Glee no me pertenece, ni los personajes, ya quisiera yo ser dueña de Blaine, los Hummel-Hudson, etc., pero no, no me pertenecen, esto lo hago por diversión.

AGRADESCO ENORMEMENTE sus comentarios, usualmente los contesto uno a uno por mensaje, para no distraerlos de la historia, me impulsan para actualizar.

Se recomienda escuchar las canciones mencionadas cuando aparecen en la narración.

ADVERTENCIA:

Esta historia contendrá situaciones difíciles, mal lenguaje, violencia y por la naturaleza de nuestros personajes principales, una temática homosexual latente, si tienes problemas con cualquiera de estos temas, te recomiendo no sigas leyendo, igual si eres menor de edad no me hago responsable de traumas, yo he advertido que no es una historia apta para todo el público y sin más…iniciamos.

Cap. 9 "La Casona"

El sol comenzaba a caer en Strattanville, ese pequeño lugar donde como en muchos otros había sitios no tan legales, del otro lado del pueblo, a las afueras había un gran y viejo edificio, la pintura blanca desgastada no eran nada, no cuando era un sitio tan sólido como ninguno, antiguamente este había servido como cuartel general de reuniones militares, cuando los marines era caudillos y la mayoría de los extranjeros eran considerados enemigos, contaba con varias habitaciones, pequeñas, una gran cocina comedor donde se reunían las fuerzas armadas, una enfermería y debajo de este, se encontraban túneles y apartados hechos para ocultarse en caso de algún ataque, este enorme refugio subterráneo tenía dos entradas, la que lo conectaba con el edificio y aquel que estaba del otro lado en el granero donde anteriormente tenían a los caballos y las armas.

Ahora en el 2022, vísperas de la Navidad, el edificio era usado solo por un selecto grupo de personas, todos aquellos que fuesen ajenos tenían prohibida la entrada a no ser que se consiguiera el permiso del jefe y de un residente con más de 8 años de antigüedad, las habitaciones estaban separadas, en el primer piso estaba la cocina, la enfermería , una sala de esparcimiento que contaba con una televisión de pantalla plana, una mesa de billar, un bar y un estéreo y un pequeño cuarto que se conocía como la guardería, en el segundo piso se encontraban las habitaciones de las chicas, del lado izquierdo aquellas que bailaban u ofrecían sus caricias por cierto precio, mientras que las habitaciones del ala derecha se encontraban las pocas pero feroces peleadoras, en el centro había un solo baño, con 5 cubículos para el sanitario y 3 cubículos para la ducha, un enorme espejo y 5 lavamanos, en el tercer piso estaban las habitaciones de los hombres, las habitaciones estaban por igual, solo que aquellos que tenían más peleas ganadas obtenían las habitaciones menos atrofiadas y con más espacio, con la posibilidad de meter otra cama si era necesario, en el centro se encontraba el salón de baño, con 5 cubículos para el sanitario y 3 cubículos para la ducha, un enorme espejo y 5 lavamanos.

En el patio trasero se encontraba un gimnasio techado y un gran espacio cercado para actividades varias, después estaba el granero, el cual tenía el acceso hacia el patio clausurado y solo podía entrar del otro lado, la pequeña puerta trasera que era la más conocida por los habitantes del pueblo y por turistas o invitados especiales, el lugar no tenía nombre a la vista, no había letrero alguno, no había horarios colgados pero si preguntaban a los habitantes sabrían que a las 6:00 de la tarde en punto, el foco del exterior se encendía de color rojo y eso significaba que el sitio estaba listo para recibir a sus clientes, solo se podía entrar si se sabía un dato del interior, el nombre de un peleador o peleadora o bien el nombre de alguna de las chicas, si no sabías nada de eso entonces no había forma de que entraras.

En el interior había reglas, los clientes podían hacer cualquier cosa si pagaban por el servicio, pero aquel cliente que se encontrara dañando las instalaciones o a cualquiera de las chicas , sería expulsado y no sería recibido jamás, no se podía golpear a las chicas, no si estas no firmaban un papel de acuerdo y cobraban la tarifa más alta y el cliente debía aparte correr con los gastos médicos en el mejor hospital del estado, así que no era un servicio que usualmente se requiriera, igual si había algún cliente que no aceptara el resultado de las peleas y se pusiera enérgicamente terco era expulsado.

Las chicas se turnaban para descansar de sus roles habituales y esos días se encargaban de cobrar , apuntar las apuestas, servir bebidas y cuidar niños en caso de que existieran, los hombres también descansaban, ellos en el descanso de sus roles se encargaban de la seguridad del lugar, repartiéndose en la sección de pelea y la sección para las chicas.

