Siento mucho el retraso, per estuve muy ocupada con el trabajo, las vacaciones y estudiar por la recuperación...


Capítulo 10: La otra mujer

Montar escenas nunca ha sido lo mio, yo soy de los que se mantienen firmes, resistiendo sin dejarnos decaer, manteniendo la compostura en los malos momentos, un buen soldado en definitiva. Ahora ya no podría definirme como tal, sudoroso, con el corazón bombeando con frenesí, mi respiración acelerada y maldecido en cada momento. Un ataque de nervios, un descontrol emocional, una irremediable histeria que me controla y me pone aún más nervioso, reproduciendo dentro de mi cabeza una y mil formas en las que mi hermana puede encontrarse ahora mismo, en algún desconocido lugar. Muerta, viva, secuestrada o simplemente campando a sus anchas ignorando el alboroto que ha causado. Emociones que me han reducido a un simple hombre.

Sherlock, impasible a mi lado, ignora mi irracional comportamiento, como él lo llama, y se centra en algún punto de la carretera, pensando en vete a saber que. Delante, en el asiento del copiloto, descansa Lestrade, con los hombros tensos y girando su cabeza para comprobar mi estado, con preocupación y alguna que otra mirada de apoyo. Mis dedos se mueven nerviosos rozando y arrugando la tela de mi pantalón intentando ignorar mi pierna que me vuelve a doler horrores como hacia tiempo que no lo hacia. Eso parece captar la atención de Sherlock, que ahora, me mira penetrante con un rastro de preocupación, que con el tiempo he aprendido a reconocer, de esos pozos grises que son sus ojos. Dirige su mirada de mi pierna a mis ojos y repite la acción unas veces más, indeciso de si hablar o no. Es curioso ver como ha pasado a preocuparse por lo que hace o dice, como intenta controlarse para no hablar más de la cuenta. Abre la boca como para iniciar una palabra pero parece recapacitar y la vuelve a cerrarla sin emitir ningún sonido aparte de su respiración. Desvió la mirada hacia el paisaje, después de que él haga lo mismo y deje de prestarme atención. De repente noto como una mano cálida se posa suavemente encima de la mía que para de moverse frenéticamente para enrollarse entre los largos y finos dedos del menor, en un silencioso apoyo.

Ese simple y cálido hace que me encienda y me dan ganas de apretarlo contra el asiento y besarlo hasta que sus labios sean rojos y su mirada me diga que me desea tanto como yo. Nuestra relación hasta el momento ha sido y será simplemente sentimental, algunos besos, caricias y abrazos pero ¿sexo? Lo dudo, dudo incluso que él haya tenido alguna experiencia de este tipo, y eso que por una parte me hecho atrás por otra hace que le desee incluso más que antes, y que una fuerza irrefrenable me impulse a explorar rincones que nadie ha vito, lugares que nadie ha tocado, hacerle sentir el placer que nunca ha sentido, y que todo esto se deba a mi.

Llegamos a nuestro destino, el bloque de pisos de mi hermana que ahora está rodeado e gente curiosa y algún que otro coche de policía y como no, la prensa también. Nuestros últimos casos han tenido bastante repercusión, y como no ir como moscas a la mierda al descubrir que mi hermana ha desaparecido. La pierna cada vez me duele más, ahora desearía traer mi viejo bastón conmigo, espero poder llegar hasta la puerta sin problemas. Sherlock me vigila atento, mientras saco mi cuerpo del coche y apoyo mi peso en mis piernas temblorosas y en un rápido reflejo consigue cogerme cuando mi pierna falla estrepitosamente a mis intentos por parecer normal, y los flashes no se hacen esperar, seguidos seguramente de una primera portada con especulaciones absurdas. Los hombres de Lestrade nos hacen hueco entre los periodistas y yo valiéndome de mi mismo, como he hecho siempre me alejo del agarre del menor y voy hacia la entrada del piso con aire decidido.

Vacío, la puerta abierta, el fugo apagado y la sartén cuidadosamente apartada con un filete de lomo a medio cocer, y evidentemente alcohol y más alcohol. Los policías recorren el piso arriba y abajo, buscando alguna pista, mientras, Lestrade nos explica la situación y Sherlock hace sus deducciones que… viendo el panorama son evidentes. Alguien llamó a la puerta y cuando fue abrir alguien se la llevó.

