Capítulo 10.
Una semana después de abandonar la casa de Reiko, en una isla de nombre impronunciable…
-Entonces, ¿vamos en busca de Luffy?
-Exacto.-Ace se llevó a la boca los pastelitos que acababan de comprar en una tienda cercana a la taberna en la que se alojaban.-por lo llamativo que fue siempre en su manera de hacer las cosas, no creo que nos cueste mucho encontrarlo. ¿Te parece bien?
-¡Por supuesto! Hace diez años que no lo veo, me hace muchísima ilusión.-sonrió chocando las palmas de sus manos con alegría y entusiasmo-Oi…Ace… ¿Por qué no compartes alguno conmigo?-la joven miró indignada como el pecoso estaba a punto de acabar con el dulce que llevaban.
-Lo siento, toma.-el pecoso le tendió uno de los dulces con una sonrisa.
-Gracias.-Nerumi se lo comió y se le subieron los colores a las mejillas.- ¡Mmm! ¡está riquísimo!-Ace la observó con una sonrisa.
-Oye, hoy que nos quedamos aquí no te librarás de tu entrenamiento.
-¡¿Qué? ¡Oh vamos! Eres demasiado duro conmigo…no me gusta en absoluto el tipo de entrenamiento que utilizas… ¡más bien es supervivencia!
-Jajaja ¡deja de quejarte! No todo el mundo tiene la oportunidad de que lo entrene yo-se señaló a sí mismo con suficiencia.
-Y tienen suerte…
-Jajaja, oi, oi… a ver si a ti lo que te hace falta es otro tipo de entrenamiento.-la chinchó mientras la miraba con picardía.
-¡Ace! ¡Eres un idiota!-gritó la joven mientras el otro no dejaba de reírse.
Unos metros más alejados, un hombre observaba la escena de los jóvenes piratas con entusiasmo…o más bien miraba a una de las personas con admiración…
-¡Oh Dios mío!-a toda prisa aquel peli castaños, se acercó gritando. Y de pronto el hombre se plantó delante de Nerumi y la observó fascinado. La joven lo miró sorprendida y Ace con mala cara.- ¡Que belleza tan impresionante!-agarró una mano de la de ojos verdes y la beso. Para luego ofrecerle una rosa.- ¡No he visto mujer igual en ningún mar! ¡Eres fascinante!
-Gra…gracias…-la chica sonrió a duras penas con un leve rubor en las mejillas.
-¡Mi nombre es Kaji! ¡No lo olvides preciosa! ¿Puedes hacerme el honor de deleitarme con el tuyo?-pero la cara tan cómica de aquel hombre hizo reír a la de ojos verdes.
-Nerumi.-sonrió.
-¡Oh Dios Santo! ¡Es música para mis oídos! ¡Qué nombre tan maravilloso! Y dime Nerumi, ¿me dejarías hacerte una propuesta?-aquella conversación con aquel supuesto Don Juan estaba crispando los nervios de Ace. Sin saber porqué algo en su interior se revolvía y no era una sensación cuanto menos agradable.
-¿Qué tipo de proposición?-cuando la oyó preguntar aquello la miró con los ojos como platos. Ella parecía divertirse con aquel juego.
-Esta noche hay una fiesta en el pueblo, me encantaría que bailases conmigo una pieza, ¿Qué te parece?
-¿Un fiesta? ¿Esta noche? ¡Has oído Ace!-lo miró entusiasmada. Sin embargo, él parecía poco ilusionado.
-Sí…pero sabes que tenemos prisa…-contestó. No quería parecer receloso por nada en el mundo, y aquella excusa cada vez la consideraba más perfecta para impedir cualquier tipo de contacto de Nerumi con otro hombre...por un instante se agarró el sombrero con desgana, ¿desde cuándo le molestaba aquello? Maldijo interiormente…
-¡Oh vamos! ¡No seas aguafiestas! ¡Además podrás hartarte de beber y comer y a ti eso te encanta! ¿Cierto?-la muchacha clavó sus pupilas verdes en las suyas negras con imploración. Él no pudo con aquella mirada suplicante. Suspiró resignado.
-Está bien…
-¡Genial! ¡Nos vemos está noche! ¿Le parece? No se quedará sin su baile.-sonrió y el tipo casi se echa a llorar. Al pecoso la situación le pareció de lo más patética.
-¡Adiós mi preciosa ninfa!-Nerumi sonrió mientras agitaba la mano despidiendo a Kaji.
