Capitulo 9

Candy estaba en su casa lavando los platos de la cena, con Chato pegando pequeños saltitos alrededor de ella. El timbre sonó y fue a abrir la puerta.

- Albert – Dijo, sorprendida al ver a su hermano - ¿Qué haces aquí a esta hora?

- Necesitamos hablar – Entró rápidamente a la casa.

- ¿Quieres café? – Le ofreció - Iba a preparar un poco.

- Claro – Se sentó en el sofá, y Chato subió se un salto a su regazo – Deberías enseñarle modales a tu perro.

- ¡Lo intento! – Le gritó desde la cocina - ¡Pero es un caso perdido!

Albert intentaba sacarse a Chato de encima, quien trepaba por su pecho para intentar lamerle la cara. Candy apareció unos pocos minutos después, con dos tazas de café en las manos, y le entregó una a su hermano.

- Gracias.

- Y bien, Albert – Tomó asiento a su lado - ¿Sobre qué querías hablarme? – Él se puso serio y dejó la tacita sobre la mesa.

- ¿Por qué no me habías dicho que saldrías con Grandchester? – Al parecer había leído las revistas. No era la primera persona en el día que le comentaba lo mismo.

- No creí que fuera importante.

- ¿Que no era importante? – Exclamó, escandalizado - ¿Acaso has olvidado lo que te hiso?

- No, Albert. No lo he olvidado.

- Entonces explícate – Candy suspiró ¿Cómo podía explicar algo que ni ella misma podía comprender? Era como una atracción que la hacía volver una y otra vez a Terry.

- No vimos en la fiesta de reencuentro de la escuela, bailamos, y luego vino a visitarme al hospital.

- Y te regalo un perro.

- Y me regalo un perro – Repitió ella, mientras le sacaba a Chato de encima a su hermano.

- Candy... Sé que nuestro padre te ha estado insistiendo para que te cases, pero Terry no es el hombre indicado para ti. Yo estuve a tu lado cuanto todo ocurrió, y no quiero que vuelva a lastimarte.

- He crecido, Albert – Le dijo para tranquilizarlo – Ya no soy la joven ingenua que era antes. Terry no volverá a lastimarme otra vez.

- Jane me ha comentado que estas decidida a tener un hijo – Era propio de su hermano cambiar de tema en medio de una conversación.

- El reloj biológico corre rápido.

- Apenas tienes 27 años.

- Y jamás he tenido una relación seria.

- Porque no has querido. Papá te ha presentado a miles de hombres dispuestos a salir contigo – Candy lo miró con cara de pocos amigos - ¿Qué?

- No puedes estar hablando en serio...

- De acuerdo, los pretendientes de papá no han sido de lo mejor. Pero soy testigo que miles de hombres sueñan en salir contigo.

- Pero ninguno me interesa.

- Hasta que apareció Grandchester.

- ¿Porqué sigues con eso? – Dijo ella, exasperada.

- No quiero que estés cerca de él.

- No es malo.

- O tú eres demasiado buena.

- No vas a impedir que salga con él cuando quiera.

- ¿Has escuchado todo lo que se ha dicho de Grandchester a lo largo de estos años?

- No debes hacer caso a los periodistas amarillistas.

- ¿Y qué hay de ese video?

- Solo ha sido uno. Y la chica solo quería saltar a la fama... y dinero.

- Eso no quita que lo haya hecho.

- Terry quiere cambiar, él me lo ha dicho.

- Solo porque quiere llevarte a la cama.

- ¡Ya basta, Albert! – Gritó ella – Escucha... sé que solo buscas protegerme, pero te aseguro que yo puedo hacerlo sola.

- Esta bien, Candy – Se puso de pie – Pero si ese canalla vuelve a hacerte daño ¡Te juro que lo mato!

- Se que lo harías – Le sonrió fraternalmente.

Albert se despidió de Candy, haciéndole prometer que, esta vez, pensaría bien las cosas antes de hacerla. Llevó las tazas vacías al fregadero, pero no pudo lavarlas porque el sonido del teléfono se lo impidió.

- ¿Si? – Se sentó en sofá, con Chato en sus brazos, quien comenzaba a quedarse dormido.

- Soy Terry – A Candy se le aceleró el corazón al escuchar su voz.

- ¿Qué necesitas, Terry?

- ¿Has visto las fotos en las revistas?

- ¿Qué si las he visto? ¡Me han acosado toda la mañana!

- Lo siento mucho.

- No ha sido tu culpa.

- No debería haber dicho esas cosas...

- No importa ¿Solo por eso me llamabas? – Le preguntó, mientras acariciaba la cabeza de Chato. Le parecía muy dulce de parte de Terry que se preocupara por cómo podía sentirse ella por unas cuantas fotos.

- Sí, bueno... hay otra cosa que quería preguntarte.

- ¿De qué se trata?

- Pues... – Parecía nervioso – Tú me invitaste a cenar la otra noche a tu casa, y yo me he mudado a un apartamento hace poco. Me gustaría que vinieras a cenar mañana, cocinaré yo.

