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Videl recargó su cabeza contra la mesa de metal, mientras veía a la peliazul abrir toda clase de cajones, al tiempo que mascullaba distraídamente.
-¿Dónde lo habré puesto?
-¿Estás segura que todavía lo tienes, Bulma? –Preguntó la pugilista mientras jugaba distraídamente con un tornillo que estaba suelto contra la mesa.
-¡Claro que lo tengo!, lo conservo desde los 16 años, solo que no recuerdo donde habrá quedado... es que a veces papá mete mano en mis cajones y...
-Ajá... –masculló Videl ya sin escucharla, mientras extendía su mano izquierda, clavó sus ojos en las líneas que surcaban la palma de su mano y le pareció sentir un ligero hormigueo en sus dedos, el recuerdo de la mano del joven saiya tomando la suya aún estaba presente.
Sonrió.
El día de anterior había pasado la mejor tarde de toda su corta vida, si bien no habían hecho nada más que lo de siempre sobrevolar la ciudad, en busca de algún delincuente, el hecho de haber pasado la tarde a su lado, con las manos entrelazadas, como si fueran un par de novios reales, habían logrado convertir ése mal día, en uno de los mejores.
Videl entrelazó su mano con la otra, sonrojándose débilmente.
¡Dios, era: patética!
Emocionarse apenas por tomar la mano de un compañero de clases. Tal vez, él ni siquiera lo hizo con ningún otro fin más que ayudarle y ella lo tomó como algo más.
Videl apretó sus dedos contra los otros, el recuerdo del pulgar de Gohan acariciando suavemente sus nudillos, la hizo estremecer.
Pero era tan cálido, tan real, tenía que ser algo más.
-¡Listo! –Gritó victoriosa Bulma, mientras sacaba desde el fondo de un cajón un objeto circular y lo ponía en alto -¡Lo encontré!
Y Videl siguió con la mirada el objeto que lo dueña de Capsule Corp. blandía entre sus manos.
-El radar del Dragón –Dijo Bulma orgullosa, y oprimiendo un botoncillo encima de éste, se lo enseñó a la joven Satán.
Videl lo miró curiosa, aunque había visto ese radar en alguna otra ocasión, era la primera vez que lo veía tan de cerca; era una especie de mapa de bolsillo inclusive le parecía que tenía coordenadas, pero lo más peculiar de ése pequeño aparato, era que mostraba en la pantalla en forma de pequeñas lucecitas resplandecientes, la ubicación exacta de las famosas esferas del Dragón.
-¿Y esto? –Preguntó Videl curiosa -¿Me indicará donde están?
-Así es, nunca se ha equivocado, no por nada, lo construí yo –Contestó ella con una sonrisa. –Tienes que oprimir éste botón, para que te muestre donde están y un par de veces más para ampliar el radio. ¡Ten mucho cuidado de no perderlo!
-Sí, lo cuidaré muy bien.
-También, debo recordarte, (aunque ya nos has ayudado a buscarlas) que no es una misión nada fácil.
-Sí, lo recuerdo. –Respondió ella mientras tomaba el radar y miraba la ubicación de la primera esfera, estaba a distancia considerable de la ciudad del oeste, pero era lo más próxima hacia ella, debía empezar con esa. – ¿Bulma?
-¿Si? –Preguntó la mujer enarcando las cejas, mientras encendía despreocupadamente un cigarrillo, le pareció notar un cierto rubor enarcando las mejillas de la morena.
-Estas esferas cumplen cualquier deseo, ¿verdad?
-Sí, tienen sus limitantes... –respondió ella mientras lanzaba una bocanada de humo por encima de sus cabezas –con lo de revivir a alguien, o vencer a un enemigo muy poderoso, pero, de ahí en más, pueden lograr lo que sea.
-Ya veo –Contestó Videl, con una enorme sonrisa, así que esas maravillosas esferas podían cumplir lo que fuera, sin importar la dificultad de ello, al menos era un alivio saber que el haber pasado la noche en vela maquinando el plan no había sido en vano, pero...
¿Lograrían las esferas del Dragón que Gohan se enamorada perdidamente de ella?
Bulma así lo creía, pero...
¿Estaba bien usar la magia para lograr algo tan vano como eso?, con las guerras, la delincuencia y la pobreza en el mundo, ¿no era demasiado egoísta, pedirle a un Dios Dragón que le ayudará a enamorar a Gohan?
