Porque te amo

Capítulo 10

Rick había decidido quedarse al lado de Lisa aunque fuera como amigo en caso de que ella no correspondiera sus sentimientos. Estaría ahí cuando ella lo necesitara, así como siempre había estado ella para él. Se levantó temprano y se dirigió al mercado para comprar todo lo necesario para un delicioso desayuno. Pasó por una florería y pensó en comprar un ramo para Lisa, pero recordó su sueño y no quiso que éste se convirtiera en una horrible realidad. Al menos hoy quería a su amiga Lisa, sin compromisos.

Llegó a la casa y llamó a la puerta, pero nadie abrió. Buscó la llave escondida bajo el tapete y abrió. Al entrar, todo estaba en silencio. Un escalofrío lo recorrió, ¿y si su pesadilla era una realidad? Dejó las cosas que compró en el piso y se dirigió con paso lento a la habitación. Llegó a la puerta y escuchó un momento. Se percibió una respiración pesaday acompasada. Abrió la puerta lentamente y ahí se encontró a Lisa cubierta por las sábanas. Se veía apacible, tranquila. La observó por un buen rato antes de dirigirse nuevamente a la sala para llevar las cosas a la cocina y empezar con el desayuno. Lisa seguramente estaba cansada, e indudablemente levantarse con el desayuno ya listo le iba a agradar mucho. Puso el café, y comenzó el desayuno tratando de no hacer ruido para no despertar a la mujer en la habitación contigua.

Media hora después Lisa se despertó sintiendo un delicioso aroma a café. Le pareció que todo era un sueño, pero un sonido en la cocina la hizo darse cuenta que todo era verdad. Esto hizo que se asustara. ¿Quién podría estar en su casa a esa hora? No pasaban de las siete y media de la mañana. Tomó un florero y se dirigió cuidadosamente al lugar de donde provenía el sonido, la cocina.

Al llegar, su corazón se derritió al ver a Rick de espaldas a ella. Estaba terminando de exprimir las naranjas para hacer jugo. ¿Cómo podía estar enojada con él? ¿Qué pretendía al estar ahí, haciéndole el desayuno? Le sorprendió que usara esa llave de la que él tenía conocimiento desde hacía mucho tiempo, pero que nunca había usado.

Rick se dirigió a dejar la jarra con jugo en la mesa cuando descubrió a Lisa en la entrada de la cocina.

- "Puedes guardar el florero, no te traje flores." – Dijo Rick después de un incómodo silencio.

- "Lo traje para rompérselo en la cabeza al intruso que se atrevió a entrar a mi casa sin permiso." – Contestó Lisa dejando el florero sobre un taburete.

- "Pues te advierto que no pienso regresar al hospital."

- "¿Qué haces aquí, Rick." – Le cuestionó Lisa seriamente.

- "Quería disculparme contigo por lo de la otra noche. No debí portarme así."

- "Tienes razón, no debiste portarte así." – Dijo Lisa sin moverse ni un centímetro de su lugar.

- "Sé que te dieron el día libre después de pasar una semana en el espacio, y dado que mañana regreso a la base, y no creo que me vayan a dar días libres en algún tiempo, pues decidí que hoy podríamos salir a dar un paseo. . . después de desayunar, claro." – Dijo al mismo tiempo que se acercaba a la mesa para retirar una silla para que Lisa se sentara.

- "Tú no entiendes, ¿verdad Hunter?" – Dijo Lisa moviendo la cabeza negativamente.

- "Por favor, Lisa. Mañana regreso al patrullaje y me gustaría que pasáramos este día juntos, sin pensar en nada . . . ni en nadie. Ya mañana regresaremos a nuestras vidas normales, y si no quieres, no volveré a molestarte. Míralo como una tregua." – A Lisa le pareció que era sincero, aparte de que le agradaba la idea de pasar un día con él. No pensaría que estaba a punto de convertirse en un hombre casado, pues a pesar de estar peleado con su prometida, no dudaba en que pronto regresaría con ella.

