Hola queridos lectores.

Espero que tengan una bonita semana a partir de hoy.

El motivo de la actualización de hoy es porque me voy de viaje mañana (wiiiii) y regreso hasta el viernes en la noche, así que decidí subirlo hoy porque dudo tener tiempo el sábado, y el domingo es el partido de México vs. Holanda (¡México, México, México!) así que no cuenten con ello xD

Les dejo el capitulo y los reviews, como siempre abajo.

Disfruten la lectura.


Capítulo 9

Pitch llego a su escondite en la cueva dando saltos de jubilo y festejando la pelea entre la reina Elsa y Jack Frost.

Había funcionado, su plan de poner la duda en el corazón de Jack había funcionado mejor de lo que había planeado. Si bien, todos aquellos años de haber molestado a Elsa en pesadillas e implantándole el miedo sobre sus poderes no habían sido en balde, había reaccionado como se supone que una persona que esta cansada de que le llamen monstruo debe reaccionar. Y Pitch se sentía orgulloso de que todos esos años de esfuerzo hubieran funcionado. Incluso hasta comenzaba a preguntarse si no seria buena idea conservar a Elsa con vida para que gobernara el mundo a su lado, como su reina.

Cuando llego por fin a su oscuro palacio, se acerco con Arthur y le libero de las cadenas.

- ¿Por qué me liberas? – pregunto el príncipe confundido.

- No te emociones tanto, tampoco es que conozcas la salida de aquí. – le contesto Pitch. – es solo que me siento tan de buen humor que quise dejarte libre por un rato, al menos que quieras estar encadenado otra vez.

- No, gracias Pitch. – contesto Arthur sumiso.

Pitch no dijo nada, solo se acerco a su caja negra y saco el copo de nieve que tenia guardado consigo.

- Estoy muy feliz hoy, Arthur. – comento Pitch mientras observaba el copo. – deberías preguntarme por qué.

Arthur rodo los ojos.

- ¿Por qué estas tan feliz, Pitch? – pregunto con molestia.

- Me alegra que preguntes, querido amigo. – respondió Pitch con una sonrisa. – es porque al fin me pude deshacer de aquel molesto muchacho con poderes invernales.

Al escuchar esto, el príncipe inmediatamente se preocupo por lo que fuera que Pitch hubiera hecho, lo cual siempre era malvado y desagradable.

- ¿Qué le hiciste a Frost, Pitch? – pregunto Arthur molesto.

- Más bien, que le hizo la reina a Frost. – se burlo Pitch mientras guardaba el copo de nuevo. – Jack se dio cuenta de que la reina es la mujer que le dio sus poderes y quiso venganza, pero el pobre inexperto no pudo contra los majestuosos poderes de invierno de Elsa, probablemente esta muerto en este momento en algún bosque.

- ¡Pero todo eso no es cierto! – grito Arthur molesto. – tu estas manipulándolos, le has mentido a Jack.

- Pero eso solamente lo sabes tu, principito. – contesto Pitch con orgullo. – y no hay forma en la que puedas advertirle a nadie sobre mi plan.

- ¿Pero por que en nuestro mundo? – insistió Arthur. - ¿Por qué no te quedaste allá de donde vienes?

- Porque de donde vengo la magia no es tan poderosa como lo es aquí. – respondió Pitch con un tono que Arthur pensó que era tristeza. – podría decirse que esta casi extinta.

Dio un largo suspiro.

- Por eso vine aquí, a esta dimensión. – respondió Pitch ahora molesto. – de donde vengo, los humanos se han olvidado que gracias a la magia ellos están vivos, teniendo las vidas que tienen sin el mas mínimo sentido de lo que sucede a su alrededor, creyéndose los seres mas poderosos, contaminando sus mares y destruyendo sus bosques. ¡Y los guardianes siguen defendiéndolos! Yo voy a terminar con eso, terminaré con esos sucios humanos y traeré la magia de vuelta a mi mundo, entonces seré el único y absoluto rey de esta y todas las dimensiones existentes.

- No te resultara tan fácil. – lo reto el príncipe.

Pitch se burlo del joven príncipe.

- Claro que no es fácil, necesito varios elementos. – contesto Pitch. – uno como espíritu puede transportarse entre dimensiones sin ningún problema, pero transportar magia, eso ya es mas complicado.

