
— Venga conmigo a mi oficina, necesito hablar sobre un negocio… —pasó su mano por el codo de ella cuando la tuvo lo suficientemente cerca, y la atrajo hacía así, llevándola al ascensor— ¡Esta usted hoy muy guapa! ¿Sed de fotografía?
— Sí, iba retrasada —intentó excusarse Sakura tratando de conseguir una manera de escapar de Iruka.
— Tranquila, le dire a Kurenai que informe que el retraso se debe a mi llamado.
Luego de una corta caminata llegaron al ascensor cuyas puertas ya estaban abiertas. Iruka marcó al número 30 y le sonrió complacido cuando las puertas de vidrio se cerraron. Era una cabina redonda, toda de cristal, pisos de espejo y barandilla de acero. La vista daba al recibidor y bajo ellos estaba el jardín y la fuente que se alzaba bajo sus pies dando la sensación de caída libre hacia el agua. El recibidor eran aproximadamente ocho pisos de pared de vidrio en donde se distribuía la vigilancia, recepción, pasillos a otras alas del edificio y sillones de espera, al frente estaban las terrazas ejecutivas y algunos salones de fotografía menor, cuando se pasaba el cielo despejado y se empezaba a subir por el concreto puro es que comenzaban las oficinas.
El piso 25 eran los camerinos de los artistas más famosos, el 26 el comedor y sala de té, el 27 era la sala de reuniones y otras habitaciones menores más privadas; y el 28 constaba del salón de dispersión, el piso 30 era sólo la oficina de Iruka con cascada interna, pecera y un gran salón sin uso aparente. La oficina era aún más grande y tenía espacios perdidos entre tan pocos muebles y cuadros. Según Iruka era minimalista.
Sus tacones sonaron cuando tocaron el piso de madera de la oficina. Se quedó estancada al ver una figura de hombros largos sentada en una de las sillas frente a la mesa de Iruka. Sentía las piernas temblar por los nervios y el cansancio. La voz que se alzó por toda la instancia la hizo reprimir un gemido.
— ¿Necesitabas algo, Iruka? —el cuerpo de Sasuke impulsó la silla hacia Iruka descubriendo que Sakura también estaba presente. El buen humor y la sonrisa se le cuajo en el rostro. ¿Qué hacia esa tipa allí?
— Sí, necesitaba hablar con los dos —observó Iruka subiendo las mangas de su traje y sentándose en la silla sin hacer mucho ruido. Ordenó algunos papeles y cuando percató que Sakura aún no se sentaba al lado de Sasuke, la invitó con una mano y un gesto gracioso— Tranquila, Sakura-san. No mordemos.
"Hable por usted, Iruka-san", pensó ella mientras llevaba el portacarpetas a su pecho y avanzaba hacia el lado de aquella figura tan temible. Sasuke la odiaba, ella no podía pensar igual, pero le tenía cierto resentimiento. Algún día podría lograr odiarlo también, estaba segura.
—¿Y de que trata todo esto, Iruka? —Sasuke trató de sonar amistoso, pero pareció más desesperado por salir corriendo de allí. El aludido levantó la vista y asistiend contestó:
— Tengo un trabajo publicitario muy importante en manos y necesito una pareja. ¡Estaba pensando que ustedes son perfectos! —Sasuke frunció el cejo y Sakura trató de decir algo pero nada salió de la boca— Hubiese elegido a Naruto con Sakura, siempre han trabajado bien juntos, pero ahora que lo tenemos atado a otro negocio no me queda más nada que, mientras Hinata sea demasiado inexperta, dejárselo a ustedes. Estoy seguro que una linda chica rosa y un guapo chico misterioso entonaran por completo.
Hubo un largo silencio que no agradó a Iruka. Subió la mirada de los papeles que había comenzado a leer.
— ¿Cuento con ustedes, no?
