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WITH – EVERY – BEAT

Capítulo 26

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Autora: Halfdemonfan

Traductora: Just-Hatsumi

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Todo lo que se podía escuchar en la otra habitación silenciosa era una pequeña queja viniendo de una de las personas frente al largo escritorio de Tsunade. Mandaron callar al perpetrador, seguido por una distinguible risita nerviosa. La Hokage aún no levantaba su cabeza. Esa intensa mirada fija en el reporte de la misión no molestaba tanto a los shinobis alineados tanto como la idea de sonrisa que se asombraba por sus labios. Las dos expresiones no combinaban en su cara sin arrugas, desesperando a todos antes de saber por qué los había llamado.

—Umm… ¿Ts-tsunade-sama?— Hinata se atrevió a musitar en voz alta, esperando llamar la atención de la preocupada Hokage. Ojos avellana despegaron la mirada del papel, una ceja arqueándose exigiendo una pregunta ante la dudosa voz. La mujer se recostó contra su silla, sus ojos evaluando los cuatro que había llamado a su oficina. A pesar de que Shizune ya había confirmado la salud de cada uno de ellos, quería escucharlo de sus bocas una vez más.

—¿Alguno de ustedes aún se siente enfermo?

—No, mi señora.— respondió Hinata.

—Nunca me enfermé Tsunade-sama, así que, estoy bien.— la cara de Kiba contenía un rastro de arrogancia mientras que dio unas palmaditas en el lomo de Akamaru. El perro-ninja respondió con un corto ladrido de acuerdo.

—Estoy completamente recuperado, Hokage-sama.— dijo Shino.

Genma llevó su siempre-presente senbon al otro lado de su boca. —A penas me enfermé. Estoy lo suficiente bien como para ir.

—Bien, porque tengo una necesidad para sus particulares habilidades.

—¿Tienes a alguien que quieres rastrear?

—Sí, Shino. Ese bastardo de Kabuto no solo nos a aludido, sino también a las otras aldeas. El Raikage y el Kazekage me mandaron un mensaje hace unos días. Ninguno de ellos ha podido dar con tu parada todavía.

—No puedo creer que se estén comunicando tan abiertos con usted.— a pesar de decir eso, la cara de Genma mostró un poco de sorpresa.

—Efectos secundarios de la alianza.— Tsunade dijo despectivamente, lanzando un pergamino al hombro mientras que una media sonrisa alumbraba su cara. —Habría mandado a Kakashi con ellos, pero desafortunadamente, él sigue fuera de la aldea.

—Para mi desgracia.— respondió él, con un forzado y pesado suspiro saliendo de sus labios.

Tsunade apartó la mirada del jonin del grupo de cuatro shinobi y atrapó los ojos de uno de los mejores rastreadores de la aldea. —Han habido algunos rumores substanciales acerca de la posible ubicación de Kabuto en la Tierra de la Hierba. Quiero que todos ustedes vean si pueden conseguir algún trazo de él. Si logran encontrar a ese bastardo por su cuenta, no se lancen a atacarlo a menos de que tengan una clara ventaja – e incluso entonces quiero que estén en constante alerta. No tenemos idea del tipo de toxinas que él tiene.

—Sí señora.— respondieron al unísono.

—Manden un halcón con cualquier evidencia que logren encontrar.—

El grupo salió de su oficina con distintos grados de emoción. Hinata se veía un poco cautelosa, pero la determinación se construía detrás de sus ojos y Tsunade se alegró al verla. Como lo esperaba, el Inuzuka estaba con muchas ganas de ir. Ella sabía que Genma sería un buen recurso para la misión – incluso si él no tenía las mismas habilidades de rastreo que el Equipo 8. Ella normalmene no mandaría un un miembro de su guardia de élite como capitán de una misión de rastreo, pero sus opciones para un jonin con habilidades eran limitadas por el momento.

Shizune entró justo después de que el equipo saliera y Tsunade no se sorprendió al ver la mueca oscureciendo su rostro. —¿De verdad está bien esto Tsunade-sama? ¡A penas acabamos de encontrar la cura para la infección con la cual casi toda la aldea se enfermó?

—¿Y qué deberíamos hacer Shizune? ¿Ignorar el primer avistamiento que tenemos de ese cabrón copión?

