Advertencia: T por psicología y malas palabras en el futuro(?)
Un cielo opaco
...
―Sabes, papá nunca está en la casa y cuando viene solo come y duerme. No juega conmigo ni tampoco me lee cuentos, además mamá siempre le hace más caso a él que a mí y eso me pone triste. Tampoco tengo amigos y todos me molestan por ser torpe.
Alzó su tierna mirada caramelo para ver al niño que tenía enfrente, quien de sus ojos naranja salían lágrimas sin control.
―No llores, Tsu-kun ya no está triste, porque tú estás con Tsu-kun―le sonrió tiernamente mientras dejaba a un lado su crayón y se acercó a él dándole un abrazo. ―Tsu-kun prometió no llorar, así que por favor, tampoco llores tú.
Le correspondió el abrazo tímidamente. Tenía la sensación de que podía lastimarlo, pero en realidad era un niño fuerte.
―Yo protegeré a Tsu-kun―susurró el otro pequeño y Tsuna rompió el abrazo, mirándolo curioso―No dejaré que nadie lastime a Tsu-kun
―¿De verdad?
Le tomó su manita derecha y cruzó sus dedos meñiques
―Te lo prometo.
―Juudaime, despierte
Sintió como alguien lo movía del hombro. El castaño levantó la cabeza de su pupitre y lanzó un bostezo perezoso.
―¿Ya terminó la clase? ―preguntó somnoliento mientras entreabría sus ojos.
Yamamoto y Gokudera estaban de pie enseguida de su pupitre, pero lo estaban observando con más atención que de costumbre. ¿Acaso le había quedado la cara marcada? Fue entonces que recordó un pequeño pero importante detalle: sus ojos probablemente eran naranjas. Parpadeó y mostró las orbes caramelo a las cuales sus amigos estaban acostumbrados. Yamamoto sonrió
―Hahaha, sí. Y no solo eso, también ya acabó el día, hoy eran dos horas de inglés―llevó ambas manos detrás de su cabeza
―Descuide, Juudaime, aquí tiene mis anotaciones―le extendió con alegría un cuaderno
―Gracias, Gokudera-kun. Re... realmente inglés no es lo mío―bostezó nuevamente mientras se tallaba los ojos.
―Tal vez fue mi imaginación―pensaron los dos guardianes.
Fue extraño, Tsuna no había abierto sus ojos en su totalidad pero juraron ver que destellaban un color distinto, ese que únicamente se le podía ver cuando estaba en modo hyper. Pero cuando pestañeó, los miró con esos bellos ojos cafés que mostraban ternura e inocencia... aparentemente claro está. Se convencieron de que tal vez había sido un relejo u otra cosa que en realidad no se les ocurría. Era imposible que se mostrara con ojos naranja sin estar en modo hyper ni tener la llama en su cabeza.
Tsuna guardó la libreta de Gokudera en su mochila y se estiró estando todavía sentado. Prácticamente no pudo entender nada de lo que se estaba hablando ya que en realidad era su primera clase y aparte de lo confuso que era, le comenzó a dar sueño. Frunció un poco el ceño cuando sintió dolor en sus brazos. Oh mierda, le dolía el cuerpo. Estaba realmente cansado, ayer exageró al luchar tanto, pero quitando que los otros chicos le habían buscado pelea, todo fue muy divertido. Incluso cuando Gokudera lo llevó cargando hasta su casa porque le dolía si se movía. Era extraño, en realidad estaba familiarizado con las peleas que nunca pensó que sentiría semejante tensión en su cuerpo
―Tal vez por eso duele más, porque ahora si estoy totalmente libre ―pensó mientras se levantaba de su lugar.
Se fijó que todavía había gente en el salón y que la mayoría de ellos le estaban mirando. Entonces no era imaginación suya. Todo el día tuvo esa sensación de que lo estaban observando, pero no le prestó atención.
―Oí que ayer Dame-Tsuna le dio una paliza a un grupo de delincuentes...
