Primero que nada quiero disculparme por todos estos meses que no actualicé, tuve un "viaje espiritual"; dejé de creer en cosas en las que antes creía además tuve algunos contratiempos y deje de ver todos los animes, series, mangas, fics e historias que seguía :/ así que no tenía de donde sacar inspiración y aunque no he vuelto a seguir todo eso ya me actualicé con algunas historias y vi algunas películas para mejorar mi ánimo :D (Para más disculpas, lea la nota del final del capítulo)
Ah! Y sobre el fic, quería aclarar algo: Muchos me preguntaron que si qué carajo hacia Lisanna ahí y porqué no se la presentaron a Lucy, Lisanna (si leen desde que fueron al parque de diversiones) si la mencioné aunque nunca le di un dialogo como tal, solo la mencionaba entre la bola de amigos(? Y que se subía a los juegos. A los demás digamos que hubo una presentación implícita en los demás capítulos por eso todos ya se conocían y no presenté a Lisanna con Lucy porque recuerden que paso lo del anillo y todo eso y Lucy les cambió el tema así que todo se "aplazó" por así decirlo y luego Natsu se quedó con Lucy, etc etc
Bueno, siempre me termino enrollando yo sola así que vamos con el fic~
Al final todos pidieron lo que quisieron y comieron hasta llenarse y terminaron satisfechos…MUY satisfechos.
—¡No me puedo mover!—dijo Mirajane a duras penas.
—¡Tendrán que rodarme hasta mi casa!—exclamó Levy tratando de no vomitar nada.
—¡Nunca más volveré a comer algo!—aseguró Natsu a punto de explotar.
—Es mentira y lo sabes—le contestó Gray lentamente para que la comida no subiera por su garganta mientras hablaba.
—Lo sé—lloriqueó Natsu, reprochándose por amar tanto la comida en casos como estos.
—Por cierto, la barbacoa si estaba buena—dijo Lisanna igual de llena que los demás
Gajeel ante la mención de algo que tuviera que ver con comida estuvo a punto de vomitar.
—Juvia comerá más si Gray-sama así lo quiere—declaró Juvia aunque no le cupiera ni una migaja más pero se lo comería por amor.
—No hace falta Juvia—respondió Gray
—¿Cómo se supone que me coma mi pastel de fresas?—sollozó Erza sin poder moverse por miedo a vomitar ahí mismo pero mirando la rebanada de pastel que había quedado intacta porque ya no había podido comer nada más.
Todos la miraron mal por pensar en su pastel cuando no se podía ni mover.
Jellal agarró una tostada con guacamole y todos lo miraron como si fuera el mismísimo demonio.
—¿Cómo puedes comer algo?—Le preguntó Lucy sintiendo que iba a explotar en cualquier momento.
—Por qué yo no ordené como si fuera el día del juicio final—respondió con simpleza.
—No te burles de…—arcada de parte de Natsu—las profecías
Jellal se divertía con la situación, ver a todos así le parecía algo que tal vez nunca tuviera la oportunidad de ver otra vez así que la disfrutaría hasta el final.
Y aplicar un poco de tortura física comiéndose esa tostada con guacamole enfrente de ellos no estaba de más. Por supuesto que no.
No era tan tarde pero el restaurante parecía que ya iba a cerrar y no les quedaba más que moverse, aun si lo tenían que hacer a velocidad tortuga para no vomitar.
Uno a uno se fueron parando, fueron al mostrador a pagar la cuenta y salieron caminando casi arrastrándose.
…
—¿Y ahora qué?—preguntó Erza.
—Bueno, creo que yo ya tengo que irme a casa, mis padres estarán preocupados por mi—dijo Levy.
—Igual los míos—secundó Juvia.
—También tenemos que irnos—dijo Mira, tomando de la mano a Lisanna y después de que ambas se despidieran de todos, se fueron en dirección a su casa.
Todos empezaron a despedirse, Gajeel acompañó a Levy a su casa y Gray—por orden de Erza—a Juvia.
—Me divertí mucho hoy—dijo Erza con una ligera sonrisa.
—¡Yo también! ¡Hay que repetirlo!—Dijo Natsu emocionado.
