El sudor bajó por su piel, pero ella no prestó atención a eso ni al hecho de haber estado buscando con los visores por más de media hora bajo el sol intenso de la tarde. Caminó un poco más alejándose del campamento, quería estar lejos, quería encontrar a Steven. Arrepentida y furiosa consigo misma por sus errores, más bien, por su propia existencia, siempre había sido así, desde siempre ella era un error y cada cosa que hacía era un error.

Cuando los lentes de Garnet se partieron hacía ya más de un año, había sido su culpa, cuando la maqueta de la escuela de Perla se rompió, había sido culpa suya, cuando Steven casi se ahoga en la playa también... Recordó amargamente cuando Perla y Peridot casi morían... por su culpa, ahora, sus malas acciones habían regresado, se había dormido en vez de vigilar y Steven se había ido. Algo imperdonable, algo monstruoso. Era consciente que él quería buscar a esa tal Lapislázuli, aun así se había dormido... él se había ido.

—¡Amatista!—La voz de Perla, el recuerdo haberse despertado ese día en el que Steven se había ido—¡¿Cómo es posible que te durmieras?! ¡Steven se ha escapado!

—¡¿Qué?! No, no, yo no me...—Miró a todos lados y sintió a Garnet cerca, furiosa, Perla tenía los ojos húmedos y Peridot lloraba leyendo un papel. Se sintió culpable—Yo... ¿Me dormí? ¿Steven... se fue?

—Amatista, eres casi una adulta, comportate como tal—Regañó Garnet—Comencemos la búsqueda, esperemos que no esté muy lejos.

Presionó sus ojos, los recuerdos volvían y la lastimaban. Ahora había pasado semanas al acontecimiento, la búsqueda no había dado frutos como quisieran y estaba el temor de que Steven se hubiese perdido y fuese imposible encontrarlo. Ella no quería estar cerca del campamento que se alzaba en las noches, no quería estar con Perla ni con Garnet, sentía que la odiaban, se sentía en el infierno.

Hubo unos pasos detrás de ella, los ignoró, sabía de quien se trataba, era la única persona que parecía no guardarle rencor. Escuchó que la llamaba pero no respondió, seguía buscando con los binoculares a la distancia, concentrada, fue luego de un minuto que sintió el agua derramarse por su larga cabellera. Decidió entonces prestarle atención. Captó el iris verde de Peridot por detrás de los anteojos, algunos mechones amarillos alborotados y que ésta traía comida.

—Gracias, pero no tengo hambre.

—El estrés suele suprimir el hambre—Habló la rubia—Puedo comprender que tu situación ha causado esta... anorexia, pero no lo considero bueno, será entonces mejor que nos vayamos a la sombra a comer algo.

—¡No hay tiempo!—Exclamó—¡Steven está allá afuera! ¡Quizás perdido por mi culpa!

—No comer no te ayudará a encontrarlo—Avisó Peridot, quitándole los binoculares.

—¡Comer no me hará encontrarlo!—Le gritó, sus mejilla se enrojecieron—¡Lo que sea que no sea buscarlo es una pérdida de tiempo!

Con su mano arrebató los visores al mismo tiempo que la empujaba, la comida cayó al suelo haciendo un sonido estrepitoso, lo suficiente para que las dos chicas cerraran los ojos. Al abrirlos observó el desastre sucio de tierra y se sintió peor de lo que ya se encontraba. Alzó entonces la mirada hacia Peridot creyendo que recibiría otro reclamo, la vio sobarse la frente con una mano y para luego decir.

—Ok, comprendo, sé que te afecta esto, pero no puedes andar por la vida actuando de esta manera, Am, fue un error lo que sucedió esa noche ¡Lo sé! ¡Pero un error lo comete cualquiera! ¡Todos nos equivocamos y nos arrepentimos de lo que hacemos! ¡Solo hay que solucionarlo! ¡Pero no solucionarás nada si simplemente estás en el sol todo el día cegándote con los binoculares y lamentándote! ¡Yo también aprecio a Steven pero no estoy enojada contigo! ¡Ahora saca tu trasero de ahí y me ayudas a limpiar esta comida porque vamos a comer quieras o no!