Usualmente por la mañana la gran mayoría dormía hasta tarde, y utilizaban su tiempo entrenando y puliendo sus habilidades especiales para la tarde o bien pasando cierto tiempo de calidad entre ellos, aunque estaba estrictamente prohibido estar en las habitaciones del sexo opuesto si no tenían algún lazo aprobado por el jefe y se les multaba de forma monetaria, descontándoles de 10 días a 6 meses de sueldo, dependiendo de la falta, esto era porque las chicas no podían tener sus aventuras dentro de la casa, si querían hacer algo como eso debía ser fuera del edificio y si se pensaba cobrar, aun cuando fuese a otro compañero de la casa, debía ser en horario de trabajo y en las instalaciones del subterráneo.

Los clientes no estaban obligados a usar condones, pero se les recomendaba por salud, las chicas iban dos veces al mes a un chequeo regular, acompañadas por algún hombre de confianza y aquella que tuviese algún impedimento de salud, léase enfermedad o embarazo era reasignada a un área diferente, actividades de sus días de descanso, si una chica salía embarazada tenía 3 meses para definir su situación, si quería abortar sería pagado de su cartera, si pensaba tenerlo debía decidir si se quedaba o se iba, si se quedaba tenía un mes después de haber dado luz a su hijo para volver a su trabajo habitual y sus clientes eran avisados para evitar represalias futuras, nadie era forzado a trabajar, todos estaban por su cuenta, pero si decidían irse debían pagar una suma específica, que era el equivalente de las ganancias que generaba dicha persona en un mes, como indemnización al negocio.

No había personas de limpieza, cada quien se encargaba de su espacio y los espacios comunes, tanto del edificio como del subterráneo se limpiaban por turnos, un mes los hombres y otro mes las chicas.

El negocio se había iniciado hace ya 40 años atrás, y el jefe original había pasado su administración a sus dos hijos, el mayor se había encargado de estar al frente de todas las decisiones importantes y el menor al ser médico se había dedicado de todos los asuntos que tuviesen que ver con la salud, con excepción de los chequeos de las chicas, los abortos y los partos, sin embargo hacia cerca 3 años ya, el jefe mayoritario, conocido como Señor James o James había decidido meterse en problemas demasiado grandes con personas demasiado peligrosas y un día que viajo a Chicago ya no regreso, por lo cual el negocio paso directamente a las manos de su hermano, Arthur, excelente medico con un pequeño problema de bebida que usualmente lo mantenía en un estado de embriaguez casi natural, Arthur era todo un visionario, había permitido la entrada al negocio a personas que su hermano jamás habría permitido, incluso clientes, ahora también las personas de color y de otras nacionalidades podían pisar lo que todo el mundo comenzó a llamar desde hacía años, "La Casona".

Los habitantes del pueblo no tenían problemas con los que ahí trabajaban, bueno salvo las mujeres que seguían haciendo a un lado a toda chica que fuese identificada como empleada del lugar, esto porque era obvio que muchos de los hombres casados, comprometidos y juntados del pueblo solían ir e incluso eran clientes recurrentes de varias de estas chicas, el mismo Alcalde del lugar tenía como amante de planta a una de las chicas de ahí, Jenny se hacía llamar y este hombre solía llevarla a la gran manzana para las fiestas de sociedad en lugar de llevar a su esposa.

Los peleadores eran fácilmente identificados, pues todos solían llevar una placa de titanio con sus datos como lo hacen los marines, colgada al cuello, en la cual venía su apodo , su edad, su tipo de sangre y la fecha en que había iniciado a trabajar, raras veces las placas contenían sus nombres reales, por otro lado las chicas solían llevar un anillo de titanio con sus apodos grabados, podían quitárselos y fingir que nadie los reconocía, pero la verdad es que todo aquel que viviese en el pueblo podía identificar perfectamente a todos los integrantes de La Casona, y eran también los mismos habitantes quienes orientaban a los turistas y en muchos casos recomendaban ir a visitar a una chica o a apostar por alguien en particular.

Esa tarde en particular un grupo de turistas condujo hasta las afueras, ahí donde debía estar la entrada a La Casona, el conductor estaciono su camioneta a orillas del camino, ahí donde otras camionetas, motocicletas y automóviles estaban estacionados, ellos sabían ya mucho del lugar, uno de ellos había salido a hacer unas compras y a preguntar sobre el peleador apodado Tigre y le habían informado, todo, todo lo que necesitaba saber, las reglas, las cuotas y sobre todo los favoritos.

- es tarde –dijo Finn de forma distraída mientras bajaba de la camioneta y miraba discretamente al castaño de ojos azules quien había terminado retrasando un poco la partida argumentando que no por ir a un sitio de mala muerte iba a ir en las fachas en las que había llegado- ¿alguien sabe a qué horas peleaba?

