Hola!
ya sé... soy una kreten demorona u.u
lo siento mucho! :(
pero como recompensa (o castigo... no lo sé) les dejo este chap de... (redoble de tambores) 16.604 palabras!!!
todo un record!!!
...lol...
bueno, espero que les haya valido la pena la espera, en ste chap pasan muchas cosas...
Aclaración: antes que nada me gustaría aclarar que en este chap no hay yaoi. Pasan tantas cosas que no me alcanzaba el chap para ponerlas todas, pero que hay acción hay acción. Pero no se impacienten, porque presiento que se acerca... (ya me entenderán cuando lean esta masa de chap)
...y...
Disc: ya saben, Takeshi Obata y las cosas así... Mello no es mio por desgracia... y tampoco Matt por desgracia... Linda y Near tampoco pero a ellos no los lamento tanto XD... y en general nada que reconozcan, ni siquiera Mario y mucho menos Shigeru Miyamoto XD... y etc
bueno, disfrutenlo!
10. Mantén cerca a tus amigos… y a tus enemigos aún más.
Su cerebro, vacío de pensamientos, era incapaz de procesar tal información. Los grandes ojos del chico le miraban fijamente, pero lo único que veían no fue resolución, enojo o desconfianza. Tal y como había esperado, su rostro se fue vaciando de expresión, hasta quedar en un estado neutro. Y no se detuvo allí, ya que se transformó de inmediato en una mueca de conmoción digna de la pintura "El Grito" de Munch. Para variar, las cosas iban excelentemente bien, y era cuestión de tiempo para que todo quedase en ruinas. Él ya había empujado la primera pieza del dominó, y ahora podía sentarse a ver cómo caían los otros.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-Sranje ne (sol de mierda)….- murmuró, tapándose los ojos con un brazo. Tenía una enorme jaqueca y la cabeza le daba vueltas, por lo que el sol era doblemente maldito ese día por su inoportuna aparición.
Giró hasta quedar de espaldas, con el brazo aún tapando sus ojos e intentó volver a dormir, pero el estruendo de pájaros que había en el patio era tan fuerte que se vio obligado a despertar completamente. Pero cuando abrió los ojos finalmente, soltó un gemido, ya que el impacto de la luz fue tal que quedó completamente cegado. Volvió a cubrirse los ojos, pero en ese momento notó el primer signo de algo inusual.
Ya sabía de sobra que hacía frío, pero la sensación era demasiada como para ser natural. Además, sentía el brazo helado y entumecido, a pesar de que estaba seguro de haber dormido con una camiseta de mangas largas… pero se sobresaltó cuando, al intentar recordar en qué momento exacto había sido eso, le fue imposible.
Finalmente, y a pesar de la fuerte luz, se desperezó y volvió a intentar abrir los ojos, más despacio esta vez. Se estremeció. El frío excesivo aún era extraño, por lo que se abrazó a sí mismo. Y ahí estaba el segundo indicio de algo extraño, porque en vez de sentir alguna prenda entre sus brazos y su pecho, sólo sintió su propia piel.
Frunció el entrecejo. Las cosas iban de mal en peor, y se hacían cada vez más raras. Finalmente, levantó la ropa de cama, y vio que tal y como había sospechado, estaba sin ropa de la cintura para arriba. Y eso no fue todo, ya que mientras intentaba conectar ese fenómeno con algo del día anterior, sintió que un brazo le estrechaba, y en ese momento, cuando vio a su pelirrojo acompañante (aún dormido) en las mismas condiciones que él, el germen de una sospecha le nació en la mente.
-Matt… oye cabrón, despierta de una vez y dime…- mientras hablaba, se incorporó lentamente, y al escuchar un tintineo sospechoso miró hacia abajo, y notó que su cinturón estaba desabrochado.
Mantuvo la vista fija en ese lugar, mientras las cosas comenzaban a hacer sentido de a poco. Miró la hebilla desabrochada, a su dormido acompañante, su camiseta negra recién descubierta toda arrugada y tirada en el suelo, junto con otra a rallas en iguales condiciones, y la pregunta obvia apareció finalmente en su mente.
-… ¡¿Qué mierda hice anoche?!- gimió desesperadamente, tomando su cabeza entre las manos. Se abrazó las rodillas y escondió la cabeza, intentando recordar algo, lo que fuera, pero la memoria sólo alcanzaba hasta una especie de fiesta, mucha música fuerte, y él con un vaso en la mano…
Alzó la cabeza con brusquedad (lo que lamentó, porque sólo contribuyó a aumentar el mareo), pensando en una posibilidad demasiado extraña como para considerarla. Miró al pelirrojo por unos minutos, pensando si realmente valía la pena hacer especulaciones, pero recordó aquel incidente, cuando se había robado la televisión, y también cuando le había despertado en mitad de la noche, y aún más atrás, la primera vez que habían admitido algo entre ellos, ¿Quién había empezado todo?
-¡oye tú, sin vida de mierda, despierta! ¡Me debes una explicación!- dicho esto, alzó al dormido chico de los hombros y comenzó a agitarlo con brusquedad y sin consideración, hasta que Matt abrió los ojos, muy asustado.
-¡¿qué pasa ahora?!- intentó zafarse, pero el rubio lo tenía sujeto con demasiada fuerza. Finalmente, lo empujó contra el colchón y le retuvo en esa posición. El pelirrojo ya estaba más que confundido.
-¿Qué fue lo que pasó anoche?- Matt le miró, extrañado.
-¿cómo que qué pasó?
-¡no te hagas el imbécil conmigo! ¡¿Qué pasó anoche?!
El pelirrojo le miró durante unos segundos más, hasta que finalmente supo a lo que se refería. Abrió la boca para hablar, pero no se le ocurrió que decir, por lo que la volvió a cerrar. Después de todo ¿para qué esforzarse? De todos modos no le iba a creer. En eso tenía razón.
-¡respóndeme, rábano inútil!
-Mello, no pasó nada. Lo juro.
-¡no seas mentiroso, sranje! ¡¿Crees que soy un idiota…?!
-deja de gritar, tienes resaca y eso sólo va a empeorar las cosas…
-¡deja de hacerte el considerado…!- Matt ya estaba más que harto de los gritos, así que usando toda su fuerza, giró y se colocó encima del alterado chico.- ¡¿y ahora qué?!
-cállate y vuelve a dormir, ¿quieres?- se acostó cómodamente encima del rubio y cerró los ojos, con todas las intenciones de volver a dormir. Pero recibió un fuerte rodillazo, cortesía de Mello, en cierta parte muy sensible.
-¡caliente de mierda!- el rubio le empujó hasta que calló de la cama, aún quieto como una estatua y con los ojos lagrimeando.- más te vale tener alguna explicación buena para esto o me largo.
-…duele…- fue lo único que atinó a decir el pelirrojo desde el suelo.
-qué me importa.- Mello se disponía a levantarse, pero cuando pasó por el lado de Matt, éste le tomó por los tobillos, en actitud suplicante.
-¡n…no te v…vallas…! Es en… serio- inspiró con fuerza, intentando ignorar el dolor del golpe- no pasó nada. Lo juro por… por…
-¿Shigeru Miyamoto?- preguntó el rubio, alzando una ceja.
-sí, sí… por Shigeru Miyamoto…- para algunos, jurar por aquel que diseñó a Mario de Nintendo le puede parecer una promesa a la ligera, pero Mello sabía que para el pelirrojo tenía que ser un asunto de vital importancia, por lo que desistió de su intento de huída.
-…muy bien entonces…-dicho esto, miró unos segundos al vacío, como considerando algo. Luego, al llegar según parecía a una conclusión satisfactoria, alzó las cejas, y Matt se sorprendió cuando el rubio comenzó a reír.
-¿…Mello? ¡Estás más bipolar que de costumbre!- el muchacho miraba asombrado cómo el chico reía con todas sus ganas, hasta que finalmente cayó sentado en la cama, mirándole de forma burlona.
-¡parece que en verdad estoy bien bueno!- Matt casi cae de espaldas al oír la declaración del rubio.
-de verdad eres impresionante…
-¡reconoce que es verdad! ¡Vaya subida de autoestima!-siguió riendo mientras el pelirrojo le miraba boquiabierto ¿Qué tan narcisista puede llegar a ser una persona? –después de todo, ¿Qué más te puede haber impulsado a intentar algo así?
Finalmente, Matt recobró el habla.-hey, ya te dije que no pasó nada…
-no soy estúpido. Claro que no lo hiciste, pero sí que lo intentaste.- el chico puso mala cara, pero no replicó. -¿ves? ¡Ni siquiera te empeñas en negarlo!- de repente, cambió la expresión, componiendo una mueca maligna.-…entonces… ¿puedo hacer lo que quiera contigo?
El pelirrojo se ruborizó- …depende…
-ah… ¿en serio?- se levantó de la cama y se acercó al pelirrojo, que retrocedió como por instinto. -¿de qué?
-Mello… ¿es la resaca o estás muy raro hoy?
-no… son las hormonas, creo…-se acercó aún más, y el pelirrojo cayó finalmente sentado en su silla de escritorio. –Entonces, si mi teoría es verdad, podríamos…-se apoyó en el respaldo de la silla, inclinándose hacia Matt, quien tragó saliva.- ¡hacer mi venganza contra Near!
-¡agg… tu aliento apesta!- replicó el pelirrojo, algo decepcionado y girando el rostro.
-¡eso haremos, me vengaré de ese albino de mierda! ¡Nadie me traiciona sin pagar las consecuencias!- estaba tan emocionado como ese lejano día en que se habían propuesto ganar las elecciones. Matt se contentó con mirarle. –y, como te tengo a mi servicio, me ayudarás con el trabajo sucio. ¿Te parece?
-eso no cambia mucho las cosas, la verdad. Siempre lo he hecho…-dijo el chico, ignorando lo del servicio.
-no tienes por qué enojarte. Es inevitable, en verdad…
-ya basta. ¿No tienes resaca?
-¿…eh?
-resaca, lo que pasa después de una borrachera como la tuya.- Matt ya estaba perdiendo la paciencia. Demasiados comentarios egocéntricos para un día.
-ah, claro. Resaca. Permiso, entonces…- se recostó en la cama, se tapó y se dispuso a echarse una siesta. Eso ya fue demasiado para el pelirrojo.
-¡tú te vas de mi cama, oxigenado escandaloso! ¡Me despertaste a las ocho de la mañana y no creas que te voy a dejar pasar esta!
-no te escucho…- la voz del rubio se oyó apagada desde el interior de las sábanas. Finalmente, Matt se dirigió a la cama y levantó las sábanas. Mello mantuvo los ojos cerrados.
-estás llegando demasiado lejos. Ahora te vas a dormir a otra parte.
El aludido abrió un ojo y miró detenidamente al furibundo pelirrojo. -¿seguro que no prefieres dormir conmigo? Sé de sobra que sí.- dicho esto, se giró y se dispuso a seguir intentando dormir, mientras Matt le miraba la espalda, boquiabierto por su descaro. Luego, con un suspiro de resignación, devolvió la ropa de cama a su sitio, tomó un abrigo de su armario y se sentó en su silla, acomodándose para dormir.
-nota para mí mismo. La resaca tiene efectos extraños en ciertas personas…-murmuró, intentando ignorar el frío de la mañana.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-eh… ¿no crees que es mejor que camines sin darle la espalda al camino?
Mello miró sobre su hombro despreocupadamente antes de responder. –no lo creo. Si camino de ésta forma, además de mantener vigilada a tu persona y sus hormonas, puedo hablarte sin tener que voltearme. Es un ahorro de tiempo, si lo piensas detenidamente…
Matt puso los ojos en blanco. –dos cosas. Primero, deja de sacarme en cara lo de las hormonas. Segundo, son como dos millonésimas de segundo, por lo que ahorro no es precisamente. Por último, hay una silla volcada justo detrás de ti, y si no miras la frente ahora, te vas a…- el rubio tropezó con el dichoso mueble, cayendo de espaldas al piso de forma bastante teatral.-…caer.
-¡ah, sranje! ¡En serio me dolió!
Matt le ofreció una mano. -¿ves? Te lo advertí. ¿No es mejor mirar al frente?
-no necesito tu caridad.- apartó la mano del chico de un manotazo, pero al intentar levantarse se apoyó en la silla volcada, la cual se arrastró por el piso y le hizo caer nuevamente.- ¡ah, sranje, sranje, sranje!
-no seas soberbio. Ahora toma mi mano de una vez.- murmurando algunas maldiciones en esloveno, el chico finalmente tomó la mano que le ofrecían, levantándose finalmente del piso.
-sranje ¿Qué mierda hace una silla tirada en medio del pasillo?
-la verdad, yo también me lo pregunto…- Matt miró hacia el interior de la puerta más cercana, que resultó ser el comedor. Tragó saliva, ya que la estancia no le traía muy buenos recuerdos… -eh, ¿nos vamos?
-no seas idiota. Ya dije que quiero ver qué es lo que pasa… -el impulsivo rubio entró en el salón, lleno de curiosidad, seguido por su ahora renuente compañero.
El interior estaba bastante desordenado. Había botellas y basuras tiradas por doquier, además de que muchas de las botellas "especiales" se habían volcado, por lo que había un persistente olor a alcohol. El rubio se dirigió hacia allí, y tomó una de las botellas, examinándola detenidamente.