-¡Hasta luego y gracias por la flor!-después se giró mientras caminaba al lado del pecoso y se llevó la rosa a la nariz.-Huele de maravilla…
-No deberías de ir aceptando regalos del primero que se te presente…quién dice que no sea un caza recompensas y quiera algo más que un baile con él esta noche…-Nerumi lo miró por encima del hombro con una enorme sonrisa pícara.
-¿Celoso comandante?
-¡No digas tonterías! Jamás me pondría celoso de un tipo que no me llega ni a la suela de las botas.
-¡Vaya! Qué alta estima te tienes.-pronunció con retintín.
-La que me merezco. Además un hombre no va por ahí llorando a moco tendido por ganarse los favores de una mujer.
-¡Oh Dios el macho de la manada!-se burló la joven.
-Como digas…-la miró con el ceño fruncido.-pero si tienes problemas luego no me busques…
-No seas quisquilloso…solo jugaba con él…-Ace la miró sorprendido por un instante.-forma parte del arte de seducción femenina Ace.
-Si te encuentras con tipos como esos, pero conmigo no lo conseguirías, te lo aseguro.
-¿Estás seguro comandante?-su tono seductor hizo que se le pusieran los bellos de punta, sin embargo no le daría el lujo de que se enterase. No perdería la endereza de nuevo contra ella…
….
Al caer la noche, ambos llegaron a la taberna en la que se alojaban. Nerumi si siquiera se paró a beber algo con él, únicamente se dispuso a subir las escaleras a toda velocidad para darse un baño y arreglarse. Al pecoso le hizo gracia aquel detalle femenino de buscar cualquier excusa para comprarse y ponerse cualquier vestido bonito. O si miraba su cartera, más bien, caro.
Una hora después y con bastante alcohol en el cuerpo, aunque no lo suficiente como para que la borrachera fuera preocupante, subió las escaleras hacia la habitación que compartían. Sin siquiera acordarse de que ella estaba dentro, abrió la puerta sin llamar. Y nada más hacerlo recibió un almohadazo en la cara que lo echó hacia atrás perdiendo un poco el equilibrio.
-¡¿Se puede saber que haces?-gritó el pecoso.
-¡Idiota! ¡Da gracias a Dios de que estoy medio vestida porque si no te la ibas a cargar!
-¿Medio vestida?-la joven lo miraba seria con el albornoz puesto y los brazos en jarra y por un instante el brillo lujuria apareció en los ojos oscuros del pirata, pero enseguida negó para quitarse cualquier tipo de pensamiento extraño de la cabeza-¿Y a dónde vas?
-¿Cómo que a dónde voy? ¡Dirás que vamos!-Ace entró en la habitación y Neru cerró la puerta.
-Ni hablar…-el moreno se quitó las botas y el sombrero y se tumbó en la cama perezoso y adormilado.-no pienso ir a ningún sitio, necesito descansar…
-¡No me lo puedo creer!-suspiró.- ¡Te has hartado de cerveza!
-Shhh! Que voy a dormir un rato…pásatelo bien…
-Es increíble…
La joven entró en el baño con las lágrimas saltadas, él simplemente observó entristecido el techo de la habitación. Suspiró. ¿Por qué le había mentido? ¿Acaso estaba tan celoso que ni siquiera iba a ser capaz de ver la escenita que le esperaba en aquella fiesta? Maldijo su idiotez una y otra vez. Ese no era su estilo, ni mentir, ni sentir todos aquellos remordimientos…él siempre había sido un hombre sincero y de palabra, que cumplía sus promesas…Sin embargo aquella vez estaba siendo diferente… ¿por qué…?
Cinco minutos después la joven salió del baño y él la observó de reojo. Llevaba un vestido entallado de encaje negro. El pelo recogido en un moño bajo y unos labios carmín increíblemente seductores. Estaba preciosa.
-Me marcho, que tengas una buena noche…-antes de que él pudiera mencionar palabra la joven salió por la puerta de la habitación dando un portazo.
El pecoso se incorporó en la cama. ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Iba a dejar que se fuera sola para que le pasara algo? Inmediatamente se levantó y fue directo al baño para ducharse y cambiarse.
…
-¡Preciosidad!-el hombre del medio día la saludo con efusividad en cuanto la vio. Ella le correspondió con una sonrisa.
-¿Qué tal?