-Sherlock, está claro lo que ha pasado, no se por qué insististe en venir.- Le dice Lestrade un poco fastidiado.

-Estoy aquí para encontrar lo que vosotros pasáis por alto por ser "demasiado obvio"- resalta con los dedos y cara de fastidio mientras por el desagrado del inspector se pone a inspeccionar todos los rincones de la casa.- ¡John!- Me llama- Dime, ¿que deduces de esto?- Allí v otra vez con su afán en que yo vea algo que él le pasa por alto… Solo lo hace para poner en evidencia que somos una panda de estúpidos a su lado… Pero si eso le hace feliz…

-Ah…-suspiro, que remedio- La comida está a medio hacer, es seguramente evidente que alguien llamó a la puerta mientras estaba haciendo la comida, apagó el fuego y fue a ver quien era- Pasamos de la cocina al recibidor siguiendo los pasos que mi hermana hizo antes de desaparecer- Luego aquí dejó el trapo de cocina con el que se limpió las manos seguramente sucias de cocinar y luego bebió un trago de esta botella de vino- la señalo con resignación, conozco a mi hermana como la palma de mi mano, y alginas costumbres como esta nunca desaparecen.- Luego abrió la puerta y se la llevaron.

-Mal- Salta el detective- Ibas bien pero no se la llevaron, ella se fue voluntariamente con la persona que estuvo aquí, más concretamente con la mujer que estuvo aquí.-recalca con superioridad.

-¿Y si ya lo sabías porqué me haces hacer este numerito de detective?

-Me gusta la cara que pones, es sexy- dice simplemente con una sonrisa seductora que hace que toda mi sangre se concentre en mis mejillas.

-Ehem…- nos interrumpe Lestrade un poco avergonzado-¿Y como sabes que quería irse con la desconocida mujer?

- Si quería o no, eso no lo sabremos hasta encontrarla, yo he dicho que se fue voluntariamente, es decir que no puso resistencia alguna, es más, el "secuestrador" incluso tuvo el detalle de esperar a que se calzara los zapatos.

-¿Cómo lo…

-Es algo tan simple que pensaba que os abríais dado cuenta, aunque de la policía me lo esperaba… - Si las miradas matasen, Sherlock ya estaría muerto- Es tan simple como que Harry siempre iba descalza por casa así que si se la llevaron a la fuerza, ¿por qué faltan un par de zapatos?

-Puede que se las pusiera para recibir la visita

-Lo dudo, si llaman a la puerta, estas haciendo la comida, es decir tardaras en ir abrir la puerta así que seguramente llamaran más de una vez, lo que aumentara la prisa por abrir, ¿que más te dará abrir descalzo? ¿Acaso tú Lestrade, te arreglas para abrir la puerta? La gente abre en camisón, en albornoz, o en calzoncillos y no le importa, dudo mucho que a Harriet Watson le importe, y menos habiéndose bebido la botella vacía que había en la cocina.- Hace una pausa para respirar- ¿Cómo sé que es una mujer? Muy fácil, llevaba tacones, la marca quedó en la horrenda moqueta del pasadizo que gracias a dios ningún de tus inútiles hombres han borrado al pasar por encima. La huella muestra claramente que estuvo parada aquí, las marcas están juntas i un poco hundidas lo que muestra que estuvo aquí durante unos minutos. No son de Harry porqué nunca llevaba tacones por dos motivos, su alcoholismo y por ser demasiado masculina para ponérselos. He descartado que sean de alguna de tus policías, todas llevan zapatos planos. Tampoco es ninguna novia, No hace mucho que Clara murió y por el estado depresivo que la vi la ultima vez dudo mucho que estuviera para relaciones y menos, visitas.-Finalizó casi sin respirar dejándonos sorprendidos.

-¿Y quien es la misteriosa mujer? ¿Como lo sabrás? ¿Por el tipo de tacón, el aire que desprende extrañas moléculas femeninas, la aparición de la virgen que te lo ha dicho…?

-No, la vecina que nos ha estado espiando por la mirilla todo este rato.- todos giramos a ver la puerta de al lado- Señora ya sabemos que está allí abra la puerta – dice con paciencia.

