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¡Las amo! ¡Dios, de verdad que sí! ¡Casi lloro al ver los 100 reviews! Dios, muchas gracias, de verdad, este fic está hecho para ustedes, muchas gracias por apoyarme, aún cuando cometa errores y miles de cosas feas que ponga en este fic, gracias, muchas gracias.
Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Advertencia: AU/OoC/Yaoi
Words: 1.475
.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.
Capítulo X.
—ddeıSmıle—
-Sin poder protegerte-
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Acariciaba con suavidad su vientre curveado, sentía como si su piel se fuera a romper, suspiré al sentir como sus glúteos amoldaban mi miembro. Me pregunté qué hora sería, el sol ya lograba entrar por la ventana. Comencé a desplegar suaves besos en su cuello, hundiéndome en su delicioso aroma.
Me imagine por unos instantes cómo sería el día, el solo pensar que ella reiría llena de felicidad hacía mi cuerpo estremecer y por supuesto, en la noche, le daría mi regalo, la llenaría de besos, de caricias, besaría su vientre y ella gritaría mi nombre como lo había hecho anoche. Sentí movimientos extraños y me concentré en ella, su respiración se aceleró y abrió sus ojos de golpe.
— ¿Hina? —Pregunté.
Ella se tapó la boca y se levantó de golpe corriendo hacia al baño.
Me levanté tras ella y entre al baño, tomando su cabello agachándome a su lado. Le acaricie el cuello con una mano mientras con la otra cuidaba que su cabello estuviera recogido. Estiré mi brazo para alcanzar un poco de papel al ver que ella había parado de vomitar, atraje su rostro tomándola por la barbilla y la limpié con cuidado, ella se aferró a mis brazos.
—Odio q-que me pase esto…—Susurró.
—Tranquila hermosa—Se veía tan vulnerable.
La tomé de la cintura alzándola con delicadeza, ella intentó taparse, mirándome con un notorio sonrojo, sin embargo la ignoré y estiré mi brazo hasta el lava mano, el agua comenzó a salir caliente, tomé su cepillo dental y le coloqué algo de crema dental, lo mojé un poco y lo dejé sobre su mano, ella comenzó a cepillarse mientras yo rodeaba su cintura con mis manos, deslizando su cabello hacia un lado, para comenzar a desplegar besos en su cuello.
—Te amo ¿Sabes? —Le dije en un susurro, ella se inclinó presionando su cadera contra mi ingle. Término de cepillarse y volvió a colocar crema en el mismo, lo mojó un poco y se volteo hacia mi.
—Sí ¿Sabias que yo también te amo? —Sonreí mientras abría mi boca, dejando que ella me cepillara. Cuando terminó de hacerlo, me incliné para terminar de lavarme, ella alzó mi rostro con su mano y lamió mis labios— Hm… la crema dental sabe mejor en tu boca.
Reí de forma ronca presionándola contra mi cuerpo, ella rodeó mi cuello con delicadeza, la alcé en brazos dándole pequeños besos en el cuello, no le haría el amor, no aún.
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— ¡Sorpresa! — Gritaron varios al unísono, al mismo tiempo retiré mis manos de los delicados ojos de Hinata, ella gritó sonrojada al ver a todos.
— ¡Dios Santo! —Miré a quién había gritado, entendí que ellos no sabían del embarazo de Hinata— ¡Hinata! ¡Por Dios! ¡Hina, mírate estás tan hermosa!
Fruncí el ceño.
Deidara se abalanzó sobre ella cubriéndola con sus brazos, y sentí como un escalofría me recorría, los labios de él se posaron en la mejilla de ella, noté que llevaba el uniforme de la pizzería, y por ese instante inspeccioné el alrededor, todos se llevaron a Hinata abrazándola y viéndole el vientre.
La nueva pizzería era más grande, más colorida, parte de las paredes eran cuadrados acolchados, de colores azul, rosa, verde y otros… Las paredes estaban hechas de mármol blanco, el ambiente era bastante familiar, sonreí con tranquilidad, había mejorado bastante. Deidara al parecer trabajaba ahí, el uniforme era unos pantalones negros con una camisa amarilla, detallándose en los hombros con algo de negro, además de las letras que indicaban el nombre del lugar.
Busqué con la mirada al rubio para detallarlo mejor, encontrando que también llevaba una gorra, y su cabello suelto, parecía mujer. En realidad aquello no era novedad, sin embargo solté un bufido al verlo hablando animadamente con el vientre de Hinata.