Quedó impresionada un segundo, no parecía ser Peridot quien hablaba, era como escuchar a Steven en ella. Reflexionó por aquellas palabras y aceptó, debía aceptarlo. Comenzó a recoger la comida y con un poco de agua la lavó antes de irse bajo la sombra de un árbol a comer.

Estar con la nerd era agradable, siempre interesante y divertido, aunque esas últimas semanas sentía que no podría continuar con lo mismo, ya casi no tenía ánimos, pero parecía que Peridot no se rendía en mantener la moral alta.

—Como ves, Amatista, este es todo el proceso metabólico de los carbohidratos en el organismo ¿Ves por qué es necesario comer?—Decía la rubia, terminando su ración.

—Claro, P-Dot—Exhaló, no le había prestado ni la más mínima atención aunque sí se había quedado perdida en aquellos labios finos mientras ésta hablaba—Eres toda una nerd.

—Lo importante, Am, es que aprendiste el metabolismo de carbohidratos, muy bien puedo explicarte el metabolismo proteico y lipídico si tanto deseas aprender...

—Gracias, nerd—Exhaló, desviando sus ojos a los binoculares—Por estar conmigo y buscar que me sienta mejor.

—Ah, pues esto es lo que hacemos las amigas... amiga

Sonrió al verla ligeramente sonrojada, por primera vez en mucho tiempo soltó una risa, no una de sus carcajadas, solo una risilla, luego le besó la mejilla para contestar.

—Claro, amiga.

Se levantó de un salto y con mejor humor que antes, caminó hacia adelante, el sol había bajado un poco y el brillo ya no la cegaba ni el sol la aturdía, todo pareció mejorar, aunque fuese parcialmente. Sintió a los minutos a Peridot llegar a ella. Volteó a ella maniobrando los binoculares y encontrándose que traía un rostro confuso.

—¿Qué sucedió, nerd?

—Amatista, estos binoculares no están enfocados ¿Cómo puedes ver en algo así?

—...Pues... No veía mucho...

—Has estado perdiendo el tiempo, me hubieses pedido ayuda antes ¡Tachán! ¡Ya los enfoqué! Además, ciudad imperio queda hacia ésta dirección, no a la que tú mirabas—Peridot colocó los binoculares en sus ojos y observó a la distancia un segundo—¡Amatista! ¡Amatista! ¡Mira! ¡Mira! ¡Puedo ver ciudad imperio! ¡Estamos no tan lejos!—Gritó, alejándoselos.

Amatista quitó los visores y miró hacia donde Peridot había observado, se sorprendió al ver los edificios a la distancia y escombros, muchos escombros, todo tan nítido como si estuviese ahí mismo, ajustó el enfoque y buscó en la entrada de la ciudad, justo en donde parecía la calle principal notó una figura moviéndose, una figura de cabello castaño... Sonrió emocionada, casi gritando, tiró los visores y tomó a la rubia por los hombros y exclamó.

—¡Oh! ¡Peridot! ¡Lo hemos encontrado! ¡Avisale a las chicas! ¡Yo me iré adelantando!

Con eso dicho, Amatista corrió en dirección de Ciudad imperio, ignoró el grito de Peridot, quien nerviosa buscaba detenerla por el inminente peligro de las ciudades. Podía sentir que solucionaría las cosas, que lograría resolver el problema que había traído pues solo era ir y buscar a Steven... ¿O no?