―¡No te lo creo? ¿Dame-Tsuna peleando?
―Sasagawa-sempai estuvo con él ¡Yo lo vi!
―Recuerda que ayer también le contestó al profesor de matemáticas
Gokudera gruñó al escuchar los susurros de los demás sobre su Jefe y Yamamoto tampoco tenía su rostro feliz. Nadie les daba el derecho de hablar de Tsuna como si supieran como es en realidad. Era por él que nadie se iba a pudrir en un infierno de futuro, pero obviamente solo pocos sabían de ese hecho. El guardián de la Tormenta ya no pudo tolerar más las críticas y decidió que ya era momento de callarlos de una buena vez.
―¡Malditos bastar-!
―¿Por qué no mejor hablan en voz alta? De igual modo escucho todo lo que dicen
Sus compañeros se sobresaltaron cuando la voz seria de Tsuna interrumpió todos sus susurros y lo que su mano derecha planeaba decir. Tal vez callaron pero no apartaban la vista de él, lo cual comenzaba a fastidiarlo.
―¿Qué carajos me ven?
Y cual palabras mágicas, algunos pusieron su vista a un libro o fingieron hablar con alguien más. El castaño dio un suspiro de fastidio. Yamamoto y Gokudera lo miraron sorprendidos por la forma que estaba hablando y no era solamente por el uso de groserías.
―Deberías juntarte menos con Gokudera, Sawada
Hana y Kyoko se pararon frente a él. Kyoko lo miraba un poco preocupada a diferencia de Hana, quien seguía manteniendo su rostro neutral.
―Ya estás adaptando un amplio vocabulario vulgar―continuó Hana mientras se cruzaba de brazos ignorando la cara de fastidio que tenía el peli-plata
―¿Estás bien, Tsuna-kun?
―Sí, Kyoko-chan. Es que de verdad fastidian mucho con todos sus susurros, como si nunca hubieran visto pelear a alguien
―La cosa es, Sawada, que nunca esperaban que ese alguien fueras tú
―¿Tan imbécil me veo?
―Ahí vas de nuevo con el vocabulario―Hana también suspiró―Mejor déjalo así, Kyoko.
No estaba de humor para lidiar con eso.
―Me voy adelantando chicos.
Salió del salón dejando a los cuatro un tanto confundidos. Se llevó una mano a su cabeza y alborotó un poco su cabello, había un mínimo dolor de cabeza que lo estaba molestando. Por Dios, no quería admitirlo pero Hana tenía razón, estaba utilizando realmente un mal vocabulario que lo único que hacía era levantar sospechas de que no es el mismo Sawada Tsunayoshi que están acostumbrados a tratar. Pero tampoco iba a actuar como un bueno para nada como lo era Tsuna. Esa personalidad daba pena ajena y no iba a tolerar que los demás lo critiquen o lo molesten por eso.
―Ah... mierda esto es difícil...si Reborn...
Ahora que lo pensaba ¿Qué fue de su tutor? Todavía no regresaba y no estaba seguro si era algo para estar preocupado. Tal vez todavía tenía asuntos que atender con Dino, pero le extrañaba que no le hubiera dicho nada. Normalmente siempre aparecía de la nada con Tsuna pero no sentía que alguien lo siguiera o que estuviera escondido.
―Maldición, te dije que no le faltaras el respeto a Hibari-san
―¡Cállate! Nos va a encontrar
De los arbustos que había en la entrada de la escuela se escuchaban unas asustadas voces. En medio del patio, estaba Hibari con un rostro de muy mal humor, sino fuera porque esa herbívora de primer año se atravesó, ahorita estaría mordiendo a esos dos imbéciles hasta la muerte.
