[Me disculpo por algunas faltas de ortografía y la cacofonía]

Espero sus comentarios Sobre la historia.

Se aceptan sugerencias, aclaraciones, reclamos, quejas, o lo que se les ocurra; saben que un miserable review es lo único que pide mi musa para seguir trabajando


10. Quizás me gusta

Creo que esta vez el amor va ganando. — Freya le guiño un ojo a Loki en claro signo de burla.

Por ahora… por ahora.— Frey quien ya había entrado en aquel divertido regalo estaba del lado del dios de la diversión

Realmente no importa, se supone que al final lo sacarás de ahí. — Freya acomodo su cabello.

Claro, pero eso no implica que no podamos divertirnos un poco, además es muy astuto… y eso le da un poco más de diversión.

¿Dónde está Thor?

Haciendo sus trabajo de dios, ya sabes que a los vikingos les gusta invadir.

Los tres dioses observaron ese Pequeño mundo ilusorio creado por Loki. Cada uno pensando en cuál sería el siguiente movimiento del joven Vikingo.

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Hiccup estaba algo acalorado y muy agotado. Su padre había tenido la brillante idea de sacarlo unos días de la escuela y llevar a la familia a un retiro, que en sus propias palabras Buena falta le faltaba ¿Que no pensaba en que tenía que ir al baño? Era raro decir que acudía al llamado de la naturaleza. Luego estaba su madre con aquel brillo malsano que solo aumentaba con la luz del sol. ¿Por que brillaba? ¿Era el resplandor de las madres? ¿Era una vampiro como los que brillaban bajo el sol? Realmente no importaba la respuesta, quedaría ciego de tanto verla.

— Debes alejarte de todo el ruido que te distrae, volver a lo básico y sobre todo evitar meterte en tantos problemas ¿Cómo haces para hacerlo?

— Te aseguro que no tengo idea de eso, cuando lo descubra serás el primero en saberlo

Su padre lo vio serio, luego sonrió.

Hiccup sentía que su vida pasaba igual que el viento por el paisaje. Demasiado lento y sin un poco de frescura, más bien era un viento caliente, de esos que te hacen sudar.. Extrañaba ver a Astrid, incluso esquivar los objetos que le aventaba cada tanto. Le había mandado mensajes pero seguía sin quererla presionar, las cosas apenas y avanzaban. Ya se habían tomado de la mano, eso ya era un gran avance. Solo esperaba el momento de que su padre se descuidara para escapar de ahí, el ya había pasado mucho tiempo al aire libre en Berk. Cada minuto que estaba ahí, era un minuto que perdía.

— Pá ¿Porqué a mamá no le agrada Mucho Heather? — Su pregunta veía de la nula información sobre ese incidente en su libro de vida

— Bueno, eso tiene que ver con algo que desconozco del todo, la chica dijo algo que molestó a tu madre, pero creo que es algo más que eso. A tu madre tampoco le agrada esa amiga tuya… ¿Cómo se llama? ¿Camila?

— ¿Camicazi?

— Ella, a mí la verdad no me interesa mucho, pero sí creo que Heather no es buena influencia, sobre todo su hermano Dagur, aunque esté casado ahora, sigue siendo algo raro. — Stoick dejó de hablar, pero se veía a distancia que realmente algo había pasado entre ambas familias — Tu madre jamás me dice esas clase de cosas, dice que son tus decisiones. Pero... Quizás Astrid Hofferson lo sepa.

¡Claro! ¿Cómo no lo había pensado? Nada tenía sentido. Pero igual no perdía nada con tratar de averiguar… se había llevado el celular de contrabando, porque supuestamente era un retiro mental. Así que lo más rápido que sus dedos torpes le permitieron escribió un mensaje a la única persona que podía responder algunas dudas.

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Astrid anotaba las cosas que alcanzaba a escuchar en su libreta, aunque eventualmente sus pensamientos siempre regresaban a lo mismo, hacía exactamente cuatro días había tomado la mano de Hiccup Haddock por voluntad propia ¿Que rayos pasaba ahí? Su mano sin duda había cobrado vida.