— ¿Seré su tío, no, unh? —Alzó la camisa de Hinata pegando su oído a su vientre.
Bien, si no quería morir, más le valía alejarse a un millón de metros de mis hijos y mí futura esposa. Comencé a caminar hacia Deidara.
— ¡Hey, Gaa-chan!
No, Dios, por favor no…
—Naruto—Dije nada animado— ¿Cómo estás?
— ¡Dios, que grande está Hinata! ¡Está hermosa! —Sonrió mientras se llevaba las manos a sus mejillas— ¡Parece que ser madre le da una lucidez tan inocente!
—Sí—Respondí de forma monótona, mirando con odio a Deidara, si tenía suerte, mi odio sería tanto que él lo sentiría y así, se alejaría de Hinata. Noté la presencia de Sasuke detrás del rubio—Hola, Sasuke— Él solo me saludó con un asentimiento de cabeza.
— ¿Ya felicitaste a Konan y a Pein? — Preguntó Naruto.
—No—Lo miré diciendole: no-y-no-lo-pienso-hacer y el me la respondió con un: te-jodes.
Me tomó del brazo sonriendo abiertamente, Sasuke nos siguió de cerca, al pararnos frente a Konan y Pein ellos nos saludaron, Konan con un abrazo y beso y Pein sólo con una mirada, cuestión de hombres, que claramente Naruto no entendió al abalanzarse sobre Pein y gritarle "¡No me saludas o ¿qué?"
—Felicidades Pein, Konan—Logré decir esbozando una sonrisa.
— ¡Si, si, si! El nombre de Akatsuki Rock's quedó mejor que solo 'Akatsuki'—Gritó eufóricamente Naruto.
—Sí, felicidades Pein, Konan—Habló quedamente Sasuke.
—Gracias chicos—Habló alegremente Konan—Realmente estamos muy felices—Nos miró sacando la libreta — ¿Cómo desean su pizza?
Mientras Naruto se emocionaba con dar su súper pedido de pizza, la cual terminaría en ramen, me volteé buscando con la mirada a Hinata, la sangre se me heló cuando la vi entre las piernas de Deidara, él la tomaba con delicadeza por el vientre apoyando su rostro—que en pocos segundos tendría destrozado—en el hombro de ella, Hinata sonreía sonrojada a las estupideces que seguramente él hablaba, mientras Tobi se arrodillaba frente a los dos moviendo los brazos.
— ¡Tobi quiere tocar al bebé! —
—Cierra la boca, unh— Deidara pareció ignorarme cuando me paré frente a ellos— ¡Agh! ¡Quiero que se mueva! ¡Hina, de ahora en adelante cuando Gaara se valla, tú solo baja que aquí estaré! ¡Seré el mejor tío-papá que jamás haya existido! ¡Unh! —Sonrió con felicidad mientras continuaba tocando todo el vientre de Hinata. La cual le respondió con una pequeña risita.
—Gracias Dei—Sonrió, luego fijó sus ojos en los míos—Gaara, u-uhm…—Se sonrojó con suavidad, ese sonrojo calmó todos mi sentidos, me agaché a su lado tomando su mano entre las mías—Tengo hambre.
—Te traeré algo de inmediato— Habló Deidara levantándose de un golpe.
Bien, tenía que calmarme o lo mataría.
— ¡Tobi quiere ayudar a Deida-
— ¡No! Muérete, unh— Gritó Deidara mientras se encaminaba hacia la cocina.
Me levanté estirando mi brazo hacia Hinata, la ayudé a levantarse y la cubrí con mis brazos.
—Lo mataré—Ella rió tranquilamente.
—Dei se dio cuenta que lo mirabas, pero dijo que te ignoraría, dice que de nombre tenemos que ponerle Deidara.
—Primero muerto—Sentencié.
—P-Pero…—Me hizo un puchero—A mi me gusta.
Volteé mis ojos enojado, esto tenía que ser algo en mi contra, éste era el día de 'Todos jodan a Gaara' iba a replicar pero Hinata perdió por un momento la fuerza en sus piernas.
— ¿Hinata? —La llamé con el notorio timbre de la preocupación, en momentos como estos pensaba en que no debíamos tener a los bebes, sentía terror, ella era tan delicadamente frágil, sentía que no la podía proteger— ¿Estás bien? —Ella solo asintió— ¿Quieres ir a casa? — Los nervios me iban a matar y ella no hablaba. Sólo negó con la cabeza, sentí como alguien la tomaba en brazos: Sasuke.
