Notas De Autor:

Vaya!! Por fin estoy de regreso con este fics, lamento mucho la demora pero la verdad no sabía ni que escribir, hasta estos días en donde al parecer mi mente por fin se volvió a conectar, pero bueno dejémonos de cosas y mejor les hablo a lo que voy. Espero que les sea de agrado este nuevo capítulo, en donde sabrán los comienzos de los sentimientos del heredero de la familia Tao...Si!! les hablo de Len con respecto a nuestra querida protagonista Anna, en este capitulo tendremos un poco de esta posible parejita para mi gran final....que por cierto no falta mucho pero tampoco poco!!, espero que ustedes mis queridísimos lectores participen en el final de este fics, ayudándome a elegir una pareja definitiva para esta aparentemente fría sacerdotisa...bueno por ahora me voy pero antes les estoy sumamente agradecida por tomarse la molestia de leer mi historia y dejarme sus comentarios que trato de seguirlos al pie de la letra eh!!, pero ya mejor me termino de ir así que gracias y hasta el próximo capitulo, les mando un saludo, bye!!.

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Entre Las Sombras De La Noche.

No sabía con exactitud a donde se dirigían, lo único que recibió como respuesta de parte de su acompañante al preguntarle a que lugar irían fue "Es una sorpresa Anna, ya veras que te encantara". Esas fueron las únicas palabras que pronuncio el joven para aplacar un poco la curiosidad de la sacerdotisa.

Anna: Vamos Len, porque no me dices de una buena vez a donde nos dirigimos.

Len: Anna, te lo he repetido muchas veces....es sorpresa.

Anna: Bueno al menos dime si aun falta mucho para llegar.

Len: No.

Dijo sonriente al ver la desesperación de anna por saber lo que estaba tramando. Pasaron solamente unos minutos cuando el auto de Len detuvo su marcha, lo que indicaba que por fin habían llegado a su destino.

Len: Aquí es.

Anna: Pero no veo absolutamente nada.

Len: Lo se, pero despreocúpate que lo mejor esta más adelante.

Tomo la mano de la joven y la guío hasta un claro en donde se podía apreciar una tenue luz. Al llegar los ojos de la joven se abrieron ante lo que se mostraba delante de ella. Estaban en un bosque, el cual se encontraba a las cercanías de un lago coronado por una enorme cascada. La luna se encontraba completa en su totalidad, lo que hacía que su brillante y blanquecina luz iluminara todo con suma delicadeza, brindándole un toque de ensueño a la grandiosa escena que ambos jóvenes contemplaban deleitados.

Anna: Es...hermoso.

Len: Te dije que te encantaría.

Anna comenzó a caminar a sus alrededores inspeccionando cada detalle que se encontraba a su alrededor. Mientras que Len tomaba asiento en uno de los tantos árboles que se encontraban en ese espeso boscaje. La mirada del joven de gatunos ojos se iluminaba al ver a la rubia como una pequeña niña, la cual se encontraba feliz por haber recibido un nuevo juguete. Por un leve momento sintió como si su respiración se hubiese detenido y como su sangre comenzaba a acumularse en sus mejillas con gran velocidad. Ahora anna se encontraba a las orillas del gran lago mirando el despegar de las diminutas luciérnagas que empezaban a acercarse, al momento en que la luz de la luna enmarcaba su fina figura haciéndola parecer un ángel recién llegado a la tierra.

Len: Te amo tanto mi pequeña princesa.

Dijo mientras una sonrisa aparecía en sus labios y dejaba una vez más que sus recuerdos tomaran vida dentro de su mente como acostumbraba cada noche. Aun recordaba los primeros meses que la joven paso a su lado, fueron los más difíciles y también fueron aquellos en los que en ningún momento se separo de ella. Todavía tenía muy marcado en su memoria aquel día que la joven enfermo.