-…me acuerdo de esto. Y de Near. Pero después de eso está todo como borroso…
-eso se llama estar borracho como una cuba. ¿No nos podemos ir?
-¡cállate, esto puede ser importante…!-miró la mesa en donde había brindado con el traicionero albino, unos metros más allá, y se dirigió hacia allá. –quizá, si hago todo lo que hice antes de que todo se borrara, pueda recordar algo…
Matt suspiró. Ahora, además de comunista, era criminalista. –Mello, esto es estúpido y lo sabes. ¿Ya nos vamos?- sin embargo, siguió al rubio, que ya le llevaba bastante ventaja.
-sí… acá estábamos con el desteñido… ¿ahora qué…? –de pronto, un fuerte estruendo hizo que ambos chicos se voltearan hacia la puerta. Alguien más se había tropezado con la silla, y al parecer llevaba una carga muy pesada.
El rubio y el pelirrojo fueron a ver qué pasaba, pero cuando llegaron Matt se detuvo con brusquedad. Porque la causante del estruendo no era otra que Linda, que llevaba una caja llena de basura, que probablemente había intentado sacar sigilosamente del comedor mientras ellos estaban dentro.
-hey, Linda, ¿Qué llevas, tu desayuno?- Matt tuvo un sobresalto, ya que recordó que Mello no sabía nada de lo que había hecho la noche anterior, pero la chica probablemente sí. Y sus sospechas se vieron confirmadas cuando Linda, al escuchar la voz del rubio, se levantó precipitadamente y muy nerviosa.
-ho…hola… este, lo siento pero no me puedo quedar…- le echó una mirada a Matt, quien observaba la escena con la boca levemente entreabierta. –yo… yo me voy ¡hasta luego!
Intentó escabullirse, pero Mello la detuvo, bastante extrañado por la actitud de la chica. –oye, oye… ¿Qué mierda te pasa hoy? ¿No escuchaste el insulto a caso?
-Mello, creo que es mejor que nos vayamos… ¡en serio!- finalmente, el pelirrojo logró reaccionar, tomando al obstinado chico del brazo e intentando arrastrarle lejos de allí, pero el rubio se soltó y siguió con su interrogatorio.
-¿Qué pasa, Linda? ¿Tomaste mucho anoche? ¡A que ya sabes quien fue el que lo hizo! Eh, oye… ¿me estás ignorando?- la chica intentaba desesperadamente de escabullirse por alguna parte, ante la atónita mirada de Mello. –no me contestas… oigan… ustedes vieron algo, ¿cierto?- miró a su amigo por sobre el hombro, ahora con desconfianza, para luego volverse hacia la castaña, que se quedó hecha piedra donde estaba. –ustedes dos saben… los dos saben que pasó anoche ¿no es así?
Matt le miró con los ojos abiertos de par en par, mientras Linda enrojecía y pensaba en que quería volver a su habitación y no volver a salir. Mello pasaba la mirada de uno a otro, sin comprender nada, hasta que una sospecha se le formó en la mente. Una sospecha bastante cercana a la realidad, aunque algo errada.
-¿ustedes…? Alto, Matt… ¿Qué hicieron ustedes anoche?- el chico miró al de goggles con los ojos entronados, mientras la chica fruncía el entrecejo, confundida. Matt se limitó a mirarle con cara de sorpresa, confundido por lo que decía el rubio. –tú. Responde.
-¿…eh? ¿De que mierda me hablas…?- de pronto, el pelirrojo entendió a lo que se refería su compañero. –espera… no, yo no lo hice.
-¡no me mientas, vodja rdeče pese (cabeza de betarraga)! ¡Ahora que lo pienso, no me extraña en absoluto!- se cruzó de brazos con obstinación, mientras Matt buscaba las palabras adecuadas para decirle que era un perfecto idiota. Linda les miraba alternativamente a uno y al otro, deseando estar a miles de kilómetros de allí para no escuchar la discusión.
-¡ya te dije que yo no lo hice, maldito ebrio…!- se detuvo cuado la castaña, incómoda, carraspeó para recordarles que seguía allí.
-mira, es en serio. ¿Crees que si hubiese pasado algo no estaría restregándotelo en la cara?- el argumento de la chica era bastante lógico, pero el rubio no se dio por satisfecho.
-¿entonces quien mierda…?- en ese momento, Mello cayó en cuenta. Miró a Linda, pasó la vista por Matt una vez más, y de nuevo por la castaña, hasta que finalmente preguntó.- no… ¿no habré sido yo?
El pelirrojo se golpeó la frente, asintiendo, mientras Linda se ruborizaba progresivamente, de nuevo incapaz de pronunciar palabra. Mello quedó en silencio unos segundos. Ahora algo se le venía a la mente, el baile con las chicas a quienes no recordaba conocer, Matt, Linda y… no, esa última parte no podía ser verdad. Relajó los brazos a ambos lados de su cuerpo, intentando hacer que todo calzara en su mente, pero ésta se resistía a cooperar. Cada vez que intentaba dilucidar el asunto, esa imagen odiosa saltaba a su memoria, la castaña y él… miró a Matt una vez más, así como a Linda, y finalmente admitió la cruel verdad.
Se llevó las manos a la cabeza, jalándose el cabello y asustando a los otros dos chicos, y aún más cuando de su boca se escapó un fuerte alarido, que retumbó por todo el Wammi's House, despertando y asustando a todos sus habitantes. Finalmente, Matt saltó adelante y le tapó la boca, mientras el chico aún dejaba escapar más gritos ahogados.
-di…dime que es mentira… ¡tiene que ser mentira, sranje!- el pelirrojo no dijo nada, sino que se limitó a seguir cubriendo su boca. –yo nunca… si lo hubiese sabido… ¡Prekleto, da je zanič (maldita sea, que asco)!
-sé esloveno, muchas gracias…- Linda le habría mirado con cara de asesinato, pero aún estaba demasiado conmocionada.
-Mello, relájate. Respira hondo, sé que puedes…- el chico obedeció, intentando calmarse, pero al volver a hablar seguía gritando.
-¡nunca más voy a beber en mi vida, lo juro! ¡Ni una cerveza, ni una copa de champaña!
-basta, no es para tanto. Vámonos de aquí, por favor…
Ya se iban yendo, cuando Linda llamó su atención.- oigan… esperen un momento.- se volvieron (Mello quiso escapar, pero Matt lo detuvo), y la chica perdió el valor. Pero tomó aire y prosiguió con lo que iba a decir. –yo lo siento. De verdad. Y mucho. No quiero que estas elecciones se transformen en algo personal, y aunque me gustes, Matt, tengo que admitir mi derrota.- ambos chicos le miraron, parpadeando extrañados.-así que… bueno, sean felices y eso…
En ese momento, Mello enrojeció de golpe, comprendiendo lo que la castaña insinuaba con eso. -¡oye, oye! ¡No sé que mierda es lo que piensas, pero sea lo que sea estás mal! ¡Quiero decir…! ¡Somos amigos, no hay nada más…!- suspirando, Matt le tapó la boca una vez más, provocando una mirada asesina en su dirección. Pero el chico no le prestó atención, sino que miraba directamente a la castaña.
-este… gracias…-le sonrió con simpatía, lo que hizo que la chica se ruborizara, y aún más cuando le ofreció una mano en señal de tregua, la que ella aceptó gustosa.
-no es nada, en verdad… ¡pero que gran desperdicio!- rió nerviosamente, mientras Matt no sabía si tomarlo como un halago o no.
-¡bueno, bueno! ¡Ya basta, quiero desayuno!- Mello finalmente se libró de la mordaza de su compañero, e intentó llamar la atención una vez más.
-si quieres desayuno, rey del oxigenado, vas a tener que ayudar a limpiar el desastre del comedor.- dijo Linda de mal talante, pero con una leve sonrisa.- así que si no quieres más besos asquerosos, será mejor que te pongas a colaborar.
-¡de acuerdo, de acuerdo…!- el chico se levantó y entró al comedor, seguido por el pelirrojo, quien le observaba divertido ayudar como nunca con tal incentivo.
Linda volvió a tomar la caja que se le había caído con expresión pensativa, mientras observaba al par de chicos bromear entre ellos. Finalmente, sonrió, porque al fin sentía que hacía lo correcto. Y definitivamente ya no prestaría más oídos a los consejos de cierta pelusa blanca, ya que al parecer eran la causa de todos sus malos ratos. Así que se levantó y llevó la caja al basurero, segura de que ahora que contaba con la ayuda de dos chicos tan entusiastas terminaría en seguida con el trabajo… y ya tendría luego una palabra o dos con Near.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
El rubio miraba su plato de cereales de chocolate con el entrecejo fruncido. Miró a su alrededor, viendo que todo el mundo comía con verdaderas ganas su desayuno, ya que se había hecho bastante más tarde de lo normal por culpa de la gran cantidad de basura que había en el comedor. Aún quedaba algo, pero se había amontonado en los rincones para permitir al menos movilizarse por allí. Volvió la vista al plato, sintiendo su estómago revuelto. Definitivamente, no tenía ganas de comer.
Apartó el plato, lo que fue advertido por Matt, quien le observaba desde hacía un rato.-oye, ¿no que tenías tanta hambre?
-me arrepentí.- se frotó los ojos con las manos, ya que sentía los párpados pesados por culpa del trasnoche y la resaca.
-Mello, estuviste toda la mañana quejándote porque querías desayuno, mientras yo tenía que aguantarte como si fueras una mosca en mi oído, así que come y calla.- le echó una mirada enojada al chico, justo en el momento en que cedió su resistencia, provocando que cayese de cara al plato.
El pelirrojo suspiró y le levantó antes de que se ahogara con leche, mientras los chicos de las otras mesas los señalaban y se reían. Seguramente aún recordaban el espectáculo del día anterior. Por eso, y para rescatar algo de su dignidad (la de Mello estaba perdida definitivamente), levantó a su dormido compañero y lo llevó a la rastra a su habitación, decidido a dejarle allí hasta que se le pasaran los efectos del alcohol.
Mientras lo llevaba, era conciente de los ojos que les seguían y de los murmullos, pero no les hizo caso. Sea lo que fuese que pensaran, si hacía oídos sordos no tendría que desmentir nada, pero aún así se sintió aliviado al llegar a la puerta. Sin embargo, antes de que pudiese abrirla, esta se abrió desde fuera, y quien lo hacía no era otro que el albino Near.
Ambos chicos sufrieron un sobresalto, ya que Matt sabía quien era el culpable de muchas situaciones incómodas vividas junto al rubio, y Near estaba impresionado de que el chico estuviese aún en buenos términos con Mello, a pesar de que su plan había dado resultado. Apretó los puños. ¡Todo el esfuerzo a la basura! Pero aún le quedaban planes bajo la manga, por más que, como demostraba la ahora mirada asesina del pelirrojo, ya supiesen que él estaba haciendo planes en su contra.
Así que, disimulando su rabia, decidió volver a sus antiguas técnicas por ahora, para sacar un poco de frustración. -¿Qué tal estuvo anoche, Matt?
-no estuvo mal. ¿Por qué lo preguntas?- replicó, con los dientes apretados.
-ah, por nada. Sólo quería saber si habías aprovechado el regalo que te dí anoche.
-¿regalo…?- en ese momento, el chico comprendió lo que le estaba insinuando Near, por lo que se sonrojó a su pesar. ¡A sí que ese desteñido lo sabía todo! –no sé de que me hablas. Pero ya que me dices que estabas detrás de todo esto, yo creo que a todo el mundo le gustaría saber quien llenó las botellas de alcohol. A ver como lo ven los votantes.
-no lo sé, pero sí sé de algunas personas que no verían muy bien ciertas… opciones que están tomando ustedes. Políticas, por supuesto.- Matt apretó los puños y le miró con odio, pero no se le ocurrió nada que replicar, por lo que el albino sonrió satisfecho.- con su permiso…
Los esquivó a ambos, no sin antes echarle una mirada de desprecio al dormido Mello, y se dirigió a buscar el desayuno, mientras el pelirrojo intentaba dominar su genio. Eso era un golpe bajo, pero sabía que Near no se dejaría vencer por nada del mundo, aunque tuviese que recurrir a recursos tan bajos como salida fácil. Eso era lo que le diferenciaba de Mello, ya que éste estimaba a todos sus rivales e intentaba vencerles en su propio juego.
Eso pensaba Matt mientras llevaba al dormido rubio a la rastra por los pasillos, mirándole ahora con aprecio. Porque por más impulsivo, grosero, molesto, alborotador y ambicioso que fuese, por lo menos seguía siendo más o menos legal. Finalmente, llegó a la famosa habitación (ni uno de los dos había entrado allí en bastante tiempo, ya que se habían acostumbrado a dormir juntos) y le dejó con todo el cuidado que pudo en la cama. Mirando por la ventana, recordó la primera vez que pasaron la noche en la misma habitación, el mismo día que Mello había hecho su polémica declaración ante todo el Wammi's House. Había pasado mucho desde entonces, muchas situaciones embarazosas y muchas más agradables, pero se preguntó que pasaría cuando todo se acabara y sus vidas volvieran a la normalidad. Porque en situaciones de encierro, la gente muchas veces confunde sentimientos y al salir las relaciones terminan rápidamente. Volvió la vista al dormido chico y pensó qué sentiría si todo terminase al final de las elecciones… se estremeció. Por parte suya, por lo menos, quería que todo continuase como hasta ahora, pero le era imposible saber que opinaba Mello al respecto. A sí que lo mejor sería, según Matt, aprovechar todo lo posible los momentos que pasaban juntos, ya que era posible que todo terminara pronto. Y con esos pensamientos, se recostó al lado del rubio, y estrechándole con fuerza, terminó por quedarse dormido él también.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Linda se paseaba de un lado a otro frente a la puerta de la pieza de Near, pero no podía encontrar las palabras adecuadas para dirigirse al albino. La verdad, sentía que cada vez que le hablaba lo hacía en vano, ya que el chico se limitaba a asentir y hacer ruidos indefinidos de conformidad, por lo que dudaba sinceramente de la efectividad de sus charlas. Pero aún así, por lo menos, tendría que intentarlo.