―¡Hibari-san! ―le gritó Tsuna mientras le sonreía (según el pelinegro) estúpidamente
Bueno, al menos se podría desquitar con alguien. Pero la sorpresa del líder del comité disciplinario fue que el castaño estaba señalando a los arbustos. Se acercó de inmediato a las plantas y ahí estaban los dos herbívoros fastidiosos. No pasaron ni cinco minutos cuando les había dado unos buenos golpes con sus tonfas.
―Oye tú― le habló a Tsuna quien no se había movido― ¿Por qué me dijiste donde estaban?
―Pienso que es justo castigar a aquellos que lo merecen ―dijo con tono serio, sin embargo después agregó nervioso―A-además de que las reglas deben de obedecerse.
Lo de las reglas no estaba seguro, él en realidad había roto algunas, pero lo de castigar lo había dicho sin pensarlo dos veces. A veces era necesario tomar las medidas de la justicia por si mismos si era evidente que nadie haría nada. Eso fue lo que había hecho con Tsuna. Se llegó a un punto en que tuvo que tomar el asunto en sus manos al no tener cooperación del otro y era necesario que pagara el precio sin importar que tan alto era.
Hibari veía con superioridad el castaño. Nunca esperó oír esas palabras de él porque siempre es muy chillón y débil. Pero algo estaba distinto en el chico. Y solo había una manera de arreglar eso. Tsuna miró como Hibari se estaba poniendo en posición de batalla. Oh joder.
―Pelea conmigo si te crees tan valiente, herbívoro
―¡Hiieee! N-no lo creo necesario, Hibari-san...
Se quedó callado al sentir como el viento estaba soplando. A diferencia del día de ayer, que había estado el sol radiante, ahora había muchas nubes en el cielo y eso en realidad no marcaba nada bueno. Lo estaba sintiendo, estaba totalmente seguro que había un hitman por el lugar. Comenzó a analizar la situación. Si salía corriendo era probable que se armaría un alboroto en las calles y gente inocente podría verse involucrada; ahora, si se quedaba en la escuela el riesgo era mínimo a comparación del anterior, ya casi no quedaba gente y había un buen lugar en el cual podía luchar.
Ignoró a Hibari, quien lo miró con evidente enojo, y fue directo a la azotea. Era como en esa ocasión que estaban siguiendo a Tsuna ¿Acaso no podían aprender? Si la primera vez no lograron matarlo ¿Qué les hacía pensar que ahora tendrían mejor suerte? Tenía que darse prisa sino quería que le atacaran en pleno pasillo.
Llegó a su destino, cerró sus ojos y respiró por unos momentos. Entonces una llama apareció en su frente y sus ojos naranja se hicieron presente. Ahora sí que no iba a tener piedad.
¡Bang!¡Bang!
Dos disparos se oyeron y Tsuna los esquivó sin ningún problema. ¿Era lo mejor que tenían? Realmente se estaba repitiendo lo mismo que la vez anterior.
―Déjate de bromas y muéstrate
Detrás de donde se encontraba la puerta, salió un hombre de traje que llevaba gafas a pesar de la ausencia de sol.
―¿Es lo mejor que pudieron enviar? ―preguntó sarcásticamente Tsuna. No le tomaría más de un minuto en acabar con él.
―¿Tú qué crees? ―respondió.
Tronó sus dedos y a los pocos momentos, salieron sicarios de todas partes, muchos más que la vez anterior e incluso se miraban más intimidantes.
―Cuarenta... no, son más de cincuenta. ¿Tanto desean acabar con el próximo Jefe Vongola?
Un vació llegó a su estómago. Nuevamente estaba pensando en Tsuna como el Jefe y no su persona. No vio venir el primer disparo y logró rosarle la mejilla. Un hilo de sangre comenzó a hacerse presente. Era la primera vez que era alcanzado por ese tipo de personas tan débiles que le daba incluso vergüenza. Iba a dejar al primer sujeto para el último, pues parecía ser el líder de todos ellos. Se colocó los guantes Vongola.