— Como te detesto — Murmuró entre dientes, pero de nuevo el hilo de sus pensamientos se desviaba hacia algo más que había notado ese día sobre el tonto Haddock, como estaba dispuesta a decirle, solo para que no hubiera malos entendidos. Tampoco era como si ella hubiera disfrutado de aquel gesto, aquello había sido por la emoción del momento, la cercanía y esa manera que le había dicho Mi Lady de una forma tan tierna y natural. Era como si hubiera removido algo en ella, a parte de su mal humor, apretó los puños para no decir alguna Maldición, lo último que necesitaba era un reporte y terminar acompañando a los gemelos Torton en su paseo por el salón de detención, además que el profesor Viggo le causaba náuseas.

Cerró los ojos, mala idea, sin duda eso no fue de ayuda La imagen de Sus ojos verdes, su cabello de color café cobrizo, esa manera de sonreír tan inocente que tenía su vecino, todos esos detalles la hicieron sentirse nuevamente nerviosa. Había comenzado a notar pequeñas cosas que jamás había visto. Aunque últimamente parecía que él la evitaba a ella ¡A ella! ¿Que pasaba con ese chico? Primero era todo caballeroso, incluso obsesivo al punto de ser un acosador ladrón de gatos, luego simplemente no se encontraba por ningún lado.

—¡Basta Astrid! deja de pensar en él.— Murmuró sin levantar la voz

«Pero te gusta tanto» Su conciencia no estaba de su lado ese día.

Agradeció cuando la clase terminó, era como un castigo mental aquello, solo lo odiaría más si sus calificaciones bajaban por estar… ¿Fantaseando? No estaba del todo segura de que es lo que hacía cuando pensaba en Hiccup Haddock.— Tilda ¿Tu no sabes nada del tonto Haddock? — Susurro a su compañera.

— ¿De cuándo acá preguntamos por Papacito Hiccup? — Brutilda dramatizo sus palabras, algo que siempre hacía.

Astrid no sabía si a su amiga realmente le gustaba el chico o solo le gustaba ver las reacciones que él podía tener cada vez que le decía algo lindo, porque sinceramente esas expresiones valían oro.

— No pregunto por él, solo era curiosidad, porque desde el día que hicimos esa estúpida obra no lo he visto mucho, tampoco está en su casa y eso es raro porque él siempre está en su casa, no ha venido a la escuela en dos días. Tampoco responde los mensajes

— Wooo, ¿ya están en una relación de mensajes?

Astrid maldijo bajo, aquello no era cierto del todo, sólo habían intercambiado algunos saludos, por alguna razón el tonto Haddock se negaba a usar una computadora. Nunca hubo ningún punto en intercambiar correo electrónico, porque él alegaba que no usaría ni de loco una computadora, Ella estaba segura que eso era un pretexto y había sido doscientos por ciento grosero con respecto a eso, como si odiara cualquier cosa que tuviera que ver con usar lo que él llamaba "Apartó salido del mismísimo infierno", Últimamente se enviaban mensajes exactamente a las ocho y siempre estaban compuestos de frases de tipo cordial. "Hola", "Buenos días", o un mero "Espero que todo esté bien hoy". El idiota ni siquiera decía "Hola, deberíamos hablar"¡Por todos los malditos dioses! ¿Que era eso? Estaba pasando por lo que Brutilda había dicho antes. Él realmente era ese chico que te puede enamorar, llevarte a la depresión y finalmente a la locura como había pasado con Heather. Sé estremeció de pensarlo, ya lo sabía ella, siempre lo supo. Hiccup Haddock no era el chico bueno que decía ser y claro ella le había comprado toda esa farsa de ser amigos.

— Pareces molesta — Murmuró Brutilda tratando de no levantar la voz , pronto tendrían otra clase. — ¿segura estás bien?

—Estoy segura —dijo—. No estoy tratando de matarlo... todavía.

trato de prestar atención a la última clase; aunque justo a mitad de esta tuvo que salir al baño. Después de un rato Se echó a reír y apretó los puños. Su celular vibro

Tonto Haddock12:43

Astrid ¿podemos hablar esta tarde? En el parque del otro día como a las tres después de clases

Atte:: el chico zanahoria

Comenzó a responder con "Jodéte tú y tus mensajes , egoísta idiota", pero no iba a dejar que la enfadara ese día...así que solo mandó un "Ok" por qué un Ok daba a entender que realmente estaba molesta.

