CAPÍTULO X
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Una joven miraba una fotografía donde aparecían dos niñas pequeñas que jugaban con unas muñecas. Antes de aventarla tras arrugarla.
-Ay, Sandy. No importa que tanto quieras parecer una muchacha normal. No lo eres… Jajajaja…
Estrujo el oso del peluche que aventó al suelo.
-¿Qué no entiendes que no te quiero? Suerte con Anthony. –observo una fotografía donde aparecía ella junto a Eliza y Anthony. –Porque no te hará caso, si yo quisiera te lo quitaría en un dos por tres. Jajajaja… Seguro que solo lo quieres porque es hijo de la señora Rosemary. ¡Ahhh! Sueñas, Candy. Rosemary Andrew jamás dejaría que su hijo este con un poco cosa como tu. Pero bueno, suerte a ver como lo intentas… Cuando acabes llorando y sola estaré ahí. Así que tus estas junto a Terry, en la misma aula. Bien, eso no será problema. Después de todos los amigos de Sandy, ¿no son también los míos?
-Susy. –escucho la puerta de su habitación abriéndose. –Tu amiga Eliza vino a verte. ¿La hago pasar?
-Sí, que pase, mamá. Y no olvides tocar la puerta antes.
-Se me paso, hija.
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-Lisie, ¿Qué tal? Pasa. –le indico sentarse en su cama.
-Hola, Susana. Estoy bien. ¡Ah! No sabes que, pero estoy así de cerca de conquistar al chico que me gusta, pero…
-¿Pero? Eres muy refinada, cualquier chico estaría babeando por ti, ¿Qué digo? ¡Por nosotras dos! Somos tan bonitas que deberíamos ser modelos…
-Jajajaja…. Susana, deja de exagerar. Me conformó con tener la atención de….
-¿De quien, Lisie? Dime, ¿Qué no somos amigas?
-¡Bien! Te lo cuento, pero dime ¿Qué hay entre Anthony y tu estúpida prima?
-¿Sandy?
-Claro, a menos que esa tenga hermana gemela.
-Jajajaja, seria una condenada pesadilla….No. Por cierto, dile a tu hermanito que deje de marcar a mi número o lo pienso bloquear de mi lista de contactos.
-¿Niel? ¡Nah! ¿Qué va? El muy tonto esta interesado en Candy…
-¿Niel? ¿De verdad? Pero que… interesante. – Sonrió Susana. –Ahí lo tienes, Lisie.
-¿Qué cosa?
-A Daniel le gusta Candy ¿o no?
-¡No me lo hagas recordar, me enferma! Mi propio hermano bajo sus embrujos… ¡ahhhh!
-No seas estúpida. Es más que perfecto… ¿Por qué no hacemos de cupido para tu hermanito?
-¡estas loca! No pienso hacer que mi hermano este con esa…. ¡Antes muerta!
-Piensa que si es él, tu estarás libre para… ¿Quién dices que te gusta, Lisie?
-Terry… Terrence Grandchester. Si logro salir con él no solo estaré con un joven a mi nivel, no. Es tan atractivo, tan varonil, tan… ¡ayyy! Además así Anthony vería lo bueno. –se señalo a si misma. –que se perdió. Por pedirme que termináramos.
-Thony es buen chico. Y es por eso que debemos de cuidarlo de Sandy.
-¡¿Qué?! ¿La estúpida de Candy quiere seducir a Anthony?! ¡¿Acaso no sabe que no puede?!
-Calma, Elisa. Calma. Ya veremos que se puede hacer.
OoOoOoOoOoO
Eleanor había decidido iniciar una lucha legal, para ver a su hijo. Richard se había negado con toda según el mismo razón tras consultarle a su hijo si deseaba alguna vez ver a su madre. Lograría asustarla lo suficiente para que no insistiera. Para eso estaban los abogados, se decía. No perdería su tiempo con ella. No. Ya no.
No apelo a sus sentimientos, porque sentía que ya era tarde para eso. Ella se había ido a hacer su vida, él también no se quedo atrás. Había salido con varias mujeres, muchas de ellas que se quedaron picadas por no ser elegidas como su esposa. Pero a pesar de todo no le faltaba con quien pasar el rato, después de todo era un hombre.
-¿Qué le fue mal en Broadway? Estoy bien, no necesito de ella… Dile eso.
-Estas seguro…
-Sí, padre.
-Bien, siendo así no puede insistirte.
-Debo de terminar unos deberes, padre. Te dejo. –se retiro Terrence de la sala.
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-Muy bien, hijo. Eso es… Me alegra que te esfuerces, porque se que tu puedes. –marco el numero de George Johnson, quien le contesto de inmediato.
-Sí, dime Richard. ¿en que te ayudo? ¿Quién te esta molestando ahora? ¿Cerraste en contrato con Rosemary?
-No, pero estoy en eso….
-Jajajaja… Es una mujer hermosa, como te habrás dado cuenta.
-Que no se te olvide que ella es una viuda, George. Coquetear con ella seria mal visto…
-Sí, pero nadie quita que la veas ¿o no?
-George, por mucho que me encantaría invitarla a salir solo para fastidiar de alguna forma a Eleanor por irse así como así. No puedo… Aunque como dices es una belleza.
-Yo no dije belleza, pero sí. Lo es. Si tú no te decides otro se te podría adelantar.