- al parecer depende, a veces tiene tres o cuatro combates al día –dijo Noah Puckerman quien se acomodó la chaqueta y miro de forma discreta al castaño quien caminaba con paso aparentemente tranquilo a través del camino con rastros de nieve que llevaba directo al granero, el cual ya tenía su foco encendido- creo que tal vez pudimos perder una o dos de sus peleas, pero no creo que todo este para el caño

- bueno quien sabe después de todo ya son las 8:30 de la noche –dijo el rubio mientras caminaba con el resto y decidió que no vería a Kurt, seguía evitando su mirada desde que este había tenido un arranque de ira en la tarde cuando Finn accidentalmente había notado que el castaño tenía una visiblemente dolorosa erección en sus pantalones- si no lo vemos luchar podemos preguntar por el o bien por Jenny, nos dejó su tarjeta ¿recuerdan?-pregunto Sam , tras lo cual Puck y Finn asintieron-

- yo quería verlo pelear –dijo Puck antes de patear una pequeña piedra a un lado para que esta fuese a caer en un montoncillo de nieve- definitivamente quería ver si era tan bueno como dijeron en la tienda –dijo y torció los labios-

- ok Puck ya entendí –dijo el castaño deteniéndose ante lo cual los otros tres se detuvieron para verlo- ya entendí, me tarde un poco y estamos retrasados, pero yo no supe a qué horas abrían este sitio hasta alrededor de las 3:00 de la tarde y realmente estuve en un tiempo record si apuntamos que fui el tercero en entrar a la ducha –dijo cruzándose los brazos sobre su pecho- no estoy peleando –aclaro antes de respirar hondo y bajar un poco la voz, tras lo cual el resto decidió acercarse a él- les dije ¿no?...sobre los niños del parque –murmuro y asintieron- lo pensé mucho y tal vez lo más acertado es evitar cualquier referencia a mis preferencias sexuales, no porque tenga miedo…que tal vez si tengo un poco, ejem, el punto es que este parece ser un pueblo con personas de mentalidad algo cerrada y no quiero que eso impida que veamos al famoso Tigre –dijo con cierto fastidio en la voz-

- lo sabemos –dijo Finn y los otros dos asintieron- mientras tu tomabas tu laaaaaaarga ducha hable con Sam y con Puck, y estamos de acuerdo, cierto, aun vistes como…bueno, como tú –dijo mientras le señalaba, logrando que el castaño levantara una ceja de no muy buena gana- peeeero mientras nadie diga nada todo estará tranquilo –dijo antes de ver a Puck de reojo-

- No se preocupen, ya lo dije antes a Finn, no le diré nada Kurt, me comportare y veremos qué pasa, después de todo solo venimos para aventarle las galletas al cabron ese –dijo el hombre del mohicano y Sam quien traía la caja envuelta en papel rojo con el moño dorado la agito- ¡ah sí y ver que cabrones quiere! –dijo con una sonrisa torcida- … entonces… ¿listos?

- Listos –dijo Finn a lo que Sam y Kurt asintieron- preguntaremos directamente por él, si tiene pelea iremos a apostar, creo que lo normal es que dos de nosotros apuesten a su favor y dos apuesten en su contra –dijo y Kurt asintió completamente de acuerdo, aunque su pulso comenzaba a acelerarse de forma peligrosa- muy bien entonces… vamos –dijo y dio una palmada a su hermano, podía sentir sus nervios, de hecho lo entendía, pero ahí estaba él para cuidarlo, para protegerlo y estaba seguro que Sam y Puck pensaban lo mismo-

Fue así como retomaron su camino y en un par de minutos más estaban frente a la pequeña puerta de madera que se dividía en dos partes, una superior y otra inferior, puerta que Finn decidió tocar un par de veces para ver cómo alguien abría la parte superior de esta y un hombre de bigote negro, calvo y con un tatuaje que se asomaba por el cuello de su chamarra color café se asomaba.

- Venimos a apostar –dijo Finn con una sonrisa que logro que Puck quisiera golpear su nuca y recordarle que no estaba ahí para comprar pastelillos, si no para ver a unos tipos golpearse con todo- yo y mi hermano estamos en busca del Tigre y ellos quieren ir en contra de nosotros , así que …

- No me importa –dijo el hombre de la puerta que cerro con fuerza la parte superior , logrando que Finn se quedara impactado , sin embargo antes de que Puck golpeara la puerta con cara de asesino frustrado, esta se abrió totalmente- pasen, al fondo hay unas escaleras que bajan, doblan a la derecha y encontrara un pasillo donde verán a un chica de color, ella les tomara sus apuestas –dijo y vio cómo iban pasando, anclando sus ojos oscuros en la figura más delgada y estilizada del castaño quien se sintió terriblemente intimidado pero siguió caminando- en veinte minutos estará la pelea estelar –dijo cerrando la puerta- y después pueden buscar a Mariana y Marlene, son nuestras gemelas y atienden a grupos como ustedes –dijo y Sam asintió mientras Puck levantaba su pulgar-

Los chicos bajaron unas escaleras de madera que crujían peligrosamente, ninguno dijo nada, abajo se comenzó a escuchar bullicio, mucho bullicio y tuvieron que esperar a que todos bajaran para verse mutuamente, aquello era real, estaba pasando.