— Tonto Haddock, ¡eres estúpido!— Camino por los pasillos; aún se cuestionaba que la molestaba más ¿Que él no le enviará mensajes? O ¿Que no le dijera porque no le enviaba mensajes? De repente cayó en cuenta que seguro ese era parte del plan, volverla loca. El viernes se suponía que era el mejor día de la semana, un día que estaba entre las horas finales de una semana de clases y la libertad.

— Astrid. — Patapez le hablo con aquel gesto de emoción que casi siempre solía tener al leer. — Puedes decirle a Hiccup que encontré el libro que quería sobre la historia de las tribus de la región del norte que me pidió por teléfono.

— ¿Hablaste con él? — Astrid alzó una ceja, ella solo recibía mensajes.

— Sí, hablamos mucho. — Papatez sonrió, aunque la cara de Astrid le dio un poco de miedo. — Bueno, solo dile eso. — Camino en dirección contraria a la rubia, incluso él sentía el peligro inminente.

Hiccup Haddock ya la tenía un poco molesta, solo quería golpear a quien se pusiera en frente de ella. El chico con todo el descaro Insistió en encontrarse con ella en el parque a las tres en punto, claro que estaba pensando en no ir. ¿Como si ella no tuviera mejores cosas que hacer? Pero antes de pensarlo demasiado, ya se encontraba rumbo al parque, pero no llegó tampoco muy puntual al lugar, solo unos diez minutos tarde, después de todo no era como si le apremiaba verlo. Había pasado por café y una rosquilla, hacía un poco de frío y tenía hambre, cuando llegó lo vio parado contra una pared Él estaba usando una camisa roja con un chaleco café y claro pantalones cafés. Realmente se empeñaba en esos colores, como diciendo "Miren, esto es lo mío"

—¿Planeas quedarte ahí parado? — Astrid no uso ni un poco de tacto al hablar con él. — ¿Para qué querías verme?

Los labios de Hiccup se curvaron brevemente en una sonrisa, pero no la dejó quedarse, se puso serio rápidamente.

— Primero y antes de que me vayas a golpear con esa rosquilla que estás sosteniendo... La cual podrías darme, porque no he comido en todo el día, déjame disculparme

Astrid observó la rosquilla en su mano, lo cierto era que si pensaba lanzarsela. La chica rodó los ojos y le ofreció la rosquilla.

— Hiccup. — Murmuró pero el chico estaba entretenido comiendo como si realmente no hubiera comido en días, eso la hacía preguntarse ¿dónde había estado?— Hiccup — Repitió con un poquito más de frialdad en su voz, suficiente para hacer que finalmente levantara la mirada hacia ella.

—¿Sí?

Astrid vaciló, odiando el hecho de que algo tan simple como que sus ojos se encontraran con los suyos la hicieran querer preguntarle qué le había pasado.

— ¿Me acabas de llamar por mi nombre? — El chico se le quedo viendo sorprendido, no había apodos tontos, ni siquiera era su apellido. Ella lo había llamado por su nombre.

Astrid negó aún con aquella actitud sería con la que veía a medio mundo. — Bien, dije tu nombre. — se acercó a él, haciendo que el corazón del chico corriera a un kilómetro por tuvo que apartarse un poco solo para que ella no notará su desconcierto.

— ¿Por Qué rayos querías verme aquí? Pudimos hablar desde la ventana

— No, no podemos, es que se supone que no estoy, bueno si estoy pero como que me escapé de mi papá, él tiene esa idea de relajación lejos de todo contacto con las personas. Porque soy propenso a meterme en problemas, lo cual no prueba tu punto sobre que me gusta hacer cosas irresponsable; solo prueba que mi papá cree que no se cuidarme y debe decirme que hacer en la vida, nada que me sorprenda. En cualquier vida lo hace y aunque me encanta pasar tiempo con él, y su idea de estar en la naturaleza, solo los tres, debo ver el brillo de mi madre y el sol, si continúo haciéndolo creo que un día estos me dejara ciego tanto brillo.— Vio a la chica y luego negó, porque necesitaba gritar o estaría más loco— .Larga historia — Hiccup se cruzó de brazos mientras hablaba.— creo que después de dos días durmiendo en el suelo y escuchar a mi padre roncar, no siento que pueda soportar más. Y es que no es un ronquido normal, es más bien como si un dragón estuviera hambriento y tratara de comerme a media noche. — Hiccup tomó un poco de aire. — Por eso no te había hablado, pensé que quizás extrañabas lanzarme algo, porque es como lo nuestro, yo digo algo y tú me lanzas algo con el fin de lastimarme ¿Sabes que mi habitación está llena de muchas de tus cosas? ¿Donde consigues tantas pelotas?

