Ninguno de los personajes nos pertenecen, todos son obras de Akira Toriyama.
A leer!
CAPITULO 10 – GRACIAS… PRINCIPE
Vegeta se puso como loco diciéndome tantas cosas que no entendí. Quería violarme, o al menos eso parecía. Me tomó de las muñecas muy salvaje, realmente eso me dolió muchísimo. Se lo dije, pero pareció no escuchar, sus ojos estaban llenos de furia, no hacía caso a lo que yo le decía.
Por algún extraño motivo, él creyó que yo quería provocarlo. Y se puso aun mas furioso cuando le dije lo de Yamcha, pero… tenía que hacerlo, no quería que me tocara, no quería que fuera de esa manera, quizá sabiendo que amaba a alguien más, me dejaría en paz.
Él era un hombre muy atractivo, pero no podía permitir que me hiciera daño de esa manera. Al parecer el decirle que tenía novio funcionó, me soltó, pero ahora tengo este intenso dolor en mis muñecas, en mi pierna y en mi espalda, pues no solo me soltó sino que me aventó contra una enorme roca.
–"Al menos es mejor que estar muerta".
Tome mi bolsa para sacar la capsula de mi auto y volver a casa. Me dolía mucho la espalda y que decir de mis muñecas. Tenía que llegar a casa lo mas pronto posible, quizá necesitaría atención medica.
Llegue a mi casa en menos de una hora, el dolor estaba aumentando así que decidí que tenia que ver a un medico de inmediato. Busque a mis padres pero ellos aun no habían regresado. Vegeta tampoco estaba en la casa, o al menos, no lo vi y tampoco quería hacerlo.
Me refugié en mi recamara para recostarme y llamé a mi madre por teléfono.
–Mamá. Tienes que venir pronto.
–Oh… ¿Qué pasa? ¿Estas bien?
–No mamá, no estoy bien. Tuve un accidente y necesito que vengas a la casa.
–¿Un accidente? ¿Cariño qué te paso?
–Amm… lo que pasó es que… –no quería decirle a mis padres lo que había sucedido en realidad–… choque con mi auto de regreso a casa.
–¿Estas en el hospital querida? –Oí a mi madre preocupada.
–No mamá. Estoy en la casa. No fue un accidente tan grave solo estoy algo lastimada, pero necesito que vengas y que llames al doctor de la familia para que venga a verme.
–Está bien hija. Ya vamos para allá. Y ahora mismo le llamo al doctor. No te vayas a ir de ahí.
–No creo que pueda irme a ningún lado mamá. Aquí los espero.
Me acosté en la cama con dificultad y unos minutos más tarde mis padres llegaron junto con el doctor.
–Hija, ya estamos aquí. ¿Que fue lo que te paso cariño?
–No te preocupes mamá fue un choque leve con mi auto, estoy bien, solo muy adolorida.
–Hola Bulma –me dijo el Dr. Tomoko–. ¿Dónde te golpeaste? ¿Me dejas revisarte?
–Claro. Mire me golpeé aquí –le dije mostrando mis brazos.
–Tienes los músculos de las muñecas muy inflamados. Casi te rompes el cúbito de la mano izquierda –me dijo el doctor mientras me revisaba con cuidado–. Debo tomar algunas radiografías para ver si el problema no es mayor. Aunque debes saber que esto estará peor para mañana. La inflamación será mayor y el dolor irá aumentando.
–Eso no es nada alentador –le dije sonriendo burlándome de mi propia suerte.
–¿Te lastimaste en alguna otra parte?
–Sí, en la espalda –le dije alzando mi blusa para que me revisara.
–¡Oh cielos! –Escuché su reacción y deducí que el panorama no era bueno– Tienes un hematoma gigantesco. ¿Cómo es que te golpeaste la espalda?
–No sé, creo que con… el volante –no tenía lógica lo que decía, pero de alguna manera tenía que justificar ese golpe.
–Bien. Tendrás que ir al hospital para tomarte algunas radiografías.
–No, no quiero ir al hospital. Estoy segura de que no me rompí nada. Solo deme algo para el dolor.