Y el recuerdo del moreno sonriendo inocentemente hacia su persona, tomando con timidez su mano, sonrojándose mientras la miraba de reojo, acudió a ella.
-Nah.
-¿Y puedo preguntar el porqué el repentino deseo de buscar las esferas del Dragón? –Cuestionó Bulma curiosa al verla tan sumida en sus pensamientos, miró a Videl pegar un brinco, y ponerse nerviosa de repente.
-Ah, yo solo... pensaba que... sería tal vez... un buen... entrenamiento...
-¿Un buen entrenamiento? –Repitió ella con una sonrisa socarrona. –Sí, definitivamente lo sería.
Videl rió tontamente mientras jugueteaba con el Radar que descansaba entre sus manos, una sonrisa se extendió por su rostro.
-¿Te he dicho alguna vez porque busqué por primera vez las esferas del Dragón? –Cuestionó ella apagando su cigarrillo contra un cenicero.
-No –Y negó con la cabeza, si bien era cierto, que se llevaba bien con la mujer, también era cierto, que no hablaba mucho con ella.
-Quería un novio. –Y Videl le miró con los ojos desorbitados.
-¿Qué? –Respondió ella, sin saber si reír o tomárselo en serio.
-Era una boba –Empezó a explicar ella - tenía apenas 16, me había encontrado con una esfera del Dragón en casa, y fue entonces cuando supe la leyenda: "7 maravillosas esferas que podían cumplir cualquier deseo" –la matriarca Brief rió infantilmente - estaba harta de todos los tontos de los que estaba rodeada en la ciudad, y tenía ya una esfera en mi poder, ¿Qué tan difícil podía ser encontrar las otras seis? ¡Además podría tener a mi "príncipe"!
-¿Y fuiste en su búsqueda? –Preguntó Videl sorprendida de la sagacidad de la mujer, después de todo, estaba hablando con una mujer cuyo mayor atributo era su cerebro y no su fuerza física.
-¡Por supuesto! –Explicó ella como si fuera la cosa más lógica del mundo -Solo tenía que encontrar otras seis para tener al hombre perfecto, poseía cualquier clase de arsenal, casa o vehículo a mi disposición, ¿Quién no lo haría? Sin embargo, no preví todo lo que pasaría –Y guardó silencio unos segundos rememorando el pasado, sonrió con nostalgia -si no hubiera encontrado a Goku en mi camino, seguramente habría acabado muerta en una zanja al primer día.
Videl rió con la historia, Gohan le había dicho que gracias a su peliazul persona, habían conocido de la existencia y posterior búsqueda de las esferas del dragón, pero jamás había sospechado que esa mujer; magnate, inteligente, dueña de una exitosa empresa a nivel mundial, hubiera iniciado su búsqueda por algo tan vano como encontrar un novio.
-¿Entonces... encontraron todas las esferas del dragón?
-Todas sin excepción.
-¿Debo suponer que conseguiste a tu novio? –Preguntó Videl, imaginándose a un orgulloso príncipe de los saiyans en su salvaje adolescencia a su lado. ¿Acaso Bulma había conocido a su esposo cuando eran apenas un par de adolescentes? Gohan no le había dicho nada sobre ello.
-Conseguí un novio, si... –Añadió ella moviendo la cabeza afirmativamente - pero no por deseo formulado a las esferas...
La mujer se dirigió hacia un librero, fijó su vista en unos estantes y unos segundos después tomó lo que Videl creyó era un libro, la mujer de cabellos azules, hojeó el ejemplar, hasta encontrar lo que estaba buscando; sonrió nostálgica mientras se lo tendía a la joven Satán y Videl lo miró, lo que había tomado como en libro era en realidad un álbum fotográfico, y Bulma le estaba enseñando una fotografía grupal, tomada quizás unos 20 años atrás.
Reconoció a algunos miembros de la foto enseguida, estaba ése anciano llamado Roshi y el cerdito y el gato del cual siempre olvidaba su nombre, también estaba un niño que se parecía extraordinariamente al hermano menor de Gohan; Goten, y un chiquillo sin pelo que lo abrazaba fraternalmente, también había miembros de los cuales desconocía su nombre, un sujeto de tres ojos, un hombre de piel extremadamente blanca, y una mujer rubia, los cuales estaba segura que no había visto nunca.