La mujer más joven había seguido a su maestra por varios años, por lo que no se ofendió inmediatamente por la voz fuerte y el ceño fruncido que la saludaba. —No pero… Nos faltan seis miembros ANBU, Gai-san y el Equipo Kakashi. ¿No podríamos al menos esperar unos días para que ellos regresen a la aldea? No tenemos muchas opciones de respaldo si el equipo de Genma se pone en problemas. Un montón de nuestros shinobi aún se están recuperando. Incluso si Kakashi y el resto estén cansados por el viaje, sabemos que han logrado evitar salir contagiados.

Tsunade dejó salir un frustrado suspiro y dirigió la mirada rápidamente hacia el cajón derecho de su escritorio. Tomando un par de vasos de sake en ese momento solo irritaría a su muy seria aprendiz. —Solo envié un mensaje a Kakashi esta mañana. Es muy improbable que lo reciban hasta esta tarde. Espero que regresen a la aldea en un par de días. Les tomará más que eso para que Genma y los demás lleguen a la Tierra de la Hierba. Para entonces, nuestros shinobi ya se habrán recuperado completamente y los podré mandar a ayudar.— Tsunade le mandó una sonrisa divertida a su compañera. —De verdad Shizune, ¿pensaste que no consideraría todo?

Las mejillas de la mujer enrojecieron por las palabras de la Hokage. —Perdóneme Tsunade-sama. Es solo que esto se podría convertir en una misión muy peligrosa y me preocupan nuestros compañeros shinobi.

Tsunade hizo un ademán con la mano hacia su disculpa. —Lo sé. Eso es parte de la razón por la cual necesito mandar un equipo a que investigue también.

—¿A qué se refiere?

—El primer equipo que mandó el Raikage para buscar a Kabuto nunca se reportó.

—¡Tsunade-sama!— exclamó Shizune, apretando fuertemente los papeles que tenía en sus brazos contra su pecho. —¿Por qué no dijo eso en la misión de investigación?

—¡Porque no hay ninguna evidencia de que ocurrió algún asesinato! Hasta donde sabemos, encontraron unas aguas termales decentes y un montón de mujers; y se detuvieron para un descanso.

Shizune dejó los papeles violentamente sobre la esquina del escritorio de la Hokage y colocó sus manos en su cintura. La Hokage relajó sus hombros y descansó su cabeza en sus manos. Incluso para sus orejas había sonado como una patética excusa que se habría inventado Kakashi de último minuto. —Por favor dígame que usted no cree lo que acaba de salir de sus labios.

—Claro que no. — ella espetó. —Pero podrían haber cientos de razones por las cuales ellos no se han reportado desde las dos semanas cuando salieron de su aldea. No veo la necesidad de hacer el equipo más ansioso de lo que ya está. No son los niños que conocimos por primera vez cuando regresamos a Konoha, Shizune.

—Lo sé. — musitó en acuerdo.

—Estos niños han visto y han peleado en la guerra. Son buenos shinobi a quienes confío para manejar una misión difícil. Demonios, la mayoría de ellos debería de estar preparándose para tomar los exámenes jonin o entrar a ANBU.— una larga respiración pasó sus labios, casi todo el resentimiento inicial que había sentido, dejándola en un instante. —Además, hice una nota acerca del grupo del Raikage en el pergamino que le di a Genma.

—Yo… yo entiendo, Tsunade-sama.

La rubia miró a la mujer más joven, una sonrisa haciéndose paso entre su cara perturbada. Ella se preocupaba acerca de los hombres y mujeres que había enviado por esa puerta probablemente más que su asistenta, pero las responsabilidades que ella cargaba como Hokage no le permitía tener un corazón sentimental. Si lo hacía, su joven aprendiz estaría en Konoha con ella en ese momento, y no caminando por la jodida Tierra de Fuego y poniéndola en peligro una y otra vez. Lo único que la tranquilizaba era conociendo la fuerza que Sakura ahora tenía. Después de todo, ella había sido quien le había enseñado todo lo que ella sabía.

Aunque ahora, estaba casi segura de que Sakura estaba aprendiendo unos cuantos trucos por su cuenta.

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Le había tomado unos cuantos días, pero ella finalmente ya había tomado una firme decisión.

Ella iba a pretender que no había pasado.