–Tan terca como tu padre –me dijo el doctor Tomoko–. Está bien. Pero prométeme que si tienes mas molestias iras a verme al hospital.
–Claro que sí. Hace un rato no me dolía tanto y sé que no me rompí ningún hueso. Se lo aseguro.
–Hija, ¿segura que estarás bien?
–Sí mamá. Solo necesito medicina para el dolor.
–Está bien. Te dejare la receta de lo que debes tomar con tu padre. Espero no verte por el hospital, así que sigue la receta al pie de la letra.
El doctor Tomoko se despidió y mi padre se fue con él mientras mi madre se quedó conmigo.
–Hija… ¿y el joven Vegeta?
–Mamá. Tu hija acaba de tener un accidente y tú me preguntas por él.
–No me malinterpretes. Me preocupo por ti. Lo que pasa es que pensé que estaba contigo cuando pasó esto.
–No mamá no estaba conmigo. ¿Por qué habría de estar conmigo?
–Bueno, dijiste que habías ido a un restaurante. Creí que lo habías llevado. Además no te imagino a ti sola en un restaurante.
–Pues sí. Fui sola –le dije enojada para que aparentara ser cierto–. Y no sé donde está. Debe andar por ahí.
–Está bien hija. Te creo. Pienso que deberías descansar, cuando tu padre tenga las medicinas yo misma te las traeré. Ahora descansa, estas muy agitada.
–Sí mamá perdón. Estoy un poco estresada. Dormiré un poco ¿si?
Mi madre me dejo en mi habitación y al poco rato regresó con unos analgésicos y desinflamatorios. Me tomé la medicina ya que el dolor era cada vez más fuerte.
–Con esto te sentirás mejor.
–Gracias –le dije a mi madre y volví a recostarme. Estaba a punto de salir por la puerta cuando la detuve–. ¡Mamá! –Ella giro su cuerpo y me miró.
–¿Qué pasa?
–¿No has visto a Vegeta?
–No hija –sonrió–. No lo he visto por la casa –me dijo eso y salió de la recamara.
–"Al parecer no va a venir a cenar. Debe de sentirse traicionado y ofendido. Dudo que vuelva en algunos días" –pensé mientras acomodé mi cabeza en una almohada, al parecer el anestésico era muy fuerte porque me dio mucho sueño– "Quisiera verlo y pedirle… una disculpa" –fue lo último que dije antes de quedarme profundamente dormida.
Desperté hasta el otro día muy temprano por la mañana. Me levanté de la cama y cuando lo estaba haciendo sentí un fuerte dolor. Había olvidado lo de las muñecas y la espalda. Con mucho esfuerzo me levanté y tomé las pastillas que estaban a un lado en mi buró.
–"¿Ya habrá llegado Vegeta? No quiero verlo aun. Y pienso que él tampoco quiere verme a mí".
Abrí poco a poco la puerta de mi recamara para cerciorarme de que no estuviera por ahí. Salí y baje hasta la cocina para ver a mi madre.
Al bajar las escaleras pude notar que también me dolía un poco la pierna derecha.
–Hija. ¿Ya te sientes mejor?
–Si madre, un poco. Quisiera desayunar.
–Claro hija, ahora mismo te preparo tu desayuno.
[Vegeta]
Regresé hasta el otro día por la mañana, muy temprano. No quería verla y me imaginé que ella tampoco a mí. Aun estaba muy enojado, tenía que tranquilizarme y dejar de pensar en lo sucedido, solo… olvidarlo.
–"Quizá ella dijo la verdad, quizá… no era su intención provocarme. Pero diablos, estuve a punto de hacerla mía". –pensé.
Pasé toda la noche en las montañas, tratando de quitarme de la mente su cuerpo semidesnudo recargado en esa roca. Traté de entrenar para no pensar en ella pero esa mujer había hecho algo en mí.
–"Debe de ser una bruja, una hechicera, no lo sé, solo sé que no pude sacármela de la cabeza en toda la noche. Necesito comer algo y descansar".
Cambié de ropa y me aseé y antes de salir del baño me mire en el espejo y me dije a mi mismo que no volvería a caer en los juegos de esa mujer, incluso trataría de evitarla.
