A las siete menos diez de la noche, Sakura estaba frente al espejo de cuerpo completo de su habitación. Había decidido usar un vestido tubo de color negro, con un elegante escote en forma de corazón y de tiras gruesas que le sujetaban el pecho de manera que le acentuaba el mismo, por encima de las rodillas. Unos zapatos negros de tacón de suela roja, se maquillo destacando sus labios con un labial color carmesí, sus accesorios consistían en una gargantilla y una pulsera de oro, se hizo ondas en su cabello logrando el volumen perfecto, guiñándole el ojo a su reflejo salió de su habitación buscando su bolso de mano de un disimulado estampado, cuando lo consiguió en el sofá dio un suspiro de tranquilidad y se adentro en su cocina para tomar un poco de agua, no era su costumbre ser un manojo de nervios antes de una cita pero esta ocasión era… ¿Especial? No habían acordado que sería una cita, habían acordado, o mejor dicho ella había aclarado desde un comienzo que solo serian amigos.

¿No había por qué estar nerviosa, no?

Miro el reloj que se encontraba en la pared de la cocina y noto que ya era la hora, termino su vaso de agua, estiro su vestido, se perfumo un poco y justo en ese momento escucho el interfono de la entrada que comunicaba con la portería, anunciando la llegada de un invitado, ella pidió que lo dejaran subir y poco después a sus oídos llego el sonido del timbre de la casa. Se encamino a la puerta y la abrió con calma, sus grandes y hermosos ojos jade hicieron contacto con unos profundos de color negro.

Su respiración se paralizo al verlo tan imponente y atractivo con un traje negro, camisa blanca, sin corbata y los dos primeros botones sin abrochar.

Que sexy.

-Hola Sasuke- Saludo con un tono neutral, el cual le fue muy difícil encontrar. Él asintió al saludo mientras sus oscuros ojos paseaban por todo el cuerpo de la pelirosa, al parecer a él también le gustaba lo que veía. -¿Quieres pasar?- Preguntó. Él asintió de nuevo y los dos entraron al departamento. Y ahí estaba ese sofá rojo, en el cual él ya había tenido varias fantasías con ella. -¿Quieres algo de tomar?- Sasuke negó y ella entendió entonces que ya se debían ir –Voy por mis cosas y nos vamos- Concluyo dejándolo solo en la sala de estar.

El caminar y en especial el trasero de la pelirosa no pasaron desapercibidos por él.

Sakura regresó poco después con su bolso de mano, lista para la cita.

Los dos abandonaron la torre de departamentos e ingresaron al auto de él. De nuevo a sus fosas nasales llego el olor del perfume de Sasuke.

-¿Adónde iremos?- Preguntó finalmente la ojijade mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

Sasuke la miró fijamente y curvo de forma leve la comisura de sus labios. –Ya verás- Respondió. Y encendió el auto para adentrarse a la carretera.

El camino estuvo acompañado de música y de plática amena, la verdad es que se entendían perfectamente a pesar de que Sasuke no era el hombre más hablador del mundo.

-¿Ya llegamos?- Inquirió la pelirosa al sentir como el auto se detenía. Sasuke soltó su monosílabo como respuesta y salió del auto dejando a la joven confundida.

Siguió con sus ojos jade la silueta de Sasuke la cual se desplazaba con tranquilidad y mucha seguridad en la parte delantera del lujoso auto, rodeándolo hasta llegar a la puerta del copiloto, donde ella se encontraba.

El pelinegro abrió la puerta, le extendió su mano con caballerosidad y ella la tomo, para segundos después salir del auto. Ya de pie, junto a su no cita, comenzó a evaluar su alrededor. Y su expresión de sorpresa no se hizo esperar al ver Nada. Pues estaban en un estacionamiento, que poco dejaba ver las luces que brindaban unos faros al final del mismo. Miro a su acompañante al instante. La pregunta se dibujaba en su rostro y siquiera antes de formular pregunta, él le respondió.

-Es más adelante, debemos caminar. Dejaremos el auto aquí.- Fue toda su respuesta. La pelirosa asintió y camino a su lado.

A medida que avanzaban las cosas se tornaban muchos más claras, y todo lo que su vista le mostraba le resultaba hermoso. Se descoloco un poco al no notar que en su trayecto Sasuke había tomado dirección al puerto de yates de la ciudad.

La luna se alzaba en todo su esplendor, siendo el centro de atracción al relucir tan majestuosa sobre el mar, quien estaba calmado y la relajaba con el ir y venir de cada ola. El trayecto a pie fue en silencio, en un silencio cómodo. Ya comprendía porque había pedido caminar, la vista, el aire fresco de la noche, el olor a salitre y la calma que trasmitía ese lugar, nunca se disfrutaría mejor que a pie. El pelinegro la observaba de reojo de vez en vez, deleitándose silenciosamente con la gran sonrisa que se le había formado a ella.

