Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 1

"Infancia"

Capítulo 10

Con el puño cerrado se limpió su boca que sangraba ligeramente, sus ojos azules se enfocaron en los ojos amatistas de Yugi que se veía excitado y rabioso.

-¿Sabes acaso quién soy yo?

-¡No te atrevas a molestar a Anzu nunca más!

El furor con que Yugi hablaba enmudeció a la nombrada y a Seto que no podían dejar de mirarlo, impactados de la reacción violenta del chico más débil y tímido de la escuela.

-¿Estas consciente de que yo puedo destruirlos a los dos?

-Inténtalo. Eres un cobarde que no merece nada.

La falta de respeto y el valor sacaron de sus cabales a los dos castaños. Sin esperar a que reaccionara, Yugi levantó del suelo a Anzu y la jaló lejos del lugar llevándola a los interiores del edificio. Kaiba los siguió con la mirada y un puño se formó en su mano que temblaba por el odio y la cólera.

-¿Crees que dejaré pasar esto?

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En el pasillo, que se encontraba vacío en esos instantes gracias a que los profesores organizaban los preparativos para enviar a los niños fuera del internado, Yugi y Anzu respiraban agitados y agotados más por las emociones vividas que por haber corrido.

-Yugi ¿qué fue lo que hiciste? Tú no eres así.

Anzu estaba impresionada de la forma en que su amigo la defendió; no conocía esa faceta de Yugi: la faceta de alguien valiente que podía proteger a sus seres queridos.

-Sólo hice lo correcto.

-Pero tú nunca te has comportado así con nadie. Ni siquiera con los que te maltratan.

Entonces Yugi se ruborizó de pronto: estaba delatando él mismo sus sentimientos. Faltaban unos detalles pequeños para el corazón que, si bien se apresuraba, lo podría tener hoy mismo para la noche.

-Anzu…yo…

-¿Por qué te comportaste así con Seto?

Ni el mismo Yugi lo podía explicar, fue un impulso cargado de ira al ver a la niña que amaba siendo atacada por un niño que se creía superior a todos. La poca confianza que empezó a tener en Kaiba se desvaneció con este suceso, pero era como si su oportunidad hubiera llegado de repente como un rayo que cae del cielo.

-Anzu, creo que debo volver al dormitorio.

-¿Qué?-arqueó una ceja asombrada por eso.

-Hay algo que debo hacer urgente, en la noche te lo explicaré todo.

-Yugi, ¿estás bien? No eres tú.

-Estoy bastante bien.

Una media sonrisa se dibujó en los labios de Yugi y salió corriendo a toda la velocidad que podía hacia el dormitorio, ante la mirada confusa de Anzu que continuaba anonadada por las cosas vividas en tan pocas horas.

-¿Qué le estará pasando a Yugi?

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La luna brillaba con tal fuerza que iluminaba perfectamente el panorama de los valles y montañas a las afueras de la ciudad, el internado no se escapaba de esa luz fuerte que permitía caminar entre las sombras de la noche. Como siempre, ya era rutina, Yugi se levantó y se arrastró por el piso con el sigilo que había adquirido gracias a tantas salidas a escondidas del internado, llegó al túnel de escape y, con cuidado, hizo a un lado la reja. La habían dejado abierta todo el tiempo simulando que estaba cerrada y así era mucho más fácil escapar para ambos niños.

Se introdujo dentro del túnel y avanzó por este tras colocar la reja de nuevo en su misma posición. Si Yugi hubiera sido un niño más atento a su alrededor habría notado que desde que comenzaron sus aventuras nocturnas un par de ojos azules lo observaban siempre y sabían sobre estas escapadas. El poseedor de esos ojos nunca le dio importancia a que Yami Yugi Moto saliera por las noches del dormitorio, le era indiferente, pero en esta ocasión ya no planeaba quedarse con la duda sobre qué hacía Yugi a hurtadillas. Así que, sin perder el tiempo, se levantó de la cama con mucho cuidado evitando haciendo el menor ruido posible.

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-Yugi ¿me dirás lo que está pasando contigo?

La luz de luna resaltaba con más intensidad los ojos azules de Anzu que brillaban de emoción e inquietud. Quería entender qué le sucedía a su amigo, a su mejor amigo.

El tricolor tragó saliva y, ocultando los nervios que lo consumían, sacó del bolsillo de su pijama un corazón tallado en madera donde estaban escritos los nombres de ambos: Yugi, Anzu.

-¿Yugi?

Anzu retrocedió expresando sorpresa. Con sutileza y cuidado para no dañarlo, Yugi partió el corazón a la mitad y le dio una parte a Anzu mientras él se quedaba con la otra.

-¿Qué?

-Anzu-su voz temblaba-, hace tiempo que quería decirte mis verdaderos sentimientos, pero sé que no me corresponderás. Aun así, no puedo quedarte con el deseo de decirte esto.

-Yugi…

-He tenido que tomar suficiente valor para poder confesarte esto-de nuevo tragó saliva-. Siempre me has gustado.