- "Está bien, Rick, una tregua sólo por hoy. Además, después de hoy estarás nuevamente en mis territorios, Capitán, y si vuelves con tus insubordinaciones irás a corte marcial." – Le dijo mientras lo señalaba con el dedo.

- "Sí, ya entendí, Capitana." – Rió Rick mientras le ofrecía a Lisa la silla para que se sentara. – "Hoy seré su esclavo, Madam." – Continuó mientras le servía el desayuno. Lisa observó todo. La mesa estaba perfectamente servida, y sobre la mesa había una pequeña jarra con jugo de naranja, café y pancakes.

Rick le sirvió a Lisa como todo un profesional. Incluso puso una servilleta sobre su brazo, como en los mejores restaurantes. Lisa reía internamente ante las ocurrencias de Rick. Después él se sentó al otro lado de la mesa y comenzaron a disfrutar del delicioso desayuno.

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A pesar de que Rick ya había salido antes con Lisa, siempre era en plan de amigos, y Minmei era el centro de la conversación la mayoría de las veces. Esta vez quería que fuera diferente. Quería pensar que había algo entre él y su capitana, y que esa era una cita más de enamorados, aunque ella no estuviera enterada.

La llevó al parque, a una sección que se acababa de abrir, un invernadero que el equipo de Lang había estado construyendo.

Mientras caminaban hacia el invernadero, Rick comenzó a acelerar el paso y tomó la mano de Lisa para que lo siguiera. Ella se sorprendió, pero la aceptó. Se había hecho a la idea de disfrutar ese día como si fuera una cita. Pronto perdería a Rick para siempre, y su corazón le pedía al menos una memoria de ellos felices, sin la sombra de nadie entre ellos.

Lisa caminaba entre las hileras de flores, disfrutando del agradable aroma que despedían. Le recordaban a su infancia, cuando recorría los jardines de su hogar de la mano de su madre.

Rick la observaba desde lejos. No dejaba de maravillarse de esta Lisa libre, sin las mortificaciones de la batalla y las responsabilidades. De uno de los compartimentos de la mochila donde llevaba el almuerzo sacó una pequeña cámara y retrató a Lisa sin que se diera cuenta. Quería tener un recuerdo de ella, uno que le recordara lo que pudo haber tenido y por no aclarar sus sentimientos perdió.

- "Rick, ven a ver estas rosas. ¡Son hermosas!" – Le llamó Lisa a lo que el piloto guardó su pequeña cámara y corrió alegremente hacía donde se encontraba la mujer. – "Ya me había comentado Ja . . ." – Comenzó Lisa, pero Rick la interrumpió. Lo que menos quería era escuchar las maravillas de Mendell.

- "No lo nombres, por favor." – Le pidió perdiendo la sonrisa. A Lisa le pareció una niñería. Entendía que le cayera mal, pero ¿tanto así cómo para no querer nombrarlo, o escuchar su nombre? Era demasiado. Si no lo conociera, diría que estaba actuando como un novio celoso, pero eso era imposible.

- "Está bien. Sólo iba a decir que ya me habían dicho que era un lindo lugar." – Dijo Lisa finalmente con una sonrisa.

- "Pues ya descubrimos que sí es muy hermoso. ¿Vamos a comer? Ya tengo hambre." – Cambió Rick el tema mientras abrazaba a Lisa por los hombros y acomodó su mochila sobre el hombro. Lisa iba a decirle algo sobre su actitud, pero al verlo, él sólo sonrió y le guiñó un ojo y ella únicamente correspondió la sonrisa.

- "¿Cómo sigue tu brazo?" – Cambió la chica el tema.

- "Mejor . . . funcional." – Comentó mientras le daba unas pequeñas palmaditas con su mano en el hombro. Lisa volvió a sonreír.

- "Lo suficientemente funcional como para abrazar una chica." – Terminó Lisa.

- "Así es." – Respondió el piloto mientras la acercaba más a él. Esperaba que Lisa lo abrazara también, pero ella no lo hizo. – "¿Dónde quieres ir a comer? ¿Al área de bancas? o ¿Al lago? Tendríamos que caminar un poco más para llegar ahí." – Le informó Rick hablando del lago artificial que se había construido en el parque.