La recostó en un mueble y tocó su frente.
— ¿Gaara, se ha estado alimentando bien?
Maldición, esto no me gustaba, no me gustaba en absoluto.
—Sí ¿Por qué? —El pánico me carcomería, tenía que mantenerme sereno, ella estaba aún consiente, algo débil, pero consiente.
— ¿Tenía tiempo así de débil? —Tomó su pulso con suavidad. No había notado que Hinata y él tenían la piel muy parecida.
—No—Respondí con cautela—Acaba de perder las fuerzas.
—Tráiganme azúcar por favor—Intenté moverme y ahí noté que todos se habían dado cuenta, todos la rodeaban, Deidara apareció con una pequeña taza llena de azúcar, Sasuke metió el dedo en esta y luego la llevó hasta la boca de Hinata.
Ella parecía palidecer cada vez más.
No podía moverme, todo había sucedido tan exageradamente rápido que no podía moverme, no podía intentar darle el azúcar yo mismo, no podía sentir, ni encontrar a alguien para sostenerme.
— ¿Qué tiene? —Logré hablar con una paz que estaba lejos a sentir.
—Tubo una baja de azúcar, eso es malo, tiene que dejar de comer por comer y tratar de alimentarse bien, de forma balanceada, a gran cantidad pero de forma balanceada, el bebé necesita todos los nutrientes que se le pueda dar, sin embargo ella no está siguiendo una dieta especial, solo come lo que se le venga en frente, no absorbe las suficientes vitaminas, ni los nutrientes que ella necesita para poder llevar este embarazo—Su seriedad me tensaba cada vez más—Su embarazo es precoz Gaara, ella apenas tiene dieciséis, su cuerpo no está completamente desarrollado.
— ¿Qué significa eso Sasuke? —Pregunté frunciendo el ceño.
—Muchas cosas Gaara.
— ¿Qué significa eso Sasuke? —Pregunté rayando en lo colérico
—Significa que Hinata podría morir o quizá los bebes, quizá sus hijos no salgan sanos, hay muchas posibilidades Gaara—Se separó de la Hyûga, Deidara de inmediato se abrió paso y se colocó detrás de ella, se había quedado dormida y sentí un alivio por eso, si ella se enterara de esas complicaciones.
— ¿Por qué no me lo habías dicho antes? —Pregunté mirándole a los ojos
—No hay necesidad, no hay forma de cambiarlo, Hinata no hubiera abortado, lo sabes bien, aún cuando patalearas, ella se iría con quien fuera, pero tendría al bebé, sea como sea, preocuparte no tendría sentido, tú eres su vida, ella se daría cuenta, con un puchero o simplemente verla triste tú te rendirías y le dirías lo sucedido, ella se deprimiría y eso es fatal en un embarazo, tanto como el estado físico y sentimental de la madre, afecta al bebé.
Sentía escalofríos ante cada palabra de Sasuke, cerré mis ojos logrando mover mi cuerpo, llevé mis manos hasta mi cabello y lo eché hacia atrás intentando calmarme. Sasuke tenía razón.
Konan apareció con la preocupación pintada en su rostro, dejando una toalla caliente sobre la frente de Hinata, la cual reaccionó abriendo sus ojos. La campana sonó y todos los ojos se voltearon hacia el recién llegado, los ojos de Deidara se iluminaron por un fugaz instante, curioso dirigí mis ojos hacia la persona; Itachi.
—Felicidades, Konan—Luego miró a Pein—Tú igual, felicidades—Finalmente fijó sus ojos en mi Hina— ¿Qué le pasó?
—Se le bajó el azúcar— Susurró Deidara mirando a Hinata, la cual intentaba calmar sus sentidos.
—Gaara…—Habló ella, sentí como mis sentidos se calmaba y sin darme cuenta avancé hasta ella. Me incliné tomando su mano entre la mía, mientras la derecha se posaba en sus cabellos— ¿Qué paso? —Susurró.
—Sólo un desmayo del embarazo, tranquila—Ella suspiró suavemente e intentó rodearme con sus brazos.