Había por fin llegado a Ciudad Imperio, el olor a muerte que se percibía lo iba a hacer vomitar y la cantidad de aves carroñeras y escombros le tenían algo nervioso, pero Steven era consciente de algo y quizás lo peor: La falsa soledad. El lugar parecía solitario, no veía a nadie caminando por las calles, no había mayor sonido, carros detenidos en la carretera, aceras, chocados contra edificios y postes, tiras de ropas rotas de cadáveres consumidos y huesos, pero no se observaba a nadie vivo, él tampoco esperaba que alguien estuviese vivo, nadie en su sano juicio iría a una ciudad y los únicos que estarían en la ciudad serían... los aliens.

Él se escondió detrás de unos escombros después de escuchar un sonido, su corazón latía fuertemente y sus piernas le temblaban, Steven estaba asustado, sabía que si lo agarraban estaría en algo más que problemas, en algo más que peligro. Escuchó una voz áspera, algo gruesa pero sin perder su feminidad.

—Buscando a las dos fugitivas por el sureste ¿Han reparado los daños de la nave central? No se detengan, Holy Blue nos destruirá las gemas si no las recuperamos para esta noche. Cambio y fuera.

Los pasos se detuvieron y Steven creyó que también su corazón, él siguió oculto y paralizado sin hacer sonido esperando no ser encontrado, cerró sus ojos, aprentándolos y mordió sus labios, simplemente el momento lo superaba y él creía que se echaría a correr en ese justo instante. Los pasos de nuevo se sintieron, ahora se alejaban y él exhaló un tanto aliviado. Debía continuar.

En su recorrido buscó ocultarse entre escombros y enredaderas, su cabeza comenzó a dar vueltas a aquella parte de conversación ocupada... Dos fugitivos ¿A quién se habría referido? ¿Habían escapados aliens? Por lo oído, sí y no pudo evitar pensar en Lapislázuli ¿Sería ella una de los fugitivos? Si fuese así, había esperanza, pero el otro fugitivo le hacía dudar, la ignorancia completa por el segundo solo ocasionó inseguridad ¿Cómo sería? ¿Quién sería?

Sus pasos se detuvieron, la ciudad estaba en peores condiciones de lo que creyó, después de unas cuadras encontró edificios colapsados y un raro polvillo brillante que era llevado por el viento. Era como estar en un campo de batalla recién abandonado, armas por todas partes, regadas e inclusive sangre seca manchando los pocos lugares que se mantenían en pie. Tembló, era tétrico, ese paisaje se extendía por el resto de la ciudad, o más bien, lo que quedaba de ella, lugares difíciles de pasar debido a las construcciones derrumbadas y los esqueletos de acero y hierro caídos.

No le quedó más opción que seguir adelante, quizás un poco más dudoso. No veía absolutamente a nadie.

Un sonido, él se tumbó bajo unas placas de concreto que se encontraban sostenidas unas a otras sobre una alcantarilla, observó esas figuras grandes y purpuras reunirse frente a él, traían el cabello largo y gemas en diversas partes de su organismo.

—¿Han sabido algo de Jasper?

—Desde la batalla de anoche, nada, pero creemos que no ha salido de la ciudad. Holy Blue mandó a instalar desestabilizadores que se accionan al sentir la presencia de la gema, aunque ésta sea híbrida.

—Un desestabilizador no podrá hacerle daño, ella es mitad humana.

—Pero puede shockearla. Por otro lado, de Lapislázuli ¿Qué saben?

—Seguramente está tirada por allí, su gema está demasiado rota para que pueda escapar.

—Bien merecido se lo tiene, bastante que hemos sufrido para capturarla.

Steven apretó sus puños con eso, sentía impotencia y deseó, con todas sus fuerzas poder hacerle corregir aquello que los aliens habían dicho, pero como todo y como siempre, él no podía hacer más que quedarse callado. Gruñó para sus adentros buscando escapar, debía encontrarla. Observó la alcantarilla abierta y pensó que fuese buena idea, pero apenas moverse, se golpeó contra una de las placas, su voz salió en un quejido automático y él se mordió su lengua, alzó la mirada y notó que las aliens lo miraban con los ojos bien abiertos. Lo había hecho, lo había arruinado. Se deslizó con cuidado al alcantarillado y se lanzó hacia allí justo en el momento en que todas esas lo intentaron agarrar.