–"Seguramente ese insecto verde de Piccoro le dijo que tratara de persuadirme para no destruir la Tierra. ¡Por eso había estado provocándome! ¡Por eso actuaba así de amable conmigo!" –pensé en eso y me enfurecí así que rompí el espejo solo con la energía de mi ki elevándose.
Salí de mi habitación rumbo a la cocina, por suerte esa mujer nunca se levantaba temprano, seguramente aun seguía dormida.
–¡Oh joven Vegeta! ¡Que bueno que ya regresaste! –Me dijo la mujer con una mano en la mejilla y levantando un pie como mostrando mucha alegría.
Cuando llegue vi que el científico loco y Bulma estaban ahí.
–"¿Cómo es que esta despierta a esta hora?" –Pensé.
–Buenos días joven Vegeta –me dijo el viejo y solo asentí con mi cabeza en respuesta. No planeé que ella estuviera ahí, pero no quería demostrarle nada, así que solo la ignoré.
–Aquí tienes tu desayuno –dijo la rubia poniendo un plato con una enorme torre de eso que ella llamaba hot cakes, una bandeja con mucho tocino y huevos revueltos en otro gran plato.
Probé primero esos panecillos en forma de circulo y realmente estaban muy buenos, tenían una especia de salsa marrón encima y una de color rojo.
–¿Qué es esto? –Pregunté.
–Se llama cajeta y esto es mermelada. Se usa para acompañar los panecillos.
–"Es delicioso" –pensé.
–¿Esta delicioso verdad Vegeta? –Oí decir al viejo– Son los preferidos de Bulma.
Parecía que el mundo conspiraba en mi contra. ¿Cómo podría ignorarla si me la recordaba el viejo?
Sabía que el estar ahí era incómodo para ella. Podía sentir su tensión. Pero no me iría solo porque ella estuviera ahí. Me había sentado en la mesa precisamente frente a ella. Ella esquivaba mi mirada, se rascaba la cabeza, miraba hacia abajo. No sabía qué hacer. Al fin… habló.
–Mamá iré a descansar. ¿Podrías llevarme el desayuno a mi recamara?
–Pero hija, pensé que ya te sentías mejor. ¿Por qué no desayunas con el joven Vegeta?
–¡No! –Dijo casi en un grito, luego se calmo–. No mamá, de verdad necesito descansar.
–¿Necesitas ayuda? –Le dijo su madre sosteniéndola por un brazo, no entendí por qué.
–"¿Acaso no podía pararse ella sola?"
–No, no te preocupes –le dijo levantándose de la mesa rápidamente–. Estoy bien.
–Ok cariño. Pero al menos toma tu taza de café.
Bulma extendió la mano para tomarla y cuando lo hizo se quejó de dolor y soltó la taza de café rompiéndose en el suelo. Pude ver sus manos lastimadas con unos enormes moretones. Ella giró su mirada hacía mí y se cubrió con la manga de su camiseta las muñecas, como temiendo que yo las viera y salió corriendo.
Aunque fue un movimiento rápido de su parte, yo pude ver claramente como tenia las muñecas casi destrozadas y llenas de moretones.
–Oh joven Vegeta, discúlpala…
–¿Qué le paso en las manos? –Pregunté levantándome de mi asiento.
–Tuvo un accidente en su auto –me dijo la mujer levantando los trozos de porcelana del suelo.
–¿Cuándo?
–Ayer. Volvía de un restaurante cuando chocó su auto. Por suerte no le pasó nada –mientras la mujer hablaba, recapitule lo que había pasado el día anterior y solo pude deducir que había sido yo quien le había provocad esas heridas–. Si hubieras estado con ella, seguramente eso no le habría pasado.
Por unos momentos me quedé sin saber qué hacer, mi intención no había sido lastimarla.
–"¿Cómo pasó?" –pensé.
Recordaba esos momentos y por más que quería no podía recordar cómo es que la había lastimado de esa manera. En esos momentos me llene de furia e ira, que no supe que tanto la lastimé.
–Bien, le llevaré su desayuno a mi hija –dijo la mujer rubia sosteniendo una charola.
–Yo se lo llevaré –le dije quitándole la charola.
