Eternidad
Ok, como Stephenie es mi comadre, me ha prestado sus personajes así que también son míos (?)La historia es una adaptación de la saga 'Inmortales', & aquí les traigo el primer libro. Yo solo me adjudico la adaptación. Capítulo beteado por Yeya Lazzari, Betas FFAD www facebook com / groups /betasffadictio
Nena, sin ti no sería nada . Gracias a todas las chicas que han mostrado un gran apoyo. Lo son todo para mi 3
Capítulo 10
La mañana siguiente mientras me estoy preparando para la escuela, cometo el error de pedirle a Marie que me ayude a escoger un suéter.
—¿Qué opinas? —Mantengo en alto un suéter azul, antes de reemplazarlo por uno verde.
—Ponte el rosa otra vez —dice sentada en mi tocador, su cabeza inclinada a un lado considerando las opciones.
—No tengo ningún suéter rosado. —Frunzo el ceño deseando que por una vez tome las cosas en serio y deje de hacer de todo un juego—. ¡Vamos! Ayúdame que no hay mucho tiempo.
Ella se frota el mentón entrecerrando los ojos.
—¿Dirías que es azul cerúleo o más bien tornasol?
—Es todo. —Cansada comienzo a ponerme el verde.
—Ve con el azul. —Me detengo con los ojos a la vista, la nariz, boca y mentón ocultos bajo el suéter—. En serio. Te hace resaltar los ojos. —La miro con ojos entrecerrados por un momento, luego tiro el suéter verde y hago lo que ella me dice. Busco el brillo labial, me detengo poco tiempo después de aplicármelo porque Marie empieza—: Vaya, ¿qué es todo esto? Me refiero a la crisis con el suéter, las manos sudorosas, el maquillaje, ¿Qué está pasando?
—No me maquillé —digo avergonzándome del tono histérico en mi voz.
—Técnicamente, Bella, el brillo labial cuenta como maquillaje. Definitivamente entra en la categoría y tú, querida hermana, estabas aplicándotelo. —Lo tiro de vuelta a la gaveta, en cambio me unto el usual Chapstick dejando mis labios con una apariencia pálida, cerosa—. Eh... ¿Hola? ¡Sigo esperando una respuesta! —Presiono los labios, dirigiéndome a la puerta, bajando las escaleras—. De acuerdo, como quieras. Pero no creas que podrás evitar que adivine —exclama detrás de mí.
—Como quieras —sentencio entre dientes, entrando al garaje.
—Bueno, sabemos que no es Jasper puesto que no eres su tipo, mucho menos Alice, lo que me deja con… —Marie entra por la puerta cerrada del auto, se sienta en el asiento del frente mientras yo trato de no avergonzarme—. Supongo que ese es todo tu círculo de amistades, así que dime, me rindo. —Abro la puerta del garaje, subo a mi auto de la manera convencional luego acelero el motor tratando de ahogar su voz—. Sé que te propones algo. —Continúa hablando fuerte para que la escuche—. Porque, discúlpame por decírtelo, pero estás actuando igual que antes de que te juntaras con Eric. ¿Recuerdas lo paranoica y nerviosa que estabas preguntándote si le gustabas, todo ese bla, bla, bla? Vamos, dime. ¿Quién es el chico con mala suerte? ¿Quién es tu siguiente víctima?
Al segundo en que dice eso la imagen de Edward me viene a la mente, viéndose tan guapo, sexy, provocativo y palpable que me veo tentada a estirar la mano para tocarlo. Pero en lugar de eso me aclaro la garganta, cambio a reversa diciendo:
—Nadie. No me gusta nadie. Pero créeme, esta es la última vez que te pido que me ayudes.
.
.
.
.
.
Cuando llego a la clase de inglés, estoy tan mareada, nerviosa, con las manos sudadas y ansiosas como Marie me acusó de estarlo. Pero al ver a Edward hablando con Jessica, añado paranoica a la larga lista.
—Eh... disculpa —musito bloqueada por las largas y gloriosas piernas de Edward, las cuales están tomando el lugar de la usual trampa de mi compañera. Él simplemente me ignora y permanece sentado en el escritorio de Jessica, observo mientras le saca un capullo de rosa de detrás de la oreja.
Un capullo de rosa blanca.
Un fresco, puro, brillante e inocente capullo blanco.