Así que, con decisión, golpeó la puerta de la habitación, pero no obtuvo respuesta, por más que esperó varios minutos en vano. Así que golpeó nuevamente, con mayor fuerza, pero el resultado fue el mismo. Así pasó varios minutos, mientras muchos chicos le miraban y se preguntaban si, además de la lista M, también quería atrapar al perturbador y silencioso albino. Pero dejaron de preguntarse en cuanto la chica se volteó con una mirada asesina, ya que los había escuchado, y se fueron rápidamente del pasillo.
Finalmente, enardecida por los insidiosos comentarios (que le habían seguido toda la mañana) la chica golpeó la puerta con todas sus fuerzas, mientras intentaba girar la manilla para entrar de todas formas.
-eh… eso es allanamiento. Y está penado por la ley.- la chica se volvió sobresaltada cuando Near apareció de pronto tras ella.
-¡Near…! Oye, ¿Dónde estabas?- dijo Linda, intentando aparentar normalidad, aunque el albino no se veía en absoluto enojado. De hecho, parecía más bien indiferente.
-por allí… ¿me buscabas?- alzó una ceja, pero no se asomó ni otro indicio de emoción en sus calmados rasgos. La chica dio un respiro antes de proseguir.
-mira, yo quería decirte que no voy a seguir más tus consejos. Cada vez que hago algo que tú me has recomendado, le pasan cosas malas a la gente a mí alrededor. Sé que no es tu intención, así que lo siento, pero…- se interrumpió al escuchar un suspiro desdeñoso por parte del albino, que ahora la miraba con desprecio.
-eres igual de inocente que ese rubio imbécil. Si digo que no fue intencional, son incapaces de pensar mal de mí. Antes Mello nunca habría bajado la guardia como en tu fiesta, pero parece que el pequeño asunto que tiene con su mascota me beneficia bastante. –Linda se sorprendió al escuchar a Near hablas con tal dureza, pero el albino ya estaba cansado de fingir ante la castaña. Ya era hora de imponerse de una vez por todas.
-Matt no es su…
-ya te lo dijo la otra noche, ¿no es así? "Es mío para hacerlo cuantas veces quiera." Sí, lo vi y lo escuché todo.- replicó ante la mirada de sorpresa de la chica.- bueno, eso no fue pura retórica. Pero sea como sea, esta estupidez tiene que terminar. Y gracias a mí, lo hará más temprano que tarde.
-¡¿a qué te refieres con estupidez?! Si lo que dices es que vas a desarmar este movimiento…
-que gracioso que le llames movimiento, ¿sabes? Esto es sólo la mayor excusa para saltarse clases que se pudo haber utilizado, además de un excelente método para salvarse de los castigos que les corresponden. Y no, no lo haré yo. Ese par mismo lo hará, en cuanto los ponga en evidencia frente a todo el mundo. Y lo único que debo hacer es presionar al rubio lo suficiente.- su tono calmado era lo que más espantaba a Linda, ya que lo que decía era completamente vil. Pero aún así intentó replicar.
-… que bueno que me lo dices, porque no voy a dejar que lo hagas…- la chica se detuvo cuando escuchó una risa despectiva.
-¡pero si tú misma me vas a ayudar!- el tono fue seguro y autoritario, por lo que Linda se enardeció.
-¿cómo puedes ser así de egoísta? ¡Yo no te ayudaré por nada del mundo…!
-¿ah, sí? ¿Ni siquiera por… esto?- sacó de algún bolsillo una tarjeta de memoria pequeña, del tamaño justo para pertenecer a cierto aparato…
-¿…qué es eso?- la castaña miraba con desconfianza la pequeña tarjeta, pero aún sin comprender lo que le esperaba.
-esto es una tarjeta de memoria de un teléfono celular, concretamente, tú teléfono celular.
-¡no mientas!- la chica estaba ya de verdad molesta. ¿Cómo se atrevía a ser tan descarado?- mi celular falló cuando se cayó al agua de las duchas. Sabes perfectamente que hace tiempo que busco uno nuevo…
-sí, pero no contabas con que salvaría tu tarjeta, ¿cierto? Sí, así es. La saqué justo antes de que despertaras para ir al baño esa vez, ya que contaba con ese tipo de eventualidades. ¿Por qué, si no, te dije que era inútil intentar salvar la memoria?
-pero aún así, no hay nada humillante allí para mí. Estás igual que antes…
-no lo veo así. No tengo nada contra ti, Linda. Mi rival aquí es Mello, y de él si que hay algo en este pedazo de plástico…
Linda le miró confundida, hasta que recordó cierto episodio vivido hacía algún tiempo, cuando la directiva estaba aún formada.- ¿…no me digas que hablas de… esa foto?- abrió los ojos de par en par cuando el chico le mostró una copia impresa de la infame fotografía de de la lista M durmiendo juntos y abrazados. Tal y como temía.
-si no quieres que reparta folletos con esta imagen en ellos, te mantendrás tranquila y en silencio. Después de todo, quien sacó la foto fuiste tú, no yo, así que ¿de quien crees que sospechará tu querido pelirrojo?
La chica le miró con rencor, pero tuvo que reconocer que tenía razón. Bajó la vista, con los puños aún apretados, por lo que Near sonrió satisfecho un segundo, antes de que su rostro adoptase la pasividad de costumbre. Finalmente, disponía del control de la lista tal y como había planeado, y además tenía un arma de chantaje muy poderosa. Pero no le convenía usarla ahora, aunque el orfanato fuese un hervidero de rumores con respecto al rubio y al pelirrojo, ya que gracias a esto la lista L lideraba en las preferencias. Pero si las cosas se ponían difíciles, no dudaría en ponerlo todo en juego.
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Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando Mello se despertó pensando en comida. Había soñado que ganaba las elecciones y hacían una gran barbacoa, pero que Near le obligaba a beberse una botella de whisky y él era incapaz de encontrar el camino a la mesa, por lo que debía contentarse con escuchar las risas y el sonido de los cubiertos y oler la carne asada, mientras llamaba a gritos al imbécil de Matt para que le llevase algo de comer.
Al intentar levantarse se sorprendió al encontrarse en su propia habitación, pero finalmente recordó que se había ido a desayunar y después… bueno, por lo menos estaba seguro de no haber hecho nada estúpido por esa vez. Se pasó la mano por la cara, intentando despejarse, cuando otra cosa llamó su atención. Su cabello estaba todo pegajoso, así como su rostro, tal y como si se hubiese echado algún comestible.
Tomó un mechón y se lo acercó a la nariz para identificar qué tenía encima. -…mleko, sranje (leche de mierda)... ¡Matt, cómo pasó esto!
No obtuvo respuesta, por lo que miró a su alrededor, sorprendido de encontrarse solo. Suspiró. El muy ingrato podría por lo menos hacer el honor de aparecer para explicarle las cosas, pero al parecer tenía asuntos más importantes. Así que, molesto por la falta de atención, decidió salir a buscarlo para atormentarle hasta que le diese una buena razón y le suplicase perdón.
Pero cuando llegó a la puerta, esta se abrió de golpe desde afuera, por lo que le golpeó en toda la cara, haciéndole caer levemente aturdido. Quien intentaba ingresar, con una bandeja cargada de cosas para comer, no era otro que Matt, que ahora empujaba la puerta con todas sus fuerzas para intentar quitar lo que sea que fuese que estaba trabando la entrada. Pero lo hizo con tal fuerza que un pocillo lleno de helado de chocolate se le resbaló de la bandeja cayendo, como no, en toda la cara de Mello, quien comenzaba a recuperarse del golpe.
-mierda de puerta… ¿Mello?- el muchacho se quedó en su lugar con aire estúpido, hasta que se dio cuenta de lo que había hecho. -¡Mello! ¡Lo siento!
Dejó la bandeja en la cama y ayudó al rubio a levantarse, pero tuvo que reprimir un ataque de risa cuando lo vio cubierto de chocolate. Esto no le hizo mucha gracia al ahora sucio muchacho.
-arregla esto ahora si no quieres que te pasen cosas muy malas.- dijo en tono falsamente calmado. Matt entendió el mensaje al momento.
-sí, claro.- intentando aún no reírse, buscó una servilleta y comenzó a limpiarle la cara de helado, pensando sin embargo que era un desperdicio de postre. Pero al momento en que Mello tuvo los ojos despejados, tomó el otro helado de chocolate de la bandeja y se lo estampó en la cara
-te lo mereces, kreten.
El chico intentó limpiarse los ojos (se había subido los goggles para ver mejor en el pasillo oscuro), mientras pensaba que el rubio estaba siendo realmente injusto.-…eres un idiota oxigenado, ¿sabías eso?
-¡cállate, imbécil! Te perdonaría si fuese de vainilla, incluso de frambuesa lo dejaría pasar… ¡pero no de chocolate!- dicho esto, tomó lo que quedaba de helado y se lo arrojó al pelirrojo, pero éste, prevenido, lo esquivó y fue a dar a la pared. Esto sólo enardeció aún más a Mello.- ¡ya está! ¡Vas a tener que limpiarlo todo!
-pero si tú empezaste…- el pelirrojo ya sabía que no conseguiría nada razonando, pero aún así lo intentó.- además, ¡ya me disculpé! ¿Qué más quieres que haga?
-ya te dije, que lo limpies…- miró unos momentos al vacío, como considerando una mejor opción. –no, mejor aún. Para que no se desperdicie más, vas a tener que lamerlo. ¡Todo! ¿Me escuchaste?
Matt abrió la boca, impresionado.- ¿…no se te podría haber ocurrido algo más indigno?
-probablemente, así que muévete.- dicho esto, se sentó cómodamente (su cara aún chorreando chocolate) en una silla cercana, mientras el pelirrojo le miraba aún incrédulo.- ¿Qué esperas, que piense en algo mejor?
Resignado a lo inevitable, Matt se dirigió a la pared manchada de chocolate, mirando con desconfianza el papel tapiz. Le echó una mirada rápida a Mello, pero no podría hacer trampa ya que le observaba atentamente. Así que, tomando una buena bocanada de aire, sacó la lengua y se acercó lentamente a la pared.
-rápido, si no está limpio para la noche vas a ver la que te espera…- el pelirrojo se sobresaltó y se mordió, por lo que hizo un sonido indefinido. –Y sin quejas.- agregó finalmente Mello.
Matt golpeó la pared, frustrado y adolorido, y finalmente pasó la lengua una vez por la pared. Era una mezcla de chocolate, tierra y algo indefinido que quiso creer que era el papel de pared, por lo que se estremeció de asco. Sentía la mirada del rubio clavada en él, por lo que prosiguió con su humillante tarea antes de que le hiciese hacer algo más.
Pasaron los minutos y el muro estaba cada vez más limpio, y Matt cada vez más asqueado. Ya apenas quedaba helado, pero aún así el pelirrojo presentía que eso no iba a se todo y que Mello le tendría otra tarea por delante. En cuanto al rubio, no había dejado de mirar la extraña escena con una mezcla de burla y… algo más. Porque el hecho de que el chico estuviese lamiendo la pared le había dado más de una idea extraña, por más que su expresión fuese de asco intenso. Tragó saliva. ¿Qué no daría por ser una pared en esos momentos? Sacudió la cabeza, intentando alejas sobre todo esas ideas de su mente.
-este… Mello, ya no hay helado.- el aludido alzó la vista y observó que efectivamente el muro estaba aceptablemente limpio, por lo que miró alrededor a ver si había otra cosa que ordenarle.
-veamos…- tan concentrado estaba en su tarea que no advirtió la cara de Matt, que al parecer había llegado a alguna resolución, y se acercaba lentamente con una sonrisa peligrosa. –Eh… ahora que lo pienso, también podrías… oye, ¿Qué mierda haces?- el pelirrojo se inclinó hacia él, sin borrar esa sonrisa de su rostro, y apoyándose en los apoyabrazos de la silla. Mello se enderezó lo más que pudo.
-me dijiste que lo limpiara todo, ¿cierto?- el rubio alzó una ceja y asintió, aún sin comprender. –Y eso incluye, entonces…- por la mejilla del chico resbalaba una gota de helado, y por allí pasó el pelirrojo la lengua, provocando un estremecimiento por parte de Mello.
-¡…oye, ya te he dicho que no te aproveches…!- se cortó en seco cuando sintió que otra gota caía por su labio, y sabiendo lo que se proponía Matt, intentó quitárselo de encima, pero el chico fue más rápido y le acalló completamente juntando sus labios con los del rubio.
Se quedaron unos momentos en eso, mientras Mello intentaba recordar por qué estaba tan enojado en un principio, pero finalmente logró resistirse al pelirrojo y le empujó bruscamente. El rechazado chico reía alegremente mientras el rubio se enfurecía cada vez más, pero finalmente tuvo que admitir su derrota.