Sakura asintió en una reverencia y excusándose de que llegaría tarde al set se apuró a escapar de tan incómoda situación. Sasuke aguardó a que le delegaran los papeles sobre dicho trabajo y compañía para investigar un poco sobre ella, salió de la estancia sin reverencia y pensando: "Por qué de todas las chicas de esta puta compañía me tiene que tocar exactamente ella".
El Lunes fue un día agotador en el colegio. La mitad de la escuela la ignoraba, quizás más de la mitad, había profesores que tampoco deseaban tener mucho contacto con ella. Hinata estaba más calmada que de costumbre, se fue a comer con su amiga a la azotea mientras se reía por la cara que pondrían cuando se enteraran que aún era novia de Naruto Namikaze. Quería verlos disculparse.
— Sabes… últimamente he estado hablando con Shikamaru. —soltó Ino paro luego tomar un poco de jugo. Hinata abrió los ojos sorprendida.
— ¿Shi-ka-maru? —pronunció todo modificado por el pan que estaba mascando. Ino asintió apoyando la cabeza en el enrejado, le sonrió distante al mirarla.
— Sí… ¿Soy una tonta verdad? —suspiró y recuperando el ánimo— ¡Deberías presentarme algún amigo de Naruto! ¡Así tal vez me sacó a mi ex de la cabeza!
— Pero… ¿Hablaron para qué? ¿Están de nuevo juntos? —Hinata tragó gordo— ¿De nuevo con ese que te dejo por otra?
— No quiero hablar de eso, Hinata —susurró agotada. Se levantó queriendo recuperar la energía— ¡Vamos ensayemos de nuevo lo que le vas a decir a Naruto!
Torció el gesto; Ino se traía algo entre manos.
Gaara se sentó sobre sus rodillas. Las mesas de té eran bajas y las tazas de porcelana pintada brillaban bajo la luz que entraba en el dojo. El padre y hermano estaban vestidos con el Hakama tradicional y tenían los rostros inexpresivos.
Colocó el sobre en la mesa muy cerca de la tetera, que se encontraba en las delicadas manos de ella. Sus largos brazos desmontados en el kimono le conferían una belleza incomparable. Quería verla un rato y admirar como su piel blanca se oponía a la tela roja, le hubiese gustado tenerla así días anteriores.
Matsuri no miraba al rostro de ninguno de esos hombres, estaba muy concentrada en el calor de la tetera y el humo que desprendía desde la boquilla. Solo movió los ojos para ver como el sobre se arrastraba por la mesa, era de un blanco puro, bien cerrado.
— Aquí están 300 mil yenes —susurró Gaara dando una corta reverencia— Espero que esto quede entre nosotros como un secreto, no quisiera…
La palma abierta se estampó contra la mesa haciendo que las tazas se volcaran y derramaran todo su líquido hirviente. Matsuri corrió a limpiar el desastre que había producido su padre.
— ¡Bastardo…! —gruñó a lo bajo mientras el hijo mayor sin quitar los ojos de Sabaku retenía a su padre por el brazo. Parecía que su pierna había craqueado por el mismo ímpetu de la exclamación y ahora se apoyaba con su mano conteniendo el dolor— Maldito bastardo… ¿Crees que valemos sólo eso? ¡Te voy a matar!
La mesa terminó por volcarse entera derramando todo el contenido de la tetera sobre las manos de Matsuri. Esta dio un alarido de emergencia que fue suplido por la madre que había estado detrás del biombo todo el tiempo, con un paño mojado envolvieron los dedos de ella que estaban enrojecidos por el agua hirviente. El padre miraba alternativo a Gaara y a su hija que sufría de la quemadura, el hermano también tuvo que acercarse para aplicar una pomada en la delicada piel de su hermana.
Gaara fue el único que no se movió más que para que la mesa no le golpeara. Veía tan lamentable imagen desde su altura. Matsuri estaba demacrada y sus familiares la consentían.
— No entiendo que desea…—murmuró sin dejar de ver a la mujer, y luego para sincerarse intercambio una mirada con el padre— ¿Qué desea?
— Usted sabe bien que deseo —escupió el hombre y dando un paso cerca de el joven no se movió más que su voz— ¡Lárguese de mi casa maldito bastardo! ¡Lárguese y no vuelva!