-Johnson, paso por paso. Ni siquiera estoy divorciado como bien sabes.
-Simple, redacto tus papeles de divorcio y tu matrimonio de mentira se acaba. La podemos denunciar por abandono de hogar, así matamos dos pájaros. La corte se quedara satisfecha de saberlo, y nunca podrá ver a Terry. ¿Qué no es lo que querías? Y así te concederán el divorcio. Porque bien sabe todo el mundo de sus amoríos con Robert Hathaway, el director del Teatro Princess.
-La vida desenfrenada de Eleanor no me importa. –apretó el celular, antes de suspirar con desesperación. –Rose…. En verdad que le tengo aprecio, George. Pero aun la siento sensible por lo de su esposo, y es comprensible. Debemos de dejarla consolarse. No seria justo aprovecharme de que esta delicada por eso. Además tengo un hijo…. Terry.
-Y ella otro hijo, pero ya son grandecitos… Y ella no te ha sido del todo indiferente. ¿Verdad?
-No debemos confundir cordialidad, amistad y amor. No son lo mismo, se parecen, pero no… Solo mira lo que me paso con Eleanor. Solo arregla lo necesario. Terry no la quiere cerca, y menos yo. Se cree la señora Grandchester aún. Eso privilegio lo perdió al cruzar esa puerta hace años.
-Es lo que te he dicho todos estos años, Richard. Que bueno que ya lo veas así.
-Debo de verla en pocos días… por lo de la gala que presentara la empresa Andrew… Recuerda que fuimos cordialmente invitados.
-Descuida, Richard. Estaré ahí puntual. ¿Por qué no llevas a Terrence? Ya no es un niño, y así de paso das a conocer de manera indirecta a tu heredero. Es bueno que tu hijo se relacione más con las jóvenes de su entorno.
-Jajajaja… Hare eso. Aunque Terry esta interesado en una chica de su escuela… No recuerdo el nombre que me dijo Pauline... Pero ya lo recordare. Como fuera al menos quisiera saber como es. No vaya a ser una chica con locos deseos de ascender socialmente que solo busque embaucar a mi hijo y que al final lo deje destrozado.
-No todas las mujeres son como Eleanor.
-Lo sé… -suspiro. –Lo sé…. Le diré a Terry que vaya a ese evento.
OoOoOoOoO
Pauline había estado preocupada por su nieto, por lo que decidió ver a Rosemary. Pero se cuidaría de no mencionar de manera directa a Cadence. Lo último que quería era que la rubia mujer lo malentendiera y fuera a quitarle los cabellos a la doctora.
-Rosemary es protectora con mi nieto. –decía ella, mientras llamaba a la puerta.
Salió una joven que debía ser una criada de la casa de la rubia.
-Hola, señora. ¿En que la ayudo?
-Buen día, señorita. Yo soy…
-¡¿Pauline?! –Rosemary apareció con las manos llenas de tierra. –Estaba en mi patio arreglando el jardín. Marlene, puedes irte. Yo recibiré a la señora….
-Buen día, Rosemary. –saludo Pauline. –Te ves muy bonita, ¿Cómo has estado?
-Mal, -agacho la cabeza. –Pero olvida mis malos modales. Por favor pasa, señora Pauline. Llamaría a mi hijo, pero fue a ver a unos amigos aprovechando que es domingo. Creo que fue a jugar fútbol.
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Ambas mujeres estaban en el jardín. Pauline se acerco mientras le extendía las macetas que estaba trasplantando.
-¿Qué te parece, señora Pauline?
-Muy bonito, me gusta como quedo…. De ti aprendió mi pequeño como cuidar las plantas…
-Se que si estas aquí, es porque algo te esta molestando o preocupando. ¿Verdad que no me equivoco?
-Así es.
-Bien, traeré una copa de vodka. Me ayuda a relajarme, claro que no es siempre. Pero seguro que lo que oiré lo amerita. ¿Quieres también una?
-No, no gracias, Rosemary. Sabes como me pone el alcohol… Jajajaja… Mejor no nos arriesgamos a que haga tonterías de borracha…
-Como gustes.
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Rosemary jugaba con su copa mirando a Pauline que resoplo un poco después de beberse la taza de café que le sirvió la criada de la casa, sonriendo antes de irse. Sabía bien quien era Pauline, pero no era su asunto. Por lo que solo cumplía con su deber.
-¿Y bien? Me dirás que pasa con mi hijo. ¿Por favor que no sea que esta dudando de…
-¡No! ¿Cómo crees? No es eso…
-¡Aayy! ¡Menos mal! –suspiro la rubia. –Pero bueno, no me dejes en ascuas, señora… Dígame qué…
-¿No lo has notado diferente desde que murió su padre?
-Sí, esta diferente, todos los estamos, señora. ¿Eso la tiene así de mortificada? Le he llevado con muchos terapeutas, Cadence, según supe, esta aquí en Chicago. Confió en ella. Le diré a mi Thony que vaya a verla. Y ya…
-¿Kelly esta aquí en Chicago?
