La peli castaña volvió a humedecer la frente de su amiga, en un fallido intento por lograr acabar con la alta fiebre de la joven. Llevaba así un par de días, y aun no lograba hacer que recobrara la conciencia, solo decía cosas sin sentido de vez en cuando. Dio un suspiro y se sentó junto a ella, quitándole el cabello humedecido del rostro.

Lo más extraño era que Rima estaba en las mismas condiciones. Ichijo se dedicaba día y noche al cuidado de la peli naranja, y al mismo tiempo tranquilizaba a Shiki, tratando de lograr convencerlo de que todo estaría bien.

-¿Sigue igual? –preguntó Ichiru entrando a la habitación junto a su hermano

-su temperatura bajó un poco, pero aún no despierta –Yuuki tenía ojeras producto del cansancio, mientras sus manos sufrían un ligero temblor debido al constante movimiento -¿Qué creen que les haya pasado?

-¿Te refieres de a ella y a Rima Tohya? –La joven asintió, manteniendo la mirada en su amiga –supongo que el director debe saberlo muy bien

-él y Kaname Kuran –agregó Ichiru acercándose a la cama –no nos dirán nada, ¿Verdad?

-supongo que no -Los otros dos suspiraron, fijándose en el rostro de la peli naranja, quien fruncía el ceño

-creo que está soñando

-tal vez piensa en su familia…

Aimi no sabía nada de lo que hablaban sus amigos a su lado, sus pensamientos estaban en otro lugar… otro momento. Los recuerdos se agolpaban en su mente como sueños fugaces que no alcanzaban a ser cuidadosamente analizados.

-¡Hiciste trampa! –se quejaba una pequeña peli naranja, mientras otra igual a ella, de cabello mucho más largo, sonreía victoriosa desde el suelo, observando hacia la rama donde ella estaba –dijimos que saltábamos a la cuenta de 3

-no es cierto, subíamos a la cuenta de 3 –la corrigió la de cabello largo balanceándose sobre sus talones –ya te gane, debes darme tu postre

-¡Que sean 2 de 3!

Una pequeña curva se dibujo en sus labios, llamando la atención de las tres personas que se encontraban junto a su cama en aquella enorme habitación. No estaba segura de quien era quien, pero obviamente la de cabello corto era más astuta que la otra, probablemente fuera Rima, ya que actualmente era mucho más lista que ella.

-no sé cómo se juega eso… -murmuró la de cabello largo observando la navaja que la otra sostenía en sus manos

-la que se haga el corte más profundo gana, es simple –explico la segunda encogiéndose de hombros –entonces, tú comienzas –al ver que la otra dudaba, la de cabello corto se pasó la navaja por el brazo, haciéndose una herida bastante grande, la que cicatrizo minutos después -¿Ves? No pasa nada

-b-bueno… -tomo el arma y se cortó la mano, asustándose al ver tanta sangre brotar de la herida. Desvió la mirada hacia la de la otra peli naranja, quien observaba la sangre como si de un manjar se tratara –no me gusta este juego –murmuró mientras la niña frente a ella se relamía los labios

-quiero tu sangre… -respondió la otra saltando sobre ella al mismo tiempo que una mujer la tomaba del brazo, impidiéndole moverse

-No, déjala –ordeno su madre alejándola –no la lastimes –esta vez podía verlas a ambas. La de cabello largo era consolada por la misma mujer a la que molestaban hablándole al mismo tiempo, la habían llamado "nana"… mientras que la de cabello corto era sacada de la habitación por su madre -pueden lucir iguales físicamente, pero tú eres distinta –le dijo colocándola frente a sí, con una intimidante mirada que, de haber sido azul, hubiese sido idéntica a la de Rima –eres un peligro para ella, pero eso no quita que seas mi pequeña… -había tanto amor en sus ojos, que no pudo evitar envidiar a esa niña, su madre siempre la había amado, eso no lo dudaba, pero no la miraba con el mismo amor de madre con el que miraba a su hermano Ryu.

Se quejo en voz baja, removiéndose incomoda bajo las sabanas de su cama. Yuuki se coloco de pie de inmediato, verificando su temperatura mientras los gemelos observaban en completo silencio. Comenzó a abrir los ojos poco a poco, adaptándose a la tenue luz de las lámparas que iluminaban su habitación. Lo primero que logró distinguir fue el rostro de preocupación de Yuuki, quien permanecía de pie, inclinada sobre ella, más allá estaban los gemelos Kiriyu, ambos de brazos cruzados a la altura del pecho.

-Aimi…

-Yuuki… luces terrible –y no era mentira, las enormes marcas oscuras bajo los ojos de la joven dejaban en evidencia las noches de completo desvelo de su amiga

-pues deberías verte a ti –reclamó la otra sonriendo cansadamente -¿Cómo te sientes?

-bien, me siento bien, chicos, ¿Qué hacen aquí? ¿No deberían estar de guardia?

-los de la clase nocturna están encargados de eso por el momento –dijo Ichiru acercándose al fin

-clase nocturna… ¿Rima está de guardia? –Yuuki se mordió el labio inferior, mientras los otros dos la observaban confundidos

-¿Por qué lo preguntas?