- "Me gustaría ver el lago." – Dijo Lisa pensativamente, sin voltear a verlo.

- "Pues entonces vamos al lago." – Respondió con una sonrisa mientras la soltaba de los hombros para tomarla de la mano.

Pronto llegaron al pequeño lago artificial. El suave murmullo del agua y el graznido de gansos les dieron la bienvenida. Rick se dirigió a uno de los árboles que rodeaban el lago y de la mochila sacó una manta de cuadros rojos y blancos. Sin decirle nada a su acompañante la acomodó sobre el césped y después invitó a la mujer a que se sentara.

- "Sí que vienes preparado, Rick." – Se sorprendió Lisa.

- "Siempre soñé con salir de día de campo con una mujer especial . . . y quien mejor que tú para cumplir mi sueño." – Dijo mientras la ayudaba a sentar. Lisa sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. ¿Lo habría notado Rick?

- "¿Jugamos un poco antes de comer?" – Cambió Lisa el tema.

- "¿Jugar? ¿A qué?" – Preguntó Rick arqueando una ceja.

- "Frisbee" – Contestó Lisa tímidamente mientras sacaba el juguete rojo de su bolso.

- "¿Frisbee? ¿De dónde lo sacaste?" – Preguntó Rick no muy convencido.

- "Fue un regalo de mi padre . . . hace muchos años. . . ¿jugamos?" – Preguntó con una sonrisa.

- "Nunca me ha gustado."

- "¿No será que tienes miedo que te gane, piloto?"

- "¡Por supuesto que no tengo miedo! Es sólo que no me gusta." – Respondió un herido Rick.

- "Por favor, Rick. Sólo un juego y lo guardo, ¿Sí?" – Preguntó como si fuera una niña. A Rick le partió el corazón. Se asustó al notar lo fácil que se dejaba convencer por ella.

- "Está bien, pero luego no vayas a llorar si te gano."

- "En tus sueños, Hunter, en tus sueños." – Le advirtió Lisa poniéndose en posición para tirar el platillo.

Rick y Lisa estuvieron jugando por unos veinte minutos. Rick tuvo que admitir no sólo que Lisa era muy buena jugando, sino que era bastante divertido. Aunque más de una vez estuvo a punto de perder por poner más atención a la sonrisa de su contrincante, que al aparato que se dirigía a él a toda velocidad. Una vez el Frisbee estuvo a punto de ir a dar al agua, pero Lisa lo salvó maravillosamente. El estómago de Rick decidió que ya era hora de dejar de jugar e ir a comer. El muchacho ayudó a su amiga a sentarse nuevamente y ella guardó el juguete en su bolsa.

- "¿Qué hiciste de comer?"

- "Emparedados de atún, y de jamón. Además traje jugo de manzana, y fruta picada." – Dijo Rick mientras comenzaba a sacar el almuerzo de su mochila acondicionada como canasta de día de campo.

- "¡Vaya! Creo que olvidaste que sólo veníamos dos personas"

- "Lo que pasa es que prefiero traer de más a quedarme con hambre." – Lisa rió ante el comentario infantil de Rick.

Entre pláticas y risas los emparedados y las frutas fueron desapareciendo.

- "Es un lindo día, ¿no te parece?" – Cuestionó el piloto a su compañera mientras se acercaba a sentarse junto a ella. Sus hombros rosando.

- "Claro, y la compañía no puedo estar mejor:" – Correspondió la mujer.

- "Gracias por lo que me toca." – Rick volteó hacia arriba, la luz del sol filtrándose entre las hojas de los árboles. La brisa otoñal hizo que algunas hojas se desprendieran del árbol y siguiera un cadencioso descenso hacía el suelo. Algunas de las hojas cayeron sobre el rebelde cabello del chico. Lisa se acercó a quitarle una hoja que cayó justo en el flequillo de Rick. El piloto se sorprendió de ver la mano de Lisa dirigiéndose a su cabello.