- ¿Cómo lo lograras? – pregunto Arthur. – no es tan fácil conseguir magia, debes nacer con ella; además, quienes tienen la magia la defienden con su vida.

- Por eso estoy aquí en Arendelle primeramente. – contesto Pitch. – en cuanto Elsa acepte mi propuesta de matrimonio, lanzare sobre el reino pesadillas tan terribles que lo único que se respirara será el miedo, con el cual yo me hago mas fuerte, pero solo ser fuerte no es suficiente.

- ¿Qué es lo que necesitas para poder transportar tu magia? – insistió el príncipe.

Pitch sonrió hacia Arthur.

- Una espada, la magia de un niño pequeño y un dragón. – y diciendo esto, desapareció entre las sombras para luego regresar con una botella con contenido negro en las manos.

- ¿Qué es eso? – pregunto Arthur molesto.

Pitch se acerco a el y volvió a encadenarlo a la pared.

- Un poco de veneno. – contesto con calma. – digamos que el pueblo de Arendelle va a tener mucha hambre a partir de ahora.


Jack estaba adolorido, tanto física como emocionalmente.

Elsa lo había dañado tanto que ni siquiera quería levantarse de donde estaba acostado, pero sentía que era hora de hacer frente a la realidad. Abrió los ojos lentamente y se dio cuenta de que estaba en una especie de clínica, al lado de su cama había un anciano dormido.

Jack estaba confundido, no sabía donde estaba ni como había llegado hasta aquel lugar, lo último que recordaba era un nombre, Hans. ¿Quién era ese tipo? ¿Por qué lo había ayudado? Había tantas preguntas en su cabeza, pero ninguna tenia respuesta.

Una mujer de alrededor de los 50 años, de cabello negro alborotado y un vestido blanco se acercó a Jack con amabilidad.

- Vaya, nos tenías preocupados. - comentó mientras tomaba la temperatura de Jack. - creímos que no sobrevivirías. Estás helado ¿te encuentras bien?

Jack estaba doblemente confundido.

- ¿Cómo llegué aquí? -preguntó con voz ronca.

- El príncipe Hans te encontró. - le respondió la amable mujer. - necesito ir a atender más pacientes, ¿seguro que estas bien?

Jack asintió con la cabeza y la mujer se alejó. En ese momento el mismo hombre que lo había encontrado en aquel prado se acercó a la cama en la que Jack descansaba y se sentó en una silla que estaba al lado.

- Estábamos preocupados por ti. - le confesó el hombre. – estabas muy mal cuando te encontramos.

Jack se incorporó en su cama, sentándose para ver directamente al hombre.

- ¿Príncipe Hans? - preguntó Jack con un quejido.

- Así es. - contestó Hans con una sonrisa. - ¿y tu quién eres?

Jack no sabía como responder a aquella pregunta. Todo lo que el sabia sobre el se había desmoronado cuando se entero que Elsa era la reina de las nieves, la causante de que el estuviera maldito. No podía volver a utilizar aquel nombre, ese que ella le había puesto.

Entonces recordó como Pitch lo había llamado.

- Mi nombre es Jackson Overland. – contesto con amargura.

- Vaya, tres días aquí y jamás me imaginé que tu nombre sería Jackson. - se burló Hans.

- ¿Tres días? - preguntó Jack asombrado, al parecer Elsa si lo había lastimado gravemente.

Hans asintió con la cabeza.

- Bueno Jackson, pues bienvenido a las Islas del Sur. - le recibió Hans. - ¿que te trae por aquí?

El corazón de Jack se encogió al escuchar la pregunta de este príncipe tan amable. ¿Cómo explicarle lo que había sucedido? ¿Cómo decirle a un príncipe que el se había enamorado de la famosa reina con poderes invernales?, ¿Y que esta lo había intentado asesinar? La sola idea sonaba descabellada, incluso en su cabeza.

- Estoy huyendo. - respondió Jack molesto. - la reina Elsa trata de matarme.

- ¿Elsa? - preguntó el príncipe desconcertado. - ¿Elsa de Arendelle?

- Precisamente. - afirmó Jack. - ¿tu la conoces?

El semblante de Hans se volvió serio.