Al entregársela ella chilla tan alto que pensarías que él le ha dado un diamante.
—¡Oh dios mío! ¡No puede ser! ¿Cómo hiciste eso? —Jessica grita mostrándola para que todo el mundo la pueda ver.
Presiono los labios y miro al suelo encendiendo mi iPod, subiéndolo a todo volumen hasta que ya no puedo oírla más.
—Necesito pasar —mascullo, mis ojos se encuentran con los de Edward, alcanzo a ver un breve segundo de calidez antes de que sus ojos se tornen fríos moviéndose fuera de mi camino.
Me precipito al escritorio, los pies moviéndose como deberían, uno en frente al otro como un zombie, un robot, una cosa densa y entumecida que sólo funciona por programación, incapaz de pensar por sí mismo. Luego me acomodo en la silla y continúo con mi rutina, sacando papeles, libros, un bolígrafo, fingiendo que no he notado lo reacio que está Edward, cómo arrastra sus pies cuando el Sr. Mason lo hace regresar a su silla.
.
.
.
.
.
—¡¿Qué diablos?! —exclama Alice moviendo su flequillo a un lado mirando directo al frente, incapaz de mantener su proposición de nuevo año sobre no decir más malas palabras, sólo que ella piensa que "diablos" es gracioso.
—Sabía que no iba a durar. —Jasper sacude la cabeza y mira a Edward cautivando al grupo popular con su natural encanto, bolígrafo mágico y los estúpidos endiablados capullos—. Era demasiado bueno para ser real. De hecho, se los dije el primer día, ¿recuerdan?
—No —masculla Alice aún mirándolo—. No recuerdo nada de eso.
—Pues lo hice. —Jasper bebe de su agua embotellada asintiendo con la cabeza—. Lo dije, tú simplemente no me escuchaste.
Miro mi sándwich encogiéndome de hombros sin querer unirme a la discusión de quién dijo qué y cuándo. Definitivamente sin estar dispuesta a mirar a ninguna parte cerca de Edward, Jessica o cualquiera en esa mesa. Sigo pensando en la clase de inglés, cuándo él se inclinó hacia mí justo en medio de la lista de asistencia, para entregarme una nota, para que se la pasara a ella.
—Dásela tú —susurré negándome a tocarla. Preguntándome cómo un simple pedazo de papel doblado en forma de triángulo podía causarme tanto dolor.
—Vamos —me animó, acercándola hasta quedar a centímetros de mis dedos—. Prometo que no pasará nada.
—No es porque me vayan a atrapar. —Lo miro.
—¿Entonces qué es? —pregunta clavando su mirada dorada en la mía.
"¡Es que no quiero tocarlo! ¡No quiero saber lo que dice! ¡Porque en el momento en que mis dedos hagan contacto, veré las palabras en la cabeza! ¡Todo el mensaje lleno de palabras sexys, llenas de flirteo, sin nada de tapujos! Aunque lo escucharé todo a través de los pensamientos de Jessica, al menos de esa forma puedo engañarme pensando que es todo un malentendido de su lerdo cerebro. Pero si lo toco, entonces sabré que las palabras son ciertas y simplemente no puedo soportar verlas."
—Dásela tú mismo —sentencio finalmente, golpeándola con la punta del lápiz y moviéndola hasta el borde de mi escritorio, odiando la manera en que mi corazón me golpea contra el pecho mientras se ríe y se inclina para recogerla. Detesto la oleada de alivio que siento cuando se guarda la nota en el bolsillo antes de entregársela a Jessica.
—Eh... ¡Ho-la! ¡Tierra a Bella! —Sacudo la cabeza y miro a Jasper con los ojos entornados—. Pregunté ¿qué pasó? No es por señalar a nadie, pero tú fuiste la última que lo vio hoy.
Observo a Jasper deseando saber qué le sucede. Recordando el día de ayer en clase de arte, la manera en que los ojos de Edward buscaron los míos, que sus manos calentaron mi piel, tan segura de que habíamos compartido algo personal, incluso mágico. Pero entonces recuerdo a la chica antes de Jessica, la bonita pelirroja en San Regis, la cual convenientemente me las había ingeniado para olvidar y me siento como una idiota por ser tan ingenua, pensando que él estaba interesado en mi. Aunque la verdad es que Edward es solamente eso un jugador, mujeriego, lo hace todo el tiempo.