Lo hacía siempre cuando algo le sucedía, que vomitara, que se desmayara, que sintiera algún ataque de depresión, lo que fuera, ella buscaba mis brazos, buscaba que yo la protegiera, y yo…
Yo no podía hacerlo, sentí que algo en mi pecho se sacudió, un temor, un dolor, Dios como la amaba, perderla, significaría mi muerte.
Sentir que su cuerpo no estaría junto al mío, era simplemente un delirio, Me pregunté ¿Cómo podría vivir sin ella? No podía, la ecuación no daba, no había resultado cuerdo si sus labios no me besaban, si sus manos no me consolaban, perderla sería morir.
La rodeé aferrándola a mi cuerpo, no me fijé en el momento en que Deidara salió del rincón, dejándonos a Hinata y a mí, ella se acurrucó en mi pecho y todas las miradas, podía asegurar, brillaron por la ternura, Hinata era eso, una niña, y yo había interrumpido su inocencia.
Ella alzó la mirada, sus ojos se abrieron de golpe.
— ¿Qué pasa Gaara? — La miré confundido.
"Tú eres su vida, ella se daría cuenta"
Ella se da cuenta si sufro, si estoy feliz, como me sentía al igual que yo me daba cuenta de sus sentimientos.
—Siento que no puedo protegerte—Fue lo único que dije, la abracé con fuerza, ella permaneció en silencio, las pizzas comenzaron a salir, la gente se dispersó, todos comenzaron a comer. De pronto una pizza se puso frente a nosotros, alcé la vista notando que Deidara me miraba sonriente.
—Hina—Se inclinó para hablarle a Hinata, la cual alzó un poco su rostro—No comas mucho ¿Eh? Aún quedan unas sorpresas—Hinata le correspondió la sonrisa.
Se movió un poco y tomó un trozo, la sopló suavemente y luego la acercó a mi boca.
—Come, Gaara—Me miró con dulzura, yo sonreí, quizá en parte mi sonrisa era real, quizá era falsa, ella se daría cuenta. Mordí un poco, el queso estaba bastante rico, en ese momento me di cuenta que no habíamos desayunado, luego ella llevó el mismo trozo a su boca, se ensució un poco en las esquinas y reí al verla— ¿Qué? —Preguntó sonrojándose.
—Eres preciosa—Respondí con simpleza.
Tomé su mentón con mi mano lamiendo el sucio.
— ¡Tobi, Maldito uhn! ¡Salte de la cocina! —Gritó colérico en la lejanía el rubio.
— ¡Pero, Deidara, Tobi quiere ayudar! — Las risas se abrieron paso mientras yo mordía más de la pizza. Hinata rió suavemente y luego volvió a morder. Sentía su suave aroma envolverme.
— ¡A ver! —Sentí un escalofrío al escuchar la voz de Naruto tan cerca— ¡Todos hagan una fila, por favor! ¡Hina, yo primero! —Estiró una caja envuelta y me empujó para poder abrazarla.
Bastardo.
— ¡Feliz cumple, Hina! ¡Es de parte de Sasu y yo'ttebayo! —Sasuke se adelantó y me empujo por igual felicitándola con dulzura.
Me volvían a empujar y…
— ¡Hinata! —No, no, vamos, no por Dios no— ¡Haces fiesta y no me invitas! —Cualquier persona menos ella— ¡Me enteré por tú padre, el cual está estacionando! —Sentí la manotada que profirió en mi cabeza, abriéndose paso para abrazar a Hinata.
—Saku, lo siento tanto, es que fue una sorpresa—Respondió sonrojada. La segunda manotada la recibí de Temari, Shikamaru me jaló de la camisa salvándome de esa agonía.
—Hermano—Gritó dándome un golpe en la espalda— ¿Te estaban masacrando sin mí? Que injustos—Rió.
—Espera, espera—Me alejé lentamente de él— ¿Ese era un chiste? ¿Se supone que me ría? —Fingió pensarlo por unos segundos.
—Sí.
—Já.
—Qué problemático.
Escuché a Naruto estallar de risa a mi lado
Me quedé conversando con Sasuke, Itachi y Shikamaru mientras los demás le entregaban los regalos a Hinata.
En ese momento quería desaparecer a la Haruno, no dejaba de rosar su cuerpo con el de Hinata, era sorprendente los celos que me producía esa loca, pero el rostro sonrojado de Hinata completamente feliz, iluminado y ajena a cualquier dolor me hacía ignorar el comportamiento descarado de Sakura. Hinata era feliz así, entre los juegos de los demás y sus constantes cariños.