- ¿Tú cocinas? – Le preguntó divertida, le resultaba extraño imaginarse a una estrella de cine como Terry cocinando.

- Puedo intentarlo – Candy rió.

- De acuerdo, aceptó tu invitación, pero... ¿Qué haré con Chato?

- Puedes dejárselo a tus sobrinas por una noche, estoy seguro que no les importará.

- Tendré que preguntarles.

- Hazlo

ooo

Susana estaba a punto de acostarse a dormir cuando su madre entró a su habitación, estaba ansiosa por saber cómo le había ido con su nuevo plan.

- Lamento haber llegado tarde, querida – Carol había pasado todo el día fuera de su casa, gastando dinero que no tenían – Pero dime... ¿Cómo te ha ido? ¿Ya ha caído?

- Aún no, pero voy a lograrlo – Susana estaba convencida de volver con Terry, no le importaba la clase de artimañas que tendría que usar para conseguirlo.

- Espero que sea rápido – Dijo su madre – Ya no nos queda dinero, y debo pagar la tarjeta de crédito.

- Tal vez si no gastaras tanto...

- No puedes pedirme eso, hija. No cambiaré mi estilo de vida solo porque tu padre no supo manejar la situación.

- Pues con Terry estaremos salvadas.

- ¿Y si no funciona?

- Funcionará.

- Aún así, creo que debería buscar otras alternativas... ese chico Archie, siempre ha estado detrás de ti.

- No me gusta Archie.

- Pero tiene mucho dinero... ¿Por qué no lo consideras?

- No es necesario, Terry es el hombre para mí.

- El ya te ha dejado una vez.

- Y te aseguro que no lo hará de nuevo. Él va a ser mío.

- ¿Has visto las fotos con esa chica?

- ¿Candy? Ella no puede competir conmigo... nunca ha podido – Aunque en el fondo no estaba muy segura. Terry no lo sabía, pero ella no había estado ajena a lo que había sucedido entre ellos nueve años atrás.

Flashback

Susana estaba caminando por los pasillos de la escuela, pensando en que haría al graduarse. En verdad no tenía planeado asistir a la universidad, no le gustaba estudiar y tampoco le haría falta trabajar una vez que se casara con Terry. Estaba pasando por el salón de música, cuando escucho voces que salían de allí, era su novio quien estaba hablando con Anthony. Susana decidió quedarse detrás de la puerta para ver si decían algo de ella, pero lo que escuchó la hiso enfurecer.

- ¿Se la metiste a Candice? – Preguntaba Anthony, entre sorprendido y divertido.

- Si, si... no sé lo que me ha pasado.

- ¿Y Susana?

- No se lo he dicho.

- Deberías hacerlo, antes que se entere por otras personas.

- ¿Estás loco?

- Es lo correcto.

- Ella no se enterará, la única que lo sabe es Candy... y no creo que ella hable.

- Tal vez se lo cuente a sus amigas.

- No lo creo.

- ¿Porqué lo has hecho?

- No lo sé – Dijo Terry, exasperado – Quisiera poder decirte que fue por la cerveza, pero en el fondo quería hacerlo.

- No me digas que te gusta...

- Hay algo en ella que me atrae.

- ¿Y qué es eso? – Anthony se reía – ¿Sus brakets? ¿O tal vez las gafas de anciana?

- No seas cruel, Tony.

- Lo siento – Parecía arrepentido – Tienes razón, no debo juzgarla por su apariencia. Es solo que me sorprende que te fijaras en ella.

- También a mi me ha sorprendido.

Susana no quiso seguir escuchando, sabía que Terry le había sido infiel muchas veces, y siempre terminaba volviendo a ella. Pero esta vez era diferente, pues Candy no se parecía en nada a las mujeres que su novio solía frecuentar, temía que Terry se estuviera enamorando de ella.

Fin de flashback

- De todas formas... Actúa rápido – Continuó su madre – No sería bueno que otra se te adelantase.

- Ya te he dicho que no hay de qué preocuparse.

Su madre salió de la habitación, esa era la última alternativa que tenían para salir de todas las deudas que su marido les había dejado. Una vez que Susana se case con Terry, ellas estarían salvadas.

ooo

Eran alrededor de las once de la mañana, cuando Annie se despertó en una cama que no era la de ella, a su lado estaba el cuerpo desnudo de Archie. Habían estado saliendo desde la fiesta de reencuentro, y aunque sabía que él estaba con ella por despecho, a Annie no le importaba mucho, pues disfrutaba cada momento en que estaban juntos, y además... había algo que tenía que decirle, algo que lo cambiaría todo.

- Archie – Lo llamó para que se despertara – Archie...

- ¿Qué quieres? – Le preguntó, fastidiado.

- Ya es tarde... debo estar en mi oficina en una hora, tengo consulta a las 12.

- Pues vete, sabes dónde está la puerta.

- ¿Ni siquiera vas a darme un beso de despedida?

- ¿Con que caso?