- Elsa no es así. - respondió Hans con seriedad. - seguramente debe haber una confusión.

- Tal vez no estas enterado de su poder. - argumentó Jack. - su poder la hace peligrosa.

- Estuve el día en el que mostró su poder ante su reino. - respondió Hans. - pero ella no dañaría a nadie, tuvo miles de oportunidades de hacerlo y no lo hizo. – guardo silencio un momento al recordar la travesía del año anterior. - bueno, sólo hirió a una persona.

- ¿A quién? - preguntó Jack, pensando que sería el a quien se refería el príncipe.

- A su hermana, la princesa Anna. – contesto Hans con una mueca de dolor.

- ¿A Anna? - preguntó Jack confundido. - no lo entiendo, pero si Elsa la adora con toda su vida, ¿como pudo lastimar a Anna?

Hans se dio cuenta que Jack hablaba naturalmente de Anna, como si fueran los mejores amigos de toda la vida, así que no pudo contener su curiosidad.

- ¿Tú conoces a Anna? - preguntó confundido.

- Si, somos amigos. - respondió Jack, aunque por dentro se preguntó si seguirían siéndolo después de lo ocurrido con Elsa.

- ¿Y cómo esta? ¿Se encuentra bien? - preguntó Hans alterado.

- Supongo que lo está. - contestó Jack desconfiado. - acaba de casarse y se veía feliz la ultima vez que la vi.

El semblante de Hans cayó en el momento que escuchó que Anna se había casado. El lo había arruinado todo, porque no supo poner al amor por encima de la ambición. Le costaba trabajo admitir cuanto amaba a Anna y lo mucho que se arrepentía de haberla usado en la forma en que lo hizo.

El no se había dado cuenta cuando, o como, pero el estaba profundamente enamorado de ella. Pero ella ahora estaba casada, no había manera en que el pudiera regresar a Arendelle a buscar su perdón.

El príncipe decidió cambiar de tema.

- Bueno, te has mejorado rápidamente. - dedujo con una sonrisa. - puedes irte a casa cuando gustes.

Jack pasó saliva, no había pensado en donde ir si se iba de Arendelle. Todo en aquel reino, a lado de Elsa, parecía tan sencillo, el no se preocupaba por mucho pues tenia a Elsa a su lado, pero ahora con ella en su contra, las probabilidades de sobrevivir se inclinaban a su contra.

- No tengo casa. - susurró Jack.

Hans abrió los ojos sorprendido.

- ¿A que te refieres con eso?

- A que he estado viviendo un año entero en un bosque, luego en el palacio de Arendelle, pero ahora no tengo a donde ir. - respondió Jack cabizbajo.

Hans lo miró con lástima, al parecer este chico había sufrido mucho.

- Hablaré con mi hermano, el rey Magnus, para que puedas quedarte en el palacio por un tiempo, en lo que consigues donde quedarte. - le propuso Hans.

- Eso me encantaría. - respondió Jack con una sonrisa.

- Probablemente tengas que trabajar, pero intentaré que sea en algo que te permita tener un acceso libre al palacio. – Hans se levanto de la silla y se acerco a una ventana que estaba cubierta por una cortina, recorrió un poco la cortina y saco cierto artefacto que le pertenecía a Jack. – cuando te encontramos tenias este cayado en la mano, no sabíamos si lo necesitarías o no.

Jack se sintió aliviado al ver su cayado en óptimas condiciones. Al menos no se preocuparía por sentirse desarmado o por perder el control de sus poderes. Ahí estaba su conductor.

- Muchas gracias, no sabe cuanto significa este cayado para mi. – agradeció Jack con una sonrisa.

- Vamos Jackson, no hay necesidad de que me hables de usted. – lo animo Hans mientras volvía a sentarse en la silla. – puedes decirme Hans, no hay problema.

En ese instante una niña de cabello rojizo y alborotado entró corriendo al cuarto en el que Jack y Hans hablaban.

- ¡Tío Hans! Mi diente esta flojo. - gritaba la pequeña mientras su tío la sentaba en su regazo.

- ¡Vaya! ¡Eso es asombroso! - festejo Hans a su sobrina mientras la sentaba en su regazo. - ahora solo tenemos que esperar a que se caiga para que el hada de los dientes te traiga una moneda.