Lo único que logró sacarlo de la casa fueron las manos de un servidor y el hermano que lo tiraron a la tierra de la calle ensuciando su traje, las puertas estuvieron cerradas antes de que pudiese protestar. El sobre con los trescientos mil yacía cerca de él, sucio de tierra y arrugado. Lo recogió con pesar:
— Ahora, ¿qué se supone que haga…?
Caminó por la calle principal luego de cinco minutos de haber sonado el timbre del colegio. Tenía el abrigo que le había cedido la SBS; porque la chaqueta del colegio no era muy abrigada. Metió las manos en los bolsillos mientras sus compañeras la adelantaban con una mirada de envidia. Se sintió engrandecida, seguro querían un abrigo tan bonito como el que le habían cedido. ¿Qué pasaría si le agregaba la entrada de Naruto?
Estas mismas chicas saltaron más delante de la impresión. Hinata adelantó el paso, no quería que se corriera el rumor y formaran un tumulto que arruinase todo. Las chicas siguieron caminando no sin formar un ruido de risas y murmullos que llevaron por toda la calle, adelantó el paso y se detuvo en la calle ciega.
Concentrado en el celular parecía no percatarse de su llegada. Carraspeó hasta conseguir su atención, allí su expresión calmada cambió a una molesta.
— Llegas tarde… —más bajo que esto, aunó— ¿Lo has hecho a propósito?
— No todo lo hago a propósito —declaró Hinata en un su susurró mientras daba una bien meditada reverencia— No esperaste más de cinco minutos.
— La hora en que quedamos era exacta —respondió mientras caminaba calle afuera. De nuevo un gritillo de chicas les llamó la atención, volvió la cabeza—, seguramente te estuviste luciendo en tu salón sobre que ibas a reunirte con Naruto Namikaze, ¿No?
— No tengo infantilerias de ese tipo…—salió caminando a su lado—, además, no hay nada que pueda emocionarme en reunirme contigo.
— Respuesta incorrecta —comenzaron a caminar mientras hablaban en voz baja, los alumnos iban por la otra calle todos conmocionados y ruidosos—. Se un poco más cariñosa querida; tenemos mucho público, no sería bueno para ti que te escuchasen diciendo feas frases a tu amor.
Hinata reprimió las ganas de poner los ojos en blanco y le sonrió mirándole:
— Para nada, yo nunca tendría malas respuestas para mi Naruto-kun.
— ¡Que linda! —él también sonrió con normalidad, era un buen actor— Eres una monada, había olvidado lo bella que te ves siendo sarcástica.
— Y yo cuando eres cínico, eres como un príncipe azul —se agarraron la mano cuando esa frase terminó. Naruto en un gesto de cabrearla llevó dicha mano gélida y suave a su boca, la beso rápidamente con cariño, como si fuese la mano de Shion.
— ¿Qué crees que haces? —Preguntó Hinata alarmada con las mejillas sonrojadas— Eso no estaba en lo que habíamos hablado.
— Tampoco estaba en lo que habíamos hablado de que fueses una chica que se vendiese por dinero —bajó la mano bruscamente sin soltar la de ella—, me has decepcionado mucho Hinata Hyuuga.
Hinata se detuvo molesta sin dejarle de mirar, pero cuando estaba a punto de decirle una gran grosería se percató de los reporteros infiltrados en los ramales. Hinata tragó saliva.
— A todas las chicas nos gusta el dinero, las cosas lindas —siguió hablando cínica—, la ropa cara y los zapatos de marca. ¡Gracias por el abrigo!
La sonrisa torcida de Naruto la hizo mirar a otro lado. No sabía si estaba logrando no exteriorizar sus sentimientos, pero le costaba no dejarle una cachetada en la cara. Le apretó la mano en forma de venganza.
— De nada, cuando la vi pensé que era para ti. No estaba equivocado, es tan sobria y aburrida como lo eres tú.