- ¿estás bien? –pregunto Finn a su hermano y este asintió mirando a Puck y después a Sam- ok, vamos, ese hombre dijo a la derecha –dijo antes de señalar a su lado y noto como su hermano se acercaba más a él mientras que Puck iba atrás de él y Sam atrás suyo- si alguna chica ofrece sus servicios vamos a tener que aceptar, al menos uno de nosotros o de hacerle creer que nos la pensaremos en aceptar –dijo y miro a su hermano quien entendió la indirecta de que debía mostrar más interés en aquello y fingir lo que hacía años no fingía, pero aun así asintió-

Caminaron al lado derecho hasta que el bullicio se volvió más sonoro y la música tomo forma, ahora se podía escuchar claramente el intro de "Ass Like That" de Eminen, una canción de varios años atrás pero que seguía sonando tan machista y sexual como la primera vez que Kurt la había escuchado y tuvo ganas de salir de ahí, no se sentía a gusto, las paredes de piedra estaban rayadas con palabras que solo había oído por boca de Puck y de los trabajadores de su padre, no se asustaba por las palabras, ni por los miles de papeles que parecían viejos volantes y carteles de pelas pasadas, si no por que definitivamente no sabía cómo moverse en un sitio así.

- Hola guapos –dijo una chica de color cuando llegaron a un punto en el cual había una sencilla mesa- mi nombre es Ebony y estoy lista para lo que quieran corazones –dijo con aire coqueto ante lo que Kurt solo pudo pasar saliva, el atuendo de esa mujer voluptuosa era escandaloso, cierto abajo era más cálido ahí abajo pero aun así el andar con un short tan provocativo, y una blusa tan pegada al cuerpo que…-

-Oh…por …-murmuro Kurt y desvió sus ojos azules de los senos de la mujer, con el rostro sonrojado y repitiéndose a sí mismo que debía ser valiente, un hombre …heterosexual no despegaría la mirada si viera como los escandalosos pezones de una mujer de su calibre se mostraban indecentemente aun con la blusa puesta-…apostar…vamos a apostar

- huuuy cariño –dijo la morena antes de morderse el labio y ver al resto- me encantan los tímidos, en verdad me encantan, más si tiene su carita de muñequito –dijo y tomo su pluma para ver fijamente al castaño- es una lástima que no esté atendiendo clientes el día de hoy, si no sin duda te ofrecía mi servicio súper especial para los muñequitos callados como tú –dijo y se apuró a sacar una tarjeta color rosado con su nombre en ella "EBONY"- te incluye masaje relajante, masturbación con la mano, después con mis niñas hermosas –dijo mientras se acariciaba los costados de los senos de forma casi indecente- además de la clásica posición del misionero para terminar en la de cangrejo, y por un precio adicional te incluyo también la de perrito y una mamada tan profunda como quieras –dijo al tiempo que se levantaba y le ofrecía la tarjeta directamente a Kurt-

Entonces todo pareció congelarse, Puck quiso saltar y tomar la tarjeta para verse interesado pero se notaría mucho más lo que ya Kurt estaba haciendo obvio al ponerse tan tenso y nervioso, Sam se quedó callado, mudo y sin palabras, mientras Finn solo abrió los labios para decir algo que nunca salió de su boca.

-…si…-dijo Kurt tomando la tarjeta y después de respirar hondo sonrió de forma abierta a la mujer- es toda una lástima que no trabajes…digo porque si me gustaría… todo eso, todo –dijo y uso un mano para hacer girar su dedo índice – disculpa, no acostumbro a pagar…por esas cosas pero me interesaría, ¿Cuándo… cuando trabajas?-pregunto y la morena sonrió ampliamente-

- El lunes me tienes trabajando desde las 6:00 de la tarde hasta las 4:00 am , así que corazón mío no dudes en venir con mami Ebony, podría terminar de alimentarte si te animas –dijo la morena y movió sus cejas con aire sugerente al tiempo que a Kurt se le erizaba la piel- pero basta, basta, ahora ustedes quieren apostar –dijo antes de volver a su lugar, y volver a tomar la pluma y unos boletitos- ¿por quién vienen y a nombre de quien y de cuanto hago cada volantito?

- Mi hermano y yo vamos por el Tigre –dijo Kurt mientras se guardaba la tarjeta rosada en su gabardina de diseñador- Somos Finn y Kurt Hummel-Hudson –dijo señalando primero a Finn y después a si mismo- ellos son Noah Puckerman y Sam Evans, y van contra lo que nosotros apoyemos, todos vamos apostar $100 verdes así que …-sonrió lo más tranquilo que sus nervios y su carrera como actor le permitían, y cada quien saco su dinero para pasárselo a Kurt y que este se lo diera a la mujer, mientras ella asentía para comenzar a llenar las boletas de apuestas y guardar el dinero en una caja de seguridad bajo llave-