-Sí, ella cuido de mi Vincent cuando estuvo en sus últimos momentos, bueno desde un poco más antes… No solo nos ha ayudado con su cuidado sino que nos daba ánimo. Anthony y yo la queremos mucho. ¡Es muy dulce! Pregunta por como estoy de vez en cuando…. Y cada que se cumple otro año me envía flores, de esas que le gustaban a Vincent darme…
-Ya veo. –Pauline se quedo pensativa. -¿Y Anthony sabe que ella esta aquí en Chicago?
-No, pero ya lo sabrá y no dudo que vaya a verla… Mi Anthony la respeta mucho… Me hace recordar la fecha de su cumpleaños siempre para que le entreguemos algún tipo de obsequio. La verdad es que fue importante para mi familia. Incluso Vincent le tenía aprecio…
-Rosemary…-Pauline la miro, detectaba esa mirada apagada. –Sucedió algo entre ellos dos, ¿verdad?
-¿Qué? –Rosemary estallo en carcajadas. –¿Cómo crees? … Vincent me decía que la quería…
-¡Cielos! –la anciana se alarmo. –Es no puede ser…
-Como si fuera la hermana que nunca tuvo. ¿Qué cosas piensas, señora? –la rubia la miro ceñuda. –Mi Vincent jamás se hubiera fijado en otra mujer. Él me amaba y yo a él….
-No es eso, sí te amaba como dices, Rosemary… ¿Sabes donde puedo encontrar a la doctora Cadence?
-¿Por qué?
-Quisiera ir a terapia. –mintió la anciana.
-Jajajaja… No te lo diré, iras a preguntar cosas de más. Te conozco y la impertinencia de Anthony es algo que heredo de usted, sin ofenderla claro. Es algo que hace único a mi hijo.
OoOoOoOoOoO
¿Por qué las cosas empezaron tan bien?
Yo no pedí que ella me quisiera, pero lo hizo de cuenta propia.
No todo fue malo, creo. Me sentí importante al saber que alguien me quería.
Alguien aparte de Pony y mi padre.
Patty había sido mi primera novia, bueno la primera oficial si es que podemos llamarla así, sí.
Se la presente a mi padre, y la encontró aceptable, Pony no dejaba de querer engreírla. Pony es así.
Pero regresando a Patty, ella… Ella había logrado que no me creyera un caso perdido.
Se que si las personas pueden de alguna forma redimirse es por ella…
Quizá por eso sea que me duele recordar que la lastime, la lastime con mis acciones.
Tuve que haber sido más considerado con ella.
Pero no, le pague mal. Terminamos de la peor forma posible, por eso insisto…
¿Por qué algo que empezó bien acabo mal? ¿Por qué? ¿Será por eso que creo que si empiezo o siquiera intento algo con Candy me ira mal también? ¿Es por eso que quiero protegerla de sus sentimientos por Anthony?
Esta bien, admito que me gusta un poco. ¿De acuerdo?
Pero eso no importa. Patty tiene razón no debo de aceptar salir con alguien solo para zafarme de la soledad.
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Soltó su agenda donde apuntaba sus actividades diarias , mientras su mente iba a un recuerdo en especifico.
…..…(Inicio del Flash Back)…..
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Era un hermoso día de campo cuando de pronto Patty se había detenido a ver algo que le llamo la atención.
-Ven, Terry…. Mira lo que encontré… -alzo una piedra en forma circulada. –Dicen que son de buena suerte tenerlos. Bueno eso leí una vez. –la castaña se acomodo los lentes antes de entregársela a Terrence, que sonrió.
-Patty, no te esfuerces. Mi padre salió por sus trabajo, y por eso se olvido que hoy cumplí años.
-No, no es verdad, Terry. Solo te estoy distrayendo para que no se estropee tu celebración sor…. –Patty se llevo las manos a la boca. –Yo… no debí de….
-Entonces sonreiré sorprendido ante Pony y ya esta solucionado, Patty.
-¡Oh! Escucho yo quería decirte que….
-También me agradas, Patty. –dijo Terrence. –Eres una buena amiga.
-Terry…-la castaña jugaba con sus manos. –Veras yo…Yo… Me gustas, Terry…
-¿Qué? –Terrence creía haber escuchado mal. -¿Qué has dicho, Patty?
-Quizá no signifique e nada para ti, pero quería que lo sepas…. Me gustas mucho, Terry. –dijo mientras se acerco a él.
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…..….…..(Fin del Flash Back)…
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-Y solo te hice sufrir. Aunque por lo que me cuentas estas mejor. –dijo al ver su carta.
OoOoOoOoOoO
Los días siguientes con Candy habían sido normales, que decir. Buenos, esa palabra debía de definirla. Compartían el receso junto a la muchacha tímida. Annie solo comentaba lo feliz que se sentía después de haberse confesado con Archie, pero le entristecía que este no le hubiera respondido.
-¿Tu que crees, Terry? –pregunto la rubia pecosa.
-Pues no se, Candy… quizá solo se… sorprendió…-dijo Terrence, mientras doblaba una servilleta para guardarla.
-¿Sabes por que no me dijo nada, Terry? –cuestiono Annie que se veía intrigada. -¿Acaso lo espante?
-¿Tu? No digas tonterías, An. –dijo Candy, mientras despedazaba su pan. –Archie… Archie…-negó con la cabeza. –Lo siento, Annie. Yo te alenté a….
-No, Candy. –Annie tomo aire. –Debo de aceptarlo, Archie solo me ve como su amiga. Nada más que eso. Pero yo solo desearía poder borrar esa confesión…. Porque al menos así no serian extrañas las cosas después...-lloro la pelinegra. Candy la abrazo.