-Estaba esperándote.-sonrió con picardía.- ¿Quieres tomar algo?-Kaji le ofreció su brazo, ella lo agarró.
-Me encantaría.-sonrió mientras miraba el animado ambiente de la plaza del pueblo. La comida se servía en muchas mesas así como la bebida, y en el centro, una pista de baile con su música orquestada de fondo.
-Y dime, tengo curiosidad… ¿dónde está tu guardaespaldas?-Nerumi rió mientras bebía un sorbo de su alcohol.
-Se ha quedado en su habitación, pensó que estaba demasiado borracho como para acompañarme.-lo miró resignada.
-Pues perderte de vista es lo mejor que ha hecho… ¿más libertad para nosotros no?
-Una libertad cogida con alfileres…que no se te olvide…
Una hora más tarde el alcohol parecía que había cumplido su función. Ambos se divertían en la pista de baile riéndose a carcajadas.
-¡Hacía muchísimo tiempo que no me lo pasaba así de bien!-le gritó la joven entre risas.
-Suele pasar cuando has estado encerrada entre esos muros tanto tiempo.-el joven le contestó igual mientras la agarraba de la mano y la hacía girar.
-¡No hagas eso!-otra risa.-por Dios no quiero marearme más jaja.
-Jajaja ¡perdona!-él se permitió el lujo de agarrarla de la cintura y acercarla a su cuerpo.-lo cierto es que hubiese sido una pena verte casada, además de un desperdicio, pirata…
-¡Ei! ¡Me has puesto el título realmente pronto!-sonrió y lo miró a los ojos.
-Que va… ¿Sabes una cosa Nerumi? Estás deslumbrante esta noche…-él hizo más íntimo el acercamiento.-Nunca he visto a una mujer tan bella…-la adulada sonrió para luego volver a parpadear, el alcohol se le subía a la cabeza lentamente, y entonces…lo vio a él…como si fuera una alucinación, un sueño…clavó sus pupilas verdes en las negras de aquel hombre. Y pronunció un nombre en un susurro…
-Ace…-sin mencionar palabra se acercó a los labios del chico y los besó, primero con dulzura, luego con pasión…
Estaba en frente de aquella escena. Alejado, pero justo en el sitio exacto para ver el beso entre los dos. Por un instante el alma lo ahogó y su corazón pareció agitarse hasta casi darle un infarto. Palideció. La expresión de su cara era el reflejo de aquel sentimiento que le corroía. Sin saber porque tenía ganas de partirle la cara al tipo que la besaba. Pero se controlaría. Sabía a la perfección que si montaba un número la marina no tardaría en llegar. Ella jamás se lo perdonaría…Y era demasiado tarde para irse de allí, además de que había bebido demasiado. Sin embargo… de pronto vio como ella interrumpía el beso con brusquedad…
-Oh Dios mío…-se disculpó con él.-lo lamento, he…confundido la situación…yo…lo siento…-estaba abochornada. Kaji la miró enternecido y le colocó una mano en el hombro.
-¿Quieres que demos un paseo y hablemos?-su tono suave hizo que aceptara su proposición al instante. Él la agarró de la cintura y ambos salieron de la pista.
En aquel momento se exasperó y sin querer con su propia fuerza partió el cristal de la copa que tenía en la mano. Las personas que estaban alrededor lo miraron desconcertadas. Sin embargo, el moreno contó hasta diez para no volverse loco, perder los estribos e ir en busca de aquel que la había tocado y acabar con su vida. A pesar de toda aquella rabia contenida, soltó el cristal que quedaba en sus manos sobre la mesa y se fue. Era el momento de irse. Porque esta vez lo reconocía sin titubear, los celos iban a acabar con él y con su mente fría, además de con la poca cordura que le quedaba. Ahora si era un hecho…estaba enamorado de ella…ya no sería libre jamás…
…
Se sentaron en un portal que había en una de las calles cerca de la plaza. Ella mantenía la cara agachada, él la miraba con culpabilidad.
-¿Estás bien?-la de ojos verdes negó y él suspiró.- ¿Era ese tu guardaespaldas?- Nerumi alzó el rostro y lo miró sorprendida.-Ace…
-Lo lamento…
-Ten cuidado con el alcohol preciosa.- Kaji rió y le revolvió el pelo en un gesto cariñoso.-no es a mí a quién besabas…
-Pero no debería de ser así…es mi hermano no puedo tener esta clase de pensamientos con él…
-¿Tu hermano?
