— ¿No te sorprende verme aquí?- Pregunto apenas lo veo entrar.

Peter se sienta frente de mí, sus manos estaban esposadas y eso me desconcierta solo un poco al principio.

— Eres mi hija, tenía el presentimiento que vendrías.- Responde con una sonrisa.

Ruedo los ojos. — ¿Lo presentías?- Pregunto con sarcasmo. — O ¿tu amiga Adina te lo dijo?-

El rostro de Peter se vuelve una mueca de asombro. — ¿Has conocido a Adina?-

En realidad no me esperaba que se sorprendiera, Peter no es de las personas que se sorprende con facilidad. Trato de oler que siente, pero solo llega a mí el horrible olor del acónito.

— Es mi maestra de inglés.- Alzo el rostro con indiferencia. — Y me dijo que te conocía a ti, y al lobo del desierto.-

Peter ríe con fuerza. — ¿Y le has creído?- Pregunta aun riendo.

Asiento un poco confundida por su reacción.

— Ella es el lobo del desierto Malia.- Me mira a los ojos. — Ella es tu madre.-

No, no podía ser, Adina no se parece en nada a mí. Esquivo los ojos de Peter no quiero que me ve en mi estado débil, porque me importaba mi madre, quiero conocerla y ahora él dice esto que estoy segura no debe ser verdad, ¿y si me está engañando? Lo matare porque no me gusta que me engañen y él ya lo ha hecho una vez atrás.

— Gracias por arruinar la sorpresa Peter.-

Alzo mi rostro para ver Adina entrando con una sonrisa en su rostro, cuando sus ojos se topan con los míos siento una corriente pasar por mis manos. Miro mis manos extrañada, no había sentido eso antes cuando la había visto en la escuela, ahora estaba más desorientada que antes.

— La hemos dejado muda.- Habla con diversión Adina, sentándose al lado de Peter.

Los miro a ambos, sus sonrisas de locos adornaban sus rostros y me miraban como esperando a que me uniera a ellos.

— ¿Ah qué? ¿Ahora nos comportaremos como la familia feliz e ideal?- Sonrió de medio lado apoyando mis codos en la mesa.

Peter alza una ceja. — Por lo que se no tienes más familia.-

— La manada es mi familia.- Respondo entre dientes.

— ¿La manda o Stiles?- Pregunta Adina, su rostro ahora era suave, mirándome con lastima. — Se lo que te hizo Stiles.-

Dejo de mirarlos. Todo lo que me quedaba en este cuerpo de humana era Stiles, pero él ahora estaba con Victoria, por eso estaba aquí, con Peter, lo vine a buscar solo para que me dijera como encontrar a mi madre, pero ahora sé que es Adina y así no era como me imaginaba a mi madre, con unos ojos llenos de maldad al igual que Peter.

— Tú eres como nosotros Malia.- Oigo que susurra Peter. — La humanidad solo te ha llenado de dolor.-

Lo miro a los ojos enojada, ahora parecía querer meterse en mi cabeza, como una vez me dijo Stiles que lo haría. Con ese pensamiento me relajo, de hecho puedo dejar que Peter se meta en mi cabeza, Stiles está con Victoria a él no le importa lo que hago ahora, tengo todo el derecho de estar con mi familia.

Adina y Peter quieren meterse en mi cabeza, yo puedo jugar también ese juego, después de todo soy su hija y tengo las mismas mañas.

— Malia su tu madre, ¿qué hago para que confíes en mí?- Adina parece sincera, pero yo no le hablo, la ignoro dejándola de ver, era hora de jugar ahora yo. — Ya se, si salvo a tu manada ¿confiaras?-

La miro sorprendida, ¿ah que se refería con salvar a la manada? Peter sonríe de lado feliz al darse cuenta que eso si me interesaba. Debía ser cuidadosa, ellos podían aprovecharse que me preocupe por la manada de Stiles.

— Nada es lo que parece.- Dice Peter. — No te daré toda la información sin no nos das algo a cambio.-

Ahí viene la trampa. — ¿Y cómo yo sé que me están diciendo la verdad?- Miro a Peter. — La última vez que hicimos un trato quisiste que yo matara a Kate, tu cómplice en el plan de matar a Scott, y él es mi alfa.-

Peter golpe con dureza la mesa entre nosotros, me sobresalto un poco asustada ante la furia de sus ojos. — ¡Ese niño no es tu alfa, yo lo soy!- Exclama, sus ojos brillan un segundo a azul.

— ¡Peter eres su padre!- Grita Adina, luego da un suspiro para calmarse. — Lo único que tienes que hacer es algo muy simple Malia.- Me mira a los ojos. — Irte conmigo pero conocernos, reemplazar todo este tiempo que Talia nos arrebató.-

Irme, eso sonaba bien en realidad, en Beacon Hills no me quedaba nada más, cuando ayude a la manada Stiles aun seguirá con Victoria, la manada es de Stiles y será extraño e incómodo verlo todo el tiempo.

Mi celular empieza a sonar, contesto ante la acosadora mirada de Peter y Adina.

— ¿Dónde estás?- Habla Lydia desde la otra línea.

— Por ahí.- Contesto siendo cortante.

— Malia…-

Detengo las palabras de Lydia. — Lydia no me esperéis, voy a pasar tiempo con una amiga.- Miro la sonrisa de Adina por mis palabras.

Corto la llamada sin dejar que Lydia hablara más. Miro a mis padres enfrente de mí, mantenían ojos soñadores y con esperanza, pongo los ojos en blanco, guardo mi celular y sonríe de medio lado, imitando la sonrisa de Adina.

— Empacare mis maletas.- Empiezo con voz decidida. — Pero primero decidme que saben de la manada y a que réferis con salvar.-

_x_

La necesidad de querer matar o al menos lastimar de gravedad, oh sí, eso quería hacer ahora mismo, pero ni Adina o Peter me lo permitían, decían que es peligroso y no quieren perder a su hija cuando apenas la han recuperado, y muchas más basura.

Solo me he calmado gracias a la idea que ya pronto me iré de este lugar.

— ¿Por qué llegas tan tarde?- Me pregunta Cora apenas doy el primer paso dentro del desván.

Eran las 3 de la mañana, me había quedado todo el día con Adina en el bosque, me enseño tantas cosas sobre la trasformación de un werecoyote pero ella no se trasformó en ningun momento. También hablamos sobre wendigos.

Pongo los ojos en blanco. — No te importa.-

— Eres mi prima, claro que me preocupo por ti.-

— ¡Mentira!- Le grito enfrentándola. — ¿Se te olvida que puedo oler tus sentimientos?- Estaba ahora sí muy enojada. — No soy tonta, sé que todos están vigilándome porque desconfían, piensan que tal vez seré como Peter.- Y tal vez tengan razón.

Cora da un paso atrás, dejando de mirarme. Era la verdad, Cora no siente nada por mi más que obligación y no sé porque, también sentía lástima porque mi padre es Peter.

— ¿Qué te pasa Malia?- Pregunta frunciendo el ceño.

Le doy una sonrisa, la misma que vi en Peter hoy. — He cambiado a mi verdadera personalidad.-