°°°°°°°°°° Flash Back °°°°°°°°°°

Una terrible tormenta de nieve caía sin piedad por toda la ciudad, acompañada de fuertes vientos que azotaban en los enormes ventanales de la mansión. Los sirvientes se movían con mayor rapidez que de costumbre, uno con una bandeja llena de agua, otro con paños, otro con medicamentes, etc. Cada uno de ellos entrando y saliendo de la habitación de la nueva integrante de la casa casi desde hace diez meses. La joven presentaba una fuerte fiebre que no lograban detenerle y lo que aumentaba el problema era que en toda la ciudad no había ningún servicio, por lo que les era imposible el llamar a un medico que viniera para controlar el enorme problema que enfrentaban los habitantes de la casa. Al pasar de las horas ya todos los sirvientes se encontraban exhaustos, pues no habían parado en más de veinte horas.

Los alrededores de la gran habitación se encontraban iluminados por pequeñas velas, pues la cuidad entera pasaba por un apagón, el cual ya llevaba más de medio día. Un joven de cabellos tan negros que alcanzaban a adoptar un tono púrpura no paraba de checar la temperatura del mediano bulto que se encontraba cubierta por la gruesas y reconfortantes mantas. Sin duda alguna se encontraba cansado, pero de ninguna manera se podía dar el lujo de descansar mientras que la rubia se encontrara en esas terribles condiciones. Se encontraba solo, pues les había dado la orden a sus sirvientes de irse a descansar a sus respectivas habitaciones ya que tampoco era justo para ellos que terminaran de agotarse en algo que el podía hacer sin mayores problemas.

De un momento a otro la joven comenzó a inquietarse, moviéndose de un lado a otro de la cómoda cama. La temperatura de su cuerpo comenzaba a elevarse peligrosamente, lo que preocupo aun más al joven. Sus dorados cabellos se encontraban prácticamente adheridos a su piel a causa del insistente y frío sudor que transitaba por su rostro. Sus mejillas estaban tan rojas que resaltaban con enorme facilidad y su antes tranquila respiración había desaparecido, pues al parecer le costaba trabajo retener el aliento.

Len: Vamos anna, resiste ya veras que pronto te repondrás.

La joven parecía no poder escuchar nada a su alrededor, se sentía muy mal. De un momento a otro sus labios parecían moverse con lentitud y esfuerzo, diciendo cosas incoherentes casi inaudibles para el joven. Al terminar de hablar gruesas líneas cristalinas comenzaban a surcar por sus mejillas, lo que enfureció al joven al recordar lo que la rubia y enferma sacerdotisa acababa de pronunciar.

Len: Demonios!!...aun te duele su traición?.

Sentía la furia y la impotencia recorrer su cuerpo. Por su culpa, por la culpa de su estúpido amigo, anna se encontraba en esas circunstancias. Nunca, nunca lo perdonaría. Jamás perdonaría al inepto que había lastimado tanto a Anna. A cada segundo que pasaba y veía el enfermo y palidecido rostro de la joven, sentía como si a su cuerpo le hubieran inyectado un veneno, veneno que rápidamente se propagaba en su interior alimentándolo de rencor hacia el tipo que estaba seguro el destino lo pondría frente a frente con él.

Olvido su sentir y regreso su atención a la joven, quien al parecer ya se encontraba de nuevo tranquila, por lo que quito cuidadosamente el paño seco que posaba en se frente y lo cambio por uno húmedo que coloco de nuevo en su antigua posición. Parecía que por fin había conciliado el sueño, eso lo aliviaba un poco. Se acerco más a la joven y retiro unos cuantos mechones que se topaban en su rostro e inconscientemente rozó su roja mejilla.

Len: Nunca me había percatado....pero anna es muy hermosa....

Dijo sin siquiera notarlo, lo que provoco su asombro segundos después.

Len: Pero que cosas digo!!

Dijo al momento en que retiraba su mano de la mejilla de la dormida sacerdotisa y daba por olvidado las palabras que segundos atrás avía pronunciado.

Las rayos del sol se hacían presentes en la habitación de la joven quien por fin abría sus ojos perezosamente como si lo ocurrido hubiera sido un simple sueño. La voz de una mujer la saco de su ensueño trayéndola por completo a la realidad.

¿? Buenos días, señorita anna.