- "Tenías una hoja." – Se excusó la joven mujer mientras se la mostraba a su acompañante. Sus ojos fijos el uno en el otro.

- "Gracias" – Dijo Rick finalmente. La tenía tan cerca que sintió la necesidad de besarla, pero en lugar de eso se acomodó para quedar recostado en el regazo de Lisa. ¡Se sentía tan bien estar a su lado!

Lisa no lo rechazó, al contrario, tras ver que Rick cerraba los ojos, ella comenzó a acariciar su cabello con el pretexto de quitar otras hojas que no había visto. Siguió pasando sus dedos por los negros cabellos del muchacho. Ninguno de los dos pronunció palabra. Simplemente se dedicaron a disfrutar de las sensaciones que estaban despertando en cada uno. Los dos querían guardar en su memoria la sensación de los dedos de Lisa deslizándose por el cabello de Rick.

EL joven capitán estaba a punto de quedarse dormido cuando una voz lo sacó de su mundo. Se sentó rápidamente para encontrarse con una máquina fotográfica.

- "¿Puedo tomarles una foto?" – Preguntó la voz robótica.

- "Sí" – Contestó Rick antes de que Lisa pudiera decir nada. Se paró para depositar el dinero suficiente en la máquina para sacar dos copias de la foto. Lisa estaba a punto de levantarse cuando Rick se sentó detrás de ella haciendo que ésta quedara recargada en el amplio pecho masculino. Rick colocó sus manos alrededor de la cintura femenina y Lisa sólo pudo poner sus manos sobre los brazos que descansaban en su regazo. La barbilla de Rick descansando en el hombro de Lisa. La pareja sonrió ante la petición del robot y las dos copias salieron de las entrañas mecánicas. Rick tomó las fotos y le dio una a Lisa. Debía admitir que los dos habían salido bastante bien. Ambos sonreían ampliamente sentados sobre la manta que Rick había llevado y al fondo se podía ver el lago y unos gansos nadando plácidamente.

- "Va a ser un lindo recuerdo de este día. ¿No te parece?" – Preguntó Rick para ocultar su nerviosismo, y para evitar un regaño por su atrevimiento.

- "Sí, lo va a ser. Mejor nos vamos, ya se está haciendo tarde."

- "¿Qué te parece si vamos a mi casa y vemos películas? Apenas son las cinco de la tarde." – Lisa asintió con la cabeza. Ninguno de los dos quería que ese día acabara, pero ninguno tuvo el valor de decírselo a su acompañante.

La tarde estaba refrescando, así que optaron por tomar un taxi. El auto se detuvo justo frente a la casa del piloto. El chico ayudó a bajar a su acompañante y la tomó de la mano para dirigirla a su casa. Ninguno de los dos se percató de que alguien al otro lado de la acera había sido testigo de esto.

Al entrar, Rick notó que la luz de su contestadora estaba encendida. No quería que su sospecha fuera verdadera y que arruinara su velada. Así que mientras Lisa estaba en el baño, Rick desconectó el teléfono. No quería que la mujer notara el mensaje, y mucho menos que los interrumpieran. Esa noche sería únicamente de ellos.

Buscó entre su colección de películas antiguas. Encontró algunas que le parecieron buena idea. Una de ellas era Serendipity. La historia de dos personas que se encuentran al azar, pasan un día juntos, y pasan muchos años para que vuelvan a encontrarse de nuevo. Entonces encontró un viejo CD que le llamó la atención. Lo había encontrado durante uno de sus recorridos buscando sobrevivientes. Se trataba de un trío mexicano que se distinguía por sus canciones románticas, Camila. Su dedo recorrió los títulos de las canciones y encontró la que estaba buscando, Coleccionista de canciones. Puso el CD cuando Lisa regresó a la sala. La tenue melodía los envolvió a ambos.

- "¿Quieres bailar?" – Preguntó Rick ofreciéndole la mano. – "Sólo una pieza." – Pidió nuevamente al ver que su acompañante no estaba muy convencida.

