Para los que se quedaron con las ganas la semana pasada: ¡lemon! ¡Yuhuu!
¡Démosle a Potter unas grandes felicitaciones! =D
En cuanto sintió suelo bajo sus pies, la luz amarillenta de una lámpara cercana se encendió mágicamente, no alcanzó a mirar nada más porque el rubio le atrapó la boca en un beso ansioso, que compartió con desespero mientras le quitaba la bufanda de hilo, que a esas alturas colgaba suelta y desarreglada. La dejó caer al suelo, junto a la chaqueta de cuero que llevaba en la mano, mientras le besaba el cuello, mordiéndole allí donde sabía estaba la yugular. En una respuesta casi automática le oyó gemir…
-Ven, apúrate…- murmuró algo más agitado, agarrando del cinturón a Harry para arrastrarlo seguramente a su cuarto. Caminaron de espaldas a Draco, besándose y tocándose todo lo que alcanzaban a manosearse, mordiendo, gimiendo, quitándose los zapatos y sacándole aparatosamente la camiseta a Harry, mientras avanzaban por un pasillo.
Aquellos ojos grises, ahora parecían negros tal vez por la pupila dilatada o la neblina de la excitación, como fuera, Harry se enamoró de esa expresión perdida y entregada. Eran lascivia pura.
Entonces él tuvo el delicioso gusto de observar al rubio, en el preciso instante en el que éste miraba su pecho y deslizaba sus manos de dedos pálidos sobre sus morenos pectorales, tan bien definidos y fuertes, acariciando y jalando a tientas las tetillas erectas. Draco lamió sus labios mientras se fascinaba con la morena piel bajo sus palmas abiertas, extendidas sobre todo su torso. Esa simple sensación de ser deseado, era demasiado poderosa.
Sabedor de tal dominio, se inclinó sobre el rubio y volvió a tomar sus labios. Usurpando cada una de sus palabras, apropiándose de todos sus gemidos y absorbiendo la totalidad de sus gestos.
Sediento de su calor, el moreno deslizó sus manos conquistadoras superado los bolsillos traseros del jeans del rubio y metió sus dedos entre sus piernas, sintiendo las formas voluptuosas, la viciosa sensación de esa zona pecaminosa y llena de promesas No podía esperar a llegar. No podía esperar a saborear todo lo que estuviera a su alcance… el ardor de la primera vez. El fuego de la meta y el moreno estiró el brazo todo lo posible entre aquellas hermosas piernas y apretó sus dedos allí. Allí. Malfoy cerró los ojos y las manos en el pecho arañaron su piel y lo empujaron contra la pared y lo obligaron a más.
Gimiendo con el rostro hundido en su cuello, el rubio levantó una de sus piernas para dejarle espacio a tocar, a tentar, a delirar, aun cuando era difícil con los pantalones estorbando; pero Harry presionó y frotó todo lo que pudo. Se detuvo cuando la tensión en su entrepierna le dijo que era un desperdicio correrse así y ahí, cuando ni siquiera se habían desnudado.
Con el soporte de la pared, Harry tomó a Draco de las piernas y lo levantó… la polla dura que chocó contra su estomago, le hizo gemir con genuina sorpresa, con halago, con liberación. Allí había deseo mutuo y genuino.
El rubio volvió a caerle sobre la boca, besándole con fuerza y enredando esas piernas interminables en sus caderas. Él sintió su atractiva ligereza.
-…tu cama…- le susurró agitado, lamiéndole el labio inferior.
-Esa puerta…- le indicó a medias con la mano izquierda, sin permitir que el moreno dejara de besarlo o acariciarlo.
Aun cuando no tenía ni la más mínima gota de sangre en su cerebro para hacer trabajar sus funciones intelectuales, Harry logró entrar a la habitación a la carrera, pateando la puerta, besando y trastabillando incluso; hasta caer sobre la cama con una exhalación de ganas contenidas y comiéndole la boca al rubio como si se le fuera la vida en ello. O como si quisiera robarle la suya. Se apretó dolorosamente contra su boca, maltratando sus labios con cada movimiento, con cada intensa succión… había algo tan delicioso con su saliva, con la suave y lúbrica sensación de su carne, con el dulce calor de su respiración, que estaba intoxicado.
Dominado por el tacto.
Tan sometido que ya no era necesario más preámbulo, ni más besos, ni más manoseo, ni frotaciones de ningún tipo, porque era obvio que su cerebro no estaba funcionando. Y es que en otras circunstancias se habría asustado de ese instinto violento al quitarle la camiseta, al jalarle los pantalones con ropa interior y todo… y cuando intentó volver a besarle con furia, un par de dedos pálidos le taparon sutilmente los labios. Apenas había sido un gesto y sintió escalofriante cómo se le erizaba la piel de todo el cuerpo. Como un simple instante de claridad, mientras Harry sentía su corazón golpeando contra sus costillas, como una taquicardia fervorosa. Bombeando sangre frenética hacia la garganta… y sus caderas casi se movían solas de anticipación, su cuerpo temblaba y jadeaba como un perro.