Al principio, ella había pensado disculparse por el completo incidente. Eso fue hasta que Sakura se percató que ella no estaba segura si ella había iniciado el beso, o si Sasuke lo había hecho. Y considerando que él lo la había empujado para alejarla, sino que había participado activamente en el tema, ¿por qué se tendría que disculpar? Solo consideró brevemente el preguntarle acerca de ello. La idea fue vetada tan rápida como vino a su mente. Por su experiencia – especialmente cuando se trataba de lidiar con el estoico Uchiha – sus sentimientos podrían verse afectados más de lo que deberían. Sakura concluyó que fue simplemente un error en el cual ambos habían tenido un parte. Había sido el calor de la batalla y sus emociones habían estado completamente volátiles en ese momento.

Sus primeros encuentros después del 'incidente' – ella odiaba la manera en que su sabelotodo inner se reía simuladamente cada vez que ella lo decía en su cabeza – habían sido incómodos hasta cierto punto. No podía evitar el sonrojo que aparecía en su rostro cada vez que ella lo veía y Sasuke inevitablemente miraba a otro lado.

No era que le importase. Era lo suficientemente incómodo en los confines de su propia sobre-activa imaginación; ella no necesitaba que él mirase sus aniñadas reacciones ante su presencia. Todo lo que necesitaba era obtener un vistazo de su rostro y su mente traía de vuelta cada imagen de ese "abrazo".

Cada fantasía de su niñez que alguna vez había tenido acerca de su primer beso se habían ido al tacho. No hubieron flores, ni sonrisas tímidas ni declaraciones de sentimientos mutuos entre ambos. Demonios, olvida el romance por completo. Lo que sucedió ese día en el claro no fue nada más que un profunda y primitiva necesidad que había llegado a cada una de sus células, casi haciéndola quitarle la ropa a Sasuke en ese momento.

Ese pensamiento hizo que sus mejillas se colorearan de un color incluso más oscuro que su cabello.

El debió haber sentido algo parecido, ¿no? Los matices de la colocación de las manos habían sido eclipsados por la pura fuerza de la ansiedad que había amenazado con comérsela viva, pero ella aún recordaba su mano cogiendo su cabello, jalando las puntas tan fuerte que bordeaba el dolor. Lo que más la asustaba era cómo la había emocionado. Ignorar esos recuerdos no era la cosa más fácil de hacer, pero era la opción más segura que tenía para su corazón por el momento.

Finalmente habían logrado una especie de normalidad entre ellos después de un par de días. Nadie dijo nada acerca de ese momento en el bosque y ella estaba bien con eso – por ahora.

Bueno, no exactamente bien pero no había mucho que pensar respecto a ese beso.

Su primer beso.

Con Uchiha Sasuke.

El hombre que había amado por años.

Pero… ya no iba a pensar en ese tema.

Se dio a sí misma un golpe mental – ignorando la mirada de su no-tan-feliz inner – y se enfocó nuevamente en la escena frente a ella. Desde su percha contra la baranda de la terraza del segundo piso, ella podía ver a uno de los miembros de ANBU hablando con Kakashi. Incluso desde su posición, ella podía discernir la tensa línea de sus hombros y el tieso mover de su cabeza al hablar con el shinobi. Ella estaba ansiosa por saber lo que había enojado a su relajado sensei. Sakura se podía arriesgar a adivinar, y lo que su mente decía no alivió el malestar que empezaba a formarse en su estómago.

En una reciente excursión para reaprovisionar municiones no muy fácilmente encontradas cerca del árido bosque que los rodeaba, Yamato-taicho y Sai escucharon rumores de un hombre encapuchado con una voz rasposa que se había visto justo pasando el límite de la Tierra de la Hierba. Inicialmente habían desecho el vago rumor, pero con un poco de investigación por parte de los – al parecer – aburridos ex-ANBU, encontraron que los rumores tenían una base significante. Algunos de los pocos mercaderes viajeros que aún operaban durante estos tiempos turbulentos habían pasado por el área en cuestión. De acuerdo con las palabras de los dueños de tienda con los que hablaron, ninguno había llegado a sus destinos. No se había hecho contacto con los hombres desaparecidos durante semanas.

Más de una quincena de inactividad había puesto a todos los shinobi activos inquietos y estaban ansiosos por buscar alguna evidencia del posible paradero de Kabuto. Aunque Kakashi vacilaba entre enviar a alguien en una misión improvisada o no, cuando aún estaban esperando alguna palabra de Konoha; un testigo con el que Sai se había tropezado les dio información que terminó con sus inseguridades.

