Aclaración: J K Rowling es la creadora de Harry Potter y sus personajes.
N/A Muchas gracias a mi Beta Neko, de todo corazón, gracias. Se que este capítulo ha demorado un montón, lo siento pero mi vida se ha complicado y tiempo para jugar en este universo de fanfics no tengo. Espero me tengan paciencia porque no pienso abandonar mi historia. Un besote.
Capítulo 10: Parece Que Fue Ayer.
Ginny dejó La Madriguera más temprano de lo habitual. Su cita con Hermione era a las cinco de la tarde lo cual implicaba que el inventario como los recibos abandonados el día anterior no podían esperar otro día, además, ella no se atrevía a provocar otra inquisición de parte de su hermano.
Así fue como la encontró George al descender las escaleras perezosamente, intentando disipar los últimos vestigios de sueño. Ginny estaba sumergida en papeles, concentrada en los recibos del día anterior a la derecha y la lista de el nuevo inventario a la izquierda. El aroma de café recién preparado dibujó una sonrisa en su rostro y un sentimiento de culpa lo invadió al saber que con toda seguridad Ginny arribó a la tienda antes de que saliera el sol.
Para las cuatro de la tarde Ginny impartió las últimas direcciones a Mildred al mismo tiempo que salió disparada de la tienda. Afortunadamente George tenía una cita con uno de sus proveedores; mejor así, caso contrario Ginny se vería obligada a mentir una vez más.
Diez minutos antes de las cinco, Ginny montaba guardia a pocos metros de La Última Página. El hechizo de alarma al que aludió Malfoy incluía el lugar donde Hermione trabajaba y Ginny no estaba segura del perímetro que el hechizo cubría; fue por ello que no se atrevía a aproximarse. Puntual como siempre, a las cinco en punto Hermione cerró la puerta con llave de la librería y dirigió sus pasos a la parada de bus donde la esperaba Ginny, sentada en la misma banca que Hermione se vio obligada a usar el día anterior.
––¿Lista? ––La voz de Hermione, sin emoción y distante llegó a los oídos de Ginny quien se encontraba observando sus alrededores.
––Si tú lo estás ––Por unos segundos Ginny debatió si darle la mano a Hermione o darle un abrazo. Optó por una mueca parecida a una sonrisa.
––¿Te parece que vayamos al mismo bar? ––Hermione preguntó sin esperar por la respuesta ya que dio media vuelta y se encaminó hacia el bar sin interesarse si Ginny la seguía o no.
Hermione prefirió una mesa alejada del bullicio y de la puerta de entrada. En menos de media hora el callado murmullo reinante en el bar se transformaría en un bullicioso y desordenado ir y venir de almas cansadas buscando escapar o demorar ir a casa. Ignorando a Ginny, Hermione ordenó bebidas para ambas. La más joven de las brujas fingía interés en sus alrededores al mismo tiempo que manipulaba el borde del mantel nerviosamente, esperando que Hermione iniciara la conversación; después de todo, fue ella quien la invitó. Las gaseosas aparecieron casi por arte de magia. Ambas tan embutidas en sus pensamientos que apenas se percataron de la presencia de la mesera.
––Lo que mencionaste ayer, aquello de desaparecer para siempre. ¿Lo harías si te lo pido? ––Preguntó Hermione dirigiéndole a Ginny una mirada que la pelirroja apenas pudo sostener. Más que una pregunta daba la impresión de ser una exigencia.
––Si me pides no volver a verte o tratar de contactarte, así lo haré ––Le contestó Ginny con firmeza no solo presente en su voz pero en sus ojos.
Hermione notó, no solo la convicción en los ojos de Ginny, sino el pesar que la invadió al confirmar su intención de acceder al requerimiento de Hermione–– Sólo porque expreses remordimiento y pesar no significa que yo esté dispuesta a perdonar o a olvidar. Después de todo, por más de dos años ninguno de ustedes intentó comunicarse conmigo.
Las palabras enunciadas por Hermione con la frialdad y el pragmatismo de quien analiza una situación en la cual no hay sentimientos envueltos disminuyeron su esperanza en reparar su amistad con Hermione. Y no es que anticipara una Hermione sonriente y con brazos abiertos pero íntimamente abrigaba la infantil esperanza de una reconciliación sin mayores tropiezos. Aun así, Ginny rehusó a darse por vencida. El día anterior ella vio la misma expresión en Hermione y hete aquí que allí estaban; en un bar Muggle, frente a frente porque así lo quiso Hermione.