Pronto llegaron a un establecimiento encantador, la parte frontal y lateral de la estancia estaba formada en su mayoría de cristal para poder apreciar la hermosa noche y el mar. Sasuke la guio cuando coloco su mano en la cintura de la joven doctora, la cual no fue indiferente al contacto aunque exteriorizara calma.

La misma se situaba a un costado, ya en tierra firme pero cerca del mar, la estancia era un lugar elegante, acogedor y sutil. Si bien era cierto que existían restaurantes mucho más elegantes en la ciudad este tenía una luz propia, peculiar. Sakura se sentía cómoda en ese lugar. Era un restaurante de muy buen gusto, con un piso impecable de color marrón tostado, mesas oscuras decoradas con manteles color coral y bordadas con hilo de oro. Había clientela moderada quienes se veían muy a gusto. Llegaron a la entrada y luego de que Sasuke hablara sobre su reservación con el encargado y este le sonriera, se sentaron en una de las mesas que daba con plena vista al mar, quien era separado de ellos solo por el cristal.

-¿Te gusta el lugar?- Pregunto el pelinegro luego de arreglar su silla caballerosamente para que Sakura se sentara.

-Es hermoso.- Confeso sonriente –¿Otra de tus propiedades?-

-No, es de un viejo amigo.- Fue la escaza respuesta del pelinegro quien dirigió su mirada al mar.

-¿Y habías venido antes? Supongo.- Volvió a hablar la pelirosa, provocando que él la mirara directamente. Su mirada la intimidaba un poco, sus ojos eran muy profundos.

-Un par de veces- Respondió antes de que un camarero se les acercara con el menú, donde Sasuke aprovecho para pedir una botella de vino.

-¿Y bien? ¿Cómo estuvo la visita a tus padres?- Indagó él.

-Como siempre.- Dijo –Siempre me relaja visitar a mis padres.- Explico sonriente.

El pelinegro asintió mientras la miraba fijamente, examinándola detenidamente. Debía admitir que esa noche se veía hermosa, no se lo había dicho, ya que no era un hombre de halagos. Y aunque ella era una mujer atractiva siempre, ese día algo aumentaba su belleza, tal vez fuese como ella misma dijo y, la visita a sus padres la había relajado de tal manera que transmitía serenidad, y el hecho de que ya no se portara tan cerrada con él ayudaba. Una sonrisa se asomo en sus labios, aunque trato de disimularla mirando de nuevo el mar, quizás extrañaría un poco a la Sakura de carácter hostil. Esa Sakura, que lo retaba con cada movimiento, aún si no fuese plenamente consciente de ello. Esa Sakura que hasta un punto elevado, lo excitaba.

La botella de vino llego instantes después, el amable camarero tomo orden de sus pedidos y se retiro con una leve reverencia y una sonrisa dirigida a la pelirosa, quien se la devolvió amablemente.

La cena transcurrió sin ningún pormenor, la comida estaba deliciosa y fue acompañada por una amena plática entre amigos.

Cuando el reloj marco pasadas las nueve de la noche, abandonaron la estancia y caminaron de vuelta al estacionamiento y media hora más tarde ya el auto de Sasuke se estaba estacionando en la torre de departamentos de la ojijade.

-¿Quieres subir a tomar algo, antes de irte?- Preguntó con cordialidad después de su disputa mental.

-Está bien.- Y así los dos bajaron del auto y arribaron la vivienda de la pelirosa.

-¿Vino o Whisky?- Hablo la pelirosa luego de ofrecerle asiento a su acompañante.

-Whisky.- Respondió el azabache antes de verla caminar a la cocina. Escucho como se abrían unos cajones y segundos después la pelirosa reapareció con hielo, la botella, y un par de vasos. Le mostro la etiqueta de la botella al pelinegro quien asintió inmediatamente. Sirvió dos vasos y le acerco a él el correspondiente.

-Quiero hacerte una pregunta.- Exclamo el pelinegro luego de degustar el liquido ámbar de su vaso.

-Quizá responda.- Bromeo con el tono serio que había empleado el azabache, rio brevemente y acoto. –Vale, habla.

-¿Sales con alguien actualmente?- Inquirió recordando al castaño de ojos perlas del otro día.

-¿A qué viene la pregunta?- La pelirosa adopto una postura tensa, entonces el pelinegro noto que no estaba cómoda con la conversación, aún así la presiono un poco más.

-No respondas mi pregunta con otra pregunta.- Tomo un sorbo de su vaso mientras se acomodaba en el sofá. Detallándola más a fondo.

-No sé por qué quieres saberlo. No es asunto tuyo, después de todo.- La pelirosa uso un tono mordaz, el cual no fue intencional. Pero el tema de las relaciones la ponía tensa y a la defensiva después de terminar su compromiso con Sai.