Astrid no sabía qué decir, él había hablado muy rápido que apenas y había alcanzado a entender que un dragón se lo comería. Era como si la presionara a propósito o hiciera cosas para meterse bajo su piel por gusto. Sabía exactamente cómo enojarla, y por alguna razón, todavía no podía leerlo. No entendía por qué jamás había hablado con él de esa forma

— ¿Entonces? — Astrid lo señaló. — Básicamente... Extrañas que te golpee, y escapaste de tu padre y su intento de mantenerte alejado de los problemas por al menos unos días.. Eso es muy tonto, incluso para ti.

— Se que así me dices — Dijo el chico alzando una ceja se manera acusadora. — Eso que traes ¿Puedo probarlo? — Hiccup señaló el café.

— ¿Básicamente quieres que te alimente?

Él sonrió algo nervioso, porque si lo pensaba bien así había sonado.

— No... Bueno quizás un poco. Pero no era por eso que quería verte, hay algo que necesito saber y creo que solo tú me puedes explicar. — Tomó un poco de aire antes de continuar. No encontraba las palabras correctas, además en su libro de vida no explicaba porque había salido con Heather, solo veía un breve pie de página que decía "Apañatelas para averiguar esa parte tu solo"Esa sin duda era obra de Loki.

— ¿Porqué me odias tanto? — prefirió cambiar la pregunta. — Me dijeron que fue mi culpa que no hables con tus amigas. ¿Realmente hice eso? — Murmuró bajo. Luego cambió rápidamente el tema — ¿Me prestas a tu gato? Solo un día, y por favor dile a mi mamá que no te lo robó, porque básicamente el va a mi cuarto, así que ¿Me lo prestas?

Astrid estaba tratando de procesar lo que su vecino trataba de decirle. Sin duda quería volverla un poco loca. Nada en esas oraciones tenía sentido.

— Hiccup. — Hablo despacio, porque realmente no tenía nada de ciencia saber lo que había pasado con sus amigas. — Fue completamente tu culpa. Pero creo no te lo diré ahora. Creo que es justo que pague una comida, porque te ves muy mal. — Astrid acomodo su cabello, realmente no había mucho que decir sobre lo que había pasado con ella y las dos chicas. — Camina, no voy a traer las cosas aquí. — Astrid lo guío hasta el primer lugar donde encontró algo remotamente comestible.

Observó a Hiccup comer las cosas que había comprado, se sentía como si fuera una traficante de alimentos que quiere pasar al otro lado de la frontera con comida ilegal Realmente parecía que no había mentido sobre pasar días en la naturaleza. Parecía un poco famélico. La cosas que había comprado contenía varios paquetes de snacks variados como nachos, patatas chips,bolitas de maíz con sabor a queso, botes con salsa de queso y guacamole para los nachos, atún y botellines de soda.

— ¿Seguro que puedes tomar eso? — Señaló la soda.

— Creo que no, solo venía con esto... En verdad Astrid, no tenías que comprar esto. Pude ir a casa y esperar que mi papá aún no se de cuenta que escape de su retiro espiritual.

— No tiene sentido. No te veo escapando de tu padre. — Astrid lo observó fijamente, seguramente había algo más, pero tampoco quería mostrar demasiado interés. Aunque sí noto que su vecino realmente se veía un poco mal, no había sido su imaginación, así que no le extrañó que comiera demasiado rápido. Estaba un poco sucio y tenía una leve herida en la mejilla, quizás producto de haber golpeado alguna rama de un árbol por correr rápido. Astrid trato de no verlo fijamente para no incomodarlo mientras devoraba las chucherías

— ¿Entonces querías saber sobre lo que pasó? — Realmente aún no estaba lista para decirle lo que había pasado con Heather, pero quizás podía decirle porque habían dejado de hablar cuando eran niños.