La puerta hace un chirrido y lentamente se abre mostrando una mujer de unos 60 largos con el pelo corto y peculiarmente rizado de un color castaño oscuro, con los labios pintados en rojo sangre y una nariz respingona donde reposan unas gafas redondas con una montura dorada, sujetada por una cinta que rodeaba toda la cabeza.

-No es que estuviese espiando... yo solo…

-¡Usted es brillante señora!- grita entusiasmado Sherlock mientras le sujeta de los hombros- ¡Usted nos ayudará a resolver este caso!

-¿Y-yo?

-¡Sí, usted! ¡Ojalá hubiera más gente como usted! ¡Que se metiera donde no le importa!

-¿¡Me está insultando!?- grita indignada.

-Esa es su forma de decir que le cae bien, por así decirlo- le digo yo sintiendo un poco de pena por la mujer que no entiende nada.

-¡Señora!-vuelve a reclamar su atención- ¿Usted vio con quien se fue Harriet Watson ayer?

-Mmm… ayer…. Yo… no creo... no se- le rehúye la mirada.

-Por favor señora es muy importante- Le suplico yo.

-No quiero meterme en problemas…- susurra mas para ella que para nosotros- Harriet solo atrae a la gente rara por aquí, como ese hombre tan raro que siempre esta sonriendo de esa forma tan rara… Y esa Clara siempre gritando día y noche… Nonono… yo no quiero tener nada que ver, yo no vi nada, nada…

-Señora siento decepcionarla pero no es lo suficientemente lista, ni interesante ni remotamente importante como para que esta gente rara de la que usted habla venga a traerle problemas, así que hábleme de ese hombre que siempre ríe y de la mujer con la que se fue Harriet ayer.- Le interrumpe el detective con su "delicado" tacto.

-Bien…- nos mira recelosa- Siempre supe que algo así pasaría, mala hierba nunca muere y atrae mas hierbajos, Harriet sin duda era una. Ese hombre tan raro comenzó aparecer hace así como un año puede que más… no me acuerdo, siempre estaba riendo de una forma muy pero muy rara, a mi parecer estaba loco, totalmente o drogado , vete tu a saber esta gente… A lo que iba, aparecía normalmente una o do veces al mes y se pasaba alrededor de una hora en su casa y luego se iba, eso si más contento cuando salía de cuando entraba… esos dos…- haciendo un gesto con los dedos como uniendo- esos… una aventura seguro… por eso se debían pelear tanto con esa chica… No si… una mujer no te da lo que un hombre, yo siempre lo digo, a estos jóvenes de hoy en día lo que les pasa es que están confundidos, y algunos les dura más el atontamiento. La chica del otro día nunca la había visto, cuando se vieron Harriet pareció sorprendida, se abrazaron así con entusiasmo pero luego la chica esa, más bien una jovencita a mi parecer pero de espaldas… no pudo estar muy segura… bueno que de repente la chica esa le dijo algo y se puso muy seria. Harriet entró un momento y las dos salieron con bastante prisa. Esta fue la ultima vez que la vi, y si volvió o algo no lo se, yo tuve que irme a casa de mi hermana que está enferma.- Finaliza su largo relato.

-Y ese hombre… ¿como era?- pregunto yo dudoso.

-Mmm… así bajito… creo, es que desde la mirilla se ve todo muy distorsionado, moreno, delgado, de unos 30 y pico… ¡siempre camina con las manos en los bolsillos!

-Sherlock- le miro alarmado- crees que puede ser…

-Si, la descripción no es muy exacta pero… podría ser.

-¿Y como era la mujer?- Interrumpe Lestrade.

-Pues más que una mujer era una chiquilla, le pondría unos 18 o 19 como máximo… Pelo castaño rubio, ondulado, hasta media espalda, ni muy gorda ni muy delgada… así normal, algo de admirar, que ahora las jovencitas están como un palo… Recuerdo que iba muy arreglada y totalmente de negro, como si fuera a un entierro, incluso llevaba un tocado. Su manera de vestir se parece muchísimo a esa otra mujer que también venía por aquí luego de que esa chica, Clara muriera… Ya había venido algunas veces pero luego de eso venía casi todas las semanas. Parecía una mujer respetable, y muy elegante. Incluso tenía una asistenta personal. Siempre levaba el pelo recogido… Era muy guapa… Para mi que tenían alguna especie de aventura también…No me extrañaría que jugara a tres bandas…

-¿No hoyó nada de lo que decían?