La pequeña reía, fue entonces cuando se percató de la presencia de Jack.

- ¡Santas liebres! ¡Tu cabello es blanco! - se asombro la pequeña.

- Déjame presentarte a mi amigo Jackson. - le dijo el príncipe a la pequeña, luego se dirigió al joven. - Jackson, ella es mi sobrina, la hija del rey Magnus, la princesa Silena.

- ¿Por qué tu cabello es blanco? - insistió la princesita.

- Porque puedo hacer magia. - le confesó Jack.

- ¿Magia? - preguntó Hans desconcertado.

- ¡Has la magia! - pidió la pequeña emocionada.

Jack comenzó a reír, pero a petición de la princesa, comenzó a hacer un movimiento con sus manos de las cuales comenzaron a salir copos de nieve diminutos, fue entonces que formó un pequeño muñeco de nieve para la niña.

- Jamás se derretirá, sólo encárgate de no ponerlo al sol. - le advirtió Jack a la princesa.

- Tus poderes son similares a los de Elsa. - susurró Hans asombrado.

- Lo sé, ella fue quien me condenó a esta maldición sin motivo alguno. - acusó Jack con melancolía. - por eso es que estoy huyendo, le pedí que me liberara de esta maldición, ella se negó a hacerlo y terminamos en una pelea.

- Esto no es una maldición. - interrumpió la pequeña Silena. - las maldiciones suelen ser horribles, y esto es lo mas bonito que he visto en mi vida.

Jack miró con ternura a la niña y Hans se percató de esto. Entonces tuvo una idea.

- Le pediré a Magnus que te permita ser el guardián de Silena. - anunció el príncipe. – después de todo, una princesa siempre necesita un guardián.

- ¡Si! - gritó la niña emocionada.


Anna estaba preocupada.

Habían pasado tres días desde su boda, pero ni ella ni Kristoff habían querido salir de Arendelle hacia su luna de miel. Estaban esperando a que Elsa saliera de su confinamiento en las montañas para que pudiera dirigir al reino, pero no, ella seguía en su palacio de hielo, aferrada en su entrenamiento con sus poderes y en las posibles represalias que podría tener Jack contra ella.

- Esto no tiene sentido. – se quejo Anna en la habitación que compartía Kristoff. - ¿Por qué siempre tiene que ser tan terca y obstinada?

- Viene de familia, supongo. – contesto Kristoff acostado en la cama mientras veía a su esposa caminar de un lado a otro.

- No bromees conmigo Kristoff. – le advirtió Anna. – Elsa tiene que entrar en razón, no puede aislarse así como así.

- Eso ya lo ha hecho antes Anna, y al final todo se resolvió. – le resto importancia el joven rubio.

- Pero no esta bien que esté sola, ¿no lo ha comprendido? – pregunto Anna retóricamente. – ella nos necesita.

- ¿Pero que podríamos hacer nosotros contra un chico que tiene el mismo poder que Elsa? – pregunto Kristoff con un poco de molestia. – Anna, Elsa sabe lo que hace.

- No, no lo sabe. – contesto Anna también molesta. – es por eso que tenemos que traerla de vuelta.

Kristoff suspiro y jalo a Anna hacia la cama poniéndose encima de ella.

- Se que estas preocupada por Elsa, pero han pasado tres días desde que nos casamos y no siento que seamos un matrimonio normal. – confeso Kristoff.

- Kristoff, nosotros nunca hemos sido normales. – le contesto Anna como si fuera lo mas obvio.

Kristoff comenzó a dar pequeños besos en el cuello de Anna.

- Es cierto, pero deberíamos aprovechar nuestra falta de normalidad para hacer cosas que solo los matrimonios hacen. – propuso Kristoff con una sonrisa traviesa en el rostro.

Anna se emociono ante las insinuaciones de Kristoff.

- ¿Qué tienes en mente? – pregunto juguetona.

- Tengo muchas cosas en mente. – respondió Kristoff mientras unía sus labios a los de Anna en un beso apasionado.

Apenas estaban entrando en la pasión del momento cuando escucharon que alguien tocaba la puerta.

- No es posible. – se quejo Kristoff.

Ambos se separaron y se levantaron de la cama para que el rubio pudiera abrir la puerta.

- ¿Qué sucede? – pregunto Kristoff al sirviente que estaba frente a la habitación.