Todo su cuerpo era expresión de depravación, de agitación e inmediatez, pero Draco apenas y levantó la cabeza para besarle suavemente, para masajear sus labios y deslizar su lengua tentativa para que estas se rozaran sutilmente, como un bálsamo tranquilizante. Entonces apuró un par de besos cortos sobre sus labios, para luego recostarse.
-Estás muy vestido...- susurró suspirando.
Harry se quedó un instante inmutable tan sólo admirando su boca roja e hinchada, visiblemente maltratada, antes de bajarse de la cama y quitarse los pantalones y el bóxer. Suspiró aliviado al sentir su polla libre de la ropa y sin la presión del jeans sobre sus huevos, ya desnudo regresó a la cama y se arrodilló nuevamente entre esas hermosas piernas. Una vez allí, en aquella favorecedora posición frente al rubio, pudo distinguir un dibujo bastante grande bajo su ombligo y apenas sobre la rubia mata de vello púbico que coronaba su miembro duro, erecto y recostado hacia su cadera derecha. Estirando su mano con una lentitud pasmosa, acarició la base de ese tronco duro y los testículos.
Draco se arqueó y gimió duro.
-Potter, Potter…- le llamó con insistencia, estirando los brazos para que se inclinara sobre él. –Apúrate…- el rubio le agarró la polla en cuanto lo tuvo al alcance, Harry gruñó cerrando los ojos y le apartó las manos tomándolo de las muñecas.
-No lo hagas o voy a correrme…- tragó con dificultad, sintiendo que la saliva se le acumulaba en la boca. Como si algo demasiado dulce se derritiera en su lengua. -Lubricante…- volvió a tragar.
Draco paseó sus ojos con expresión desorbitada desde su armario hasta su mesita de noche, hacia donde estiró su mano derecha y viendo que sus dedos ni siquiera tocaban el pomo de la cajonera, el moreno se alargó hasta él para abrir.
Y habría preferido no mirar, pero extendido su cuerpo como estaba, Harry inclinó su cabeza hacia abajo y vio su polla larga, gruesa, hinchada, de piel tirante, venas sobresalientes, cabeza oscura y goteando, más cerca del rostro del rubio de lo que hubiese deseado en esos momentos. Con lasciva nitidez pudo leer en el gesto aprehensivo de Draco cómo se abstenía de tocarla o de lamer la gota lechosa que se escurría de su pequeño orificio.
-Si no te apuras voy a patearte…- gimió, al parecer hipnotizado por el líquido pre seminal que resbalaba hacia el frenillo de esa hermosa cabeza brillante.
-A la mierda…- sin encontrar nada en el cajón, él volvió a sentarse sobre sus talones y se metió tres dedos a la boca. La abundancia de saliva se escurrió por su palma y cuando los sintió lo suficiente resbalosos se inclinó sobre el rubio y le dio un beso corto.
-Vamos, vamos…- le alentó besándolo también, haciendo los besos mas largos y profundos.
El primer dedo se deslizó sin mayor problema a través del anillo del ano hacia el apretado interior y Harry se deleitó al ver a Malfoy abrir las piernas con desesperación, con las rodillas flexionadas y las manos empuñando el plumón de la cama. Probó con un segundo dígito, metiéndolos y sacándolos un par de veces, separándolos un poco para extender los músculos. El tercer dedo lo metió casi por costumbre, tan sólo un par de segundos metiendo y sacando, sintiendo al rubio empujarse inconsciente e insistentemente hacia él, antes de considerar que la excesiva tensión y la dolorosa sensibilidad en su miembro, podría ser nociva para su salud y su desempeño.
Moviendo sus caderas ligeramente hacia el encuentro, Draco entre abrió los ojos cuando sintió que era levantado de las piernas y quedaba con las rodillas sobre los hombros del moreno, un poco aplastado y doblado contra la cama. Harry apenas y pasó algo más de saliva sobre su polla, ansioso de toda acción, lleno de expectativas y con la mano un poco temblorosa, la dirigió contra su rosada entrada y se empujó.
…Por un segundo tuvo el morboso gusto de ver su cabeza penetrar, desaparecer dentro de ese delicioso orificio. Observar cómo presionaba y finalmente cedía la carne alrededor de su pene. Escuchar el leve sonido húmedo y el rozar de piel contra piel. Observar frente a sus ojos la lúbrica fantasía que guardaba su cabeza, de esa primera vez. Ahora real. Ahora táctil. La ilusión convertida en verdad. Entonces enfocó su mirada un poco más abajo y vio el rostro de Draco Malfoy, sonrojado y respirando agitadamente por la boca. Era Dionisio sumergido en los placeres.