-¡bien, tu ganas! Yo limpio luego…- se cruzó de brazos con cara de fastidio y muy ruborizado, mientras Matt tomaba la dichosa bandeja de comida y sacaba un plato de carne asada. -…pero al menos dame uno de esos.
El pelirrojo sonrió y le pasó un plato de buen grado, y el enojado rubio se contentó con olvidar sus frustraciones con comida, mientras se pasaba una mano distraídamente por la aún húmeda mejilla.
-oye, no es que me interese, pero… ¿no ibas a planificar algo para vengarte del albino de mier… digo Near?- preguntó Matt con aire de ligereza, pero atento a la respuesta.
Mello, sin sacar la mano de su cara, le miró con leve interés-¿…por qué, te unes?
-digamos que nos debe una cuantas…
-kdo bi rekel, ima tudi zlo stran (quién lo diría, también tiene un lado malvado)…-murmuró el rubio para sí mismo, observando a Matt detenidamente, como si se pudiese observar algún cambio físico. No notó nada, así que prosiguió- ajá… bueno, necesitamos muchas cosas esta vez, y presiento que será todo un desafío…
-…qué, ¿ya tienes algo en mente? Batiste tu record.
-sí, sí, claro. Concéntrate, recuerda que ahora estás a mi servicio… o tus hormonas lo están.- Matt puso los ojos en blanco, pero decidió no iniciar una discusión. –sobre todo, esta vez requeriremos discreción, ya que aún estamos en campaña. Y al mismo tiempo, nuestro "blanco" tiene que notar que fuimos nosotros, pero no tener pruebas en nuestra contra.- mientras hablaba, se echó el último trozo de carne a la boca con expresión pensativa. El pelirrojo estaba sencillamente asombrado por su actitud.
-¡vaya, que seriedad! Ni que fueras a asaltar la casa blanca…
-es parecido en cierta forma…- miró por la ventana, mientras la tarde se convertía lentamente en noche. –pero ese no es el punto. Ahora ya no es por las listas o por los votos, ahora es sobre honra personal.
-a veces piensas de forma muy de los años veinte, ¿sabías? Poco más y lo retas a duelo.
El rubio le miró irritado. –puede que a ti te guste ir por la vida besando todo ser viviente, pero yo soy una persona decente.
-¿y alguien tan decente como tú buscaría venganza?- replicó con sarcasmo el pelirrojo.
-¿Qué mierda te pasa hoy? Primero, quieres venganza. Ahora me contestas mal… ¡ni que hubiese hecho yo algo malo!
-no toda mi vida gira en torno a ti…- dijo el chico, sorprendiendo aún más al rubio.
Mello dudó un momento, pero luego se levantó con decisión y se situó frente a su compañero. Le observó con atención, mientras Matt le devolvía la mirada, extrañado. Luego, el rubio posó su mano en la frente del chico, como comprobando si tenía fiebre. Finalmente, habiéndose asegurado de que no estaba enfermo, llevó sus manos a los goggles del pelirrojo, que descansaban sobre su frente, y se los puso en los ojos, mientras éste aún no entendía a que iba todo esto. Pero pronto lo supo, ya que una vez que los goggles estuvieron en su lugar, Mello los tomó nuevamente, jalándolos hacia delante, y soltándolos de golpe, provocando que a Matt se le escapase un grito de dolor y se llevara las manos a los ojos, mientras el rubio, satisfecho, se devolvió a su asiento.
-¡¿…y eso?!- preguntó, mientras aún le escocían los párpados.
-no estás enfermo y me consta que has dormido bien, así que te comportas como un imbécil sólo porque eres un imbécil.- dijo Mello, recostándose en la silla con los brazos detrás de la cabeza, mientras el pelirrojo seguía haciendo ruiditos de dolor.
-eres un maldito… idiota. ¡De verdad, no tenías por qué hacer eso, puto sádico!
-no te lo tomes así de grave, ve y échate agua helada, qué se yo…
-¡ya es suficiente! ¿Sabes cuantas veces me has golpeado sólo éste día? ¡Imagínate cuantas veces me has golpeado desde que nos conocimos…!
-eh… ¿las suficientes?- el rubio, para variar, no tomó los reclamos de Matt en serio, pero esta vez el pelirrojo decidió que ya era bastante. Así que se levantó de la cama, tomó a Mello de una manga y lo alzó del cuello de su camiseta. Como era levemente más alto que el rubio, este apenas tocaba el suelo, por lo que sorprendido y levemente asustado le miraba con los ojos abiertos de par en par.
-no me gusta que me trates como tu sirviente.- pronunció lento y claro el pelirrojo, mientras Mello intentaba desasirse del agarrón. –desde ahora, las cosas van a ser de igual a igual. ¿De acuerdo?
-Matt… no respiro…
-no te escucho. ¿De acuerdo?
-¡ah, kreten!... ¡es en serio!
-aún no lo dices. ¿De acuerdo?
-¡sí, sí…! ¡Sólo suéltame!
-bien.- le dejó caer sin consideración, por lo que el chico se escurrió al suelo y quedó sentado y tosiendo un rato.
-¡… de verdad… te pasaste esta vez!- reclamó, frotándose el cuello.
-lo siento Mello, pero hay veces en que de verdad siento que no me escuchas.- Matt, sintiéndose ahora culpable por el arrebato, se sentó al lado de su compañero en el piso, mientras éste, aún molesto, se rehusaba a mirarle siquiera.
-en serio, mídete. Casi me matas.
-ya dije que lo sentía… ¡me tenías al límite con lo de lamer la pared!- finalmente, como el rubio no contestaba, le abrazó con fuerza. Al principio, Mello se negó e intentó soltarse, pero como siempre Matt fue más fuerte, por lo que al final se resignó y apoyó su cabeza en el hombro del chico.
-eres la persona más emocional que he tenido la desgracia de conocer.- dijo el rubio, ambos aún abrazados.
-tú no te quedas atrás…- replicó el pelirrojo, sonriente. A pesar de todo, aún eran incapaces de permanecer molestos demasiado tiempo el uno con el otro.
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A la mañana siguiente, ambos chicos tenían un aspecto horrible. Mello, ojeroso y despeinado, miraba con desgana el comedor, sin molestarse en fingir que comía, mientras Matt le echaba miradas nerviosas de vez en cuando, él también con ojeras marcadas. La noche anterior el pelirrojo había tenido una serie de sueños bastante extraños, que involucraban en todos los casos situaciones bastante subidas de tono, pero siempre que iba por lo mejor le despertaba un fuerte golpe en el estómago, seguido por el furioso parloteo del rubio, acerca de que dejase de babearle entero e intentar abusar de él mientras dormía. Y de esa forma habían estado durante todo el tiempo en el que se suponía que dormían, hasta que despuntó el alba y a ninguno le quedaron ganas de dormir más, cuando en una escena especialmente encendida, se despertó con un atroz dolor en la entrepierna, cortesía de Mello, ya que nuevamente tenía una marca de dientes amoratada, aunque esta vez era posible disimularla con la ropa.
Y por eso, mientras el rubio paseaba su mirada por el salón, Matt le miraba con nerviosismo. ¿Qué pensaría ahora sobre él? Probablemente, le obligaría a dormir amarrado contra la cama o algo así. Se estremeció, ya que este pensamiento le dio bastantes ideas (a su juicio, muy buenas), pero que de saberlas Mello le obligaría a grabar un video en el que repitiese la frase "soy un caliente de mierda" y lo exhibiría por todo el orfanato en pantalla gigante.
Mientras, el rubio pensaba en que Matt se hubiese merecido un golpe más fuerte, ya que por su culpa no había podido pegar un ojo en toda la noche, por que comenzaba a murmurar por lo bajo y a estrecharle cada vez más, hasta que le ponía tan nervioso que sólo se le ocurría golpearle. Pero… ¿había pensado que le ponía nervioso? Furioso sería una mejor palabra, ya que de ningún modo se pondría nervioso por algo así, después de todo, él no quería llegar a tener… "ese" tipo de relación con él… según creía.
Se pasó la mano por el cabello por enésima vez esa mañana, y decidió dejar el tema para después, cuando hubiese podido descansar y reposar las ideas, sin hormonas de por medio. En ese momento, sin embrago, su mirada se topó de pronto con la de Matt, quien le miraba abstraído desde hacía un rato, pero justo cuando ambos chicos notaron que se estaban observando como un par de babosos, voltearon cada uno para su lado, avergonzados.
Pero no hubo mucho tiempo para sentirse ridículo, ya que en ese momento los ya casi olvidados miembros del comité electoral llamaron la atención de todos ubicándose sobre una mesa del comedor. Inmediatamente se hizo silencio en el salón, e incluso Mello alzó la cabeza con interés. Los chicos observaron alrededor con nerviosismo, pero finalmente el presidente de la organización se adelantó del resto del grupo para hablar.
-chicos, quiero comunicarles que debido a la inactividad que hemos tenido en todo este tiempo por parte de las listas, suponemos que por problemas personales- hubo un intenso murmullo por todo el comedor, que Matt conectó desagradablemente con el incidente de la fiesta. ¿Es que no se cansaban de difamar a los candidatos?- nos hemos visto en la obligación de planificar actividades en vez de dejárselo todo a ellos…
-¿Quién sranje es ese imbécil?- preguntó Mello, sin siquiera cuidarse de bajar la voz, por lo que hubo algunas risas entre el público.
-es el presidente del comité electoral, que tú mismo escogiste. Así que baja la voz por lo menos.- dijo Matt en un molesto susurro, mientras el rubio fruncía el entrecejo, como intentando recordar cuando mierda había sido eso.
El mencionado presidente se detuvo avergonzado ante el comentario del chico, ya que encontraba insólito que ni siquiera se acordase de su nombre, pero prosiguió con valentía a pesar de todo. –este… bueno, lo que les decía es que como comité electoral hemos preparado una actividad para ambas listas, que consiste en un debate en el que intercambiarán argumentos e intentarán hacer ver a los votantes por qué deberíamos elegir a uno u a otro. Está programado para la próxima semana, así que les recomiendo que se preparen…
-pojdi vraga (vaya mierda)...- musitó el rubio, de nuevo lo suficientemente alto como para que todos a varios metros a la redonda le oyesen. Y aunque los del consejo le miraron confundidos aunque levemente molestos, varios alumnos se rieron disimuladamente, unos cuantos le arrojaron comestibles en ademán divertido, y alguien le arrojó un tenedor (el cual esquivó por muy poco), el cual provenía misteriosamente de la dirección en que estaba sentada Linda. Finalmente, el consejo electoral se vio obligado a dar por cerrado el aviso, ya que el agredido contestó al fuego cruzado, provocando para variar una guerra de comida, mientras Matt suspiraba resignado y sacaba su consola de videojuegos por primera vez en un tiempo. Sospechaba que entre su pequeño problema de sueño, los planes de venganza de Mello y este debate no iba a tener tiempo para dedicarse a aquello, y más encima estaba el hecho de que se había decidido a implementar su nueva política de "vivir el día, y si es con Mello mejor aún", por lo que los momentos que podía dedicar a sí mismo se reducían a comer e ir al baño. Frunció el entrecejo mientras mataba al monstruo final del juego, en el preciso momento en que un frasco de mermelada pasaba peligrosamente cerca de su cabeza. Esperaba que al menos valiera la pena el esfuerzo…
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La puerta sólo cedió en el momento en que ambos empujaron juntos, ya que estaba fuertemente trancada en el marco. Como consecuencia, ambos cayeron al suelo, y mientras Mello decía todas las malas palabras que se le podían ocurrir, Matt miró alrededor con expresión nostálgica. Era la primera vez en mucho tiempo que entraban al mítico armario de escobas del que se habían apropiado como su cuartel general, y estaba exactamente como aquella última vez.
-bueno, se abrió después de todo…- dijo, incorporándose y haciendo caso omiso de las maldiciones del rubio. Finalmente, le ofreció una mano, que este rechazó con soberbia.
-vrata prekleta kurba (puta puerta de mierda)...- miraba con fiereza al frente, sin prestar atención al pelirrojo que le miraba divertido. –pareciera que nadie ha entrado en este lugar desde hace meses. Debe estar lleno de arañas.
-siempre encuentras algo de que quejarte…- el rubio le fulminó con la mirada, pero Matt le sonrió con su simpatía habitual. -¿al menos te acuerdas de los que pasó aquí la última vez?
-más o menos…- musitó, rascándose la cabeza. Por supuesto que se acordaba, pero no pensaba decírselo como un imbécil sentimentaloide. Sin embargo, el pelirrojo adivinó lo que pensaba, aunque no dijo nada al respecto.
-ajá… bueno, ya que estamos aquí, deberíamos empezar a decidir sobre lo que vamos a decir en el debate, ¿no?- preguntó sin mucho entusiasmo. Mello se sentó en el suelo contra la pared opuesta a la puerta, mirando al vacío con expresión cansada. - … ¿y ahora qué te pasa?