-Annie… Esta bien… Tu eres muy linda, cualquier chico lo vería y te aceptaría como novia. Eres una buena chica… Siento que Archie no compartiera tus mismos sentimientos. En verdad…
-Ay Candy….-lloraba Annie, sin importarle que Terry también estaba ahí.
-Lo lamento, Annie. –dijo el castaño al verla triste. No sabia que decir, porque para empezar no conocía al joven Cornwell, solo que era vecino de Annie, la amiga de Candy. –No siempre resulta… Eso de que puedas estar con la persona que quieres.
-Terry…-se sorprendió Candy.
"¿Por qué lo decía tan triste? Como si… sufriera la indiferencia de alguien. ¿Pero quien? ¿Quién entristece a Terry? Él es un buen muchacho… Espero que no sea cierto y que esa chica que le gusta le corresponda… " Pensó Candy, observando al castaño.
Solo estaban ellos tres y los sollozos ahogados de Annie, que estuvo tan triste que se enfermo durante varios días. Candy iba a verla corriendo después de la escuela, Terry la acompañaba a veces. La rubia pensaba en ir a hablar con Archie. No sabía que el joven no estaba enterado del estado de la salud de Annie. Archie estaba en medio de una montaña de deberes y más deberes. La universidad no era sencilla, requería entre otras cosas esfuerzo y dinero. Y conseguir ambos era difícil.
Le había caído como balde agua fría la declaración de su amiga de la infancia Annie Britter. La quería, sí. Pero no estaba seguro que eso fuera algo romántico como esta si sentía. No pudo responderle, y cuando quiso hacerlo la chica ya se había alejado dando por sentado una negativa.
-Annie….-la observo irse. -¡Annie! –sonó su celular. Contesto porque no quedaba de otra.
-¡Hola, Archie! Soy Susy, ¿podrías ayudarme con un problema que tengo? ¡Por favor, eres mi última esperanza!
-Susana, si sabes que los fines de semana no atiendo a nadie. –recalco lo ultimo. –Estaba en medio de algo importante.
-¿Qué? Ni que se te hubiera confesado Eleanor Baker…
-Lo siento, pero estaré ocupado, Susana. Nos vemos el lunes. Adiós. –le colgó.
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Por eso se sorprendió al ver que Annie no iba a la escuela y estaba en su casa. La señora Britter estaba preocupada, claro que no sabia nada de la confesión de Annie. Solo le dejo entrar.
-Gracias por venir, Archie. Annie esta en su habitación. Sube primero, ya vengo después yo con su sopa. Esta muy delicada la pobre…
El castaño claro atravesó la sala y subió por las escaleras. Justo cuando entraba Candy salía chocando al mismo tiempo.
-¡Ahhh! –Candy cayo sentada.
-Candy, ¿pero que te paso? –pregunto Terrence que salía detrás de ella. –Archie…-miro al joven, pero solo se apresuro a levantar a la rubia del suelo. –¿Estas bien, Candy?
-Gracias, Terry…. –Candy alzo la vista para ver a Archie. –¿Por qué? ¿Por qué la heriste?
-¿Qué? –Archie se sorprendió al ver que la rubia lo señalo con mirada firme.
-Responde. –dijo Candy, mientras que golpeo el pecho del joven. –¿Por qué? Si no te gusta por lo menos no hubieras sido tan insensible… ¡Tu eres su mejor amigo!
-Candy…
-Que no ¿lo sabias?
-Yo vine a verla… -dijo Archie, que estaba mirando a una Candy molesta y preocupada. –
-Candy. –la llamo Terrence, que tomo su mano. –Ven, pecosa.
-Pero Terry…
-Deben de conversar, Candy, y no lo harán con nosotros ahí. A parte usted y yo ya nos habíamos despedido de Annie, ¿lo olvidas, señorita Pecas?
-Es…. Verdad… -asintió la rubia. –Pero si le haces mas daño, yo…
-Lo se, Candy. Tengo que hablar con Annie….
OoOoOoOoOoO
Anthony había decidido que trataría de dejar atrás sus sentimientos por Cadence. Tras su conversación con su abuela. Llego a la conclusión que debía de darse la oportunidad de salir con una chica, pero no por olvidar a alguien, sino porque de verdad le gustaba algo de la jovencita.
Fue en esos momentos cuando Candy lo saludo sonriente como siempre.
-¡Hola, Candy! –en esos días habían estado juntos por las actividades del Festival que se realizaba en su escuela cada año. Siendo elegidos ellos como representantes de sus respectivos aulas. -¿Cómo estas? Te ves bien.
Candy estaba encantada con ello, podía acercarse a Anthony sin que se viera sospechoso.
-Gracias, Anthony. Me alegra ver que estas de buen humor, porque tenemos mucho que organizar y discutir para las actividades que estaremos supervisando todo quede en orden. ¡Ay! Mentiría si te digo que no estoy ansiosa. Porque lo estoy. Nunca antes había estado encargada de supervisar estas cosas… Pero bueno dicen que hay que probar nuevas cosas…
-Es cierto, Candy. No te preocupes de más. Debemos de planear unas actividades… Así que escucho tus sugerencias. Aparte tenemos que reunir dinero para los gatos de la banda estudiantil… y otras cosas más.