Hiccup dejó de comer para prestar atención a lo que la chica pudiera decirle

— Si, realmente quisiera saber eso y el porque no te agrado tanto. Bueno espero agradarte un poco ahora.

— Supongo que comenzó en una fiesta infantil. — Astrid rebusco en sus recuerdos. Eso sí lo sabía, había leído sobre ese incidente. Pero no había más información— ¿Donde me golpeaste?

— ¿Quieres callarte? Trato de responder tu pregunta. — Astrid lo vio sería, parecía que aquello la molestaba. — Bueno, fue en esa fiesta, creo que en ese tiempo hablamos más. De hecho éramos buenos amigos; aunque ya eras algo insoportable... Todo se reduce a quien le creíste ese día, creíste que realmente yo había sido quien le robó un regalo a — Hizo una mueca antes de continuar. — Camicazi, ese día te dije que no, pero como no te resistes a una chica llorando seguiste insistiendo, incluso fuiste a consolarla al armario, desde entonces no volvimos a hablar, al menos no tanto como antes.

— ¿Me dices que todo fue porque yo no te creí a ti? Bueno, era un niño algo tonto

La verdad es que quizás si hubiera sido ese tipo de chico. Porqué siendo sincero Astrid es atemorizante incluso ahí, aún así todavía había algo que no terminaba de entender.

— ¿Entonces qué pasó después?

Astrid estaba confundida ¿Como no podía recordar eso? Ella lo tenía presente desde ese día.

— Básicamente me llamaste ladrona y aunque nadie le robó nada, no te disculpaste. Y quizás éramos niños, pero creí que me creerías cuando te dije que no fui yo. Desde entonces no confío en ti.

Hiccup escucho eso, — Entiendo, no te creí. Pero ¿Porqué dejaste de ser amiga de Heather? No creo que fuera por mí.

Astrid Carraspeo, la verdad también había sido su culpa. Pero era algo más personal que una pelea de niñas.

— Solo digamos que le conté algo muy privado y lo uso en mi contra después. Y eso es todo lo que te diré

Aquello no había despejado sus dudas, al contrario solo había dejado una gran incógnita ¿Que había sido tan malo como para romper una amistad? Y sobre todo ¿Porqué Brutacio aseguraba que era su culpa?

Cuando terminó de hablar, lo vio fijamente, dándole la familiar mirada que le lanzaba en algunas ocasiones. Una que Hiccup todavía debía descifrar. Era un cruce de me gustas pero te golpeare de igual manera. Un escalofrío recorrió su cuerpo.

— Ahora crees que estoy más loco de lo que ya lo creías. — Suspiro profundo. — ¿Porqué no? Seguro ahora parezco un poco loco.

— Pareces loco..— Astrid asintió. — Bien, creo que debo irme a mi casa. ¿No vas a caminar? No pienso esperarte, comienza a hacer frío.

— Astrid me alegra que hayas venido . No te voy a negar que me han sorprendido tus respuestas.

La chica hizo caso omiso a sus palabras, se había abstenido de darle un golpe por hablarle por teléfono a Patapez y no hablarle por teléfono a ella, solo mensajes cordiales, suspiro porque ya estaba reconociendo que quizás sentía un poco de atracción por Hiccup

— No volveré a hacer eso. Comprarte comida, deberías cambiar de colores comenzarán rumores sobre tu ropa, dirán que no tienes más ropa, siempre usas ropa muy parecida.

— ¿Que fijación tienen con mi ropa? Dejen mi ropa en paz, mi ropa está bien. — Realmente no entendía porque todos se fijaban en esas cosas. — Oye Mañana no hay clases — había tardado un poco pero se había dado cuenta que no siempre había clases. «Algo lento Hiccup» — Deberíamos hacer algo con los demás — era obvio que esa era una excusa, pero no le hacía daño a nadie.

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Para cuándo llegó a su casa su padre estaba más que molestó con él por haber escapado de esa manera. Lo había castigado sin computadora, cosa que le venía sin cuidado; aunque no lo expresó, más bien puso una cara de indignación, se cruzó de brazos y fingió tanto como pudo, lo único bueno en todo eso era la cama y poder ver a Astrid por la ventana, con una sonrisa entró a su habitación casi corriendo.