- "Sólo una." – Aceptó la joven mujer mientras tomaba tímidamente la mano que el joven le ofrecía.

Rick se acercó lentamente a ella mientras la tomaba por la cintura. Sus azules ojos nunca se separaron de los ojos de ella. Se perdieron entre el ritmo y la letra de la melodía.

Tú coleccionista de canciones
Dame razones para vivir
Tú la dueña de mis sueños
Quédate en ellos y hazme sentir
Y así en tu misterio poder descubrir
El sentimiento eterno.

Tú con la luna en la cabeza,
El lugar en donde empieza
El motivo y la ilusión de mi existir
Tan sólo tú

Rick se acercó cada vez más a ella hasta que su barbilla descansó en el hombro de su capitana. Lisa movió sus manos de los brazos del muchacho para detenerlos en su nuca. Así siguieron bailando lentamente hasta que la canción llegó al último estribillo.

Solamente quiero que seas tú
Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio
Mi compás y mi camino
Sólo tú, solamente quiero que seas tú
Pongo en tus manos mi destino
Porque vivo para estar siempre, siempre
Contigo amor.

Tú coleccionista de canciones
Mil emociones son para ti
Tú lo que soñé mi vida entera
Quédate en ella y hazme sentir
Y así ir transformando la magia de ti
En un respiro del alma..

Tú con la luna en la cabeza
El lugar en donde empieza
El motivo, la ilusión de mi existir
Tan sólo tú

Solamente quiero que seas tú
Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio
Mi compás y mi camino.

Sólo tú, solamente quiero que seas tú
Pongo en tus manos mi destino
Porque vivo para estar siempre contigo

Ya no queda más espacio en mi interior
Has llenado con tu luz cada rincón
Es por ti que corre el tiempo
Mi alma siente diferente
Sólo tú

Solamente quiero que seas tú
Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio
Mi compás y mi camino
Sólo tú

Se fueron separando lentamente sin soltarse. Sus ojos volvieron a encontrarse. Rick se perdió en el verde de los ojos de Lisa. Se vio sonreír amorosamente en sus ojos. Lisa estaba como hipnotizada.

Solamente quiero que seas tú
Pongo en tus manos mi destino
Porque vivo para estar
Siempre, siempre, siempre
Contigo amor. (1)

Al tiempo que la música entonaba sus últimos acordes, el rostro de Rick se fue acercando al de Lisa. Ella no podía creer lo que estaba pasando. ¿Sería acaso que Rick iba a besarla? Dio un paso atrás. Rick sintió como el cuerpo de Lisa se tensó, pero no podía separase de ella.

- "¿Qué película vamos a ver?" – Preguntó la ojiverde mientras se separaba de Rick al tiempo que la música terminaba. No quería ser el salvavidas momentáneo de Rick. Sabía que era cuestión de tiempo para que regresara con su prometida, y que la boda se llevaría a cabo cuando estaba programada.

- "¿Qué te parece Top Gun?" – Preguntó Rick tratando de disimular que su rechazo le había dolido.

- "¿No crees que ya hay suficiente guerra en nuestras vidas como para ver una película de ese tipo?" – Levantó una ceja la capitana.

- "Entonces elígela tú." – Comentó Rick sonriente. En realidad a Lisa no le interesaba que película vieran. Lo que le importaba era estar al lado del hombre que amaba. Rick pensaba lo mismo.

Se dirigieron hacía el sofá y Rick puso la primer película que encontró. Después se sentó a un lado de la mujer en el sofá. El perdió interés rápidamente, lo único que le interesaba era tener a la mujer que amaba a su lado. De vez en cuando comentaban sobre la trama, pero la mayoría del tiempo estaban en silencio.

No había pasado ni media hora cuando el joven piloto sintió algo en su hombro. Al voltear descubrió que era Lisa que se había quedado dormida. La movió de manera que la cabeza de ella quedó recargada en las piernas de Rick. El muchacho la observaba mientras acariciaba su cabello.