Ambos se despidieron de Jellal y Lucy con un "Nos vemos el lunes en la universidad"
Erza dijo que se iría en autobús y Natsu la acompañó ya que su casa quedaba a unas calles de la Erza.
Solo quedaron Jellal y Lucy.
—Ah! Cierto! Cuando tu papá me habló lo convencí de que te pudieras quedar en mi casa y que te llevaría el domingo por la noche—Le dijo Jellal a Lucy.
Y Lucy sonrió de oreja a oreja.
—¡Eres el mejor Jellal! ¿Pero cómo lo has convencido?—le preguntó la rubia levantando una ceja, su padre nunca la dejaba estar fuera de casa mucho tiempo.
—Ya sabes, habladuría de los exámenes, responsabilidad, compartir más tiempo juntos, bla bla bla—respondió el peliazul encogiéndose de hombros.
Y Lucy soltó una risita.
—Y lo mejor de todo es que mis papás saldrán así que tenemos la casa para nosotros—anunció Jellal sabiendo que eso era un alivio para su amiga y para él.
—Eso significa…—comenzó Lucy—¿Nada de niña riquilla perfecta por todo un domingo?
Jellal asintió con una sonrisa y Lucy se puso a dar saltitos en el estacionamiento del restaurante cerrado.
Caminaron hacía donde Jellal había estacionado el coche de Lucy pero recordó que le había dado las llaves a la rubia antes de entrar al parque.
—Lucy, ¿me das las llaves?
—Creí que tú las tenías—respondió la rubia confundida.
—Te las di cuando compramos las entradas para el parque.
—Mierda.
Lucy puso su bolsa en el frente del coche y empezó a buscar las llaves.
Joder, tenía que recordar limpiar su bolsa de vez en cuando—pensó con molestia al no encontrar las llaves.
—Tal vez te las comiste por error en el restaurante—dijo Jellal con una risita.
—Cállate Jellal o me sentaré arriba del carro y te obligaré a que lo empujes hasta tu casa.
Jellal dejó de reír y Lucy fue la que soltó una risa ahora y siguió buscando hasta que encontró las benditas llaves.
Se las lanzó a Jellal, presionó el botón del seguro, le abrió la puerta a Lucy y se fue al lado del conductor.
Encendió el auto y se dirigieron a la casa de Jellal.
Lucy prendió la radio y subió el volumen pero no tan alto para no molestar a Jellal que conducía y mientras buscaba una estación platicaba con Jellal sobre lo divertido que había sido hoy y lo contenta que estaba.
Al final encontró una estación con una canción que le gustaba y que cantó durante todo el trayecto a la casa de Jellal con tarareos de vez en cuando de parte del chico.
—And I won't be denied by you the animal inside of you!—cantó Lucy feliz.
Jellal rió.
—Cantas como una ballena desafinada
Lucy le sacó la lengua y empezó a cantar más fuerte.
Cuando llegaron a la casa de Jellal, el peliazul le abrió la puerta a Lucy, abrió la puerta de su casa.
Jellal y Lucy le desearon buenas noches a los empleados que se ocupaban de la casa de Jellal.
El Fernández les dijo que como sus papás no estaban tenían el domingo libre y aunque alegaron al principio le agradecieron a Jellal y se retiraron deseándole buenas noches a ambos.
Jellal y Lucy prepararon la cena entre risas y tarareos de ambos y mientras cenaban en el comedor, conectaron el celular de Lucy al estéreo y pusieron música.
La mansión siempre estaba alegre cuando los padres de Jellal no estaban.
—I´m the best damn thing that your eyes have ever seen—cantó Lucy y Jellal le acompañó en algunas partes.
—¿Quién es el que canta como ballena desafinada ahora eh?—dijo Lucy con tono de burla y con una ceja alzada.
—Aun así canto mejor que tú—respondió Jellal
—Ni en tus sueños cariño—respondió Lucy dramáticamente.
Y ahora fue el turno de Jellal de sacarle la lengua a la rubia.
Pocas veces podían ser ellos mismos….
Y no había nada mejor
—No tenías que acompañarme a mi casa Gajeel—dijo Levy entre avergonzada por la presencia del pelinegro y preocupada porque Gajeel estuviera molesto porque haya tenido que acompañarla a casa.