Y ahí, en medio de todos; estaba Bulma, no fue difícil reconocerla, su peculiar tono de cabello la hacía resaltar, al lado de ella, estaba aquel hombre que había conocido como Yamcha, mucho más joven y sin cicatrices que surcaran su rostro, no pudo dejar de pasar por alto, que él pasaba una mano por la cintura de la científica, ella reía como una adolescente enamorada
-Fui novia de Yamcha por un largo tiempo, (ahora que lo pienso, demasiado) -Y luego haciendo un mohín de desagrado añadió - pero lejos estaba de ser un hombre perfecto, mucho menos un compañero ideal, créeme que estamos mucho mejor como solo amigos.
-Ya veo. –Respondió Videl bajando la cabeza meditabunda, al tiempo que le regresaba el álbum.
-Pero encontré a mi príncipe casi 10 años después –Y Videl miró con curiosidad a la mujer, sabía perfectamente a quien se refería, su tono fue más amable de lo que había escuchado nunca, y el brillo en sus ojos solo podía traducirse de una forma: - jamás fue y ni será un hombre cariñoso, es demasiado necio, orgulloso, y tal vez un poco sociópata... pero para mí, es perfecto. –Finalizó ella con sinceridad.
-Ya veo –Contestó Videl con un hilillo de voz.
-Bien –Dijo de repente Bulma poniendo su mano frente a Videl para estrecharla - ¡buena suerte con la búsqueda de las esferas! ¡Se que lo lograrás sin inconvenientes!
Videl miró su mano y luego el radar, negó la cabeza suavemente y no sin antes depositar el radar del dragon sobre la palma de su mano dijo:
-Acabo de recordar, que pronto vendrán los exámenes, y necesito toda mi concentración en ello... creo que será en otra ocasión, muchas gracias, Bulma.
Y dándose vuelta para marcharse se encaminó hacia la puerta de salida. Bulma miró el radar antes de volver su vista hacia la espalda de la morena, sin apenas haber llegado a la puerta, escuchó su voz de forma fuerte y clara y no pudo hacer otra cosa más que detenerse.
-Le gustas mucho, ¿sabes?
-¿A quién? – balbuceó Videl, como si no supiera de quien estuviera hablando. Se volvió avergonzada hacia la peliazul, conteniendo el impulso de correr lo más rápido que le permitieran las piernas. Bulma como quien no quiere la cosa se encogió en hombros y le guiñó un ojo.
-A Gohan ¿a quién más? le gustas mucho... –Y golpeando su frente con la el dedo índice añadió- habrás de ser muy paciente con él en ciertas cosas, pero en otras, tienes que ser directa ¡muy directa!... –Y luego suspirando de forma dramática añadió: -Ahhh, si no lo sabré yo, los saiyajins, jamás entienden las indirectas.
-Bulma...
-¡Deja de perder el tiempo! –Dijo enérgicamente Bulma -Gohan es un muchacho guapo, si no te espabilas, seguro que alguna de tus compañeras de clases te lo quitará.
Y un como un "flashazo" la morena se imagino de repente a Gohan en compañía de Iresa y Angela, sacudió la cabeza horrorizada.
-Pero...
-¿Si?
-Pero...-Y su voz fue saliendo suave al principio, hasta que se volvió tan fuerte que la matriarca de Capsule Corp. tuvo que reprimir el deseo de llevarse las manos a los oídos, Videl ni siquiera se percataba de ese hecho, era demasiado orgullosa para admitir que jamás había salido con un chico, que no tenía ninguna experiencia, que podría pasarse el día entero a su lado sin decir una palabra y eso le bastaría: - ¡yo no sé cómo hacerlo! ¡O que debo hacer siquiera! –Y luego con las mejillas coloreadas aceptó, con vergüenza: - Jamás he tenido un novio.
Bulma rió mientras ponía una mano en su cintura, realmente debía de gustarle mucho, Gohan.
-En eso tienes una ventaja, él tampoco sabe, pueden aprender juntos.
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Terminé el capitulo 10, ah, disculpen la tardaza, :) Pero en mi ciudad, el clima ha estado nefasto: lluvia tras lluvia tras lluvia y el internet y la lluvia por mis lares, son una muy mala combinación. Aprovecho estos pocos días en que el internet esta medianamente decente para publicar mis capitulos, que espero les haya gustado, a pesar de no haber salido Gohan, en el siguiente capitulo compensaré con creces su ausencia. :)
Muchas gracias por leer y por sus reviews.
María de las Mareas