Ginny se irguió. Palabras, oraciones flotaban en su mente pero más que palabras floridas Hermione se merecía la verdad, sin maquillaje, sin adornos. Sus ojos color miel sostenían la mirada de Hermione. Era imperioso que Hermione tuviera acceso al alma de Ginny quien decidió que su corazón fuera el que articulara las siguientes palabras–– Todos hemos cometidos errores ya porque nos dejamos arrastrar por nuestros sentimientos o porque las circunstancias nos confunden de tal manera que todo sentido común es tirado por la borda. A veces son otros los que nos influencian. Todo ello es irrelevante porque el pasado no se puede borrar. La guerra, los muertos, Fred... nuestro dolor... Hermione, ¡yo estaba tan cansada! Exhausta y furiosa no solo por la muerte de Fred sino porque... otros, sin merecerlo, sobrevivieron.
Ginny hizo una pausa. Esos 'otros' a los cuales hizo referencia incluían a Malfoy, Hermione no necesitaba aclaraciones. Ginny continuo–– Malfoy y tú juntos... ¡Es que era inimaginable, imposible! Jamás te imaginé con otro hombre que no fuera mi hermano. Que tú y Ron gustaban el uno del otro era más que obvio; era cosa de esperar quién lo admitiría primero. Comprendo que necesitaras algo más que los celos y falta de tacto de mi hermano, créeme que lo entiendo mucho mejor ahora pero ¡Draco! ¡El mismo chico que odia a Muggles con todo su ser! El mismo que te humillara y despreciara por años. ¡El hijo de mortífagos!
Hermione no permitió que Ginny continuara ––La decisión a quien amar era mía, no tuya, de Harry, o de nadie sino mía. Ustedes debieron confiar en mí. Me acusaron de traidora. ¿Te das cuenta? ¡Traidora! También, ¿Cómo no iba a ser de otra manera cuando Ron Weasley lo proclamaba a los cuatro vientos mientras Harry Potter mantenía un silencio cómplice? ––La frustración y furia guardada por años en lo profundo de el ser de Hermione emanaba de entre sus palabras y el tener a Ginny frente a frente era el catalizador necesario para permitir que su dolor y rabia dejaran de envenenar su corazón. Cada palabra disminuía el peso sobre sus hombros. Por años se preguntó cuál sería su reacción al encontrarse cara a cara con uno de sus ex-amigos; pues bien ya no le quedaba ninguna duda.
––No era aprobación, si no comprensión de parte de mis amigos y también que me aconsejaran porque Ginny, ¿Tienes alguna idea de lo confundida que estaba? Me estaba enamorando de Draco Malfoy, yo, Hermione Granger enamorada de mi enemigo jurado... ¡Era inconcebible! Él... no es... no era la persona que yo creía. Tampoco esperaba que ustedes cambiaran de opinión con respecto a Draco, si no que confiaran en mí. Ustedes eran mis mejores amigos Ginny, amigos a los cuales quise y todavía quiero con toda mi alma. ¿Cómo hago para olvidar? ¿Cómo hago para perdonarlos?
No hubo lágrimas esta vez. Ambas brujas escrudiñaban sus miradas en busca de una pista que les diera una respuesta. ––No tengo una respuesta. Sólo sé que a pesar de todo aquí estamos, hablando sin caretas y con franqueza. ¿Por qué no continuar charlando? Sin restricciones, sin mentiras, sin apuro, sólo hablar y tratar de reconstruir lo perdido. Tú decides cuán rápido o despacio deseas que prosigamos ––Ginny aventuró una sonrisa y una mirada juguetona se pintaba en sus ojos al continuar––, después de lo que fui testigo ayer, no me queda ninguna duda que Malfoy está loco por ti. Me alegra, créeme.
La mención de Draco provocó la típica reacción en Hermione. Una ola de calor nació en sus labios y se anidó en sus pechos y en su vientre. Sus dientes mordían nerviosamente su labio inferior y sus dedos giraban el vaso que contenía su bebida la cual observaba con atención evitando la mirada de Ginny.
––¿Hermione, pasa algo? ¿Qué sucedió con Malfoy cuando me fui? ––Preguntó Ginny preocupada.
Hermione respiraba agitada. El calor que reposaba en su vientre subió a su rostro al recordar las manos de Draco acariciando su cuerpo y sus labios poco menos que haciéndole el amor a su boca. ––Nosotros...él y yo...