- humm nuestro Tigre esta ahora terminando su ronda en el cuadrilátero de Lucha libre…-dijo la mujer de cabello negro más sus ojos se fijaron en las hojas de horarios que tenía también en la mesa y negó- perdón esa fue a las 7:00, su equipo gano por cierto …hum ahora está en el de box, está por terminar el quinto asalto –dijo y levanto la mirada- en unos veinte minutos estará en el cuadrilátero sin reglas, su pelea final y la estelar de ese cuadrilátero –explico y movió sus ojos al rubio y al hombre del mohicano- ustedes van a favor de Martillo –dijo y frunció el ceño- personalmente creo que es un maldito bastardo que me encantaría que muriese ahogado con su propia saliva, pero pelea bastante bien y ha vencido 3 veces a mi querido Tigre pero incluso yo misma he apostado a que esta vez gana, así que suerte –dijo y les extendió sus boletas a lo que las tomaron- se van por ahí –dijo señalando el pasillo central- y hasta el fondo verán como ya hay personas esperando, aún es temprano para esa pelea, así que pueden ir y alcanzar alguna silla de las de enfrente, a la salida pasan a una caja, que está en la parte superior, hasta el fondo, ahí están las cajas donde pueden cobrar su dinero con su boleta de apuestas en mano –dijo de buena gana- que gane el mejor –sonrió especialmente a Kurt y les invito a pasar-

Caminaron un par de pasos antes de que Puck se le echara encima a Kurt, rodeando su cuello con uno de sus brazos de forma fraternal y una sonrisa orgullosa en los labios.

- La morenaza quería un poco de nuestro Kurtie –dijo con sorna Puck a lo que el castaño el empujo y después le metió un codazo entre la segunda y tercer costilla, lo suficientemente fuerte como para lograr que se alejara- aaaagh…nuestro Kurtie… se está volviendo todo…un hombre –dijo con gracia pero algo de dolor pintado en el rostro, ciertamente no esperaba esa reacción en ese momento-

- Imbécil…-murmuro el castaño mientras seguían caminando, la música de fondo aún era demasiado para sus nervios, no conocía esa canción y definitivamente no quería poner atención a la letra, pero al menos había salido victorioso de su primer encuentro con una mujer de tan complicada profesión, era increíble todo lo que había oído, en su vida había pagado por sexo y definitivamente no quería saber cuánta vergüenza le daría oír las tarifas y los "paquetes" de los hombres que se prostituían, no por todos los cielos, aquello era terrible-

Siguieron caminando hasta que llegaron a una sala algo reducida, que tenía en el centro un tipo de cuadrilátero, solo que este estaba hacia abajo, era como un cajón profundo con paredes de piedra, al acercarse encontraron varias sillas al frente de ese lado, pudieron notar que a los lados del cuadrilátero había objetos, como sillas, bancos, bats y un par de nudilleras de acero.

- Creo que esto será sangriento…-murmuro Sam al observar el lugar y tomar asiento en una silla de fierro aun lado de Puck- ¿creen que se maten? –pregunto a lo que Finn puso la cara de horror más notable de todas, Kurt solo negó como rogando que no tuviera que presenciar algo como eso en vivo, todo aquello iba contra todos sus valores-

- No, no pueden –dijo Puck antes de rascarse la nuca miro a su otro lado, donde Kurt se notaba completamente tenso y preocupado- cuando el otro peleador no puede detienen la pelea –dijo y miro a Finn quien se sentó a un lado de Kurt- generalmente es así, si hubiera muertes no sería ganancia para el lugar y tendrían que estar recontratando, parece que aquí, al menos en este pueblo este sitio es "legal" –dijo mientras usaba los dedos para puntualizar las comillas- el de la tienda me dijo que la tal Jenny es amiga íntima del Alcalde

- Valla eso… tendría lógica ,aquí todo parece muy organizado –dijo el rubio mientras las demás personas iban llegando, el ruido pronto comenzó a ser tal que Kurt se vio tentado a tapar sus oídos, y lo peor de todo es que hacía calor, ahí abajo hacia un calor de los mil demonios- se está llenando –dijo el rubio y los demás miraron alrededor, de hecho de pronto parecía que se habían vaciado varias peleas y los que estaban en ellas de espectadores se habían ido directamente a esa- miren después de todo llegamos temprano –dijo antes de poner una mano en el borde de piedra que había al frente- aquí podremos asomarnos, aunque me preocupa que empiecen a empujar

- para eso están los barandales…-dijo Kurt antes de respirar hondo y ver aquel barandal de metal que parecía completamente oxidado- aunque no creo que pueda acercarme mucho…-murmuro y movió sus ojos azules abajo, para encontrar dos puertas, aquello era como un tipo de mini coliseo romano, solo esperaba no ver tanta violencia como para salir corriendo a vomitar, no quería ni imaginar perderse en un sitio como ese-

