Capítulo 10
- Papi estás muy guapo, ¿por qué te arreglas tanto?- Alexis está sentada en la cama de su padre observando como éste se pone la corbata, después se echa dos gotas de un perfume carísimo.
- Cielo, esta noche Kate y yo vamos a salir a cenar, la abuela y tú estaréis solas durante unas horas, ¿podrás cuidar de la abuela?
- ¡Lo he oído!- Alexis y Castle se ríen, Martha entra a la habitación, mira a su hijo y se emociona; no recuerda la última vez que lo vio así de animado.
- Papi, ¿Kate y tú ya sois novios?- Rick suelta una carcajada, las dos chicas se unen a él, en ese momento Beckett se queda en la puerta.
- Bueno, ¿estás listo?- Los tres se giran y abren la boca al mismo tiempo, Kate lleva un precioso vestido rojo, le llega a las rodillas y lleva unos tacones a juego.
- Kate, ¡estás muy guapa!- Alexis es la única que consigue decir algo, Martha no entiende cómo pudo dudar un segundo de la mujer que ahora le da un fuerte abrazo a su nieta; se siente mal por ello.
- ¿Piensas quedarte ahí? Tengo reserva en el restaurante.- Rick cierra discretamente la boca, coge su chaqueta y juntos bajan las escaleras, antes de salir Martha los detiene.
- Espera querida, quiero darte una cosa.- Martha le entrega un collar precioso.
- ¡Oh Martha! Es precioso, no puedo aceptarlo.- pero Martha niega con la cabeza.
- Es un regalo, póntelo. Richard, sé un caballero y ayúdale.- Castle le pone el colgante, Kate se mira en el espejo, le encanta.
- Muchas gracias Martha, ¿ya podemos irnos?- Richard abre la puerta, le da las buenas noches a su hija; hace una noche magnífica, deciden ir andando ya que el restaurante no está muy lejos.
- Kate, si me permites este comentario, estás preciosa.- Beckett se sonroja, sabe que se está olvidando de los sentimientos antes guardados en su corazón; aunque hay un sentimiento que ha decidido quedarse.
- Ya hemos llegado.- llegan a un pequeño aunque lujoso restaurante, el camarero les lleva hasta su mesa, hay un hombre tocando el piano, una chica canta a su lado. Castle mueve la silla de Kate para que ésta pueda sentarse.
- Eres todo un caballero, parece mentira que seas el mismo hombre que va escribiendo su nombre en los escotes.- Rick suelta una gran carcajada, algunas personas se le quedan mirando.
- ¿Te ha hecho gracia? Porque no era un chiste.- Castle enseguida cambia la expresión, eso le provoca una sonrisa a Kate.
- Castle, estaba bromeando, pero sí que tengo curiosidad, ¿por qué lo haces?- Rick mira a las personas de las otras mesas y después posa sus ojos en su acompañante.
- ¿Qué por qué lo hago? Pues porque es mi trabajo Beckett, mis lectoras fantasean conmigo mientras leen mis libros y yo pues avivo esa chispa que tienen; ¿estás celosa?- Kate se atraganta con el vino, empieza a toser.
- ¿Cel…Celosa? ¿Yo?- Rick asiente divertido, Beckett está como el color de su vestido y eso le gusta.
- Vamos, pero ¿por quién me has tomado? Eres libre de hacer lo que quieras con tus "queridas" lectoras, a mí nunca me firmarás en el escote, que te quede bien claro.- el camarero llega para tomarles nota, ambos piden pollo a la sidra.
- No es mi intención hacerlo, yo respeto a las mujeres por encima de todo. Oye Beckett, quiero hacerte una pregunta y necesito que seas sincera.
- Usted dirá Señor Castle.- Rick sonríe, esa chica cada vez le gusta más, ya sea por su carácter o por ese hermoso rostro, ¿podrá decírselo algún día?
- Allá voy, ¿a qué se debe esta cena? Ambos sabemos que no estábamos preparados para esto y, sin embargo, aquí estamos, cenando juntos. ¿Puedo preguntarte por qué?- Kate no quiere meter a Martha en esto, no quiere provocar una pelea entre madre e hijo, y más si hay una niña de por medio.
- Rick, necesito pasar página, es cierto que echo de menos a Chase. Pero quiero afrontar que se ha ido y que nunca volverá, no puedo martirizarme el resto de mi vida, ¿no te parece?- La dureza de sus palabras sorprende a Castle que le mira sin saber qué decir, si todavía están dolidos, ¿por qué están cenando juntos?
- Que disfruten de la cena.- el camarero les deja el plato y se marcha, ninguno de los dos dice nada. Kate mira de vez en cuando a Castle, está guapísimo con esa camisa que marca su cuerpo; buena elección el color de la corbata, va a juego con sus ojos que en ese momento se encuentra con los suyos.
- ¿Ocurre algo?- Rick observa a su amiga, sus ojos están puestos en los labios de Beckett; enseguida vuelve a su plato.
- No, nada.- vuelve el silencio, sólo es una cena de amigos, ¿por qué están tan nerviosos? Tal vez porque ambos saben que hay algo más que amistad, una fuerte atracción los une cada vez más pero el sufrimiento lucha contra esa atracción.
- ¿Quieres tomar postre?- Es lo primero que suelta Castle después de unos interminables minutos, Beckett niega con la cabeza. Rick se ha empeñado en pagar la cena, Kate se molesta pero prefiere no estropear esta noche.
- ¿Qué quieres que hagamos ahora?- Beckett mira el cielo, las estrellas iluminan el majestuoso manto negro, se le ocurre algo.
- Me apetece caminar por la playa, ¿qué me dices?
- Estupendo.
Beckett lleva sus zapatos en la mano, adora sentir la arena fría en sus pies; la pareja escucha atentamente el sonido de las olas, este momento sería maravilloso para unos jóvenes enamorados. Caminan y caminan, Rick no puede más con este silencio.
- Kate, escucha.- Castle se coloca en frente de ella, su madre le dijo una vez que si no arriesgas no ganas, ¿qué puede perder por intentarlo?
- Ya sé que apenas nos conocemos, yo no sé mucho sobre Katherine Beckett; seguro que yo soy un desconocido para ti pero, yo…- Le está costando mucho, cierra los ojos y respira tres veces, cuando abre los ojos se topa con el color avellana que tanto le gusta.
- Rick por favor, ¿qué ibas a decirme?- Castle deja de pensar por un momento, coge la cara de Kate y le besa.
