Capitulo 10. Visitas.

Un dia esperado por muchos y odiado por otros llego al fin. Una ligera lluvia caia sobre la ciudad, habia sido asi casi desde el amanecer. Al parecer ese dia no saldria el sol. Varios automoviles llegaron al estacionamiento del hospital, personas visitando a sus familiares. Al parecer el servicio de los jovenes e inexpertos doctores hoy no seria requerido. Pero de igual manera ellos se encontraban preocupados por la reaccion que tendrian sus pacientes ante la visita.

Un chico de cabellos dorados como el sol y ojos azules como el intenso mar se encontraba recargado en la pared de un pasillo. A un lado de la puerta que daba a la habitacion de su paciente. Queria entrar, pero le era imposible. No despues de lo del dia anterior. "Enserio quiere que me marche" penso triste, y la sonrisa que siempre daba vida a su rostro habia desaparecido por completo. Una chica, muy parecida a Hinata, pero evidentemente varios años menor camino hacia el ojiazul.

-¿Usted es el doctor de Hyuuga Hinata, verdad?- pregunto con un tono un tanto frio. Tenia los mismos ojos del color de Hinata aunque era totalmente distinta.

-Asi es-

-Soy Hanabi Hyuuga, hermana menor de Hinata. Me gustaria poder hablar con ella- Naruto la contemplo unos segundos dudoso y finalmente acepto.

-Esta bien, puedes pasar- la chica entro, sin embargo Naruto no se atrevio a mirar adentro. Estaba preocupado por Hinata pero ella parecia no querer nada de el.

Dentro de la habitacion, una chica de cabellos negros y largos leia un libro distraidamente. La chica que acaba de entrar la miro en silencio, se acerco a ella y se sento en el borde de la cama. Hinata levanto la mirada del libro, pero al ver quien se encontraba ahi decidio desviarla hacia cualquier otra parte. Tenia la esperanza de que ese dia seria muy tranquilo, aunque claro, jamas espero que alguien de su familia decidiera visitarla. Despues de todo creia que para ellos ya estaba muerta.

-Mi padre esta dispuesto a dejarte volver- dijo finalmente la chica -lo unico que tienes que hacer es negar que puedes ver, escuchar y hablar con espiritus-

-No puedo hacerlo-

-Claro que puedes, mi madre lleva años haciendolo. Ahora yo tambien puedo verlos, pero mi padre no tiene sospecha alguna, solo di que fue una invension tuya, un capricho que te costo muy caro pero que por orgullo te rehusaste a negarlo-

-Ya te dije que no puedo hacerlo, no mentire sobre mi don, prefiero estar aqui-

-Estas loca- grito Hanabi.

-Claro, por esa razon me encerraron en este lugar-

-Hinata... la familia esta rota, mis tios han dejado de hablarnos, la madre de Neji ya no permite que venga a nuestro dojo, nuestra madre ha enfermado, ella te necesita, llora cada noche desde que te internaron en este lugar, Papa ya no sabe que hacer con ella, varias veces ha pensado en el divorcio-

-¿me estas diciendo que yo tengo la culpa de toda esa desgracia?-

-desde que te internaron...- Hinata comenzo a reir por las idioteces que su hermana hablaba. Como era posible que ahora ella fuera la culpable.

-Hanabi, la familia siempre ha estado peleada, incluso antes de que yo naciera. Nuestro padre y el de Neji siempre han peleado la sucesion del Dojo, la madre de Neji siempre nos odio, decia que eramos unas niñas caprichosas por ser las hijas del heredero del Dojo, Papa y Mama nunca se amaron, fue un matrimonio concertado. No me sorprende que se quieran divorciar. Que tomen de excusa mi llegada a este lugar es solo una cortina de humo. Ahora que tienen motivoz para hacerlo no veo porque desaprovecharan la oportunidad. Que yo vuelva no cambiara nada- Hanabi se quedo en silencio, sin saber que decir. Se levanto y se dirigio a la salida.