Siguió entrando, suavemente, intentando acostumbrarse a la presión y una vez que sintió sus testículos chocar contra las sedosas nalgas del rubio, comenzó el vaivén. Despacio, inicialmente, adornado de gemidos y jadeos excitados. Aquello lo estaba matando y recién había comenzado.
-Mierda… Potteer…- le encajó las uñas en los hombros, azuzándole a ir más rápido.
»Jodeeeeeer« pensó con los ojos fuertemente cerrados, no podía correrse antes que el rubio.
Apretó los dientes y buscó el ángulo indicado hacia el frente.
Había visto la posición exacta de la próstata en un libro de anatomía cuando todavía estaba en Hogwarts y siempre lograba dar con ella, »y no sé por qué estoy pensando en libros de anatomía justo ahora« pensó con la mandíbula apretada, los músculos tensos, buscando enterrarse más allá de lo posible. Sus movimientos decididamente enérgicos ya estaban haciendo chocar el cabecero de la cama contra la pared, acompañando los sensuales sonidos de sus cuerpos con el eco sordo de la madera crujiendo y golpeando.
Ya estaban fuera de control alguno… y con los brazos extendidos apoyándose a cada lado de la cabeza del rubio y las rodillas del hombre tocando su mejilla sudorosa, Harry sólo pensaba en buscar ese maldito punto de gloria.
-¡Ohhh!… monDieu…- ¡Bingo! -Ahí Potter, ahí, ahíahí…- Draco se mordió tan fuerte el labio inferior, que Harry pensó que se lo había roto.
Aguantando la respiración y apretando la mandíbula y los dientes, el rubio dejó caer una de sus piernas hasta la cintura del moreno y la apretó como si con ello pudiese prolongar el brillante y espeso placer. Ese punto era electricidad pura y lo hacía temblar como una hoja, ahogándose en la necesidad de sentirlo más fuerte. Más intenso. Gimoteaba desesperado, girando la cabeza a un y otro lado, jadeando y boqueando y soltando un atado de seseantes palabras en francés que a Harry se le antojaron increíblemente estimulantes, como si esas 'Ss' le vibraran en el estomago o le danzaran como una caricia por la piel.
Tragó duro y se inclinó hacia él, intentando no cambiar demasiado de ángulo y lamió su mejilla sonrojada, con ganas de probar todo su cuerpo mojado.
-Gime Draco…- le susurró, sin ser consciente ya de qué hacía su cuerpo y qué procesaba su nublada mente.
Tomándole de las caderas, Harry empujó especialmente fuerte y certero, recibiendo como respuesta al pálido cuerpo arqueándose de forma sorprendente, con la cabeza hacia atrás, tenso como una cuerda, con esos cortos gemiditos y sonidos del fondo de su garganta, apretando la pantorrilla contra la espalda del moreno y haciéndole penetrar más fuerte. Sus brazos se agitaron y se presionaron contra el plumón. Encantador.
-¡Ahhh!, oui, ¡oui!… merde, plus dur… ¡plus dur!…- su voz descontrolada sonaba fuerte en la habitación, unida a su respiración angustiosa… como si estuviera sufriendo de placer.
Harry podía sentir cómo Draco se iba poniendo cada vez más rígido, apretando los brazos, las piernas, los músculos y por supuesto, presionando al rededor de su miembro que entraba y salía frenética, penetrándole de manera profunda y errática. Dejando de fondo, entre los gimoteos del rubio y sus propios jadeos… un caliente sonido de humedad y el golpe seco de sus huevos chocando contra su culo voluptuoso.
Y no eran sólo las corruptas formas, ni los impúdicos movimientos de su cuerpo, sus reacciones también eran equiparables: su encantadora polla goteaba vacilante y las pequeñas lágrimas lechosas, se deslizaban por su abdomen hacia su pecho basto y suave… y la humedad del propio sudor las hacia avanzar hacia el huequito bajo la garganta, entre ambas clavículas. Y ese detalle era una cosa ridícula, que debería pasar desapercibida bajo la nebulosa del placer carnal, pero él admiraba cada porción de éxtasis grabándolo y categorizándolo en su mente, guardándolo como valiosa posesión. Como un recuerdo precioso.
Un hilillo de saliva bajó por la barbilla de Harry y cayó cerca del ombligo, uniéndose inesperadamente al camino de sudor y líquido pre seminal.