Hubo otro intervalo de silencio. Quería terminar esto de una buena vez, no le quería seguir viendo esa sonrisa burlona en los labios.
— Te extrañaba, Naruto-kun. Me he sentido sola todo este tiempo.
Aunque la frase en sí sólo tenía un sentido practicado cuando lo dijo se sintió un poco extraña. Su voz había bajado y se sentía grave; monótona, como si una parte de ella lo dijese no aprendido, si no ya sabido, deseado.
— Siempre has sido una persona solitaria, tienes cara de serlo —respondió Naruto sin saber realmente si esa descripción encajaba con Hinata, más sus palabras provocaron que ella lo mirara— Estas últimas semanas también me he sentido confundido, creo que también he estado solo.
Los dos afirmaron sólo por hacer algo y sus manos se separaron, algo en sus cuerpos les informó que si esas palabras hubiesen sido verdaderas lo más normal era no querer estar tan cerca del otro por la vergüenza. Las respiraciones llenaron toda la calle, un carro que pasaba a su lado cogió el espacio con su sonido, el vaho de sus suspiros que quedaba como humo alrededor de su cara. Naruto afirmó cuando llegaron a la intercepción de la panadería.
— Siento lo que paso con las fans y las declaraciones que tuvieron algunos medios —esto le salió sincero porque aunque deseaba que dejase de ser su novia, no se sentía satisfecho con lo que le habían dicho. Se había cabreado al verla golpeada— ¿Estabas asustada?
Hinata lo miró sorprendida y negó luego de darse cuenta que esta última pregunta era hecha para el quedar como un buen chico preocupado. Él no tenía porque sentir pena o compasión por ella, después de todo, eran enemigos que se querían anotar una ganancia personal.
— Claro que no, tus fans no me dan miedo, me agradan —mintió. Naruto no podía creer que lo dijese tan fácil sin dudar—, aunque alguna si se sobrepaso no les guardo rencor. Tú tampoco deberías hacerlo —concluyó con una sonrisa hipócrita.
Claro. Lo había metido en la boca del lobo; colocando en mala posición en frente de sus fans. Era una vil maldita. Cuando estuvo a punto de hablar ella lo interrumpió. Lo estaba arengando como aquella vez; cuando se conocieron, pensaba tenderle una trampa que quedase grabada en la mente de los presentes y en las cámaras escondidas.
— Me tenía más sorprendida tu noviazgo con Sakura Haruno, ella es una linda chica —llevó un mechon de su cabello tras la oreja que le dio viveza al comentario—, es simpática también. ¿Se llevan bien, no? ¡Tienes suerte, Naruto-kun!
Era su oportunidad para lucirse y que el comentario anterior quedase en el olvido:
— No tengo ninguna suerte; Sakura no es mi novia…—hubo un momento de silencio en donde Hinata fingió sorpresa— la verdad es que no podría cambiarte tan fácilmente, mucho menos todo lo que hemos vivido.
Claro, jamás se le olvidaría todas sus jugadas sucias desde la vez que descubrió su identidad en la panadería, la vez que se hizo pasar por su amante, la otra en donde negó ser su novia al frente de los medios, las tantas veces rechazado y por supuesto esta última. ¡Ninguna! ¡La haría pagar todas!
Los labios de Hinata temblaron ante aquellas palabras. Si no fuese Naruto, si no otro chico, en otra situación, le hubiese parecido una gran frase. Mas, ahorita sólo era una forma sosa de salvarse el pellejo con las palabras del manual, muchas chicas iban a enloquecer con la suculenta prueba de su "bondad" y "romanticismo".
Hinata se detuvo en el cruce de una de las calles, haciendo que Naruto retrocediera unos pasos:
— Creo que es mejor que vaya yendo a mi casa…—susurró llevándose el cabello hacia uno de los extremos de su hombro, parpadeó cuando Naruto le contestó:
— Déjame llevarte, cerca de aquí está mi carro…—empezó a caminar por el rallado cuando Hinata lo detuvo con la voz.