- Disculpen que los moleste, altezas. – inicio el sirviente. – pero ha sucedido algo, y como la reina Elsa esta ausente en este momento, seria apropiado que ustedes lo vieran.

Anna y Kristoff se preocuparon por la seriedad en que el sirviente había hablado.

- ¿Qué sucedió? – pregunto Anna mientras peinaba su cabello en dos trenzas.

- Vengan conmigo para que pueda mostrárselos.


Elsa estaba en el palacio de hielo, el cual había cambiado totalmente su decoración anterior.

Ahora por dentro estaba adornada como un autentico gimnasio en el que entrenaban sus soldados para ir a la guerra. Había varias dianas en las que en lugar de haber flechas, había estalactitas incrustadas, todas en el centro. Había muñecos de nieve que parecían que habían sido apaleados con un mazo debido a su deformidad. Del techo colgaba una bolsa rellena de nieve que servía como bolsa de box y había varios obstáculos.

Elsa estaba agotada y difícilmente respiraba, pero seguía practicando.

Había creado a un par de muñecos de nieve con vida para que la atacaran y así poder entrenar mejor.

Los muñecos la tenían acorralada uno frente a ella y el otro detrás. Ella los miraba alternadamente, entonces uno de ellos soltó un rugido, dispuesto a atacar.

Elsa no lo dudo y lanzo un rayo directamente de sus manos, provocando que el primer muñeco diera unos pasos hacia atrás por el impacto; pero fue en ese momento en que el otro muñeco la tomo por detrás y la lanzo hacia una de las paredes.

Elsa se quejo por el dolor, pero se levanto inmediatamente al notar que este segundo muñeco se acercaba a una velocidad impresionante. No tuvo tiempo de lanzar rayos o algo parecido, se elevo un poco en el aire y dio un par de piruetas para no estar contra la pared y aquel muñeco. En cuanto estuvo detrás de el, lanzo uno de sus rayos y en cuanto este toco al muñeco, inmediatamente lo pulverizo, convirtiéndolo en una pila de nieve.

Ahora solo quedaba el otro muñeco. Este seguía recuperándose del rayo que Elsa le había lanzado, así que espero a que estuviera listo para poder iniciar una pelea con el. El muñeco se acerco a ella corriendo y empezó a lanzar golpes, los cuales Elsa los esquivaba con sus brazos, se agachaba o saltaba dependiendo del movimiento que hiciera el muñeco. Salto un poco y con una patada en el rostro del muñeco logro tirarlo al suelo.

El muñeco se incorporo rápidamente e intento golpear a Elsa una ultima vez, pero ella fue mas rápida y lanzo un rayo que lo pulverizo, al igual que hizo con el otro muñeco.

Estaba agotada, pero satisfecha de que su entrenamiento estaba rindiendo frutos.

- Vaya, nunca me hubiera imaginado que podías hacer todo eso. – escucho a sus espaldas.

Elsa se sorprendió un poco al escuchar a alguien detrás de ella, pero no para asustarse, sabia quien era.

- ¿Qué haces aquí Anna? – le pregunto Elsa a su hermana, mientras intentaba recuperar el aliento.

- He venido por ti. – le contesto la princesa con autoridad.

Elsa se burlo de ella.

- Claro, déjame empacar y nos vamos. – contesto Elsa con sarcasmo.

Ella comenzó a caminar hacia otra habitación, pero Anna la detuvo del brazo.

- No es una broma, Elsa. – insistió Anna. – vendrás a casa, te necesitamos allá.

- Y yo necesito entrenar para poder defender a Arendelle de una posible maldición de hielo. – contesto Elsa. – no lo estoy haciendo por mi, Anna, lo estoy haciendo por todos nosotros.

- Pero mírate Elsa, ¿crees que matándote en entrenamientos vas a lograr algo? – pregunto Anna desesperada. – probablemente Jack ni siquiera quiere volver, en cambio nosotros necesitamos a la reina.

- Pero si regresa, tengo que estar preparada. – insistió Elsa.

Ella siguió caminando hacia otra habitación, provocando el enojo de Anna.

- ¡¿Quieres escucharme por una vez en tu vida?! – grito Anna desesperada. – Arendelle esta en problemas.