Todos se fueron al ataque sin piedad alguna en contra del castaño. Carajo. No podía dar el 100% porque estaba cansado. Nunca pensó que el tener total control sobre el cuerpo iba a resultar pesado en cuanto a sus acciones, que normalmente no lograban a ser tan agotadoras ni dolorosas. Uno, dos, fueron tres golpes los que recibió: uno en su hombro derecho, otro en su espalda y el último en su estómago. ¡Mierda! Era el decimotercero que derrotaba y todavía aparecían más.
Fue entonces que se oyeron quejidos de varios sicarios. Noqueó a otro más y vio como Hibari derrotaba a otros cinco más.
―No dejaré que herbívoros como ustedes arruinen la paz en Namimori...
―¡Hibari-san! ―le gritó el castaño mientras atacaba a uno más―¡Es mejor que te vayas...!
―Un herbívoro como tú no me dirá que hacer―lo interrumpió.
Se podía notar que el Guardián de la Nube estaba enfadado, de él salía un aura que solamente le faltaba el letrero de "asesino". A Tsunayoshi no le quedó otra opción más que quedarse callado y dejar que Hibari le ayudara, aunque esperaba que no hubiera consecuencias después de eso. El primer Hitman estaba comenzando a sudar frío. Ver pelear a esos dos contra todos los sicarios era algo aterrador, ninguno estaba cediendo y atacaban sin piedad alguna. Vio caer a uno de sus últimos compañeros de pie y perdió de vista al Décimo Vongola... ¿En donde se había metido?
Le dieron una patada en la espalda y cayó al suelo. Se giró y pudo ver una figura oscura frente a él que lo único que se le podía distinguir eran unos furiosos y temibles ojos naranja. Sacó de inmediato su arma esperando dar en el blanco, pero el chico se la arrebató de inmediato y la arrojó al otro lado de la azotea.
Tsuna se agachó y lo tomó por el cuello. Aparte del cansancio tenía un pésimo estado de ánimo. Le acababan de joder otro buen día con esta estupidez de intentar matarlo. Aventó al hitman al suelo nuevamente, quien se veía realmente asustado
―No se te ocurra pedir piedad―dijo el castaño al ver como los labios del sujeto estaban temblando―Qué patético, se supone que eres un Hitman y debes de estar acostumbrado a este tipo de situaciones―avanzaba lentamente hacia él y el otro iba retrocediendo―¿Quién diría que estás aquí ahora temblando como un perro pequeño temiendo por tu vida?
―N-no... ¡Por favor, n-no me las-lastimes!
―Muy tarde, en primer lugar tú no debiste haber venido hasta acá.
Se puso en posición para lanzar un X-burner, si no había podido acabar con el hitman anterior, definitivamente con éste si lo haría.
―Tal vez use tú cuerpo como señal de que nadie me puede hacer nada... claro, si es que queda algo de él.
Ya se estaban generando llamas en sus manos, cuando entonces una tonfa iba directo hacia él, dándole de golpe en la muñeca. Tsuna miró hacia la dirección de donde había sido lanzada el arma. Hibari, quien pareciera que no hubiera luchado, lo estaba mirando de una forma mucho más seria de lo normal
―Como dije, no dejaré que perturben la paz en Namimori, y eso te incluye a ti... Sawada Tsunayoshi
―¿Yo? Pero no he hecho nada malo
Entonces el peli-negro miró al hitman que estaba en el suelo y Tsuna también lo hizo. Fue entonces que todo le vino de golpe. Dio un respiro y la llama de su frente desapareció y volvió con esa mirada caramelo. Ya entendía a lo que se estaba refiriendo. El hitman se acercó de rodillas hasta llegar a Hibari
―M-Muchas gracias por salvarme de ese mons-
A Hibari le brillaron sus ojos y le dio un buen golpe en la cabeza con su otra tonfa al sicario, que cayó junto con el resto dejando inconclusa su frase. Pero no había necesidad de oír el resto, Tsuna pudo deducir perfectamente que le había llamado monstruo. Recogió la otra tonfa de Hibari y la miró perdidamente. A parte de saber que tenía una existencia compartida le acababan de decir monstruo. Y de verdad que pudo haber sido uno.