— No, está bien, de todas maneras pensaba tomar el tren. —Hinata le sonrió hipócritamente— Gracias de todas maneras.
Él lo había dicho enserio, quería llevarla a su casa para así poder insultarla en el carro a solas. Se acercó con el intento de convencerla.
— ¿Estás segura? —con cada paso estaba más cerca su mano de rozar su rostro. Hinata asintió semi sonrojada cuando sus cuerpos quedaron a escasos centímetros unos del otro. Podía oler su colonia suave y sentir su respiración sobre su frente moviendo la pollina; acariciándole— Bien, no voy a obligarte —sonrió autosuficiente. Cuando se acercaba a Hinata su poca experiencia le hacía sentir seguro, ella temblaba en inocencia—, estamos en contacto, Hinata.
Y dicho su nombre con un deleite de enamorado fue acercando su rostro al de ella. Hinata se quedó congelada: ¡Eso no estaba en el manual! Tampoco es como si pudiese rechazarlo delante de tanto reportero infiltrado. El olor de menta que desprendía su boca cada vez estaba más a la altura de su nariz y labios, sintió un largo escalofrío y tragó gordo.
¡Él la iba a besar de nuevo!
Y pues sí; este es el nuevo capítulo que quedó más como un cap de transición —aunque quedaron echadas ciertas cartas—. ¿Naruto besara a Hinata? No puedo confirmarlo; ni negarlo —Era obvio… ¿eh? —; pero sólo dire que el próximo capítulo estará bastante revelador se nos viene la rueda de prensa y estará en juego muchas cosas con nuestros otros personajes. Espero que nos sigamos leyendo y también muchísimas gracias por sus mega-hermosos comentarios; de verdad, un millón de abrazos, sobre todo a:
Hishina Namikaze: Gracias por ser la que primero comento; espero que te haya gustado el capitulo y pues sí, Hinata es una sufrida pero no creas se librara de esta.
Poison Girl 29: Gracias por comentar; y qué bueno que no sepas cómo va la trama (¿?) Jajaja, así te sorprendo. Un abrazo.
: Muchas gracias por tu comentario; espero seguir leyéndote (:
Meme-chan: Ya va a empezar el romance; aunque sabes cómo me gusta atrasar las cosas así que poco a poco todo a su tiempo se va a desarrollar esta historia. Gracias por siempre comentar, un abrazo.
Stella-chan: Jajaja me gustan tus raras analogías y sí la técnica Hyuuga tiene muchos adeptos (Aunque en mi caso no puedo aplicarla, decepcionaría). Sobre celos, habrá y mucho: Shion, por ejemplo es un pilar de los celos en este fic; pero Hinata también puede ser cortejada y mire que activamente; pero no dire de quien JUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Un abrazo y gracias por comentar.
LuisaEs: Gracias por leer mi fic y dejarme un comentario, un abrazo gigante y nos seguimos leyendo.
Le Sofia: Amo tus comentarios, Le Sofi~. Primero porque son largos, bellos y me dan muchas ideas para mejorar y superarme; segundo porque eres una de mis escritoras favoritas y simplemente verte pasar por uno de mis fics me hace muy pero muy feliz. Este tipo de temáticas de amores que surgen de "inconvenientes" son muy deseables, jajaja, pero para lamento (o felicidad) mi fic se va para otro lado por completo. Gracias por lo de narración; espero que aún este a la altura (Este capítulo no me gusto tanto) y sobre Iruka; pues sí: será un elemento determinante. La familia Hyuuga está metida en unos cuantos embrollos más, un poco más complicado que simplemente ser unos aprovechadores; pero eso será más adelante y la técnica Hyuuga es legendaria (¿?) así que la seguiremos viendo a través del fic. Los errores ortográficos son mi super talon de Aquiles; soy pésima lo sé, tratare de esforzarme. Le coloque Doushite porque hay una canción japonesa que me gusta mucho y se llama así, además me parecía que sonaba bien aunque la traducción no tanto; así que no tiene nada de especial. Sobre SBS; tiene que ver con mi lado coreano (¿?), es una compañía de entretenimiento coreana muy famosa y pues tome su nombre prestado con cierta modificación. Gracias por comentar, un abrazo.