-Veo que hablar contigo no sirvio de nada, no se para que vine- diciendo esto salio de la habitacion sin mas. Hinata contemplo su libro, y en un ataque de enojo lo tomo y lanzo contra la ventana. Creia que en ese lugar podria escapar. Pero aun asi, ellos la siguen atormentando. Un hombre de cabellos dorados y cuerpo luminoso la miraba en silencio desde la esquina de una habitacion.

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Una chica de cabellos rubios se sentia inquieta. Abrazaba la muñeca y no dejaba de dar vueltas por toda la habitacion. Sentado en la cama un pelinegro la contemplaba. Algo divertido con la escena. La chica no dejaba de susurrar palabras incoherentes mientras descalza seguia recorriendo cada centimetro de la habitacion. ¿En serio era tan preocupante la persona que la visitaria? Al mayor de los Uchiha le entro mucha curiosidad por saber quien seria. Aquella persona misteriosa que ponia tan nerviosa a la Yamanaka. ¿Su padre? ¿Alguna amiga? ¿Su novio? De repente Itachi se sintio algo molesto e incomodo. Al parecer la chica le habia contagiado la inquietud.

-¿Estaras bien?- le pregunto a rubia.

-Si...- su respuesta no le convencio del todo.

-¿Quieres que me quede?-

-No, puedo hacerlo yo sola- el Uchiha se molesto, esperaba que su respuesta fuera afirmativa pero decidio no demostrarlo.

Suspiro y espero paciente. Casi al instante alguien toco la puerta. La chica se detuvo en seco e Itachi se dirigio a la puerta sin siquiera dirigirle una mirada a la chica. Al momento de abrirla vio a un chico palido y de cabello negro parado en la puerta. Llevaba un hermoso ramo de flores cosmos y una sonrisa amable. Itachi lo inspecciono de arriba a abajo. Era claro que el no era una amiga. Y era demasiado joven para ser su padre. Aparte de que no se parecia nada a Ino como para ser un pariente.

-Saii!- grito la rubia con extraña alegria mientras tomaba al chico de la mano y lo hacia pasar a la habitacion -haz venido a ver a mi bebe, no sabes lo feliz que me haces- la chica parecia diferente, muy parecida al dia en que el Uchiha la conocio.

-Ino-chan, veo que no has cambiado nada- dijo el palido con una sonrisa amable. -Traje esto para ti- le dio el ramo de flores e Ino la tomo y se dirigio al escritorio donde fingio que las ponia en lo que parecia un florero invisible. Al momento de soltarlas las rosas cayeron al piso.

-Que mala suerte, el florero se rompio- dijo con un rostro de reproche. Itachi sonrio un poco, al parecer Ino estaba actuando demasiado, intento dejar de preocuparse y sin decir nada salio de la habitacion. Ino se dio cuenta de su acto y se quedo mirando atonita la puerta que se cerraba lentamente.

-Tranquila Ino, esta bien, dejalas sobre el escritorio- Sai la tomo de la mano. -Te veo muy recuperada- inconscientemente Ino separo su mano de el y la escondio tras ella. No queria que nadie la tocara. No permitia que nadie se acercara. Salvo una persona.

Itachi se recargo en la puerta y miro el techo ¿Por que le preocupaba tanto ella? Era solo una paciente ¿Porque su corazon palpitaba tan rapido al mirarla? ¿Porque se sentia molesto al saber que ahora ella se encontraba a solas con un tipo del cual el no sabia nada? Le molestaba todo eso. En un principio lo unico que le preocupaba era su hermano, pero ahora habia olvidado casi por completo a Sasuke por culpa de esa chica. Pero... ¿de quien era la culpa en realidad? Enojado lanzo un puñetazo a la pared. Estaba molesto, muy molesto. No solo deseaba sacar a Sasuke de ese lugar, ahora no se iria de ahi sin Sasuke ni sin Ino.