―Gracias por no dejarme hacer una estupidez―dijo mientras le entregaba su tonfa. Hibari se la arrebató
―No te confundas, herbívoro. Si te dejaba hacer tu ataque hubieras destruido la escuela.
El castaño sonrió débilmente. Pero la sonrisa se desvaneció cuando el líder del Comité Disciplinario se puso en modo de batalla
―No creas que te librarás de esta así de fácil
―Pe-pensé que...
―Tú no piensas nada.
Pero entonces la puerta de la azotea se abrió y Dino entró.
―¡Dino-san!
―Tsk.
―¿Qué fue lo que pasó aquí? ―preguntó el rubio sorprendido de ver a tantos inconscientes. ―Kyoya ¿Tuviste algo que ver?
―No te interesa
Hibari se marchó de lugar molesto, dejando a los dos capos con una sonrisilla nerviosa. Había desquitado todo su enfado luchando contra esos debiluchos en la azotea, entonces no podía describir la sensación que ahora estaba teniendo. Cuando se dio cuenta, ese herbívoro estaba emitiendo un aura muy hostil e incluso de temerse, que si él no fuera Hibari Kyoya se hubiera sentido intimidado.
―Parece que te has dado cuenta
Ahí estaba ese bebé recargado en una puerta de un salón. Hibari se detuvo a un lado de él.
―¿De que hablas? ―le preguntó sin mirarlo.
Reborn se alejó de la puerta y se puso frente a él
―De que hay algo diferente en Tsuna
―Lo que le suceda a ese herbívoro no es mi problema―concluyó siguiendo su camino.
―Entonces, Tsuna ¿Me dirás lo que ocurrió aquí?
El castaño soltó un suspiro. Le contó sobre lo que le había pasado. Cavallone escuchó todo con mucha atención e hizo todo lo posible por no mostrarse nervioso, aunque si uno miraba con detenimiento, una gota de sudor frío caía por su mejilla.
―Entiendo... Bueno, suerte que Kyoya estaba aquí
―Sí, creo que sí... Y ¿Donde está Re-?
Reborn apareció detrás de él, tenía la intención de patearlo, pero Tsuna se dio la vuelta antes y agarró su pierna. Ahora sí que Dino no reprimió su rostro de asombro. Reborn lo miró seriamente y su alumno también lo hizo pero se miraba un poco más desafiante. Y entonces cambió ese rostro por uno de sorpresa y soltó a su tutor.
―¡Hiiee! ¡Reborn! No hagas eso
―De que te quejas, Dame-Tsuna. Si pudiste detenerlo fácilmente
―Ah... bueno... eso fue porque como te darás cuenta acabo de ser atacado así que...
Ya no se le ocurría que más decir.
―Será mejor que te vayas, Gokudera y Yamamoto te buscan
Sin replicar nada, el menor se marchó de ahí. Dino y Reborn miraron el lugar ¿De verdad pudo Tsuna haberlos derrotado sin la ayuda de Hibari? O peor aún ¿Hubiera sido capaz de matar al hitman?
―¿Que vas a hacer, Reborn? Parece que esto se está saliendo de control
El arcobaleno no dijo nada más y también se marchó.
Increíble que este era el segundo día que estaba en ese lugar, se sentía como si hubieran pasado años. Estaba sentado en el piso, no quería moverse por el dolor que tenía en el cuerpo, parecía como si se estuviera quemando vivo.
―¿Te diviertes?
Movió su mirada a un lado, Tsunayoshi también se encontraba sentado y a diferencia de 'él', tenía una sonrisa en su cara.
―Ayer la pasé muy bien con Onii-san y creo que a pesar de todo lo que pasó, también la pasé bien con Hibari-san... ¡Pero claro! 'Tú' también lo puedes ver ¿No es así?