-no es que no quiera ganar y patearle el trasero al albino de mierda, pero la verdad estoy agotado. Han pasado un par de cosas este último tiempo, en caso de que no te hayas dado cuenta.- sacó un chocolate y le dio una mordida antes de proseguir. –no sé en que mierda estaba pensando cuando me metí en todo esto…
-no te atrevas a volver a decir eso.- el rubio miró a Matt sorprendido, ya que nunca se había mostrado interesado en las elecciones como en ese momento. -¡esto es importante para ti! ¡No te puedes echar atrás! Y aunque me hayas arrastrado contigo a esta idiotez, voy a estar a tu lado en todo momento y no te dejaré rendirte tan fácilmente…
-¡bien, bien…! ¡Ya basta de comentarios melosos!- replicó Mello, cubriéndose la cara con las manos. -¡¿Por qué siempre debes ser tan cursi?! Además, no dije que me rendía, sólo digo que estoy cansado. Ya deberías saber que nunca le dejaría el camino despejado a la pelusa desteñida.
-sí, eso pensé…- el pelirrojo se dejó caer al lado del chico, aún algo molesto. –pero aún así, todo lo que dije es verdad y no me retracto de nada.
-eres una mierda cursi, ¿sabías?- se recostó en el hombro de Matt, mientras este le pasaba un brazo por los hombros.
-gracias, tu también.- le respondió sonriente, mientras Mello levantaba la cabeza apresuradamente.- bueno, si ya terminaste con tus comentarios pesimistas, sería bueno que hiciésemos algo útil…
Ambos guardaron silencio, reflexionando, pero ni uno de los dos pensaba nada relacionado con las elecciones. Matt se sorprendía cada día más de lo fácil que se le hacía estar con su rubio y activo compañero, ya que parecía tener toda la energía que a él le faltaba. Y aún más, mientras le observaba se percató de la marca que le había hecho esa noche, y se preguntó por qué no se lo había sacado en cara en todo el día, ni golpeado por ello, ni tan siquiera había mencionado el asunto. Quizá, pensó levemente esperanzado, había una posibilidad de que estuviese tan complicado con el asunto como él, que también estuviese pasando por lo mismo, tal y como pasaba antes de que fuesen…"más-cercanos-que-amigos", y no se lo dijera por orgullo… pero siendo realista, probablemente sólo lo veía como un incidente más y no le diese mayor importancia, o más realista aún, que estuviese planificando en esos momentos una elaborada y (para él) dolorosa venganza, que involucraría tortura física y sicológica. Se estremeció, ya que ese tipo de planes eran su especialidad.
Pero Mello estaba lejos de pensar en tortura, hormonas e incluso en Matt, ya que en estos momentos sólo le preocupaba el cómo poder vengarse de Near por su traición, ya que él era un chico de palabra y era incapaz de comprender que alguien faltase a un compromiso en busca de beneficios personales. Y por esto, pensó el rubio mientras mascaba con fiereza otro trozo de su chocolate, debería pagar las consecuencias. Y más aún, sería él, Mello, quien le haría lamentarlo, y por esto era menester que supiese quien estaba detrás de todo, pero al mismo tiempo ser incapaz de acusarle. Suspiró, mientras arrancaba la mitad restante del dulce de una sola vez. ¡Menudo problema!
Matt advirtió el suspiro, por lo que volvió a mirarle. -¿pasa algo?
-…no es importante, por ahora al menos.- de repente, notó algo extraño en su compañero. Recordando el día de ayer, con todos eso arrebatos y discusiones, era incapaz de comprender que el pelirrojo estuviese ahora tan amable y servicial. Así que le miró con hostilidad, ante la sorpresa del de goggles. -¿desde cuando estás tan simpático?
-eh… no entiendo a que te refieres.- replicó el chico, confundido.
-no mientas. Me parece difícil de creer después de lo de ayer. Suéltalo de una vez y dime qué es lo que quieres.- se levantó rápidamente, mirando a Matt desde arriba. Este se limitó a observarle con expresión neutra.
-si es por lo de tomarte del cuello de la camiseta, ya me he disculpado por ello. Y además, ¿Por qué sólo por ser amable tengo que necesariamente querer algo de ti?- era una posición bastante lógica, pero Mello no estaba de humor como para ser lógico.
-no sigas con ese cuento. Ayer estabas cortante y desagradable…
-hoy eres tú quien está así.- le interrumpió el aludido, pero el rubio le hizo caso omiso.
-… y hoy pretendes que crea que te has olvidado de todo y que eres el imbécil de siempre. ¡No tengo la menor idea de que mierda te pasa!
Se detuvo, con la respiración agitada, esperando la réplica Matt, pero esta se demoró bastante. Porque ahora, el pelirrojo pudo ver lo que en verdad querían decirle, ya que así eran siempre las cosas con Mello. Él no dice lo que siente en forma directa, sino que sus actos hablan por él. Y lo que ahora veía el chico de goggles era un muchacho dolido y resentido por su conducta del día anterior, además de confundido por no saber lo que le pasaba ni cómo podía ayudarle. Esto le enterneció sobremanera, ya que le hablaba de todo lo que el rubio se preocupaba realmente por él. Así que se levantó con decisión y se dirigió hacia el enojado chico, que le miró con desconfianza. Finalmente, le estrechó con todas sus fuerzas y le dio un leve beso, que el otro recibió sorprendido. Hubiese esperado cualquier tipo de reacción por parte del pelirrojo menos esa, por lo que quedó desarmado de inmediato. Finalmente, Matt le habó al oído.
-lo siento, en verdad. Digamos que no fue mi día. Pero hoy quiero enmendar las cosas ¿está bien?- el rubio no respondió, aún sorprendido del curso que había tomado la situación.- no tienes por qué preocuparte, ya se me pasará.
-y quien se preocupa, Prekleta baraba (puto bastardo)- respondió por último el rubio, con una leve sonrisa. –y si dejaras de ser tan cursi, te lo agradecería.
Matt dejó escapar una leve risa escéptica, pero finalmente le soltó. –bueno, ¿Qué tal si dejamos de dar vueltas y nos concentramos en lo que supuestamente vinimos a hacer?
-por favor. Tú y yo sabemos que es sólo una excusa para alejarnos del resto de los imbéciles del orfanato.- volvieron a sentarse en el suelo, ahora sí dispuestos a pensar en algo. –aún así. Veamos… ¿alguna idea?
-no en realidad…- el pelirrojo hacía su mejor esfuerzo en mantener su mente centrada, pero fue un fracaso absoluto. -¿y si reciclamos el discurso de hace dos meses?
-es buena idea… pero hay que darle una segunda revisión…- en ese momento, el rubio sintió una leve comezón en una mano, por lo que se rascó distraídamente.
-sí, conforme…- sin embargo, cuando volvió la vista a un lado de Mello, abrió los ojos desmesuradamente y se levantó de un salto. -… ¡oh mierda! ¡¿Qué es eso?!
El otro chico le miró confundido, pero siguió la mirada de este hasta un punto a la derecha de su mano. La retiró rápidamente, ya que una araña de tamaño descomunal intentaba trepar por ella. Pensó en la sensación de comezón que había sentido hace un rato y se estremeció.
-sranje… Matt, si no la aplastas en este momento, vas a ver lo que te espera.- parecía incapaz de moverse de su sitio mientras el enorme arácnido se acercaba cada vez más.
-¡sal de ahí imbécil!- le tomó de un brazo y le obligó a levantarse, lo que pareció sacarle de su estado de pánico.
-¡ah! ¡Je sranje, ubij ga enkrat in (por la mierda, mata eso de una vez)!- gritó finalmente, mientras la araña caminaba despreocupadamente ante los ojos de ambos.
-¡que asco! ¡No quiero tener eso pegado a mi zapato…!
-¡¿y qué tal a tu puta cabeza?! ¡Haz lo que te digo!- se abrazó tan fuerte al pelirrojo que éste sentía que se asfixiaba, mientras este intentaba pensar en alguna forma de aplastarla sin tener que sacrificar sus pertenencias en el proceso.
Pero los espantados gritos del rubio habían sido oídos por otro más que ellos, y en el pasillo había un grupo de chicos que miraban con preocupación la puerta del reducido espacio. Finalmente, los mayores decidieron entrar a ver que pasaba, pero al irrumpir en la estrecha y oscura habitación de golpe, esperando encontrar algún caso de maltrato o algo por el estilo, se llevaron una sorpresa. Porque lejos de ser dos chicos peleando, eran de hecho dos chicos fuertemente abrazados, o más precisamente, un chico estrujando a otro chico mientras este otro intentaba no caer y miraba hacia un punto indeterminado cerca del suelo. Y quien estrechaba al otro no era nadie más que el rubio más rudo que hubiese pisado jamás el Wammi's House, Mello. Pero ahora, mientras gritaba maldiciones en esloveno y se sujetaba con pánico del pelirrojo Matt, no se veía precisamente como alguien de temer o respetar.
Ambos chicos advirtieron el ruido de la puerta al abrirse, y voltearon lentamente, a sabiendas que estarían en una situación bastante vergonzosa. Y no se equivocaban, ya que la mayoría de los chicos allí presentes les miraban burlones y los otros murmuraban con sus compañeros mientras les echaban miradas especulativas. Finalmente, y como si pudiese servir para atenuar en algo lo incómodo de la situación, Mello soltó al pelirrojo, pero cada vez estaba más sonrojado. ¿Qué estarían pensando todos esos idiotas chismosos? Pero Matt, por su parte, les miró a todos con naturalidad.
-si se asustaron por los ruidos, no fue nada de lo que deban preocuparse. La verdad es que como nadie limpia ese lugar en siglos, había una araña tan grande como un plato de sopa, y nos asustamos un poco.- concluyó con una sonrisa amistosa, pero la explicación no dejó satisfechos a todos, y estos se miraban con escepticismo o renegaban con la cabeza mirando al suelo. Mello se impacientaba. Al parecer, los ya extendidos rumores acerca de ellos y su "amistad" habían encontrado un fuerte refuerzo, y el rubio no quería ni imaginar que consecuencias tendría para ambos. Así que decidió salir del paso a su manera.
-¿y que mierda se meten ustedes en lo que no les incumbe? ¿Por qué no intentan comprarse una vida en vez de andar fisgoneando por allí? Si no quieren que sus caras se parezcan a la del viejo de Roger a fuerza de golpes los quiero a todos fuera de mi vista.
Muchos se asustaron, ya que a pesar del incidente, Mello seguía siendo alguien de reputación violenta, pero otros cuantos les observaron de pies a cabeza antes de voltearse e irse conversando en voz baja. Una vez que todos se hubieron ido, tanto la sonrisa de Matt como la mueca enojada de Mello se trasformaron inmediatamente en caras de preocupación, ya que no tenían ni idea de lo que podría pasar en unas pocas horas con un rumor como ese. El rubio, sobre todo, estaba francamente nervioso, ya que no quería que las cosas entre ellos fueran de dominio público, y mucho menos del de Near. Pero se consoló pensando en que probablemente encontraría una salida fácil e inesperada cuando la verdadera crisis llegase.
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Near y Linda caminaban por el pasillo, ahora discutiendo en voz baja, ahora anotando algo en la libreta de la chica, y cualquiera que los hubiese visto no habría notado la diferencia a simple vista que tenía la balanza de poder de la lista L. Pero la castaña miraba incómoda a su acompañante, ya que lo que discutían tenía poco o nada que ver con el debate que ya se les venía encima.
-…y una vez hecho, todo terminará y todo volverá a la normalidad. ¿Entendiste, Linda?- preguntó el albino con brusquedad, mientras la aludida se sobresaltaba levemente.
-sí, claro…- murmuró la chica, distraída. La verdad, no sabía que hacer en relación al chantaje al que estaba sometida, así que fingía escuchar mientras pensaba en una solución. A Near parecía agradarle este hecho.
-¿…qué pasa, a caso no te interesa lo que digo? Que lástima, a mi tampoco me interesaba cuando no parabas de gastar saliva hace unas semanas…- Linda le miró con desesperación. Era realmente ruin. –bien, ahora a nuestro trato. Si cumples con esta pequeña parte ahora, quedarás libre. ¿Aceptas?
-…un momento. ¿Qué dices?- la castaña, viendo una oportunidad para deshacerse del albino, no dudó en poner atención esta vez.
-lo que decía es que si haces exactamente lo que digo, y también en la forma exacta en que te lo diré ahora, todo habrá terminado para ti. Te preocuparás de ser la cara visible de la lista mientras yo permaneceré tranquilo. ¿Qué te parece?- lo del final era mentira, ya que pensaba disolver el movimiento desde su centro, pero servía para la situación actual. La chica lo consideró seriamente.
-… depende de lo que quieras que haga. Si no me das más detalles, olvídalo.- se cruzó de brazos y miró hacia otro lado con expresión obstinada, lo que provocó que el albino sonriera de forma sarcástica.
-de acuerdo. Lo que quiero es que, lo que hiciste en la fiesta, lo vuelvas a hacer…
-¡¿Que quieres que haga qué?!- interrumpió con voz aguda Linda. Near prosiguió como si nada.
-… y que parezca un accidente. ¿Suficientemente razonable?
-¡no pienso hacerlo! ¡No lo hice con gusto esa vez, y mucho menos lo haré obligada esta! ¡Haz lo que quieras, no lo haré de nuevo!- la chica le miró con cara de asesinato, pero el albino no se inmutó.
-de acuerdo. Entonces, todo el mundo verá estas fotografías, y más aún, sabrás que tú jugabas con ambos, aún sabiendo lo… cercanos que eran.- la castaña paró en seco, mirándole impresionada por su sangre fría al decir una mentira tan descarada.
