—Alexy, ¿estás celoso?—él se giró para que no viese su rostro, joder. Había dado en el clavo.
—Claro que no.
—¿Entonces por qué estás molesto?
—Porque...—soltó un suspiro—Por nada.
—¡Somos amigos! ¿Por qué no me lo dices? ¿Realmente estás celoso?
Alexy dudó un poco antes de girarse con un sonrojo menos notable.
—Vale, sí. Estoy un poco celoso...—admitió.
—¿Y puedo saber por qué?
—Es que...—se mordió el labio nervioso—. No te lo voy a decir ahora.
—¡Venga! ¡Dime!
—Ahora no, te lo diré... ¡mañana!
—Pero quiero que me lo digas ahora...
—No, ahora no puedo decirlo. No le des tantas vueltas...—musitó cabizbajo.
—Está bien—dijo con una sonrisa al ver la reacción en el chico, así que prefirió ignorarlo—¡Ah! Por cierto, gracias por invitarme, fue muy amable por tu parte. ¡Y las galletas estaban muy ricas!
—No es nada, esto...
—¡Me gustaría que vinieramos otro día!—exclamó con una gran sonrisa.
—Eso está hecho—contestó también sonriendo.
Poco después Armin se acercó a ambos chicos que se encotraban hablando tranquilamente.
—Hey, Alex, tenemos que irnos ya.
—Yo también tengo que marcharme, nos vemos chicos—antes de irse pellizcó el brazo de Alexy levemente. Él frunció el ceño pero no se quejó.
Ambos hermanos comenzaron a andar en dirección a su casa en silencio, hasta que el de cabellos azules decidió hablar.
—Así que tienes una cita con Lysandro el sábado...—dijo sonriendo pícaramente.
—No es una cita, es una quedada de chicos—aclaró.
—Ya, claro...—dijo sarcásticamente—Y por eso no querías que yo fuera. ¿Por qué no me lo habías dicho?
—¿El qué?
—Que te gusta—contestó con naturalidad.
—No me gusta, simplemente somos amigos.
—Por ahora...—dijo por lo bajo.
—¡Alexy!—se quejó—Yo también puedo decir algo sobre ti y Kentin.
—¿Ah, sí? ¿El qué?
—Vi como te marchabas cuando Kentin comenzó a hablar con aquellas chicas.
—Es que a mí no me interesaba lo que hablaban.
—Será que no te interesaba que él hablara con ellas, estabas celoso—Alexy infló sus mejillas.
—Sí, me puse un poco celoso, me gusta Kentin después de todo—Armin empezó a reír por lo bajo.
—¿Qué?—preguntó su hermano confundido.
—Ya lo sabía, ¿sabías que hablas en sueños?—dijo con una sonrisa.
—¿De verdad?
—Últimamente susurras su nombre, no sé que tipo de sueños estabas teniendo, pero espero que no te conviertas en un pervertido por eso.
—Hey, yo no he soñado cosas pervertidas.
—Sí, claro—dijo sarcásticamente.
Era la tarde siguiente a aquel día, en ese no tenían que ir al instituto, puesto que era sábado. Alexy llevaba despierto desde temprano, todo lo contrario de su hermano, que continuaba durmiendo. Escuchó su propio teléfono sonar y acudió a cogerlo.
—¿Diga?
—¡Alexy!—escuchó a Kentin exclamar.
—¿Qué pasa?
—¡Te necesito!—Alexy frunció el ceño.
—¿Qué?—preguntó confundido.
—¿Dónde estás?
—En mi casa, ¿me quieres decir ya que ocurre?—dijo preocupado.
—Necesito tu ayuda...
—¿Pero para qué?
—Es el cumpleaños de mi madre y realmente no sé que regalarle.
—¿Y por qué no llamaste a Sucrette o a Rosalya? Ellas son mujeres, saben más sobre eso.
—Ya, pero ellas me dijeron que estaban ocupadas.
—Ah, ya veo. Y por eso me llamaste...
—¿Nos encontramos en la puerta del instituto dentro de media hora?
—De acuerdo, nos vemos allí.
—¡Gracias, Alexy! ¡Eres el mejor!—fue lo último que dijo antes de cortar la llamada. Alexy dejó el teléfono sobre la mesa y cuando se giró vio a su hermano en la puerta.
—¿Dónde vas?—le preguntó medio adormilado.
—Kentin me ha pedido que lo acompañara para comprar un regalo para su madre, eso es todo.
—Oh, vale—musitó—. Si quieres podéis venir al cine esta tarde con Lysandro y conmigo.
—¡Qué buena idea! ¡Se lo preguntaré luego a Kentin!—dijo emocionado—¡Ah! ¡Voy a darme una ducha!
Media hora más tarde dos chicos se encontraban andando hasta la tienda que le había aconsejado Alexy.
—Gracias por acompañarme, eres un gran amigo—dijo Kentin con una sonrisa. Alexy sonrió falsamente en forma de respuesta—Oye... Ayer me dijiste que estabas celoso, le estuve dando muchas vueltas y no lo entiendo.
—Porque eres algo idiota—dijo en un tono de voz casi inaudible.
—¿Qué?
—Nada, te dije que no te preocuparas por eso. En realidad no estaba celoso—mintió.
—¿Entonces por qué estabas molesto?
—Ah, por nada. Es que me acordé de que Armin me había cogido el móvil y...—él lo interrumpió.
—Está bien, no hace falta que me lo expliques.
—¿Alguna era tu novia?—preguntó con la mirada fija en el suelo.
—No, no tengo novia—respondió—¿Y que hay de ti?
—Pensé que lo sabías...
—¿Saber qué?
—A mí no me gustan las chicas—explicó.