Morbosamente su boca se empapaba de saliva pensando en el semen de Malfoy, en hacerlo correrse, en el apogeo del clímax y la esencia del orgasmo. Era un pensamiento desequilibrante. Y él estaba llegando a su límite.
Se iba a correr.
Aparatosamente le frotó el abdomen, humedecida la mano de saliva y pre seminal, tomó la polla de Draco tirando de ella sin mucha consideración, masturbándole rápido y fuerte, frotándole con poca delicadeza el frenillo, presionando el dedo en el orificio… estimulándolo con intensidad, haciendo lo posible por acercar su eyaculación.
Si no se apuraba se iba a correr antes que Draco y era en todo lo que podía pensar. Su mente era un halo nuboso y su cuerpo se movía por sí sólo, como poseído… sus caderas y su mano derecha.
Gimoteos angustiosos y desesperados se le colaban por los oídos y Harry solo apretaba la mandíbula, aguantando su propia liberación.
-Je me- ¡oh!Merlín…me voy-
-Draco…- y sus paredes se apretaron tan dolorosamente, su ano cerrándose en torno suyo.
En otro momento podría haberse sorprendido de la fuerza, del poder de un cuerpo padeciente, pero ese no era el caso y para Harry fue como si se le cerrara el mundo y un jalón increíblemente intenso y poderoso lo hubiese tirado desde el ombligo hacia el centro de sus bolas. Provocándole una exhalación gutural y un poco animal, terminando sin fuerzas, viendo estrellas y brillos blancos. Sintiendo como si realmente se le hubiese ido el alma en la eyaculación. Sin saber si aún estaba vivo. Quizá hasta y vería a Dumbledore saludándole desde el "otro lado".
Parpadeó un par de veces, sintiéndose pesado. No creía haberse quedado dormido o inconsciente, pero algo le decía que había pasado un tiempo considerable. Un poco más despierto de ese extraño letargo, se descubrió todavía sobre Malfoy, entre sus piernas y percibiendo el estomago resbaloso por los fluidos y el sudor.
Sólo entonces sintió una mano acariciarle el cabello de la nuca, provocándole un electrizante escalofrío. Sin ser muy consciente de nada se encontró riendo suavemente, como un gato mimado que ronronea por instinto. Finalmente abrió sus ojos al sentir su aliento chocar contra el cuello de Malfoy, en donde tenía el rostro recargado.
-¿Ha pasado mucho rato?- preguntó frotando su mejilla contra la piel blanca de ese basto cuello, ambos estaban desnudos y sin cubrirse sobre la cama, pero Harry a pesar de sentirse un poco entumido y acalambrado, prefería quedarse allí, entre esos brazos y piernas cálidas.
-Creo que no.- suspiró Malfoy lánguido, su voz sonaba un poco gastada y la mente de Harry recordó esos gemidos espasmódicos y los jadeos graves. -Necesito mi varita o una buena ducha.-
-Espera…- y se movió sólo lo suficiente para alcanzar con la punta de sus dedos, una pierna del pantalón que colgaba de la cama, revisó el largo bolsillo oculto y sacó su varita. Un encantamiento de limpieza y esa cosa gelatinosa que tenían en el estómago desapareció.
Harry regresó a su cómoda posición sobre el rubio.
-¿Piensas quedarte mucho tiempo así?-
-Todo lo que pueda.- sonrió besándole el cuello con una caricia suave.
-Ya recuerdo por qué detesto a los Gryffindors.- comentó con un divertido sarcasmo. -Son tan empalagosos.-
-Este empalagoso necesita el descanso del guerrero… y ya verás cuán Gryffindor puedo ser.-
-Ya, ¿en serio?- se mofó.
-Si.- y su voz sonaba somnolienta.
-No te duermas, Potter, me estas aplastando y necesito cerrar las piernas, las tengo entumecidas.- escuchó un "mmh" no muy atento. –Potter.- advirtió.
Sus labios reptaron desde su cuello hasta la boca de Malfoy, donde lo besaron hasta cansarse. Hasta que no hubo más contacto, ni sabor, ni saliva, ni recodo sin explorar y poseer. Y el moreno habría comenzado a frotar sus caderas contra las del rubio, pero aún se sentía demasiado desmadejado. Draco gimió quedo.
-Está bien…- se separó lo suficiente para caer a un lado. -Vamos a descansar un rato.- levantó las cobijas y se metió dentro, arrastrando al rubio con él, a quien abrazó por la espalda haciendo cucharita.
-¿No podemos dormir como gente normal?- comentó con voz entre fastidiada y divertida, Harry estaba seguro que sonreía.
-Deja de quejarte.- dijo con voz somnolienta, acariciando el abdomen del rubio, deslizó los dedos bajo su ombligo. -¿Desde cuándo tienes tatuajes?- parecía más dormido que despierto.