-yo no… nadie nunca creería una cosa así…- musitó levemente.
-muchos ya lo creen, desde la escena que protagonizaron ustedes tres.
Linda se limitó a mirarle a los desalmados ojos negros, mientras ideaba un plan para zafarse de esta. Pero parecía imposible contrarrestar la lógica del pequeño albino, sobre todo teniendo en cuenta su poderoso cerebro… pero si pudiese mostrarle una falla en su plan, una falla lógica antes que moral, lo suficiente como para hacerle dudar acerca de la efectividad de su plan…
-…no puedo hacerlo. Pero alto- dijo cuando el chico abrió la boca para replicar. –no porque no quiera solamente, sino porque las sospechas caerán sobre ti de inmediato.
-…lo dudo Linda, ya que tú serás quien lo bese, no yo…
-pero eso no te salvará, porque ayer en la mañana les dije que los dejaría en paz, les di mi palabra, y si la rompiese sospecharían que tú estás detrás de todo esto. Tu plan se va a la mierda, pelusa.
Near lo consideró un momento, evaluando seriamente las palabras de la chica. Efectivamente, había un margen de fallo, aunque este fuese mínimo. Pero el caso es que allí estaba esta posibilidad, y puesto que el haber ignorado todas las variables en su plan anterior lo había arruinado todo, no sería tan ingenuo como para cometer el mismo error dos veces. Así que no sacrificaría a un simple peón para un movimiento tan complicado, sino que tendría que sacar sus piezas de peso…
Suspiró, ante la atónita mirada de la castaña. –por algún azar del destino, tienes razón. No puedo arriesgarme a que lo arruines todo, o peor aún, que tus acciones sin lógica me lleven al desastre. Pero ahora empezará lo bueno, porque creo que ha llegado la hora de dejar de esconderse.
-no te referirás a…- dijo Linda tras una breve pausa.
-sí, ya llegó el momento de jugarse el todo por el todo en la recta final de estas elecciones.
La chica le miró sin saber que hacer, ya que ahora no estaba en sus manos detenerlo. Sólo cabía esperar que los chicos, a los que ya casi les tenía simpatía, estuviesen preparados para la embestida. Porque ahora sabía de sobra que incluso las ovejas más inocentes pueden ser lobos disfrazados…
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-Mello… deja de ser tan irracional, por favor.- el pelirrojo llevaba más o menos treinta minutos de esa forma, pero aún así el chico se resistía a abrirle. Desde el episodio de esa tarde, Mello se había dirigido directamente a la habitación, y no sólo eso, sino que le había cerrado la puerta en las narices y se resistía incluso a dirigirle la palabra.
Suspirando de cansancio, se recostó contra la puerta, bastante aburrido. Había dejado su consola de videojuegos dentro, por lo que ni siquiera podía distraerse mientras el rubio recomponía su ego. Así que optó por volver a golpear.
-oye… abre de una vez…-iba diciendo, cuando finalmente una voz le respondió desde el otro lado de la puerta.
-¡sranje, kreten! ¡Vete a molestar a otra parte!- la voz se escuchaba apagada, como si ni siquiera se hubiese molestado en levantarse de la cama para hablarle. Algo molesto, decidió intentar de nuevo.
-¡abre, oxigenado! ¡Ya quiero mi consola, se está aburrido aquí fuera solo!- no hubo respuesta, pero Matt ya estaba perdiendo la paciencia. -¡mierda, Mello! ¡Déjame entrar de una puta vez a mi propia habitación!
-¡no es tuya, cabrón mentiroso!
-¡si lo es! ¡Has estado durmiendo en ella, imbécil!
Dentro de la pieza, el rubio se dio cuenta de que tenía razón. Así que, dándose por vencido y resignado a lo inevitable, se levantó y fue a abrirle al enojado pelirrojo, quien casi pierde el equilibrio al abrirse la puerta de golpe tras él.
-¿feliz?- dijo, inclinándose hacia delante, mirando al legítimo dueño de la habitación desde arriba y con cara de mal humor. Matt alzó la cabeza con una sonrisa de suficiencia.
-la verdad es que sí.- contestó, aumentando la mala leche del rubio. Pero no le duró mucho, ya que el chico alzó las manos y le obligó a acercarse, besándole finalmente al revés.
-vas a morderte la lengua así.- dijo con expresión falsamente seria cuando se separaron. Matt cayó de espaldas cuando el rubio se levantó repentinamente, y le miró con reproche desde el piso.
-es un riesgo que estoy dispuesto a correr.- se levantó con algo de dificultad y entró a la pieza tras Mello, quien terminó por volver a recostarse en la cama. -¿Por qué tan amargado… esta vez?- preguntó luego de una breve pausa, sentándose en la silla de escritorio. El aludido se demoró en contestar.
-¿…que haremos cuando…? Bueno, ya sabes, cuando todo esto se sepa.- miró al techo pensativamente, mientras tanteaba la mesita de noche en busca de una barra de chocolate. Matt se la alcanzó y le miró largo rato.
-… seguir como hasta ahora… ¿Qué si no?- dijo sencillamente, con una sonrisa conciliadora.
-sí… sería lo lógico, ¿cierto?- a pesar de sus palabras, no parecía muy seguro. Matt se levantó de la silla y se sentó en la cama a su lado.
-mira… sea lo que sea que pase, no tiene por qué afectarnos. A mí al menos nunca me ha molestado lo que la gente opina…
-es que tu te pasas veinte de las veinticuatro horas en tu habitación jugando con tu puta consola. Yo en cambio me codeo más con el resto de la humanidad.
El pelirrojo suspiró, entendiendo al fin a lo que quería llegar Mello. –sé lo que quieres escuchar de mí, pero no diré que todo terminará de forma trágica para salvar nuestra reputación. Yo al menos de verdad te… bueno, te tengo aprecio. No sé si tú…- titubeó al final, mirando al rubio, quien le miró con las cejas alzadas.
-yo no.- Matt abrió los ojos desmesuradamente, impresionado tanto por la respuesta como por la sangre fría del chico. -…era broma, imbécil. ¿En verdad crees que estaría como estoy de involucrado en esto si fuera así?- le sonrió con burla, mientras el pelirrojo se calmaba de su acceso de pánico.
-oye… no hagas eso. Me vas a matar uno de estos días…- Mello mordió el chocolate con aire indiferente, pero aún sonreía. La verdad es que, según los parámetros del rubio, eso equivalía prácticamente a un "te quiero". –bueno… lo que decía es que... Mello, ¿me estás escuchando?
El aludido seguía mirando al techo con ademán distraído, pero le miró confuso al escuchar que le llamaban. -¿Qué dices?
-no importa…- suspiró finalmente Matt. Había perdido la inspiración y el valor para continuar. –lo central es que no tienes que fijarte tanto en los demás, por ejemplo hoy de verdad te pusiste en evidencia cuando amenazaste a todo el mundo…
Mello se incorporó rápidamente, con la respiración agitada. -¿Qué? ¿En serio? ¡sranje, Matt! ¡¿Por qué no me dijiste antes?!
El pelirrojo se resignó finalmente. Era probable que Mello lo entendiese todo por sí mismo cuando llegase el momento, pero por ahora era demasiado inmaduro como para hacerlo. Así que ignoró las exclamaciones del rubio y se recostó a su lado, tomando su PSP y encendiéndola para comenzar a jugar, mientras se preguntaba cuánto más tendría que esperar a su querido compañero.
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Ambos chicos se dirigían a comer. Ya era de noche, y Mello estaba levemente frustrado por la poca productividad del día. No había pensado en nada para el famoso debate, que para variar se les venía encima, ni tampoco para la venganza en contra del albino, por lo que su mal humor se sentía en el ambiente. Por parte de Matt, miraba como siempre al frente con aire distraído, sin prestar mucha atención a su alrededor hasta que chocó contra un objeto de gran tamaño, por lo que trastabilló hacia atrás. El rubio le sujetó antes de que le cayese encima, mientras el pelirrojo miraba pasillo adelante para ver con qué se había golpeado. Grande fue su sorpresa cuando, al bajar la vista, se encontró con que la "cosa" no era otro que el menudo y bajo albino Near, que al parecer se había caído por la fuerza del golpe, a pesar de que Matt podría jurar que no había sido tan fuerte.
-lo siento, no te vi.- dijo con indiferencia, ante la mirada sorprendida de Mello, ya que usualmente era él quien era hostil hacia el albino. Éste se levantó con cara de enojo, mirando siempre hacia Matt.
-entonces son bastante inútiles esos lentes enormes que tienes puestos. ¿O es que los videojuegos te han dejado ciego?- ambos chicos se miraron con rabia, ignorando completamente al atónito Mello. Pero entonces, Near notó la forma en que el rubio sujetaba a Matt para que éste no se cayera. –o quizás es otra cosa… o alguien lo que te mantiene ciego.
-no sé de que mierda hablas, desteñido, pero no voy a bajar en tu nivel. Con tu permiso…- intentó pasar, empujando al pequeño albino, pero éste tomó a Mello de un brazo, por lo que Matt se detuvo en seco.
-no eres tú con quien quiero hablar, pelirrojo.- dijo con desprecio, mientras el rubio intentaba zafarse del albino.
-¡oye, albino idiota, si no me sueltas ahora…!- miró a su pelirrojo compañero, mientras tiraba de su brazo.
-no sé qué te propones, Near, pero no te voy a dejar solo con él.
-que sobreprotector… no me propongo nada, sólo quiero tener unas palabras con Mello, nada que te incumba, puedes estar seguro.
Matt le miró con desconfianza unos segundos más, pero el rubio intervino. –puedo manejarlo, no te preocupes. Nos vemos luego…- una vez hubo entregado su consentimiento, Near le soltó con una mirada burlona en dirección al pelirrojo, que éste ignoró mientras miraba a Mello, aún inseguro. Finalmente, éste se acercó y le habló al oído. –no seas idiota. Después de todo, es menor y menos fuerte que yo, y ya conozco la mayoría de sus trucos, así que no me tomará por sorpresa.
Finalmente, Matt bajó la vista, aún levemente remiso, pero incapaz de negársele al rubio. Por lo que fue sólo a comer, mientras el albino arrastraba a Mello por los pasillos hasta un lugar en concreto, pero el rubio no lo notó hasta que estuvieron frente a una de las muchas puertas de las habitaciones de los chicos. Comenzó a desconfiar de inmediato.
-¿… donde me trajiste, Near?
-mi habitación.
-¿Qué te traes, enano?
-nada. Sólo quiero hablar sin interrupciones de ese… bueno, tu amigo pelirrojo.
Mello miró hacia el interior de la pieza del albino, aún desconfiando. Pero en cuanto el chico se volteó e hizo un signo de que entrase, decidió arriesgarse. Después de todo, ¿Qué podría salir mal?
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Mientras, en el comedor, Matt miraba con desánimo su plato de comida. No le daba muy buena espina esa "conversación" entre Near y el rubio, ya que desde que se había enterado de que era él quien estaba detrás de sus múltiples accidentes y acontecimientos embarazosos, había evitado que se cruzasen por los pasillos y las horas de comida, por más molesto que se pusiese Mello con esto. Dejó los cubiertos en el plato, mientras miraba a través de un ventanal, pero era noche cerrada y no había nada que le distrajese.
Pero mientras observaba con expresión abstraída la vacía y oscura ventana, escuchó que la silla a su lado se movía, y que alguien se sentaba a su lado. Esperanzado, volteó inmediatamente, pero lejos de ser su rubio compañero, su acompañante era Linda. Este hecho le frustró tanto que apenas notó el nerviosismo de la chica, y que también parecía querer decir algo pero no se atrevía. Finalmente, la nerviosa muchacha tomó aire y comenzó a hablar.
-Matt… hay algo que debes saber.- el aludido volteó con cara de desánimo, pero la chica sintió el deber de proseguir. –verás… desde que Near sabe que tú y el rey oxigenado… digo Mello, están… bueno están juntos, no ha parado de hacer planes macabros e incluirme en ellos…
-si es ayuda lo que quieres, lo siento pero no puedo hacerlo.
-no, no es eso… lo que quería decirte es lo que Near está intentando hacer… les.- el pelirrojo la miró interesado por primera vez. –verás, el otro día me estuvo hablando un buen rato, y creo que es realmente despiadado. ¡No creas que he pensado ayudarle, nunca lo haría! Pero el caso es que me amenaza con revelarle a todo el mundo lo de ustedes y… no quiero formar parte de eso. En verdad, te tengo aprecio… a ti más que al oxigenado… pero sé que si algo le pasase no te haría feliz.- le miró con gesto triste, pero Matt se estaba impacientando. ¿Qué era lo que el desteñido se traía entre manos? –bueno… a lo que vine… un segundo, ¿Dónde está Mello?
La chica miró alrededor, buscando al rubio con la mirada, pero Matt le contestó rápidamente. –Near quería hablar con él. Pero ¿Qué es lo que querías decir sobre los planes…?
Linda abrió los ojos desmesuradamente ante esta revelación.- ¡¿no escuchaste ni una palabra de lo que dije?! ¡Probablemente lo esté poniendo todo en marcha y tú como un idiota tan tranquilo! ¡Vamos a buscarles!
Dicho esto, tomó al pelirrojo de un brazo y tiró de él hacia la puerta, mientras el aturdido Matt intentaba seguirle el paso, apenas comprendiendo del todo lo que pasaba.