-¡Lo olvidaba! Es cierto…-se quedo pensativa la rubia. –Entonces… ¿Cómo hacemos? ¿Si vendemos comida?
-¿Quién la prepararía? Tu sola no podrías con eso, y aunque fuéramos los dos, no daría abasto. Estas olvidando que ya hay una comisión que vera la preparación de comida para ese día…
-Bien, eso no. Entonces… ¿Y si ese día ponemos un puesto?
-¿Así? Suena interesante, sobre… ¿Qué seria?
-Escuche por Susy que en cuando ella estaba en la escuela… Una vez pusieron un puesto donde se… mejor no te digo… No quiero que suene extraño.
-Dime, Candy. Cualquier idea por mas alocada que suene sirve. Te escucho.
-Bueno en realidad era… Vender rifa…
-Suena trillado ¿pero que rifaban?
-Una cita…
-¿Cita?
-Se rifaba una cita con dos muchachos guapos… Bueno un chico y una chica… Y después de sortearlo… Salía con quien debía de irse por unas dos horas… Y dijo que tuvo éxito…. Muchos compraban dos o mas veces esos boletos de rifa…
-Se oye interesante, pero ¿Quién se prestaría para ser la persona "rifada"?
-No lo sé, quizá ¿Elisa?
-¿Elisa?
-Es bonita, seguro que si ella esta el colegio recaudara mucho dinero, ella es popular entre los chicos…quizá si la convencemos…
-Podría ser, Candy. –Anthony sonrió. –Tienes mucha imaginación. ¿eh? Pero ¿Qué chico querría…
-Terry…-dijo Elisa sonriendo. –Thony, si convences a Terrence de estar en ese evento acepto con gusto. Nunca ha ido a un festival… Nunca… y me encantaría que fuera conmigo…
-¿Terry? –Candy se sorprendió, no supo porque el solo hecho de imaginarlos juntos le disgusto, pero solo negó con la cabeza.
-Terrence… -dijo Elisa. –Solo convéncelo de ir y yo participare en tu rifa o como se llame… ¡Ah, ya recuerdo! Se llama subasta. ¿Por qué no te subastas tu también, Candy? –pregunto con burla.
-Elisa… -Anthony se dio cuenta de sus intenciones. –Gracias, Elisa. Veremos que nos dice Terry. Este año habrá mucho que ver en el festival. No dudo que el vaya…
-Sí tu me lo garantizas es suficiente para mi, Anthony querido. –se alejo Elisa después de desordenar los cabellos rubios del joven.
-Elisa. –Candy se molesto por las actitudes de Elisa. Solo rodo los ojos.
-Nos olvidamos del baile…
-¿El baile? –Candy había ido a esos festivales que se daban por el mes de mayo en su escuela con Annie, pero nunca había asistido al baile por la noche. Por lo que le pico la curiosidad de ir, después de todo ella iba ayudar a organizarlo, debía de "supervisar". Rio por lo bajo. Esos días había tenido la excusa perfecta para ir a ver a Anthony en su salón.
Y el rubio parecía no desagradarle si compañía, estaba contenta por lo que había logrado, por ese acercamiento a Anthony Brower. En eso se sobresalto recordando que había quedado con verse con Terry para comer en el receso. Miro su reloj de pulsera color rojo.
-No… Voy a demorar.
Se puso a escribir un mensaje para Terrence, que envió lo más rápido posible.
" No me esperes para comer juntos, Terry. Vendré tarde, aun debo de coordinar algunas cosas con Anthony… Por lo del Festival, no se porque nadie del salón quería hacerse cargo, pero bueno… Dirás que soy metiche, y que no debí alzar la mano como voluntaria, pero… Ya estoy en esto y quiero hacer un buen trabajo.
Te veré después, para ir a ver a Annie. Por favor no te vayas sin mí. ¿Esta bien?
Candy White"
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Los dos rubios estuvieron discutiendo y analizando lo que harían. Anthony le sugirió que comieran mientras veían eso.
-¿quieres un poco?
-Esta bien, gracias, Candy. –dijo Anthony mientras recibía las galletas con pasas que le daba Candy.
-Entonces solo faltaría ver los materiales que se utilizaran para ese día. Ya sabes… Nunca había ido al baile en el patio y los fuegos artificiales…
-Yo tampoco, es la primera vez que organizó algo como eso. Espero que nos salga bien.
-Así será. Le preguntaría a Annie, ella es mas hábil que yo en estas cosas recreativas…
-¿Por cierto como esta tu amiga, Candy?
-Estaba mal, pero creo que se repondrá. ¿Por qué?
-Porque no la veía contigo, y pensé que debía ser nada bueno.
-Le diré que preguntaste por ella. ¿Tú irás al baile de la noche ese día?
-Supongo, se oye tentador… En casa no es mas tranquilo, mi madre esta organizando una gala de la empresa donde trabaja…. Y me ha dicho que quiere que la acompañe.
-Suena que será importante, Anthony. ¡Suerte!
Candy después de aquella plática para coordinar esas cosas fue corriendo a su aula, llego dos minutos antes que la maestra. Miro a Terry, pero el joven estaba con la vista fija en un libro pesado de Historia Universal.