–¿En serio? Que amable eres. Y mi hija diciendo que eres un gruñón.
–Su hija está loca –le dije a la mujer seriamente y volteándome hacia la salida.
Llegué a su habitación y toque la puerta.
–Pasa mamá está abierto –me contestó creyendo que yo era su madre.
Entré a la habitación y no la vi en ninguna parte, hasta que escuché el chorro de agua de la regadera.
–"Debe de estar bañándose" –pensé.
Deje su comida en su buró y espere a que saliera sin decir ni una palabra.
–En un momento salgo, ya estoy terminando.
Me senté a esperarla y a un lado mío sobre la cama tenia ropa extendida, quizá, era la que usaría cuando saliera del baño, había ropa interior también, lo cual me hizo suponer que saldría desnuda.
En un impulso más fuerte que yo, tome la ropa interior para mirarla, olía muy bien, toda su ropa siempre estaba perfumada.
–"Que atuendos tan pequeños, ¿como puede usar esto?" –Pensé mirando su ropa interior.
Escuché la puerta del baño abrirse y me levanté de la cama.
De repente ella estaba de nuevo frente a mí, de nuevo tan frágil y de nuevo… semidesnuda.
Se quedó muda y paralizada cuando me vio. Fue una lástima que haya salido con una toalla alrededor de su cuerpo y no desnuda como yo pensé. Tuve que controlar las ganas de arrancársela de encima y hacerla mía en ese instante. Me puse serio y ella al fin salió de su enmudecimiento.
–¿Qué haces aquí?
–Traje tu desayuno –le dije fríamente.
Volteó hacia todos lados como buscando algo más.
–¿Y mi mamá?
–En la cocina –era hora de ponerme frío antes de que mi cuerpo reaccionara delante de ella, así que giré mi cuerpo y me senté de nuevo en su cama–. Me pidió amablemente que te trajera el desayuno.
–¿Y desde cuando eres tan servicial? –Me preguntó ella aun estática en su lugar.
–Puedo serlo. Siempre y cuando me convenga.
–¿Qué quieres Vegeta? –Digo apresurándose por su ropa para ponérsela detrás de un cambiador.
–Nada que tú me puedas ofrecer –le dije observando debajo del cambiador como caía la toalla que la cubría al suelo. Tenía que pensar en otra cosa, era demasiado excitante estar en el mismo lugar con una mujer desnuda y teniendo mucho tiempo en abstinencia.
[Bulma]
De nuevo lo tuve ahí frente a mí, de nuevo tan amenazador, de nuevo… con esa mirada excitante.
–"¿Qué rayos hace aquí ahora? ¿Querrá aprovecharse de mí, querrá terminar lo que empezó? No… no lo creo. No se atrevería en mi propia casa con mis padres en la cocina. ¿Entonces… que es lo que vino a hacer a mi habitación?" –Pensaba mientras tiraba la toalla al suelo y me ponía mi brasier y la blusa. De pronto, no encontré mi pantaleta por ningún lado–. "¿Dónde está? Demonios, estoy segura que la saque y la puse en la cama junto con toda la ropa" –no me quedó de otra más que ponerme la falda, después buscaría la pantaleta.
–¿Así que tuviste un accidente? –Oí decir a Vegeta. Terminé de ponerme la ropa y salí del cambiador, pero para mi sorpresa, el ya no estaba sobre la cama, sino frente al cambiador–. ¿Buscabas esto? –Me dijo con mi pantaleta en uno de sus dedos, la miré y la tomé para quitársela, pero en un movimiento rápido, Vegeta me tomó del mano y sin soltarme se puso a revisarme las muñecas.
–Suéltame –le dije casi inaudible–, me lastimas.
FLASHFORWARD
–Yamcha déjame en paz.
–Solo dame un beso –me dijo asediándome con una botella de vino en la mano.
–Estás ebrio, no me gusta que te pongas así.
–Vamos Bulma, ganamos el partido de baseball, es normal que nos hayamos ido a festejar.
–¿Ah sí? ¿Y con quien te fuiste esta vez? ¿Con tu equipo o con tus fans?
–¿Ya vas a empezar otra vez con lo mismo?
