Nunca mía

Disclaimer: Nada es mío, nada me pertenece

Chapter 10 – Atrevida

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Well I'm shameless when it comes to loving you
I'll do anything you want me to
I'll do anything at all

And I'm standing here for all the world to see
Oh baby, that's what's left of me
Don't have very far to fall

You know now I'm not a man who's ever been
Insecure about the world I've been living in
I don't break easy, I have my pride
But if you need to be satisfied

I'm shameless, oh honey, I don't have a prayer
Every time I see you standin' there
I go down upon my knees

Shameless - Garth Brooks

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-¿Es que no podéis enviarme una lechuza avisándome de que vais a apareceros en mi cocina? –gruñó Harry, limpiando todos los trozos de cristal que estaban en el suelo de la taza que se le había caído al ver a esos tres visitantes apareciéndose en la sala.

-Lo siento –dijo Tonks-. ¿Quieres que te ayude a limpiarlo?

-No, es igual.

-Queríamos hablar contigo –dijo Remus, cogiendo una silla para Tonks y otra para él.

Sirius caminó a la otra parte de la mesa cogiendo una silla para sí mismo, mientras su ahijado hacía lo mismo.

-Claro. ¿De qué? –preguntó Harry, mirándoles.

Sirius abrió su boca, pero Remus puso su mano sobre su hombro para callarle.

-Sobre Hermione y Ron –explicó.

Harry pasó su mirada de Sirius a Remus.

-Creo que sé de lo que estás hablando. Hablé con Ron antes de que se casaran y juró que sólo estaba mirando y prometió que le sería fiel.

-¿Sabes lo que pasó en su noche de bodas? –preguntó Tonks cuidadosamente.

Harry la miró con una expresión confundida en su rostro.

-La verdad es que no me apetece saberlo...

-No tuvieron noche de bodas –le cortó Tonks-. No la tuvieron porque Ron la dejó sola toda la noche con la excusa de que tenía que trabajar. Y también la dejó sola anoche.

-¡QUE HIZO QUÉ? –dijo Harry, levantándose de un salto de la silla.

-Ya me has oído.

-Fred y George jamás le habrían pedido que trabajara en la noche de bodas –dijo Harry, caminando por el cuarto.

-Ya nos habíamos dado cuenta –gruñó Sirius.

-Me engañó. Ha estado viendo a esa chica… ¡en su noche de bodas! –gritó Harry para sí mismo.

-Harry, siéntate, me estás poniendo nervioso –dijo Remus.

Harry se sentó.

-¿Ella está bien?

-Pasó la noche sola la primera vez, pero anoche se quedó con nosotros –dijo Tonks-. Ron apareció aquí por ella esta mañana y discutieron. Se fueron, pero creo que ella está bien.

-¿Por qué discutieron? –preguntó Harry-. ¿Le echó en cara a Ron lo de la chica?

Tonks miró a Sirius antes de responder a la pregunta.

-No, Hermione estaba triste anoche, y Sirius estuvo con ella un rato, se quedaron dormidos en el sofá, y Ron apareció para verles así juntos. Se pucho hecho una furia.

-¿Por qué tiene que ponerse hecho una furia cuando él mismo la dejó sola en la luna de miel para ver a su novia? –dijo Harry con voz dura.

-Tenemos que hacer algo –decidió Remus.

-¿Qué podemos hacer? Hermione es muy independiente, así que no querrá que interfiramos en esto. Ya sabéis cómo se pone, no querrá que sepamos que nada anda mal. Nos mataría si nos metiéramos en esto –dijo Harry.

-¿QUIERES QUE NOS QUEDEMOS DE BRAZOS CRUZADOS SIN HACER NADA? –gritó Sirius, saltando de su silla, su cara roja-. Ese chico está rompiendo su alma. Vi parte de ella muerta en sus ojos anoche, y me rompió el corazón. ¡Me niego a quedarme sentado y verle convertirla en una sombra de lo que ahora es!

Harry levantó la mirada y vio a su padrino, con la boca abierta. Tonks y Remus también estaban mirando a Sirius, con expresión idéntica en sus rostros.

-¿Estás bien, Sirius? –preguntó finalmente Harry, rompiendo el silencio.

-Joder... –dijo Sirius calmadamente, enredando sus dedos entre su pelo, dando la espalda a la habitación-. No, no estoy bien, Harry.

Tonks le pegó una patadita a Remus bajo la mesa; él la miró y se encogió de hombros, sin saber muy bien en qué estaba pensando Sirius. ¿Realmente iba a decirle a Harry entre todas las personas lo que sentía?

-¿Por qué? –preguntó Harry, la sospecha empezando a formarse en su mente-. ¿Por qué estás tan destrozado?

Sirius se dio la vuelta, mirando a su ahijado a la cara.

-Porque la amo.

Harry lo vio en sus ojos.