- tal vez le pueda lanzar la caja –dijo Sam moviendo una vez más la caja envuelta, esa que por un momento Kurt había olvidado que traían con ellos y se preguntó qué tan raro se podía ver el rubio cargando algo así- así Puck y yo ganaríamos –dijo de buena gana el rubio tratando de limar la tensión que Kurt aun parecía transpirar, a lo que Puck levanto el pulgar y sonrió de buena gana, completamente deseoso de infringir violencia a quien sea que se atreviese a poner así de tenso al castaño-

Entonces las pocas luces que había en el lugar bajaron, logrando que Kurt se tensara más sobre su asiento, mientras los gritos de emoción completamente masculina llenaron el lugar, era como si Kurt hubiese entrado al mundo de la testosterona humana y eso seguía incomodándolo horriblemente, al menos agradecía estar con sus amigos y su hermanastro o definitivamente comenzaría a tiritar de ansiedad.

- ¡Buenas noches! –se escuchó por las bocinas que debían estar en algún sitio del lugar, la voz de un hombre- ¡Bienvenidos a la pelea masculina de la noche! ¡¿Están listos para lo que se viene?! –pregunto y un gruñido colectivo sacudió el lugar, Kurt pudo observar que su hermano y Puck gritaban de una forma bastante convincente mientras Sam solo levantaba el puño, porque si, por alguna razón levantaban el puño, entonces algunas luces comenzaron a bailar hasta que de pronto todo quedo en completa oscuridad-

- cielos…-murmuro quedito el castaño y pronto sintió una suave toque en una de sus manos, esas que estaban completamente empuñadas en su regazo y al mirar a un lado vio aun atreves de las sombras la mirada serena y tranquilizadora de su hermano quien de alguna forma le seguía apoyando, entonces el toque se fue cuando las luces se enfocaron en el pozo que era aquel pequeño coliseo-

- Llego la hora…-escucho la voz en el altavoz y Kurt no pudo evitar llevar sus ojos azules a las puertas que había abajo, estaba seguro que de ahí saldrían los famosos luchadores y dentro de su pecho su corazón volvió a latir con fuerza, estaba a punto de conocer a una persona que por 5 años había estado manándole un obsequio- esta noche…pondremos el intro de aquel que ha ganado ya 2 de 3 peleas consecutivas el día de hoy…veamos si saben de quien se trata…

La voz hizo eco en el lugar y pronto las notas de una guitarra eléctrica comenzaron a resonar en las bocinas del lugar e inmediatamente varios de los presentes comenzaron a golpear el piso con sus pies, al tiempo que la batería y el bajo entraban en la melodía.

"Enter Sandman" de Metallica comenzó a tomar forma poco a poco entre las notas que salían de las bocinas, Kurt había oído esa tonada antes, pero no estaba del todo seguro de su nombre o de la banda, solo sabía que la había oído y por el comportamiento de Puck y de Finn estaba seguro de que la había oído por ellos, el preámbulo de las notas parecían eternas pero pronto se dio cuenta el castaño que comenzaba a sentir una emoción que le corroía los huesos al punto de que sus manos dejaron de estar apuñadas en su regazo para ir al barandal frente a ellos, con el toque insistente de la batería lo supo, esa persona estaba por salir, lo sabía, lo podía sentir todo su ser y tuvo que pasar saliva con dificultad, se tardaba, se tardaba mucho, tanto que no se dio cuenta como comenzaban a corear "tigre, tigre" bajo las notas de los instrumentos eléctricos, para cuando el vocalista comenzó con "said you pray…" una de las puertas se abrió de golpe y un hombre salió de ahí, logrando que el aliento se le fuera de cuerpo con cada paso, ese hombre vestido solo con unos pantalones deportivos en color negro, que no eran completamente flojos pero definitivamente no era pecaminosamente ajustados, no había camisa que cubriera su torso o su espalda bronceada y amplia, unas cuantas vendas en sus manos daban ese toque de peleador aguerrido que terminaba de lucir gracias a la placa estilo militar que colgaba de su cuello y descansaba en su pecho, firme y fuerte a la vista, cabello negro como la misma noche, brilloso antes las luces, rizado y revuelto sin parecer completamente desordenado.

-…cielos…-murmuro el castaño sin saber por qué esa sola figura le estaba cortando el aliento, no había algo mas y ese algo más le pego de lleno cuando el personaje en cuestión se giró hacia ese lado del público y levanto un brazo, ahí con una barba de saber cuántos días, unas cejas pobladas y unos ojos ambarinos estaba la última persona que creyó poder ver en el mundo- …no puede… ser…-abrió los labios para decir algo pero nada salió de ellos, la música seguía golpeando fuerte los alto parlantes y el público se enloqueció-

- Tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiigrr rrrrrrrrrrrrrreeeeeeeeeeeeee eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee eeeeeeeeeeee- gruño el anunciador y fue entonces que vio como el peleador en cuestión daba una patada en el aire para después hacer unos movimientos rápidos de boxeo y la sangre se le fue a los pies al castaño, aquello no podía ser posible, debía ser un sueño, una pesadilla, debía estar confundiéndolo todo, era simplemente imposible-