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Llevaban bastante tiempo en completo silencio, y Mello ya estaba más que incómodo. No es que le pusiera nervioso lo que fuera que tuviese entre manos el albino, pero debía reconocer que el estar encerrado en la misma habitación que Near no habría estado entre sus planes. Así que, con el fin de disipar un poco la tensión, el rubio comenzó a pasearse por la pieza con aire indiferente, seguido atentamente por la mirada de su silencioso anfitrión, quien finalmente decidió comenzar a hablar.
-Mello, probablemente te preguntarás por qué decidí traerte aquí.- El aludido le miró brevemente y asintió, alzando las cejas. –bien, primero que nada, quiero que sepas que me siento culpable por lo de la fiesta, y que odiaría que nuestra sana competencia por la directiva se ensuciase con actos tan bajos de mi parte…
-además de desteñido, eres mentiroso albino de mierda.- el rubio le miró con todo el desprecio del que fue capaz, ya que había escuchado claramente la exclamación de burla por parte de Near antes de caer bajo el efecto del alcohol. El increpado bajó la cabeza, mientras jugueteaba con un mechón de su cabello.
-te aseguro que estoy siendo completamente sincero. Esta vez no hay trampas, porque… hay algo que debo decir…- hizo una pausa bastante dramática, logrando que Mello le mirase lleno de interés.- verás, sé que he sido una mala persona, sobre todo contigo, y lo siento ahora más que nunca porque me he dado cuenta de que…
En ese momento hubo un gran estruendo a sus espaldas, seguido por un grito de "¡sácale las manos de encima, pelusa desgraciada!". Ambos chicos miraron hacia la puerta, y vieron a Matt y Linda en el umbral, sin aliento y con cara de enojo. Matt era quien había gritado, y ahora cruzaba la habitación a toda velocidad, tomando a un confundido Mello de un brazo y tirando de él hacia la puerta. Ante esto, Near se adelantó con cara de pocos amigos y tomó al rubio de otro brazo, oponiéndose a Matt.
Forcejearon unos segundos, hasta que Mello se enardeció. -¡sranje, kretena (mierda, imbéciles)! ¡Si no dejan de intentar sacarme los brazos ahora, mataré lentamente a los dos!
Ante esto, Near liberó al rubio inmediatamente, pero Matt siguió tomándole del brazo, hasta que Mello le fulminó con la mirada, tras lo cual le soltó lentamente.
-bien, ahora, ¿alguien me explica que mierda pasa aquí?- pasó la mirada por todos los presentes, pero Matt fue el único que se animó a hablar.
-Mello, vámonos. Este idiota quiere perjudicarnos a ambos, e intentará convencerte de que te respeta. ¡Pero sólo espera a que bajes la guardia, justo como en la fiesta!- le miró suplicante, pero el rubio no parecía del todo convencido. Ante todo, quería saber qué era lo que Near tenía que decir.
-Matt, espera afuera. Terminaré esto en un segundo.- dijo finalmente, con aire pensativo.
-pero…
-ya te dije, sea lo que sea puedo manejarlo. Ahora salgan, los dos.- el pelirrojo y la chica le miraron unos segundos más, pero finalmente Matt le hizo una seña para que saliesen. Una vez que la puerta se cerró tras ellos, Mello se volvió a mirar a Near. –bien. ¿Qué querías decir?
Como si no hubiese habido interrupción, el albino prosiguió. -… no me malinterpretes, por favor, pero lo que quería decir es que todas las cosas malas que te he hecho, todos los planes y las humillaciones, fueron porque yo…
El rubio escuchó claramente lo que seguía, pero aún así no le halló el menor sentido. El albino siguió hablando, siempre del mismo tema, pero Mello ya apenas atendía lo que le decía. A cada segundo que pasaba, mientras iba interiorizando lo que acababa de oír, sus ojos se abrían más y más, y dejó caer la mandíbula, mientras de su garganta salía un sonido extraño causado por la conmoción. Finalmente, retrocedió hacia la puerta sin despegar los ojos de Near, quien seguía con su monólogo, hasta que sintió la madera contra su espalda. Tanteó la superficie hasta dar con la manilla, aún mirando al albino con cara de conmoción, y apenas consiguió asirla, abrió la puerta e intentó salir, pero en ese momento Matt y Linda, que por no querer perderse nada decidieron intentar oír por la cerradura, cayeron justo delante de él con gran estrépito. Pero el perturbado chico ni parpadeó cuando el pelirrojo y la castaña casi le derriban, antes al contrario, permaneció mirando al vacío con aire abstraído.
Al verle en ese estado, Matt se levantó a toda velocidad. -¡Mello! ¿Qué te hizo esa pelusa de mierda…? ¿Hola? ¿Me escuchas?- agitó una mano por delante de los ojos del rubio, pero este no reaccionaba. El pelirrojo se volvió al albino con cara de odio. -¿Qué le hiciste? Te juro que si no me dices ahora…
-no te preocupes Matt. No hizo nada.- el aludido volteó hacia Mello, quien al fin hablaba, pero seguía con expresión ausente.
-¿Cómo que no hizo nada? Entonces por qué…
-voy a dormir. Nos veremos mañana.- dicho esto, se dirigió a su propia habitación en vez de la de Matt, ya que quería reflexionar en solitario. El pelirrojo le miró extrañado, preguntándose qué clase de secuelas psicológicas le habría dejado Near como para que no pronunciase ni una mala palabra en dos frases consecutivas.
Linda se volvió hacia el albino, decidida a encararle. -¡eres una mala persona! ¿Qué fue lo que hiciste?
-no sabía que te preocupara tanto Mello… ¿será que en la fiesta le tomaste el… gusto?- la chica enmudeció, sonrojándose y mirando a Matt en busca de auxilio, pero el pelirrojo miraba el pasillo por donde el rubio se había marchado y no le prestaba atención a la discusión. Finalmente, no sin antes echarle una mirada asesina a Near, fue tras los pasos del chico, dejando a Linda completamente desamparada y al albino bastante satisfecho por los resultados de su sencilla y vana mentira.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Tocó la puerta, pero aún así no tenía esperanzas de que le abriera. Como siempre que algo malo pasaba, Mello se escondería en su madriguera sin importar cuantas veces intentara hablarle, pero aún así se sentía responsable de la salud mental del rubio, ya que por su falta de insistencia, éste se había ido sin oponer resistencia hasta la habitación del albino. Ahora, mientras esperaba un corto tiempo para luego seguir llamando, observó otra clara muestra de que su histriónico compañero estaba realmente mal, ya que cuando ya iba a tocar de nuevo, la puerta se abrió con lentitud y Mello apareció en el umbral, con menos cara de conmoción pero con los ojos aún demasiado abiertos.
Sin esperar ni una explicación., Matt le abrazó con fuerza. -¿me dirás que te hizo o no?
El aludido soltó un breve suspiro. –verás… es algo entre él y yo. No me ha hecho nada, en serio, así que relájate y suéltame de una vez. Me asfixio.
-oye, no me vengas con eso. ¡No me has insultado, no has dicho ninguna mala palabra, ni tan siquiera un "sranje", desde que saliste de esa habitación!- le miró con preocupación, pero el chico no respondía. Así que lo llevó hacia dentro de la pieza y le sentó en la cama, mientras él tomaba una silla y se sentaba frente a él. Le miró a los ojos largo rato, como si intentase ver que estaba mal de esa forma, hasta que el rubio comenzó a incomodarse.
-ya está bien, Matt. Deja de mirarme así.
-no hasta averiguar qué está mal.
-ya te dije, no te importa…
-tú me importas, y si estás así de perturbado por eso, también es de mi incumbencia.
-no es cierto. Deja de ser tan imbécil y sal de aquí…
-¿ves? Dijiste imbécil. Ya estás mejor.- le sonrió con alegría, pero Mello seguía mortalmente serio.
-… no me hace gracia. Ahora sal de aquí…
-¡ya sé lo que pasa! Es tan evidente…- el rubio mostró el primer signo de animación, ladeando la cabeza y alzando una ceja con escepticismo. -¡lo que pasa es que estás estresado…!
-sí, supongo… dejémoslo así, quieres…
-pero debo hacer algo al respecto, así que…- se levantó con rapidez, y antes de que Mello pudiese protestar, se sentó tras él en la cama y le despejó el cabello de los hombros. -¡masaje!
El rubio no daba crédito a sus oídos. -¡¿Qué mierda dices, Matt?! ¿Eres idiota o te haces? Nunca te dejaría hacerme un…- el chico calló de golpe, ya que el pelirrojo comenzó a presionar suavemente su espalda. Debía admitir que se sentía bien.
-ahora relájate de una vez. ¿Qué tal lo sientes?- el aludido no contestó. Había cerrado los ojos y se estaba dejando llevar completamente. Matt sonrió. Antes nunca le habría dejado ponerle una mano encima.
-Matt…- Mello habló despacio después de un momento de silencio. -¿Qué quieres sacar de esto?
-¿Qué no puedo hacer algo de buena voluntad? No todo tiene un propósito egoísta, ¿sabes?
-eso no funciona conmigo y lo sabes. Ahora suéltalo.
El pelirrojo dejó la labor, distraído mientras pensaba como sacarse la pregunta de encima, o en el último caso, cómo plantear el asunto de una vez por todas. Finalmente, se decidió por esa última. Rodeó el cuello del rubio con los brazos desde atrás, sorprendiéndolo en un principio, y estrechándolo contra sí. Mello alzó la cabeza, mirándole con una cara que decía a las claras "esta vez no lograrás que baje la guardia", a lo que Matt respondió con una leve risa.
-bueno, entonces aquí va. ¿Qué te dijo Near? Porque como tú mismo me has dicho y yo he podido observar, no te hizo nada…
-ya te dije que no es de tu incumbencia, rábano testarudo de mierda. No te lo diré y es mi última palabra.
Matt tardó un momento en responder, como calculando que posibilidades tenía. –bien… creo que no me dejas opción…-sin pérdida de tiempo, se levantó de golpe de la cama, haciendo que Mello cayese hacia atrás. Acto seguido, le tomó de las muñecas, dejándolas a los lados del cuerpo para inmovilizarlo. –si no es por las buenas, es por las malas.
-¿…Qué mierda te traes ahora? Primero todo ese rollo de las bromas imbéciles, después el masaje… ¡¿y ahora me acosas?!
-no te acoso, idiota. Sólo te hago saber que no te soltaré hasta que me lo hayas dicho todo.
-ya te dije que no te diré nada.
-entonces te quedarás aquí un tiempo.- dijo finalmente, con una sonrisa dulcemente macabra.
El rubio le miró a los ojos. No le gustaba sentirse amedrentado, y mucho menos dominado, pero Matt era por lo menos el doble de fuerte que él. Ahora lamentaba sinceramente no haber seguido jugando fútbol mientras tuvo la oportunidad.
-déjame. Ahora. Si no lo haces, vas a desear que Linda sea tu esposa antes de querer volver a cruzarte en mi camino.
-y si tú no me dices nada vas a desear haber puesto más cosas en la pared de tu habitación, porque será lo único que verás mientras no cantes.
Touchè. Para variar, las amenazas no valían para nada con Matt, sólo era un gasto innecesario de saliva. Lo que servía con él eran los actos… y en ese sentido, Mello tuvo una idea. Bastante mala y con consecuencias que se irían en su contra, como luego se vería, pero una idea al fin y al cabo. El pelirrojo notó esto, y pensando que iba a hablar por fin se acercó levemente. Grave error.
Porque apenas bajó la guardia un segundo, doblando los codos un poco para acercarse más al rubio, éste soltó ambos brazos y le tomó inesperadamente de ambos lados de la cabeza, obligándole a acercarse más y buscando sus labios con torpeza provocada por el nerviosismo.
-y tiene el descaro de decir que soy yo quien se aprovecha- pensó Matt, mientras, incapaz de resistirse, respondía con ansias la insistente caricia del rubio. Éste, por su parte, esperaba el momento preciso para imponerse, pero este se dilataba más y más, ya que él mismo comenzaba a sentir su pulso acelerado y el cerebro confundido. Finalmente, y como era de esperarse, su plan quedó en la nada, mientras el pelirrojo comenzaba a entusiasmarse en serio y el propio Mello se preguntaba para que mierda había pensado en escapar de allí.
Pero una vez que Matt ya estaba completamente bajo su control, su instinto natural de ser el número uno se impuso, y viendo su oportunidad rodó sobre la ropa de cama, tomando por sorpresa al pelirrojo, y logrando al fin imponerse. De golpe, se le vino a la mente el ya semiolvidado plan, pero decidió tomarse una pequeña venganza por la noche anterior antes de ponerlo en práctica. Así que, dicho y hecho, ladeó la cabeza para hacer el beso más interesante, y mientras Matt se distraía correspondiéndole, le inmovilizó de la misma forma que él hacía un momento.
Matt se detuvo. -¿oye, no te comportas un poco extraño?-Mello hizo caso omiso y siguió con lo suyo, pero el pelirrojo le tomó de los hombros y le levantó con facilidad. -¿intentas… haces esto para evadir mis preguntas? Eso es bajo- miró al chico con reproche, y este suspiró mirando hacia otro lado, sintiéndose levemente culpable ahora. Pero como siempre su orgullo pudo más, por lo que se levantó definitivamente y cruzó los brazos, mirando a Matt con enojo, quien se sentó para verle a la cara.