— Que feliz.— Floki lo esperaba con esa sonrisa que tanto miedo le daba

— ¡Que susto! No sonrias, hay una razón por la que los gatos no sonríen, es antinatural.

— Solo vine como tu guía. La respuesta a todo esto está en uno de los libros.

—Me empiezas a asustar un poco, pero a la vez estoy ansioso por la sorpresa, aunque no quiero, pero por otro lado sí, o no, bueno sí… ¡No me juzgues! No es mi culpa querer ganar. Solo creo los dioses no deberían hacer estas cosas, deberían hacer cosas de dioses.

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Astrid no tardó en abrir la puerta, por alguna Razón Brutilda había decidido ir de última hora a pasar la noche en su casa. Había dicho algo de una pijamada y hacer cosas de chicas.

— Estás sonriendo más de lo normal, eso significa que algo bueno te paso. — Tilda la señaló con una gran sonrisa burlona — Sin duda te paso algo bueno el día de hoy.

La chica resopló molesta por sus pensamientos. A falta de un día, la ilusión de volver a ver a Hiccup en un lugar que no fuera la ventana solo aumentaba. Estaba más feliz si aún cabía y eso se notaba. Astrid mostraba una amplia sonrisa que, hasta Brutilda, su amiga, había adivinado que finalmente estaba aceptando que siempre había encontrado a su vecino alguien diferente.

— Nada paso.

Brutilda la ignoró por completo solo para seguir molestando a su amiga. Además que Astrid solía decir cosas cuando estaba algo molesta o distraída

— ¿Entonces te gusta? ¿Sientes esas mariposas en el estómago pensando en el chico de la ventana de a lado?

— Claro que no, además mi estómago no siente mariposas.

Brutilda leyó las páginas de aquella revista de chicas que a veces leía: Y esta es la parte importante en saber si comiste algo echado a perder o saber si hay un zoológico en tu estómago, porque en estos pasos el cuerpo y sobre todo la mente pasa por diferentes etapas antes de llegar a la tan anhelada frase «Creo que me gusta»— ¿Todo eso solo, después de mucho valor para un "Creo"? — Murmuró Astrid confundida. ¿Que más se suponía que debía pasar antes de llevar al tan esperado ME GUSTAS?

— Te lo dije, es como un libro de romance con un felices para siempre. Pero en tu caso no sé si eso sea cierto. Ya sabes no te gusta.

—Todas las novelas románticas terminan en felices para siempre, Brutilda. —Sentía que su presión arterial subía—. Eso es lo que lo convierte en un romance. Y por supuesto que no me gusta.

— Solo piensas que es lindo.

— Exactamente. — Respondió sin pensarlo mucho. ¡Rayos! Había respondido sin pensarlo mucho

— ¡Oh mira eso! — Señaló Brutilda la ventana — ¡Oh sí bebé! Vamos quítate la camisa. Estás tan… delgado que podría comerte justo ahora. — Ni siquiera se molestó en ser discreta, más bien lo había hecho con todo el descaro del mundo. — Vamos, quítate lo demás. — Habló más fuerte haciendo sonidos cada vez más explícitos

Hiccup Volteo al escuchar unos sonidos que cualquier podía malinterpretar con sonidos salidos de la película 50 reflejos de Zay. Lo peor era que esos sonidos venían de la ventana de Astrid y no es que el hubiera imaginado que ella le decía esas cosas a alguien, solo había sido el susto de escuchar ese tipo cosas... ¿Que no había cerrado la ventana?

— Te voy a matar. — Solo eso escucho antes de recibir un nuevo despertador en su frente que lo hizo ver dragones en toda la habitación. Astrid estaba sonrojada y más que nada molesta porque su amiga había visto eso.

— Que linda vista, ya veo porque a veces sonríes mucho.

— Es un pervertido.

— Pero uno muy lindo, creo que lo mataste.

Hiccup estaba seguro que podría terminar muerto, ya fuera de algún ataque al corazón con tanto susto, aunque quizás fuera Astrid quien lo mataría primero.