-…es… ¿Blaine? –escucho la voz de Puckerman a su lado quien parecía tan impresionado como el mismo castaño, el ruido de las personas y la música lo ensordecía- maldita sea se parece…tanto…en serio…-Puck seguía tratando de hablar pero nada concreto salía, pronto Kurt supo que no solo él y Puckerman estaban impresionados, Sam y Finn se habían quedado mudos-

- Ahora… suelten al martillo –fue la voz más demoniaca que el anunciador hizo por los alto parlantes y Kurt vio como aun con al música sonando se abrió la otra puerta, de ahí salió un hombre más alto, mas corpulento, de cabello corto rubio, de barba larga, lleno de tatuajes en el pecho, en la espalda, con solo un short camuflajeado en dos tonos de verde que levanto ambos brazos antes de gruñir al público y que este le acompañara-

La música seguía tocando y Kurt no podía sacar sus ojos del pelinegro quien al momento se puso en guardia, ambos hombre parecían dos animales acechándose mutuamente, estudiándose, los notas de los instrumentos eléctricos y la letra de la canción no ayudaban mucho a tranquilizar sus nervios, estaba seguro que ese de ahí era Blaine, estaba completamente seguro y a la vez algo gritaba que no, que no podía ser, pero no quería pensar, solo ver y no ver.

Pronto el famoso martillo se fue contra el pelinegro y los ojos azules de Kurt vieron como este lo recibía pero terminaba derrumbado por él, con el otro sobre su cuerpo en el piso, de solo verlo sintió una angustia terrible en el pecho, era el inicio y no podía imaginar lo que debía sentir que una masa de ese tamaño te aventara al roñoso suelo de cemento.

Ahí en el suelo el rubio de gran masa sometió al pelinegro y comenzó a golpear su rostro, aunque realmente golpeaba los antebrazos que el otro usaba como su propio escudo y había gritos, música y más gritos, todos vieron como en algún punto el pelinegro bajo la guardia y el mayor aprovecho para que su codo golpeara de lleno su rostro, pero no espero que el moreno aprovechara ese movimiento para impulsar su cuerpo hacia adelante y sacarse de encima al otro, mas gritos y la música seguía sonando con fuerza en su oídos, pronto el hombre de cabello rizado se levantó y con una patada en el aire evito que el otro terminara de levantarse.

La música seguía ahí, las palabras tomaban un tono casi mortal, tétrico e incluso satánico en la cabeza del castaño cuando vio como de alguna forma ambos ya de pie comenzaba a lanzarse golpes certeros, no había reglas , su cabeza ahora lo entendía bien, no había faltas o golpes prohibidos, no es que supiera mucho de pelea pero Blaine en su tiempo le había enseñado un poco de Box, mas sus conocimientos en defensa personal, le mostraban que aquello era una pele real, no una donde te dieran más puntos si golpeabas cierta parte de cuerpo, entendió que el primero en terminar inconsciente sería el vencedor.

Un golpe, una patada, ambos hombres eran igual de buenos, igual de feroces y certeros pero definitivamente el rubio tenía un estilo más desgarbado, parecía no pensar las cosas mientras que cada movimiento del moreno parecía ser analizado, como si sus propios músculos fuesen los que estudiaran los movimientos del otro.

Pronto el moreno se movió hacia un extremo, del lado donde Finn, Kurt, Puck y Sam estaban, pero no los vio, este parecía importarle poco o nada los gritos, abucheos o alabanzas, cuando llego ahí tomo impulso y se fue contra el otro que había aprovechado que el pelinegro se iba para ir a tomar una silla metálica aun doblada.

Sin importar nada el moreno se fue contra el rubio y lanzándolo hacia el otro extremo con él encima, logrando que el rubio soltara la silla y terminara volando a un lado, entonces lo vieron, el pelinegro golpeo una y otra y otra vez los costados del rubio, logrando que este cerrase los ojos y gruñera aparentemente de dolor.

Violencia, había mucha violencia pero en algún punto el pelinegro dejo de golpearlo, dejándolo pegado a la pared para alejarse y observarlo, entonces empezó a caminar de un lado a otro, y no se pudo entender porque podría haberse llamado Tigre, casi parecía uno al acecho, esperando que el famoso martillo moviera un musculo para volver a la carga, pero no se movió, termino resbalándose hasta caer al piso y fue entonces cuando el Tigre se giró para mirar hacia arriba , topando sus ojos ambarinos con las luces que había hasta el techo, se le veía cansado, sudaba de arriba a abajo, ahí bajo las luces Kurt pudo notar como algunos de sus chinos estaban más húmedos que otros y no supo si debía agradecer su buena vista o maldecirla porque su cabeza gritaba que ese de ahí no podía ser Blaine, aunque su corazón latía como loco, agitado, emocionado, creyó que de no ser por la distancia que había entre el "escenario" y su lugar, ya habría corrido hacia el otro.

