Hola a todos. Bueno, pues como sabrán todas mis historias suelen constar unicamente de 10 capítulos (excepto los OneShots, claro) y pues con este capítulo doy por finalizado este fanfic. Espero que les haya gustado aunque la verdad no quedé muy satisfecho con el resultado final, pero en fin, espero que por lo menos no me haya salido tan mal.

Quiero agradecer y dedicar esta historia a:

-ShionDlmlkso

-dancingRAINBOWS

-ALICIA LA 5050

-La Tigresa dj

-lieutenant spark

-xXTigreForeverXx

-frida scout

-LaTigressa

-MissTerioResuelto

-pekerarita

Que son los que leyeron el fanfic y dejaron reviews, recuerden que están en orden de como llegaron sus reviews. Sin mas por el momento los dejo con el ultimo capítulo.

El Tigre: Las Aventuras de Manny Rivera es propiedad de Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez.

Los Hijos del Parque

Capítulo 10: Destruyan los Juguetes

-¡Vamos, debemos abrir el portal antes de que sea tarde!- les decía Rodolfo a los otros adultos mientras intentaban romper el suelo de la fuente que se encontraba en el parque.

-Según dijo Sartana, esta es la entrada al mundo de los hijos del parque y destruyéndola podremos entrar a salvar a nuestros niños- comentó Granpapi.

-Aún no puedo creer que hayas ido a preguntarle a Sartana de los Muertos la forma de salvar a Manny y a Frida- dijo Rodolfo.

-Por mi nieto soy capaz de muchas cosas, Rodolfo- terminó Granpapi.

Los demás adultos, incluido Emiliano, golpeaban el duro concreto de la fuente con todo lo que podían. Palas, picos, piedras, etc, todo lo que les permitiera romper esa gruesa capa de suelo y tener acceso al sitio donde tenían presos a sus hijos.

En ese momento Rodolfo le dio una fuerte patada al concreto con la ayuda de sus botas de bronce y finalmente el portal quedó abierto. Ninguno de los presentes daba crédito a lo que veían, un enorme agujero oscuro justo debajo de donde ellos estaban y que les ponía los pelos de punta de solo pensar en entrar ahí.

Rodolfo, Granpapi y Emiliano fueron los primeros en entrar seguidos de un pequeño batallón de policías, eventualmente los padres de familia ingresaron a aquella desconocida dimensión conscientes del peligro al que se enfrentaban. Caminaron durante unos momentos por un pasillo de roca hasta llegar a un espacio más amplio. Era como estar dentro de una gruta prehistórica donde la vida había desaparecido muchos años atrás.

-¿Y ahora?- preguntó Emiliano.

En ese momento escucharon la desgarradora risa de una mujer mayor regodeándose con su miedo. Pronto unas cuantas antorchas se encendieron alumbrando todo el lugar y entonces los adultos pudieron ver claramente a todos los niños secuestrados, incluyendo a Manny y a Frida, amarrados y amordazados mientras los miraban con alegría.

Por desgracia el espectáculo también incluía a una mujer anciana de aspecto cadavérico sentada en una especie de columpio con cuatro niños a su lado. Todos con una expresión de pura maldad en su cara. Los adultos inmediatamente se pusieron a la defensiva comprendiendo quienes eran ellos.

-Bienvenidos, amigos- decía Nayeli malignamente –No acostumbramos recibir adultos en nuestro hogar, pero siéntanse como en su casa-

-Con que ustedes son los hijos del parque, ¿no es así?- dijo Rodolfo autoritario.

-Nos halagas, por lo visto somos famosos ahí arriba- contestó Nayeli.

-Cuando terminemos con ustedes ya no se sentirán tan halagados- dijo Granpapi.

-Así es, y ahora liberen a nuestro niños antes de que decidamos liberarlos por la fuerza- lo secundó Emiliano.