–Es mejor que te vayas. No quiero pelear –le dije tecleando en mi laptop.
–¿Por qué mejor no vamos a la habitación? –Me dijo ronroneándome mientras yo seguía con el informe de la corporación.
–Yamcha tengo mucho trabajo –le dije quitándomelo de encima–. Además ya te dije que no me gusta que estés así. Necesito terminar esto para mañana.
–¿De modo que tu trabajo es más importante que yo?
Me harté de su palabrería. No podía concentrarme en mi informe y le grite.
–¡Sí! ¡En este momento sí! –Le dije en un tono muy alto y levantándome del sofá, quería que me dejara tranquila–. ¡Tengo todo el día haciendo este informe y aun no lo puedo terminar, ni siquiera he comido, casi ni he tomado agua. Así que si me preguntas que si esto es más importante que tú. Sí lo es!
Lo vi mirarme fríamente, por unos instantes nos quedamos callados y quietos los dos.
De pronto Yamcha tomó su botella de la mesa, le dio un trago y la derramó cobre mi laptop.
–¿Qué hiciste? –Le dije asombrada por lo que había hecho, tratando de salvar inútilmente la computadora que hacía corto circuito.
–Bien. Ahora no hay nada más importante que yo –me dijo tomándome de la cintura y abalanzándose sobre mí cayendo los dos en el sofá de la sala.
–No. ¿Qué haces? Suéltame –le decía intentando zafarme.
–Quiero tocarte Bulma. Hacerte mía esta noche.
–¡Quiero que te vayas ya! No quiero hacer nada contigo y menos en ese estado.
–Eres mi novia y debes cumplir mis exigencias.
–Soy tu novia, no tu maldita fan a la que le puedes pedir lo que sea y te lo da con todo gusto. ¡Suéltame!
–¿Acaso no la oíste? No quiere que la toques –dijo Vegeta en algún lugar de la casa.
–¿Y tú no vez que estamos ocupados? –respondió Yamcha sin quitarse de encima de mí.
–No. Ella está ocupada. Tu, solo estas haciéndole perder el tiempo.
–¿Y eso a ti que te importa? ¿Por qué no te vas por ahí y me dejas a solas con 'mi' novia? –Dijo levantándose del sofá.
–¿Él que debería irse eres tú?
–Tú no eres nadie para correrme de la casa de 'mi' novia.
–Yamcha por favor. Vete. No hagas esto más difícil.
–Jajaja –se sonrío de lado–. Parece que 'tu' novia también quiere que te vayas.
–Me iré cuando yo quiera, no porque tu lo digas –volteó la mirada hacía mí y me acorraló contra una pared–. Así que déjanos solos.
–¿Por qué no subimos a la habitación? Aquí no hay privacidad para todo lo que quiero hacerte –me dijo en el oído.
–¡Aléjate de mí! Ya te dije que no quiero nada contigo– le dije empujándolo para librarme de él–. Ya vete por favor. Mañana nos vemos, ahora… te quiero lejos de mi casa.
Vegeta estaba recargado en la puerta entre la sala y la cocina observando todo lo que ocurría.
–¿Quieres la noche libre para quedarte con él verdad?
–Yamcha deja de decir estupideces. Ya lárgate, me estás haciendo enojar de verdad.
Miró a Vegeta y lo apunto con un dedo diciendo:
–Lo que quieres es que me valla para aprovecharte de ella ¿verdad? –En ese momento volteó hacia mí y dijo con ironía–: Aunque tal vez ella no ponga mucha resistencia.
Sus palabras me calaron hondo, estaba ofendiéndome. Traté de controlarme al pensar que estaba ebrio y no sabía lo que decía. Tomé el jarrón de la mesita de la sala donde estaban las flores que horas antes me había traído, las tire y le arroje el agua que tenía en la cara.
–Ya cállate. No sabes lo que dices –él se agacho para quitarse el exceso de agua y los restos de tallos y hojas que le habían caído en los ojos–. Quiero que te vayas. ¡Ahora! –Le dije señalándole la puerta.
–Bien. Me iré. Si eso es lo que deseas. Pero antes… –dijo acercándose a mí–… tienes que darme un beso.