Anna: Haomy pero si eres tu, buen día.

Haomy: Me alegra ver que ya se encuentra mucho mejor.

La joven mujer se acerco a anna con una bandeja llena de comida, de la cual comenzó a comer en seguida.

Anna: Me siento como si un camión hubiera pasado sobre mí.

Haomy: Después de haber estado en cama por dos días es normal, señorita.

Anna: Dos días!!

Haomy: Así es, la fiebre no quería cesar, todos estábamos muy preocupados...en especial el joven Len.

Anna: Len?

Haomy: Si, vera el se la paso a su lado todo el tiempo, cuidando y velando porque la fiebre no volviera a subir.

Anna: Ya veo...y donde se encuentra, porque no ha venido a verme.

Haomy: Se encuentra en su habitación, esta mudándose de ropa...ya que hace rato acaba de irse de aquí, solo que usted no lo vio porque estaba dormida, señorita anna.

Anna: Quieres decir que no a dormido por cuidar de mi.

La joven sirvienta le sonrió dulcemente y antes de contestar un joven entro en la habitación.

Len: Así es...aunque yo no necesito dormir.

Haomy: Buen día, joven Len.

Len: Buen día, Haomy.

Haomy: Bueno con su permiso me retiro.

Dijo por último antes de desaparecer de la vista de los dos jóvenes.

Len: Y como sigues.

Anna: Gracias a tus cuidados mucho mejor.

Len: No fue nada...eres mi amiga no, con gusto haría eso y más por ti.

Al escuchar decir esas palabras los labios de la joven se curvearon mostrando y regalándole a Len la primera de tantas sonrisas que él mismo hizo aparecer en su hermoso rostro en los años que vivió a su lado.

°°°°°°°°°° Fin Flash Back °°°°°°°°°°

Sonrió con nostalgia al recordar ese día, por un momento pensó que anna no superaría lo sucedido hace tres años, que se la pasaría en su tristeza pero no fue así. Fue en ese momento que a su mente vino el recuerdo de aquel día en el cual su interés por la joven sacerdotisa cambio.

°°°°°°°°°° Flash Back °°°°°°°°°°

Ya habían transcurrido casi tres años desde la llegada de anna, habían pasado tantas cosas en ese tiempo, como la nueva transformación que sufrió. Gracias a las atenciones de Len y de todo el personal que se encontraba a su disposición, su fría actitud había disminuido considerablemente. También con su ahora vocación de cantante, la cual le había traído la admiración de cientos de personas. Ahora se encontraba en una enorme cabaña en el campo. Era primavera, por lo que el clima era perfecto para pasear en caballo por el gran prado. Después de tres largos meses de gira se merecían ambos jóvenes unos vacaciones, por lo que ambos decidieron ir al campo en el cual se encontraban.

Len: Anna en donde demonios te metiste!!

Gritaba exasperado mientras seguía buscándola por toda la casa. Ahora era un apuesto joven de 18 años de edad, quien durante la gira de la rubia conoció a varios mujeres que mostraron interés en el, pero que por razones aun desconocidas para el mismo no le importaban.

Ya había recorrido la cabaña más de cinco veces y no había ningún rastro de la joven. Llego a la pequeña caballeriza en donde descansaban hermosos caballos, no le costo mucho trabajo encontrar a la rubia. Está se encontraba cepillando tranquilamente a un caballo de color negro, quien al parecer se encontraba de maravilla con la acción de la joven.

Len: Me puedes decir porque no respondías, llevo casi una hora buscándote.

Anna: No te enojes, estaba cuidando de este pequeño.

Dijo tranquilamente mientras seguía con su tarea. El joven se acerco a ella y al gran animal, quien levantaba pequeñas cantidades de tierra al ver la cercanía de Len.

Len: Pero que le pasa a esta cosa.

Dijo de mala gana al momento en que se cruzaba de brazos y miraba de una manera fastidiosa al animal.

Anna: Le inquieta tu presencia, creo que le desagradas.

Len: Pues el sentimiento es mutuo.