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Sasori miraba preocupado a Kiragi desde la pequeña ventanilla que estaba en la puerta de la habitacion. Ella habia estado toda la mañana recostada en el mismo sitio, no se movia para nada. Parecia una estatua, o un cadaver. Sasori penso que estaria dormida, pero prefirio no turbar su tranquilidad. En ese momento escucho como unos pasos se acercaban a el y al voltear vio a un joven de cabello negro, alto, de piel palida y ojos verdes. Si hubiera tenido los ojos rojos, Sasori lo habria confundido con Kiragi, pues ambos eran muy parecidos. Aunque era claro que el era hombre. Su mirada era triste y desolada, y una vez mas le recordo mucho a la pelinegra. Su mirada era identica, como todo su rostro. La unica diferencia era su cabello. Tenian el mismo largo de cabello, solo que el lo llevaba bien peinado y escondido bajo una boina naranja.

-Disculpe...- su voz era suave -¿usted es el doctor de Kiragi-chan?-

-Asi es- fue lo unico que Sasori logro articular.

-¿Como se encuentra?-

-Ahora mismo esta dormida, Pero su estado es muy favorable ¿desea verla?-

-No... lo se- respondio casi para si el chico -Me alegra que este bien ¿se ha alimentado bien? Desde aqui se ve algo delgada-

-Claro, pero tengo el presentimiento que sera mejor si usted pasa a verla- el pelirrojo aun no sabia muy bien que era ese chico de la pelinegra pero por el modo en que el se preocupaba sabia que no era una mala persona.

-No lo creo, seria demasiado doloroso, para ambos-

-¿Puedo saber que es usted de Kiragi?-

-Ella es mi otra mitad- dijo pensativo el pelinegro sin dejar de mirarla -Mi nombre es Kyosuke Kurotsuki, y soy el hermano gemelo de Kiragi- dijo ahora directamente a Sasori con una sonrisa triste.

-Vaya, son realmente parecidos- Sasori no sabia como reaccionar. -Sera mejor para ella que pase, le hara muy feliz verlo, se siente muy sola, quizas al verlo se sienta mejor- Kyo lo miro algo extrañado pero sonrio.

-Gracias- Sasori abrio la puerta y el chico entro.

La pelinegra escucho unos pasos acercarse, pero esta vez eran distintos y sabia que no se trataban de su doctor. En ese momento detecto un aroma muy familiar. Le trajo recuerdos amargos pero al mismo tiempo tan dulces como la miel. Ese olor a bosque por las mañanas tan representativos de la persona mas especial para ella. Un olor que la acompañaria para siempre. El aura de su otra mitad. Sintio un escalofrio correr por su espalda y muchas ganas de llorar. Pero no lo hizo. Y en cambio de eso se quedo inmovil, sin poder articular palabra alguna. Un chico se sento frente a ella y era como mirarse a un espejo. El le sonreia con una ternura indescriptible, un amor el que solo tu alma gemela podria sentir por ti.

-Te has cortado el cabello- dijo el chico acariciando unos cuantos mechones -debo admitir que se te ve bien, aunque ahora pareces mas chico- intento bromear y rio tristemente pero Kiragi solo desvio la mirada en silencio.

-Estoy muy feliz de verte, de saber que te encuentras bien, no te imaginas la falta que me has hecho- la pelinegra mordio sus labios. Sabia que no podria contener las lagrimas. Sasori miraba la escena recargado en el marco de la puerta, sabia que seria mejor darles privacidad, pero seria peligroso si la otra personalidad de Kiragi aparecia. Ella siguio en silencio, algo preocupada por su hermano, sabia que el no debia estar aqui.

-No te preocupes- dijo el chico, como si leyera sus pensamientos -papa y mama no saben que he venido, creen que sali de viaje con unos amigos a Okinawa, sin embargo tenia muchos deseos de verte, te lo dije hace tiempo, que jamas me sentiria tranquilo alejado de ti- el chico le sonrio y acaricio su mejilla, la chica se levanto un poco y se arrodillo frente a el. Su rostro era desesperado pero no dijo palabra alguna.