Las mejillas de Anzu se ruborizaron y su corazón latió con mucha fuerza como si fuera a estallar en su pecho.

-Yugi…¿en serio yo te…?

-Antes que la guerra nos separe, quiero ser honesto contigo.

Fijó sus ojos azules en la mitad del corazón partido leyendo las iniciales escritas: "Yu An".

Los nombres de ambos estaban tallados en el corazón de tal manera que al partirlo sus nombres también se dividieron. La sílaba "Yu" y la "Gi" junto con la "An" y la "Zu" quedaron divididos en "Yu An" y "Gi Zu"

-Yugi, ¿en verdad te gusto?

-Nunca te mentiría en algo así.

-Entonces por eso reaccionaste así cuando me defendiste.

El tricolor asintió afirmando con un movimiento de cabeza causando que el rostro de Anzu se volviera rojo intenso.

-Yugi, siempre te he considerado mi mejor amigo y eres muy importante para mí, pero yo no creo tener ese mismo sentimiento por ti.

Un nudo se formó en la garganta de Yugi que apretaba los labios con dureza.

-No creo que pueda usar la palabra "amar", pero sí puedo decir que eres lo mejor que me ha podido pasar en este horrible lugar.

Sus labios temblaron, eran amigos que se querían demasiado.

-Tal vez no diga "amor" pero sí "afecto". Te tengo en muy alta estima, no sé qué sería de mi vida si no te tuviera a mi lado.

Los ojos de Anzu se abrieron enormemente al sentir que los labios de Yugi se juntaron con los de ella en un dulce beso cargado de inocencia y pureza que sólo unos niños de siete años pueden dar. No había pasión, pero sí un amor sincero y puro de dos almas que estaban unidas en medio del desastre de sus vidas.

Cuando se separaron, ella notó ese rubor cubriendo la cara de su amigo.

-Siento que haga esto, pero en verdad te quiero demasiado.

-Yo también, Yugi.

Paralizados, mirándose mutuamente, el tiempo fue pasando mientras ambos sentían la atmosfera pesada que cayó sobre ellos. Sus corazones latían al unísono como si fueran una sola persona, sus respiraciones eran agitadas.

-Anzu…-ella lo miró atentamente-, si nos separamos por la guerra prométeme que nos volveremos a ver.

-Es obvio que lo haré.

-Lo más seguro es que nos lleven con nuestros padres y volveremos a Japón. Por eso quiero que nos veamos de nuevo.

Anzu asintió son una sonrisa.

-Lo haré. Buscaré la forma de encontrarme contigo otra vez.

-Igual yo haré lo mismo.

Extendió de nuevo el pedazo de corazón correspondiente y Anzu lo tomó.

-Así nos reconoceremos ¿verdad?

-Quiero que lo tengas para que nunca te olvides de mí.

-Jamás podría olvidarte.-dijo Anzu casi a gritos.

-Yo tampoco, pero sólo así me quedaré tranquilo.

Anzu observó la mitad del corazón y, apretándolo en su mano, lo llevó a su pecho abrazándolo con amor y ternura.

-Está bien. Cuidaré este corazón como si fuera el tuyo que siempre está conmigo y cuando llegue el momento adecuado nos volveremos a ver.

El tricolor sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Sus miradas volvieron a enfocarse el uno en el otro y el ritmo de sus corazones iba a la par. Yugi se acercó un poco y le obsequió otro beso en los labios suavemente.

-Espero que cuando nos volvamos a ver correspondas mi cariño.

Anzu lo miró y justo en ese instante comenzó a cuestionar si Yugi era sólo un amigo o quizás el primer amor del que leía siempre en las historias infantiles.

Asintió dando por un hecho que esperaba corresponder y sin más se abrazaron. Era un abrazo de niños que se ven como amigos, algo sencillo pero que desbordaba pureza y sinceridad.

La mente de Anzu le hizo pensar que tal vez hacía mal en llamar "amigo" a Yugi porque en esos momentos su corazón temblaba y anhelaba quedarse en los diminutos brazos de Yugi por toda la eternidad.

No se percataron de que alguien los observaba escondido entre la pared del edificio y el túnel de escape. Unos ojos azules los miraban con desprecio y malicia lanzándoles chispas de fuego.

Continuara...

Cote Dark Dangerous Love: Ya me imagino tu cara en esta escena, jajajaja. Necesitarás muchos pañuelos y chocolates desde ahora, Cote chan XDDD. Gozaburo es terrible en esta historia como en la original.

Annima: Justo esa fue mi intención. Me alegra que lo describiera como deseaba. Quería marcar su lado tierno sin que se perdiera la frialdad de su corazón. Sólo diré que aún hay muchas facetas de él por conocer. Espero que lo siguiente que venga continue de esa forma mostrando ambos lados de su personalidad.

TeanaSerenity: Yo también creo qe Yugi se ve lindo hasta cuando se enoja, jajajaja. Es que es un bombón, KYAAAA.