Me pregunté si había estado bien que yo apareciera en su vida.
—¡Hey, Gaara! —me llamó Naruto— ¡Te toca darle tú regalo a Hinata! —ella me miró con los ojos brillándole de felicidad. Sonreí tranquilamente.
Le hice una señal a Pein, el cual salió con una pequeña caja. Hinata abrió sus ojos de par en par al verlos huecos que ésta llevaba en la tapa, me acerqué hasta ella quitando del camino a Sakura.
Venganza, dulce venganza.
Hinata recibió la caja en brazos, la abrió con delicadeza y gritó emocionada.
—¡Gaara, es precioso! —el pequeño minino asomó sus pequeños ojos azules maullando. Yo quería un gato, sin embargo, Sasuke había escogido la raza— decidí comprarte eso porque tú eres como la luna —tome su rostro entre mis manos— y los gatos aman la luna.
La besé muy suavemente, su lengua se abrió paso dentro de mi boca, sentí mi cuerpo arder al recordar que en unas horas me la llevaría para hacerle el amor.
—Te amo —le susurré. Hiashi carraspeó en mi espalda.
—Ya es hora de picar la torta ¿No creen?
Todos se despidieron muy, pero muy lentamente de Hinata. Estaba hastiado, cuando por fin la dejaron tranquila nos encaminamos al apartamento, al fin y al cabo, la pizzería quedaba al lado, subimos por el ascensor en silencio mientras ella le hacía cariñitos a Nicol.
—¡Ah, Gaara! —jadeó cuando la alcé en brazos, la pequeña gata cayó al suelo.
—Lo siento Nik, tengo que secuestrar a tu mami —sonreí de medio lado, Hinata sólo se sonrojó.
La llevé con delicadeza al cuarto, en total silencio, sólo podía sentir el latir acelerado de su corazón contra mi mano, sonreí, aún lograba ponerla nerviosa.
La coloqué con cuidado en el suelo, caminé mientras vahos blancos se posaban frente a mi debido al frío, encendí la calefacción aunque ya sentía calor, un calor que me quemaba, verla ahí parada con su vientre abultado me hacía sentirme lleno de orgullo, decir que ella era mía.
Me paré frente a ella sintiendo como su vientre hinchado rozaba mi estomago, tuve que inclinarme para poder alcanzar sus labios, deslicé mi mano derecha por su cuello, retirando parte de sus cabellos y ella suspiró con suavidad, cerrando sus ojos, ladeé mi rostro para darle un pequeño beso en su mejilla, respirando con fuerza adrede para que ella sintiera el aire cálido que me recorría el cuerpo. Le di otro beso lento en el cuello y ella tembló.
Lamí con cuidado la zona, su cuerpo vibró ante mi caricia. La comencé a guiar hacia la cama, con cuidado de que no se lastimara, la tomé de la cintura ayudándola a sentarse. Ella alzó sus manos para sacarme la camisa, la ayudé y una vez fuera la prenda la lancé lejos, mi cuerpo ardía en calor, por el deseo de ella. Apoyé mi rostro en su cuello y con delicadeza lamí la piel expuesta, para luego morderla con mucha suavidad, de forma tierna, queriendo que supiera que deseo comérmela, que la amo. Mientras, mis manos acariciaban sus piernas, dándole pequeños masajes, solté el pantalón deportivo que llevaba, sacándoselo de un golpe, ella suspiró al sentir la yema de mis dedos subir lentamente, acariciándola.
Dirigí mi boca hasta sus labios, atrapando el inferior entre los míos, mi lengua lo acarició mientras su respiración se comenzaba a descontrolar, la mordí suavemente y ella cerró sus ojos. Disfrutaba ver su deliciosa vulnerabilidad, sus ojos brillar por deseo y amor.
Saqué su ropa interior volviendo a acariciar sus piernas, alcé la derecha desplegando pequeños besos mientras le sacaba el zapato. Hice lo mismo con la otra pierna de forma lenta. Mi miembro se había alzado al tener la vista de su vagina, comenzando a brillar de humedad.