-necesito hablar con ella, es muy urgente

-acabas de despertar de una fiebre que te mantuvo en cama por más de 2 días, no saldrás hasta mañana –dictamino Zero, sin dar oportunidad de debatir su decisión

-pero…

-Aimi, no creo que Rima esté en condiciones de hablar contigo –habló esta vez Ichiru sentándose a su lado –está en cama desde el mismo día que tú, creo que aun no ha despertado

-pero ¿Está bien…?

-eso creo

-necesito hablar con el director… supongo que podré hacerlo mañana –finalizo con voz suave, logrando el asentimiento de Zero –muero de hambre.

..

..

La mano del joven se deslizo cuidadosamente por la pálida mejilla de la dormida peli naranja, repasando la figura de sus labios y pómulos. Dio un suspiro y volvió a sujetarle la mano, besándosela como si de las más importante de las princesas se tratara. Para él era así, esa peli naranja era la mujer más importante de su mundo, y verla en ese estado por tanto tiempo lo preocupaba más de lo que era capaz de demostrar.

Se había pasado toda la noche cuidando de ella, mientras Ichiru seguía tratando de averiguar el motivo por el que las dos jóvenes habían enfermado tan repentinamente. No existía una explicación lógica, aunque estaba seguro de que había alguien que sabía muy bien lo que estaba ocurriendo. Le dio un tierno beso en la frente a su novia y salió de la habitación, caminando en dirección a la de su primo Kaname.

-Shiki, ¿Qué pasa?

-eso quiero saber yo Kaname, ¿Qué está pasando con Rima y esa chica de la clase diurna? Y no digas que nada, porque sabré que estas mintiendo

-sabes que me encantaría responderte primo, pero no es algo que dependa solo de mi, el consejo de ancianos y la asociación de cazadores están también involucrados, la academia no se encuentra en estado de una pelea contra todos ellos, es algo demasiado privado…

-¿Y mientras tanto yo qué? ¿Me quedo viendo como la chica que amo se vuelve loca y delira mientras arde en fiebre?

-pues dicho así suena muy mal Shiki, mejor di… tiene sueños bastante extraños que la hacen decir cosas raras

-¿te das cuenta de lo estúpido que suena eso?

-Shiki, no quiero seguir hablando contigo… estamos invirtiendo los papeles

-¿invirtiendo los papeles?

-siempre eres tú quien dice cosas absurdas y soy yo quien te regaña, no al revés, así que sal antes de que diga otra estupidez

-pero… Kaname

-Shiki… ¿En serio quieres verme como el tutor malvado?

-me voy… me voy.

No era justo, Kaname siempre lograba evadirse del tema actuando como el tenebroso purasangre que en realidad era. Él en cambio siempre debía soportarlo, y encima no había conseguido averiguar nada acerca de lo que le ocurría a Rima, salvo que era un secreto que involucraba a la asociación de cazadores y al consejo de ancianos. Ni modo, lo mejor sería esperar, eso y dormir un poco, el sol ya había salido y él no dormía nada desde el día en que Rima se desmayo segundos después de que lo hizo Aimi Nozomi.

Se apresuro a entrar al cuarto de su novia al escuchar las suplicas desesperadas de Ichiru, quien parecía llevar ya bastante rato discutiendo con alguien. Dio un suspiro y se decidió a abrir la puerta, encontrándose con que Ichijo permanecía tirado en el piso con una furiosa Rima Tohya sobre él.

-¡Shiki! –el alegre grito de la joven fue casi tan repentino como el efusivo abrazo que recibió –Shiki…

-¡Te dije que estaba bien! –exclamó Ichijo colocándose de pie y sacudiéndose la ropa del uniforme -¡Ya regresa a la cama! Aun tienes fiebre –el pelirrojo la tomo en brazos y la llevó de vuelta a la enorme cama que pertenecía a la joven, asegurándose de que no se moviera mucho antes de voltear hacia su amigo, exigiendo una explicación –despertó hace un momento llamándote como una loca, le dije que ya venias, y ya ves cual fue su reacción

-Rima, ¿Te sientes bien?

-me duele un poco la cabeza, pero estoy bien, ¿Y tú?

-¿Por qué tendría que sentirme mal?

-tuve un sueño muy extraño… te asesinaban en él…

-solo fue un sueño

-no, no es solo eso –Rima suspiró, dándole la espalda –en ese sueño… quien te asesinaba era yo

-tú no harías eso, ¿verdad Rima? –Preguntó Ichijo tratando de lograr que se volteara –Shiki es tu novio

-no le des importancia Rima, solo era un sueño, ya ves que estoy bien, lo mejor será que ahora que te sientes mejor, yo duerma un poco

-yo me quedaré con ella Shiki, tú trata de descansar –el joven asintió, saliendo luego de darle un beso en la mejilla a su novia –Rima, ¿No lo harías verdad?

-Ichijo, lo amo más que a nadie, ¿Yo asesinarlo?

-entonces ¿Por qué te asustas tanto de un sueño?