-Bueno nada especial… palabras inconexas, estas puertas son muy gruesas, ojalá se oyera algo… -susurra resignada- ¡Quiero decir! Que suerte así nadie entrará a robar…jejeje…

Harry en que te has metido… Visitas de Moriarty, seguramente de Irene Adler y luego la misteriosa chica de luto. ¿Este es otro de los juegos de Moriarty? Me gustaría no saberlo… ¿Qué pretendes con todo esto? No tiene suficiente con nosotros que tiene que meter a mi hermana en esto. ¿Cuanto sabes Harriet que no nos has contado? Lo tuvimos siempre en nuestras narices y nunca nos dimos cuenta. Ya sabíamos que lo conocías, nos lo dejaste bien claro la ultima vez que venimos aquí. "Ellos son lo mismo" dijo, "Los tres son arañas atrapadas en sus telas" Aún me rondan esas palabras por la cabeza.

El toque de una mano cogiendo suavemente la mía me saca de mis pensamientos. Sherlock ahora me sujeta con una tibia suavidad que no conocía en él.

-Espero que ahora tus hombres puedan terminar el trabajo solos, creo que os lo he dejado muy fácil- Comenta Sherlock al inspector.

-¡Ustedes también son de esos!- exclama la mujer sorprendida.

-Si- Le responde Sherlock y sin que ninguno de los presentes se lo esperase me besa con fuerza en contra de mi voluntad, metiendo su lengua por rincones insospechados haciéndome gemir como un colegial ante todo el cuerpo de policía y la mirada horrorizada de la pobre mujer. Creo que mis pies ni siquiera tocan el suelo, le sujeto por la nuca profundizando el beso, uno de los mejores de mi vida, no por la experiencia de Sherlock sino por ser solo él el que me besa, el que me sujeta por la cintura con su brazo y suavemente acaricia el pelo de mi nuca. Nos separamos lentamente, respirando entrecortadamente, asimilando lo que acaba de pasar.

-¿Por cierto, se me olvidó mencionar que él es su el hermano de Harriet?- le pregunta con una sonrisa victoriosa a la vecina que definitivamente está totalmente avergonzada mientras me señala.- Si me disculpan- les dice a todos los presentes- Tengo algunos asuntos que resolver con John- sonríe aún más si es posible y me arrastra escaleras abajo con energía, y yo aún avergonzado le sigo como alma se lleva al diablo para no tener que sentir la mirada de todo el mundo encima de mí. Gran error, al abrir la puerta, esta está repleta de fotógrafos que no desperdician la oportunidad de sacarnos fotos cogidos de la mano. De repente Sherlock me mira directamente y yo me temo lo peor, ohh no…. Sherlock que harás ahora… Sherlock no… Y lo hace igualmente. Me vuelve a besar con pasión delante las cámaras… Harry si ahora estas viendo esto te estarás partiendo de risa. Te odio Sherlock Holmes, pero eres tan endemoniadamente sexy que no te puedo dejar de desear. Me separo de él con energía y el sonido sordo de mi mano impactando contra su cabeza resuena por todo el lugar.

-¡Estas loco!- le digo. Que le quiera no quiere decir que no le pueda pegar por ser un insensato.

-Si, pero ese es mi encanto- me sonríe un poco adolorido- ¡Eso ha hecho daño!- me dice dolido pero me sonríe cómplice para luego cogerme la mano y tirar de ella- ¡Corre!

John Watson ha salido del armario, eso dirán los periódicos mañana por la mañana, pero ahora eso es lo que menos me importa. Corremos cogidos de la mano, con los periodistas siguiéndonos los pasos pero nosotros somos más rápidos y conseguimos quitarle el taxi a una pobre mujer que estaba a punto se subir.

Chocamos contra la pared, nos besamos, sus dedos se agarran con fuerza a mi camisa, mi mano baja por su espalda, chocamos otra vez contra la otra pared del recibidor del 221B. Pecho con pecho, mis labios sobre sus labios, nuestras manos recorriendo el otro cuerpo.

-Arriba, ahora- consigo decir entre beso y beso. Le cojo de la camisa color vino escaleras arriba, él me tira haca él y me sube, haciendo que mis piernas se enrosquen en su cintura y sube las escalas conmigo enroscado como un koala mientras le beso el cuello dejando pequeñas marcas por donde mis labios pasan. Succionando y mordiendo la suave piel.