-Desde que he podido hacer mi vida por mi mismo.- las caricias parecían arrullar al rubio, quien terminó por bajar su mano y tomar la suya descansando ambas allí donde tenía el dibujo.
-¿Es un dragón?- preguntó besándole un hombro, recordando en la miraba fugaz que le había dado. Draco respondió con un "mmh" de afirmación. -¿Tienes más?- siguió acariciándole con los dedos y dándole besos cortos sobre el hombro.
-¿Por qué?- se giró lo suficiente para quedar medio de espaldas en la cama y poder mirarlo.
-Curiosidad.- se inclinó y besó sus labios en un masajeo corto pero intenso, mientras deslizaba su mano sujeta por la del rubio hacia el costado de su cadera. No iba a decirle que le ponían caliente esas cosas, en especial en su cuerpo.
-Espero que no te molesten, Santurrón Potter- lo miró con su conocida suficiencia, -porque sino vas a tener que agarrar tus cosas e irte por donde llegaste.-
-Todo mientras no sea la cara de Salazar Slytherin saludando, tatuado en tu trasero.- bromeó besándolo de nuevo. Mierda, como adoraba acariciar esos labios suaves, estrujarlos y saborearlos. Eran verdaderamente adictivos.
-No lo había pensado.- sonrió contra su boca, presionando la turgencia de su labios. -Estoy tatuado y agujereado.-
-Oh, eso suena muy erótico.- lo miró sonriéndole, mientras acariciaba su cabello y lo situaba tras su oreja izquierda, quería verlos. -Pero no he visto nada salvo el Dragón.-
-Están desvanecidos, necesito mi varita.- y puso cara de genialidad. -Pero tú querías dormir, ¿no?- se giró regresando a la posición anterior. -Tu supuesto descanso del guerrero… y yo que pensé que el niño-que-vivió-y-venció daba guerra hasta la muerte, como todo buen Gryffindor.- sonrió.
-Muy gracioso, rubio y sólo necesito reponer fuerzas, no pegarme una maratón de sueño.-
-Te doy veinte minutos, Potter y espero que estés listo o empezaré sin ti.- Harry rió.
-No sabes las ganas que tengo de ver eso.-
»Y no hay verdad mayor que esa«. Porque si hubiese podido habría pagado por tener a su eterno Draco Malfoy maniobrando sobre él, masturbándolo y empalándose para follarse contra su polla, mientras se jalaba su propio miembro; en una visión invaluablemente lujuriosa, caliente, orgásmica de por sí. Y las maquinaciones de su mente eran ardorosamente vívidas, porque ya sentía que se le estaba acumulando la abrasadora sangre allí abajo, prendiéndole como un fogón.
-Y espero ver el resto de tus tatuajes.- le susurró en el oído con la voz grave, antes de atrapar su lóbulo entre los labios y descender por su cuello, besando y dejando un caminito de humedad. Al parecer iba a estar listo antes de tiempo.
-Están a buen resguardo…- murmuró suave girándose un poco hacia el moreno, exponiendo su cuello a las caricias. La mano que aún estaba sobre su bajo vientre continuó acariciándole por sobre el tatuaje y un poco hacia el costado mas accesible. -Te mueves demasiado para estar descansando, Potter…- gimió suave descubriendo que en algún punto sobre su yugular era particularmente sensible.
-Sólo me pregunto- las punzadas y esos extraños calambres cerca y en su miembro, a esas alturas ya no eran novedad, -dónde podrán estar.-
-¿Por qué te interesan tanto?- Draco lo miró unos instantes, con sus brillantes e intensos ojos antes de acercar a Potter y besarlo. -Son sólo dibujos.-
-Porque son dibujos sobre tu piel- apretó sus caderas contra el trasero del rubio, haciendo notar su incipiente dureza, -y el sólo pensarlo me pone caliente- sintió a Malfoy tragar duro, antes de recibir un beso profundo y sensual, -porque todo lo que tiene que ver contigo me excita,- hablaba contra su boca, a veces intercalando besos y palabras y suspiros, -me nublo de la ansiedad por tocarte, por besarte, por poner mi polla dentro de ti.- despacio estaba frotando su pene contra una de las nalgas de Draco, suavemente, mientras una de sus manos le acariciaba el platinado cabello y la otra se paseaba por su abdomen, por su ombligo, hacia sus costados hasta bajar por su muslo, a veces en círculos o en deslizamientos sutiles.
»Porque quiero venirme tantas veces y tan dentro tuyo, que quiero que me sientas para siempre en ti« dijo su mente, al tiempo que veía a Draco mordiéndose el labio inferior y gemir.
