Alira
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02. Arevalat.
A los lejos se avistaba ya la imponente masa
rocosa, firme, sólida, he infranqueable, salvo por la hendidura por
la que había que pasar. La Almirante Alira había llegado ya Red
Line y como consecuencia al segundo cruce, donde yacía la fortaleza
inexpugnable de la Marina, la base general, llamada Arevalat. Allí
se encontraba los más altos miembros de la Armada y desde aquel
lugar se movía y dirigía los siete mares, incluido el Grand Line.
La corriente poco a poco se hacia mas fuerte, y cada minuto la
escuadra de la Almirante Alira se iba acercando mas y mas a la
entrada, esta se encontraba en medio de dos hendiduras en la montaña,
el espacio que había entre ellas hacia que lo barcos pudieran ir de
dos en dos. Sin previo aviso la corriente ceso dejando a los barcos
con velas blancas enfrente de una inmensa puerta gigante flaqueada
por dos altas y fuertes torres, ambas construidas arras de piedra en
la montaña. Un estruendo rompió en la montaña y las puertas poco a
poco comenzaron a moverse hacia fuera, separándose la una de la
otra, el caudal poco a poco fue aumentado y la velocidad del agua
comenzó aumentar. En unos minutos las grandes puertas de acero se
encontraban de par en par abiertas y daban la bienvenida a los
marineros, el primer barco seria el de la Almirante seguido detrás
por dos galeones, un barco pirata (del capitán Bocanegra y su flota
de casi 300 hombres, todos ellos capturados) y el resto de la
escuadra. La fuerza de las aguas hacían el trabajo más fácil, por
no decir todo el trabajo, iban subiendo la ladera de la montaña,
como de un tobogán de niños se tratara, el cruce tenia tres niveles
ambos flaqueados por puertas gigantes, todas ellas abiertas de par en
par, por que no había ningún peligro que amenazara la base.
El
Acadios fue el primero en cruzar la ultima puerta, habían llegado ya
por fin a la base, esta presentaba un bullicio como había sido
siempre, montones de galeras, galeones y barcos de guerra se a
amontonaban por doquier en los distintos muelles, de los ambos lados
de la montaña, la base había sido construida en forma circular,
como de un cráter se tratara, pero con la diferencia que en su
centro había un isla, en ella se encontraba un enorme edificio de
proporciones desmesuradas donde habían una letras que rezaban lo
siguiente:
``Cuartel General, Odelot…Honor y Gloria a los que dieron su vida por la patria.´´
El timonel con gran avidez, viro y con algunas maniobras atraco el Acadios, en el edificio central. Miraras donde miraras grande cañones se postraban por todas partes desafiantes y grandes atalayas hacían de ese lugar un sitio seguro.
--bien ya hemos llegado, tía Alira—esbozo
una sonrisa Overon.
--ya veo ya, sargento—clamo Alira—que los
hombres revisen la flota de popa a proa y repongan víveres,
municiones y los recambios precisos. Antes de que llegue el alba
tenemos que salir de aquí--
--si mi señora—contesto
firmemente el sargento. Dicho esto se puso a mover a los hombres
vivazmente.
--que poco te gusta el cuartel, tita Alira—se quejo
Ovaron.
Alira se limito a mirarlo, y pasando por la baranda bajo hasta el suelo, allí se encontraban un pequeño comité de recibimiento. Uno de hombre del comité se adelanto, mientras otro gritaba a la fría noche:
--presente armas—
El oficial q se había adelantado a dar la bienvenida a su superior con gran afán se puso al lado derecho del almirante, esta hizo caso omiso y siguió para adelante, oficial se dispuso hablar, cuando una voz arcana chasqueo en la noche:
--bienvenida mi señora, es un placer para mí que vos halláis llegado, cuando yo me encontraba por aquí--
Alira exhorta en sus pensamiento miro fijamente
las escaleras de la entrada, allí entre luz y sombras, se recortaba
la figura de un hombre, alto, gallardo, con ropas de la antigua
usanza, un sombrero a juego y una espada de enormes dimensiones en su
espalda, con ojos capaces de traspasar hasta la mas oscura de las
sombras, ojos que helaban hasta el alma.
La almirante esbozo una
sonrisa de complicidad, mientras miraba aquellos ojos tan especiales
que caracterizaban a Mihawk.
--valla, valla justo con la persona que quería conversar, frente al fuego de la chimenea-eventuo Alira.
En una isla de frondosos árboles, el grito de un joven retumbo por los alrededores:
--capitannnnnn Lusiannnnn—
--quieres no gritan tanto, Asiveloc, hasta los marines del Mar
del Norte te abran oído—bufo Lusian.
--perdone usted, pero
esto creo que es urgente, acaban de traer esta carta, ha sido una
gaviota de esas de la Marina—explico Asiveloc, mientras entregaba
la carta a su capitán.
--Wu, interesante, es de la Almirante
Alira—aclaro a decir el capitán. —Quiere que nos reunamos en la
isla Yfful—
--anda para que nos pongamos una manzana y nos
sirvamos embandeja—gruño Asiveloc.
--creo que ya se lo que
es—esbozo una sonrisa de oreja a oreja Lusian.
--así el
que—inquirió Asiveloc.
--seguro que quiere afianzarnos como
uno de los Cuatro Emperadores—explico Lusian-- si es eso pienso
aceptar, ya es hora de ocuparnos de cosas mas importantes, prepara a
los hombres—
**Continuara**