Elsa volteo a ver a su hermana, ahora interesada en lo que pudiera decirle.

- ¿Qué quieres decir con eso? – pregunto Elsa confundida.

- Alguien enveneno los campos de cultivo y a los animales, a todos. – contesto la princesa con seriedad. – no sabemos que hacer ahora, pues es probable que en un mes no haya comida suficiente para todo Arendelle.

Elsa se quedo petrificada ante la noticia que Anna le había traído. De nuevo estaba siendo irresponsable, dejando de lado sus obligaciones del reino por culpa de Jack Frost.

Primero el ataque al cuadro de sus padres y ahora el veneno en el campo, no era coincidencia, alguien quería sabotear al reino, y en ambas ocasiones Elsa había estado distraída con Jack. ¿Y si el no era quien decía ser?

Una idea paso por la mente de Elsa. ¿Qué tal si en realidad el no había perdido la memoria y solo estaba fingiendo? Para acercarse a ella, ganarse su confianza, conocer sus debilidades y las del reino y poder atacarlos, tomándolos desprevenidos.

¿Pero entonces porque había reaccionado así cuando la escucho cantar?

Había muchos cabos sueltos, pero iba a averiguar lo que fuera que estaba pasando.

- ¿Cómo llegaste aquí? – pregunto Elsa con seriedad.

- Kristoff y Sven están afuera, esperándome en el trineo. – contesto Anna nerviosa.

- Bien, volvamos a Arendelle. – contesto Elsa con autoridad.


¿Qué les pareció? ¿Les agrado? Espero que si.

Voy a contestar los reviews ahora.

DeAtH tHe RoSe: Pues yo no se tu definición del "carajo", pero la pelea si fue muy "carajo" para mi xD
Ojala te haya gustado :3

MyobiXHitachiin: Hahahaha si, a mi también me dio risa lo de muchacho tan escuálido, pero es que siempre que pienso en los troles me los imagino diciendo ese tipo de cosas, así que no podía dejarlo pasar.

La pelea… bueno, siempre he tenido esa fantasía (?) en la que Jack y Elsa peleen a muerte, por eso lo hice, igual creo que quedo bien ¿no crees?

Espero te haya agradado (:

Ambar51chick: Haha muchas gracias, espero este te haya gustado (:

ZhiZu-2: No te preocupes, la historia de Jack y Elsa apenas esta comenzando, se que fue duro pero créeme, vendrán cosas peores… MUAJAJAJAJAJA :3

Ingrid215: Créeme, yo te entiendo a la perfección, también tenia mis dudas sobre si poner eso de que Jack y Elsa lo hicieran, pero creo que estuvo bien, mas que nada para futuras referencias. Solo quiero aclarar que Elsa no quedara embarazada, al menos no en este fic.

Ya no te preocupes, aquí tienes el capitulo (:

escudodeplata: Haha parece que es tu día de suerte porque justo hoy actualice (:

Ahora tendrás que esperar hasta el próximo jueves para que pueda subir el siguiente capitulo xD

Muchas gracias por tus felicitaciones, créeme que para mi es muy importante saber que mi forma de escribir, independientemente si es un fanfic de Jack y Elsa o de otro tema, les agrada bastante. Siempre son bienvenidos sus comentarios.

Sobre que comentaste en el capitulo 4, ya lo sabia, pero no quería dejarte sin respuesta, así que subí la respuesta varios capítulos después porque ya era donde iba el fic y pues aun no se manejar bien esta pagina haha

Me halaga saber que yo te serví de inspiración para tu fanfic, para mi es un honor inspirar a alguien, nunca me había pasado eso de servir de inspiración, a mi para escribir de Jelsa me inspiro una escritora grandiosa de aquí en fanfiction, su nombre de usuario es Arialene, realmente recomiendo sus fics Jelsa, sobre todo "Frostbitten" aunque son en ingles, créeme que los amaras con tu vida.

Estoy segura de que ira muy bien con tu fanfic, voy a comenzar a leerlo en este momento (:

No dudes, estoy segura de que es bueno.

Bueno, esto es todo por hoy, nos leeremos la próxima semana con un nuevo capitulo.

Les mando muchos besos y todo mi amor (si, estoy un poco cursi hoy, no se por que xD)

Los amo.

Lizzie.