Miro a las mesas del comedor, justo tiempo para ver a Edward sacar un ramillete de capullos de detrás de la oreja de Jessica, de la manga, el escote y de la cartera. Presiono los labios evitando mirar los abrazos gratuitos que le siguen al acto de magia.
—Yo no hice nada —digo finalmente, un poco más confundida que Jasper y Alice por el comportamiento errático de Edward, algo que no quiero admitir. Puedo escuchar sus pensamientos, sopesando mis palabras, tratando de decidir si creerme o no. Luego suspira diciéndome con su mente:
—¿Te sientes tan rechazada, plantada y herida cómo yo?
Lo miro queriendo compartir todo con él, deseando poder contarle este revoltijo de sentimientos. Cómo ayer estaba tan segura de que algo había pasado entre nosotros, sólo para despertar hoy y encontrarme con esto. En lugar de eso, sacudo la cabeza, recojo mis cosas y me dirijo a clases mucho antes de que la campana suene.
.
.
.
.
.
Durante toda la clase de francés pienso en cómo saltar la clase de arte. En serio, incluso mientras estoy participando en el movimiento de labios y formulación de palabras extranjeras, mi mente está completamente obsesionada en fingir un dolor de estómago, náusea, fiebre, mareos, un resfriado, lo que sea. Cualquier excusa serviría.
Y no es solamente por Edward, la verdad es que ni siquiera yo sé por qué me matriculé en esa clase. No tengo habilidades artísticas, mis proyectos son un desastre y de todas maneras no pienso ser una artista.
Sí, supongo que si añades a Edward en todo ese lío, no solo terminas con tu GPA (*) en peligro, también con cincuenta y siete minutos de total incomodidad.
Al final voy porque es lo correcto, estoy tan concentrada en tomar los útiles, ponerme el delantal que al principio ni me doy cuenta que él no está, mientras los minutos pasan sin ninguna señal agarro mis pinturas, me dirijo a mi caballete. Sólo para encontrar en la esquina esa estúpida nota doblada en forma triangular.
La miro enfocándome en ella tan intensamente que todo se torna oscuro y fuera de foco, el salón de clase reducido a un punto. El mundo eclipsado por una carta de forma triangular puesta sobre una tarima de madera, el nombre de Jessica escrito en el frente.
No tengo idea de cómo llegó hasta aquí, aún cuando sé que Edward no está no la quiero cerca de mi. Me rehúso a participar de este pequeño y enfermizo juego.
Agarro una brocha y sacudo la nota lo más fuerte que puedo, viendo como planea en el aire antes de caer al suelo, sé que estoy actuando infantilmente, de forma ridícula, especialmente cuando la Srta. Cope viene y la recoge.
—¡Parece que se te cayó algo! —canta con una sonrisa deslumbrante y esperanzadora, sin tener idea de que la tiré a propósito.
—No es mía —digo entre dientes, reacomodando mis pinturas, suponiendo que le puede pasar la nota a Jessica, o mejor aún, tirarla a la basura.
—¿Entonces hay otra Bella? No lo sabía. —Sonríe.
¡¿Qué?!
Tomo la nota y dice claramente Bella en el frente, escrito con la inconfundible letra de Edward. No tengo la menor idea de cómo pasó esto, no hay explicación lógica. Sé lo que vi.
Mis dedos tiemblan mientras comienzo a desdoblarla, abriendo las tres esquinas, alisando los pliegues, respirando entrecortadamente cuando veo un dibujo.
Un pequeño y detallado dibujo de un hermoso tulipán rojo.
*GPA: promedio general de calificaciones.
Hola chicas, quiero que me digan algo: ¿acaso no les gusta este Edward? A mi me encanta, es tan misterioso que ni lo podrán creer en todos los capítulos. Me encantaría que dejaran su opinión para saber si les esta gustando. Les mando muchas bendiciones y besos, las amo.
Psd: La próxima actualización tal vez sea de La mejor inversión de sus vidas, no prometo nada aun. Es la historia que mas me cuesta hacer, las demás nomas cambio nombres y situaciones, pero en esa que es mia solo transcribo lo de mi mente, y como ya ven que mis ojos no funcionan bien... Sisi, ahora tengo una infección No salgo de una enfermedad cuando ya estoy en otra, pero bueno, trataré de subir rápido el capitulo:)
Lullaby SH