No se en que momento llegamos a la cama yo tumbado boca arriba y él encima mio, mirándome con deseo e inseguridad. Le acaricio la cara, recorriendo cada uno de sus rasgos, su mandíbula y sus labios carnosos y ahora ligeramente rojizos.

-¿Has hecho esto alguna vez?- le pregunto.

-Si- me responde, pero su mirada continúa siendo insegura, seguramente igual que la mía, estoy completamente aterrado. Intercambio las posiciones, dejándole a él debajo de mí.

-Yo nunca lo he hecho con un hombre, ¿sabes?- Le confieso avergonzado- Hacía días que deseaba esto, y ahora estoy un poco nervioso. Sinceramente no se muy bien que hacer.- Acaricio su pecho con mi mano.

-Solo, haz lo que harías normalmente, imagina que soy una mujer- me dice acariciando mi pelo.

-Yo no quiero a una mujer- le beso- Te quiero a ti- le vuelvo a besar con más intensidad, restregando nuestros cuerpos, entregándonos a la placentera fricción de nuestros miembros por encima del pantalón. La desabrocho la camisa, botón tras botón, besando cada trozo de piel a mesura que lo voy descubriendo hasta despojarle de su camisa y tirarla en algún rincón del dormitorio. No tardan a tener la misma suerte sus pantalones junto a los míos y mi camisa azul. Un pezón, luego el otro, los mordisqueo y succiono con mi boca, arrancando deliciosos gemidos de mi acompañante. Nuestros pechos se tocan, sudorosos, calientes, solo nos separa la fina tela de los bóxer.

-Sherlock, ¿estas seguro?

-¡Si! ¡Hazlo ya!- me grita impaciente. Y yo retiro los sus calzoncillos dejando al descubierto su erecto miembro, largo y fino, como una flecha grande y potente, esperando ser incrustada en mi cuerpo como una daga, rápido y hondo, de un color excitantemente rosado y húmedo en la punta. La envuelvo con mi mano, un poco inseguro y empiezo a moverla, arriba y abajo, arrancando más gemidos de esa boca que me vuelve loco. Y siento como él, entre el placer tantea mi entrepierna e bajando mis calzoncillos que aún no habían sido retirados, rodea mi pene con fuerza, iniciando un vaivén entre nuestros cuerpos.

-¡Shaerlock! ¡Ahh si!-gimo con voz ronca-¡Te deseo!¡Te quiero a ti!-el ritmo se acelera-¡Dentro!- gesticulo.-Quiero sentirte dentro de mi… ¡Ah!

-Al principio es doloroso…- me responde-¡Aaahh…!- arruga las sabanas debajo de él.

-Me da igual…- le beso rozando nuestras lenguas, escurriendo nuestra saliva que ahora se desliza por nuestros labios formando un puente al separarnos.-Métemela…- le susurro al oído- Hasta el fondo- le lamo el lóbulo de la oreja- Hazme sentir solo tuyo, hazme olvidarlo todo… solo tu y yo…

-Si… solo nosotros- me corresponde- Acuéstate- me dice.- Yo… nunca he hecho esto, siempre me lo hicieron a mi, no se sé lo sabré hacer…- me dice avergonzado- Normalmente no recuerdo lo que he hecho a mañana siguiente…- Me mira afligido- Si te hago daño, dímelo y pararé.

-No te preocupes, haz lo que tengas que hacer.- le digo seguro de mi mismo.

Él me acerca sus dedos a mi boca- Lámelos- Me dice y yo empiezo a pasar mi lengua por cada uno de esos dígitos uno a uno, introduciéndolos en mi boca, embadurnándolos de mi saliva.

-Ahora… solo relájate- me dice y siento como un dedo tienta mi entrada presionando suavemente y luego introduciéndose con dificultad dentro de mí, sintiendo como los pliegues se resisten al intruso adentrándose en mí. Ya está completamente dentro y lo único que siento es algo extraño moviéndose. Luego otro dedo le sigue al otro, sintiendo que se esfuerza por entrar, forzando la carne adentrándose en mí pero sin dolor alguno, solo hasta que empiezan a moverse, abriéndome, dilatando ese pequeño agujero que solo debería ser de salida pero que se amolda tan rápidamente a los dedos de Sherlock. Y le sigue el tercero, sintiendo un dolor agudo como si me desgarraran la carne lentamente.