Yo lo miré extraña, se podría decir que hasta con asco. En ese momento estaba tan enojada con él que lo veía como un monstruo. Lo veía como… como un gusano, un insecto, una sabandija como lo llamaba Vegeta. No tenía intenciones de besarlo en lo más mínimo, pero si con eso se iría… tenía que hacerlo.
Gire mi vista hacia la puerta de la cocina y noté que Vegeta aun seguía ahí. Lo miré unos segundos tratando de justificar lo que iba a hacer.
Miré al suelo y después a Yamcha.
–Si te doy un beso… ¿te irás? –Le pregunté molesta.
–Sí. Solo quiero despedirme de ti. Es todo.
Por un momento pensé que a pesar de estar ebrio, Yamcha aun tenía algo de sensatez. Así que decidí hacerlo, me acerque a él un poco para besarlo mientras él no se acercaba a mí. Era como si quisiera que fuera yo la que diera el primer paso.
–Ven aquí –me llamó con el dedo.
Me acerqué mas para estar completamente cerca de Yamcha, cuando de pronto sentí como con sus brazos me jaló hacía él por la cintura y me besó apasionadamente.
Yo quería soltarme, en cierto modo me estaba lastimando al sujetarme de esa manera y besándome como lo hacía. Luchaba por separarme de él, pero era demasiado fuerte para mí. Así que solo se me ocurrió romperle en la cabeza el florero que aun traía en la mano.
Al hacerlo, me soltó bruscamente tocándose la cabeza en el lugar donde lo había golpeado mientras yo aspiraba aire y me limpiaba la boca con la mano.
–¡Ahora lárgate! ¡No te quiero volver a ver!
–Sí, ya entendí. No me quieres contigo. Solo te diré algo antes de irme – se acercó un poco a mí y señalándome me dijo–: ¡Después no te quejes si busco a otras mujeres para satisfacerme!
Salió de la casa azotando la puerta mientras me quedaba inmóvil por su actitud y sus palabras.
Unos segundos después caí al suelo rendida del trabajo, del informe, de pelear, del estrés, de… ¡Yamcha! Me llevé las manos a mis ojos para poder contener las lagrimas, aunque no pude hacer mucho ya que las lagrimas brotaban de mis ojos sin poder contenerlas, solo las limpiaba para que Vegeta no me viera llorar por él… otra vez.
De pronto, sentí unos pasos que se acercaban a mí. Era él, así que traté de controlarme un poco y no dejar que mis sentimientos me hicieran vulnerable y Vegeta pudiera insultarme como siempre lo hacía cuando me veía llorar.
Se paró al lado mío pero no dijo nada. Esperaba sus reclamos y sus burlas pero no… estaba callado. Me sorprendí y poco a poco subí la vista hacía él hasta encontrarme con sus ojos.
–Toma –me dijo dándome un plato con una rebanada de pizza–, es algo de lo que pediste en la tarde por teléfono.
Me sorprendió muchísimo su actitud y lo deje con el plato extendido por unos segundos.
–¡Trágatelo! –Me gritó, salí de mi trance y tomé el plato con comida– Oí cuando le dijiste a ese inútil que no habías comido en todo el día. Ahora vete a tu cuarto y descansa.
Me levanté poco a poco del suelo con el plato de pizza en la mano y le dije:
–Pero no puedo descansar. Tengo que hacer el informe que Yamcha me arruinó.
–¡Eres la maldita hija del dueño! ¿No pueden esperarte un día más? –Dijo enojado con los brazos cruzados.
El sueño estaba calando en mí. Veía borroso y no sabía bien si se debía a la falta de comida o de sueño.
–Tienes razón. Hablaré con los empresarios y les diré que esperen. Ya no puedo estar un minuto más de pie.
Caminé hacia las escaleras para subir a mi habitación y en el camino vi la laptop destrozada en el suelo. Quise recogerla, pero mi cuerpo ya no me respondía bien. Tenía que dejar a un lado el trabajo o mi salud se vería afectada.