-Ostendo vipera.- dijo entonces. -Exhibeo capitis, Exhibeo cuspis.- Harry se detuvo, mirándolo con expresión perdida. -Tu varita, maldición… Ostendo vipera, no me hagas esperar.- Harry sabía que su varita no estaba ahí, pero fue lo primero que tocó su mano al buscarla sobre la cama. Quizás la había invocado sin darse cuenta, pero no le importó demasiado. -Apunta sobre mi espalda.- Malfoy le dejó un poco de espacio.
-Ostendo vipera.-
Harry miraba inquisitivo la piel blanca de la espalda, sobre la sensual curva de su hombro, sobre su omóplato y sus costados, esperando ver revelado aquello que la intimidad de Draco resguardaba celosamente. Acarició la piel depositando besos, detallando con los dedos los leves relieves de esa espalda fibrosa, entonces vio una manchita negruzca expandirse desde la vértebra más protuberante, aquella que separaba el cuello y la espalda del rubio. Draco se alejó un poco de Harry y se apartó el cabello de la nuca. La manchita negra comenzó a extenderse a través de su espina dorsal, por sobre sus vertebras hacia el cuello y hacia su cintura. Harry no debió esperar mucho para darse cuenta que se detallaba la ondulante piel de una serpiente en negro y una variada escala de verdes.
Draco se removió sobre la cama, arqueando suavemente la espalda.
-Presiona tus labios sobre ella.- le dijo, tomando la mano de Harry y tirando de él para que acercara el rostro a su espalda. -Tócala con tu lengua.- le insistió.
Harry supuso que eso ya lo habría hecho con algún otro hombre, seguramente mago, ya que la serpiente se movía con inquietante sensualidad sobre la pálida piel. Se acercó a la columna del rubio, distinguiendo con claridad las escamas verdosas de ese bicho mágico y posó sus labios en un beso tentativo, suave y corto. Presionó sus labios sintiendo cómo la magia del dibujo vibraba contra ellos, sintiendo el movimiento y el zumbido de la energía cosquillear sobre la piel de su boca. Escuchó a Malfoy casi ronronear y entonces besó de nuevo, esta vez deslizando la punta de su lengua a través del lomo de la serpiente.
Harry podría decir que la sensación fue como la de tocar con la lengua cualquier maquina muggle accionada por motor. Era estremecedor, electrizante. Infinitamente erótico. Siguió besando y lamiendo a lo largo de la espalda, viendo en el cuello de Draco la cabeza de aquella víbora moviéndose a cada lado como si intentara girarse para mirarle. A veces sacando su silenciosa lengua bífida alcanzando con ella la nuca de Malfoy, rozando el límite donde comenzaba su platinado cabello.
Podía sentir cómo el rubio languidecía bajo su cuerpo, gimiendo, ronroneando a veces, temblando bajo la sensualidad de las caricias, con el sigilo de la caliente humedad de su lengua perfilando los contornos de su columna, descendiendo con su boca ardiente hacia la curva de su espalda, en donde se dedicó a agasajar al animal que se retorcía bajo los rasguños de sus dientes que buscaban morderlo con suavidad.
La serpiente se retorcía con fuerza, como si la tuviesen atrapada, desbordándose del angosto espacio de la espina dorsal, mientras Draco arqueaba su espalda excitado, dejándole a Harry la hermosa visión de su trasero presionarse contra su pecho. Mirando hacia abajo pudo distinguir la cola viperina desaparecer entre la redondez de sus nalgas.
-Se mueve mucho…- le susurró contra la serpiente mientras intentaba morderla de nuevo, bajando un poco más, llegando casi al final de su espalda.
-Benditos los tatuajes mágicos…- gimió quedo, -tú lengua Potter, tú maravillosa lengua.-
Harry sonrió, siguiendo su camino descendente deslizando su lengua resbalosa por la piel pálida. Ni siquiera necesitaba mirar por dónde iba, el zumbido de la energía mágica le cosquilleaba contra la punta de su lengua, indicándole la sinuosa ruta hacia la cola de la serpiente y hacia puntos igual de sugerentes. Podía sentir cómo su boca se empapaba de saliva, de pura anticipación.
Harry ya estaba casi de rodillas entre las piernas de Draco y arrastrando consigo las cobijas de la cama, se aproximaba a la deliciosa separación de sus nalgas, en cuanto sintió su rostro flanqueado por la carne turgente de sus glúteos, se detuvo, besando y lamiendo con especial cuidado cada centímetro de esa piel caliente.