-Relájate, esto solo es el principio- me dice afligido. El dolor empieza a desaparecer lentamente mientras los dedos danzan dentro de mi , cada vez más ágiles, moviéndose en todas las direcciones posibles.

-Sherlock… creo que ya puedes…- le incito.

Él me coge y sentándose en la cama me sienta encima de sus piernas.

-Hazlo tú, ve a tu ritmo- me acaricia los labios y me besa suavemente. Yo me alzo en mis rodillas y sostengo su miembro hacia mi entrada bajando he introduciéndolo en mi lentamente, de una forma agonizante que me hace arder de dolor al sentir la carne retirarse, moviéndose, haciendo espacio al intruso dentro de mí. Bajo lentamente, intentado sostenerme en mis temblorosas rodillas. Parece que nunca acaba, más y más grande cada vez, haciéndose más ancho en la base, adentrándose tan profundo en mi como nadie y nada había estado antes hasta que siento mis nalgas rozar su bello púbico y su para de placer.

-John… Eres tan estrecho…Ahhh…- me sujeta las caderas con sus manos- Eres delicioso…Tan caliente…- Subo sobre su miembro lentamente y con un pequeño impulso me dejo caer, empujándolo otra vez dentro de mi en un delicioso y excitante gemido.

-¡Ahhhh!- exclamo con sorpresa- ¡Dios! Esto es…- vuelvo a subir con un poco más de prisa y empujo abajo con fuerza, más rápido y más profundo- ¡Sh-sherlock!- gimo su nombre repitiendo la acción mientras él me empuja hacia abajo y me penetra con fuerza- ¡Si! ¡Oh si! ¡Dios, dios , dios!- grito de placer mientras mi cabeza se echa atrás y mi boca se abre en un sinfín de gemidos sinsentido. – Necesito que entres más profundo! ¡Mucho más adentro!- grito y siento como me tira contra el colchón aún sin salir de mí y empuja su miembro con fuerza, embistiéndome salvajemente mientras yo pido más y rasgo su espalda con las uñas.

-¡John eres tan delicioso! Tan estrecho… ¡Ahh!- desliza una de sus manos hacia mi miembro y me masturba con fuerza y yo enrosco mis piernas en sus caderas juntándome más si es posible contra él.

-¡Más fuerte! Te lo ruego… Estoy a punto…- gimo sin parar.

-Yo también- el ritmo se acelera y la cama chirria ante las embestidas- ¡John!- Gruñe con voz ronca mientras se viene dentro de mí y siento como algo caliente me inunda y yo me corro ensuciando su pecho.

Sherlock se deja caer encima de mí con cansancio y se retira estirándose a mi lado en la cama, mirándome fijamente con una mirada satisfecha y una sonrisa cansada en sus labios.

-Nunca…- pausa un momento para recobrar el aliento- Nunca le di importancia al sexo… solo era una necesidad prescindible… hasta ahora- me mira con complicidad- Esto ha sido increíble…- se acurruca mi, lado colocando su cabeza en el hueco de mi hombro- Te amo- susurra.

-Yo también…

. . . . . . . . . . . . . . . .

Harry observaba la chica frente a ella con rencor.

-¿Aún no ha tenido suficiente? ¡Clara ha muerto! – Grita Harry rabiosa.

-Ya conoces a Jim, nunca se sentirá satisfecho hasta que consiga lo que quiere.

-Dime que se trae entre manos- le suplica- Tengo que detenerlo, tengo que proteger a mi hermano- le mira suplicante.

-Te ayudaría si lo supiera, pero Jim y yo tuvimos algunas diferencias, ahora voy por libre.

-¡¿Me crees estúpida?!- le reprocha- Por favor, si nuestra amistad significa o significó algo para ti, ayúdame…

-Yo no te puedo decir nada- se niega- Pero hay alguien que te podrá contar todo lo que quieras, pero no te saldrá gratis.

-¿Quién?

-Tu querida Irene Adler.

CONTINUARA…


Lo se, por fin he escrito un lemon, seguramente lo estabais esperando, y como me costó escribirlo, hacía tanto que no lo hacía xD