Steven cayó a las aguas negras, creyó vomitar, el olor era insoportable pero el susto y la adrenalina llevado por el hecho de que él sería atrapado le hizo salir a la superficie, solo para darse cuenta que las aguas negras lo movía. Giró la vista hacia arriba, encontrándose con las aliens atoradas todas en la boca de la alcantarilla. No pudo evitarlo, tuvo que burlarse.

—¡Jajá! ¡No pueden con Steven!

Las aguas negras se lo llevaron a gran velocidad, cada vez más rápido, hundiéndolo y causándole más repulsión del que tenía. Steven buscó subirse a los muros secos pero el agua lo seguía llevando y no le dejaba moverse. Luchó para mantenerse en la superficie, daba brazadas y pataleaba intentando llegar a los laterales. Así entonces él recorrió grandes distancias sin lograr gran cosa.

Extraño, todo era extraño, muy extraño, el agua iba hacia y no hacia abajo, en un punto se dio cuenta que solo éste elemento subía y los desechos eran dejados en el suelo. Él fue dejado en el suelo con los desechos y encontró la oportunidad perfecta para subirse a un muro.

Ríos y ríos aéreos se deslizaban sin tocar paredes ni techos, supuso que aquello sería una señal al recordar que Lapislázuli podía manipular el agua. Siguió esas corrientes e intentó atajar alguna, no para ser llevado sino para ser limpiado de tanta porquería que traía encima. No quería pensar de qué tanto estaba sucio porque sabía que allí sí vomitaría.

Los caminos se hacían largos, el calor y la humedad lo agobiaba, el pestilente olor lo mareaba pero en ese momento no se daría por vencido, había aguantado y hecho demasiado, empezando que todas esas semanas había aprendido a sobrevivir por sí mismo, había sufrido, herido y levantado como nunca antes creyó hacerlo, todo por el pensamiento de lo que creía correcto, ella era su amiga y él la salvaría, no quería que nadie más muriese injustamente.

Se detuvo, abrió bien sus ojos detallando la luz que entraba por grietas en el techo, su iris castaño enfocó aquella prisión de agua que hacía una cama para aquella figura que él logró reconocer, piel pálida y cabello azulado, ella estaba abrazándose a sí misma y sus piernas flexionadas, lograba ver su espalda, un tatuaje de una lágrima siendo atravesado por una grieta negra casi en su totalidad. Parecía que ella estaba inconsciente pero el agua todavía hacía de las suyas con ella.

Steven se estremeció de dolor al verla. Sus labios temblaron y el murmuró preocupado.

—Lapislázuli.


¡Hola de nuevo! ¡Yo reportándome! Siento la tardanza pero andaba recolectando la inspiración para escribir, las vacaciones tienen un efecto negativo sobre mi, je...

Un gusto continuar con el fic, pues creo que ya desde el cap. que viene pondré acción de nuevo (—Si solo has puesto acción en dos capítulos, ficker mentirosa. —¿Oops? ). Este capítulo se me hizo quizás demasiado lento y demasiado ladilla, quizás porque lo que vendrá se me hacía más interesante. Como podemos ver este es el debut físico de Lapislázuli y le tengo mejores noticias... ¡JASPER APARECERÁ PRONTO! MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

No sé, he estado pensando en tumblr publicar mini fics regularmente —Ustedes saben a qué se refiere un escritor de fics cuando dice 'regularmente' ;D—, quizás, no lo he planeado bien, quizás sea una nueva iniciativa como mi propio espacio de fics. :D En vez de comics, porque yo pierdo la paciencia dibujando comics. Aunque bueno, esto será yendo y viendo.

Espero que hayan disfrutado el capítulo ¡Gracias por leer!