Nayeli y sus cuatro hermanos soltaron una risotada maléfica y para asombro de todos, la mujer se levantó entonces de su asiento y rápida como un leopardo llegó flotando hasta donde estaban ellos.

-No nos intimidan, pobres infelices. Sus hijos ahora son nuestros y no hay nada que puedan hacer al respecto- dijo en tono burlón.

-Bueno, eso lo veremos- dijo Emiliano a la vez que sacaba su pistola y le daba un tiro a Nayeli en medio de los ojos. Para su desgracia la bala ni siquiera le hizo un pequeño rasguño rebotando en su piel como si esta fuera de acero.

-Las armas terrenales no pueden contra nosotros- dijo Nayeli –Y no les recomiendo que intenten arreglar esto del modo difícil. Sus hijos ya lo intentaron y… bueno, ustedes pueden ver como terminaron-

-Miserables- gruñó Rodolfo -¡Libérenlos en este momento!-

-¿Y que si no queremos hacerlo?- dijo uno de los hermanos desde donde estaba.

-Ustedes los adultos se creen tan superiores. Siempre tratando de imponer su voluntad sobre los que son más pequeños. Nunca nos permiten vivir como quisiéramos. ¡El mundo estaría mejor sin todos ustedes!- dijo otro niño.

-Tienes razón hermanito- dijo Nayeli –De hecho creo que podríamos hacerle un favor al mundo y acabar con ustedes en este preciso instante-

Algunos adultos retrocedieron mientras que los niños solo podían escuchar preocupados lo que planeaban hacerles a sus padres. Manny se arrepintió mentalmente de haber desobedecido a Rodolfo en primer lugar comprendiendo que ese pensamiento de odio contra la autoridad adulta era lo que los había metido en ese aprieto.

-Es frustrante tener que seguir sus órdenes todo el tiempo- pensó Manny –Pero ellos lo hacen para protegernos. No es que quieran molestarnos, solo quieren lo mejor para nosotros… ¡Demonios!, ¿Por qué habremos tomado esos juguetes en primer lugar?-

En ese momento su mente se aclaró, ese era un detalle que aún no había considerado. Los hijos del parque protegían mucho a sus juguetes, la misma Nayeli se los había dicho cuando la conocieron. No solo se trataba del medio por el que atraían a los niños a sus dominios, era algo aún más grande e importante.

En ese momento una nueva batalla dio inicio, los hijos del parque contra los adultos. Rodolfo y Granpapi usaban sus súper poderes contra ellos mientras que Emiliano y sus hombres atacaban con sus armas, todo sin éxito. Algunos de los niños cercanos a Manny comenzaron a llorar por ver como maltrataban a sus padres de esa forma.

No podía culparlos, él mismo se sentía tan inútil e impotente al estar atado. Si tan solo pudiera liberarse del pañuelo que cubría su boca para hablar podría ayudarlos con el nuevo descubrimiento que había hecho. Aún no estaba realmente seguro de que funcionaría, pero una corazonada le decía que esa era la respuesta.

Su teoría pronto se confirmó cuando entre la pelea una de las balas de los policías impactó levemente el brazo de uno de los osos de peluche que formaba parte del botín de sus captores. En el instante del impacto uno de los hermanos de Nayeli hizo una mueca de dolor y se sobó el brazo derecho, como si él y el oso de peluche sintieran lo mismo.

Todo estaba aclarado, ya no tenía más dudas, solo necesitaba liberar su boca para hablar y todo terminaría. Afortunadamente para él, Nayeli no se había molestado en quitarle su hebilla ni en regresarlo a su forma normal. Aún contaba con sus poderes y con la ayuda de su cola logró liberar a Frida. Eventualmente le hizo una serie de muecas haciéndole comprender que necesitaba que lo desatara.

Frida hizo lo que le pedía su amigo justo a tiempo, puesto que los adultos ya se encontraban casi derrotados por aquellos cinco espectros. Nayeli sujetaba a Granpapi por el cuello de su traje robótico elevándolo unos metros del suelo, por lo visto disponiéndose a destruirlo.

