Ya estamos a 31 de diciembre, jo, el tiempo vuela xD

Espero que paséis un feliz año nuevo ^-^


Parte X

Eustass Kid odiaba los despertadores. En un día normal renegaba de ellos durante varios minutos nada más ser consciente de que, otra vez, le habían fastidiado el sueño, pero ese día era especial. El primer día de curso, tras casi tres meses sin ser sometido a aquella cosa, era el peor de todos. Por eso el objeto infernal estaba en la mesita de noche de Law, porque el año pasado Kid, harto de él, lo había lanzado contra la pared.

Cuando por fin se sentó en la cama, tras fantasear con todas las posibles formas de destruir aquel maligno artefacto, Law ya estaba en pie y sacando su ropa, como de costumbre. Luffy, en cambio, seguía durmiendo.

-Eh, Luffy, despierta.- Ni caso.- Venga que hoy empiezas las clases.- Insistió, acercándose a él y zarandeándolo, pero Luffy solo murmuró algo y se dio la vuelta.- Venga, arriba.- Insistió, moviéndolo con más fuerza.

-A ver, aparta.- Dijo Law, acercándose.

Kid lo miró entrañado y comenzó a reírse cuando Law, sonriendo con malicia, vació un vaso de agua sobre la cara de Luffy.

Luffy se despertó con un grito, saltando de la cama de un salto.

Kid y Law se reían, señalándolo.

-¡No tiene gracia, imbéciles!


A Luffy le hacía ilusión ir al colegio. Desde luego, las clases sonaban como un rollo, y más aún porque Law y Kid ya le habían enseñado todo lo que iba a aprender en ellas, pero le hacía ilusión ir porque sabía que conocería a gente. Hasta puede que hiciera más amigos.

Antes de dejarlo en la puerta de su clase, sus amigos le habían dado un montón de consejos muy útiles para cuando quisiera pelearse con alguien, y ahora Luffy estaba en una habitación con una profesora y otros veinte niños de su edad. Algunos parecían conocerse, y otros simplemente hablaban. A Luffy le llamó la atención un niño con una nariz muy larga que, sentado en un rincón de la clase, leía un libro de cuentos.

Se acercó a él.

-¡Hola!- Lo saludó alegremente, sentándose a su lado.

-Hola.

-¿Qué haces aquí solo?

-No les caigo muy bien a los otros niños.- Explicó el chico, cerrando su libro y mirándolo.

-¿Por qué no?

-No les gustan mis cuentos.

-Ah. ¡Yo me llamo Luffy!

-Usopp.


Usopp era muy divertido. Contaba algunas cosas raras y le encantaban los monstruos, a Luffy le caía bien y decidió que iban a ser amigos.

A la hora del patio habían decidido estar juntos y Luffy dijo de ir a dónde había quedado con Kid y Law para contarles cómo iba el día. Estaban llegando cuando un grupo de niños de la clase se les acercaron.

-Eh, narizotas, ¿has hecho un amigo?

Usopp se quedó callado, apartándose un paso.

-Ten cuidado, o te pegará sus mentiras.- Le dijo uno a Luffy, riéndose.

-¡No te metas con él!

-¿O qué?

-¡O te partiré la cara!- Amenazó Luffy, poniéndose delante de su amigo. Llevaba ya varios meses entrenando con Kid y Law, y estaba seguro de poderle a ese idiota.

-¿Tú contra todos nosotros? ¡Este sueña tanto como el narizotas!- Se rió otro niño, y Luffy se fijó por primera vez en que eran cinco.

-¿Quieres verlo?- Que fuesen más no quería decir que fuese a huir, claro.

-Venga, Luffy, déjalo.- Le pidió Usopp desde detrás, asustado.

-Eso, déjalo, Luffy.- Siguió burlándose otro de los chicos, y Luffy le dio un puñetazo en la cara.

-¡¿Pero de qué va este niño?!

-¡Te vas a enterar!

Cuatro de los niños se tiraron a sujetarlos y al que Luffy le había pegado fue a devolvérsela, pero una piedra le dio en la cabeza.

Al girarse vieron a una niña de pelo naranja, con un vestido blanco y verde, armada con un puñado de piedras.

-¡¿Y tú qué haces, niñata?!

-No me gustan los matones.- Dijo ella, y les tiró otra piedra.

-A por ella.

El niño que se tiró a por la chica se cayó al suelo de una patada.

-¿No sabéis que es de mala educación atacar a una señorita?- Habló el chico que le había pegado, un rubio más mayor que ellos con unas cejas raras en forma de espiral.

Un grupo más de niños, estos mayores que los primeros, se acercaron.

-¡Le has pegado a mi hermano, imbécil!- Le gritó uno de ellos al rubio.