-Realmente la amas...

-Lo he hecho desde hace mucho tiempo –admitió Sirius, mirando entonces al suelo.

-¿Por qué no se lo dijiste? –preguntó Harry calmadamente.

Remus alzó una ceja y trató de esconder su risa. Esa era una pregunta de la que Sirius ya tenía que estar cansado. Tonks cogió su mano y la apretó con cuidado.

Sirius suspiró.

-Ella es demasiado buena para mí, Harry. Se merece el mundo y yo no puedo dárselo.

-Podrías haberle dado lealtad, devoción, amor, honestidad... ¿no es eso lo más importante? Eso es lo que Ginny y yo compartimos. No la sorprendo con diamantes ni con palabras poéticas. Le soy fiel, la hago reír, lloro con ella. Tú le podrías haber dado todas esas cosas. Ron no –dijo Harry-. Quiero veros felices, Sirius. Os quiero.

Sirius se encogió de hombros.

-Soy un hombre amargado y roto, Harry. Además, soy jodidamente viejo para ella.

-¿Quién es jodidamente viejo? –dijo Ginny, llegando a la cocina y sonriendo al grupo en la mesa.

Detrás de ella, Ron y Hermione entraron en la habitación.

-Ginny, no eres demasiado vieja –dijo Hermione, sonriendo a su amiga.

Ginny se volvió a ella.

-Yo no. Lo ha dicho Sirius.

Ron y Hermione se giraron hacia Sirius, cuyo rostro estaba ahora sonrojado.

Harry miró a su padrino por un momento.

-Ron. ¿Puedo hablar contigo afuera? –preguntó.

Ron asintió con la cabeza y salieron de la cocina por la puerta trasera.

Tonks se volvió hacia Hermione y sonrió.

-¿Cómo estás?

-Estoy bien...

Ginny, notando una silenciosa pregunta en el aire, se dio cuenta de que necesitaban privacidad.

-Voy a limpiar antes de hacer los sandwiches para la comida –dijo-. Nos vemos Tonks, Sirius, Remus.

-Adiós, Ginny –dijo Remus.

Después de que la pelirroja se hubiera marchado de la habitación, Tonks se volvió a Hermione.

-¿De verdad estás bien?

Hermione se encogió de hombros.

-Eso creo. No me ha dicho nada más. Está actuando como si todo estuviera bien, ahora...

-Ahora vamos a irnos… no dudes en venir con nosotros si nos necesitas- dijo Tonks, abrazando a la chica.

Hermione sonrió.

-Muchas gracias...

-Ni lo menciones –rió Tonks.

Remus las alcanzó y abrazó a Hermione, besándola en la mejilla.

-En serio, llámanos si nos necesitas.

Ella asintió antes de volverse hacia Sirius.

-¿Puedo hablar contigo un momento antes de que te vayas?

Él asintió y después de que Tonks y Remus se fueran, fue haciala mesa.

-¿Estás segura de que estás bien? –preguntó, llegando tras de ella.

-Sí –sonrió suavemente-. Quería devolverte tu camisa –dijo, dándole la negra camisa que había llevado puesta por la noche.

Sirius la cogió y la miró un momento.

-Puedes quedártela –dijo, devolviéndosela.

Él esperó que ella insistiera en que la cogiera, pero en lugar de eso, ella la abrazó de nuevo.

-Gracias –dijo.

-No importa –dijo, volviéndose para irse. La mano de la chica en su brazo le detuvo.

-Siento lo de esta mañana, yo...

-No te preocupes por eso, Hermione; está bien –la interrumpió.

Ella sonrió.

-Gracias por lo de anoche, Sirius. Por quedarte conmigo, por traerme la poción, por ser mi amigo. Te necesitaba y tú estabas allí.

Se levantó y besó su mejilla.

Sirius resistió la urgencia de atraerla hacia sí para un beso más personal. En vez de eso, sonrió.

-No me importó, Hermione. Siempre que me necesites, estaré ahí para ti.

Sirius hizo ademán de salir de la cocina. Estaba a medio camino del salón cuando Hermione oyó el 'pop' que indicaba que se había ido. Se sintió extrañamente vacía sabiendo que ya no estaba allí.

-¿Está todo bien? –preguntó Ginny, volviendo a la sala.

Hermione se giró a su amiga.

-¿Eh? Ah... claro... sí...

Ginny alzó la ceja pero no hizo ningún comentario de la expresión ausente de su amiga.

-¿Quieres ayudarme a preparar los sandwiches?

Hermione asintió, siguiendo a su amiga a la encimera mientras se pasaba la camisa negra por encima de la suya.

-Suena bien.

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Harry invocó rápidamente el hechizo silenciador antes de volverse a su amigo.

-Me mentiste.

Ron dejó de moverse, su rostro tornándose pálido.

-No sé de lo que estás hablando.