-Bueno alumnos, tomen sus lápices y sepárense mas, les tomare un examen sorpresa….
-¡No! –se quejaban los alumnos. Terrence solo sonrió de lado, conocía a ese maestro y su mala costumbre de tomar exámenes sin previo aviso.
-Espero que hayas estudiado, pecosa. –cerro su libro, mientras se deleitaba con la desesperación de sus compañeros. –¿Te la pasarte bien organizando el Festival?
-¿Eh? Pero….
-¡Señorita White, dese prisa! –exclamo el profesor.
-Sí, profesor… -"Este Terry me las pagara después." Pensó Candy con mirada maliciosa. Se inicio el examen sorpresa. Candy sonrió al recordar la respuesta de la mayoría de preguntas. Recordó que Terry le había recomendado leer unos libros, y ella lo había hecho así, pudiendo así resolver satisfactoriamente.
A parte de las clases de matemática que le impartía en su casa. Sus padres de su amiga rubia ya lo conocían, solo le saludaban y le dejaban ver a Candy. Incluso una vez Priscilla tuvo la cordialidad de pedirle que se quedara a acompañarles para comer con ellos, claro después de consultarlo con su marido que asentía, pero solo porque le parecía que Candy se beneficiaba por esas visitas. William había pasado de verlo como un delincuente a verlo solo como un adolescente estudioso que asistía a la escuela en la misma aula que su hija. Pero era su apreciación menos severa hasta la fecha que tenia de un muchacho.
Terrence iba bien, según decía Priscilla. No supo porque esta creyó estar viendo a su futuro yerno.
-Bueno, mientras no sea un vago…-murmuraba esta, mientras preparaba la comida. –William, me parece que es buen muchacho. Al menos por ahora….
-¿Cómo sabes?
-Solo lo sé.
Curiosamente ninguno de ellos dos sabía el apellido del castaño. Creían que Graham era el apellido de Terrence. De haberlo sabido Priscilla hubiera bailado de alegría, pero su esposo solo habría considerado aquello como un tipo de amenaza.
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Mientras regresaban de la escuela, Candy iba comentando feliz lo que harían para el Festival. En una mano llevaba los deberes de Annie. Su amiga se estaba poniendo al día, porque iría de nuevo a la escuela. El medico le había dicho que ya estaba mejor, la pobre de Britter se había enfermado de tristeza y de varicela. Y como fue en el tiempo de lo que paso con Archie, Candy pensó erróneamente que todo había sido por el castaño claro, pero que el medico desmintió.
Candy se fue junto a Terry, iban a casa de la pelinegra, iban caminando.
-¿Vas a ir al Festival, Terry?
-¿Tu quieres ir?
-¿Yo?
-Claro, estaría muerto de aburrimiento si no estaría con mi pecosa… -pero después corrigió. –Me refiero a mi amiga.
-Tu… Nunca cambias, ¿eh?
-No, y tú nunca dejas de tener esas pecas en tu rostro… Incluso se mueven, ¿Qué no las ves? –delineo su naricita pecosa. –Es todo un espectáculo, solo que no lo puedes apreciar.
-¡Sí claro! –Candy enmarco una ceja, y se cruzo de brazos. –Y yo que pensaba….
-¿Qué? ¿Querías que te acompañara, Candy?
-Olvídalo, Terry. –Candy apresuro su paso.
-Ya entiendo, querías que Anthony te lo pidiera, pero no paso.
-No, no se de que estas hablando.
-No es secreto que te gusta… Anthony…
-Basta, no sigas diciendo eso…
-¿Por qué te molesta? ¿O es que acaso ya te le declaraste y él te rechazo? –pregunto Terrence, aunque no era con mofa, así mucho que había empezado a hablar en serio.
-No, no es…. No es eso… Y Sí quisiera ir contigo… -dijo Candy. Haciendo que Terrence se sorprendiera. –Y con Annie…al festival… Ya veras que nos divertiremos mucho.
-Bien, entonces es una promesa. Iré contigo.
-Y con Annie…
-Y con Annie. –repitió Terrence, cuando sintió que Candy alzo su mano y la apretó como si la estrechara.
-¡prometido! –y Candy sonrió.
-Al menos el festival suena divertido en comparación con el evento al que mi padre quiere que asista. Digo no es aburrido, lo malo es que siempre van las mismas personas… Todo es tan predecible, un poco monótono diría yo… Y estará…
-¿Elisa?
-¿Qué? No lo se, no estoy seguro de ello. Lo que sí, es que seria mas llevadero si…
-¿Si que?
-Si cierta pecosa me acompañara…
-¿Qué dices, Terry? –se sorprendió ella.
-Me gustaría que fueras como mi acompañante.
-Pero… -no supo porque pensó que la podían ver como si fuera su novia.
-Irías como mi amiga. ¿Qué me dices, Candy?
-Yo… Yo no sé… Puede que tu padre no este de acuerdo.
-Pero fue él quien me dijo que podía invitarte….
-¿Tu padre? ¿Estas seguro, Terry? Porque no quisiera, no quisiera causar algún tipo de incomodidad.
-Vamos, pecosa no es cierto, que incluso Pony quiere conocerte.
-¿Tu Nana?
-Sí. Si te preocupa lo que tu padre diga, pues déjalo por mi cuenta. Lo convenceré de darte permiso, y te devolveré a tu casa a una hora decente.