De acuerdo con el reporte de Sai, la mujer usaba una máscara sobre su cara y a pesar de que parecía joven, su voz tenía la misma calidad de un hombre viejo que había fumado toda su vida. Sus movimientos eran lentos y muy controlados – como si le doliera cada contracción de sus músculos.

Ella declaró que la aldea que estaba visitando en ese momento estuvo de repente cubierta en un extraña niebla verde que se pegaba a cada cosa que tocaba. El momento que ella había inhalado esos tóxicos humos, sus vías respiratorias y pulmones se quemaron como si hubiera tragado fuego. La aldea entera cayó de rodillas en una cuestión de minutos. Al caer al suelo, retorciéndose en incontrolable dolor, una encapuchada figura había paseado por las calles principales – sin ser perturbada por la densa niebla. La apariencia escamosa, la capa roja… y luego los lentes – ella pudo describir a Kabuto, aunque ella ni siquiera sabía su nombre.

Kakashi había cedido ante la evidencia y había mandado a cuatro ANBU para que investigue el área. Tomaría dos días de difícil y rápido viaje para alcanzar el área en cuestión. Ellos mandarían un halcón cuando llegaran a su destino.

Eso había sido hacía dos días atrás.

Gai rápidamente se unió a la reunión en el claro y Sakura se metió de nuevo para preparar una fresca tetera de té para acompañar su almuerzo. Juzgando por la expresión en la cara de cada uno de los hombres, ese podría tranquilamente ser su última relajada merienda que podría disfrutar por un tiempo.

—Hey Sakura-chan.

Ella ignoró el rápido ánimo en su corazón cuando Sasuke entró a la habitación con Naruto. Cuando el jinchuriki se dejó caer sobre su espalda, usando su doblado futon como almohada, ella en cambio se enfocó en su oprimida expresión. —Entiendo que hoy tampoco hubo un mensaje por parte de Tsunade-sama tampoco…

—Demonios, no. Estoy cansado de estar sentado aquí esperando alguna noticia de la aldea.

—Lo sé Naruto.— Sakura hizo su mayor esfuerzo para mantener la exasperación fuera de su tono; esta no era una nueva discussion. —Pero es casi nada lo que podemos hacer ahora.

—No por mucho.— fue la respuesta del Uchiha en la esquina. Ella se encontró con sus ojos por un breve instante antes de mirar a otro lado y asintiendo con la cabeza en acuerdo. Esos ojos oscuros eran una peligrosa distracción que en la cual ella no podía caer.

Ella pasó saliva fuertemente antes de responder. —Vi a Kaka-sensei hablando con otro ANBU.

—Aún no se han reportado.

—¿Está planeando ir tras ellos?

—No solo.— dijo Kakashi, entrando a la habitación, con Sai y Yamato tras él.

Kakashi pateó su talón mientras caminaba, cediendo ante el enojo que ya viajaba por sus venas.

Sakura observó mientras que Sai se acercaba hacia el lugar que él había ocupado durante su estadía y empezó a empacar sus pertenencias cuidadosamente. —¿Kakashi-sensei?

—Sakura, Naruto, Sasuke… Preparen sus cosas. Saldremos después de comer.

—¡Bien, finalmente!— Naruto saltó y empezó a juntar sus cosas al azar para empacar.

—¿Qué hay de Yamato-taicho y los otros?— preguntó Sakura.

—Nos vamos a dividir. Ellos van a ir a Kusagakure y ver si hay alguna información de los ataques en ese país. Vamos a ir de frente por nuestros shinobi ausentes.

Ella ofreció nada más que un escueto asentimiento, reconociendo sus indicaciones. No estaba la arruga que adornaba su ojo visible, ninguna sonrisa escondida detrás de su máscara – su enojo ante su propia decisión era muy clara. Ella quería decirle que ella pensó que él había tomado la decisión correcta. Que ignorando semejante pista era algo que nadie haría, pero esas palabras caerían en oídos sordos.

Comieron su almuerzo rápidamente mientras hicieron planes para su próxima salida. Para hacer el viaje lo más rápido posible, Sai dibujaría dos águilas de tinta para que los lleven al área hacia donde los ANBU se habían dirigido. Gai trató de alardear acerca de su velocidad y la de Neji y de cómo ellos no requerirían ninguna asistencia para alcanzar su particular destino rápidamente, pero Kakashi lo detuvo en medio de su alardeo con una mirada fría. Un mensaje fue enviado mediante un halcón a Konoha para informar a Tsunade acerca de sus planes. Sakura solo podía desear que todo estuviera bien para su shishou y los aldeanos.