-Despídete, viejo, jajajajajaja- rió Nayeli a la vez que sus uñas se convertían en garras con las que planeaba acabar con la vida de Granpapi.

Justo antes de dar el golpe fatal se detuvo al escuchar la voz de Manny gritándole a su abuelo.

-¡Granpapi!, ¡Los juguetes!, ¡Los juguetes son su punto débil!- gritó Manny obteniendo como respuesta una mirada furtiva de Nayeli.

-¡Mocoso maldito!, ¿Cómo te liberaste?-

Granpapi entendió el mensaje y con las pocas fuerzas que le quedaban y sabiendo que no podía perder ni un segundo, lanzó un par de misiles hacia la montaña de juguetes que se levantaba cerca de ellos. Los misiles impactaron y explotaron volviendo añicos una parte de los juguetes.

En ese instante uno de los hermanos comenzó a retorcerse de dolor frente a la vista de todos. Nayeli y los otros tres niños ahora si estaban preocupados y lo único que pudieron hacer entonces fue ver como su hermano lentamente se convertía en cenizas desapareciendo para siempre.

-¡Nooooo!- gritó Nayeli aterrada al ver como uno de los suyos era destruido.

-¡Bien, Papi!, ¡Destruyan los juguetes!- gritó Rodolfo a los adultos que no estaban tan heridos y abalanzándose contra aquellos objetos. Todos comenzaron a romper los juguetes como si fueran animales salvajes y uno a uno sus enemigos fueron cayendo.

Al final solo quedaba Nayeli, también con algunas heridas por el daño provocado a sus pertenencias. Manny distinguió una pequeña pelota a unos metros de él, el último juguete que aún estaba intacto. Entonces sacó sus garras y lanzándole una mirada burlona a Nayeli las clavó en la superficie de la pelota haciendo que esta se reventara.

Instantes después de eso, Nayeli comenzó a inflarse como si fuera un globo hasta obtener un tamaño monumental. Al fin ya no resistió más y luego de dar un grito de terror explotó en mil pedazos causando un ruido ensordecedor que los obligó a todos a cubrirse los oídos y tirarse al suelo.

Una vez que todo pasó, los presentes abrieron los ojos y se levantaron encontrándose nuevamente en el parque. Ya estaba amaneciendo y todos pudieron contemplar el fabuloso espectáculo del sol asomándose en el horizonte.

-¡Manny!- gritaron Rodolfo y Granpapi abrazando al chico mientras que el resto de los padres hacía lo mismo con sus hijos.

Una completa paz pudo sentirse entonces y el parque mismo parecía estar más bonito aquella mañana. El pasto y los árboles se veían más verdes que nunca, los juegos parecían recién pintados y una agradable brisa matutina acariciaba sus rostros. Era como si aquel lugar se hubiera liberado por fin de un hechizo malvado que lo había acechado por muchos años.

Los niños extraviados regresaron a sus hogares y el miedo de los adultos hacia el parque se había esfumado por fin. Sería una mentira decir que Manny y Frida aprendieron su lección completamente y que se convirtieron en unos niños modelo. Aún después de eso continuaron igual de traviesos que siempre y seguían sin querer llevar a cabo las tareas que los adultos les imponían, aunque en el fondo comprendían que lo hacían por su bien. En los últimos días habían creado un lazo maravilloso con sus padres, el cual ni siquiera los poderes oscuros podrían romper nunca más. Un lazo infinito que perduraría por el resto de sus vidas.

FIN

Pues si, así termina esto. Nuevamente les agradezco esperando que la historia haya sid de su agrado. Es muy probable que me tarde algo en subir mi proximo fanfic por eso de que pronto regresaré a la escuela, además de que la sigueinte historia requiere de mucha planeación, ustedes saben. Nos vemos/leemos, se cuidan. Un abrazo.