Le dio un corto beso antes de levantar la mirada y observar su fruncido ano, apretado a pesar del sexo reciente. Harry descubrió que era de un hermoso e intenso rosado, de apariencia suave, fruncido y de encantadora turgencia; adornado obscenamente de blanco, espeso y lechoso semen. Tragó duro. Entonces regresó su boca al inicio de su cola, a la separación de esas hermosas nalgas y besó aquel punto secreto y sutil. Delicioso. Lamió con dedicación, permitiendo que su saliva se escurriera de su boca hacia la pálida piel entre sus labios y luego se deslizara gentil a esa entrada cercana, lubricando, uniendo el rocío de sus pasiones. Del sexo esperado, el deseo expresado y la eyaculación sobre la carne.
-Potter…- lo sintió removerse gimiendo su apellido y Dios, cómo amaba escucharlo gemir así. Entonces separó una de sus piernas para darle más espacio a su boca, al placer. -Maldito torturador…- y Harry se habría reído, de no estar tan inmerso en la necesidad de sentir cada trozo de esa sensible piel.
Sentir la inmoralidad guardada en aquel horizonte voluptuoso, un simple acto lleno de indecencia. El escandaloso gesto ansiado por su lengua… que se extendió lentamente, centímetro a centímetro, tan censurable como su intención. Entonces descendió un poco más y por fin lamió su entrada, lamió toda esa mezcla de viscosidades, de lujuria humedecida, de su simiente apasionada y su excitación más íntima. Su sabor era extraño y salado. Era erótico en todos los sentidos. Era lascivia en su forma más palpable.
Y Draco boqueó tenso, alzando las caderas exponiéndose todo lo necesario para volver a sentirlo. Volvió a lamer y pudo escuchar al rubio gemir, gruñir y decir algo contra la almohada.
Harry bajó la mirada y pudo ver su propia polla gotear las sabanas, sus caderas hicieron un empuje involuntario y salpicó el muslo interno del rubio, sintiendo el placentero aguijoneo del deseo.
Eso había sido rápido.
Tomó las caderas de Malfoy y las alzó hasta dejarlo de rodillas, se inclinó lo suficiente para decirle que dejara su linda cabecita sobre la almohada, mientras él jugaba un poco allí atrás. Pudo escuchar su respuesta seguramente afirmativa, amortiguada.
Dirigió su boca ansiosa directamente hacia ese anillo de carne sensible, donde permitió a su lengua volver a bailar, lamiendo y saboreando, su nariz apretada contra el valle que separaba ambas nalgas, su barbilla rozando la rugosa piel de su escroto, sus dientes buscando ansiosos atacar esa entrada sobre estimulada, sensible, húmeda de él y que a veces se apretaba por acto reflejo, ante sus caricias tentadoras.
Draco se llevó una mano a su miembro duro y necesitado, pero Harry a tientas se la retuvo por la muñeca y la dejó cerca de las piernas separadas del rubio, quien jaló sin mucha fuerza. Cediendo a su voluntad, rápidamente.
-No te toques.- su voz era un sonido gravísimo, que acarició el orificio de Malfoy, quien jadeó angustioso un par de veces lejos de la almohada, en busca de aire.
Lamía con una cierta brusquedad, acariciando la entrada desde la base de su lengua hasta la punta, deslizando su saliva y empujando la punta suavemente sin llegar muy lejos, simplemente tentando los músculos que automáticamente se cernían sobre él. Harry siguió salivando y enterrando apenas el inicio de su lengua, hasta que la voz amortiguada de Malfoy volvió a sonar, entre agitados gemidos de angustioso francés.
-Plus profond…- escuchaba apenas, sintiendo al rubio balancearse hacia atrás buscando penetrarse más y hacia adelante apretando el anillo de su ano. –Potteeer… plussahh, joder, Potter, por favor…-
Harry se preguntó si habría más de él allí dentro, en algún lugar de sus entrañas, su semen lubricando su interior. Succionó con fuerza, besando ese húmedo orificio antes de meter su lengua hasta el fondo, moviéndola sinuosa en su interior.
Si Draco estaba mordiendo la almohada este debió ser el momento, porque escucho un agudo "mmh" amortiguado, junto con algo parecido a un "Merlín" entrecortado.
Harry no sintió nada extraño en aquel pequeño espacio de entrada y decidió bajar su boca un poco más, mientras hundía dos dedos dentro del rubio. Comenzó a lamer sus testículos ya mojados por su resbalosa saliva, rozándolos a veces con sus dientes, los chupó atrapando el escroto, tironeándolo con suavidad. La respuesta fue automática y Draco jadeó audiblemente.
-OhDiosdioss… tu polla, necesito tu polla…- se apoyó en sus manos, alejando su culo del rostro del moreno.
-No, aún-
-Si no lo haces ahora, no me importará venirme sin ti…- murmuró con algo parecido al ahogo, mirándolo con el rostro sonrojado, acalorado, con el flequillo rubio ligeramente apegado por el sudor, sus labios rojos y maltratados parecían haber sido mordidos.
