Cápitulo 10

Comer fresas con guacamole es lo más rico que he probado luego del venado y la pizza. Stiles está pendiente de mi en todo momento, ha acelerado absolutamente todo con el departamento y está casi listo. Podremos mudarnos en dos días.

Contarselo al Sheriff no fue fácil, él no quiere que nos mudemos. Dijo que somos demasiado jóvenes para lidear con un bebé, que él nos ayudaría. En fin, no quiere que nos vayamos a vivir solos.

-Malia, esta caja del bebé la llevo primero- pregunta Stiles levantando la caja que está en la esquina de la habitación.

-Si, con cuidado. También la siguiente que está detrás de la puerta y las maletas de mi ropa- le digo y él asiente. Sigo comiendo las fresas mientras lo veo terminar de empacar sus cosas. Está sudoroso y cansado. –Date una ducha Stiles, podrás terminar con eso en un rato- le digo y él se pone de pie.

-Faltan muchas cosas- dice él y se arrodilla a mi lado. –Estás bien- pregunta y yo asiento, me roba una fresa y me sonríe. –Tus antojos son un tanto asquerosos- replica y vuelve a ponerse de pie.

-Oye, esto es delicioso- me hago la ofendida, y sigo deleitándome con el sabor de las fresas.

-Pondré esto en el Jeep- avisa y toma unas cajas en sus manos.

Me quedo quieta sintiendo como el bebé patea fuerte mi estomago. Presiona muy fuerte sobre las paredes de mi útero. Sonrío al sentirlo moverse bastante, tengo muchas ganas de ir al baño. Me siento y pongo los pies en el suelo, tomo impulso y me pongo de pie. Camino apoyando con mi mano la espalda.

Hago lo que necesito y vuelvo a la cama, levanto los pies y sigo engullendo guacamole, Stiles no deja de moverse por la habitación y ya se de donde el bebé heredo las energías.

Me pregunto si tendrá los lunares en la cara como Stiles, o si tendrá mis ojos. Amo a mi pequeño aún sin saber que es, lo amo.

-Se está moviendo- pregunta Stiles y yo asiento, el pone su mano y también lo siente. –Creo que es un niño- comenta y yo niego.

-Siento que es una niña- discuto y él niega. –Será una pequeña princesa- susurro y le doy un beso.

-Sea lo que sea la amaré- responde y me da un último beso.

-Empacaste la pomada para mi senos- pregunto y él niega, me la lanza desde la esquina de la mesa. –Gracias- le digo antes de comenzar a ponérmela, los senos me duelen y están comenzando a gotear leche.

-Aún te duelen- pregunta guardando las fotografías del tablero de evidencias.

-Si, no dejan de gotear- digo cambiando las compresas, he descubierto que controlo la humedad poniendo compresas sobre mis pezones, que ahora son más prominentes y grandes.

Adhiero dos compresas limpias a mi sostén y vuelvo a vestirme. Me pongo de pie y lanzo las usadas al bote de basura.

-No te resulta incomodo- pregunta Stiles al ver lo que estaba haciendo.

-Es más cómodo que tener los pechos mojados- digo mientras me acomodo nuevamente en la cama, él se rie y niega con la cabeza.

Stiles se relaja a mi lado y me abraza, es hora de dormir y él tiene que ir al instituto. Me mira y los ojos mientras acaricia mi cabello.

-Ya casi estaremos en nuestra casa- susurrra y pongo mi cabeza en su pecho.

-Ya casi es hora del parto- me da un beso en la coronilla y frota mis brazos. –Estoy muy asustada- comento en un susurro.

-Yo también estoy asustado, más que asustado- dice y él pequeño comienza su rutina de movimientos, los pies me hormieguean.

Me muevo un poco más suave para aliviar el dolor de la espalda, me quejo y Stiles me da espacio.

Stiles se duerme rápidamente y yo aún estoy despierta, trato de girarme pero no puedo, me duele la espalda. Me pongo una almohada bajo el trasero pero aún es demasiado incomodo. Me muevo un poco más y encuentro una posición cómoda. Rápidamente me quedo dormida.

Son las 3 am, no puedo seguir durmiendo. El dolor en la espalda me está matando, me pongo de pie y doy unos pasos pensando que ayudará con el dolor.

-Malia- murmura Stiles y extiende su brazo en mi búsqueda.

-Estoy aquí- susurro en respuesta y apoyo mi espalda con la mano.

-Que haces ahí, te sientes bien- pregunta y yo niego, con los ojos llenadose de lágrimas. –Otra contracción- pregunta y se frota los ojos.

-Me duele mucho la espalda- sollozo y él se pone de pie y me abraza, comienza a tararear una canción de cuna. –Stiles, quiero dormir bien hoy- le digo y él asiente y sigue tarareando una canción.

-Tengo una idea- dice y se pone los zapatos. –Ponte los zapatos, saldremos- me pasa el abrigo y me siento sobre la cama poniéndome los zapatos.

-A donde vamos- pregunto al tomar su mano, lleva en las llaves y su billetera.

-Sé donde dormiras más que bien- dice y me ayuda a subir a su auto, el bebé no deja de moverse y en verdad quiero dormir cómoda por primera vez en todo el embarazo.

Él conduce en silemcio hasta un hotel, se estaciona y me ayuda a bajar del auto.

-Pienso que una cama de agua estará bien para tí, es suave, cómoda y en internet dice que no es malo siempre y cuando no tenga acondicionador de temperatura- dice mientras me ayuda a caminar hacía la recepción del hotel.

-Te he dicho cuanto te amo- susurro y él me da un beso en la frente.

-Habitación para dos con la cama de agua- ordena mientras se saca la billetera del bolsillo. El señor nos mira y luego sonríe.

-Valla, eres la embarazada número quince desde que pusimos el anuncio- dice riéndose y nos da la llave de la habitación. –No tiene acondicionador y está en perfectas condiciones- dice él y nos señala con la mano el ascensor.

-No me meteré en esa caja del demonio, vamos por las escaleras- le digo a Stiles mietras me dirijo hacía donde dice "ESCALERAS".

-Malia, estás cansada y embarazada. Vamos por el elevador- insiste y me niego.

-Y si se para, y se queda estancado. Estoy muy embarazada par esa clase de estrés, por favor. Es solo un piso- le pido y me doy la vuelta para mirarlo a la cara, resopla y camina conmigo por las escaleras.

Subo los escalones lo más rápido que un vientre de 26 semanas lo permite, Stiles abre la puerta de la habitación.

Señoras y señores, he ahí la cama que me ayudará a dormir hoy. Denle un fuerte aplauso.

-Te ayudaré a acomodarte. Hoy es tu noche- dice él y me siento sobre la cama, se unde ante mi peso. Stiles me ayuda a poner todas las almohadas que necesito y me siento tan bien, el dolor en la espalda disminuye gradualmente hasta que me siento asueñada.

-Ven. Es super comoda- palpo el lado sobrante de mi cama.

-No, es tu noche- dice y se acomoda en el largo sofá de la esquina.

-Amor, te extraño. Ven a dormir conmigo. Porfavor- digo y él se pone de pie. Se coloca detrás de mí y ambos nos dormimos.