Un quejido salió del caballo al escuchar las palabras de len.

Len: Mira caballo no me mires de esa manera que yo solo digo la verdad, no me caes bien.

Anna: Len no creo que...

Pero antes de finalizar el caballo alzo sus dos extremidades traseras y las estampo contra el cuerpo de Len. Quien salió volando por el impulso que recibió, aterrizando de golpe en un montón de paja.

Anna: No creo que deberías de decir eso.

Len: Y hasta ahora me lo dices.

Len trato de sentarse y al hacerlo sonoras carcajadas comenzaron a distribuirse por toda la caballeriza.

Anna: Mírate pareces un espantapájaros.

Soltó mientras que sus risas llenaban por completo el lugar.

Len: Pues no me causa gracia.

Anna: Pues a mí si.

Len: Anna, te estas riendo de mí.

Anna: Para nada Len...me estoy riendo contigo, jajaja.

Len: Al menos me podrías ayudar.

Anna: Claro.

La joven sacerdotisa se acerco al lugar en donde yacía Len, pero antes de poder llegar una piedra saliente se topo en su camino. Lo que provoco que está cayera utilizando al joven como sitio de aterrizaje.

Len: Te encuentras bien.

Anna: Si, no fue.....nada.

Dijo al percatarse en la comprometedora posición en la que ambos se encontraban. Anna de inmediato trato de ponerse en pie, pero lo único que consiguió fue que el espacio entre ellos se cerrara aun más. Era la primera vez que se sentía de esa manera después de tanto tiempo, podía escuchar el precipitado latir de su corazón...pero porque, porque su corazón se inquietaba tanto al tener tan cerca a Len. Por otro lado la mente de Len trabajaba con mucha dificultad, pues aun estaba procesando lo ocurrido instantes atrás. Algo dentro de él le gritaba insistentemente que se pusiera de pie y se alejara de ella lo antes posible. Pero otra muy diferente le decía que continuara. Era como si su cuerpo estuviese despertando de un largo y profundo sueño, provocando el nacimiento de sentimientos totalmente desconocidos para él. El ambiente se hacia a cada segundo más tenso y el único sonido que se alcanzar a escuchar era la entrecortada respiración de ambos. Poco a poco, los rostros de los dos comenzaron a acercarse como por magnetismo, pero antes de poder finalizar, anna se puso rápidamente de pie dejando sumamente confundido a su joven acompañante.

Anna: Vo..voy a ca..caminar po..por un rato, re..regreso a la ho..hora de la ce..cena.

Dijo mientras se perdía de la vista de Len, quien al fin entendía que lo que sentía por anna había dejado de ser amistad hace mucho tiempo.

°°°°°°°°°° Fin Flash Back °°°°°°°°°°

Su mirada regreso de nuevo al lago...pero algo faltaba, donde estaba anna. Se puso de pie y se acerco al lugar en donde comenzó a buscarla pero no la veía por ninguna parte.

Len: Anna, en donde te metiste.

Pero no recibió respuesta. Al momento en que su cuerpo quedo de frente con el gran lago un fuerte empujón provoco que el joven cayera al fondo de las frías aguas. Cuando su mojado cuerpo salió a la superficie se topo de inmediato con el causante, o mejor dicha la causante quien se reía sin parar al ver al joven de esa manera.

Len: Anna!!

Anna: Hay te mojaste, haber si con eso te despiertas...has estado todo el tiempo en las nubes desde que llegamos.

Len: Esto no me pareció nada gracioso.

Anna: Bueno lo siento...ahora déjame ayudarte.

Dijo anna mientras le ofrecía la mano para que esté se pusiera de pie y saliera del agua.

Len: No, que te parece si mejor te ayudo yo a ti.

Anna: Que!!.

De un jalón Len arrastro a la joven sacerdotisa al mismo lugar que él, cubriéndola de agua de pies a cabeza.

Anna: Len!!

Len: La venganza es dulce, verdad anna.