Oh y aquella visión era divina, divinamente lujuriosa. Draco Malfoy, en cuatro patas mirándole a través del hombro, sofocado de deseo, con su hermoso culo expuesto en primer plano, húmedo de su saliva… pidiéndole follárselo y por segunda vez esa misma noche.
Draco pareció leerle el embobamiento, porque se acercó irguiéndose y apenas girándose lo suficiente para besarle la comisura de los labios, tan suave como sólo él sabía hacerlo en un momento como aquel. Una de sus manos le acariciaba la espalda, mientras la otra se paseaba por su abdomen y bajaba suavemente hacia su entrepierna, tomando su polla y frotando contra su palma la cabeza húmeda, babosa, goteando pre-semen.
Era extraño, pero con Draco siempre había cortos instantes de asombrosa lentitud, de desconcertantes caricias suaves, en medio de esa pasión desenfrenada, de querer ahogarlo y ahogarse de deseo, de hundirlos a ambos en la nebulosa del sexo. No era muy difícil pensar en el rubio como en un amansador.
-Joder…- le besó con una necesidad que le apretaba la boca del estómago, sabiendo que estaba intoxicado, envenenado mortal por los encantos de Draco. Que eso que había deseado por casi cinco años era más poderoso que su fuerza de voluntad y que ahora que lo había tenido, tocado, saboreado, escuchado, olido, visto y poseído, iba a querer más y más y más cada vez.
-Tu mente se desconecta en los peores momentos.- se giró de rodillas y apretando la espalda contra Harry, alineó la gruesa vara de caliente carne y frotó la punta contra su entrada. -Me reiría, pero ahora necesito otra cosa.- suspiró y el moreno le tomó de las caderas sujetándolas desesperadamente, sintiendo que le ardía la polla, que todas las terminales nerviosas se centraban en su glande y que se iba a incendiar de todo el calor, de ese rozar enloquecedor.
-Draco…- le gimoteó contra el oído y el rubio comenzó a enterrarse, arqueando la espalda apoyó su cabeza contra el hombro del moreno. –Merlín…- ambos tenían la piel sensible de la follada anterior. Era seguro que no durarían mucho.
-Espera, espera…- movió sus caderas en círculos y adelante y atrás, hasta que se detuvo, gimiendo hondo, arqueándose tenso y con los músculos crispados. –Es ahí…- respiró agitado, llevando los brazos hacia atrás, se tomo de las caderas de Harry. -Empuja ahí… empuja ahí, ¡ahí!- cerró los ojos apretadamente, cuando Harry comenzó con cortas y duras estocadas. -Mierda, mierda…- siseó entrecortado por los golpes y bamboleos de sus caderas.
Harry se abrazó a Draco por el pecho, gruñendo con los dientes apretados, mientras lo escuchaba boquear respirando agitadamente, como si el aire no llegara a sus pulmones. La posición le daba un buen soporte y pronto comenzó a hacer las estocadas más largas y certeras, permitiéndole retirarse lo suficiente para entrar con más impulso, pudiendo enterrarse más profundo e intenso. Y pronto pudo comprobar que el interior de Draco estaba increíblemente resbaloso y caliente… suave y lubricado… y era intenso, intenso y ardiente y ya comenzaba a ver los brillos cegadores detrás de sus parpados y a sentir la tensión en sus músculos que le anticipaban el clímax.
Le penetraba con vehemencia, mientras su mano derecha se iba al miembro del rubio y lo masturbaba con rapidez. No duró mucho y Draco se corrió salvajemente, empujándose con fuerza hacia atrás, enterrándole las uñas en las caderas, apretándose alrededor de su polla.
Y sus caderas eran un péndulo desesperado que sin la resistencia del cuerpo del rubio que languidecía intentando recuperar el aliento, agachado en cuatro, le permitía empujar dentro furiosamente, balanceándose ambos sin apoyo. El cabecero volvía a golpear la pared y los brillitos lo estaban arrastrando a un absoluto blanco orgásmico.
-Mierda…-
Y sus caderas seguían golpeando. El rubio gemía adolorido, quejándose sobre estimulado.
-Draco… Draco…- en la habitación, en sus oídos, sólo necesitada decir ese nombre.
Y el mundo se le estaba cerrando, reduciéndose delante de sus ojos entrecerrados.
-¡OhjodidoMerlinnn!-
El conocido intenso jalón desde algún lugar cerca de su estómago hacia sus testículos, lo dejó sin aire por segundos que se le hicieron minutos, era dolorosamente intenso, como si le arrancaran las entrañas, en medio de ese magnífico blanco enceguecedor.
¡Tarán! ¿Qué les pareció? ¿Suficientemente hot? XD
¿Me merezco un comentario? =D