Intente subir las escaleras pero casi me caí. Era increíble lo que el estrés podía hacerme. Me sentí como si no tuviera fuerzas, las manos y las piernas me temblaron, todo se nubló. Me detuve e intente subir nuevamente agarrada de la pared, pero no pude, sentí como me desvanecía. De pronto estaba en los brazos de Vegeta, estaba cargándome para llevarme a mi habitación. Lo miré y no le dije nada. Creí que sería mejor callarme y no abrir mi bocota, podía ser que se arrepintiera de llevarme cargada.
–Esta es la única vez que hago esto. ¿Entendiste? –Me dijo sin mirarme y subiendo por las escaleras.
–Lo sé –le dije recargando mi cabeza en su pecho y cerrando los ojos para después quedarme inmediatamente dormida en sus brazos.
Desperté cuando él me depositaba en la cama, justo cuando mi cabeza tocaba la almohada y Vegeta aun me mantenía sujeta por la espalda.
Estábamos tan cerca que lo miré fijamente a los ojos y él también me miró a mí. Se quedó quieto por unos instantes, sin quitar sus brazos de mi espalda, y yo, sin quitar mis manos de su cuello.
Quería besarlo, pero sabía que eso sería imposible gracias a Yamcha. Se notaba que mi boca tenía olor a él y a alcohol. Sabía que jamás podría besarme sabiendo que antes mi boca estuvo en la de él. Así que baje mis brazos lentamente y me acomodé en la cama.
–Gracias…Príncipe.
FIN DEL FLASHFORWARD
–¿Yo te hice esto? –Me preguntó Vegeta mirando mis brazos hinchados y amoratados al tiempo que tomaba mi otra mano para revisarla también. Comprendí que no me soltaría y que solo me provocaría más daño si seguía intentando zafarme de su agarre así que deje que lo hiciera.
–Sí. Fuiste tú –le dije mirando hacia otro lado.
Sentí como fue soltando poco a poco mis manos y su agarre se convirtió en algo así como una caricia con sus dedos sobre mis muñecas, era como si quisiera sentir que tanto daño me había hecho.
–No te preocupes, no me rompiste nada –le dije quitando mis manos de sus dedos.
Él miró hacia el suelo, luego hacia mí y me pregunto:
–¿Te lastimé en alguna otra parte? –dijo seriamente.
–¿Qué más te da? No creo que te importe. ¿Así que cual es tu punto? –Pregunté algo molesta– ¿Demostrar cuánto daño puedes hacerme? Ya me lo probaste. Ahora sé que si no te obedezco me lastimaras –le dije acercándome a mi buró para tomar el desayuno–. Así que dime… ¿necesitas que haga algo ahora o puedo ponerme a desayunar?
Se quedó quieto por unos momentos observándome sin decirme nada. Solo… mirándome.
Saqué de mi cajón la medicina que debía tomar y la tomé con un vaso de jugo que venía en mi desayuno. Y antes de ponerme a comer decidí que me pondría las vendas con el desinflamatorio en crema que el doctor me había recetado.
Tomé un poco de crema del tubo y empecé a colocármela sobre las muñecas muy suavemente ya que el simple contacto me daba mucho dolor.
De pronto, escuché a Vegeta caminar hacia donde yo estaba, lo miré queriendo descifrar sus intenciones, en el fondo, le había tomado miedo a ese hombre. Me había demostrado que podía ser capaz de cualquier cosa incluso de lastimarme o matarme.
Pensé estar preparada para todo, menos, para lo que hiso en ese momento…
Se me quedó mirando por un momento, yo sentada en la cama y el parado frente a mí. Estuvo así por unos segundos, segundos que se me hicieron eternos al ver su mirada fría y su aspecto serio, casi enojado. Pensé cualquier cosa, desde que me mataría hasta que podría violarme o… golpearme.
En un momento, se agachó poniendo una rodilla en el suelo, agarró el tubo de crema, se untó en los dedos, tomó mi mano e intentó tocarme. Yo quité mi mano temiendo que me fuera a lastimar y entonces él me dijo:
–No te lastimaré. Confía en mí.
Lo miré directo a los ojos y pude ver que no mentía, sentí algo dentro de mi interior, algo que en ese momento no pude saber que significaba, solo sentía mi corazón latir fuertemente, era como, perder la razón por un momento, como… si me hipnotizara con esos ojos negros tan profundos.