La ansiedad formándose en su interior ante su última creación no le dejaba tiempo para pensar en algo más.

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El olor era inconfundible.

¿Cuántas veces aquel olor metálico había pasado por su nariz con el pasar de los años? Sin importar si fuera la suya o la de otro, la sangre tenía un olor distintivo. Sin embargo, nunca antes lo había llenad con tanta trepidación como en ese momento. El shinobi retiró la máscara de su rostro por un momento, secando el sudor de su ceja antes de colocarla en su lugar una vez más. El estaba seguro de que nadie podía verlo desde esa buena ubicación, para que su identidad no sea descubierta.

La tosca corteza del árbol raspó su brazo ya herido, justo cerca del tatuaje ANBU que había marcado su cuerpo por años. Se movió ligeramente; muy cuidadoso al hacer un movimiento complicado que podría llamar la atención. La necesidad de ir a buscar a sus compañeros una vez más se fortalecía, pero el último intento que había hecho casi había terminado en su propia muerte. ¿Cuándo había sido la última vez que había hecho algún contacto con ellos? ¿Hacía dos días? ¿Tres?

Cada mensaje que había intentado mandar había sido interceptado. Todos los intentos por tratar de salir de ese infierno habían fracasado. Los ojos sin alma de aquellos que estaba en el suelo miraban hacia su escondite en los árboles, un constante recordatorio de el destino que lo esperaba si lo atrapaban. No se molestaban en ocultar los cuerpos. Un descuidado paso en el camino podría significar tropezarse con un brazo o pierna en descomposición. Aunque ese hecho había puesto el equipo en alerta, no estuvieron preparados para la trampa que les esperaba.

Un susurro en el arbusto a sus 15:00 hizo que sus maltratados dedos de su mano derecha agarren su chokuto con más fuerza. El shinobi hizo más lenta su respiración, enfocándose intencionalmente hacia la dirección del sonido. Nada más que el sonido misterioso del bosque lo saludó. El era un shinobi bien entrenado, había participado en muchas misiones clase S, y había sido capitán de muchas... Este miedo que se estaba apoderando de él no tenía sentido.

La piel de su cuello se erizó y sus músculos se tensaron en respuesta. Sus ojos oscuros escanearon el área, buscando algún signo de movimiento. Ninguna hoja se movía, no habían sonidos de pasos por los arbustos, ninguna presencia de chakra desconocido se hacía conocer. Aún así, sabía que ya no estaba solo.

Tenía que advertir a aquellos que lo esperaban. Si ellos atravesaban esto sin saberlo, ellos terminarían como su propio equipo; pero él no sabía cómo mandar este mensaje. Pero él intentaría una vez más. Por las vidas que dependían de esta información, él tenía que hacer ese esfuerzo.

Su nariz se topó con un nuevo olor. Uno diferente a ese olor puro a sangre que cubría a toda esa aldea. Era un olor que hacía que sus músculos se tensen, que su ritmo cardíaco acelere, y el miedo llegó recorrió su espina dorsal.

Pudrición. El olor de carne muerta pudriéndose bajo el sol ardiendo. De sangre seca en el barro. De suciedad aferrándose a un sudoroso cuerpo sin vida.

La necesidad de vomitar en el momento era muy alta, pero él no tenía el tiempo como para hacerlo. Con el olor – y el miedo también presente –una tibia brisa de aire acarició su cuello expuesto. Su ritmo cardíaco aumentó su velocidad al triple mientras que se volteaba por instinto – con su espada lista – solo para ser empujado violentamente hacia el árbol con la presencia de su captor detrás de sí.

Dientes penetraron los músculos de su cuello, rasgando carne del hueso y desplomándose sobre la tierra. Los gritos que resonaron en el bosque no fueron respondidos.

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16 de agosto de 2014

Finalmente pude actualizar! No me había dado cuenta de que tenía este capítulo listo hace unos días D:

Malas noticias... Me he dado cuenta de que la autora no actualiza desde abril. Para que aún no alcance el último capítulo que ha subido, estaré subiendo mensualmente cada capítulo (como máximo tardarme mes y medio).

Espero que hayan disfrutado este capítulo. Lo bueno se viene (SasuSaku xD)

Cuídense mucho!

Hats

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