Los ojos de ambos se abrieron a más no poder y sus mejillas se encontraban encendidas de un fuerte color carmín. Len la sujetaba con firmeza de su cintura, mientras que ella por los hombros, quedando sus rostros a escasos centímetros de hacerse uno solo. Nuevamente podía escuchar la voz dentro de su interior que le gritaba sin parar el que la soltara, pero prefirió hacer caso omiso a sus llamados. Lentamente se acerco a la joven rozando su mejilla con la de ella. Anna sentía pequeños escalofríos al sentir la agitada respiración de Len sobre su piel...era tan cálida y embelesante a la vez que la hacia sentir confundida. Estaba tan hipnotizada que no salió del trance hasta que pudo escuchar la voz del joven que ahora la llamaba.

Len: Anna...por favor, permíteme curar las heridas de tu corazón.

Anna: Yo..yo...

Anna a penas podía pronunciar palabra, no sabía que responderle al joven. No podía negar que Len era sumamente apuesto, pero tampoco podía olvidar su venganza. Sabía mejor que nadie que con ella muchas personas sufrirían, incluso ella misma y por esa misma razón no podía permitir que a él le pasara lo mismo.

Anna: Len, no puedo...si estas a mi lado tarde o temprano saldrás perjudicado.

Len: Diablos anna....cuantas veces quieres que te lo diga, no me importa!!.

Sujeto el rostro de la joven con ambas manos mientras se miraban mutuamente. Esta era la oportunidad de Len de decirle a Anna lo mucho que la amaba y por ningún motivo la iba a desaprovechar.

Len: No me importa anna....

Pronuncio casi en susurro. La miro por un segundo y la estrecho con firmeza contra su cuerpo, las palabras "te amo tanto" llegaron rápidamente a los oídos de la joven y se quedaron grabadas en su memoria repitiéndose una y otra vez como una película que no mostraba fin. Pero antes de poder decir algo unos suaves labios se habían apropiado de los propios y comenzaban a moverse con suma delicadeza sobre ellos. Lentamente comenzó a corresponder a tal gesto sintiendo la calidez de los labios de Len. Mientras que esté se tomaba su tiempo en saborear los labios que durante meses añoro probar de esa manera. Ahora anna podía sentir la tibia lengua del joven moverse con suavidad y abrirse paso dentro de su boca, obligándola a abrirla más para profundizar el beso. Lentamente comenzó a alejarse de ella y de un movimiento hundió su rostro en el cuello de la joven aspirando lo más posible de su delicioso aroma.

Len: Tú aroma me embriaga por completo, anna.

Anna lo miraba incrédula después de eso y solo soltó un suspiro cuando Len comenzó a besar la pálida piel del cuello de está. Lo hacia con tanto cuidado que parecía que con fina porcelana estuviese tratando.

Con cada beso proporcionado sentía el roce de la lengua del joven sobre su piel produciéndole escalofríos. Mientras que ella movía sus manos por todo el contorno del bien formado torso del joven. El agua había ocasionado que su ropa se pegara totalmente, dibujando a la perfección su grandiosa musculatura y regalándole a Anna una vista de lo más tentadora. Con sus labios empezó a succionar de las pequeñas gotas de agua que se encontraban por su camino, provocando que Len ignorara aun más a la insistente voz que tanto le gritaba.

De nuevo se apropio de los labios de Anna, ahora con una infinita desesperación... Eran tan sugestivos que prácticamente se había vuelto adicto a ellos en tan corto tiempo...quería más...quería seguir probando de esa dulce miel que eran sus labios. Se besaron largamente y con cada beso el corazón de anna latía con mayor intensidad...Recordó el día en las caballerizas, cuando su corazón latía de la misma manera....no, esto era algo mucho más fuerte, algo más haya de eso, algo que ella aun no comprendía del todo.

Una fuerte ventisca los hizo separar ocasionando que Anna se aferrara al cuerpo de Len en busca del calor que tanta falta le hacía a su cuerpo.

Len: Lo mejor será irnos, además estas temblando.

Anna: Sí.

Ambos salieron del lago y se dirigieron asía el auto de Len en donde de inmediato se retiraron de aquel lugar.

Continuará...............