-Solo es curiosidad.- Dicho esto Sasuke se termino su vaso de whisky.

-No.- Susurro la pelirosa bajando la vista. Cuando la volvió a topar con el dueño de los ojos ónix y noto que tenía una ceja alzada, repitió. –No. No salgo con nadie.- Hablo esta vez con voz firme. -¿Te sirvo más?- Inquirió cambiando notablemente de tema. El pelinegro asintió.

-¿Por qué se termino tu compromiso?- La pelirosa detuvo su acción de servir más licor en su vaso al instante. Respiro audiblemente antes de retomar su acción.

-Estas muy curioso hoy. –Le acerco su vaso y cuando él lo tomo, respondió. –Un matrimonio entre nosotros no habría funcionado. No lo amaba.- Admitió.

El pelinegro asintió como si se hubiese esperado esa respuesta.

-Y por tu expresión corporal, intuyo que no quieres una relación amorosa en este instante. Me parece lógico.- Reconoció.

-¿Alguna vez has tenido una relación seria, Sasuke?-

-Nunca, realmente. No es lo mío.- Fue sincero en su respuesta.

-¿Y qué es lo tuyo?- Una sonrisa burlona apareció en el rostro de la ojijade.

-Tener buen sexo, satisfacer a las mujeres, darles placer hasta que rocen la locura y por supuesto, no recibir menos que eso, Sa-ku-ra.- Puntualizo. La joven doctora trago grueso.

-Que directo.- Reconoció al lograr articular una frase. –Nunca involucras sentimientos, entonces.- Razono en voz alta.

-Hmp.-

El silencio se apodero de los presentes en la sala, un silencio cargado de tensión, un silencio para nada cómodo al que se sometieron por unos breves segundos hasta que la pelirosa lo rompió pidiendo un momento para dirigirse al baño.

Miro su reflejo en el espejo, se seco la frente notando sus mejillas sonrosadas. Bufo por lo bajo al notarse excitada por las palabras del pelinegro. Sacudió su cabeza, se retoco el cabello, lavo sus manos las cuales estaban un poco temblorosas y se abofeteo mentalmente por su reacción ante la simple pero excitante respuesta de Sasuke.

Maldita sequia.

Todo se lo otorgaba a la abstinencia a la que había sucumbido su cuerpo. Como doctora que era, sabia de las necesidades del ser humano. Por un instante se imagino como seria él en la cama, su personalidad, su imponente presencia prometía, y mucho, debía admitirlo. Tan rápido como llegaron esos pensamientos los descarto.

Llego a la sala, donde Sasuke se encontraba sentado. Le sonrió con amabilidad mientras se acercaba, noto su vaso vacio sobre la mesa central y antes de ofrecerle otra copa, él hablo.

-Ya es hora de irme.- Anunció.

La ojijade sintió una leve punzada de decepción al oír esas palabras, de igual manera asintió y se dispuso a inclinarse para recoger la bandeja y las cosas que habían usado para tomar esa noche. No lo podía negar, había sido una noche agradable. Él se ofreció a ayudarla y los dos se dirigieron a la cocina. Ya en esta, Sakura le pidió que guardara la botella en la vitrina de licores que se encontraba situada en la pared, mientras ella botaba el poco hielo por el fregadero y lavaba los vasos. Cuando se giro para buscar un paño de cocina y secar los vasos, uno de ellos resbalo y emitió un ruido sordo al impactar contra el piso y romperse en varios pedazos.

-¡Joder!- El improperio solo se escucho en su mente.

Se agacho para recoger los fragmentos de vidrios, y al instante sintió la cercanía de Sasuke quien se había agachado también para ayudarla. Acerco una papelera que se encontraba a unos cuantos centímetros de ellos, y ambos comenzaron a depositar los cristales ahí.

-Que torpe soy.- Comento nerviosamente ante la cercanía de ambos.

-Hmp. Fue un accidente.- Respondió el pelinegro, su mano toco la de la pelirosa de manera intencional y empezó a dibujar suaves círculos con el dedo índice sobre el dorso de la mano de ella, quien las sintió como una suave caricia. Cuando levanto su vista de sus manos se encontró con los ojos negros más brillantes que había visto en su vida. En ellos se notaba ¿Lujuria? Si, el pelinegro le dedicaba una mirada ardiente. Una mirada que prometía todo con lo que ella había fantaseado en el baño minutos antes.

Entonces se sobresalto al imaginar el curso de las cosas si seguían así. Intento alejar su mano pero al hacerlo de manera brusca se corto con uno de los pocos fragmentos que quedaban en el suelo. Ambos se levantaron rápidamente y se dirigieron al grifo, Sasuke la ayudo a lavarse la sangre que emanaba de la palma de su mano, mientras ella se avergonzaba de su torpeza.