-Está bien. Si puedes convencer a mi padre de que me permiso, iré contigo.
-Eso quiere decir que me acompañaras.
-¿Cómo estas muy seguro de que mi papá estará de acuerdo?
-Solo lo intuyo, Candy….
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Llegaron a casa de Annie, que les recibió sentada en la sala, tenia el cabello recogido.
-¡Candy, que emoción! ¡Es el Festival! ¿Y lo estas organizando con… Anthony?
-Si yo tampoco lo creía, An.
-Yo menos. –dijo Terry, mientras miraba distraído unas fotos colgadas en la sala de Annie, la mayoría de las dos amigas juntas de pequeñas. –tenias pecas desde niña… Eras, no corrijo sigues siendo una pequeña pecosa… También hay fotos del Elegante….
-¡Terry! –se quejo Annie.
-Perdón, también tienes fotografías de Archie Britter. –dijo con burla Terry.
-Solo ignóralo, Annie. –dijo Candy.
-No se como lo soportas, Can. –dijo Annie, de manera graciosa.
-Yo tampoco.
-Sigo aquí si es que se les olvido. –se quejo Terry.
-Por favor sírvanse, es un poco de fruta. –dijo la madre de Annie, que estaba alegre de ver que su hija se veía mejor. –Annie, Archie me dijo que te dejara esto. –le entrego un ramo de flores. –Lo vi saliendo de su casa, pero me las dejo… -Magdalena se retiro de la sala, y regreso a la cocina.
-¿Orquídeas? –se sorprendió Candy. -¡Aaahhh! Annie… No nos habías contado en que acabo tu conversación con Archie.
-Candy, ¿Qué no lo ves claro? –dijo Terry señalando las flores. –Es más que obvio.
-Sí y no. –dijo Annie, mientras se llevaba las flores la nariz. –No es como crees, Terry. Lo quiero, y siempre será mi amigo, pero él no siente lo mismo… Pero estoy bien con eso…
-Annie…-Candy se puso mal por su amiga, le sujeto la mano. –Me alegra ver que no te rindes, An. Seguro que el Festival los tres nos divertiremos un montón.
-Ya lo creo, Can. ¿Puedes decirle a mi madre que quiero más agua? Por favor.
-Claro. –y Candy se dirigió a la cocina.
-¿Con qué queriendo robarte a mi amiga? ¿eh? –pregunto Annie, de manera inocente mirando a Terrence.
-¿Qué?
-Te gusta. –dijo la pelinegra en voz baja. -¿Sabes? Hasta yo lo he notado, pero ella… Es demasiado despistada…
-Te apoyo en lo último, porque es así. –Terrence miro las fotografías donde salía su rubia amiga pecosa.
-Apuesto lo que quiera a que tienes una foto de ella en tu celular, ¿verdad que estoy en lo cierto?
-¿Acaso eres psíquica, Britter? –se rio Terrence. –Empiezas a asustarme.
-Lo sabía. –dijo ella. –Pero entonces no entiendo…. ¿Por qué no le pides una cita si te gusta?
-Annie, aquí esta en agua que me pediste. –dijo Candy, que regreso con un vaso de agua. –Es zumo de naranja. ¿esta bien?
-Prefecto, Can. Gracias. –Annie bebió aquello, dejando pensativo al castaño. -¿Irán juntos al Festival?
-Claro, contigo. –dijo Candy.
-Entiendo. –dijo Annie. –No se te ocurra faltar y dejarnos colgadas, Terrence. Que tenemos muchos amigos que con gusto querrán estar en tu lugar.
OoOoOoOoOoO
Estaba sola, después de atender una consulta, de hecho varias. Suspiro mientras percibió un fresco olor de rosas que invadió sus sentidos. Cerró los ojos para descubrir quien se las había traído a su consultorio.
-Lenard, si eres tu… Debo de decir que me sorprendiste. ¡Gracias, están bonitas! –abrió muchos los ojos. Al ver que no era ese doctor, sino…
-Que bueno que te gusten… No sabía que usted había regresado a esta ciudad, señorita Cadence. Así que yo…. Yo solo quise venir a darle la bienvenida… Espero no haberla ofendido con…
-¡Oh, Thony! No, no me molesta. Gracias por la consideración. –La mujer lo miro enternecida. –Y sí, ya regrese aquí… Pero solo será por…-se sorprendió cuando sintió que el joven la abrazo. –Anthony…
-Lo sé, se que no debo de importunarla. –se separo.
-¿Cómo esta tu madre, Anthony? –pregunto Cadence mientras acomodaba las flores en una jarrón que ya tenia.
-Ella esta bien…
-¿Y tu, Thony?
-Yo…. Pues yo…la extrañaba….
-¿Estas bien en tus estudios? Mira, ya es tarde, debo irme a mi casa, así que vamos afuera. ¿vale?
-Esta bien, señorita Cadence. ¿Usted como ha estado?
-¡Ah! Nada importante, Anthony. Solo vine a ver a mi hij –se callo para no hablar de mas.
-¿A quien?
-A una amiga mía. Es bastante linda por cierta, es como de tu edad… Creo que se llevarían bien si se conocieran.
-Quizá, por cierto… ¡feliz cumpleaños, señorita Cadence! –se alejo el rubio y se fue.