—¿Y qué pasa si unos pandilleros-matones-odia-enanas-pelo-azules te lastimaban de camino?—respondió Gajeel incrédulo porque la enana no se tomase un momento para pensar todos los peligros que podía encontrarse de camino a casa. Se supone que ella era la lista.
—ehm…Gajeel, no creo que haya una clase de pandilleros que…
—¡Los hay!—sentenció Gajeel.
Y Levy no le cuestionó más.
—Juvia está contenta de que Gray-sama le acompañe a casa—dijo la peli azul con felicidad.
Gray hizo un leve "hmm" con desinterés.
…
—¿Gray-sama se divirtió en el parque de diversiones?
—Si
…
Juvia estaba nerviosa, no muchas veces podía estar a solas con su amado sin ningún rival de amores a su alrededor, y pensaba aprovechar esta oportunidad de oro al máximo.
Aunque le era difícil encontrar algún tema de conversación que le sacara algo más que un monosílabo a su amor verdadero.
—La parte favorita de Juvia fue la montaña rusa.
—Ya veo.
—¿Cuál fue la parte favorita de Gray-sama?
—La montaña rusa supongo—respondió con un encogimiento de hombros.
Una gran sonrisa se formó en el rostro de Juvia.
—¡Debe ser una pista del destino Gray-sama!—habló Juvia ilusionada y enredándose en el brazo de Gray.
El chico la miró con una ceja alzada.
—¿Una pista de qué?
—Es la forma del destino de decirnos que debemos estar juntos y casarnos….y tener 30 hijos y…
—¿¡De qué estás hablando!?
Aunque Juvia ya no lo escuchó cuando empezó a parlotear sobre una boda ficticia e hijos ficticios.
Gray la observaba con curiosidad y extrañeza.
¿Cómo alguien podía tener tanta imaginación…y hablar en medio de la calle sobre vestidos de novia, flores, amor, una luna de miel con él, hijos, un…
¡Espera!
¿¡Luna de miel!?
¿¡Con él!?
Erza iba tarareando una canción suave junto a Natsu que caminaba con las manos en los bolsillos en un cómodo silencio.
—¿Cómo te la pasaste hoy Natsu?—preguntó Erza con curiosidad
—Bien supongo
—Yo diría que muy bien—le replicó la pelirroja con énfasis en el "muy bien"
El Dragneel la miró con confusión.
—¿Por qué lo dices?
Erza se sonrojó levemente.
—Ya sabes…tú y Lucy, comiendo del mismo helado…
—No sé de qué me habl…
—¡No te atrevas a negarlo! ¡Te vimos!—acusó Erza con el ceño fruncido.
A Natsu le dio un tic en el ojo.
—¿Qué quieres decir con vimos?
—No me cambies el tema Dragneel.
Natsu se encogió de hombros y pensó algo que haya hecho con Lucy como para que Erza lo haya hecho digno de mencionar…además de dejar claro que sus amigos eran unos cotillas, pero eso ya lo sabía.
—¿Te gusta Lucy?—preguntó repentinamente la peli escarlata dejando a Natsu un tanto sonrojado.
—Yo..yo no lo sé, es amable, me gusta estar con ella, es linda y…y…
—Es una buena chica—añadió Erza—Y creo que de algún modo ustedes se complementan.
Natsu pareció perderse en sus pensamientos.
Y nadie dijo nada más hasta que llegaron a la casa de la Scarlet y se despidieron.
Cuando Erza le estaba quitando el cerrojo a la puerta, Natsu habló
—Jellal también es un buen chico—sonrió—y se nota a kilómetros que le gustas.
Y lo último que el Dragneel alcanzó a ver fue a Erza sonrojada y murmurando cosas mientras cerraba la puerta.
Natsu caminó a su casa con una sonrisita de satisfacción en su cara.
OMG! No puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde que actualicé, perdónenme lechugas cósmicas TnT soy un asco…
Como sea, he tratado de hacer este capítulo un poco más largo, pero no sé cuál es la duración "normal" de un capitulo mío así que #yolo :v
Un review nunca viene mal D: así que no se olviden de dejar uno, aunque sea solo de que me tardé siglos en actualizar….
No me queda más que decir que...¡I'M BACK BITCHES! Y espero quedarme mucho tiempo :D