Tsuna decidió ignorarlo, mejor siguió viendo hacia la nada, a lo cual Tsunayoshi no lo tomó muy bien. Se puso de pie, agarró a Tsuna por su cabello y lo aventó como si se tratara de un muñeco
―¡Ah!
―Mira que de verdad eres malagradecido. A diferencia de 'ti' que solías ignorarme, yo me tomo la molestia de venir a contarte las cosas y tú decides ignorarme... Realmente no sé porqué hice la buena acción de venir aquí...
¿A esto le llamaba buena acción? Lo tenía encerrado en este maldito lugar y no lo dejaba hacer nada, esto no era exactamente una buena forma de bondad. Oyó como se estaba acercando y lo volvió a tomar por el cabello
―'Tú' tampoco eres un Santo―le dijo seriamente y obligó a mirarlo.
Cómo odiaba esa mirada anaranjada.
Comentarios sin sentido: ¡Hoola! :DD Bien, me hice un tiempo y aquí está el capítulo... si Ryohei se me hizo difícil de manejar, creo que Hibari estaba mucho peor pero ya que... Como siempre les agradezco sus Reviews :') y sobretodo por leer! Espero que les haya gustado este capítulo que la verdad se me hizo algo extraño. Y creo que no tengo nada más que decir :D
MissDinosaur: ¡Gracias por responder mi duda! :'D Es que de verdad me puse a pensar cómo estaba eso y la verdad no estaba segura! ¡Gracias por leer! Y de verdad que bueno que te gustó el capítulo! *-* Mi intención es poner un momento a cada guardián con este Tsuna para ver si se dan cuenta o no... y dependiendo como es la situación así va quedando (:
ZANGO-01: Hoola! Gracias también por responder la duda, que bueno que Tsuna ya no se droga :3 cofcof ¡Verdad que estuvo asombroso el capítulo de DGM! A mi si me sorprendió muchísimo cofcof... bueno, bueno. Te agradezco de nuevo por leer otra vez y espero de verdad que te guste este capítulo. Pues como te darás cuenta, Tsunayoshi no se dejará intimidar fácilmente ;D
pinkus-pyon: Pues.. veremos si pueden arreglar o no sus pequeñas diferencias :B! ¡Hola de nuevo! Gracias por leer! :3 pues no, Tsuna no es malo en realidad, pero ya veremos porqué Tsunayoshi es así el con él :D Aunque creo que acertaste en una cosa ;)
Guest: Hahaha, no es por nada pero parece que de nuevo has aparecido sin cuenta :C hahah La verdad suele pasar eso de que uno se confunde, a mi si me ocurrió una vez :B Pues entonces hay que tenerles lástima a los dos (?) bueno no realmente pero creo que si es un pequeño dilema sobre eso ¡Gracias por leer y por responder mi duda! Que la verdad siento que si era un poco tonta pero no quería arriesgarme :C
usagi gracia desu: Bonjour~Creo que me estoy empezando a dar cuenta de que nadie odia a Tsunatoshi, bueno tampoco quiero que lo odien haha... (si, si, yo sola me entiendo :3) pero entonces entra la confusión con Tsuna y ya nadie sabe que O:! haha Bueno tal vez me sobrepasé un poco con Giotto pero bueno.. No, no eres traidora a Tsuna :3 Gracias por leer
Neko uke chan: Hello~ Hahah bueno eso de que no se den cuenta tal vez hay una buena razón de ello... pero como te darás cuenta hay algunos que si lo notaron :3 así que supongo que no está tan mal. Mmmm... siendo sincera no me acordaba de Varia pero a como van las cosas tal vez solo haga una mención de ellos o si otra idea golpea mi mente probablemente si los logre involucrar, pero por el momento no es seguro. Awww! Me gustó tu comentario: ¡Son el cielo, hay espacio para todo! Creo que me acabas de inspirar para algo :D!
Saludos~!