-Molestia.- Mascullo el pelinegro mientras le limpiaba la mano y se la revisaba. Cosa que solo sirvió para aumentar su vergüenza.

Terminada la actividad de limpieza Sakura verifico que su herida era leve e insignificante y culpo a sus plaquetas, que seguramente no estaban en orden y por eso el sangrado constante de la pequeña herida.

-Parece insignificante.- Hablo el pelinegro mientras le miraba descender una gota de sangre por la palma de la mano.

Sin previo aviso se acerco la mano de la pelirosa a los labios y le beso la herida, sintiendo el sabor metálico de su sangre.

La ojijade tenía sus peculiares ojos abiertos como platos.

Sasuke le dirigió nuevamente una mirada llena de lujuria, de deseo. Y en un acto primitivo y poco sutil, la tomo de la nuca y la acerco a él, estampando sus labios sobre los de ella. Los cuales moría por probar desde el beso en su auto.

La pelirosa estaba atónita, el repentino acto de Sasuke la había tomado por sorpresa. Pero sus labios…

Estos labios… ¡Carajo! Qué bien se sienten.

Su textura, su ágil movimiento y la pasión que le ponía al beso le hicieron corresponder torpemente al principio, aunque luego con el mismo deseo y la misma avidez que él.

Dirigió sus manos a su nuca y lo presiono contra ella, con intención de acortar la poca distancia que los separaba.

Sasuke retiro la mano que mantenía en su nuca y situó ambas en su cintura, pegándola a su cuerpo, logrando que su miembro semi-erecto impactara contra el bajo vientre de ella, quien respondió con un gemido provocándole un gruñido de placer el cual murió en la boca ajena. Sus manos comenzaron a acariciar su estrecha cintura sobre la suave tela del vestido. Mientras ella acariciaba su nuca y sus hombros con sensual lentitud.

Una corriente eléctrica se apodero de sus columnas al pegarse aún más el uno al otro. En busca del máximo contacto. Él pidió permiso tácito para adentrar su lengua en la boca de la pelirosa cuando ejerció presión sobre sus finos, delicados y dulces labios. Logrando así que ella abriera su cavidad bucal al instante, permitiéndole entrelazar sus lenguas en una danza erótica de chupetones y lamidas. Impulsado por el momento él dirigió sus manos a ambas nalgas de la ojijade. Abarcándolas casi en su totalidad. Otro gruñido escapo de sus labios al sentir ese trasero tan suave y terso que a sus ojos había sido delicioso desde la primera vez que la vio, a partir de ese instante esa parte seria una de sus favoritas de ella.

Maldijo internamente la falta de oxígeno que los hizo separarse después de tan apasionado beso. Busco su mirada al instante y con lo que se topo solo logro acentuar su erección. La erección que había tenido desde que la vio esa noche y la que pudo controlar durante toda la velada, ahora había despertado en su totalidad, requiriendo de las atenciones de aquella exuberante mujer, que ahora se encontraba con los labios rojos e hinchados, respirando agitadamente igual que él, con las mejillas de un hermoso color carmesí y sus preciosos ojos jade oscurecidos por las pupilas dilatadas producto de la excitación. Su pene dio una sacudida ante tal escena.

-E-Esto no… No está b-bien- Pronuncio la agitada mujer a duras penas.

-¿Quieres detenerlo?- Le pregunto él en tono seductor.

Ella guardo silencio durante unos significativos segundos, mientras analizaba la situación.

Esto está mal… Pero ¡Jesús! Que no pare.

-Eso es un no.- Y sin mediar otra palabra, la beso efusivamente de nuevo. Esta vez ella no vacilo ni un instante y le correspondió el beso, y fue ella quien ejerció presión en los labios de él, para profundizar la conexión.

La pelirosa sintió las manos de él en sus glúteos y como la alzo para colocarla sobre el granito de la isla de la cocina, respondió enroscando sus piernas en las caderas del pelinegro. Logrando que su vestido se subiera a sus muslos y también una fricción de sexos deliciosa para ambos, en ese momento supo que estaba perdida. Que ya no había marcha atrás.

Que Dios me agarre confesada... No deseo parar esto.


Hola mis queridos lectores, disculpen la tardanza. Como explique en mi otro fanfic "Seducción" presente un bloqueo de escritor. ¿Qué les ha parecido el capítulo de hoy?¿Para tirar rosas o por el contrario tomates? Espero saber su opinión por medio de los reviews. Déjenme su comentario que eso me hace feliz.

Gracias a erikaeri, cinlayj2 y NinaPaige por apoyar mi historia, un besote para ustedes.

Y por último, quería recomendarles "Seducción" es una adaptación de mis trilogía favoritas. Pasen por la historia y déjenme sus opiniones.

Saludos a todos.