-Que no hubiese atacado a la chica.

-¿Vas de caballero tú o qué?

-Os vamos a hacer llorar.- Dijo uno de los mayores, el hermano del niño al que el rubio le había pegado.

-¡Y una mierda!- Gritó Luffy, preparándose para pelear.

-¡Ya verás, bocazas!

Uno de los mayores se fue a por Luffy, que estaba intentando quitarse de encima a dos de los pequeños, y un palo le dio en la cabeza.

-¿A qué viene tanto escándalo?- Preguntó el chico que sostenía el palo.- Me habéis despertado, idiotas.

-No te metas, Zoro.- Le dijo uno de los mayores, aunque parecía haberse asustado.

-¡Mola! ¡Tiene el pelo verde!- Exclamó Luffy.

-¡Cállate, niñato!- Gritó Zoro.

Luffy solo se rio.

-¿Queréis ser mis amigos?

-¡¿Te parece el momento?!- Le gritó la niña.


Law iba al punto de la valla donde había quedado con Kid y Luffy, pero se quedó quieto al ver un montón de niños amontonados contra esta, gritando. De entre los gritos, le llegó una voz muy conocida:

-¡DALE, LUFFY, DALE!

Empujando a los demás, Law se metió entre el grupo, llegando a la primera fila donde Kid, entusiasmado, le gritaba ánimos a Luffy.

Dentro de la valla estaba su amigo, metido en una pelea de unos quince niños y niñas que parecían de todos los cursos de preescolar, y Law llegó a tiempo de ver cómo tiraba a uno al suelo de una patada.

Aprende rápido. Pensó con cierto orgullo.

Le apoyó la mano en el hombro a Kid.

-¿Qué está pasando?

-Luffy y un grupo de críos le están dando una paliza a unos matones.- Respondió el pelirrojo con una enorme sonrisa.

Kid también estaba orgulloso de Luffy.


Les habían echado una buena bronca y los habían mandado a la enfermería del colegio para que les curasen los golpes que se habían llevado, pero por fin, pasada la hora de salida de las clases, la enfermera los había dejado marcharse tras echarles otra bronca más.

Luffy no entendía por qué a los adultos les molestaba tanto que se metieran en peleas para defender a sus amigos, pero en ese momento le daba igual: estaba en el pasillo con sus nuevos amigos y pensaba aprovecharlo.

-Ha sido divertido, ¿eh?- Dijo, riéndose.

-¡No ha tenido gracia!- Gritó la niña con el pelo naranja.

Luffy se rió.

-Yo me llamo Luffy, y éste es Usopp,- señaló al niño de la nariz larga, que aún llevaba buena parte del susto encima,- ¿y vosotros?

La niña lo fulminó un momento más con la mirada antes de sonreír y presentarse:

-Nami.

-Yo soy Sanji, y el idiota este con cabeza de musgo es Zoro.

-¡¿A quién llamas "cabeza de musgo", cejaspiral?!

-¡¿Qué has dicho?!

-¡No os peleéis!- Gritó Nami, enfadándose de nuevo.- Que casi nos castigan por eso, imbéciles.

Luffy volvió a reírse.

-¡Sois muy divertidos!

-¡No tiene gracia, mocoso!- Gritaron Zoro y Sanji al mismo tiempo, pero Luffy siguió riéndose y pronto estuvieron los cinco riendo, incluyendo a Usopp, que parecía haberse calmado.

-Parece que has hecho amigos, Luffy.

Todos dejaron de reírse al escucharlo y se giraron, Luffy sonriéndoles ampliamente a Law y a Kid, que venían por el pasillo.

-¿Habéis visto la pelea?- Les preguntó, entusiasmado.

-Ha sido la leche.- Aseguró Kid.

-Vas aprendiendo.- Concedió Law, sonriendo divertido.

-¿Quiénes son estos?- Preguntó Nami.

-Ah, claro. Chicos, estos son Kid y Traffy, mis amigos del orfanato.

Law le dio un golpe a Luffy en la cabeza.

-Es Law, no Traffy.

-A mí me gusta Traffy.- Protestó Luffy.

-Va, no te enfades, Traffy.- Se burló Kid, llevándose también una colleja por el comentario.

-¿Vosotros no sois los amigos del mafioso que tienen acojonado a medio colegio?- Inquirió Sanji, mirándolos.

-Los mismos.

-¿Mafioso?- Preguntó Luffy.

-Franky.

-¡Ah! ¡Franky mola, ya veréis!

Continuará


Y ya tenemos aquí a buena parte de la tripulación de Luffy ^_^

Aquí os dejo las edades, por si acaso:

Luffy y Usopp, 3

Nami, 4

Sanji y Zoro, 5