Por sorprendente que le pareciesen a Harry y a Severus, la semana pasó volando. Hubo un montón de pompas de jabón saliendo de la boca de Harry y de vez en cuando algún tirón de orejas, callejón incluso en dos ocasiones sintió la dura y callosa mano de Snape en su trasero. Pero los Dursley lo tenían muy bien acostumbrado a ser tratado como una molestia o un ciudadano de segunda, así que no fue nada traumático para Harry. No era tan horrible, si quitábamos las horas de estudio, los paseos de la manita, los hirientes comentarios o no poder hablar con sus amigos. Pero la primera semana había pasado. Y Harry confiaba que cuando hubiera pasado la segunda semana y regresara a las clases. Todo también regresaría a la normalidad.
Por su parte Snape, también estaba deseando que las cosas volvieran a la normalidad, vigilar a Harry era agotador. Se sorprendía como alguien podía ser tan recalcitrante y reticente a aprender 4 sencillas reglas: respeto, obediencia, sinceridad y sensatez. Pero claro, era hijo de James Potter, que se podía esperar. Incluso estaba gratamente sorprendido porque Harry básicamente tenía problemas con el respeto (y sospechaba que tan solo era con el respeto a ciertas personas, una de ellas era él, por supuesto) y la sensatez (y su tendencia en meterse en situaciones peligrosas). Snape tuvo que reconocérselo, de ser igual a James estaba seguro que Harry hubiera estado constantemente sobre sus rodillas por quebrantar las 4 normas.
Harry estaba ayudando en el invernadero, poniendo el abono en las macetas vacías que el lunes servirían para plantar semillas o cualquier otra cosa, cuando de repente escuchó la puerta del invernadero cerrarse. Dedujo que sería Snape, solo él sabía que estaba allí. Y ya llevaba muchas horas sin dedicarle uno de sus bonitos cumplidos.
- Si, si, si, estoy con las malditas jardineras, y ya he acabado con el abono. Y noooooooooooooo, no se preocupe no me iba a ir sin barrer y recoger todo, profesor (Harry empezó a hablar, ahí estaba su carcelero de nuevo asegurándose de hacer su vida miserable)
- Vaya, vaya, si es la cenicienta Potter, jajajajaja (aunque no era necesario girarse para saber de quien se trataba, Harry se giró sorprendido para ratificar sus sospechas)
- ¡Malfoy!
- Potter (con una sonrisita petulante)
- Estoy expulsado, no deberías estar aquí.
- No estás expulsado, tu no deberías estar aquí y punto.
- ¿Qué tal tus pústulas?(fue le turno de Harry de ser hiriente con Malfoy).
- Maldito gusano, no te creas que te has librado de esta tan fácilmente, maldito gallina.
- ¿Gallina?
- Sí, has estado escondido toda la semana, al fin das señales de vida.
- No estaba escondido, estaba castigado, acaso eres sordo ¿O qué?
- Cuando termine tu castigo encuéntrate conmigo en la entrada del bosque prohibido.
- ¿Porqué tendría que hacer algo tan idiota? (Harry lo miró con profundo desprecio)
- Porque sino le diré a Snape, que has vuelto a atacarme
- Pero eso es mentira.
- ¿A quién crees que va a creer a ti o a mí? (Harry lo fulminó la mirada sabía muy bien la respuesta).
- Eres una sabandija rastrera.
- Y tu sola presencia ensucia el suelo por donde después tengo que pisar.
- Lárgate Malfoy, (Harry tuvo un flash de lo que Snape le dijo que le pasaría si volvía a atacar a aquella sabandija) estoy ocupado.
- Potter, no puedes decirme que me largue, eres tú el que estás expulsado (dejando caer todo un saco de tierra al suelo) ¡Ups! Pero que torpe que soy.
- Maldita rata de cloaca, lo has hecho adrede. (Harry estaba furioso recoger toda esa tierra le llevaría un cuarto de hora. A Harry le estaba costando no responder a las provocaciones de Draco)
- No, pero esto... si (haciendo estallar contra suelo un pesado frasco de vidrio. Draco sonreía triunfante, mientras Harry parecía un toro a punto de embestir) Y esto (inclinando uno de los barriles de agua) esto definitivamente sí que es adrede (inclinando un poco más el barril para que el agua empezará a derramarse).
- ¡Inmobilus! (de repente Draco quedó petrificado sosteniendo el barril del agua apunto de derramar. Snape estaba de píe en la entrada del invernadero, sosteniendo su varita. Con cara de muy pocos amigos. Caminó fulminante hacía Harry y lo levantó del suelo tirando fuertemente de su oreja)
- Ay ay ay (levantándose rápidamente y llevándose la mano a la oreja que Snape estaba agarrando).
- ¿Creí, señor Potter que las condiciones de su expulsión habían quedado claras? (Malfoy, bajo el hechizo de inmobilus aun, sonreía mentalmente). Pero, obviamente, sobrestimé su capacidad de entendimiento.
- Señor, no fui yo, fue...
- No me interesa señor Potter, se le prohibió cualquier contacto con el resto del alumnado mientras durase la expulsión.
- ¡Pero fue él! (gritando) Él entró aquí, buscándome y...
- Señor Potter, usted no está aquí, está expulsado, debió ignorarlo y salir del invernadero, cuando el señor Malfoy hubiera acabado lo que le había llevado al invernadero, usted podía regresar y acabar con su tarea.
- Pero...
- No, señor Potter, ningún pero. Cuando haya acabado de recoger todo este desastre le esperó en el aula de pociones (Snape colocó el barril del agua en un lugar seguro y apuntando su varita a Draco) Finite Incantem (Draco pudo al fin recuperar la movilidad. Pero antes que pudiera abrir la boca Snape con el porte más aterrador del mundo se dirigió hacía Draco y agarrándole fuertemente por la oreja lo sacó a rastras del invernadero mientras Draco suplicaba perdón y que lo soltase)