-lo que haga o deje de hacer es mi problema. Los métodos no importan si obtienes el resultado.- hizo un gesto como para restarle importancia, pero Matt se sintió dolido con su comentario.
-a veces eres muy cruel…- replicó, rascándose la cabeza incómodo. El rubio no quería mirarle, ya que sabía que terminaría pidiendo perdón, y su dignidad ya se había puesto a prueba lo suficiente por este día. El pelirrojo no cesaba de mirarle, esperando ver un gesto amable en su rostro, pero Mello giró hacia la ventana. No por vergüenza, por supuesto.
-deberías irte. Necesito estar solo.- traqueteó con las uñas en la ventana, que estaba bastante empañada, mirando hacia el vacío. Matt se levantó y se situó tras él.
-no sé que te pasa, pero sé de quien es la culpa. Si no me dices lo que te pasa, pensaré lo que quiera y mataré a ese albino por haberte molestado como lo hizo.- lo dijo con mucha seguridad, y el rubio ya no se pudo contener de mirarle. Así lo hizo, y tal y como temía se encontró con esos ojos claros que le distraían y le hacían hablar sin pensar.
-no es necesario que lo hagas. Es culpa mía, quiero decir, en parte… no lo sé.- se pasó una mano por el cabello, nervioso, queriendo y no queriendo contarle todo al pelirrojo. Pero entonces sintió que Matt ponía una mano sobre su cabeza. Sonreía.
-no lo desordenes, se ve bien como está.- Mello alzó las cejas. No era el momento para bromas. –no te preocupes, yo también me comporté como un idiota. Si no me quieres decir aún, no lo hagas. Te entiendo, la verdad.- giró para irse, pero el rubio le retuvo.
-no te he dicho que salgas, imbécil.- esa actitud tan propia de él hizo que Matt tuviese que contener una risa. –si tanto quieres saber lo que pasó, te digo y ya. No es tanto problema. Lo que pasa es que me dijo… este… dijo lo que pasaba cuando…ehh…- no importaba cuanto quisiera decirlo, las palabras se resistían a salir. ¡Había sido tan extraño! –mira… lo que me dijo fue… que… me dijo que me quería.
Hubo un silencio, en el que Mello se esperó una respuesta colérica por parte del pelirrojo. Pero en vez de eso, el aludido soltó una carcajada. El rubio le miró, impresionado.
-¡es… estás bromeando, ¿cierto?!- dijo entre risas. -¡es lo más ridículo y la mentira más descarada que he escuchado en mi vida!
-no bromeo… eso fue lo que…
-¡y más encima tú le crees! ¡Eso fue lo mejor!- siguió riendo un rato más, mientras Mello se pasaba una y otra vez la mano por el cabello. –bueno… ahora sí, dime. ¿Qué pasó allá dentro?
-no estaba de broma Matt. Eso pasó.- la sonrisa del pelirrojo comenzó a vacilar, al ver que Mello no reía. Luego, comenzó a atar cabos. La extraña conducta de Mello, el hecho de que no quisiera decirle nada, la turbación de hacía unos momentos, después de la conversación con Near…
Finalmente, cerró los ojos e inspiró profundamente antes de volver a hablar. -…lo que me estás diciendo es que ese bastardo dijo que él te… ¿eso?- el rubio asintió con lentitud. -¿y que además tú le creíste? ¿Después de todo lo que nos hizo, de los malos ratos que nos hizo pasar, de las veces que intentó dejarnos humillados y de las veces que lo logró? ¡A veces eres muy ingenuo!
-si lo analizas bien, hay una posibilidad de que sea cierto. Me dijo… allá, antes, que me admiraba, y que yo siempre estaba un paso adelante, a pesar de las calificaciones, y…
-ya basta Mello. No seas idiota, ¿quieres? ¿No te das cuenta que intenta, de nuevo, ganarse tu confianza? ¿Y sabes lo que hará cuando bajes la guardia, como ahora?
-¡¿y quien mierda eres tú para descalificar así a los demás…?!
-ah, sí. Se me olvidaba. Tú eres el único que puede hacerlo, ¿cierto?
-¡cállate, imbécil…!
-además, ¿Qué sabes tú de los sentimientos de los demás? Lo único que haces es usarlos en su contra, incluso conmigo, y con Linda cuando comenzó todo esto. ¿Y me dices que con el cabrón de Near, que ha sido la persona por la cual hemos tenido más problemas este año, debo ser tolerante? ¿Con qué moral me dices eso?
-¡dije que te calles…!
-acéptalo. Todo esto es porque ahora te vienen los remordimientos. Pero no eres capaz de pensar un segundo en las personas que te rodean, para ti es caridad, sentirte bien un momento y luego volver a caer en lo mismo. Me pregunto si tú sientes algo en realidad, o si tus acciones son para conseguir redimirte…
Fue demasiado lejos. Al momento siguiente, estaba tumbado en el suelo, Mello estaba furibundo y le sujetaba el cuello de la camiseta. –Eres un imbécil.- su tono era duro, pero tenía los ojos brillantes. -¿Cómo te atreves a… insinuar… esas cosas? ¿Tienes acaso… alguna puta idea de lo que yo siento? ¿Crees que esto es por… caridad?- le temblaba la voz. Apretó los dientes, esforzándose por contener el torrente de emociones bajo control. –esta vez ya fue suficiente. Te quiero fuera de mi vista. ¡Sal de aquí, rit prekleta rit (cabrón de mierda imbécil), antes de que te rompa tu puta cara!
Dicho esto, se levantó para dejarle salir, manteniéndose con los puños y los labios apretados, temblando de enojo. El pelirrojo no perdió tiempo, y no sin antes mirar por última vez su rostro colérico, salió por la puerta, dejándola entreabierta con la vana esperanza de que le pidiese volver, pero al escuchar un fuerte portazo a sus espaldas no le quedó duda alguna. Así que se dirigió a paso lento hacia su habitación, intentando pensar en cómo salir de este embrollo, más aún cuando Near estaría atento y vigilante para actuar…
Mientras, Mello no tuvo fuerzas para llegar ni tan siquiera a su cama, cayó de rodillas al suelo, mirando hacia la puerta que acababa de cerrar, más que enojado sentido por las palabras de Matt. Sentía que el pelirrojo apenas le conocía, que no se había tomado la molestia de saber cómo era él en realidad, y que por eso las cosas iban de mal en peor. Era verdad que se llevaban bien, pero desde que se habían dado cuenta de que sentía algo más que eso todo se había ido a la mierda. Incluso llegó a preguntarse si no sería mejor olvidarse de todo y…
Sintió como si le hubiesen comprimido el pecho con una tenaza de hierro. De alguna forma, extraña, odiosa y molesta, la sola idea le provocaba escalofríos. Pero si las cosas iban tan mal, ¿no sería mejor echarlo todo por la borda? Tanteó a su lado, buscando cualquier objeto que pudiese hallar para exprimirlo y dejar atrás las frustraciones, pero lo que tomó fueron los goggles que Matt había olvidado antes de su salida precipitada. Con un grito de rabia, los arrojó contra la ventana, con tal mala suerte que esta se rompió y una corriente de aire frío entró en el cuarto. Sintió algo tibio resbalando por su mejilla, pero no le prestó atención. Porque él no estaba llorando, mucho menos por haber sido un idiota, y definitivamente no por estar desperdiciando a la única persona a la que había considerado de su familia en toda su vida.
CHAN!
probablemente piensen "oh a esta mina le encanta poner a Mello sensible" y yo les contesto "OH YEAH BABY!" XD
bueno, a ver como se las arreglan nuestros candidatos a la presidencia! (BUAJAJAJAJA!!! QUE MALVADA SOY XD)
y ahora, mi favorito:
Reviews!!
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
:)
Hola!
jeje este chap es como el doble de largo XD
espero que lo hayas disfrutado!
jajja! Mello ebrio está en parte inspirado en Jack Sparrow... y en mi misma pero bueh XD
bueno gracias y k a ti ta vaya muy bien también :)
juijuiuu! (silbido) piropos y más piropos para ti también :D
Adieu!
Luna Ultravioleta
Hola!
...
LOOOOOOOOOOL
XD tranki, apenas averigue como se borran lo haré XD
jajaja bueno, respecto a los comentarios SOBRE EL CAPITULO (en buena XD)
:p Near es todo un zorro en este chap, y sus planes son cada vez más macabros... pero este es como el último giro argumental, así que luego vendrá... LA VENGANZA! BUAJAJAJAJA! XD
sobre Linda, ya lo sabe (que Mello es copirighted de Matt) pero es un poco debilucha para enfrentarse a Near solita. Pero... ya veremos XD
y sobre lo de responderle a Mello... seamos sinceras, ¿quien no lo haría? ^^
bueno, en este chap no hubo yaoi (no te enojes conmigo! :( ) pero sé que habrá luego
y bueno... gracias por el premio!
un besoooote grandote! (de Mello, si quieres)
Adieu!
frankienogemini
Hola!
sí, creo que la palabra "hormonal" describe perfectamente todo el chap XD
ajajaj obvio, ¿quien no querría tener un Mellito ebrio para sí solo? (... ok me emociono XD)
jeje es verdad, cualquier canción de amor que se escuche en la radio, o incluso que mis amigos me rocomienden, yo comienzo a gritar "OMG!! es TAAAAN MATTXMELLO!!" y me miran con cara de "yaaaa empezó de nuevo ¬¬"
mmmmmm.... sexoxidades XD
sobre Higurashi... OH SÍ BABY!! HIGURASHI ES DIOOOS!
y la verdad es una historia media UA que tengo en la cabeza metida desde hace un tiempo...
(por si acaso, el primer chap está casi listo ;)
NOS ENCONTRAREMOS ENTONCES EL EL WALHALA YAOI!! XD
Adieu!
PD: has leído el Another note: los Angeles BB Murder Case? creo que te podría interesar... (y el narrador no es otro que... Mello!)
likearobot
Hola!
siiii! Matt y Mello, 1313, 2121 XD
bueno, muchas gracias!
este chap es extremadamente largo pero no tan hormonal como el otro... pero el siguiente se viene el doble de CHAN! que este...
bueno, que estes bien!
Adieu!
o0okirao0o
Hola!
no te preocupes :) pero aún así, gracias por el review!
jajja me encanta dejar a Matt con las ganas, supongo que así lo disfrutarán más cuando llegue el momento :B
cuidate también!
Adieu!
Maundrel
Hola!
jajja creo que la palabra que buscas es "sugerente" XD yo en lo personal amo esa palabra
"sugerente" XD
oh, verdad... se me había olvidado que ese chap es sólo un día... ojalá mi vida fuera tan movida! XD
bueno, nuestro Mello Jack Sparrow no creo que vuelva a aparecer... o quizás sí, depende de las circunstancias.
bueno, que estés muuuy bien :D
Adieu!
Leo ampi
Hola!
GOMENASSAI!!! U.U
lo que pasó es que creo que hubo alguien que me hizo la misma pregunta y yo le contesté a esa persona y no a ti... lo siento!!!
bueno, las frases en esloveno son de un gadjet de igoggle que descubrí un día (originalmente era para poner frases secretas en mi nik de msn, pero ahora le doy un uso más prácticoXD)
es muy útil y te recomiendo que lo pongas!
ya viene el Lemmon! lo juro ahora sí que sí
(no sé si el siguiente chap... todavía no sé por cuanto tiempo los voi a mantener distanciados)
pero bueh, tendrás noticias mías cuando eso ocurra, porque voy a poner una brillante y gran advertencia especial de YAOI :)
bueno que estés bien y perdón una vez más -.-U
Adieu!
Lorena Malfoy
Hola!
muchas gracias! se hace lo que se puede :)
ehehe!! tenemos un ganador!! al fin alguien lo notó a la primera! :D
jeje las relaciones me gustan de a poco, porque si es muy inexplicable o repentino queda como raro... ¿que opinas tú?
bueno, muchas gracias por leer!
Adieu!
Mikaaa
Hola!
sí, de hecho Mello tiene 14 en este fic...
debo confesar que con tu pregunta me dejaste "plop"
pensé como "¿qué hacía yo a los trece? ¡como que no cachaba ni una! hay nooooo"
pero después me puse a revisar las fechas de nacimiento y me di cuenta de una entendible confusión...
efectivamente, y en el estricto rigor, Mello es un año mayor que Matt... pero por otro lado, Mello (en el manga) nació en diciembre del 89 y Matt en... febrero del 90.
En resumen, sólo tienen dos meses de diferencia.
espero que eso haya contestado a tu pregunta! :)
bueno, gracias por el review!
Adieu!
Lili
Hola!
tada! actualizado XD
¡alto! ¡salvaré tus uñas! este chap es muy largo y ya sali de mi cuatico vacío mental, por lo que voy a retomar mi ritmo de publicaión habitual (un chap cada dos semanas más o menos)
XD bueno muchas gracias por el comentario! (y deja a tus uñas! pintalas de negro, te recordarán a Mello y no querrás comertelas XD)
Adieu!
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
UUFF! muchos reviews!
me hace feliz!
y me hace feliz que ustedes me digan que les hace feliz esta feliz historia!
...XD
bueno, hasta acá la cosa :)
por supuesto,
PROXIMAMENTE: 11. Jaque al Rey
ya veremos cómo se zafan de esta los chicos!
Adieu!