Los codos de Hermione descansaban en la mesa y sus manos cubrían su rostro–– Me acosté con él –––Dejó escapar Hermione.
Ginny se irguió tensa. Su mano izquierda cubría su boca impidiendo una exclamación y su expresión una de absoluta y total sorpresa–– Quieres decir...-
–– Quiero decir que Draco estaba inmovilizado, como si estuviera hechizado y sin saber cómo allí está, a mi lado y yo en sus brazos y me comienza a besar y entonces yo...
––La consternación era palpable en la voz de Hermione quien no podía ocultar la vergüenza que le daba admitir su flaqueza. Finalmente levantó su rostro. Todo tipo de sentimientos danzaban en los ojos de Hermione. Confusión, disgusto y sorpresa predominaban en los mismo––. ¿Cómo es que te confio esto? ¡Qué demonios me pasa! El desgraciado...
––Ese desgraciado es el mismo desgraciado con el que tienes un hijo. ––La reacción de Hermione no dejaba de ser algo divertida. Era más que evidente que esos dos estaban locamente enamorados el uno del otro y lo acontecido el día anterior era prueba de ello.
––Ginny, ¡Hace más de dos años que no nos vemos! Yo lo creía muerto y ¿Qué es lo primero que pasa cuando nos encontramos frente a frente? ¡Yo me dejo seducir en la sala de mis padres! ––El tono en la voz de Hermione le trajo Ginny a la memoria la manera en la cual su amiga se veía forzada a dar una explicación que ella consideraba obvia.
––¡En la sala de tus padres! ––Ginny no pudo contenerse. Su rostro desplegaba una amplia sonrisa.
––¡Que no es un chiste! ––Hermione casi gritaba exasperada.
––Pero si tu lo amas y él a ti, ¿Cuál es el problema? ––Esta vez Ginny estudiaba a Hermione de cerca.
––Es que necesito entender por qué prefirió vivir a escondidas de nosotros. Pudimos haber estado juntos y Draco eligió lo contrario. Y cuando finalmente se ve obligado a enfrentarme en vez de exigir una explicación, ¿Qué es lo que hago? Me dejo seducir sin ofrecer un gramo de resistenciaTípico de Hermione. Demandar una explicación racional ante la conducta irracional de dos personas enamoradas y quienes sufrieron por culpa de ese amor.
Sin pensarlo Ginny tomó una de las manos de Hermione en la suya–– Tú eres humana. No solo lo creíste muerto si no que jamás lo dejaste de amar. Ayer fue un día de locos Hermione. No tienes de que avergonzarte.
Hermione le regaló a Ginny una mirada llena de nostalgia. ––No sabes cuánto te he extrañado––, se atrevió a admitir en voz baja apretando la mano de Ginny.
––Hermione yo... ––El remordimiento azotó a Ginny otra vez.
––Está bien Ginny. ¿Recuerdas? Yo decido cuán rápido o cuán despacio ––Hermione sonreía por primera vez. Ginny asintió.
Esta vez el silencio reinante entre las amigas fue confortable. Pasados unos minutos Ginny preguntó––, ¿Cuándo lo vas a volver a ver?-
––No lo sé. No tuvimos tiempo... de conversar. Después de... Yo no pude ni siquiera mirarlo a los ojos. Lo dejé solo en la sala ––Una vez más la incomodidad de Hermione se dejó entrever en su rostro. Al mismo tiempo, le sorprendió la facilidad con la cual volvía a confiar en Ginny como si los años alejadas la una de la otra hubieran desaparecido.
––Hermione, habla con él. No compliques las cosas entre ustedes... a menos que exista algo más –––Hermione mordía su labio inferior. 'Algo le molesta, me pregunto qué será'
––Ni siquiera sé dónde vive ––Añadió Hermione preocupada.
––Te aseguró que lo volverás a ver. Después de lo que ocurrió ayer no me cabe ninguna duda
La mortificación en el rostro de Hermione incitó otra sonrisa juguetona en Ginny quien recibió un puñetazo en su brazo de parte de Hermione. Y así fue como las dos amigas continuaron su conversación bromeando e intercambiando memorias del pasado. Antes de despedirse, Hermione y Ginny quedaron en encontrarse el domingo. Hermione tenía planeado llevar a John Albus a la feria del barrio.