-No en sentido literal. No soy su hermana de sangre.
-Entonces, ¿dónde está el problema?
-No quiero hacerle daño…
-¿Y por qué habrías de hacérselo? Eres una buena persona…-sonrió observando la noche estrellada.
-No lo sé…he tenido un trauma emocional hace poco y no creo estar preparada para volver a enamorarme. Tengo miedo…-no hablaría de aquello, de aquella herida. Era demasiado, dolorosa…
-Piensas que se acabará su libertad si lo atas a ti…-Nerumi lo miró con una sonrisa triste y afirmó.- ¿Y él?
-¿Cómo?
-¿Qué siente él?
-Según me dijo la última vez que lo hablé, absolutamente nada…
-Eso es imposible…esta mañana cuando me acerqué a ti me miró como el que mira a una cucaracha digna de aplastar lo más rápido posible. Y eso que soy un negado para ver los detalles.-ella sonrió.-no es tu hermano…es el hombre del que estás enamorada aunque lo niegues…en este mundo no existen las coincidencias, solo lo inevitable…-sonrió.
De pronto unos disparos sacaron a ambos de su conversación. Estos parecían venir desde la plaza. Oyeron a la gente gritar y correr por las calles.
-¡¿Qué ha sido eso?-la joven se levantó alarmada.
-Cálmate y no te muevas de aquí que voy a ir a ver.-echó a correr.
-¡Espera voy contigo!-ella lo siguió a buen ritmo, a pesar de las sandalias altas que llevaba puestas.
-¡¿Me has otorgado acaso el título de guardaespaldas? ¡No quiero que Portgas se ponga celoso!-rió.
-¡Cállate!-a la joven se le habían subido los colores.
Nada más entrar en la plaza ambos frenaron la carrera y observaron la situación que se manifestaba a su alrededor. Al parecer un enorme batallón de marines estaba buscando algo, o a alguien…De pronto, una risa resonó con el viento y emergió entre el humo y los gritos de la gente. Una risa que conocía a la perfección.
-¡Bwajajajaja! ¡¿Dónde están mis nietoss?
La joven calló derrotada al suelo con una enorme gota en la sien. Kaji la miró sin entender.
-¡No puede ser verdad!-gritó.
…
Sudaba. Se movía furioso sobre el cuerpo de aquella mujer que le pedía más y que se agarraba a su espalda con demanda. Aquel beso…aquella escena…Estaba histérico y enfadado. Y para bien o para mal aquella chica que le hacía compañía estaba pagando su ira de una forma un tanto distinta.
Desde que salió de aquella maldita plaza quiso desahogarse, pensar en otra mujer que no fuera en ella. Y descargar todo lo que llevaba por dentro. Había encontrado a aquella chica trabajando en la calle. Pero le dio igual. Pocos escrúpulos tenía y más cuando estaba así de furioso. Que un pirata no se andaba por las ramas cuando de acostarse con una mujer se trataba. Y menos aun si dicha mujer vivía de aquello. Falta le haría el dinero y a él algo con lo que distraer la mente, pensó.
Un gemido más de la joven lo sacó de sus malditos pensamientos por décima vez. Y de pronto al girar el rostro para mirarla con el ceño fruncido, se quedó totalmente paralizado. Abrió los ojos de par en par y miró fijamente el rostro de la mujer que tenía delante, tumbada bajo su dominio. Y la vio…la vio a ella con su suave tez tomada y los ojos cerrados mientras respiraba con dificultad. Sus rizos castaños se esparcían por la almohada mientras que una de sus manos descansaba al lado de su cabeza, la otra se la había llevado a los labios. Mordiéndose uno de sus dedos para no gritar.
Había frenado aquel movimiento sobre ella, incluso le temblaban los labios entre abiertos y el corazón le había dado un enorme vuelco. De pronto, asustado con su mente cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza para dejar de pensar en ella.
-Ace,-la voz que lo llamó lo sacó de aquel sin vivir.- ¿pasa algo?-el pecoso volvió a abrir los ojos poco a poco, deseando que sus fantasmas desapareciesen nada más hacerlo, deseando no tenerla a ella allí, implorando que aquella visión solo fuera imaginación suya. Y así fue. Nada más ver a la mujer que tenía debajo suspiró. Como si se hubiese quitado un enorme peso de encima.
-No, nada.-contestó simplemente.