-Ichijo, ¿Me guardarías un secreto? –su amigo asintió de inmediato, acercándose aun más a ella –en ese sueño… aparecíamos yo y Aimi… no sé quien disparaba…

-te preocupas por cosas sin importancia Rima. Llevas dos días durmiendo, ¿Tienes hambre?

..

..

-¡Que alegría que mis bellas alumnas ya estén bien! –el fuerte grito del director hizo volar a varios de las aves que dormían en un árbol cercano a la oficina. Zero golpeó el escritorio con fuerza, partiéndolo por la mitad

-¡Ya déjate de payasadas viejo loco! –gritó el peli plateado al borde de un colapso, mientras Yuuki e Ichiru observaba todo refugiados dentro de uno de los armarios de la oficina, a la espera de que pasara el peligro -¡dinos de una vez qué relación tienen Aimi y Rima Tohya!

-Zero, ya cálmate…

-ustedes dos, ¡Salgan de ese armario ahora! –Ichiru balbuceo algo antes de ser empujado fuera por la peli castaña

-te dije que escondernos solo lo enfadaría más…

-niños, sé que están preocupados por Aimi, pero no es nada que deba importarles a ustedes, es un asunto entre Kaname Kuran y yo… así que largo de mi oficina

-pero, director…

-¡Buaaa! ¡Llámame padre! –gritó él lanzándose sobre Yuuki con tal fuerza que esta se tambaleo un poco antes de sujetarse de Zero para no caer al piso

-ya déjala, pervertido

-¿pervertido?

-¡No puedes andar por ahí abrazando a todo mundo! –exclamó el mayor de los gemelos cruzándose de brazos

Salieron de la oficina antes de que ese sujeto tan raro (según Ichiru) comenzara a hacer un escándalo por el hecho de que sus "hijos" no lo respetaban. Comenzaba a oscurecer, por lo que muy pronto retomarían su labor de prefectos, aunque para desgracia de Ichiru, Aimi debía permanecer en cama al menos un día más, por lo que esa noche estaría sólo junto a Shiki y Aidou… tenía entendido que Rima había despertado también esa mañana, pero Ichijo no le permitió salir de la cama.

Podría apostar a que esa joven se había quejado tanto como lo había hecho Aimi luego de que un doctor la examinara. No estaban hechas para permanecer en cama, pero nada podían hacer para cambiarlo. Ambas eran tercas… había costado mucho convencer a Aimi de que no podría hablar con el director hasta el día siguiente.

-llegas tarde… -alzó la vista sorprendido, encontrándose con Shiki y Aidou frente a él.

Aún recordaba todo lo que Aidou le había dicho a su amiga aquella noche, incluso lo de que Rima también le gustaba. ¿Cómo podría fingir mientras pasaba la mayor parte de su tiempo en compañía de esa chica y su novio? Le parecía más extraño aun el hecho de ver a Shiki permanecer junto a él sin sospechar que ese pelirrubio deseaba a su novia.

-estaba en la oficina del director

-bueno, ya que ahora somos menos, tendremos que permanecer juntos toda la noche

-muero de la felicidad al pensar que tendré que pasar toda la noche contigo –bufó Shiki. Su amigo se cruzo de brazos, fingiendo que no lo había escuchado

-… -Ichiru suspiro, pensando que tendría una larga noche, y encima Aimi no estaba para hacerle compañía. Pensándolo bien, últimamente dependía mucho de la compañía de esa chica…

-preferirías estar durmiendo junto a Rima –escucho murmurar al pelirrubio

-es obvio que sí, idiota, ¿Por qué? ¿Quieres ir conmigo?

-¿Por qué querría hacerlo? Rima es tu novia, no mía

-pues desearías que lo fuera… -susurró el pelirrojo adelantándose. Aidou suspiro, mirando el cielo con desesperación. Así que Shiki si conocía los sentimientos de su amigo…

-¿Cómo está Aimi? –Preguntó de pronto el joven vampiro, sin despegar su mirada de las brillantes estrellas –supe que despertó anoche

-bien, algo gruñona por tener que permanecer en cama, pero bien –el pelirrubio sonrió de medio lado, sin moverse de su posición –Aidou… ¿Puedo preguntarte algo?

-¿Tiene que ver con lo que acaba de ocurrir? –Suspiró, relajando los hombros –te escucho…

-¿Por qué buscas a Aimi si te gusta más Rima? –lo vio cerrar los ojos con pesar, buscando la respuesta más adecuada

-porque me gusta mucho… tal vez casi tanto como a ti

-a mí no me gusta Aimi, somos amigos

-yo soy amigo de Rima

-¡No me gusta Aimi!

-¿Sigues enamorado de Shizuka?

-¡Muévanse de una vez! –les ordenó Shiki volviendo a reunirse con ellos.

"Porque me gusta mucho" no era la respuesta que estaba esperando, pero tampoco estaba preparado para escucharlo mencionar a Shizuka. Se suponía que ese era ya un tema sepultado dentro de las paredes de esa academia, pero no era capaz de olvidar con tanta facilidad.