"Explorador del amanecer"

Mientras caminaba rumbo al puerto, miraba el cielo, un hermoso sol brillaba en lo alto de las nubes blancas y del cielo color azul como el mar.

Ya estaba por llegar cuando visualice la figura de un niño bueno más bien un hombre de mediana edad sentado bajo un árbol, me parecía familiar de modo que cuando me acerque era Edmund el que estaba allí.

-¿Qué estas haciendo aquí?, ¿no ibas con el príncipe?- le dije con el ceño fruncido mientras me sentaba junto a el.

-Sí, pero necesitaba calmar mis nervios… - dijo mirando al pasto jugando con unas hojas que de seguro eran del árbol y continuaba.

-Presiento que Aslan estará allí con Eustace y se dará cuenta del error que cometió al permitir que vengamos devuelta y desde ahí ya nada importara, todo terminara- dijo enfurecido.

-¿Dime que le has hecho a mi hermano?- pregunte para aliviarlo un poco, ignorando su comentario.

-¿Qué?- dijo ahora mirándome con el ceño fruncido, dándome a entender que de verdad no estaba de humor.

-No recordaba que mi hermano tuviera visiones tan negativas… no debes pensar así, Ed y ¿si nos quedamos para siempre aquí, y esa es la razón de nuestra incoherente llegada.?- le dije citando el mismo ejemplo que el rey me había dicho rato atrás.

-En serio Lu, deberías dejar de amar a este mundo tanto como lo amas, te hará daño si lo que dices no pasa, ¿comprendes?.- me dijo ya un poco más calmado.

-¡Pero te escuchas a ti mismo cuando hablas!- dije elevando la voz, una mueca de confusión apareció en su rostro pero no dijo nada de modo que continúe.

-¿Pretendes que siendo Reina de Narnia no la ame?, hermano definitivamente haz dormido mal, por más que en cuanto veamos a Aslan él nos lleve devuelta a nuestro mundo ¡nunca dejare de amar a esta tierra! No me pasara lo que a Susan…- iba a continuar pero Edmund en un inesperado movimiento tapo mi boca con sus manos.

-¿Todo bien, Reyes?- pregunto una vos a mis espaldas, era de Lilliandil, me di vuelta y pude ver a la Reina y el rey tomados de la mano seguramente también iban hacia el puerto.

-Si todo bien, ¿verdad Lu?- dijo Emund quitando su mano de mi boca para dejarme hablar.

-he… si de hecho tengo que irme al puerto, con permiso.- dije poniéndome de pie, tenia que irme de allí antes de que Caspian empiece a hacerme preguntas, de seguro habrá escuchado el nombre de "Susan", su rostro me lo decía todo.

-Te acompaño, hermana- dijo Edmund también poniéndose de pie.

-Pues vengan con nosotros- dijo la reina con una amplia sonrisa.

-Ha no, eso no, de seguro deben tener asuntos que atender entre ustedes, los esperamos abajo.- dicho esto tome a el justo del brazo y nos fuimos de allí sin dar tiempo a que la reina respondiera.

-Debes controlarte cuando hablas, que no vez que pudo haber escuchado algo.- me reprocho Edmund cuando nos alejamos.

-Dímelo a mí, de seguro escucho, lo has visto ha escuchado, lo conozco.- dije mientras en mi mente aparecía nuevamente el rostro confundido de Caspian.

-No lo creo, pero en caso de que haya escuchado ¿qué demonios le diremos Lucia?- Lucia… eso decía cada vez que yo hacía algo mal y el me reprochaba, y no era que me agradara mucho.

-Cálmate le diremos la verdad- le dije sin más mientras llegábamos al puerto.

-¿verdad? ¿Estas bromeando?, no podemos hacerlo- dijo mirándome fijamente.

-No tengo idea de cómo lo tomara…- dije mientras los veía acercándose a nosotros.- pero debemos hacerlo- finalice en un susurro para que solo Edmund me oyera .

El solo asintió serio girando sobre sus talones y caminando en dirección a saludar a Lord Drinian. Cuando me proponía ir a saludarlo el Rey dijo en voz alta.

-Bien aquí estamos para partir hacia el gran Cair Paravel, la antigua residencia de nuestros reyes- dijo extendiendo un brazo en dirección a nosotros.

De un momento a otro todos estaban arrodillados ante nosotros mostrándonos su respeto.

-¡Levantad ya!- dijo mi hermano situándose a mi lado. Dicho esto la tripulación y algunos de las personas del pueblo obedecieron y Caspian hablo.

-Narnianos… desde ahora hasta que yo regrese el trono quedara en manos de mi esposa la reina Lilliandil.

¡Hora de partir!- dicho esto todos aplaudieron y empezaron a abordar el barco, mientras subía pude ver como Caspian despedía a su esposa con un abrazo y un beso como si no se volvieran a ver nunca más y eso me entristeció, aunque yo sabía que eso no sucedería.

Una vez dentro del barco que de hecho era el famoso "explorador del amanecer", fui en busca de Edmund pero no lo encontraba por ningún lado, solo oía a la gente dar órdenes a otros, pues claro se estaba acomodando en sus puestos para empezar a navegar rumbo al Cair Paravel.

Yo en cambio me quede bien quietecita en una esquina para dar paso a los que estaban acomodándose tratando de no estorbar. Mientras observaba a la gente ir y venir de aquí para allá, empecé a buscar con la mirada a el príncipe Rilian, recorrí todo la cubierta del barco y ¡nada! Por Aslan… donde se había metido. Intente de nuevo buscarlo por algunos rincones de la cubierta, al lado del timón, de los barriles de comida y nada.

Frustrada me deje vencer quizás lo vería más tarde, pero de cierta manera me preocupaba su ausencia, Caspian y Edmund estaban en el timón hablando con Drinian, bueno al menos encontré a mi hermano.

-¿Busca a alguien señorita?- dijo una voz suave y encantadora a mis espaldas.

-¡Rilian! Buscaba a mi hermano pero ya lo vi está allí- mentí señalando a mi hermano al lado del timón con Caspian y el capitán.

-Mmm pues yo creo que buscabas a alguien mas- dijo mirándome fijamente, desvié mi mirada de la suya y fingí mirar hacia el pueblo.

-¿Ha si?, y si ese fuera el caso a ¿quién estaría buscando? – le dije aun sin mirarlo, siguiendo con su juego.

-Quizás usted lo podría decir- ¡por dios! Acaso quería que le digiera que era a el al que yo tanto buscaba, no o al menos que se lo digiera indirectamente.

-A ti, te buscaba a ti, ¿recuerdas que teníamos una charla pendiente de esta mañana?- le dije usando de escusa la charla que habíamos tenido.

-Ha si, claro por un momento lo olvide- dijo con un adorable ceño fruncido.-pero me temo que quedara pendiente, señorita.

-¿Por qué?- dije decepcionada quizás a el no le apetecía mi compañía como a mi si.

-Tranquila no te enfades- dijo guiñándome un ojo, mientras yo me sonrojaba, tendría que ocultar mejor mis emociones.

-Ahora tengo que ir a ayudar a los hombres de la tripulación, pero después podremos hablar, si quieres puedo enseñarte el barco.- me dijo con un brillo en los ojos.

-Claro si, te esperare y … sobre el barco no te preocupes lo conozco como la palma de mi mano, gracias.- le dije con la mejor de mis sonrisas.

-Como guste majestad, nos vemos más tarde- dijo con una sonrisa torcida que a mi tanto me gustaba.

Y allí me quede contemplando todo a mí alrededor mientras sentía muchas mariposas en mi estómago, y claro en mi rostro no cabía la alegría.