Lentamente acomodó un cojín bajo la cabeza de la mujer mientras él se deslizaba al piso. Puso sus brazos sobre el sofá donde dormía su amada y se dedicó a observarla. Parecía un niño que ve con ensueño su juguete preferido desde fuera de un ventanal en época de navidad. Quería memorizar sus facciones, la cadencia de su pecho moviéndose al respirar, su tranquilidad, la manera en que los mechones de su tupé acariciaban su frente.

Estaba a punto de tomarla en sus brazos y llevarla a su cuarto para que estuviera más cómoda cuando alguien llamó a la puerta.

Depositó un tierno beso sobre la frente de la mujer antes de dirigirse a abrir la puerta. No pudo escuchar como Lisa pronunció entre dientes un "Te amo, Rick," pues ya estaba abriendo la puerta.

- "¡Claudia!" – Se sorprendió el joven al ver a la morena frente a él. Aunque al mismo tiempo estaba aliviado. Era mejor encontrarla a ella, que a la persona que creía que era.

- "Cierra la boca, Hunter. ¿Dónde está Lisa?" – Preguntó mientras entraba a la casa y volteaba a todos lados.

- "¿Cómo sabes que Lisa está aquí?" – Preguntó Rick sorprendido.

- "Mendell la ha estado buscando todo el día, yo no la he visto, no está en la base, ni en su casa. ¿Dónde más puede estar que con el piloto más cabeza hueca de toda la RDF." – Dijo Claudia con sarcasmo. No pensaba decirle que Max los había visto entrar a ambos a la casa de Rick y le llamó preocupado. Rick le simpatizaba, pero no le iba a hacer las cosas nada fáciles con su amiga.

- "¡Gracias!" – Contestó Rick de la misma forma.

- "¿Vas a decirme dónde esta Lisa, o necesito buscar puerta por puerta?"

- "No hay necesidad de que lo hagas, está justo a unos pasos de ti." – Caminó Rick hacia donde Lisa se encontraba dormida. – "Está dormida. Estaba a punto de llevarla a la cama."

- "Claro" – Dijo Claudia levantando una ceja.

- "¡Para que descanse mejor! No creerás que la iba a dejar durmiendo en ese incómodo sofá." – Claudia únicamente lo miró. Rick se dirigió al sofá resignado y se hincó frente a la mujer dormida.

- "Lisa" – La llamó dulcemente mientras le quitaba un mechón de los ojos. Acción que no pasó desapercibida por la morena. – "Lisa, Claudia vino por ti."

- "Cariño, es mejor que nos vayamos. Ya es tarde, y recuerda que Global quiere hablar con nosotras." – Dijo Claudia acercándose a su amiga. No le agradaba interrumpir a Rick, pero no podía quedarse observando toda la noche como Rick le hablaba a Lisa.

La mujer finalmente se despertó y Claudia se la llevó. Una vez que las mujeres se fueron, Rick se dirigió a su recámara, tomó su cobija, y se regresó a la sala, donde se acostó en el sofá donde momentos antes había estado Lisa. El sofá aún conservaba la tibies de su cuerpo, y el olor de su cabello. El joven piloto se quedó dormido soñando con el maravilloso día que había pasado al lado de la mujer que amaba. Lisa en ese momento, tenía el mismo sueño que Rick.

NOTAS DE LA AUTORA

(1) Coleccionista de canciones. Grupo Camila. Del CD Camila

Finalmente pude terminar este capítulo. Disculpen la tardanza, pero el trabajo me tiene atrada de pies y manos.

Espero poder entregar el próximo capítulo dentro de un mes a más tardar. Si no, será un regalo de navidad.

Quiero agradecer a todas las personas que me han dejado algún comentario, y a los que siguen la historia.

Reeven, Moni Gzz, Nia06, Silvestre28, Realhunter, Mafekes, Mikiaome Malfoy Felton, Luz Estrella, Darthmocy, E. Baker, Kmi-17, Lisa O., y Sango-Tsunade.

Muchas gracias por sus comentarios y propuestas.

Espero que la espera haya valido la pena.