—¿Qué?
—Que soy gay, no me gustan las chicas—dijo seriamente.
—Oh, ya veo...—dijo algo nervioso al escuchar el tono de voz en que había hablado.
Continuaron en silencio hasta llegar a la joyería.
—Mira, Kentin—lo llamó—. Ese collar es hermoso, ¿crees que podría gustarle?
El chico se acercó para contemplar el objeto.
—Sí, la verdad creo que es bonito pero me parece que es demasiado caro, ¿no?
—Ahí pone que esta en oferta—señaló un cartelito que estaba al lado de este.
—Tienes razón.
—¿Puedo ayudarles?—una señora adulta se les acercó.
—Quiero saber cuánto cuesta ese collar de ahí—respondió.
—Costaba 880$, pero con el descuento se queda en 440$.
Kentin se quedó contemplando el collar.
—Es bonito, pero no tengo tanto, ¿no tiene otra cosa más sencilla?
—Sí, este de aquí es más sencillo y cuesta 220$—dijo sacando un collar con un colgante muy bonito. El moreno miró al otro chico con la clara intención de pedir su opinión.
—También es lindo—contestó Alexy.
—Entonces me lo llevo—concluyó Kentin sonriendo.
La dependienta tomó el collar y lo llevó al mostrador para meterlo en una cajita.
—¿Es para un regalo?—preguntó.
—Sí.
—Vaya, no hay muchos chicos que se interesen en darles cosas lindas a sus novias—dijo la mujer mientras metía el regalo en una bolsa.
—N-no es para mi novia—dijo él.
—Oh, es para él—contestó refiriéndose a Alexy—Que linda pareja—añadió sonriendo enternecida mientras le entregaban el dinero.
—N-no, tampoco es mi no-novio—musitó Kentin algo sonrojado tomando la bolsa.
—¡Pues hacen una pareja muy linda! Disculpen si los incomodé.
—Descuide—dijo Alexy saliendo de la tienda junto al chico.
Cuando estuvieron fuera se detuvieron.
—¿Puedes salir esta tarde?—le preguntó Alexy con una sonrisa.
—Puedo, pero a partir de las siete de la tarde, debo estar con mi madre.
—Ah, entiendo. Armin me dijo que fuéramos al cine los cuatro pero, en ese caso creo que no saldré.
—¿Por qué no?
—No sé, creo que me quedaré en casa—musitó.
—Nos vemos a la salida del cine a las siete y media, ¿vale?
Alexy sonrió.
—De acuerdo, adiós entonces—respondió.
—En realidad puedo quedarme una hora más, ¿quieres que vayamos a comer algo?
—Me encantaría—contestó felizmente.
Poco después ambos estaban sentados en una mesa de una cafetería. Pidieron dos sandwiches, una ración de galletas y dos batidos, en unos minutos ya estaban comiendo. Alexy estaba concentrado en su comida pero cuando levantó la mirada vio que Kentin estaba contemplándolo con una sonrisa.
—¿Qué pasa?—preguntó. Él seguía sonriendo.
—Eres muy descuidado—notó que la mano de Kentin se le acercó a su cara y limpió la mancha de batido que tenía en el borde de sus labios con sus dedos. Alexy se sonrojó levemente y miró como él acercaba su mano a su propia boca y lamió sus dedos, el corazón del chico parecía que iba a salirse. Oh, mierda.
Kentin se rio con la reacción del chico.
—Quería probarlo—dijo con una sonrisa—es dulce.
Alexy dirigió la mirada a la otra mitad de su sandwich y comenzó a comer.
Unos minutos más tarde ambos ya habían terminado, Kentin pagó la cuenta mientras que Alexy se había quedado en la mesa.
El hermano de Armin agarró la última galleta que quedaba y esperó a que volviera el moreno.
—Hey, esa galleta era mía—se quejó mientras salían del restaurante.
—Pues intenta quitármela—dijo enseñándole la lengua y mordiendo la galleta, sujetándola con los dientes. Sin habérselo esperado, Kentin acercó su boca a la del chico y mordió el otro extremo de la galleta que quedaba al aire, provocando que ambos labios se rozacen, pero al instante, el moreno se separó y comenzó a masticar el pedazo de galleta que tenía ahora en la boca. Alexy se quedó completamente paralizado y con un sonrojo muy notable en su rostro.
Kentin soltó una carcajada.
—Ahora sí tengo que irme—dijo—Nos vemos a las siete y media, Alexy.
Después de decir eso se marchó, dejando allí al otro chico completamente anonadado.
Notas de la autora:
¡Me encanta esta pareja! ¡Son tan monos!
En este capítulo dejo notas porque debo decir dos cosas:
La primera es que las actualizaciones a partir de ahora serán cada cuatro días o a lo mejor un poco más. ¿Por qué? Estoy más ocupada últimamente y no tengo tiempo de actualizar tan rápido. ¡Pero actualizaré! ¡ESO SEGURO!
Otra cosa, sé que había dicho que no iba a poner lemon, pero me he dado cuenta de que debo escribirlo por el bien de la trama, ¿de quiénes? Cassy y Nath. Por ahora solo de ellos dos, aun no lo tengo muy claro si tendré que escribirlo también para Alexy y Kentin/Armin y Lysandro. Se verá más adelante. Debo decir de antemano que yo nunca he publicado un lemon, he escrito uno pero no lo he publicado, me cuesta bastante escribirlo y probablemente cuando ese capítulo llegue voy a tardar más de lo normal en actualizar, pero yo avisaré ;D ¡Ah! ¡Y debo decir que esta a la vuelta de la esquina, es decir, muy muy pronto! ;D
Dicho esto, MUCHAS GRACIAS POR LEER