-Kiragi... mi dulce Kiragi, siempre seras la misma y nunca cambiaras- acaricio su mejilla una vez mas -siempre seras mi adorable, tonta y torpe hermana menor, a la cual siempre debia proteger de los niños abusivos, y por la cual mas de una vez termine con varios huesos rotos- el chico rio tristemente y varias lagrimas resbalaron por la mejilla de la pelinegra -Kiragi siempre sera Kiragi y nada la hara cambiar, confio en ella y siempre la protegere- la chica comenzo a llorar a un mas en silencio, mordiendo sus labios intentando no decir palabra alguna. Si hablaba seria para pedirle que la sacara de ese lugar, pero al pedirle eso causaria muchisimos problemas y no deseaba eso para su hermano.

-Kiragi...- susurro Kyo -¿puedo abrazarte? solo una vez- Kyosuke entendia sus sentimientos, sabia lo que estaba pensando y le entristecio. -Quiero sacarte de aqui pero no es lo que deseas ¿porque? puedo imaginar las razones pero prefiero no escucharlas, seria demasiado doloroso para mi, asi que solo una vez... aunque sea la ultima... permiteme abrazarte- la pelinegra dejo caer su cabeza sobre el pecho de su hermano. Escondiendo su rostro y llorando descontroladamente. Kyosuke la abrazo fuertemente pero con delicadeza, como si se tratara de una fragil rosa la cual con solo tocarla se desvaneceria. Sasori aparto la mirada, algo dentro de si se estremecio y comenzo a sentirse incomodo. La chica seguia llorando mientras el otro la abrazaba y acariciaba su cabello mientras le susurraba cosas tiernas. Despues de unos minutos el llanto de Kiragi ceso y se separo de el. El chico la miro con tristeza y sus ojos mostraron una inquietante soledad.

-Creo que es hora de que me marche- intento reir pero le fue imposible, beso tiernamente la frente de la chica y se puso de pie, para luego salir de la habitacion sin siquiera mirarla. Sasori salio junto con el y cerro la puerta.

-Gracias- volvio a decirle al pelirrojo.

-No hay de que- respondio Sasori algo incomodo.

-Al parecer ya no volvera a verme por aqui-

-¿No volveras?- pregunto Sasori algo preocupado por el estado que ahora tendria Kiragi.

-Es doloroso, pero ella desea que no me acerque a este lugar, no quiere causarme problemas- se esforzo por hacer una sonrisa pero le fue imposible.

-¿como sabes que eso es lo que deseaba?-

-Bueno, es algo dificil de entender, pero al ser gemelos estamos mas unidos que cualquier persona, inclusive que hermanos comunes, siempre he sabido como se siente ella y ella sabe a la perfeccion lo que yo pienso, por eso mismo siento que ella es mi otro yo- se quedo en silencio.

-Es realmente doloroso... separarte de ella-

-claro se si, pero seria mas doloroso hacer algo que la moleste y que provoque que me odie para siempre...- despues de eso sonrio y miro fijamente a Sasori.-¿Usted la protegera por mi?- Sasori se quedo en silencio -Eh visto como la mira y se que enserio se preocupa por ella, solo podria dejar a mi hermana en manos de alguien de quien se se preocupa tanto por ella como yo- el pelirrojo no pudo articular palabra alguna. -Ella finge ser una persona fria y fuerte, pero es demasiado fragil, se desmorona con facilidad, pierde la esperanza y se enoja consigo misma. Siempre que se queda en silencio no es porque este enojado con usted sino porque se enojo consigo misma, siempre se autocastiga, se avergüenza de ella. Pero usted es una persona noble, puedo verlo es sus ojos y usted podra protegerla- el chico lo tomo de las manos -Porfavor, prometame que la protegera- Sasori bajo la mirada pero luego se coloco firme y lo miro con una sonrisa.

-Lo prometo-