Kotomi: El sufrimiento de Naruto es nuestro placer (¿?) Vale, no, pero uno se divierte. Gracias por leer mis fics y dejarme comentarios, un abrazo gigante.
Mitsuko: Gracias por comentar y que bueno que seas una lectora SasuSaku; este fic también tendrá algo de esa pareja así que siéntete cómoda de acceder al vicio del NaruHina y esperar un poquito de la parejita rosaxnegro.
Nuharoo: Que bueno que te haya parecido divertido el capitulo! Es de lo que más me cuesta hacer; reir. Gracias por la suerte, hoy estoy muchísimo más libre, dentro de una semana YA NO MÁS; uf.
Natsumi: Gracias por comentar, Natsu-chan, también por contestar a mis preguntas; dejame decirte que estas bastante cerca de adivinar los aconteceres; pero no te voy a decir JAJAJAJA; espero que sigas leyendo un abrazote.
Hikari: Mi bella Hikari; tus hermosos y largos comentarios me encantan. Gracias por comentar las preguntas y darme tus opiniones; como siempre tienes muy buen acercamiento; aunque como has dicho Gaara esta algo… (¿?) limbo… JAJAJA. Aunque en este capitulo espero haber quitado algunas dudas; o creado más, como sea. Sobre tus preguntas con preguntas; es inevitable pero para no expoliarte; no te responderé JAJA. Ok no. De verdad, muchísimas gracias y espero verte comentando por aquí de nuevo; sobre Tenten (Te contestare esta…) es una chica normal; nadie del otro mundo, alguien de Ashima, así que por los momentos nada que preocuparse con ella. Neji mientras tanto, bueno sobre él no voy a hablar mucho (¿?)
Pepo-chan: No te disculpes: en cualquier momento, a cualquier hora, en cualquier lugar un comentario tuyo me vale mil soles (¿?). Te entiendo cuando uno esta agotado no puede meterse a la computadora porque simplemente uno tiene que despejar la mente en otra cosa. Sobre tus comentarios en el fic: Primero que nada gracias por comentar y segundo por tus apreciaciones: son muy importantes para mi. La técnica Hyuuga fue algo de último momento y así nació para quedarse. Sobre Kiba sí, es cierto tipo de pervertido hacia las chicas "tradicionales"; así que ni Ino, ni ninguna chica que no sea Hinata le resultara difícil. Sobre Gaara creo que este capítulo deja otra posibilidad en la mesa; aunque no dire mucho. Sasuke e Itachi tendrán bastante protagonismo en este fic; aunque claro está que no tanto como nuestra parejita; la pregunta de Sakura no te la podre contestar ): pero ya te imaginaras por qué. Esta historia estará larguísima, Pepo, así que tengo varias alternativas para su final (aunque la idea ya está más o menos fija); eso si sufriremos un poco antes. Lamento las faltas ortográficas; jum ): nunca puedo publicar algo perfect (aunque es medio imposible). Gracias por tus bendiciones, espero que también tus dedos mágicos estén en perfectas condiciones.
Sasaki: Yo también te amo (¿?) Y a Neji (que bello ese hombre). Este capitulo salió más cortito, pero el próximo si estará largote (Te avise, eh?). Gracias por responder las preguntas, no puedo decirte nada sin spoliarte el desenlace, pero sólo puedo comentar que me has dado varias ideas; excepto con lo de Hanabi: Tranquila, son primos nada más, sólo que Hinata es muy unida a él y su hermana la fastidia un poco "quitándoselo", Neji es de Tenten (Y nosotras…).
Pierrot: Gracias por comentar Pierrot; también bienvenido a leer mi fic y ser un nuevo lector, un abrazo gigantesco. Sobre los tacones; sí, yo hubiese hecho lo mismo: ODIO LOS TACONES CON TODA MI ALMA.