-¿Entonces qué…?-la joven intentó preguntar el porqué de aquella parada repentina. Sin embargo, él la interrumpió y la observó con el ceño fruncido.
-Cállate, no te he pagado para hablar.-contestó seco y lo más arisco del mundo, para luego continuar con su labor de amante con más ira que antes…
…
-¡Ni se te ocurra ir!-el muchacho agarraba del brazo a la de ojos verdes casi con desesperación.- ¿te has vuelto loca?
-¡¿Cómo puede tener tan poco tacto? ¿Qué diablos quiere?-la joven miraba furiosa como el Vicealmirante despejaba la plaza mientras amenazaba a la gente para saber de su existencia.
-¡Oye es un Vicealmirante! ¡¿Qué quieres que te encierren?-Kaji no entendía en absoluto el repentino ataque de furia de la joven.
-¡Suéltame! ¡Tengo que pararle los pies antes de que se pase de la raya!
-¿Tú con tu condición? ¡Estás loca Nerumi! ¿Quieres calmarte? Si te acercas a él no verás más la luz del sol.-intentó razonar con ella. El joven la agarró de la cintura para que no se le escapara.
-Es imposible que me encierre por que sí.-susurró casi rechinando los dientes.
-¿Por qué estás tan segura?-la miró curioso.
-Porque es mi abuelo.-ante la sentencia, Kaji abrió los ojos de par en par por la sorpresa.
-¿Tu abuelo? Pero ¿cómo es posible si tú eres…?
-Eso es lo que menos importa…déjame ir por favor.
-¿Y si te pasa algo que se supone que tengo que hacer? No me apetece que Portgas me dé una paliza. Jamás me he metido con un pirata, y con un comandante de Shirohige, menos…-la miraba casi aterrado.
-Todo va a salir bien. Confía en mí. Ace no te tocará un pelo. Y yo tampoco si me dejas ir a hablar con él. Simplemente vigílame las espaldas.-el joven suspiró resignado y soltó la cintura de Nerumi.
Nada más saberse libre, la joven se abrió paso entre el bullicio de la gente que corría y de los marines que hacían de las suyas. Kaji la seguía de cerca, pero lo suficientemente alejado para salir corriendo en caso de que la cosa se pusiera fea. Enfadada, dio un par de zancadas y tocó con uno de sus finos dedos la espalda de su abuelo que se entretenía amenazando a otro pobre hombre. Con los brazos cruzados y el ceño fruncido lo observó girarse sobre sus pies.
-¡Nerumi! ¡Mi querida nieta del alma! ¡Estaba buscándote desesperado!-el Vicealmirante elevó los brazos para abrazarla, sin embargo, ella alzó una mirada furiosa que dejó al viejo paralizado. -Hi…hija… ¿qué ocurre?
-¡¿Has perdido la cabeza abuelo? ¿A qué viene tantísimo alboroto?
-Os ando buscando.-de pronto el abuelo se puso serio.
-Pues si quieres algo de mí, para este escándalo.-ordenó tajante. Ante aquello el pobre Vicealmirante no tuvo opción. Sus nietas siempre habían sido, al igual que su hija, una debilidad demasiado grande.
Una vez frenado el batallón, Garp miró serio a la joven que aun se mantenía de brazos cruzados.
-¿Dónde está?-preguntó casi más ofendido que enfadado.
-Si te refieres a Ace, no está conmigo en esta isla.
-No intentes ocultarlo Nerumi. Tu no, pero él es un pirata. Debe de recibir una lección por matar a uno de mis capitanes. A tu prometido.
-Ya te he dicho que él no está aquí, y si estuviera antes tendrías que pasar sobre mí para encontrarle. Tenía asuntos que resolver con su división. Sabes que es comandante de Shirohige.-contestó seria y de mal humor.
-Se que os defendéis porque os creéis hermanos pero es un criminal. Y como tal debe recibir un escarmiento.
-¿Qué él es un criminal? ¿Y qué opinas del Capitán con el que me iba a casar? ¿Acaso mi tía no te contó sus hazañas?-Garp la miró sin comprender.
-Me dijo que te defendió de Ace hasta su último aliento.-Nerumi suspiró para luego lanzar una carcajada irónica.