- ¡Voltea…voltea maldita sea! –fue el grito de Puckerman que lo saco de su ensoñación, y antes de que pudiera decir algo más el pelinegro había sido derrumbado por una silla, esa misma silla que había salido volando y que al parecer el martillo había alcanzado en algún momento para levantarse e ir contra el otro-

- maldito cobarde –gruño Finn frunciendo el ceño al ver como el rubio golpeaba una y otra vez al pelinegro en el suelo con aquella maldita silla y la gente gritaba, emocionada, era como si en verdad fuesen solo dos animales de pelea, no , ni los animales debía ser tratado así ya, aquello era una barbaridad-

En algún momento la música termino y Kurt pudo escuchar más claramente al público, había insultos, vítores, todo era brumoso, estaba acabando con su cordura, la brutalidad, el sudor, la sangre, si en algún momento el martillo había soltado la silla y había sangre en esta, por lo cual cuando volvió sus ojos al pelinegro y vio esta misma atreves de sus rizos, sus piernas temblaron y se preguntó en qué momento se había levantado y se había aferrado al barandal frente a ellos, tal vez un poco antes o después de Finn y los demás, pero no importaba, no cuando el pelinegro se removía en el suelo y el rubio mastodonte le decía algo con una sonrisa en los labios.

Entonces algo paso, no supo que, ni cuando, ni como, pero el pelinegro se había impulsado barriendo el piso con una patada al suelo antes de levantarse y empezar a golpear ahora si salvajemente al rubio en el piso, aquello ya era una masacre, pronto las vendas del pelinegro se comenzaron a teñir de rojo y supo que algo no estaba bien cuando varios hombres entraron a la arena para sacar al pelinegro de encima del otro, y aun así se necesitaron 3 hombres para contener al pelinegro que luchaba por salir de su agarre e ir directo contra aquel que había quedado en el suelo con una sonrisa ladina en los labios, pero imposibilitado para moverse.

- ¡Y Tigre gaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaana! –grito el anunciador por las bocinas y el estallido rugió en el lugar, para muchos todo había terminado ahí, pero Kurt podía ver como el odio pintaba la cara del pelinegro que estaba completamente golpeado pero listo para más-

No, ese de ahí no podía ser Blaine, él estaba muerto, así de sencillo, no podía, no había nada en el mundo que lo llevase ahí, Blaine no era así, no tenía esa mirada feroz llena de odio, no metía las manos si no era necesario y no levantaba su puño cerrado contra otro ser humano por dinero, no podía era solo una casualidad y quería ver en ese rostro más maduro, molesto y casi salvaje los vestigios de su antiguo ex novio.

-…Kurt…Kurt –la voz de Puck volvió a sus oído y entonces el castaño se giró a verlo- hey ¿estás bien? –pregunto preocupado antes de que el castaño abriese sus labios para mentir pero su cabeza término negando, era obvio, estaba alterado-

- debemos irnos –dijo Kurt sintiendo la necesidad de aire, aire limpio y de algo de soledad, quería pensar, quería estar lejos de ahí, ahí donde ese famoso tigre había arrasado con odio con un horrible hombre, ahí donde ese hombre de cabello negro y ligera barba tenía un parecido espantoso a Blaine, su Blaine- vámonos…-volvió a decir casi suplicante, entonces Finn le tomo de los hombros y lo giro hacia él-

- No –dijo el chico más alto de ojos café- vamos a llegar al fondo de esto- dijo y Finn movió sus ojos al rubio –ve a buscar a la tal Jenny, debemos vernos con ese tal Tigre ahora mismo –dijo con una voz que se notaba no aceptaría un no como respuesta, entonces volvió a ver a Puck- vamos a llevar a Kurt a un sitio con menos gente –dijo y Puck asintió antes de volver a ver alrededor, el lugar estaba vaciándose-

- vi una señal de sanitarios antes de entrar, si esperamos unos minutos puede que los encontremos despejados –dijo Puckerman ante lo cual Finn asintió, pero Kurt no decía nada, solo estaba al borde del colapso-

Y se repetía, ese de ahí no podía haber sido Blaine, porque él estaba muerto, porque lo habían enterrado hacía ya casi diez años, porque Blaine habría buscado la forma de encontrarles, de regresar a Lima, a Westerville o a Nueva York, porque sabía que su familia lo amaba, porque sabía que había mucho por hacer, tenía muchas promesas que cumplir y Blaine no rompía sus promesas…

Tomo aire y sintió como lo guiaban a algún lado, no estuvo seguro a cuál pero Finn y Puck estaban a su lado y podía seguir divagando sin temor a nada, entonces una idea vino a su cabeza, la única forma sería que Blaine estuviese atado a ese lugar, que lo estuviesen obligando a hacer aquello porque se negaba a creer que si ese de ahí era Blaine lo hubiese abandonado todo, lo hubiese abandonado a él.