Comencé a desplegar suaves besos desde su centro, a lo cual ella gritó al sentir mis labios sobre su clítoris y continué por su estomago, lamiéndola, sintiéndome excitado ante sus gemidos, mientras subía hacía lo mismo con su camisa. La tomé de la nuca, hambriento de sus pechos, mientras le daba pequeños masajes ella se incorporó con algo de dificultad, arrodillándome frente a ella, le saqué la camisa, su brasier fino y blanco tapó mi objetivo, deseoso llevé mi mano por su espalda, dándole suaves caricias, ella cerró sus ojos relajándose, solté el brasier y lo dejé caer al suelo, atrapé sus pechos entre mis manos y los presioné con suavidad, ella gimió, en parte por dolor, en parte por placer.
Pasé mi lengua por su pecho y lo succioné, cubriéndolo con mi boca, mi lengua comenzó a formar círculos mientras mi mano se deslizaba hacia abajo, acariciando su vientre, ella abrió sus piernas cuando mis dedos comenzaron a entrar en ella, estaba húmeda, bastante húmeda y eso me excitaba aún más. Necesitaba prepararla aún más, comencé a formar círculos, ella se abrió más moviéndose al ritmo de mis dedos, mordí con delicadeza parte de la piel de su pecho blanco, el cual brillaba ante mi saliva, mis dedos comenzaron a moverse con rapidez, Hinata soltaba pequeños gemidos de placer, de deseo, sonidos que me volverían loco. Introduje un tercer dedo. Ella gimió de nuevo, levantando sus caderas por los espasmos de placer.
Saqué mis dedos bajando de nuevo, abrí sus "labios" y besé la zona, deslizando mi lengua dentro de ella, sentí sus manos aferrarme con fuerza, formé suaves círculos para luego sacar mi lengua, introduje dos de mis dedos dentro de ella comenzando a sacarlos y a meterlos, una y otra vez, ella tembló ante su primer orgasmo.
—¡Gaara! ¡Aah! —gimió.
Me levanté, sus labios levemente abiertos me llamaron deseosos, me posé sobre ella y deslicé mi lengua por sus labios, su lengua me recibió rozándome con placer, nuestras lenguas comenzaron a pelearse, la atraje más hacia mi, no había notado que se había acostado de nuevo, su cuerpo brillaba debido al sudor y sus pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración. La tentación me pudo más, y apreté su seno, moldeándolo, sintiendo su suavidad, deseé saborearlo y dejé su deliciosa boca para lamerlo, ella arqueó su espalda mientras mi miembro comenzaba a doler tras mi pantalón.
Subí mi boca esbozando una sonrisa, y comencé a morder el lóbulo de su oreja.
No había notado su mano juguetona hasta que sentí como mi miembro era liberado y el aire frío le envolvía, para luego ser rodeado por la calidez de la mano de Hinata. Alcé mi rostro y ella me besó apasionadamente, intentando levantarme un poco más para que ella no se encorvara y al tiempo pudiera acariciarme, jugueteé con su lengua, lamí sus dientes y su paladar: sabía a chocolate.
Termine de sacarme el pantalón, me senté en la cama frente a ella, la tomé de la mano acercándola a mí, se movió aún con las piernas temblándole debido al orgasmo. La alcé levemente dejando que ella misma se fuera acomodando sobre mí, enredó sus piernas en mi cintura y sentí con placer el roce de mi miembro en su entrada, lo tomé comenzando a rozarla con suavidad, presionando mi dureza contra su clítoris, sus labios se encontraron con los míos. Me acosté dejando que ella misma se penetrara y el placer me embriagó al sentir su calidez rodearme, la sensación era tan exquisita.
Estaba húmeda y caliente, comenzó a moverse de arriba hacia abajo, estiré mis brazos para acariciar uno de sus pechos mientras con la otra mano la movía con rapidez. El placer era delirante, sentía mi cuerpo vibrar deseando por más, mientras ella gemía, su cuerpo me apretaba, me succionaba, su humedad se combinaba con la mía. Cerré mis ojos.
—¡Dios! —grité sintiendo la erección, ella gritó mi nombre, apretando con fuerza mis brazos.
—¡Hanh, Gaara! ¡Ah, Gaara! ¡Más! —presioné con mi mano su clítoris y ella alcanzó el orgasmo, su cuerpo me apretó y ante el placer me corrí dentro de ella.
La calidez de ambos rodeó mi miembro. Antes de que callera la sostuve acostándola a mi lado. Saliéndome —para mí pesar— de su interior…
—Feliz cumpleaños bella —le susurre.
—Te amo Gaara —su respiración aún acelerada se dejaba escuchar latente.
—Y yo a ti.