-Al contrario, pretendió acabar con mi vida desde el principio con tal de encerrar a Ace en un calabozo. Jamás le importé lo más mínimo. A la tía solo le interesaba que me casara con él por su propio beneficio para subir puestos en el escalafón social. Está herida…-la joven le pegó un tirón a la cremallera del vestido para enseñarle a su abuelo el vendaje que cubría parte de su cintura.-prueba que lo intentó al dispararme. Abuelo…entiéndeme…-suspiró volviéndose a cerrar el vestido, y el Vicealmirante la miró comprensivo.-esa casa no era mi hogar. Me asfixiaba, me enfermaba. No era feliz…yo no soy una niña rica…soy la hija de dos piratas, no de dos nobles o de dos señores con tierras. Esa no era mi vida…no era mi mundo…
-¿Y pretendes introducirte en el mundo de ese vándalo? ¿Por qué los cuatro os habéis empeñado en hacerme la vida imposible?
-¿Nosotros?-Nerumi sonrió.-solo queremos cumplir nuestros sueños…aunque para ello tengamos que convertirnos en piratas o estar al borde de la muerte cada día…que más da que seamos marines o piratas…lo importante es que eso en lo que creamos sea bueno para el mundo. Ace cree en la libertad, y yo también…
-Parece ser que mi objetivo de llevarte conmigo de vuelta es un fracaso rotundo…-la miró resignado. Ella asintió.-está bien…me has vencido…jamás he podido contigo o con tu hermana…así que perdona por el alboroto… ¡Pero luego te encargarás de darle las explicaciones pertinentes a tu padre! Y reza por que sean buenas…
-Está bien…Y lo siento abuelo…siento que te demos tantos dolores de cabeza.-la joven agachó el rostro, pero Garp soltó una risotada.
-Bwajajaja! No me dais dolores de cabeza cariño, si no preocupaciones sanas. Bwajajajaja.-el Vicealmirante se giró y se despidió agitando la mano mientras caminaba. Nerumi iba a darse la vuelta pero en ese momento su abuelo volvió a hablar.- ¡Le diré a tu tía que estás con tu padre así te dejará tranquila! ¡Y cuida de que no le pasa nada a ese idiota que tengo por nieto! ¡Estoy seguro de que está durmiendo como un bebé en esa taberna en la que os alojáis por hartarse de beber! Valiente caballero…dejar sola a una mujer como tu…que inconsciente…-Nerumi miró sorprendida a su abuelo, para luego sonreír. Sin duda pocas se le escapaban ya al viejo Garp que bastante experiencia en encontrar piratas tenía…
…
-¿Ves? Al final no ha sido tan terrible.-la de ojos verdes sonrió a Kaji que la miraba con resignación.
-Es verdad…pero por un momento pensé que la cosa no iba a salir bien…
-Confía un poco más en mí hombre…-Nerumi se paró en la puerta de la taberna donde tenían la habitación alquilada.-Bueno…un placer Kaji.-le tendió la mano. Él la estrechó.
-El placer ha sido todo mío preciosa.-sonrió con sinceridad.-me alegra irme a casa con una anécdota bajo la manga. ¡La nieta del Vicealmirante Garp! No todos los días se conoce a alguien tan importante-Nerumi rió.
-Gracias por todo y siento haberte asustado pero es que cuando se trata de mi abuelo…
-Ya, ya…lo entiendo…-sonrió.-y no me des las gracias lo he hecho de buen grado. Me alegra que te hayas divertido, al menos al principio de la noche.
-Y durante toda ella.-volvió a sonreír.-y en cuanto a lo del…
-Tranquila…-la interrumpió.-solo espero que la próxima vez cuando bebas sepas en que brazos estás. Otro no hubiese sido tan benevolente.
-Lo siento. Fue un terrible error, ese beso era…
-¿Para Portgas?-Kaji sonrió.-Adelante, ahí arriba lo tienes solo para ti. Lánzate y confirma mis sospechas sobre eso de que está loco por ti…
-Jaja…de aquí a que eso pase…sin embargo, si algún día pasa me acordaré de ti sin duda y de tu gran acierto.
-Eso espero. Que no me olvides.
-Por supuesto que no.
-Buenas noches mi preciosa ninfa. Recuerda lo que hemos estado hablando y piensa un poco más con el corazón…-le dedicó una última sonrisa y se fue calle abajo.
-¡Gracias por todo!-le gritó la joven, para luego entrar en la taberna y subir las escaleras entusiasmada. Era verdad, ya no podía negárselo…Ace le gustaba, y demasiado…quizás iba siendo hora de demostrarle un poco más…y de comprobar si aquellas sospecha que tenía todo el que lo conocía eran ciertas…