-No intentes mentirme ahora, Ron. Sí que sabes de lo que te estoy hablando. Me dijiste que sólo mirabas… prometiste que serías fiel. Pero sé que no has estado nada con Hermione en toda la luna de miel –explicó Harry.

-Yo… no… -dijo Ron, abriendo su boca con lentitud.

-¡NO ME MIENTAS AHORA! –rugió Harry.

-¡Bien! Maldita sea. Sí, Harry. Es Brenda. ¿Vale? –Ron deslizó su mano por su rostro-. No sé lo que estoy haciendo. No podría quedarme con Hermione porque no podría acostarme con ella. No sé qué hacer.

-¿Por qué te casaste con ella entonces?

-Porque tenía que hacerlo –sentenció Ron, encarando a su amigo-. Tú, mamá, Ginny... todo el mundo esperaba que lo hiciera. Nadie me preguntó si la amaba. Nadie me preguntó si quería esto. Ella me importa, Harry, siempre lo hará, pero no la amo.

-Deberías dejarla ir. ¡Deja que encuentre a alguien que la ame! –exclamó Harry, aún con la imagen del rostro de su padrino en su mente.

-No puedo hacerle daño ahora. ¡No puedo dejarla ir y dejarla sola!

-No puedes hacerle daño... ¿NO TE HACES IDEA DEL DAÑO QUE LE HACES ENGAÑÁNDOLA? Estás destruyendo su autoestima, Ron.

El pelirrojo suspiró.

-Mira, Harry. Voy a romper con Brenda, lo prometo. Voy a hacer que esto funcione con Hermione, es lo correcto.

-Lo correcto sería dejarla ir, Ron. Dale una oportunidad para encontrar el amor con alguien que la trate bien y la corresponda –dijo Harry calmadamente.

Ron posó su mano en el hombro de su amigo.

-Por favor, dame una oportunidad. Deja que lo intente con ella. Lo prometo, Harry, haré que funcione.

Harry estudió a su amigo por un momento. Sintió debatirse entre Ron y Sirius. Veía el amor en los ojos de su padrino, ese hombre la necesitaba. Pero Ron ya estaba casado con ella. Suspiró.

-Bien. Pero si no rompes con Brenda, ni tratas a Hermione bien inmediatamente, te romperé algo más que tu varita.

Ron asintió, pero no dijo nada mas. Se dio la vuelta y salió de la casa, ya planeando qué debía decirle a Brenda.

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-Hermione. ¿Me estás escuchando? –preguntó Ginny, poniendo los tomates en la tabla de cortar.

-¿Qué?

-Has estado mirando ese trozo de pan durante diez minutos. ¿En qué estás pensando?

-Ginny... ¿tú me odiarías si las cosas con Ron no funcionaran? –preguntó Hermione, mirando a su amiga.

-Claro que no te odiaría. Haz lo que te haga feliz. No estoy ciega, Hermione, sé perfectamente que las cosas no estan yendo muy bien con Ron –dijo-. Pero precisamente esto me hace pensar en...

-¿En qué? –Hermione alzó una ceja.

-Tú no crees que las cosas con Ron vayan a arreglarse y sin embargo estás andando por aquí como en una nube como si te hubieras enamorado. La única pregunta es de quién.

Hermione sintió su cara arder, y supo que se había sonrojado.

-¡Eh chicas, qué buena pinta! –dijo Harry, entrando a la cocina-. Hermione.. ¿por qué estás roja?

-Tiene calor –dijo Ginny-. Hace mucho calor en esta cocina.

-¡Comida! –dijo Ron, entrando a la sala tras Harry-. ¡Vamos, comamos ya!

Ginny rió mientras dejaba en la mesa un plato lleno de sandwiches.

-¡Ahí lo tienes!

Harry estudió a Hermione antes de mirar a Ron, quien tenía un trozo de jamón colgando de su boca. Harry se encontró a sí mismo deseando que Ron lo arruinara todo, y Sirius pudiera hacerse paso.

Hermione merecía alguien que la amara. Merecía a Sirius.


Y AQUÍ OTRO CAPÍTULO MÁS DE 'NUNCA MÍA' je... bueno. Tengo el placer de informaros que en el próximo capítulo ya empieza lo bueno de verdad. ¿Acercamiento, roce...? Como queráis llamarlo, sí. Digamos que dará más dinamismo a la trama. Yo al menos, empecé a obsesionarme con este fic a partir del capítulo 11. Aunque mi favorito es el 12..¿cómo no? xD

Bueno, Y sin más ni más, agradecer enormemente vuestros reviews, que esta vez sí que han sido muchos. Y a los que se pregunten lo típico de.. ¿esta no iba a publicar los sábados? Simplemente decirle que hoy me aburro, y he decidido ponerme a traducir, pero sí, de normal, publicaré los sábados. O lo intentaré.

Un beso a todos,

Dream-kat