- Vamos – Comenzó a sacudirlo – Despierta, necesito hablarte – Archie, volteó y la miró. Estaba cansado y solo quería dormir.

- ¿Qué?

- Es algo delicado – Dijo bajando la vista.

- Pues dilo y vete, quiero dormir.

- Me temo que no podrás dormir después que te lo diga.

- Probemos – Sonrió de medio lado – Solo tienes que decirlo.

- Esta bien – Annie había planeado ser más delicada, pero él se lo había pedido así – Estoy embarazada.

- ¿A si? – Preguntó desinteresado - ¿Y quién es el padre?

- ¡Tu eres el padre!

- No es cierto.

- No he estado con nadie más, así que eso nos deja a un solo sospechoso.

- Escucha bien, Annie – Archie se puso serio – Si en verdad estás embarazada, yo no soy el padre, siempre me he cuidado.

- No siempre.

- ¿Qué pretendes con todo esto?

- Solo que lo supieras – Annie se levantó furiosa y comenzó a vestirse – No voy a pedirte nada, mi hijo no necesitará absolutamente nada de ti – De esa forma, salió de la casa. Creyó que, al menos, Archie aceptaría su paternidad, pero no lo había hecho.

Annie no volvería a llamarlo, si él quería saber algo más de ella, tendría que buscarla. No pensaba volver a rebajarse nunca más en la vida, y mucho menos ahora que tenía un hijo al que cuidar.

La noticia de su embarazo la había tomado por sorpresa, no era algo planeado, pero no podía desentenderse del asunto ahora que estaba hecho. Ese niño necesitaría amor y cuidados, y ella pensaba dárselo.

ooo

Candy acababa de dejar a Chato al cuidado de sus sobrinas. El cachorro había estado encantado de quedarse con las mellizas, y también las niñas estaban contentas de quedarse con él por una noche.

Condujo su auto hacia la dirección que Terry le había dado. Se trataba de un edificio moderno y elegante, digno de una estrella de cine. Un chico uniformado se ofreció a aparcar su Jaguar, y Candy subió hasta el quinto piso. Terry abrió la puerta y se sorprendió al verla tan bella. Candy se había puesto un vestido negro corto, que resaltaba sus generosas curvas.

- Pasa, por favor – Se hiso a un lado – La cena casi esta lista.

- No puedo creer que hayas cocinado – Candy entró al apartamento. Era un lugar muy agradable, pero no un hogar.

- Espero que te gusten los filetes.

- Claro que sí – La fue dirigiendo hacía la mesa del comedor, la cual estaba preparada con vajilla de porcelana y cubiertos de plata. En el centro había un hermoso centro de mesa con flores y velas. Terry le corrió la silla para que se siente – Gracias.

- ¿Quieres champagne?

- Solo una copa – Terry le sirvió una copa de su mejor champagne. Candy estaba sorprendida y alagada por todas sus atenciones.

- Enseguida traigo la cena – Terry desapareció por la puerta de la cocina, y volvió unos minutos después con una bandeja que contenía un jugoso filete.

- Se ve delicioso.

- Espero que lo esté – Depositó la bandeja sobre la mesa y tomó el cuchillo para cortar un trozo para Candy – He pasado toda la tarde preparándolo.

Una vez que Terry sirvió la cena, comenzaron a comer. El filete en verdad estaba delicioso, era evidente que Terry se había esmerado mucho al prepararlo.

Charlaron amenamente acerca de ellos, parecían dos viejos amigos que se reencontraban después de pasar años sin verse.

Después de servir el postre, Terry se levantó para poner algo de música lenta, y ofreció su mano a Candy.

- ¿Bailamos? – Ella aceptó su mano. Estaba confundida, pues nunca antes la habían tratado de esa forma.

Candy colocó sus brazos alrededor del cuello de Terry, y él la tomó por la cintura. Comenzaron a moverse al ritmo de la música. Ella adoraba estar así con él, le resultaba difícil creer que esa persona hubiera sido la misma que la había utilizado tiempo atrás.

- Estas hermosa – Le dijo al oído, y ella sintió como sus sentidos se alteraban.

- Tu también – Él rió.

- Estás nerviosa.

- No es cierto.

- ¿Entonces por qué tiemblas?

- No estoy temblando.

- Si lo estás.

- Tal vez es por el frío – Terry la abrazó más fuerte.

- ¿Así está mejor? – Ella asintió con la cabeza, aunque en verdad solo la había puesto más nerviosa – Te deseo tanto – Candy se separó abruptamente de él, los recuerdos volvían a su mente, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

- ¿Qué sucede? – Le preguntó, preocupado por la actitud que acababa de tomar - ¿Por qué lloras?

- Terry yo... – No podía más con todo lo que sentía.

-¿Qué fue lo que dije para que te pongas así?

- Hay algo que no sabes... Sobre la noche que estuvimos juntos hace nueve años. Yo...

- ¿Qué?

- Yo quedé embarazada.

Continuará...


Nuevamente gracias por todos sus comentarios... seguiré subiendo los capítulos cortitos pero frecuentemente =)

Besosssss