-Mi hija. –suspiro Cadence. –Vine a ver a mi hija… a Candy…
OoOoOoOoOoO
Candy entro a su casa, después de caminar con Terry, que la acompaño.
-Adiós, pecosa.
-¿No quieres pasar?
-Gracias, pecosa. Pero debo de regresar a casa rápido. Nana me envió un mensaje… y seguro que es urgente para decirme "ven". –se despidieron.
Candy ingreso a su casa, cuando el ruido de una conversación la distrajo desde la sala.
-Papá… es mi padre… -murmuro, pero se sorprendió al escuchar a la segunda persona. –Es… ¿La doctora Kelly? ¿Qué hace ella aquí? –no supo porque se quedo quieta y en silencio.
-Sabes que no puedes estar aquí, Cadence. –dijo William, que la miro de reojo. –Y menos a estas horas, Candy debe estar por volver incluso Priscilla misma…
-Lo sé, ha sido una imprudencia mía. Pero… Quería venir a…
-¿Así? Pero no a esta hora y menos aquí. Que no sabes que si Priscilla te ve se armara un lio, y se asustara Candy…
-Tienes razón, lo siento yo… Solo quería… -estrecho su mano a la de William, y se dio media vuelta, pero se detuvo y regreso. -¡Ah! Espera… Toma… -puso en la mano de William un fajo de dinero. El hombre se sorprendió. –Es por si tienes gastos.
-No necesita nada de usted. –le devolvió el dinero. –No quieras lavar tu conciencia con dinero.
-No lo hago, solo creo que la escolaridad cuesta. Es un buen colegio donde esta Candy, y por eso lo decía…
Candy había visto todo aquello sorprendida.
–Doctora Kelly… Papá….-sus ojos se llenaron de lágrimas. –Ah. –se sorprendió al ver que la mujer anoto en una chequera una cifra. Que dejo en una mesa. William no se digno a mirar ese papel, pensaba regresárselo después, pero razono que ese dinero era de Candy, así que creyó usarlo en algo que necesitara la misma rubia.
-Se que se acerca el Festival de su escuela. Para que le compres un vestido. Es una señorita esta creciendo… Debe de darse esos gustos, más si se puede…
-¿Si se puede? –murmuro Candy, que se sujeto de la entrada de la habitación grande. Bueno grande en comparación con los demás cuartos de esa casa. –Acaso ellos… ellos…-no quiso terminar la frase, solo que sus ojos estaban empañados de lagrimas. No pudo evitar decir. –Mamá…-pensó en su madre. En su aversión mal disimulada por la doctora Kelly. –Mamá…
Quiso retroceder e irse, pero tropezó y cayó al suelo haciendo ruido. Los dos adultos la miraron preocupados.
-¡Candy! –La doctora fue más rápida, y le extendió la mano. -¡Oh Candy! Te has caído, déjame verte…
-Pequeña… -William se acerco a la muchacha, que rechazo la mano de Cadence. –Has oído todo. –no era pregunta, lo intuía por su mirada perdida y asustada.
-¡No! –Candy se sentó en el suelo, y se abrazo las rodillas. –No quiero nada, doctora Kelly. Nada….-se llevo las manos a la cara. William la cargo y la sentó en el sofá.
-Cadence, por favor podrías dejarme solo con mi hija.
-Candy, escucha….-la mujer quiso tocar a la rubia, quería ver que no se hubiera lastimado sus piernas. –Solo me tomara un momento y…
-Ya escucho, doctora Kelly. –dijo Candy con voz fría. –Déjenos solos. –se notaban sus lagrimas. –Por favor ya…
-Tu crees que…. Que… Te aseguro que no es como crees, Candy… Eso no…-Cadence trataba de decir, pero la rubia solo la miro con enojo.
-Por favor retírese, doctora Kelly antes que le diga algo de lo que quizá me arrepienta toda mi vida. –temblaba Candy, que sintió que su padre la abrazo.
-Candy… No se que hayas oído, pero te digo desde ya que no era nada de lo que puedas estar imaginándote, pequeña…-William la estrecho mas al oírla sollozar con mas fuerza. –No llores… -se sintió miserable por las lagrimas de Candy. –No es como crees.
-Candy…-Cadence tuvo que resignarse a asentir e irse. –Adiós, Candy.
En eso para su mala suerte, cuando estaba por salir escucho una voz fuerte de una persona que conversaba por teléfono.
-Claro que si, señora Legan. Yo le envió el balance y demás revisiones por correo…-la mujer trajeada detuvo su paso, y abrió la puerta, aun tenia el teléfono en la oreja, cuando en eso se sorprendió por la persona que vio dentro de su casa. -¡¿Tu aquí?!
-Priscilla… Yo solo….-
( ¡Plaaaafffffttttttt! )
Pero no pudo terminar de decir porque la aludida la abofeteo con coraje haciendo que su cabeza se volteara, cayendo al suelo desorientada. Sus lentes cayeron al suelo, Cadence se apresuro a recogerlos, mientras se tocaba la mejilla adolorida, que le quemaba.
-¿Qué no te quedo claro que no eres bienvenida a mi casa, enfermerita calienta camas? – se asomo a ver dentro. -¿William? ¿Candy? ¡Ves lo que haces! Mi hija esta llorando ¡por tu culpa! ¡Largo, Cadence!