No me importó si me mataba, le di mi mano confiando completamente en él.
–Confío en ti –le dije y él me sonrío de lado y al ver su sonrisa suspiré profundamente.
Sí alguien me preguntara cuando fue que me enamoré de Vegeta diría que fue ese día, ese momento. La verdad pasé mucho tiempo negándolo, pero después de todo ese tiempo, puedo decir que así me enamoré de él.
Me puso la crema muy suavemente con sus dedos. Más de una vez di pequeños gemidos de dolor, pero no quería que me soltara, así que me aguanté y solo observaba como lo hacía tan delicadamente que daba miedo.
–Arde –le dije quejándome un poco.
Sopló en mi mano con su aliento para que se me quitara el ardor y me dijo:
–Eres una llorona.
Siguió con mi otra mano suave y delicadamente hasta que terminó.
–¿Puedes ayudarme con las vendas? –Le pregunté.
–¿Crees que soy tu sirviente? –Me dijo algo molesto y yo me sorprendí por su cambio de actitud.
–Ah… perdón. Pensé que… –le dije sin saber que decir y tomando las vendas, me sentí algo estúpida.
–Solo bromeaba llorona. Dame eso –me dijo quitándome las vendas de las manos–. Extiende tu mano mujer.
–Con mucho cuidado, soy muy frágil –le dije.
–Sé lo que hago terrícola –me dijo sin mirarme poniéndome los vendajes–. Y si, eres tan frágil.
Terminó de vendarme ambas manos y nos quedamos viendo unos instantes.
–Gracias… Príncipe –le dije esperando que no lo tomara como burla, realmente sentí la necesidad de decírselo. En ese momento, él se estaba comportando como todo un príncipe de cuento.
–Come –dijo levantándose y después caminó hacia la puerta.
Lo observé a cada paso, abrió la puerta y antes de que saliera le dije:
–¡Espera! –Se quedó en la puerta sin salir dándome la espalda y tomando la puerta con su mano izquierda– Quiero decirte algo.
–¿Qué? –Me respondió secamente.
Fui hacia donde estaba y me detuve cuando estuve solo a un paso de él. Dude un poco en hacerlo, pero me decidí.
–Discúlpame –callé unos segundos–. Por… todo. Mi intención nunca fue provocarte –volteó hacia mí algo sorprendido–. Te lo juro –le dije ya mirándolo a los ojos y tomándolo de la mano–. No sé si me creas o no, pero las mujeres de la Tierra somos así. Nos gusta ser vistas y admiradas por los hombres… es simple… vanidad…
–Te creo.
Le sonreí y antes de que pudiera irse, lo abrace.
–Gracias.
Lo mantuve abrazado por unos segundos y después él tomo mis brazos y me separó de él.
–¿Por qué haces eso? –Me preguntó extrañado.
–Perdón. ¿Te molestó que lo hiciera?
–Me confundes mujer.
–Lo siento. No debí hacerlo. Pero… no pude evitarlo.
–Come –me dijo tratando de cambiar el tema.
–Sí. Lo haré.
Salió de mi habitación y yo suspiré. El simple hecho de tenerlo tan cerca de mí había provocado una reacción en mí tal como esa. Fui hacia mi cama y me tumbé en ella pensando en Vegeta.
De repente oí la puerta abrirse y giré para ver quien la había abierto.
–Te dije que comieras, no que te acostaras a dormir –me dijo seriamente.
–Sí, yo solo estaba… –tartamudeé un poco pues me había tomado desprevenida.
–Solo come –me dijo seriamente–. Ahhh… y ponte tu ropa interior –dijo antes de cerrar la puerta.
CONTINUARÁ
Hola chicas/os hemos tardado mas de lo esperado en actualizar, pero al fin. Aquí está el capitulo 10.
Espero que les haya gustado y que haya valido la pena todas esas noches de desvelo como ahora, que son las 4 am y aun no puedo dormir porque prometí que para hoy estaría este cap arriba.
Ya estoy mas dormida asi que me despido pidiéndoles muchos reviews y muchos follows ^.^
Eliza y Vegetita.
